III - BALANCES DE LA
INSURRECCION
DOCUMENTO n.º 11 (extractos) El papel del Partido Comunista. La enseñanza de los combates de Asturias
Durante los acontecimientos de octubre, todos los partidos y agrupaciones obreras sufrieron la prueba del fuego. Los jefes anarquistas traicionaron abiertamente, los nacionalistas catalanes capitularon sin lucha, los jefes socialistas mostraron su incapacidad para hacer triunfar la lucha revolucionario de los obreros y de los campesinos. Sólo el joven y valeroso Partido Comunista sale de la batalla con una autoridad agrandada por la justeza de su línea política, contrastada en el fuego de la lucha de masas.
Es preciso reconocer, sin embargo, que también el Partido Comunista tardó en comprender exactamente cómo se plantea el problema del Poder en la revolución española. Vaciló hasta reconocer el carácter democrático burgués de esta revolución. Por consiguiente, no planteó en toda su amplitud, a partir del 14 de abril, el problema de la alianza entre los obreros y los campesinos y el del frente único. No consiguió realizar el frente único, a pesar de la resistencia de los jefes socialistas. No obstante, desde entonces supo presentar justamente ante el proletariado, y con mucha antelación a los combates de octubre, todos los problemas relativos a la preparación política y a la organización de la insurrección. Ha luchado por la unidad sindical y por la más amplia unidad de los trabajadores en la acción; ha situado justamente como eje de su programa la necesidad de organizar la lucha de los campesinos por la tierra; ha entrado en la Alianza Obrera para transformarla no solamente en una verdadera organización de masas y de frente único, sino incluso en un órgano de combate constituido por los delegados de los obreros y de los campesinos de todos los partidos; ha difundido en el país la idea de los soviets.
¿Qué es lo que ha permitido la victoria temporal de la insurrección asturiana si no es el hecho de que en Asturias, entre las masas, la propaganda, la agitación y la organización comunistas habían penetrado más profundamente? En verdad, los mineros y los metalúrgicos de Asturias, ¿no se inspiraron directamente en el ejemplo de la Revolución de octubre en Rusia?; ¿no dieron una clara respuesta a las afirmaciones mentirosas de los jefes socialistas y anarquistas, que declaraban la experiencia rusa sin valor para España? Al liberarse de las trabas de la ideología reformista y anarquista, los sublevados de Asturias se lanzaron a una lucha decidida para romper los órganos del poder burgués y sentar las bases de un poder revolucionario obrero. Este poder decretó la supresión de la propiedad privada sobre los medios de producción y proclamó la abolición de todos los derechos de los grandes propietarios sobre la tierra. Tomó las primeras medidas indispensables para la defensa y la ampliación de las conquistas revolucionarias. Creó un Ejército Rojo, organizó el abastecimiento, la fabricación de armas y de municiones; constituyó tribunales revolucionarios que aplicaron a los enemigos del pueblo la justicia proletaria.
¿Qué es lo que permitió a los obreros de Asturias combatir con tal vigor y resistir con tal encarnizamiento a la contraofensiva de la burguesía, sino el hecho de que su lucha había sido organizada sobre la base de comités de fábrica y de minas, emanación directa de la masa obrera? Es cierto que el poder cuyas bases sentaron los sublevados de Asturias no llevaba el nombre de Soviets, pero la organización en que estaba fundado era una organización de tipo soviético.
La insurrección de Asturias permanecerá en la historia de la lucha de clases del proletariado español como el punto más elevado obtenido hasta la fecha, como una epopeya admirable que traza las vías del desarrollo futuro de la revolución. Durante quince días la población sublevada de Asturias combatió contra un ejército equipado según la técnica moderna, supo defender con heroísmo el nuevo poder de los obreros y de los campesinos. Es una victoria grandiosa de los partidarios de los soviets, una victoria del comunismo y del Partido Comunista español. La bandera de los soviets será en el futuro la insignia en torno a la cual se reunirán las masas trabajadoras de España y que les conducirá a la victoria.
IADELANTE, HACIA NUEVOS COMBATES! A pesar de la derrota temporal infligida a la clase obrera, la huelga general, la lucha armada de masas y la insurrección asturiana han contribuido a impedir la consolidación de las fuerzas y del poder de los grandes propietarios agrarios y de la burguesía. Pero un período de luchas nuevas se abre hoy. Los obreros y los campasinos sienten más vivamente que nunca que ninguno de los problemas, para cuya solución derribaron la Monarquía, ha sido resuelto. Los problemas de la tierra, de la destrucción del aparato semifeudal de opresión de las masas, de la liberación de las nacionalidades oprimidas, de la mejora decisiva en la situación económica de los obreros; todos estos problemas se plantean de forma más aguda que nunca. El fascismo es hoy en España el último intento de la contrarrevolución feudal y capitalista para impedir el cumplimiento de la revolución democrática y su transformación, bajo la dirección de la clase obrera, en revolución socialista. La clase obrera tiene, pues, como tarea luchar por la solución de todos los problemas de la de los problemas de la tierra, de la libertad de las grandes masas laboriosas, de la emancipación de las nacionalidades oprimidas. Pero la ejecución de esta tarea sólo será posible si la clase obrera lucha de forma consecuente por la toma del poder en alianza con el campesinado. La alianza de la clase abrera y el campesinado y el problema de la tierra siguen siendo los problemas centrales de la revolución.
En los combates de octubre la clase obrera ha luchado ya por el Poder. No se siente vencida y quiere rehacer el camino de octubre. Es de este camino de donde se trata de desviarla: el Gobierno y los fascistas, por la violencia y el terror, los demócratas burgueses al reclamar "la liquidación de la revolución de octubre", y los jefes socialistas, que llevan la audacia hasta afirmar que los obreros se han batido en octubre para "defender el alma de la República". Todos los combatientes de octubre tienen el deber de alzarse contra semejante mentira, tienen el deber de concretar todas sus fuerzas para que el movimiento de masas siga desarrollándose en la vía de octubre, que es la de la lucha por el Poder, la única vía que lleva al cumplimiento de la revolución democrática y a su transformación en revolución socialista, la vía de la lucha por la dictadura del proletariado.
Consideramos, ante todo, como indispensable y urgente realizar a escala nacional y en cada localidad la unidad de acción entre los Partidos Socialista y Comunista. Es preciso que esta unidad de acción tenga toda la amplitud posible, que se haga en los combates de todos los días y para todas las revindicaciones de las masas laboriosas. Es indispensable y urgente hacer la unidad de la clase obrera en el terreno sindical, siguiendo el ejemplo que ya ha sido dado por los mineros de Asturias. La resistencia que los jefes reformistas y anarquistas oponen a la realización de la unidad de acción y de la unidad sindical debe ser rota por el empuje de las masas que han luchado unidas en las barricadas, que quieren consolidar ahora su unidad con miras a nuevos combates.
Es necesario que la realización del frente único y de la unidad sindical sea acompañada de la reconstitución de la Alianza Obrera. Pero esta organización, cuya bandera ha flotado sobre las barricadas, sobre las minas y sobre las fábricas de armas ocupadas por los obreros, debe desarrollarse como una organización revolucionaria. Debe convertirse revolucionario y llegar a ser el centro de la más amplia unidad de todas las fuerzas antifascistas y revolucionarias en una verdadera Alianza Obrera y Campesina, debe darse resueltamente un programa de España. El programa presentado por el Partido Comunista para la Alianza obrera y campesina debe servir de base a esta unidad, porque corresponde a las aspiraciones de las masas populares y abre el camino a la transformación de la revolución democrático-burguesa en revolución socialista. 1. Confiscación sin indemnización de todas las tierras pertenecientes a los grandes propietarios agrarios, al Este programa comprende particularmente: clero, a los conventos, a los municipios y al Estado, así como de los medios de producción y demás bienes, que serán transmitidos sin compensación y repartidos entre todos los obrerps agrícolas y campesinos trabajadores para la explotación individual o colectiva, conforme a sus propias decisiones. 2. Anulación de todas las deudas, todos los compromisos y servidumbres de los campesinos hacia los amos, los usureros y los bancos; abolición de todas las servidumbres feudales y semifeudalas del tipo de "foros". "rabassa morta", el "condominio", etc., con supresión de todos los impuestos del régimen burgués agrario.
3. Concesión a los campesinos trabajadores de las máquinas, de los instrumentos de trabajo, granos, créditos y medios técnicos que permitan llevar al máximo la producción de la agricultura, con el fin de acabar con el hambre y la miseria espantosa de los campos y mejorar sistemáticamente la situación de las masas laboriosas.
4. Aplicación inmediata de amplias medidas que aseguren una mejora rápida y radical de la situación de los obreros agrícolas, anulando todos los contratos de explotación y de servidumbre, elevando los salarios hasta el susceptible de satisfacer las necesidades de los obreros agrícolas y de sus familias, reduciendo nivel considerablemente la jornada de trabajo. Confiscación y nacionalización de las empresas de la gran industria concentrada, contral sobre la producción; nacionalización de la banca, de los ferrocarriles, de todos los servicios de transportes y de correos 5. que se encuentren en manos del gran capital (barcos, tranvías, autobuses, aviones, telégrafos, teléfonos, radio, etc.). 6. Institución generalizada de la jornada de siete horas y de la jornada de seis horas en las mismas i las profeparados, garantiz indoles los ma lais de sul sisteción necesito y eta elementa rAye yara stor las
Basta el momento en que se haya reabsorbido el paro en las diferentes ramas de la industria. Estas ramas, reorganizadas de acuerdo con las necesidades de las grandes masas laboriosas y los progresos de la agricultura, estarán en condiciones de asegurar a los obreros un trabajo permanente. 7. Seguro general en caso de paro, de enfermedad, de accidente de trabajo, de vejez y de maternidad para todos los trabajadores, a expensas del Estado y de la industria nacionalizada, sin cotizaciones obreras de ninguna clase. 8. Liberación nacional de todos los pueblos oprimidos. Reconocimiento a Cataluña, a Vizcaya y a Galicia del derecho absoluto de disponer de sí mismas, incluyendo en ello su separación de España y la creación de Estados autónomos. 9. Liberación inmediata, completa y sin restricciones de Marruecos y demás colonias.
productores. Anulación de sus deudas con los banqueros, grandes comerciantes y empresas capitalistas. Prohi- 10. Disminución radical de todos los impuestos sobre los pequeños comerciantes y los pequeños bición de embargo de sus bienes y de la expulsión de los locales ocupados. 11. Disolución de todas las fuerzas armadas de la contrarrevolución y armamento general de los obreros y de los campesinos. Destitución de los funcionarios burócratas enemigos del pueblo y nombramiento de los funcionarios por los soviets. 12. Depuración del Ejército de todos los oficiales contrarrevolucionarios. Elección de los superiores por los soldados, por vía democrática. Creación de un Ejército Rojo obrero y campesino que defenderá los intereses de las masas populares y de la revolución. 13. Solidaridad proletaria con los oprimidos del mundo entero y alianza fraternal con la U. R. S.S. que construye
victoriosamente el socialismo y constituye una ciudadela poderosa del proletariado mundial y de los pueblos oprimidos.
Han de formarse en cada fábrica, en cada pueblo, en cada barrio de las grandes ciudades, Comités de la Alianza Obrera y Campesina, integrados por representantes libre y directamente designados por la masa de trabajadores pertenecientes a todas las organizaciones políticas y sindicales, así como por los no organizados.
Los Comités de las Alianzas son los órganos de lucha que han de destruir definitivamente el poder de las clases explotadoras, de los capitalistas y señores feudales; liquidarán definitivamente el aparato burocrático y antipopular de opresión creado por el Estado y los municipios, poniendo en su lugar organismos de poder popular y haciendo participar en la gestión del Estado a las grandes masas de obreros y campesinos. Los organismos de este modo creados asegurarán a los obreros y a los campesinos la tierra, el pan, el trabajo y la libertad, les representarán y defenderán sus intereses y sus necesidades cotidianas.
La creación de la Alianza obrera y campesina como base de la unidad revolucionaria de las masas en la lucha por el Poder es situada hoy por los comunistas como eje de su acción política. Los comunistas declaran que el frente de la revolución debe abarcaral mismo tiempo a todos aquellos elementos que, aún no incluidos en el ámbito de la Alianza Obrera y Campesina, estén dispuestos a luchar efectivamente para cerrar el camino a la contrarrevolución fascista. Es necesario crear, en unión con todos estos elementos, un amplio frente popular antifascista, cuyo objetivo principal será no sólo luchar por la liberación de todos los prisioneros políticos, porla restauración de todas las libertades democráticas, por dar la tierra a los campesinos y a la emancipación de las nacionalidades oprimidas, sino también la instauración de un gobierno revolucionario provisional que, apoyándose en las Alianzas Obreras y campesinas, y desarrollándolas, destroce la contrarrevolución fascista, encarcele a sus jefes, disuelva sus organizaciones y abra el camino para el desarrollo ulterior de la revolución. EN LA VIA DEL BOLCHEVISMO
En los sindicatos de clase unificados y en la Alianza Obrera y Campesina, la unidad de la clase obrera y de las grandes trabajadoras debe realizarse mediante la acción. Pero el problema de la dirección del movimiento revolucionario sólo podrá ser resuelto con la creación de un solo partido político del proletariado. Esa es una de las tareas que los obreros socialistas más avanzados, los que se han batido codo con codo al lado de los obreros comunistas en las calles de Oviedo y de Madrid, en las minas de Sama y de Mieres, se plante an ya abiertamente. Las Juventudes comunistas y socialistas, que avanzan rápidamente en esta vía, deben dar el ejemplo de la unidad orgánica completa de todas las fuerzas revolucionarias.
Pero el partido único del proletariado debe ser un partido consecuentemente revolucionario, completamente liberado de toda influencia y de todo residuo de la ideología y de la política socialdemócrata, sin vinculación alguna con la Internacional Socialdemócrata. Debe rechazar la colaboración de clase con la burguesía, la defensa nacional en régimen capitalista, la política colonial y la política de opresión nacional propia de la burguesía y de todas las clases reaccionarias. Debe reconocer abiertamente que la toma del poderpor la clase obrera sólo es posible por medio de la insurrección armada. Debe luchar de forma consecuente por la instauración de la dictadura del proletariado. El partido único de la clase obrera debe ser construido de forma que pueda realizartodas sus tareas revolucionarias; en otras palabras, debe ser construido sobre la base de los principios de organización del bolchevismo, probados en tres revoluciones.
Ha sido inspirándose en el ejemplo del bolchevismo cómo los sublevados de Asturias organizaron y dirigieron su batalla grandiosa. Será bajo el signo del bolchevismo como el movimiento obrero revolucionario de España se organice en un solo partido y derrote definitivamente a la burguesía capitalista, a los grandes propietarios agrarios y a la contrarrevolución fascista. La bandera victoriosa de los soviets flotará entonces sobre la España de los obreros y de los campesinos, que al liberarse del régimen de opresión y de miseria, liberará a todos los pueblos oprimidos por ese régimen.
¡Vivan los gloriosos combatientes de Asturias!
¡Vivan los obreros y campesinos revolucionarios de España, de Cataluña y del País Vasco!
¡Viva la unidad revolucionaria del proletariado español!
¡Vivan los soviets de España!
Por el Comité Central Partido Comunista de España, N. N. Por el Comité Central del Partido Comunista de Francia, André Marty Por el Comité Central del Partido Comunista de Italia, Erecoli (1) (L'Internationale Communiste, núm. 10, 20-V-1935, pp; 661-674.) (2) (tomado de M. BIZCARRONDO. "OCTUBRE del 34" ed. Ayuso. Madrid 1977.) (1) Pseudónimo de Palmiro Togliatti. (2) Versión castellana de la autora de la selección.
EN EL CÍRCULO SOCIALISTA DE •PROSPERIDAD MURIERON UN LARDIA Y UN SOCIALISTA, PROD TENDOSE HERIDOS POR UNC OTRO BANDO. ESTE INCIDENTE ERA EL COMIENZO DEL FRACA SO REVOLLCIONARIO EU LA CAPITAL DE ESPAÑA.