Un giro en la Dirección del "SINN FEIN"
(1) Todas las citas están tomadas de la revista *Irlanda E bret 1, tue Keller 75011 PARIS (Francia):
IRLANDA:
La rama política del IRA, el Sinn Fein, ha tenido el pasado mes de noviembre un Congreso en el que se ha producido un importante cambio del equipo dirigente. Ruairy O'Bradaigh, presidente del mo vimiento desde hacia 13 años, el vice-presidente Daithi O'Connail, y algunos otros dirigentes, han sido sustituidos por Gerry Adams. dirigente de los 6 condados del Norte en la presidencia, y Phil Flynn en la vice-presidencia. Varios militantes de la co riente de Adams han entrado en el CC, donde son ahora ampliamente mayoritarios.
EStos cambios son la culminación de los duros debates políticos que se han desarrollado dentro del movimiento republicano desde las huelgas de hambre de 1981. Esta evolución en la dirección del Sinn Fein, previsible desde hace largo tiempo, sanciona el carácter actualmente minoritario de la cotriente que fue la dirección histórica del mo vimiento republicano, cuya definición politica está en el programa de "Eire Nua" de 1971, favorable a una solución federalista a la cuestión irlandesa
El Congreso del Sinn Fein ha representa do también algunas modestas aperturas sobre otras diversas cuestiones (por ejempio, sobre el aborto, la posición anterior era "totalmente opuesta"; ahora ha sido suprimida la palabra "totalmente"). Además, la expresión "principios cristianos" que figura ba en el programa, ha sido sustituida por "principios republicanos socialistas"
En todo caso, el debate más importante ha sido sobre la participación del Sinn Fein en elecciones. Algunos delegados, como Martin Mc Guinness, de Derry, han insistido en la importancia de cuestionar la tradicional posición abstencionista de la organiza-ción republicana, afirmando que no participar en las elecciones "seria una locura, desde el momento que las elecciones nos dan la posibilidad de batir al Partido socialdemócrata laborista (SDLP)" (partido nacionalista burgués).El Congreso decidió también la participación de la organización republicana en las elecciones de junio de 1984, y dejó en suspenso la decisión sobre la actitud a adoptar si se consiguen cargos.
Los antiguos dirigentes del Sinn Fein se apresuraron a afirmar que no dividirian la organización, pese a haber quedado en minoria. Por su parte, el nuevo presidente Gerry Adams, reafirmó la posición tradicional del Sinn Fein justificando la lucha armada en
Pierre Vincent enero de 1984 los 6 condados del Norte, afirmando que era "una forma correcta y necesaria de resistencia contra la presencia de un gobierno extranjero, rechazado por la gran mayoría del pueblo irlandes (1). La politica electoral del Sinn Fein
Irlanda y particularmente los 6 condados del Norte ocupados por Gran Bretaña, es desde 1981 el escenario de poderosos movimientos de masas, de una movilización y radicalización de la población nacionalista. A partir de las huelgas de hambre, se estructuraron en todo el pais innumerables comités unitarios, en los que numerosos militantes pudieron discutir y comparar los diferentes proyectos políticos, se organizaron, midieron sus fuerzas, se politizaron. El Sinn Fein hizo experiencias electorales nuevas, como la elección de Bobby Sands, y después de Owen Carron en el Norte, de Joe Mc Donnel y de Paddy Agnew en el Sur. Los republicanos han medido la eficacia de estas batallas, y quizás también sus limites. A partir de ello, han hecho una nueva reflexión sobre la interacción entre los frentes de lucha militar y propiamente dicho y la búsqueda de una buena articulación entre ambos
Desde entonces, estas presiones se han mantenido, aunque con formas m nos es pectaculares. La crisis económica y política en el Sur ha continuado agravándose. El desmantelamiento de la industria, un paro y una inflación récord, la huída de las multinacionales "piratas" . la imposibilidad de formar mayorias parlamentarias, la crisis interna de los principales partidos burgueses...: este es el espectáculo que ofrece el "Estado libre" de Irlanda del Sur.
Hace un año, el Sinn Fein rechazó mayoritariamente el modelo de una Irlanda federal. La nueva dirección estima que el federalismo en Irlanda dejaría un estatuto demasiado autónomo al Ulster (Irlanda del Norte). v, a partir de ello, se correría el riesgo del mantenimiento de los privilegios de los proTestantes "lealistas" y la discriminación hacia la población católica. Esta posición fue combatida frontalmente por la dirección saliente, y contribuyó mucho a su derrota.
El debate sobre la política electoral ha intraducido rupturas en la tradición del movimiento republicano. Hasta ahora, el abstencionismo era un dogma. Para el movimiento republicano, la partición del país hacia ilegítimos los dos Estados, el del Norte y el del Sur, y sus instituciones: por tanto había que
(2) Sobre esto, Ruairy O'Bradaigh ha recordado que la di" rección saliente tuvo que convencer a Gerry Adams y sus amigos. para presentar a Bobby Sands a las elecciones.
rechazar ocupar un escaño ni en Leinster House (Sur), ni en Stormont (Norte), ni por supuesto en el parlamento británico de Westminster. Incluso se consideraba un error considerar a la política electoral como un aspecto importante de la política republicana. Ahora por el contrario, las batallas electorales son consideradas primordiales, aunque se reafirme el principio de boicot de los electos a sus escaños parlamentarios: en el Norte, el Sinn Fein ha conseguido éxitos importantes el año pasado (5 diputados en Stormont y Gerry Adams en Westmins ter). Esta via va a ser proseguida sistemáticamente(2),
Por consiguiente, el Sinn Fein reconoce que su legitimidad histórica no es un "a priori: , sino que debe ser probada por una representatividad, incluso en el terreno electoral. También, reconoce que la lucha contra los católicos moderados del SDLP del Norte, se sitúa ampliamente en este terreno; hasta ahora, el SDLP drenaba todos los votos nacionalistas, debido al boicot republicano y ahora se encuentra seriamente en descenso.
En el Sur, el Sinn Fein ha presentado candidatos en raras ocasiones, excepto localmente. En adelante estarán presentes en todas partes donde puedan. Es posible, incluso probable que en un futuro próximo el Sinn Fein no boicotee los escaños que obtenga; ahora ya una buena parte de sus militantes son favorables, estimando que el boicot hace perder el 50% de los votos potenciales, ya que los electores reconocen la legitimidad del parlamento del Sur, al revés de lo que ocurre en el Norte. Una evolución como esta es rechazada violentamente por la antigua dirección del Sinn Fein, que ve en ello el principio de un compromiso irremediable con las instituciones, y por ello con la participación del país. La implantación en Irlanda del Sur
La principal tarea que se ha propuesto la nueva dirección es la construcción del Sinn Fein en el Sur. Actualmente existe un dese quilibrio tremendo entre el Norte, donde el partido se ha desarroliado considerablemente, ha reclutado numerosos militantes, abierto locales por todas partes, y enfin se ha convertido en una fuerza política considerable, y el Sur, donde sigue siendo una fuerza marginal, con algunos concejales, algunos responsables sindicales, pero sin directo en la vida política.
Paddy Bolger, miembro del Comité Central, y principal responsable del trabajo sindical de la organización, considera que esto puede y debe cambiar, porque «el paro masivo y los enormes problemas económicos crean considerables divisiones sociales. No nos hacemos ilusiones de que pueda abrirse una crisis revolucionaria a partir de reivindicaciones económicas y sociales. Pero las perspectivas son mayores a partir de la cuestión nacional. No esperamos llegar a ser rápidamente uno de los partidos más grandes del Sur an el terreno electoral, pero nuestra fuerza está en podernos presentar como partido en los 32 condados (toda Irlanda).
Pensamos que las elecciones son para los revolucionarios una ocasión privilegiada para ganar puntos. Incluso en lo que se refiere a las reivindicaciones económicas y sociales, ponemos el acento en nuestra politica electoral'
«Nuestro trabajo sindical se plantea en dos terrenos. En primer lugar, hay que hacer del Sinn Fein un partido influyente en las cuestiones económicas y sociales. Además queremos utilizar al máximo la cuestión nacional dentro de los sindicatos. Estamos en contacto con sindicalistas del Partido Laborista, del Partido Comunista e independientes para organizar una coordinadora sindical que exija la retirada de las tropas. Este invierno, Ken Livingstone, dirigente de la izquierda del Partido Laborista vendrá a Dublin. Con él montaremos una Conferencia sindical para la retira da de las tropas: 10 secretarios generales y 11 dirigentes nacionales participan en el proyecto. Asi, consiguiendo una muy fuerte representatividad en el Norte y una influencia significativa en el Sur, queremos imponernos como una fuerza primordial en Irlanda. Podemos exigir ser parte integrante en todo debate importante sobre el país. La lucha armada no es ni posible, ni deseable en el Sur, donde nuestra influencia tiene que basarse en los sindicatos, en el movimiento de la mujer, en los jóvenes ¿Qué porvenir?
Sin embargo hay quien ve otras razones a estos cambios: el retroceso de la lucha armada en los 6 condados del Norte. Pero aunque esta sea una hipótesis teóricamente verosímil, hay que constatar que por el mo mento carece de base. Las operaciones del IRA siguen siendo numerosas y sus dirigentes reafirman en cada ocasión la necesidad
El porvenir inmediato del Sinn Fein es imprevisible. No está excluido que algunos de los sectores actualmente minoritarios tomen • la iniciativa de una escisión, aunque hoy re chazan esta perspectiva absolutamente. En cuanto a las otras fuerzas del movimiento republicano y antiimperialista, sufren evidenteente los efectos del desarrollo del Sinn Fein. Una recomposición del movimiento anttimperialista irlandés está en curso, bajo la hegemonía del Sinn Fein. Habrá que ver si el Sinn Fein es capaz de favorecer las movilizaciones de masas que vendrán muy probablemente en las dos partes del país, y res ponder a ellas sin sectarismo (lo que no será fácil) y sin ceder a las sirenàs del electoralismo.