El potencial revolucionario
de la clase obrera
en el marxismo
Ernest Mandel
ARX consideraba que la historia está determinada por leyes objetivas que la cien. •cia podía descubrir. Estas leyes se derivan de la estructura específica y la dinámica de cada modo de producción particular. Estas leyes obje tivas deben ser descubiertas para cada sociedad particular, Marx enfatizó simultáneamente la determinación social de la historia como ciencia y la determinación histórica de la sociología (y la economía) como ciencia. No hay leyes económicas eternas. Sólo hay leyes económicas particulares de formas particulares de formas particulares de organización social de la economía.
Pero mientras trataba de descubrir las leyes del movimiento de cada modo de producción particular concentrándose en las leyes del movimiento de la sociedad burguesa dominada por el modo de producción capitalista. Marx rechazó la visión mecánicamente determinista de la historia característica de los materialistas franceses del siglo XVIII (y que más tarde sería en gran parte recuperada por el evolucionismo vulgar que influyó en pensadores socialistas como Kautsky).
Marx enfatizó el aspecto activo en la historia tan típico del comportamiento humano en contraposición al animal (este énfasis se puede encontrar no sólo en las Tesis sobre Feuerbach, sino también en el primer volumen de El Capital, para no mencionar a los Grundrisse y varios comentarios filosóficos e históricos de Marx y Engels). La filosofía de la historia de Marx — como su filosofía en general-- es una filosofía de la praxis. El materialismo histórico no niega que la humanidad hace su propia historia, que no le es impuesta a través de misteriosas fuerzas internas. Desde luego, las mujeres y los hombres no le hacen independientemente de las circunstancias que encuentran, en primer lugar las posibilidades materiales, dadas por el nivel existente y potencial de desarrollo de las fuerzas productivas, y las posibilidades resultantes de la extensión del placer y la autorrealización de los productores.
Pero si hacen su historia ellos mismos. Su nivel de conciencia y de darse cuenta de sus propias condiciones y futuro, su grado de aproximación objetivo (científico) a la realidad, el grado de autoengaño que aún pueden sufrir todos reaccionan con fuerza ante el modo en que darán forma a su propio destino. Marx creía en la posibilidad de la humanidad de hacer precisamente eso dar forma a su propio destino, no sólo mediante la comprensión de las leyes objetivas del movimiento de una sociedad, sino también mediante su capacidad de alcanzar activamente propósitos de emancipación. A todo lo largo de los escritos de Marx subyace el propósito emancipación: abolir todas las condiciones sociales que convierten a las mujeres y a los hombres en seres oprimidos, explotados, mutilados, miserables: hacer realidad una sociedad en la que el desarrollo, libre de cada uno llegue a ser una precondición para el desarrollo libre de cada individuo.
Por lo tanto, Marx no fue sólo un científico social. No se limitó a revolucionar las ciencias de la sociedad, la historia, la economía y la filosofía. También revolucionó la política y el impulso hacia la emancipación humana ("socialismo"), que son mucho más viejos que la sociedad burguesa, de hecho, tan viejos como la sociedad de clases misma. Mientras que es necesario separar metodológicamente sus revoluciones en la ciencia (que deben ser juzgadas con criterio puramente científico y no "de clase"), de sus revoluciones en política e intentos de emancipación, estas revoluciones en el pensamiento y la acción constantemente interactúan entre sí. Sólo si las sintetizamos podemos entender y representar el marxismo en su totalidad, en su riqueza majestuosa, como una totalidad en movimiento, que nada tiene que ver con dogma o religión algunos.
Para la época que empieza con la revolución industrial, la totalidad de la teoría y práctica implicadas en el marxismo puede ser resumida mejor mediante el potencial revolucionario de la clase obrera como la única capaz de reemplazar la sociedad burguesa (el modo de producción capitalista) por una más alta forma de civilización y de organización socioeconómica: una sociedad sin clases, el comunismo, del cual el socialismo es la primera o más baja etapa. Esto no significa que para Marx y Engels la victoria del socialismo fuera un producto inevitable de las contradicciones internas del capitalismo. Muy al contrario, frecuentemente subrayaron que las sociedades humanas pueden, a través de la historia progresar o retroceder; pueden incluso desaparecer.
No hay nada fatalista en la visión de la historia de Marx, que afirma como resultado de una comprensión científica de la sociedad burguesa, y a la luz de las lecciones de 3 mil años de lucha de clases, que ninguna otra clase más que la clase obrera contemporánea, es decir, los trabajadores asalariados, tiene el potencial necesario para reemplazar al capitalismo por una sociedad socialista. El destino de la humanidad está por esa razón vinculado a la victoria de la clase obrera mundial (desde la ideología alemana hasta su muerte, Marx siempre contempló la posibilidad del socialismo como algo internacional, que tenía que ser llevado a la realidad a escala mundial).
El potencial destructivo del capitalismo, que emana de sus mismas características progresivas, en primer lugar su capacidad para desarrollar las fuerzas productivas pero en formas específicas que no pueden romper sus vínculos con la propiedad privada, la producción de mercancías, la competencia y la negligencia de la racionalidad social global, lleva a la humanidad a la encrucijada: socialismo o barbarie. La toma de conciencia de la autodestrucción posible de la huma-
nidad (desastre ecológico, guerra nuclear munestá ahora creciendo. Pero Marx y Engels estaban conscientes de ese peligro hace casi un siglo y medio. Para ellos el dilema "socialismo o barbarie" (la frase fue formulada con esa precisión por primera vez por Rosa Luxemburgo) significaba: o la victoria real en la lucha de clases de la clase obrera mundial existente, es decir, la revolución socialista mundial o la declinación y caída de la civilización humana, si no la desaparición de la raza humana. Lo que Lenin, la Interna-
Trotsky y marxistas revolucionarios más recientes escribirían sobre ese tema, ya está presente en las obras económicas y políticas básicas de Marx, aunque él no era capaz de incluir en su análisis el estadio imperialista del capitalismo, pues no había comenzado antes de su muerte. Para él este dilema no era resultado de una fase históricamente limitada del capitalismo. Era resultado de la sociedad burguesa del modo de producción capitalista como tal.
El socialismo científico, es decir, la revolución emancipación política y humana, implica una serie de transformaciones de prácticas sociales y políticas tradicionales, siendo tan radicales y fundamentales como las revoluciones de Marx en las ciencias sociales:
1.- La reintroducción de la conciencia, es decir, de la ciencia en la determinación de acciones políticas por lo menos para la clase social que no está inhibida por intereses sociales y materiales peculiares (iy Marx concebía a la clase obrera como la única potencialmente revolucionaria capaz precisamente de eso!) y para todos aquellos individuos capaces de llegar al mismo nivel de lucidez, despojándose, tanto como fuera humanamente posible, de toda influencia de ideologías burguesa y pequeñoburguesa (o semifeucientífica de los problemas sociales.
Esto implica, para Marx, que estos individuos, por lo menos objetivamente, tratan de identificarse con los intereses históricos y las luchas concretas de la clase obrera. Antes de Marx, la actividad política era vista como un producto de pasiones ciegas y ambición o de la Razón abstracta. Marx efectuó un enorme salto adelante en la comprensión de que, como la acción política está vinculada a la lucha de clases en una sociedad dada, y puesto que esa sociedad puede ser analizada científicamente en su estructura y su dinámica, la primero en el marco de las leyes que gobiernan el destino de esa sociedad y la dinámica de esa lucha elevación del propósito de emancipación a un nivel más alto, mediante su fusión con el saber científico y la conciencia revolucionaria.
En contra de lo que el austromarxista Bauer decía ("la política es la ciencia de la predicción"), los marxistas no se limitan a "prever" lo que va a ocurrir, o, para plantearlo de una manera más correcta no piensan fatalistamente que el desarrollo de la historia está completamente preorsociedad de clases el desarrollo de la historia es el desarrollo de una lucha de clases. Y el desarrollo de clases depende, por lo de la acción consciente de la clase social revolucionaria (y la de la contrarrevolucionaria), su nivel promedio de conciencia de clase, su vanguardia y su dirección revolucionaria, su intervención activa, la rapidez y perspectiva de sus reacciones como clase, su confianza en si misma, su experiencia, etc. Todos estos factores no son el resultado fatal e inevitable de una serie dada de circunstancias, de condiciones materiales. Dependen también del curso real y concreto de la lucha de clases ahora y durante los años y las décadas precedentes, es decir, reintroducen el factor subjetivo en la formación de la historia.
La concepción marxista de la política no se limita a descubrir las leyes del movimiento de una sociedad dada y "adaptarse"' a ellas. La política marxista implica la comprensión de estas leyes de movimiento con el propósito de llevar a cabo la lucha por un objetivo determinado (la construcción de una sociedad sin clases, y las precondiciones necesarias para ello: el derrocamiento del capitalismo, la emancipación de la clase obrera y el establecimiento de la dictadura del proleta riado, en el sentido del esfuerzo consciente de la obrera por reconstruir una sociedad de acuerdo a un plan consciente) de una manera más eficiente y con mayores posibilidades de tener emancipación ("'socialismo") y el movimiento histórico real (la lucha de clases real) de una clase social realmente existente y en lucha: el proletariado, la clase de trabajadores asalariados, como objetiva sin importar su (variable) nivel de conciencia.
Esto no era de por si evidente para todos los socialistas hasta muy entrada la segunda mitad del siglo XIX. Empezó a ser parcialmente rechazado de nuevo al principio del siglo XX. EI "Adios al proletariado" de André Gorz no es para nada un descubrimiento nuevo, es la seudosabiduría de antier. Ya se le puede encontrar en Sorel, Michels y muchos "socialistas" antimarxistas de la cosecha anterior a la primera guerra mundial. Es interesante notar que casi todos los que proponen el "socialismo realmente existente' (frase absurda, si alguna vez hubo una) rechazan también ese postulado básico del marxismo. Pues si hay que comenzar por la clase obrera, por los asalariados cómo son y cómo luchan en la vida real, entonces desde luego muchos de los supuestos teóricos y políticos de las varias tendencias y burocracias "dominantes" al interior del movimiento obrero
¿Cómo puede "explicarse"' en los países llamados socialistas el papel de los partidos comunistas gobernantes como representantes y dirigentes de la clase obrera, de los obreros realmente existentes, si éstas se rebelan y se levantan en contra de ese dominio, como recientemente hizo más del 80% en Polonia? ¿Cómo puede la clase obrera occidental ser vista como "aburguesada e integrante de la sociedad existente' (el axioma teórico y político básico de todas las tendencias reforeurocomunistas) mediante inmensas acciones de masas, por millones, desafía las relaciones capitalistas de producción, como hizo en España en 1936 y 1937, en Italia en julio de 1948, en Bélgica en diciembre de 1960, en Portugal en 1974 y 1975, etc., por no mencionar el período de 1918 a 1929?
Mediante esa reunificación Marx dio al socialismo y a los socialistas una palanca potencial de acción de dimensiones gigantescas. Su respuesta a la pregunta "¿es posible el socialismo?" era afirmativa, pero a la vez condicional. Si, el socialismo es posible, siempre y cuando que, en la práctica, en la vida real, se logre una fusión entre la lucha de clases concreta, inevitable y elemental de una clase social real, que incluye a cientos de millones de personas (el proletariado mundial), y el proyecto socialista de emancipación, de construcción de una sociedad sin clases.
4. - La reunificación de la organización revoluautoorganización de la clase
Las organizaciones revolucionarias que han tratado de tomar el poder para cumplir con una serie de tareas de emancipación son mucho más viejas que la sociedad burguesa y el modo de producción capitalista. La revuelta en contra de la injusticia; de la opresión de clase y la explotación de como estos mismos males sociales. Las organizaciones revolucionarias que tratan de derrocar al capitalismo como el propio capitalismo. Las premarxistas más sobresalientes fueron la de Babeuf y la de August Blanqui en Francia. Las organizaciones de masas de la clase obrera también son mucho más viejas que el marxismo: para nombrar sólo a dos, los sindicatos y los cartistas en Inglaterra, antes de que El Manifiesto Comunista fuera rela transformación revolucionaria de la política que Marx efectuó trataría de reunificar la autoorganización de la clase obrera y la actividad revolucionaria de los individuos. Esto implicaba simultáneamente una organización separada comunistas (de la vanguardia, los que están más activos permanentemente en el más alto nivel de comprensión científica y de conciencia de clase, diferente de las masas, que bajo el capitalismo pueden estar activas sólo periódicamente y a un nivel de conciencia influído fuertemente por la ideología de la clase dominante) y su integración en la organización de masas de la clase como es. Los sindicatos y los partidos políticos independe la clase obrera son instrumentos útiles y necesarios de esta autorganización. Pero desde 1850, y especialmente desde la experiencia de la Comuna de París, Marx y Engels entendieron que las formas más altas de autorganización de la clase son las de los "consejos obreros" (soviets), como fueron analizados en detalle por Lenin en El Estado y la Revolución y en
(Trotsky, Rosa Luxemburgo,
Korsch y, en menor grado, el austromarxista de izquierda Max Adler, también hicieron contribuciones valiosas a esa comprensión).
El socialismo sólo puede surgir mediante un derrocamiento exitoso del capitalismo por una clase obrera autorganizada, es decir, mediante consejos obreros universales (poder soviético), porque sólo mediante esa forma de autorganización de los productores puede una sociedad postcapitalista, transicional, convertirse en una sociedad en empieza a disolverse desde el establecimiento mismo de la dictadura del proletariado en la que la cristalización de nuevos privilegios materiales por 'un grupo especial de personas "en el poder". puede hacerse imposible.
Los escritos de Marx y Engels sobre la Comuna de
París, y el Estado y la Revolución de Lenin fueron lúcidos y explícitos en estas precondiciones en las que las variantes de opciones económicas básicas pueden ser decididas democráticamente por las
Todas estas revoluciones en el concepto de política y emancipación de Marx no sólo implican una transformación radical de las doctrinas exis-
Son también "negaciones de la negación", es decir, implican la conservación del ''núcleo racional' en lo que está siendo trascendido: los socialistas utópicos, los conspiradores revolucionarios, las organizaciones limitadas a de clases proletaria de masas. estas revoluciones giran en torno al potencial revolucionario de la clase obrera moderna.
Deliberadamente, usamos la palabra potencial en lugar de la expresión "lucha de clases". Es obvio que la lucha de clases real de la clase obrera no es siempre revolucionaria. Aún menos lleva automáticamente a un derrocamiento del Estado burgués o de la sociedad burguesa. En otras partes hemos explicado las razones de este hecho histórico.
Lo que Marx quiso decir fue que en el proletariado nació una clase que podía alcanzar periódicamente en sus luchas un punto que coincidía con una profunda crisis social, económica política de la sociedad burguesa y su Estado, en la que el capitalismo podía ser derrocado y el poder conquistado, en condiciones que permitían la construcción de una sociedad sin clases objetiva y subjetivamente.
Como Marx no creía que una revolución socialista victoriosa, para no hablar de una construcción victoriosa del socialismo mundial, desenlace inevitable de la lucha de clases proletaria, nunca permitió que el socialismo científico fuera completamente absorbido por esa lucha de clases. Para Marx y Engels la ciencia sigue ocupando un lugar autónomo en la historia. Es insensato, irracional y criminal suprimir ciertas verdades científicas con el pretexto de que "desalentaría" al proletariado. Sin el máximo de visión el máximo de verdad alcanzable (la verdad "absoluta" es desde luego irrealizable para los seres humanos; la "identidad total"' del ser y la conciencia es un sueño utópico), la lucha proletaria por la emancipación es obstaculizada, no ayudada. Esto para no mencionar los efectos inmeresulta en interpretaciones parciales y mecánicas de las posibles variantes abiertas a la acción y a la conciencia de la clase obrera.
de las sabidurías más grandes que la humanidad ha formulado alguna vez es parte de la famosa tesis sobre Feuerbach de Marx: «los educadores mismos necesitan ser educados». Sólo si se asume absurdamente la existencia de una persona, o de un grupo de personas ("el comité cen-
"el partido") que "siempre tiene la razón"', se puede desafiar seriamente la sabiduría de tal
Tiene, además, no sólo una dimensión epistemológica sino también social. La expresión concentrada de la explotación de clase es la división del producto social en "producto necesario" y "producto social excedente" apropiado por los gobernantes de la sociedad. Mediante el control del producto social excedente, estos gobernantes imponen una división social del trabajo fija entre los que ejercen las funciones de producción y los que ejercen la función de acumulación. Una precondición clave para la construcción del socialismo es la trascendencia de esa división social del trabajo mediante la generalización gradual de la autogestión real, condicionada por un alto nivel de desarrollo de las fuerzas productivas, un acortamiento radical de las horas de trabajo y una fusión creciente del trabajo manual e intelectual. Pero éste es un proceso gigantesco de autorganización y autoeducación por grandes masas de productores. No se puede "ordenar" o "mandar" que la gente... se dirija a sí misma. Se le puede sólo ayudar a hacer eso. Y no se sabe exactamente cómo se puede hacer mejor esto hasta que el proceso se desarrolle.
El balance histórico de todas las revoluciones socialistas desde 1917 debería llevar a los revolucionarios a la modestia en ese renglón. Sabemos más ahora de lo que Lenin y Trotsky sabían en 1917, no porque seamos más sabios o más inteligentes, sino porque hemos tenido la ventaja de experiencias históricas concretas mucho más ricas de aquellas en las que ellos se podían basar. Pero incluso lo que sabemos ahora en base a esa experiencia histórica concreta es aún bastante limitado, aunque sea sólo porque el proceso de la revolución mundial está lejos de haber madurado.
No ha implicado aún victorias en países claves, aquellos donde el proletariado ya ha llegado a ser la mayoría absoluta de la población antes de la victoria revolucionaria. Así que "los educadores necesitan ser educados" no sólo porque saben demasiado poco, sino también porque tienen que involucrarse en un gigantesco proceso de autoeducación de las masas, que ya ha comenzado.
Esto significa que la relación entre una orgade vanguardia revolucionaria, que es absolutamente necesaria para la victoria de la revolución socialista y la construcción del socialismo y la autorganización de las masas trabaalcanzar estos propósitos, es dialéctica; en ella, ninguna parte puede alcanzar algo duradero sin la
Por esa misma razón mientras que la lucha de clases elemental de los asalariados es insuficiente para el derrocamiento del capitalismo, es absolutamente indispensable para alcanzar el nivel de irrealizable una revolusión social auténtica en un país desarrollado industrialmente. Las grandes masas aprenden sobre todo por experiencia no por educación literaria u oral (lo cual no quiere decir que tal educación no sea vital para obtener la independencia de clase en el campo ideológico). La única manera en la que pueden reunir tal experiencia es a través de la lucha de clases real. Así que la manera en que actúan actualmente influirá fuertemente en la manera en que pensarán en los próximos 10 o 20 años. Por ello, formas específicas de luchas de clases actuales (grandes huelgas, incluso "sólo" por demandas democráticas y luchas parecidas) tienen tanta importancia para el desarrollo de un potencial revolucionario, es decir, para la capacidad de reaccionar de una manera especial cuando las circunstancias maduren en una crisis revolu-
Si los revolucionarios no saben como intervenir eficientemente en estas luchas reales (por ejemplo, bajo el pretexto de que son "economicistas"
"reformistas" o de que la conciencia de las masas es inadecuada o "equivocada"), si no conquistan credibilidad mediante su intervención no lograrán fundirse con el movimiento real de la clase. Pero si ven su intervención como limitada sólo a adaptarse al nivel dado de la lucha de clases, si no tratan de elevar el nivel de la conciencia de clase y de autoorganización mediante intervenciones, no lograrán construir un partido revolucionario de vanguardia: sólo se convertirán en uno de los innumerables factores en una sociedad burguesa que tienden a impedir que la clase obrera trascienda el nivel de sus luchas
Finalmente, aunque rompieron con el socialismo utópico, Marx y Engels también conservaron su "núcleo racional' (nunca dejaron de tener el mayor respeto y admiración por Charles Fourier, quien formuló una de las más grandes y más radicales críticas de la sociedad de clases de todos los tiempos). Nunca limitaron el propósito del derrocamiento del capitalismo y la construcción del socialismo a un simple proyecto de los trabajadores.
Para ellos, la emancipación de la humanidad debía ser global y total. Una lucha sin cuartel tenía que ser conducida en contra de toda forma de opresión y explotación del hombre por el hombre (en el sentido antropológico y no "sexista" de la palabra). Es por ello que la emancipación de las razas y las nacionalidades oprimidas, la emancipación de las naciones coloniales y semicoloniales sobrexplotadas, la emancipación de las mujeres, la emancipación de los jóvenes, todas tienen un peso tan importante en su proyecto político, aunque ellos mismos estuvieran limitados por las condiciones sociales bajo las que vivían para entender todas las dimensiones de estas luchas. El derrocamiento del capitalismo, de la propiedad privada, de la producción de mercancías y del trabajo asalariado es una precondición necesaria para el logro exitoso de estas varias formas de emancipación humana. Pero no es suficiente. Las luchas autónomas de las mujeres, de las nacionalidades y de las razas oprimidas, de la juventud oprimida, en contra de innumerables prejuicios, continuará mucho después de la victoria de la revolución socialista internacional para asistir al nacimiento de una sociedad realmente sin clases, que destierre toda forma de desigualdad social.
Para Marx, el potencial revolucionario radical de la clase obrera emana de su lugar específico en el modo de producción capitalista y de las consecuencias de sus leyes de movimiento para esa clase. El impulso implacable del capital para acumular más capital lleva esfuerzos por expandir Puesto que no hay otra fuente final de acumulación de capital que la producción de plusvalía en el proceso de producción. Todos los procesos de apropiación de plusvalía, por ejemplo por el "intercambio desigual' sólo pueden redistribuir lo que ha sido previamente producido. Por lo tanto, la autoexpansión de capital implica la expansión constante de trabajo asalariado. El proletariado moderno es la única clase en la sociedad contemporánea que tienen la tendencia a crecer absoluta y relativamente como una función de las mismas leyes de movimiento del capitalismo. definir al proletariado de manera correcta. De ninguna manera está limitado al trabajo manual en la industria. Ese sector del proletariado ha dejado de crecer desde hace mucho y tenderá a hacerse más débil. Los científicos o los militantes políticos que limitan estrechamente la definición del proletariado a ese segmento de la clase, concluirán tarde o temprano que las posibilidades de que el proletariado cambie la sociedad tenderán a declinar más que a crecer. Para Marx, sin embargo, el proletariado era el Gesamtarbeiter, el "trabajador total", incluyendo así a los oficinistas, técnicos e incluso a algunos gerentes, luego también a empleados del gobierno con excepción de las capas de gerentes y funcionarios : en otras palabras, todos aquellos que están bajo la compulsión económica de vender su fuerza de aquellos cuyo ingreso no les permite normalmente acumular capital en una base individual, ni emanciparse de esa condición proletaria.
Así definido, el proletariado no ha dejado de crecer a traves de la historia del capitalismo. Ahora incluye a la mitad o más de la mitad de la población activa en prácticamente todos los países grandes del mundo (con la excepción de Indonesia y, posiblemente. Paquistán). Incluso en la India ya es éste el caso, pues hay un tremendo proletariado o semiproletariado agrario de trabajadores sin tierra (campesinos) en los pueblos indios, además del proletariado urbano. mayoría de los países industriales desarrollados (incluyendo a los llamados socialistas) ha pasado del 75% de la población activa. En por lo menos tres países - Estados Unidos, Inglaterra y Suecia - ha pasado el umbral de! 90%.
Aunque éste es un caso de cantidad que se manera es sólo eso. El desarrollo del capitalismo crea en el proletariado moderno no sólo social numéricamente predominante. También crea una fuerza social de tremendo potencial de poder económico.
El proletariado es el único creador humano sustancial de riqueza (los campesinos indepen-
dientes y los artesanos también crean riqueza, pero a escala mundial, éste es probablemente no más de 15 o 20% del nuevo producto total creado anualmente). La impresionante infraestructura material de la humanidad: las minas, las fábricas, los ferrocarriles, los aeropuertos, los aviones, red de carreteras, las máquinas, los automóviles, las otras fuentes de energía, los canales, los muelles, las ciudades, el equipo doméstico, las tiendas, los almacenes y las inmensas montañas de mercancías que contienen, todo o casi todo ha sido creado por el trabajo asalariado de ayer y de hoy. Considerando que el trabajo intelectual se hace cada vez más proletaridel saber de la también son producto del proletariado. Si los trabajadores en ese sentido global de la palabra dejaran de trabajar mediante una acción colectiva, ningún poder sobre la tierra podría sustituirlos e impedir que toda la vida económica y social se detuvieron. Lejos de "emancipar" a la sociedad del la mecanización y semiautomatización más y más altas que prevalecen ahora la hacen más y no menos vulnerable a huelgas de masas realmente exitosas, como hemos visto en Francia e Italia en 1968 y 1969 y en Polonia en
Esto desde luego no sería cierto en una sociedad "completamente robotizada". sociedad "completamente robotizada"' sería una sociedad sin producción de plusvalía y sin producción de mercancías. Nunca ximar, por no hablar de alcanzar, bajo el capita-
Todas las otras clases en la sociedad, terratenientes independientes, en el Tercer Mundo, arteindendientes, independientes, intelligentsia libre (freischwebende), empresarios independientes, están condenadas a ver su peso relativo y absoluto en la prola sociedad, tendencial e histórica, a declinar y no a crecer, como resultado de la operación de las mismas éste no es un movimiento mecánico y lineal; hay puntos ascendentes y descendentes en las coyunturas a mediano plazo: hay grandes diferencias entre países e incluso entre continentes. Pero la tendencia secular básica es clara e inequívoca. La ley de la concentración y la centralización del capital ha estado operando demasiado tiempo y con un resultado demasiado claro para que esta tesis del peso central del proletariado en la sociedad burguesa sea cuestionado científicamente (los prejuicios acientíficos o impresionistas y la simple "falsa conciencia" son, desde luego, un asunto completamente distinto).
Finalmente, a través del desarrollo mismo del capitalismo, la clase obrera adquiere gradualmenun potencial revolucionario económico positivo de la palabra. Al principio de la producción de plusvalía "puramente" lista, el obrero está completamente subordinado a la máquina: un esclavo de la máquina como esclavo del capital, y el capital desarrolla un tipo de maquinaria peculiar orientado hacia la extracción máxima de plusvalía (otras formas muy distintas de tecnología y de maquinaria son posibles, y de experimentadas, pero sin aplicadas ampliamente porque no servian propósito del capitalista de maximización ganancias de firmas separadas).
Pero el desarrollo mismo de la tecnología capitalista, después de haber acanzado un cierto punto, empieza a operar en dirección opuesta. La fragmentación del trabajo no puede continuar indefinidamente sin empezar a hacer decrecer un lugar de incrementar las ganancias. En un sistema económico altamente tecnificado, lo productores del mecanismo" hacen la operación de todo el sistema más vulnerable. El propio capitalismo no puede depender de más y más trabajabrutalizados e indiferentes, operando con maquinaria más y más sofisticada y cara. El costo de mantener el valor del capital fijo existente se hace enorme si todo se sacrifica a la producción de nueva plusvalía (nuevo capital).
Así que el capitalismo, especialmente el capitalismo tardío, tiene que comenzar a vencer la fragmentación y la atomización del trabajo. Nuevas aptitudes de trabajo son más preciasas que el trabajo no calificado. La reunificación del trabajo intelectual y del trabajo manual no es sólo el resultado de la reintroducción masiva de trabajo intelectual al proceso directo de la producción. Es también el resultado del entrenamiento más y más alto de una sección de la clase obrera. Mientras que el número de despedidos crece constantemente (ellos constituyen la nueva capa del subproletariado), el número de trabajadores, altamente calificados, de obreros-tecnicos, crece paralelo al primer fenómeno.
Esta transformación está acompañada por una sucesión de crisis políticas, sociales y económicas del sistema. Así que la actitud básica de la clase trabajadora hacia la clase dominante comienza a cambiar como resultado de la misma operación de las leyes del movimiento a largo plazo del modo de producción dado. Hasta el período posterior a
Primera Guerra Mundial, y en gran parte durante los años 40 y 50, los obreros respetaban a patrones, incluso cuando los Pensaban, en general, que no se podía hacer funcionar las fábricas y la economía sin los jefes y los "expertos". Pero ahora, viendo el problema en el que los patrones y los "expertos" se han metido (y nos han metido a todos nosotros), cuestionan crecientemente la capacidad y el derecho de "los de arriba" para hacer funcionar las cosas. Por lo menos a nivel de fábrica y a nivel de ciudades, sienten cada vez más que tienen la capacidad de hacer que las cosas funcionen mejor (no decimos de una manera ideal, sino mejor) que "los de arriba". Estos sentimientos, que fueron expresados muy poderosamente en la gran ola de huelgas de 1966 a 1975 a través del mundo capitalista (¡Y en Polonia en 1980 y 1981 también!) pueden, coyunturalmente calmarse un poco bajo el impacto de la crisis presente. Pero si una primera ola de esa crisis ha reducido en algo la confianza en si misma de la clase obrera, una segunda y más dura ola la hará levantarse de nuevo con una venganza.
A ese potencial revolucionario objetivo debe agregarse otro subjetivo que es tan importante para la construcción del socialismo como es el primero. Este potencial subjetivo es asimismo, para Marx, el producto mismo del lugar específico que la clase obrera ocupa en el modo de produc-
El capitalismo no sólo hace aumentar el número de asalariados, su potencial económico y, más tarde, sus habilidades y niveles de cultura (las conquistas de las luchas de la clase obrera, desde luego, contribuyen más a estos últimos logros). El capitalismo también concentra a estos asalariados en inmensos lugares de trabajo (minas, fábricas, edificios de oficinas) donde están reunidos por sino por decenas de millares. Ahí, después de experiencias largas y dolorosas con los patrones de comportamiento opuesto. que periodicamente aun surgen porque son productos
"puros" de la sociedad burguesa, la clase obrera comportamiento social basado en la cooperación,
la solidaridad y la acción organizada colectivamente, buscando soluciones colectivas, en lugar de individuales, a las "'cuestiones sociales"
Ninguna otra clase puede alcanzar sistemáticamente y por un período largo estos patrones de conducta como resultado de su experiencia práctica y cotidiana y sus intereses sociales generales como lo hace la clase de los asalariados y ciertamente no los campesinos independientes o los intelectuales. Lenin difícilmente puede ser acusado "subestimado al campesinado". Pero Lenin era más claro que cualquier otro marxista en cuanto a la diferencia básica entre la actitud del campesino y la del obrero hacia la competencia, la producción de mercancías, y por lo tanto, en cuanto al comportamiento social basado en la cooperación y la solidaridad.
Esta preparación social de la clase obrera que basa su comportamiento colectivo, su intervención en la sociedad, en los "valores" no burgueses de la cooperación colectiva, la solidaridad y la organización —la antítesis misma de la competencia burguesa y pequeñoburguesa - le da un potencial poderoso para la revolución social. Y sto le da un potencial poderoso para reconstrui a sociedad sobre la base de la propiedad colectiv de lo sondeos lo erproduces del soldaciad entre todos los productores, planeada y consciente que sustituya las "leyes del mercado" como la base de la vida económica de a disolución de la producción de mercancías, e la desigualdad económica y el Estad todos los cuales son precondiciones sociales para I logro exitoso de una sociedad sin clases, com • es el alto nivel de desarrollo de las fuerzas pro bilidad, nada más. Pero sucede que es la única alternativa posible a un colapso de la civilización humana si no a una desaparición de la raza humana. La clase obrera es la única fuerza social potencial que podría, bajo una serie compleja de circunstancias favorables dadas, realizar el socialismo. Negar el papel revolucionario de la clase obrera significa dar un gigantesco paso histórico hacia atrás, es decir, condenar al socialismo a convertirse en utópico, a convertirse de nuevo en un sueño agradable que nunca se realizará y que, por lo tanto, no impedirá que la humanidad desaparezca en un holocausto nuclear.
No se puede presentar prueba alguna, y nunca se ha presentado, de que otras fuerzas sociales — una asociación de individuos inteligentes, campesinos del Tercer Mundo, subproletarios marginados en los ghettos imperialistas "ejércitos de Estados socialistas" — tengan el poder social y económico para tomar el destino de la sociedad de las manos del gran capital y dar nueva forma a la sociedad sobre la base de la solidaridad mundial masiva y la cooperación entre los productores. toda nuestra capacidad y energía a ayudar a l clase obrera a que realice ese potencial.[ (Traducción de "La Batalla", revista del PRT Mexi-