"¿Qué es el mariateguismo?"
EL CONGRESO DE FUNDACION DEL PARTIDO UNIFICADO MARIATEGUISTA ACUERDA: 1. La lucha por constituir la Nación peruana, conquistar la democracia popular y la independencia nacional es indesligable, en las condiciones de nuestra época, de la lucha por incorporar al país al amplio y variado contingente de fuerzas que luchan por abrir camino al socialismo en el mundo contemporáneo.
Esta tarea de la época pertenece a los trabajadores, particularmente a la clase obrera, clase que -en el marco de una civilización que conduce con redoblada fuerza a la universalidad— es portadora de un destino superior para el conjunto de la humanidad. Desde Marx, el llamado a la unión de los proletarios de todo el mundo se complementa con el señalamiento de la forma nacional de su lucha revolucionaria.
Surgiendo desde diversas canteras, de acuerdo a las peculiaridades de las formaciones sociales en las cuales el capitalismo echa raíces, la clase obrera está llamada no sólo a abolir las relaciones sociales capitalistas sino a cerrar la pre-historia humana de las sociedades de clase abriendo paso al Socialismo y al
En éste será posible el desarrollo universal y multilateral de los individuos, sobre la base de la gestión social de la productividad colectiva y de las cosas, expresión clara del fin de las clases. 2. El socialismo se hizo científico a partir de Marx. El marxismo es la síntesis teórica de la lucha de la clase obrera por su autoemancipación, guía para su acción consciente, es decir, para la construcción por los hombres de su propia historia. En este sentido también es llamado filosofía de la praxis e integra diversas dimensiones: es visión del mundo y método revolucionario, programa político y ética.
Su hostilidad a transformarse en un sistema cerrado de conceptos inmutables tienen a la base su carácter materialista y dialéctico: reconoce que es el ser social el que determina la conciencia y que ésta no es sino un aspecto del devenir social, de la producción y reproducción de la vida social humana, y que por tanto, toda verdad es absoluta y relativa a la vez que no existe verdad abstracta, que la verdad es siempre concreta.
Marx desentraño las leyes inherentes al desarrollo del modo de producción capitalista, dotó a la clase obrera de una estrategia de poder resumida en la consigna de lucha por establecer la dictadura revolucionaria del proletariado y aceleró el proceso de constitución de esta clase en partido político autónomo. 3. A principios de nuestro siglo, Lenin sintetizó las características del cambio que se operaba en el capitalismo en tránsito hacia la fase imperialista. A partir de una enérgica restauración de la dialéctica revolucionaria, afirmó la vigencia del análisis marxista señalando que su esencia es "el análisis concreto de la situación concreta"
Particularmente importante fue su afirmación de la unidad de la lucha del proletariado, a nivel mundial con la de los pueblos y naciones oprimidas por el imperialismo, cuestión que le permitió exitosamente la primera revolución socialista triunfante en un país de la periferia "eslabón débil de la cadena impe rialista" y abrir paso a la organización de los partidos comunistas y obreros en el
Desarrolló los fundamentos de la democracia socialista cuya expresión viva fueron los soviets que plasmaron los principios aurorales de la Comuna de París, y formuló la necesidad de un nuevo tipo de partido para garantizar la hegemonía del proletariado en la revolución.
conducción de la primera revolución socialista triunfante, Lenin concretó la posibilidad del socialismo, ratificó la primacía de la práctica y contribuyó decisivamente a cambiar el curso de la historia de la humanidad.
Es por ello que los aportes de Marx y Lenin están indesligablemente unidos y constituyen la síntesis teórica fundamental de la praxis socialista en este período, el método revolucionario de la época del imperialismo y los monopolios.
El marxismo-leninismo es, por lo tanto, piedra angular de nuestra identidad ideológica de clase, síntesis viva, en permanente enriquecimiento a partir de su confrontación con lo más avanzado de la creación humana en todos los campos. No en vano se ha convertido en uno de los horizontes culturales fundamentales del mundo contemporáneo. 4. En su lucha por afirmarse y desarrollarse como doctrina del cambio histórico,
el marxismo-leninismo ha sufrido deformaciones y tergiversaciones. Con ellas es necesario zanjar.
En primer lugar, con el revisionismo, que no es sino el intento de quitarle al marxismo su caracter de clase, revolucionario y dialéctico. Es decir, de hacerlo ideología y programa de la transacción entre el proletariado y la burguesía a partir de la aceptación de la dominación de clase que se expresa en el Estado burgués, identificando capitalismo de Estado con socialismo. Las social-demo. cracias europeas fueron la primera y más acabada expresión de esta radical revisión del marxismo.
Igualmente, hay que zanjar con el dogmatismo, visión esquemática y unilate. ral que absolutiza los conceptos tratando de encajonar a la realidad en ellos, generaliza para el conjunto de realidades y experiencias un sólo programa, una sola estrategia, inclusive una sola táctica, absolutizando la universalidad de la contradicción. Particularmente nocivo para el marxismo-leninismo fue la sistematización dogmática que se fue imponiendo en la década del 30 al interior de la Tercera Internacional y que tuvo como su principal mentor a Stalin.
Por último, con diversas expresiones de seudo-marxismo nacionalista y liberal nuevos problemas, propios de las particularidades de la lucha revolucionaria en las naciones en formación o en el seno de los países avanzados, renuncian a la afirmación de la necesidad de la hegemonía de la clase obrera, reducen su programa al de la democracia liberal extrema y disuelven la idea del partido de clase. 5. En las condiciones concretas del momento que nos toca vivir, momento de crisis, de agudización de las contradicciones inter imperialistas, de ampliación, diversificación y complejización de las experiencias nacionales de tránsito al socialismo, el marxismo-leninismo confronta nuevos problemas.
No están en crisis, ni su base materialista y dialéctica, ni los sujetos históricos de la época, pero sí muchas de las formulaciones que han surgido en momentos previos de las experiencias revolucionarias, y particularmente sus deformaciones y tergiversaciones.
Asistimos a la más profunda crisis de los postulados ideológicos y teóricos del dogmatismo que en lo político impulsó la tesis de los "modelos únicos", del monolitismo y que, sobre todo, no supo tratar correctamente determinados aspectos de la transición al socialismo, como son la relación entre Partido y Estado, entre la democracia socialista y la dictadura del proletariado, entre la hegemonía de la clase obrera y su relación con el indispensable desarrollo productivo y la armonía que debe mantenerse entre los diferentes sectores de la economía, entre el desarrollo del internacionalismo y el profundo respeto a las diferentes revoluciones nacionales.
Está planteada la necesidad de un desarrollo teórico y práctico nuevo que supere la cosificación del marxismo y renueve democrática y científicamente el
Este proceso está en marcha en diversas partes del mundo y los mariateguistas somos parte del mismo. Sus rasgos principales son:
5.1. La actualización de las tesis de Marx y Lenin sobre el Estado y la democracia socialista, buscando encontrar forma adecuada al ejercicio de la hegemonía del proletariado a través de diversas formas de autogobierno que recojan y potencien las tradiciones de democracia directa que nacen de la experiencia cotidiana de los productores.
5.2. La revalorización de los diversos mecanismos de sufragio universal y de la soberanía popular entendiéndolos como función social y no sólo como derechos individuales que se ejercen discontinuamente
5.3. El reconocimiento del fin del monolitismo y del modelo único en el movimiento obrero socialista y comunista internacional.
5.4. La búsqueda de una nueva relación, internacional basada en la igualdad entre las naciones, el no alineamiento y la coexistencia pacífica.
5.5. La reafirmación de que el marxismo-leninismo está abierto al diálogo y al enriquecimiento a partir de su confrontación con las conquistas del quehacer humano en los diversos campos de la vida social, justamente por tener una base materialista y dialéctica, por ser ciencia de la historia.
Este proceso de renovación mantiene viva la convicción de la radical novedad que ha significado para la historia humana la irrupción del proletariado y su lucha, así como el fracaso histórico del capitalismo y de sus formas liberales para afrontar los problemas de la humanidad. 6. En este aspecto es necesario subrayar que el rescate por los comunistas de la lucha por la democracia no significa retroceder a la democracia burguesa, porque ésta, en la medida en que parte del presupuesto liberal de la atomización de la sociedad en individuos abstractos, representa la constitución formal de una "voluntad general" en función de los intereses particulares de una clase que domina sobre las demás y constituye por tanto una forma de dictadura
La democracia de masas, la democracia real que proponemos sólo puede realizarse plenamente en una sociedad sin clases abriéndose paso hacia esa meta cuando las masas expropian el poder político a la burguesía. Por ello, en nuestro país, el régimen de democracia popular que aspiramos conquistar como régimen de la transición al socialismo se basa en el Poder Popular expresado en órganos de democracia directa que integran y reformulan las conquistas del sufragio universal. En este sentido, el régimen de nueva democracia representa la forma concreta de dictadura revolucionaria del proletariado en nuestro país. 7. La obra del Amauta significó la irrupción en la historia del Perú de un nuevo punto de vista de clase: el punto de vista del proletariado. Desde esa perspectiva, nueva y revolucionaria, Mariategui produjo una primera síntesis teórica y programática de la revolución peruana, que significó el encuentro fecundo entre marxismo y nación.
La esencia del mariateguismo esta, por tanto, en que la revolución socialista asume plenamente los intereses y objetivos nacionales, considerando que el único camino para hacer internacionalista la revolución en el Perú es que el socialismo, como fin de la explotación del hombre por el hombre y paso previo al comunismo, hunda sus raíces en suelo peruano.
Mariátegui interpretó así nuestra tradición y desarrolló una nueva forma de percibir la nación en la cual, el campesinado y el mundo andino adquieren especial relevancia. El Amauta al mismo tiempo, se diferenció netamente del chauvinismo o nacionalismo pequeño-burgués y reafirmó la raigambre internacionalista del proletariado, ubicando la revolución peruana como parte de la revolución mundial. Ambos aspectos se sintetizan con brillantez en la frase que define nuestro objetivo estratégico: "la construcción de un Perú nuevo dentro de un mundo nuevo" 8. En la resolución de los problemas centrales de la revolución peruana, el mariateguismo, adopta así este punto de vista fundamental: "El socialismo no es, ciertamente, sistema contemporáneo lo es ni puede serlo, y el socialismo, aunque haya. nacido en Europa, como el Capitalismo, no es tampoco específico ni particularmente europeo... Indoamérica en este orden mundial, puede y debe tener individualidad y estilo, pero no una cultura ni un sino particulares... socialismo, en fin, está en la tradición americana... No queremos ciertamente que el socialismo sea en América calco y copia. Debe ser creación heróica. tenemos que dar vida, con nuestra propia realidad, en nuestro propio lenguaje, al socialismo indoamericano". Desde esta perspectiva, Mariátegui levanta la alternativa socialista, en claro deslinde con el APRA, que en representación de la
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pequeña burguesía afirmaba la posibilidad de un capitalismo nacional.
Estos puntos de vista, que combinan el desarrollo universal y nacional del marxismo, superan tanto la tesis de la "doctrina propia" que esbozó el APRA -y posteriormente el velasquismo- como también el seguidismo que intentaba
concebir al marxismo como reedición de otras experiencias nacionales. Como consecuencia de ello, Mariátegui nos enseñó a romper con una visión dogmática del marxismo y, por el contrario, nos llama a encontrar en la propia historia de nuestro pueblo, y en la del continente americano, las bases universales del so9. El socialismo peruano es para Mariátegui producto de la construcción de una hegemonía política, cultural y orgánica de los trabajadores. Esta voluntad se transparenta en toda la obra de JCM: en Amauta; en el papel que le asigna a los intelectuales en la construcción de una voluntad colectiva; y se expresa también en su concepción de Partido de Clase —"de obreros y campesinos"— que es base para nuestra actual concepción; y en la forja de los organismos independientes de los trabajadores: la CGTP y el Partido Socialista.
De esta manera, Mariátegui sentó las bases teóricas y prácticas para la resolución de aspectos fundamentales de la revolución en el país: delineó una estrategia de poder, democrática y de masas, superadora de la vieja política criolla y enraizada en la propia historia del pueblo peruano.
En lo programático, el mariateguismo diseña una estrategia de poder que coloca como eje la construcción de los factores de poder popular en las organizaciones políticas y sociales de masas, y la constitución definitiva del Perú como nación.
Se propone conquistar la independencia nacional, resolver democráticamente el problema de las nacionalidades quechua, aymara y las etnias amazónicas; conquistar el desarrollo armónico de las regiones del país, realizar plenamente la revolución agraria y otorgarle a la clase obrera y a los trabajadores el control de sus instrumentos de producción. Se propone conquistar el socialismo como 10. En lo ideológico, para hacerse de masas esta estrategia, requiere recoger y proyectar en sentido socialista, los diversos aspectos de la cultura nacional de resistencia a la dominación y opresión. En este sentido es necesaria la forja de una moral superior revolucionaria, que Mariátegui denominó "moral de productores" fundamento de un hombre nuevo, del "hombre matinal".
Esta moral que surge en épocas revolucionarias es un componente de la conciencia de la clase revolucionaria. Tiene su asiento en los rasgos distintivos de la vida cotidiana del productor y es el resultado de "la lucha librada con
Gracias a ella, el proletariado se autonomiza, impone decididamente los valores que ha idó labrando. En la moral de los productores la libertad alcanza toda su dimensión al ponerse en correspondencia con la historia y el progreso. La •trascendencia adquiere un nuevo sentido: se conquista en la historia y consiste en perdurar en la propia obra. Se trata de una moral de combate, agonista, motorizada por la dialéctica entre insatisfacción y aventura, entre limitación y realización. El Amauta tomó el valor perenne y siempre renovador del mito y le dió un contenido social y nacional. Este mito no es otro que el de la revolución social, gestado a partir de la realidad nacional y destinado a levantar la lucha a su componente básico: los indios. Expresa en imágenes, dirigidas a la intuición / no sólo a la razon, la revolución vivida como totalidad, como absoluto, comc batalla final, y suscita corrientes de aparece entonces como horizonte que encierra la posibilidad de realizar todas las aspiraciones humanas; de establecer, no sólo nuevas relaciones de produc ción, sino también nuevas formas de vida cotidiana basadas en el desarrollo libre e igual de ambos sexos, de conquistar el pan y la belleza. Nuestro proyecto y nuestro mito para ser realmente democratico y revolucionario, debe ser capaz de ofrecer la mitad del cielo a la mitad de la humanidad.
Así como proponemos terminar con la división social del trabajo y la explotación de clase, que eso supone como nos proponemos superar la contradicción ciudad-campo y culminar la construcción de la nación, debemos proponernos la superación de la contradicción hombre-mujer en su forma actual de opresión de un género por el otro. Asímismo, reafirmándonos en la consideración de que el hombre es dueño y sujeto de su destino y discrepando con cualquier interpretación de la acción del hombre en la historia tutelada por fuerzas fuera de su dominio, valoramos y reconocemos el innegable papel de las ideas y prácticas religiosas en la praxis de los pueblos.
Superando la crítica librepensadora y anti-clerical coincidimos con Mariátegui cuando éste señala que el Marxismo: "no regatea ni contesta ya a las religiones... sus servicios a la humanidad ni su lugar en la historia".
En un ambiente de respeto y fraternidad, el partido mantiene su base materialista y dialéctica, desarrollando el diálogo y la persuasión con quienes militando en sus filas mantienen sus creencias religiosas. Reconoce, asímismo, el importante papel de la religiosidad en la forja de una identidad basada en la fraternidad colectiva. 11. En lo orgánico, esta estrategia de poder se basa en la creación de proyección de los instrumentos de dirección política, social, resistencia y solidaridad del
proletariado y las masas populares. Es así como la fundación del Partido Socialista del Perú en 1928, la creación de la CGTP y la orientación de consolidar las comunidades campesinas y todas las formas de organización autónoma del pueblo, constituyen parte de la preocupación central de lo que es forja de la vida nacional para el socialismo peruano.
estrategia no reduce la revolución al mero asalto al poder, ni el socialismo a la sola solución del hambre y la dependencia. Mariategui propugna una revolución integral, que conquiste "el pan y la belleza" y de un socialismo que nos sacuda el yugo imperialista, culmine la construcción de la nación y se proyecte hacia la conquista de una sociedad sin clases, la utopía comunista esbozada por Carlos Marx.
El mariateguismo representa en el contexto de la sociedad peruana, una forma nueva, marxista-leninista, de hacer política. Se concretiza en una nueva concepción de partido. Significa una superación cualitativa de la política y los partidos demo-liberales, incluso social reformistas, al afirmar una concepción de clase que se expresa en Programa, organización y formas de lucha cuyo eje es la democracia directa.
El hito histórico que nutre esta concepción es la revolución de Octubre, pero sus fuerzas fundamentales se encuentran en las clases y tradiciones nacionales articuladas un criterio leninista. Por ello, el socialismo peruano incluye como su etapa previa la Revolución Nacional y Democrática y encuentra en la comunidad campesina uno de sus elementos centrales.
Por ello el partido de clase se plantea como un partido de identidad proletaria pero asentado en el conjunto de las clases productoras.
Por ello, la acción revolucionaria articula las formas de lucha social y reivindicativa con la lucha política en el Estado burgués y la lucha política abierta en
Por ello, el Partido se plantea simultáneamente como partido de masas y organización conductora, de vanguardia, cuyos cuadros dirigentes la lucha, "en un ambiente místico y pasional y con la sugestión de mitos vivos".
Contra el caudillismo populista y el dogmatismo sectario, el PUM es colecti vamente, y en cada uno de sus militantes, el partido del "realismo activo y práctico, de la voluntad realizadora y operante, de la acción concreta y energica del método científico y experimental".
Resulta meridianamente claro que el mariateguismo así entendido no se agota ni es patrimonio exclusivo de las organizaciones que confluyen en el presente proceso de unidad partidaria. No somos ni los primeros ni los únicos en reivindicar la figura y legado del Amauta José Carlos Mariategui.
Por el contrario, consideramos que el mariateguismo debe ser patrimonio de todas las fuerzas que en el Perú luchan por el socialismo y la nación peruana. 12. El socialismo, ha inaugurado una nueva etapa en la historia humana, a partir
del esfuerzo de negación y superación del capitalismo y de la afirmación de las esperanzas de los pueblos en alcanzar un mundo sin opresión y sin explotación.
Después de 66 años del triunfo de la primera revolución socialista, la historia ratifica que la humanidad vive la época del tránsito del capitalismo al socialismo. Tránsito complejo y contradictorio, ni lineal, ni automático, pero donde se ha comprobado que el triunfo de las revoluciones socialistas y nacionales abren nuevos horizontes para el tránsito al comunismo.
Las revoluciones socialistas han significado grandes logros materiales y sociales para las masas, que han alcanzado nuevos niveles de vida y derechos antes negados en todos los campos. Ciertamente este no es un proceso simple. Los desafíos fundamentales del marxismo contemporáneo tienen en su base el reconocimiento del carácter rico y complejo de la transición al socialismo que, dentro de la tendencia al avance por el camino de las revoluciones nacionales y populares, sufre limitaciones y vive las posibilidades prácticas de su deformación.
Los problemas actuales del Mundial vio la derrota nazifascista y abrió las posibilidades nacionales al socialismo, y después de la crisis y ruptura del campo socialista.
Sin embargo, dichos problemas tienen como marco el triunfo de las revoluciones socialistas en más de un tercio de la humanidad, el avance de las revoluciones nacionales en Africa, Asia y América Latina, la forja de un amplio movimiento tercermundista y no alineado.
Especial importancia para la revolución en el Perú tienen en este contexto las experiencias triunfantes en Cuba y Nicaragua.
Constatamos, sin embargo, que ante las dificultades y manifestaciones de crisis, la clase obrera y los pueblos del mundo están respondiendo de manera afirmativa, reafirmando un proceso de renovación democrática y científica de la teoría y la práctica del socialismo, robusteciendo el movimiento de no alineados y ratificando la constitución de vías nacionales que superen las tentaciones del nacionalismo pragmático.
"Ante los problemas que plantea la construcción del socialismo real, no se trata de cerrar los ojos ni de plantearse en repudios históricos, sino de concebir la lucha por el socialismo y la superación del capitalismo y de las viejas estructuras de poder como un proceso abierto que registra detenciones e involuciones, pero que en su conjunto han hecho avanzar a la humanidad buena parte del camino".
Este vasto, múltiple y profundo proceso de desarrollo revolucionario de los pueblos al socialismo se da otorgándole la primicia a la práctica concreta, a la resolución de los problemas vivos a través de los cuales los pueblos se libran de la explotación y caminan al reino de la libertad. 13. Los problemas presentados demandan pues, del proletariado mundial y sus destacamentos nacionales, no sólo un readecuamiento político, afirmando sus respectivas vías nacionales, sino encarando el necesario desarrollo de una teoría y práctica que avance en resolver correctamente el conjunto de los problemas de la transición. La dimensión de los problemas planteados reafirma la relacion dialéctica entre teoría y práctica. Sesenta años de socialismo han demostrado que tesis fundamentales sobre la revolución proletaria deben ser permanentemente enriquecidas a la luz de la práctica y de la crítica teórica, superando la cosificación por la necesidad imprescindible de un marxismo vivo
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