Inprecor en castellano

Revista de la Liga Comunista Revolucionaria (IV Internacional), nueva serie, 1979–1991

Oriente Medio

La "paz americana"

· Inprecor n.º 35, diciembre de 1983 · p. 38 · 949 palabras

Oriente Medio: La paz

"'americana"".

DANIEL JEBRAC 1. Desde la invasión israelí del Líbano y la puesta a punto del plan Reagan en septiembre de 1982, los Estados Unidos se esfuerzan por imponer su "paz imperialista en Oriente Medio. Para ello necesitan restaurar un Estado cristiano falangista en Beirut, dispuesto a negociar con Israel; neutralizar el Sur del Líbano; conseguir que los israelitas acepten la restitución del Golan a Siria y la formación en Cisjordania de un "mini-Estado" palestino, bajo la tu-

Pero varios obstáculos importantes se levantan en esta vía: por una parte, la existencia de una OLP debilitada, pero no sometida; por otra parte, la falta de autoridad del régimen libanés, demostrada una vez más por la Conferencia de reconciliación nacional de Ginebra. En fin, la intransigencia de los propios jefes sionistas.

Por su parte Siria, armada por Moscú pero subvencionada por Arabia Saudí, podría salir beneficiada en la operación, si la aborda en posición de fuerza, manteniendo sus posiciones en el Líbano y asegurándose el control de una parte significațiva 2. Decretando la anexión del Golan en diciembre de 1981 y continuando la colonización de la Cisjordania, el gobierno israelí ha hecho todo lo que ha podido para crear una situación irreversible. Sin embargo, las consecuencias interiores de la guerra y el deterioro acelerado de la situación económica, obligaron al gobierno sionista a ponerse de acuerdo con su gran aliado americano. El acuerdo de cooperación estratégica acaba de ser reafirmado. Va a reanudarse la ayuda militar americana, suspendida oficialmente después de la anexión del Golan.

Use ha reunido con Reagan en Washington a finales de noviembre. El "New York Times" afirmaba el 14 de noviembre que entre los objetivos de esta reunión iban a estar "una cooperación creciente en varios terrenos, incluyendo una acción concertada en el Líbano y una ayuda financiera de los Estados Unidos a los proyectos de apoyo técnico (con otras palabras, militar) de Israel a los aliados americanos en América central 3. En lo que se refiere a la OLP, los Estados Unidos, así como los regímenes árabes e Israel, ven con buenos ojos cómo las divisiones internas desgastan su representatividad. La retirada de los palestinos de Trípoli, la principal ciudad del norte del

- que ha sido nuevamerite solicitada por el gobierno libanés y recomendada el 23 de noviembre por un proyecto sirio-saudí de salida al conflicto - supondría la culminación del proceso iniciado con la retirada de Beirut el pasado vera no. Si esto sucediera así, Arafat, aún más debilitado, estaría obligado a dirigirse hacia Hussein de Jordania, para poder escapar a las garras sirias, aceptando con ello la famosa "opción jordana" que entierra toda perspectiva de Estado palestino soberano, ni siquiera limitado a una parte del te-rritorio de Palestina. Con todo esto, Siria ganaría doblemente: desacreditando a Arafat ante los secguardando en la manga una dirección de recambio bajo su control. El acuerdo del 24 de noviembre entre Israel y Arafat sobre el intercambio de prisioneros, con la mediación de Francia en los pasillos, podría constituir un paso en esta vía. 4. En cuanto al Líbano no parece próxima una consolidación del poder de Gemayel. Los "padrinos" libaneses reunidos en Ginebra bajo el signo de la reconciliación, han dejado sus armas en el vestíbulo, pero no han logrado ningún acuerdo concreto, salvo la suspensión del acuerdo palestino-israelí. En estas condiciones, Líbano puede caminar hacia una partición de hecho, con la instalación en el Sur de los israelitas, que ya han cortadn los puentes sobre el río Awali, con los sirios en el norte y en la llanura de la Bekaa y con el mantenimiento de una especie de Estado libanés fantoche en Beirut, vigilado por las tropas americanas y francesas. Cada uno contribuiría, a su modo, al mantenimiento del orden, eliminando a los eventuales aguafiestas, ya sea palestinos irreductibles o milicianos islámicos. En esta perspectiva la agresión siria contra la OLP no busca preparar la guerra, sino más bien mejorar las condiciones de una eventual negociación para los si-

Por su parte, la URSS ha mantenido en este asunto una posición de equilibrio acrobático, cuidando sus relaciones con Siria, que constituye su último aliado de peso en la región, y reclamando a la vez el cese de los combates entre palestinos y la salvaguarda de la unidad de la OLP, que han pedido también los dirigentes del FPLP y FDPLP, Habache y Hawatmeh.

Así pues, todos los protagonistas se preparan para una inevitable redistribución de las cartas. Pero hay aún muchas incógnitas y nuevos enfrentamientos pueden modificar los datos actuales. Por eso Estados Unidos e Israel juegan a dos paños: la posibilidad de negociaciones, pero también de una intervención militar contra Siria. El secretario de defensa norteamericano, Weinberger, ha acusado por primera vez a Siria en relación a los atentados que destruyeron el 23 de octubre en Beirut dos cuarteles de los ejércitos francés y

Si se realizara la hipótesis de un nuevo enfentamiento militar entre Siria y Estados Unidos e Israel, la defensa de la causa palestina y de los pueblos árabes frente al imperialismo pasaría necesariamente por la defensa de Siria. Sin embargo este apoyo no justificaría en modo alguno, la renuncia a defender a la OLP y su unidad frente al ataque criminal de los sirios en Trípoli. La camarilla que está en el poder en Damas, juega fuerte para poder negociar mejor con el imperialismo. Y necesita reducir la autoridad de la OLP, como intentaron antes el rey Hussein o Sadat, para tener después las manos libres.

Por el contrario, la existencia de un movimiento nacional palestino representativo y sólidamente siendo el más tenaz obstáculo a las alternativas imperialistas para la región.

Daniel Jebrac 25-XI-83