Inprecor en castellano

Revista de la Liga Comunista Revolucionaria (IV Internacional), nueva serie, 1979–1991

Alemania Federal: El final de la coalición social-liberal

Inprecor n.º 31, noviembre de 1982 · pp. 14-18 · 4.057 palabras

Sin firma en Inprecor. En International Viewpoint firma: Winfried Wolf.

República Federal Alemana de f tiempos, en la República Federal Alemana, y se comentan profusamente en los medios de comunicación. El Handelsblatt, que refleja la opinión del gran capital germano occidental, califica la maniobra de Helmut Schmidt de «obra maestra de sutileza política». Rudolf Augstein, redactor jefe de Der Spiegel, el semanario político más grande de Alemania, insiste: «El último discurso de Helmut Schmidt en el Parlamento ha mostrado lo que pierde la RFA al perder a este canciller».

Esta manera anecdótica de relatar este acontecimiento da cuenta del tono generalmente superficial de la prensa burguesa. El significado real de este cambio no aparece nunca, y mucho menos las profundas razones de esta ruptura de la coalición guberna-

En cambio, el diario francés Le Monde presenta un enfoque más serio, cuando se pregunta en su edición del 20 de septiembre de 1982: «¿Hace la crisis económica que las democracias resulten ingobernables? Cabe plantearse la cuestión al ver cómo el señor Helmut Schmidt y su gobierno pagan su tributo a esta oleada de descontento latente que tiende, un poco en toda Europa, hacer "salir a los salientes", amalgamando todas las etiquetas políticas. El caso de la RFA es espectacular, máxime cuando este país ha resistido mejor y durante más tiempo a la recesión que la mayoría de los de-

Al hablar de las razones/de esta ruptura de la coalición, el Financial Times de Londres del 20 de septiembre de 1982 constata con justeza: «La perspectiva de crecimiento económico de 1983, y del paro, que rebasaría los dos millones de personas en la RFA, ha orientado a ambos hombres, a Helmut Schmidt del SPD y a Hans Dietrich Genscher del FDP, en direcciones opuesLa reconstrucción capitalista bajo Adenauer

La RFA, segunda potencia imperialista del mundo y punta de lanza de la Comunidad Económica Europea (CEE), ha conocido hasta hace poco una estabilidad económica y política como jamás la ha conocido otro país comparable. Esta situación es diametralmente opuesta al del periodo de entreguerras, en el que el desarrollo de la lucha de clases desembocó varias veces en crisis revolucionarias (1918, 1923, 1930-33).

Es también en este mismo periodo histórico donde pueden encontrarse las profundas raíces de la era de estabilidad política que siguió a la segunda guerra mundial. La derrota sufrida por la clase obrera en las mencionadas situaciones revolucionarias; el fascismo y la destrucción de todas las organizaciones del movimiento obrero; la propia segunda guerra mundial y, finalmente, la derrota de las luchas democráticas entre 1945 y 1952, asestaron un golpe de gracia al movimiento obrero alemán, dejándolo completamente desarmado desde el punto de vista político.

Esta acumulación de graves derrotas es única en la historia del movimiento obrero moderno. Si pensamos que toda una generación de jóvenes trabajadores revolucionarios han sufrido todas estas derrotas en tan sólo 30 años (1918-1948), es más fácil medir la amplitud de tal fenómeno. La conciencia masas no sólo sufrió un retroceso, sino que quedó completamente quebrantada.

Esta degeneración fue una de las bases fundamentales del nuevo Estado capitalista construido en 1949 bajo la égida de los aliados imperialistas, en las antiguas zonas de ocupación militar norteamericana, francesa y británica. Pese a la violenta condena de que fue objeto la burguesía por parte de las masas tras el periodo del fascismo y de la 2ª guerra mundial, en las primeras elecciones parlamentarias de 1949, un cartel de partipartido Unión Cristiano-Demócrata (CDU), lograba obtener la mayoría de sufrafios y formar un primer gobierno dirigido por el conservador católico Konrad Adenauer.

Las elecciones de 1952 se saldaron de nuevo con una grave derrota de la oposición socialdemócrata del SPD y una victoria de la CDU: la restauración burguesa y sus consecuencias habían producido una vez más sus efectos desmoralizantes en el movimiento obrero. Prosiguiendo la occidental en el bloque imperialista, Konrad definitivamente la división de Alemania; su reforma monetaria fue equivalente a una brutal desposesión de los pequeños ahorradores y su consecuencia fue la pagar el precio de la guerra a la gran masa de asalariados. Una ley que establecía el régimen interno de las empresas según un modelo de funcionamiento de tipo capitalista, la Betriebsverfassungsgesetz (reglamento interno), acabó con las huelgas obreras de masas de 1951-1952. Con la guerra de Corea de 1951-1952, el Estado germano occidental conocería el comienzo de su "milagro económico".

Estos acontecimentos tendrían también sus efectos en el interior de SPD. La restauración capitalista y las derrotas electorales de 1949-1952 comportaron un desplazamiento a la derecha en el Partido Socialdemócrata, impulsado en particular por tres hombres que formaron, durante los años sesenta y setenta, la "troika" dirigente del SPD: Herbert Wehner, Willy Brandt y Helmut Schmidt. Este rumbo derechista desembocó en el Congreso celebrado en Bad Godesberg en 1959, donde se adoptó el Programa de Godesberg del SPD, texto que sigue siendo hasta hoy su base programática oficial. Este documento se pronuncia a favor de una economía de mercado

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República Federal Alemana "social", y sólo se refiere de forma muy vaga a las tradiciones del movimiento obrero alemán. Apenas ofrece ninguna perspectiva socialista, aludiendo a ésta tan sólo con algunas formulaciones vagas sobre un socialismo democrático.

El reconocimiento de la OTAN por parte del SPD se produjo muy poco después de este Congreso, constituyendo la última etapa de integración política en la sociedad alemana restaurada. Durante las últimas grandes movilizaciones de masas que precedieron a la participación gubernamental del SPD - el "movimiento de pascuas" que luchaba contra el armamento atómico-, por primera vez, y contrariamente a lo que había sucedido en las movilizaciones comparables en los años cincuenta (como el movimiento contra el rearme de Alemania occidental o la lucha contra el equipamiento nuclear del. nuevo Ejército germano occidental), el SPD se mantuvo casi completamente al margen del movimiento.

La función y el desarrollo del SPD durante los años cincuenta y hasta mediados de los años sesenta, por consiguiente, pueden resumirse así: por un lado, siguió siendo el principal partido de los asalariados, conoció un creciente apoyo de los trabajadores, incluso en el plano electoral; por otro lado, desde el punto de vista político, se situó cada vez más a la derecha y perdió muchas de las características de un partido reformista clásico, conservando sin embargo su naturaleza de partido obrero burgués.

Además, la evolución de la conciencia de clase coincidió con una integración muy avanzada del SPD en el sistema y en la ideología burguesa, lo que es comprensible a la luz del contexto histórico. A mediados de los años sesenta, este partido fue tan lejos en su alineación con la burguesía, que incluso la burguesía alemana, que sin embargo es extremamente desconfiada, consideró que el SPD era "capaz de gobernar"'. El ensayo general: La gran coalición SPD-CDU-CSU de 1966-1969

A mediados de los años 60, el panorama político de la RFA conoció algunos cambios. Se produjo la primera pequeña recesión de posguerra, de 1966-67, aunque fue minúscula en comparación con lo que acontece hoy en día. Al mismo tiempo, los despidos masivos en las minas de carbón provocaron enconadas luchas. Finalmente, hubo el nacimiento del movimiento estudiantil, que desembocaría rápidamente en las revueltas estudiantiles y en la aparición de la oposición extraparlamentaria (APO).

La CDU-CSU y el SDP habían conocido un fuerte desgaste durante sus interminables coaliciones. Este cartel burgués ya no ofrecía la sensibilidad y flexibilidad necesarias en el terreno de la política económica y

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República Federal Alemana de la redefinición de las relaciones con la República Democrática Alemana (RDA) y de los demás países del Este. De : este modo, se llegó a una "gran coalición" entre la CDU-CSU y el SPD, que se constituyó en diciembre de 1966.

Cabe notar aquí una cierta contradicción por parte de la dirección del SPD: en efecto, en aquel momento esta "gran coalición" se formó de la misma manera que la coalición CDU-CSU y FDP en 1982, es decir, exactamente del mismo modo que critica violentamente hoy en día la dirección del SPD. En ambas ocasiones, el cambio tuvo lugar sin convocar nuevas elecciones, únicamente a nivel parlamentario, a través de un cambio de alianzas entre las formaciones políticas. Un documento oficial del partido resume muy bien la función de esta política de "gran coalición", al afirmar: «En esta situación, el SPD se encontró de nuevo en una situación en que tenía que salvar los muebles (de la burguesía)»...

Los aspectos más importantes del balance de la "gran coalición" pueden resumirse del modo siguiente:

• El voto de una "ley de emergencia"' sobre el estado de guerra y el peligro para la seguridad nacional, que hasta entonces no estaba prevista en la Constitución alemana. Como las modificaciones de la Constitución requieren una mayoría de dos tercios, los partidos burgueses tenían necesidad de los votos del SPD (por consiguiente, de la "'gran coalición") para votar esta ley;

• la creación de una "nueva política hacia el Este" que tuviera en cuenta las nuevas realidades de aquellos países. La estabilidad política de los

El SPD ganó las elecciones de 1969 Mientras tanto, el pequeño Partido Liberal (FDP) se había declarado dispuesto a formar una coalición con el SPD; vino entonces "la pequeña coalición" SPD-FDR. No cabe duda que en 1969 nadie pensaba que la coalición de estos dos partidos duraría 13 años y que pondría la primera piedra de un periodo de estabilidad política tan largo. En: Gran Bretaña, los conservadores y laboristas han ido alternándose en el gobierno; en Francia. el Gobierno gaullista fue tumbado por un nuevo cártel burgués bajo la dirección de Valéry Giscard d'Estaing, y fianleste íntimo amigo de Helmudi Schmidt fue desalojado por François Mitterrand; en Suecia, los partidos burgueses han acabado con un periodo de 40 años de gobierno socialdemócrata; en España se derrumbó el reinado de Franco, y en Portugal hubo una crisis revolucionaria; los Estados Unidos se vieron sacudidos. por el movimiento anti-guerra y el escándalo de Watergate, y republicanos y demócratas se sucedieron en la presidencia; durante todo este periodo, entre 1969 y 1982, el gobierno de Bonn ha estado encabezado por el SPD, en el marco de una coalición con el FDP, y la coposición personal de gubernamental se caracteriza también por una continuidad notable.

A primera vista, parece haber aquí una contradicción con la experiencia general de que en la época del capitalismo de la tercera edad, los partidos obreros burgueses pueden actuar en interés de la burguesía como partido en el poder, salvo durante un tiempo muy limitado. La razón de ello debe buscarse en primer lugar en el potencial económico del imperialismo alemán, que ha tenido una importancia primordial hasta finales de los años 70 y cuyos efectos se prolongan hasta nuestros días.

Además, los asalariados esperaban relativamente poco del SPD en el poder - por las razones históricas que hemos trazado arriba-, lo que le ha permitido desarrollar a este partido una política burguesa frente a la crisis, a partir de mediados de los años setenta, sin tener que chocar de entrada con una oposición digna de este

Hoy, cuando la era Brand-Schmidt llega a su fin, el balance de los trece años en el que el SPD ha dirigido el Gobierno se desliza fácilmente hacia una leyenda alimentada muy particularmente por el propio SPD. Según esta leyenda, el periodo de 1969 a 1982 es un periodo de reforma social, de prosperidad y de mayor democracia, frente al que el Gobierno de la CDUCSU tomaría ahora el camino de la "contrarreforma", del "Estado fuerte" y también del desmantelamiento de las conquistas so-

Sin embargo, el SPD no puede eludir tan responsabilidades. balance objetivo de estos años debería volver a colocar en su lugar los elementos descritos a continuación.

En el terreno de la política económica y social bajo los gobiernos dirigidos por el SPD, hubo sin duda algunas pequeñas reformas, como la reducción de la edad de jubilación, pero en general el SPD cedió a compromisos confusos y retrocedió cada vez que los conservadores manifestaban su oposición. Este fue el caso de la ley contra sión del párrafo 218 contra el aborto, de la reforma del aprendizaje y de la prioridad del ferrocarril sobre la carretera en lo que se refiere al transporte de mercancías.

Durate este periodo, y hasta mediados de los años setenta, los asalariados conocieron un bienestar creciente, tanto en su nivel de vida como en los aspectos sociales. Pero éste no fue en general un resultado de la política del gobierno dirigido por el SPD, sino el de las grandes movilizaciones y huelgas que conoció el país entre 1969 y 1974. Esto viene ilustrado por la consigna que reaparecía a menudo en estas movilizaciones obreras: «Sólo tendremos lo que nos

Estos últimos dos años, para responder a la nueva crisis, el SPD ha aplicado una política de desmantelamiento de las conquistas

Como botón de muestra considerar el presupuesto de 1983, decidido por el gobierno SPD-FDP, que por primera vez prevé una reducción del presupuesto relativo a los asuntos sociales (10%), mientras que al mismo tiempo la parte del presupuesto consagrada a los asuntos militares continúa aumentando (+ 4%). Por primera vez en la historia de la RFA, en los años 1980; 1981 y 1982 se ha producido una disminución notable de los salarios reales de los trabajadores.

En 1969, Willy Brandt asumió la jefatura del gobierno con el slogan «osar más democracia». En realidad, desde comienzos de los años 70, se ha aplicado una política que pone en tela de juicio ciertos derechos democráticos, que se amparaba en el pretexto de las acciones terroristas de la Fracción del Ejército Rojo (RFA) de Andreas Baader y Ulrike Meinhof. Estos ataques a los derechos democráticos fueron tan lejos que la crear un Tribunal Russell sobre esta cues-

Fue el propio Willy Brandt el que promulgó los primeros decretos contra los "radicales" en la administración pública, contribuyendo así a "enriquecer" el idioma alemán con una palabraota: Berufsverbote, es decir, los vetos profesionales. Bajos los gobiernos Schmidt y Brandt, 'se promulgaron varias leyes represivas que criminalizaban incluso la expresión de un pensamiento revolucionario (los nuevos artículos contra la propaganda favorable a la violencia) y que restringieron los derechos de defensa para los procesos políticos (aislamiento de los presos políticos).

En ninguno de los periodos anteriores se desarrollaron tan masivamente los diversos servicios de información y "unidades antiterroristas" ni se practicó con tan pocos escrúpulos el espionaje político sistemático, gracias a la puesta a punto de nuevos medios técnicos extremadamente dos. Así, el cártel burgués que detenta hoy las riendas del gobierno dispone de un aparato represivo que responde a todas las necesidades de la burgüesía. No hay que du-

En el terreno de la política exterior, la "distensión con el Este" se cita aún como ejemplo. El hecho de que los Gobiernos de la RFA reconozca la realidad de la existencia de los países del Este y no planteen ya abiertamente que hace falta cambiarlos, aunque sea por la fuerza, es evidentemente un paso adelante. Sin embargo, cabe notar que el SPD no ha tomado nunca la iniciativa de poner en tela de juicio, desde este de vista, la Constitución alemana occidental, que sigue siendo el fundamento

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jurídico básico del "revanchismo" (pues se declara válida para toda Alemania, incluida la RDA).

Por lo demás, no hay que olvidar que la "nueva distensión"' con el Este era una condición necesaria para la extensión del comercio hacia aquellos países, y que con la crisis económica, la industria de la RFA estaba buscando nuevas zonas de expansión. El comercio con el Este se desarrolló en toda lógica, doblando su proporción en el total de las exportaciones de la RFA.

Si tomamos en consideración otros aspectos de su política exterior, habrá que matizar aún más este balance: bajo los gobiernos dirigidos por el SPD, Alemania siguió siendo el aliado más estable de los Estados Unidos en Europa. E incluso en los momentos culminantes de la política genocida norteamericana en Vietnam no se produjo ninguna protesta por parte del SPD, ni por parte del gobierno de la RFA. Es más, menos, el papel que desempeñó en la elaboración y en la conclusión de la famosa "doble comportará la generación de misiles nucleares norteamericanos en territorio alemán, a partir de 1983.

En Purtugal, cuando la crisis revolucionaria llegó a su apogeo, el SPD llevó a cabo una política destinada a canalizar la revolución a través del Partido Socialista Portugués (PSP) de Mario Soares, que ayudó a construir. Y si mañana el primer ministro español Felipe González, dirigente del Partido Socialista Obrero (PSOE), aplica una política burguesa frente a la crisis, podemos

"la política exterior" del SPD habrá contribuido a ello en buena

Finalmente, bajo los gobiernos dirigidos por el SPD, el trabajo conjunto y la cooperación económica entre la RFA y algunos regímenes burgueses dictatoriales prosiguieron e incluso se extendieron parcialmente. Así, las exportaciones de la RFA hacia el Irán del sha pasaron de 928 millones de marcos en 1967 a 5.200 millones en 1975. Las exportaciones hacia el régimen racista de Africa del Sur pasaron durante el mismo periodo de 1.200 millones de marcos a 3.400 millones. En aquella época, esta evolución se aplica también a las dictaduras de Brasil, Indonesia, Corea del Sur y mucha

República Federal Alemana La economía de la RFA y el cambio de gobierno en Bonn

Finalmente, la RFA se ha visto golpeada de lleno por la crisis de la economía capitalista, y éste es el motivo fundamental del cambio de gobierno en Bonn. Desde hace dos años -exactamente desde mediados de 1980- la economía está estancada. El número de quiebras ha aumentado brutalmente, pasando de 4.000 en 1970 a 9.000 en 1975, para llegar a 15.000 en 1982. Entre estas quiebras figuran en particular la bancarrota más grande de la historia del capitalismo europeo, con el hundimiento de la empresa AEG-Telefunken:

Estos últimos meses, los bancos alemanes han dado un impulso decisivo a transacciones y especulaciones desenfrenadas, que comportan el riesgo de un crac financiero internacional. Es en particular en el Dresdner Bank (el segundo Banco de la RFA y uno de los más importantes de Europa) donde se han concentrado varios negocios de gran riesgo (en particular una proporción muy grande de las deudas de AEG-

El presupuesto de la RFA es actualmente muy deficitario. El pago de intereses y amortizaciones ha aumentao hasta tal punto que se ha convertido en el segundo capítulo de gastos, y en 1984 será el primer capítulo en las cuentas del Estado...

Esta situación requiere una nueva política burguesa, que será abordada abiertamente por la CDU-CSU, pero también por el antiguo socio del SPD, el FDP, y que se puede resumir como sigue:

• Un cambio radical de los fundamentos del sistema social, como por ejemplo una disminución masiva del seguro de paro.

• En el presupuesto mismo, los gastos reservados hasta ahora al terreno social serán transferidos masivamente a la ayuda a la inversión para determinados sectores industriales. En estos programas se favorecerá en particular la aceleración de la construcción de centrales nucleares. Finalmente, la centralización de la industria armamentística alemana seguirá su curso, con el objetivo de recuperar terreno frente a los demás países imperialistas (EE.UU., Francia, Gran Bretaña) en este sector.

• La competencia agravada EE.UU. y Europa exige una respuesta sencilla por parte de la burguesía alemana occidental. Si hace frente a las exigencias de los EE.UU. en algunos aspectos - como fue el caso bajo el gobierno de Helmut Schmidt, por ejemplo en torno al asunto del gasoducto soviético-, cuando están en juego los intereses palpables e inmediatos del capitalismo alemán, se colocarán enteramente detrás de la política de los norteamericanos. Esto es lo que sucederá con la implantación de los nuevos misiles nucleares estadounidenses en 1983.

Más a largo plazo, es posible incluso que

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República Federal Alemana se produzca un cambio en la política de "distensión con el Este" , y por tanto una reducción de las exportaciones y una política agresiva hacia la RDA, Polonia, la Unión Soviética, etc.

Semejante viraje no le planteará excesivos problemas al capital alemán, siempre que no se lleve a cabo de forma demasiado brutal. Después de todo, la crisis de Europa del Este y la Unión Soviética es tan patente, y los márgenes de maniobra para concluir contratos de exportación se han reducido desde hace tanto tiempo, que después de la conclusión del negocio del gaseoducto, no caben esperar muchos grandes beneficios de aquellos países.

Un paro creciente proporciona el "clima" ideal para imponer esta política. A mediados del año 1982 había 1,8 millones de parados; durante el invierno de 1982-83 serán más de dos millones, y para el año 1983 se prevén 2,3 millones. La crisis prolongada y una política de austeridad rígida podrían incrementar incluso el número de parados más allá de los 3 millones, a finales de 1983.

En la situación actual, no podemos imaginarnos al SPD aplicando una política que no sólo admitiera este estado de cosas, sino que la tuviera en cuenta y la presentara como necesario. Y a la inversa, un cártel burgués CDU-CSU-FDP puede aplicar tanto mejor una política de este tipo si la presenta como el resultado de la política

SPD

económica aplicada anteriormente y pretende sanear la situación catastrófica heredada del gobierno anterior...

De hecho, este cambio de la política burguesa no es sino la agravación de la política iniciada por el propio SPD en los últimos años. Sólo que el SPD no es el partido adecuado para desarrollar plenamente este viraje. En los dos últimos años en que ha dirigido el gobierno, el SPD había perdido ya mucho de su poder de integración de la clase obrera, lo que se. manifestó entre otras cosas en las derrotas electorales sufridas con motivo de las elecciones regionales. En el Congreso del SPD de abril de 1982 se percibía ya que los días del gobierno dirigido por el SPD estaban contados.

En este otoño de 1982, bajo la presión de su base, los sindicatos habían anunciado grandes manifestaciones contra el desmantelamiento de las conquistas sociales y el paro. Es la primera vez desde 1969 que habían planteado la movilización de los trabajadores para hacer frente al gobierno dirigido por el SPD en torno a una cuestión política. Finalmente, el año 1983 habría planteado el peligro de que el movimiento pacifista acabara con las posiciones de Helmut Schmidt en el interior del SPD e hiciera que éste ultimo retrocediera, en el momento decisivo, en torno a la instalación de los misiles nucleares norteamericanos en territorio alemán.

¿ Un gobierno burgués estable?

La Bolsa reaccionó de manera eufórica tras la caída del gobierno de Helmut Schmidt: las cotizaciones aumentaron inmediatamente en un 10%. La prensa burguesa es favorable por unanimidad al cambio iniciado. La gran burguesía dice abiertamente que el SPD en la oposición deberá adoptar una línea más de izquierda que le permita integrar en su seno al movimiento pacifista y las tendencias de oposición en el seno del movimiento sindical, contribuyendo así una vez más a la estabilización del orden burgués.

Pero esta perspectiva no puede considerarse en absoluto como inevitable. De entrada porque no tiene en cuenta la relación de fuerzas a escala internacional; y la situación internacional en su conjunto no se caracteriza por un cambio a la derecha (véase Francia, Suecia, España).

Por otra parte, da demasiada poca importancia a determinados factores internos: «El primero es que las nuevas elecciones podrían dar un resultado que no permitiera asegurar la estabilidad y la consolidación. (...) Por otro lado, también es posible que los "verdes" obtengan escaños en el Parlamento, y el FDP no. Esta situación permite entrever la posibilidad de un gobierno minoritario del SPD, tolerado por los "verdes". (...) Esto no es muy probable, (...) pero no es ni mucho menos imposible, sobre todo si se tiene en cuenta uno de los factores internacionales que podria ayudarles: la "doble resolución" de la OTAN. /...) A medida que se acerca la fecha de instalación de los misiles nucleares, la oposición al despliegue de estos misiles va en aumento y podría unir a los "verdes" y otros grupos. Finalmente, un periodo de consolidación supondria que la recesión actual del mundo occidental no se prolongara más, hasta convertirse en una gran depresión».

Este análisis procede del campo del enemigo de clase, de un comentario del Financial Times, pero resume muy bien las claves de la situación. O