Inprecor en castellano

Revista de la Liga Comunista Revolucionaria (IV Internacional), nueva serie, 1979–1991

Documento n.º 13

Alianza Obrera (Barcelona, 1935)

· Inprecor n.º 40, noviembre de 1984 (número especial) · pp. 40-44 · 4.285 palabras

DOCUMENTO, n.° 13 Alianza Obrera J. Maurin. Barcelona 1935. 1.- FRENTE ÚNICO

El 1.º de enero de 1922, la Internacional Comunista se dirigía en un manifiesto célebre a todo el proletariado mundial, pronunciándose por el Frente Unico de la clase trabajadora. Lenin y Trotski, que entonces estaban al frente de la Tercera Internacional, comprendían que la unidad de acción del movimiento obrero mundial era imprescindible para detener la ola contrarrevolucionaria y para aproximar la hora del triunfo de la revolución socialista en todos los países. Los esfuerzos de la Internacional Comunista —dirigida por Lenin y Trotski— se malograron. La socialdemocracia hizo fracasar este primer intento para constituir internacionalmente el Frente Unico de los trabajadores.

Los socialistas reformistas se preocupaban más de la estabilidad del capitalismo, a cuya restauración prestaron todas sus fuerzas, que de las necesidades apremiantes del movimiento obrero.

La social-democracia por un lado rechazaba el Frente Unico de los explotados, y por el otro lado, formaba la burguesía en marcha hacia el fascismo con iguales armas, esto es, formando un Frente Unico.

El problema planteado no se refiere simplemente a éste o a aquel sector de la clase trabajadora, sino que incumbe a todos los obreros, a los comunistas, como a los anarquistas, socialistas, sindicalistas y simplemente

Siel fascismo triunfa - ejemplos todos los países en donde tiene el Poder— el movimiento obrero es triturado en totalidad, sin que quede exceptuado nadie. El Frente Unico es, por lo tanto, una cuestión de vida o muerte. O todos los trabajadores unidos contra la burguesía o la burguesía formando el frente único fascista pulverizará totalmente a los trabajadores. II.— LOS ORÍGENES DE LA ALIANZA OBRERA

La situación político-social en nuestro país, a comienzos de 1933, no podía ser más grave para la clase trabajadora. El reformismo del Partido Socialista, el ultra-izquierdismo disparatado de la Federación Anarquista Ibérica y la labor desacertada llevada a cabo por el Partido Comunista oficial, todo esto había conducido al movimiento obrero a dos pasos de su hundimiento completo, con el correspondiente triunfo del fascismo.

Es entonces que el Bloque Obrero y Campesino (Federación Comunista Ibérica) lanzó la idea de pasar al frente único práctico, de salir del simple dominio de la teoría para pasar a la acción, a la plasmación real, efectiva de la unidad de los trabajadores revolucionarios. El B. O. C., inspirador e iniciador de la Alianza Obrera, razonaba así, en estos momentos:

— La división interna del proletariado, cuando empieza a constatarse el fracaso de la revolución democrática hecha por la burguesía y las fuerzas reaccionarias, no destruidas, proceden a un reagrupamiento rápido, disponiéndose a reconquistar las posiciones perdidas, crea una situación propicia para que el fascismo pueda desarrollarse primero y triunfar luego. La victoria de Hitler en Alemania — enero-marzo de 1933— tendrá en España una repercusión inevitable. Dará alientos al fascismo naciente, de igual modo que la marcha sobre Roma de Mussolini, en octubre de 1922, determinó, en gran parte, el golpe de Estado de Primo de Rivera, diez meses después. Hay que cerrar el paso al fascismo. ¿Cómo? ¿Creando organismos imaginarios y artificiales en forma de "Comités contra el fascismo", como durante los últimos años han hecho los comunistas stalinianos? ¿Siguiendo estérilmente la crítica de lo que debió hacerse y no se hizo? No. Lo interesante es hacer algo concreto. Dar un paso adelante. Crear las bases de acuerdo de las organizaciones existentes. No precisa inventar nada. Tampoco de importaciones. Nuestro proletariado, cuyo pasado combativo es importantísimo, puede y debe encontrar la nueva forma de organización que las circunstancias exigen.

Y partiendo de esa base, el B. O. C. propuso, como primer ensayo, reunir una Conferencia que estudiara la cuestión del Paro Forzoso. Fueron invitadas todas las organizaciones obreras existentes en Cataluña, tanto políticas como sindicales. coincidencia. Después de este comienzo, el B. O. C. se lanzó en seguida a un intento de mayor envergadura: el de constituir la Alianza Obrera contra el fascismo. Unas semanas después de la Conferencia a propósito del Paro Forzoso, el B. O. C. por intermedio de una institución cultural de gran prestigio, dirigida por elementos responsables suyos — el Ateneo Enciclopédico Popular— hizo un llamamiento a todos los organismos obreros de Cataluña con objeto de formar la Alianza

Fueron varias las organizaciones que aceptaron la proposición. Se formó un Comité integrado por representantes del Bloque Obrero Campesino, de los sindicalistas y de la Unió Socialista de Cataluña.

La Alianza Obrera estaba ya constituida y empezaba a dar señales de vida.

Después de los primeros pasos y balbuceos, por fin, la Alianza Obrera apareció abiertamente en escena, celebrando un grandioso mitin, en uno de los locales más amplios de Barcelona, el 27 de julio de 1933, tomando parte en dicho acto, oradores en representación de las entidades culturales obreras, de los sindicalistas, de la Unió Socialista de Catalunya y del Bloque Obrero y Campesino (Federación Comunista Ibérica). Este acto tuvo una gran resonancia en toda Cataluña. Se demostraba prácticamente que el Frente Unico obrero era posible. La Alianza Obrera, integrada fundamentalmente en ese momento por los socialistas de la Unió Socialista de Catalunya, por los sindicalistas "treintistas" y por los comunistas del B. O. C. desplegó una gran actividad de propaganda, celebrando, durante los meses de julio, agosto, septiembre y octubre, una serie de actos en las poblaciones más importantes de Cataluña. La idea del Frente Unico cristalizado en la Alianza Obrera fue ganando progresivamente la simpatía de las masas trabajadoras. Se asistía al nacimiento de una reconciliación de los diferentes sectores obreros.

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En agosto de ese mismo año, y como resultado evidente de la irradiación de la Alianza Obrera, se constituía en Cataluña el Frente Unico de los trabajadores de las empresas de la Electricidad. Poco después el Frente Unico de los trabajadores mercantiles. A comienzos de noviembre se reunía la primera Conferencia de Frente Unico Sindical en Cataluña.

El movimiento de Frente Unico estaba en pleno auge. Los trabajadores catalanes, impulsados por la Alianza Obrera naciente, saltaban por encima de un pasado de fraccionamientos y de luchas intestinas para unirse en la

EI B. O. C. no dejaba una parcela de actividad obrera sin clavar en ella la bandera del Frente Unico. Su consigna activa era: Frente Unico por arriba, Frente Unico por abajo, Frente Unico por el medio, Frente Unico por todas

Ante las elecciones que habían de celebrarse el 19 de noviembre, el B. O. C. formó con la Federación Catalana del Partido Socialista, una Alianza comunista-socialista que presentó su candidatura, propagando la necesidad de la unidad de esfuerzos de la clase trabajadora.

Todo esto creó en Cataluña un ambiente general favorable para que la Alianza Obrera pasara a una nueva fase de mayor representación y de mayor actividad.

Después de las elecciones del 19 de noviembre de 1933, la Alianza Obrera entró en una segunda etapa de su III. - LA ALIANZA OBRERA

La Alianza Obrera, que en sus primeros tiempos era un simple comité de propaganda, sostenido en todos los sentidos por el Bloque Obrero y Campesino, se amplió. La integraron ahora, en Cataluña, las organizaciones siguientes: Bloque Obrero y Campesino (Federación Comunista Ibérica), Federación Socialista Catalana (P.S.O.E), Sindicatos de Oposición en la C. N. T., Sindicatos Excluidos de la C. N. T., Unión General de Trabajadores, Izquierda Comunista, Federación Sindicalista Libertaria, Unió Socialista de Catalunya y Unió de Rabassaires. El Partido Comunista que asistió a las gestiones de constitución del Comité de la Alianza Obrera en esta nueva etapa, manifestó su disconformidad con la Alianza Obrera y se retiró.

El Comité de la Alianza Obrera integrado por un miembro de cada una de las organizaciones centrales adheridas empezó a dar señales de vida publicando manifiestos y alentando la constitución de los Comités locales de la Alianza Obrera.

La Alianza Obrera adquirió progresivamente en Cataluña un gran desarrollo, ganando cada día más las simpatías de las masas trabajadoras. Constituía el Frente Unico de la clase trabajadora contra la amenaza fascista. Era el punto de partida para una unidad de acción de toda la clase trabajadora del país, sin cuya unidad no es posible detener la avalancha contrarrevolucionaria.

Al margen de la Alianza Obrera, en Cataluña, no quedaron más que el Partido Comunista, la Confederación Nacional del Trabajo y la F. A. I., organizaciones que, cada una desde su sitio, combatían a la Alianza Obrera.

La Unió Socialista de Catalunya al cabo del algún tiempo, fue invitada por el Comité de la Alianza Obrera a optar entre seguir formando parte de la Alianza Obrera o mantener sus contactos orgánicos con la Esquerra, colaborando con la burguesía en el Gobierno de la Generalitat. La U. S. C. optó por esta última posición, y, claro está, fue baja en la Alianza Obrera.

La posición de la Alianza Obrera era clara, diáfana. No dejaba lugar a dudas. Aunque no colocaba en el mismo saco a los partidos pequeño burgueses que a los partidos reaccionarios y fascistas, no podía, como es natural, tolerar la colaboración de clases.

La Alianza Obrera tiene un significado matiz de clase. La Alianza Obrera es la unidad de acción de la clase trabajadora en marcha hacia la revolución socialista. El reformismo, es por lo tanto, el polo opuesto de lo que constituye el objetivo de la Alianza Obrera.

La Alianza Obrera nació para luchar, para combatir y triunfar.

En marzo de 1934 los trabajadores de Madrid, atacados por el fascismo patronal, se defendían heroicamente.

Los obreros de Cataluña no se mantendrían a la expectativa, viendo como sus hermanos madrileños hacían esfuerzos gigantescos para no perder ninguna de sus posiciones.

El 13 de marzo, la Alianza Obrera de Cataluña declaró la huelga general de veinticuatro horas como movimiento de solidaridad con sus compañeros de Madrid. La huelga fue combatida al mismo tiempo por la C. N. T., que se negó a secundarla, y por la Esquerra, que desde el Gobierno de la Generalitat, utilizó los resortes del Poder con objeto de hacerla fracasar. No obstante, si bien en Barcelona, la huelga general no tuvo éxito, en el resto de Cataluña, en cambio, constituyó una formidable movilización de masas, siendo una de las huelgas generales más amplias llevadas a cabo por e! proletariado de Cataluña desde hacía mucho tiempo.

La huelga general de la Alianza Obrera fue como un estampido de cañón en la mitad de la noche. Resonó por todas partes. En Cataluña, y fuera, en el resto de la Península.

La Alianza Obrera se extendió. A iniciativa de las secciones constituidas del B. O. C., se formó primeramente en Castellón de la Plana y luego en Valencia.

La Alianza Obrera de Valencia, apenas constituida, tuvo que entrar inmediatamente en acción, declarando la huelga general con objeto de apoyara los huelguistas de la Hidroeléctrica. La huelga fue un formidable triunfo en todo el sentido de la palabra.

Los trabajadores de Valencia, súbitamente, se sintieron conquistados por lo que representaba la Alianza Obrera, compuesta, localmente, por los siguientes organismos: Sindicatos de Oposición, Bloque Obrero y Campesino, Partido Socialista, Unión General de Trabajadores, Federación Sindicalista Libertaria y Sindicatos autónomos.

En Asturias se formó asimismo la Alianza Obrera de la que pasaron a formar parte: Partido Socialista, Unión General de Trabajadores, Confederación Regional de Asturias, León y Palencia (C. N. T.), Bloque Obrero y Campesino e Izquierda Comunista.

La Alianza Obrera de Asturias ofrecía una característica especial. Y es que adhirió a ella la sección asturiana de la Confederación Nacional de Trabajo. José María Martínez, uno de los más caracterizados representantes del anarco-sindicalismo español, era el más ardiente defensor de la Alianza Obrera.

El movimiento aliancista se extendió por toda la Península. Fueron surgiendo Comités de Alianza Obrera por doquier: en Jaén, Córdoba, Sevilla, Madrid, en poblaciones menos importantes. La clase trabajadora española se sentía atraída por este nuevo tipo de organización que permitía unificar los esfuerzos de todos los obreros sin necesidad de destruir las organizaciones políticas y económicas existentes.

La Alianza Obrera sólo tenía dos adversarios entre los trabajadores: los anarquistas y el Partido Comunista

Los anarquistas se empeñaban en que el frente único se hiciera dentro de la C. N. T., pero expulsaban de la C. N. T. a todos aquellos que no aceptaban íntegramente los puntos de vista anarquistas. Se oponían a la Alianza Obrera, víctimas de su sectarismo intransigente. Sin embargo, el paso dado por la Regional Asturiana era significativo. Señalaba el comienzo de un cambio profundo que se estaba madurando entre las masas obreras

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influenciadas por el anarco-sindicalismo. En los Plenos de la C. N. T. se discutía la cuestión de si procedía o no ir a la Alianza Obrera: La idea favorable iba ganando cada día más terreno. En Asturias, definitivamente, la Confederación Regional, en un Pleno celebrado en septiembre, se pronunció oficialmente, democráticamente, por la Alianza Obrera.

El Partido Comunista oficial más aún que los anarquistas llevó un combate encarnizado con la Alianza Obrera, en su prensa, en sus mítines e incluso editando un folleto especial que divulgó ampliamente. Según el Partido Comunista oficial, "la Alianza Obrera era la Santa Alianza de la Contrarrevolución".

Pero el Partido Comunista oficial se vio obligado a rectificar en totalidad, reconociendo implícitamente, porlo tanto, que su posición había sido completamente falsa, equivocada en absoluto. En septiembre se pronunció decididamente por la Alianza Obrera, solicitando el ingreso en ella. En Cataluña, el Partido Comunista, entró en la Alianza Obrera el 4 de octubre, cuando la Alianza Obrera reunida en sesión permanente había acordado ya la huelga general revolucionaria. En Asturias no hubo siquiera tiempo de proceder oficialmente a esta formalidad. Los acontecimientos marchaban más deprisa.

El mes de septiembre fue de gran agitación política. La concentración de los propietarios de Cataluña en Madrid con objeto de pedir la anulación de la ley de Contratos de Cultivo, y la parada fascista en Covadonga, produjeron la movilización de la clase trabajadora en Madrid, Asturias y Cataluña, bajo el signo del Frente Unido, de la Alianza Obrera. propietarios agrarios de Cataluña y la manifestación de la Alianza Obrera en Barcelona eran actos convergentes en la lucha contra el fascismo.

El fascismo, dándose cuenta de que la concentración de la clase trabajadora que se iba produciendo, era una gran amenaza se decidió a acelerar su marcha.

La clase trabajadora, unida en la Alianza Obrera, respondió como tenía que responder, lanzándose a la huelga general revolucionaria. IV.- OCTUBRE DE 1934

En los acontecimientos de octubre, hubo dos centros revolucionarios principales: Asturias y Cataluña. Precisamente los dos lugares en donde la Alianza Obrera tenía una mayor virtualidad.

En Asturias, la Alianza Obrera era completa. Comprendía a todos, absolutamente todos los trabajadores. De ahí su fuerza irresistible. De ahí el empuje arrollador del proletariado asturiano que en breves horas hizo triunfar

Los obreros de Asturias se insurreccionaron porque se sintieron fuertes. Y se sintieron fuertes porqué se sabían unidos, porque marchaban juntos.

El movimiento revolucionario asturiano fue obra de la Alianza Obrera. Su importancia, su significación, su heroísmo procede todo de la Alianza Obrera.

Dirigiendo la insurrección, constituyendo el Estado Mayor revolucionario estaban González Peña, Bonifacio Martín, Graciano Antuña, socialistas; José María Martínez, anarco-sindicalista, y Manuel Grossi, comunista del B. O. C. No se trataba de una simple acción de éste o de aquel partido, sino de la totalidad de la clase trabajadora.

Y porque esto era, realmente así, todos los obreros de Asturias tomaron una participación activísima en el movimiento.

La insurrección obrera obtuvo la victoria en Asturias. Si luego, finalmente, fue vencida, se debió a que los trabajadores del resto de la Península no hicieron lo propio que los obreros de Asturias.

En Cataluña, los acontecimientos adquirieron otro giro a causa de la presencia de la Generalitat y de la traición que, a última hora, hicieron los partidos pequeño-burgueses.

La Alianza Obrera de Cataluña no era completa. Faltaba la Confederación Nacional del Trabajo, cosa que no

A pesar de que la Alianza Obrera de Cataluña invitó a la C. N. T. rehusó. Los directivos anarquistas en Cataluña, indirectamente, se pusieron al lado del Gobierno de Lerroux-Gil Robles, que acababa de constituirse en Madrid.

De otro lado, la Alianza Obrera, siguiendo una política acertadísima, consideró que su misión, en los primeros momentos, consistía en impulsar a la Esquerra y a la Generalitat a insurreccionarse, ya que, én resumidas cuentas, la clave de bóveda de todo el movimiento revolucionario residía precisamente en la dualidad de Poderes: Madrid-Generalidad.

Alianza Obrera declaró la huelga general, a pesar de la oposición anarquista y dirigió la acción revolucionaria en todas partes. A medida que transcurría el tiempo, cada hora, cada minuto, progresivamente la dirección del movimiento insurreccional pasaba a la Alianza Obrera, y la Esquerra, Estat Catalá y la Generalidad quedaban relegados a un segundo termino.

Ante este hecho que se iba mascando en el ambiente, los Dencás, Companys, Lluhí, Esteves, etc., viendo que la clase trabajadora transformaría la insurrección en insurrección obrera, hicieron rápidamente marcha atrás, entregándose cobardemente y decapitando el movimiento revolucionario.

Si en Asturias el partido obrero que tomó una mayor participación en la acción fue el Partido Socialista, portener un mayor peso, en Cataluña fue el Bloque Obrero y Campesino (Federación Comunista Ibérica). Pero en Cataluña como en Asturias el alcance de la movilización obrera y sus consecuencias deben ser atribuidas a la Alianza Obrera.

30 9 EN SANTA OLALLA, TOLEDO, FUERON APEDREADOS POR LOS VECINOS CUANDO INTENTABAN DETENER AL JEFE DE LOS CAMPESINOS

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En el resto del país, exceptuados algunos chispazos en las provincias limítrofes de Asturias y en Vizcaya, no hubo insurrección. El movimiento quedó limitado a una huelga general más o menos intensa, cuando no hubo normalidad completa, como ocurrió en aquellos sitios en donde los anarquistas pudieron hacer prevalecer sus equivocados puntos de vista. Octubre ha sido la demostración práctica de que la clase trabajadora para vencer necesita tener formado el Frente Unico, cuya cristalización, en nuestro país, la constituye la Alianza Obrera. Octubre fue el estallido que sobrevino como consecuencia de la formación de la Alianza Obrera. Es indiscutible que sin la Alianza Obrera, en octubre, no se hubiera dado la explosión revolucionaria más formidable ocurrida en el Occidente de Europa después de la Commune de París en 1871.

Si la Alianza Obrera hubiera estado constituida en todas partes, y, además, concentrada nacionalmente, no hay duda de que el desenlace de las cosas hubiese ido muy diferente del que tuvo lugar.

una formidable lección que hay que aprovechar. V.- IMPORTANCIA HISTÓRICA DE LA ALIANZA OBRERA

La Alianza Obrera tiene una triple importancia. Es a la vez: Frente Unico, instrumento insurreccional y futuro

Lo que en la Revolución rusa fueron los Soviets, en nuestra Revolución lo representa la Alianza Obrera.

El soviet surgió en Rusia, en 1905 como un movimiento de Frente Unico y éste fue el papel que desempeñó en la Revolución de 1917 hasta después del "putsch" de Kornilov, en agosto-septiembre. Entonces los Soviets, bajo el impulso del Partido bolchevique, fueron transformándose en organizaciones de la insurrección. Una vez tomado el Poder, los Soviets se trocaron en órganos de Poder. Quedó constituido el Poder de los Soviets.

Esa es exactamente la misma trayectoria de la Alianza Obrera en el proceso de la Revolución española.

La adaptación mecánica de los Soviets a nuestro país sería una cosa artificial. No arraigaría. Precisa contar con las particularidades de la organización obrera en cada país.

Los Soviets surgieron en Rusia y tomaron una característica determinada porque ni el 1905 ni en 1 917, existía apenas organización obrera.

Los países del occidente de Europa, y entre ellos, el nuestro, poseen una tradición de organización con la que

La originalidad de la Alianza Obrera, su firmeza y solidez residen precisamente en que se fundamenta sobre las organizaciones existentes.

La Alianza Obrera, tipo nuevo de organización —como hemos dicho más arriba—, no es una organización propiamente dicha, sino una super-organización.

A la Alianza Obrera no se puede adherir individualmente. Está formada por organizaciones. En este sentido, lejos de debilitar a los partidos y sindicatos que la constituyen, les da fuerza, ya que es un poderoso acicate que impulsa a organizar. La inmensa zona de simpatizantes, cada día más numerosa, con que cuenta la Alianza

Use sienten invitados a éngrosar las organizaciones que la integran.

La Alianza Obrera se encuentra ahora en su primera fase: la de Frente Unico, aunque en octubre hizo ya ensayos de lo que constituirá la segunda etapa.

la Alianza Obrera puede desempeñar funciones sindicales o políticas, ofensivas o defensivas, según las circunstancias. Y su actuación no tiende a sustituir al sindicato o partido, sino que los

La Alianza Obrera en esta fase necesita hacer aún grandes progresos. Cuando haya adquirido un amplio desarrollo como Frente Unico, entonces pasará sin solución de continuidad a la segunda fase: la insurreccional.

La Alianza Obrera ha de adquirir un mayor desenvolvimiento horizontal y verticalmente. Es decir, ha de ampliar su base, se ha de ensanchar y ha de tomar una estructuración nacional, ha de quedar totalmente coordinada.

De momento estas dos expansiones de la Alianza Obrera tienen su oposición, la primera, de los anarquistas y la segunda del Partido Socialista.

Los directivos anarquistas de la C. N. T. y de la F. A. I. se oponen al Frente Unico, a la Alianza Obrera, por tanto. Las masas obreras todavía influenciadas por el anarquismo, sienten embargo, la necesidad de la unidad de acción, de la Alianza Obrera. Todo lo que los anarquistas tarden en tomar una posición clara a este propósito es tiempo perdido para la acción revolucionaria y ganado para el fascismo, en cambio.

La falta de cohesión general de la Alianza Obrera es otro grave inconveniente que produce un mal enorme a los trabajadores y a la revolución.

La unidad de acción presupone como condición indispensable que esta unidad sea completa. Dejarla limitada localmente sin que adquiera un carácter general por todo el país, con un centro coordinador o directivo, es malgastar un tiempo precioso y despilfarrar energías valiosísimas.

No pueden anteponerse los intereses particulares de partido u organización a los generales del movimiento obrero revolucionario. El partido u organización que no siente que sus perspectivas están íntimamente ligadas y más que ligadas aún, fundidas con las de la clase trabajadora en general, es que se divorcia de las verdaderas necesidades del movimiento obrero y de la revolución proletaria.

Contra esa estrechez partidista y sectaria conviene reaccionar enérgicamente.

¡Ensanchamiento de la Alianza Obrera y Alianza Obrera Nacional!

VI.— EL PORVENIR DE LA ALIANZA OBRERA ES EL DE LA REVOLUCIÓN

El porvenir del movimiento revolucionario en España está íntimamente ligado al problema de la Alianza

Obrera. Si la Alianza Obrera —que podríamos calificar de soviet de nuestra Revolución— se estanca, si no logra ensancharse hasta englobara la mayoría del proletariado políticamente activo y unificar su acción —Frente Unico- es evidente que la Revolución irá retrocediendo hasta quedar vencida. Y la derrota de la Revolución tiene un nombre muy significativo: Fascismo.

Las dos palancas que la Revolución necesita son: Alianza Obrera y Partido Socialista Revolucionario Unico. En la Revolución rusa esas dos palancas estuvieron representadas por los Soviets y el Partido bolchevique.

A la construcción de esos dos instrumentos de lucha ha de consagrar, pues, la clase trabajadora su atención y

Hablar de Revolución en abstrascto, utilizar tópicos rutilantes, adomarse con gestas pasadas, todo eso es escamotear el problema. La Revolución se organiza; es, en último término, una simple relación de fuerzas. La fuerza difusa debe ser concentrada y aplicada. La Alianza Obrera es la turbina de la Revolución, podríamos decir.

Hay que hacer la segunda Revolución, la nuestra, la de la clase trabajadora.

La primera Revolución ha planteado las cuestiones cuya solución histórica es inaplazable. Pero no ha podido llegar hasta el final. Precisa ahora entrar en la etapa de la segunda Revolución.

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La segunda Revolución tendrá un carácter democrático-socialista, porque realizará la parte democrática de la Revolución que la burguesía ha orillado, ha dejado de lado, y al mismo tiempo, sin que exista solución de continuidad, empezará la Revolución socialista.

La Alianza Obrera es una condición sine qua non para la victoria de la segunda Revolución.

Lo es porque en su primera etapa sirve para reunir a todos los trabajadores formando un solo haz, un único frente. Los obreros tienen entonces un común denominador. el interés de clase. Anarquistas, comunistas, socialistas, sindicalistas obreros simplemente republicanos, antes separados por las diferencias de partidos, se encuentran hermanados en la Alianza Obrera, que no es un partido, ni un sindicado, sino una superorganización, colocada por encima de las organizaciones políticas y sindicales.

Sin esta concentración previa de las masas trabajadoras no es posible plantear el aspecto de la insurrección armada.

La simple defensa de la Alianza Obrera como Frente Unico, negándose a que, lógicamente, pese a convertirse luego en instrumento insurreccional —orientada y dirigida, claro está, por el Partido marxista revolucionario único—, sería catastrófica, y debe ser desechada. El Frente Unico simplemente, sin teoría revolucionaria no basta. El Frente Unico requiere una segunda parte: la acción insurreccional. Y la Alianza Obrera, como se ha demostrado en Asturias y, en parte en Cataluña, y como se pudo de relieve con los soviets rusos en octubrenoviembre de 1917, ha de transformarse luego en instrumento de la insurrección.

Una vez la insurrección victoriosa, el poder de la clase trabajadora se cimentará sobre las bases firmes, inconmovibles de los Comités de la Alianza Obrera. Todos los obreros se sentirán representados, puesto que todos ellos, por el canal de sus organizaciones respectivas, formarán parte de la Alianza Obrera.

La futura Unión Ibérica de Repúblicas Socialistas será el Poder de los obreros y campesinos ejercido por medio de la Alianza Obrera. (Tomado de "'La Alianza Obrera". V. Alba. ed. Júcar.)

ALGUNOS DE SUS NÚMEROS FUERON LINCHADOS POR LOS

LABRIEGOS, COMO LE PASO A EMILIO MARTIN EN EL

PUEBLO DE MONTEMOLINO.