Inprecor en castellano

Revista de la Liga Comunista Revolucionaria (IV Internacional), nueva serie, 1979–1991

Africa Negra: Objetivo: petróleo

· Inprecor n.º 29, julio de 1982 · pp. 34-40 · 4.687 palabras

Países Exportadores de Petróleo (OPEP), que tuvo lugar cártel de países productores frente a las maniobras de las grandes compañías imperialistas. La táctica consistente productores, tiene una eficacia limitada. En primer lugar a causa de las posibilidades de abastecimiento al margen de la OPEP (no todos los países productores son miembros de la OPEP) por parte de las compañías imperialistas, pero también porque Arabia Saudí, uno de los países clave de este país produce por sí solo cinco veces más crudo que el segundo exportador de la OPEP, Venezuela, y casi diez

Esta Conferencia reveló también la extrema dependencia competencia del crudo producido de forma barata en el millones de barriles diarios en enero de 1981, a 700.000 en agosto del mismo año). Dado que Nigeria obtiene el 90% nacional del petróleo, toda disminución de la producción dos tercios a lo largo de 1981. Los créditos previstos para amputados de aproximadamente 2.400 millones de dólares.

tanto, cada vez más. Y por mucho que en esta ocasión la precio del petróleo nigeriano, asignando a este país una subvención de 1.000 millones de dólares procedentes de

Arabia Saudí y de los Emiratos Arabes Unidos -cosa que sólo aumentará aún más los 7.000 millones de dólares de

He aquí, pues, lo que queda, en uno de los Estados más desarrollo "independiente" que iba a permitir el petróleo.

Africa Negra

La Conferencia Extraordinaria de la Organización de en Viena los días 19 y 20 del pasado mes de marzo, ha puesto de manifiesto en particular la fragilidad de este en rebajar ligeramente la producción de petróleo para asegurando así los ingresos de divisas de los países dominando el juego en el seno de la OPEP. En efecto, mundial y a las grandes compañías imperialistas. La Mar del Norte, y sin duda también las maniobras de las compañías petroleras, han provocado una disminución de sus ingresos de la exportación y el 80% de su renta o de los precios de venta acarrea graves consecuencias Así, las reservas de divisas de Nigeria descendieron en la ejecución del Plan de Desarrollo han tenido que ser La situación de dependencia económica de Nigeria con respecto al mercado capitalista mundial aumenta, por

OPEP haya logrado evitar una nueva disminución del intentar mantener el precio de venta del crudo, la estrategia imperialista en Oriente Medio, sigue veces más que Argelia y Libia. de la economía de Nigeria con respecto al mercado brutal de la producción petrolera de Nigería (de dos para la economía del país. la deuda exterior nigeriana-, esta dependencia económica no se ve por ello reducida.

grandes de Africa Negra, de las ilusiones sobre el plotación de la Africa negra no han AS distintas épocas de saqueo y ex-

• tenido un efecto idéntico y similar en el conjunto de países y regiones del continente. La época gloriosa de la explotación minera y del sobrebeneficio colonial ya había originado cierta diferenciación entre los distintos países. Cuando vino la descoIonización, y posteriormente, a comienzos de los años setenta, los proyectos de industrialización, el desarrollo desigual entre los países africanos se había convertido en una orientación explícita del imperialismo.

Así, por ejemplo, en el marco de la 1ª Convención de Lomé, en la que participaron la Comunidad Económica Europea (CEE) y 44 países de Africa, del Pacífico y del Caribe, se creó el Centro Europeo de Comercio Internacional (CECI). Olivier Giscard d'Estaing, presidente de este organismo, expresaba muy claramente las opciones selectivas de la Europa imperialista: las tareas del CECI, dijo, consisten en "desarrollar al máximo nivel las relaciones económicas entre un grupo elegido de países de Africa, de América latina y de Asia, y las empresas europeas, con miras a establecer relaciones fructíferas y duraderas (1)"

Esta selección de los inversores en función de criterios económicos, sociales y políticos, comportó una agravación de las desigualdades derivadas de la ubicación de algunos países, o de la insuficiencia de recursos, o incluso de la desertificación, etc.

En general, los proyectos industriales de carácter regional favorecen, por razones de comercialización o de financiación, a un país frente a sus vecinos asociados.

En cierto modo, para tratar de travestir esta realidad, se ha acuñado el concepto de "países menos avanzados" (PMA). Distinguidos de este modo, estos países aparecen como los pobres entre los pobres, por razones voluntariamente ocsurecidas. De los 31 países clasificados como PMA, 21 son países de la Africa sub-sahariana.

Esta desigualdad se ha reforzado aún más desde los fuertes aumentos del precio del petróleo en 1973-74. La mayoría de países de Africa Negra no producen petróleo, o producen muy poco. Para ellos, la proporción de las importaciones de productos energéticos en el volumen total de sus compras se sitúa entre el 13 y el 15%. El primer lugar lo ocupa Simbabue (la antigua Rodesia) y Uganda, con el 30% (2). En comparación, los cuatro principales productores de petróleo, Nigeria, Gabón, Congo-Brazzaville y Angola, sólo consagran el 2% de sus importaciones a los combustibles.

El problema petrolero sólo ha agravado la deuda exterior de los países importadores. El déficit por cuenta corriente de los países africanos importadores de productos petroleros ha pasado de 1.500 millones de dólares en 1970 a 8.000 millones en 1980 (3).

Pero más aún que este desequilibrio del

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Objetivo: petróleo

exterior, la presencia o no de petróleo en un país africano parece convertirse en un criterio discriminatorio suplementario para los proyectos de inversión.

prospección convertido en una búsqueda febril para muchos gobiernos africanos, mientras que hace aún algunos años parecían estar definitivamente convencidos de que la mayor estos países apenas recursos petroleros.

Las reservas contabilizadas hasta ahora son aún muy modestas; los cuatro países que actualmente producen y exportan petróleo parece que poseen lo fundamental de los yacimientos (4). Pero hay que considerar estas cifras con prudencia. En efecto, nunca puede excluirse que un súbito descubrimiento coloque en el pelotón de cabeza a un país aparentemente desprovisto hoy de recursos explotables. También se sabe que por razones políticas las compañías occidentales de prospección pueden "descubrir" algún día importantes reservas donde estado buscando desesperadamente y en vano durante muchos años (5).

Detrás de los cuatro productores-exportadores (Nigeria, Gabón, Congo y Angola) se encuentran algunos países cuya producción, aún muy modesta e insuficiente, incluso para el mercado interior, permite de todos modos alimentar algunas esperanzas para sus gobiernos y para los inversores. Camerún, Costa de Marfil, Ghana y Zaire constituyen en cierto modo este segundo

Esta evolución empieza a adquirir una

Claude Gabriel importancia considerable en los proyectos imperialistas, incide evidentemente también en las posibilidades desiguales de los inversores.

Un buen ejemplo de este fenómeno es el del Congo. Este país, considerado tradicionalmente como muy secundario para los capitales franceses, podría muy bien interesarles ahora. ¿Acaso no es una incongruencia, en efecto, que Robert Galley, entonces ministro Cooperación del Régimen Giscard-Barre, dijera que el Congo podría ser un país con futuro mientras que su Junta Militar pretendidamente "marxista-leninista" había sido presentada tradicionalmente como un ogro por los financieros parisinos.

Parece que el petróleo se ha convertido en un argumento de peso, más fuerte que las ideologías de fachada. Esto es al menos lo que debió pensar un dirigente de la empresa industrial y comercial SCOA, que pertenece mayoritariamente al Banco Paribas, cuando afirmó que "no son ni la Beauce ni la Brie* las que dan solidez a la zona del franco. Es el franco CFA, reforzado en los próximos años por la masa de excedentes petroleros de Africa (6)".

En otras palabras, el franco CFA, que no es otra cosa que el franco "metropolitano" emitido con otro nombre por Bancos centrales que se encuentran en las antiguas colonias africanas, es un intermediario consecuente entre la divisa francesa y los recursos petroleros en Africa. Ya sea gabonés, bajo un régimen controlado mucho tiempo por los gaullistas, ya sea congoleño, bajo un régimen que se pretende revolucionario y que imita al partido "hermano" soviético, este petróleo es producido por empresas francesas en la misma zona monetaria. Aunque se produjera en la misma cuenca parisina, no sería más francés que este petróleo neocolonial.

Entonces, cuando países como el Congo se permiten seducir a las finanzas internacionales gracias a sus reservas petroleras, la jerarquía del desarrollo desigual en Africa Negra podría verse trastocada. ¿Tiene algún valor en 1982 la clasificación de Olivier Giscard d'Estaing para su CECI en 1975?

¿Acaso los países comc Senegal Kenya, que en aquella época parecían encontrarse en el primer puesto en cuanto a los proyectos industriales imperialistas, no están perdiendo buena parte de su atractivo si el petróleo pasa a desempeñar este papel?

Si bien se impone la prudencia, evidentemente, antes de pasar de la hipótesis al pronóstico, en un terreno como el petróleo, en el que los últimos meses han mostrado más bien la inestabilidad del mercado, hay que recordar, de todas maneras, las ventajas que puede comportar para el imperialismo el crudo africano, y de ahí su papel estructural para los proyectos económicos al Sur del Sahara. Un papel central en el proyecto de desarrollo

De entrada, el crudo africano, particularmente el de Nigeria y Gabón, es considerado como un crudo de buena calidad, ligero y poco poluyente en el refino. En segundo lugar, por razones políticas fáciles de comprender, se encuentra en países donde los gobiernos son más controlables que los del

La debilidad política de los regímenes y de las clases dirigentes africanas permite en general que los gobiernos occidentales ejerzan un control permanente sobre sus fuentes de abastecimiento. Y a pesar de algunas decisiones sonadas con respecto a Sudáfrica, el gobierno nigeriano no se ha permitido nunca lo que se permitieron las clases dirigentes árabes con motivo de la guerra con Israel en 1973 (7).

Por razones tanto políticas como económicas, tampoco parece que los productores de Africa negra abriguen un deseo particular de adherirse a la OPEP. Si Gabón y Nigeria son miembros de este cartel, no sucede así con el Congo y Angola y aún menos con Camerún y Costa de Marfil.

Evidentemente hay que descartar que el petróleo producido en Africa Negra pueda superar algún día, en las importaciones occidentales, al que se produce en los países árabes o en América Latina. La im-

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Africa Negra portancia del petróleo africano no se refiere fundamentalmente a esta cuestión, por mucho que para países como Francia o los Estados Unidos, posibilidad diversificar las fuentes de abastecimiento está en el origen de la pasión por el crudo gabonés o congoleño en el primer caso, y por el crudo nigeriano en el segundo.

En realidad, el petróleo africano parece desempeñar sobre todo para el futuro un papel central en el "modelo de desarrollo". Cuando atrae, por sí mismo, algunos capitales industriales y comerciales, convierte en factor de empuje de las economías. La renta petrolera cambia los hábitos y comportamientos políticos y económicos. Alrededor de la esperanza petrolera se forman nuevos proyectos en distintos terrenos, incluídos los sociales.

Este proyecto general que comparten gobiernos imperialistas y gobiernos africanos a propósito de este petróleo se resume del modo siguiente: maximizar los ingresos por exportación para promover el desarrollo económico y social de los países afectados. Esta es al menos la voluntad política expresada públicamente

Sin embargo, y teniendo en cuenta lo que ya se ha dicho más arriba sobre la debilidad política de los regímenes africanos, los ingresos nacionales obtenidos con la venta del petróleo — que se pueden reducir a los ingresos por barril exportado - son muy desiguales. La disparidad de los sistemas de explotación, la multiplicación de los nuevos tipos de contratos de explotación y producción, así como las grandes diferegimenes fiscales, permiten tratar globalmente un alza esperada de sus ingresos por la exportación, por parte de los países africanos productores. En algunos casos, la omnipotencia política y económica de uno u otro país imperialista, que puede ser a la vez el principal comprador y el titular de las concesiones, favorece situaciones en que la burguesía indigena permanece en un estadio casi comprador a pesar de su propiedad, aunque teórica, de las reservas petroleras. Sin duda este es el caso de Francia y el petróleo de Gabón, por ejemplo.

Además de estas incertidumbres, a fin de mercado capitalista, el desarrollo de una producción petrolera nacional puede ser de efectos catastróficos, regular pero vanamente subrayados por los expertos de los propios gobiernos (8). El simple estudio de las economías de Nigeria y de Gabón desde hace 10 años deja patente los siguientes efectos estructurales:

éxodo rural y desarrollo monstruoso de las ciudades; declive de la agricultura e incremento de la dependencia alimenticia con respecto al extranjero;

tendencia reforzada de la inflación; — desarrollo de proyectos industriales sin relación con las necesidades del mercado interior, pero inspiradas en los recursos energéticos locales. El caso de Nigeria

Nigeria es el primer productor africano de petróleo, situándose por delante de Libia y Argelia. Sus ingresos petroleros ascendieron en 1979 a 25.000 millones de dólares Estados Unidos son el primer comprador, a razón de aproximadamente un 40,7% de la

En dieciseis años, explotación petrolera ha pasado de 6 millones de toneladas a 103 millones. Estas cifras bastan para demostrar la importancia y la vitalidad de este ramo industrial en

Evidentemente, con tales recursos no es asombroso que el presupuesto de Nigeria sea uno de los pocos casi equilibrados en

Negra. Pese a esta riqueza — podría decirse con razón que a causa de esta riqueza petrolera -, este país conoce el desequilibrio clásico del comercio exterior de los países dominados. El petróleo constituye el 90% del valor de sus exportamentalmente máquinas y equipos de transporte (43,7% del total en 1978), productos manufacturados, productos quimicos. Un estancamiento o una baja relativa de los precios del crudo hundiría a Nigeria en una grave crisis finan-

Sin esperar tal eventualidad, la economía nigeriana ya está enferma a causa de la importancia de la renta petrolera. Desde 1977, este país importa más de un millón de toneladas de cereales al año. La ración alimenticia media diaria disminuye y la población urbana aumenta desde hace algunos años a un ritmo superior al 10%. El petróleo ha constituido de hecho un terrible trauma para la economía rural, y por consiguiente, para los campesinos. En 1968, los productos agrarios, incluído el algodón, constituían aún el 62% de las exportaciones en valor. A partir de 1964, ya sólo eran del 5%, con un volumen que, por supuesto, se había multiplicado por 14. Pero esta disminución relativa vino acompañada de un descenso de los precios que arruinó la renta

El déficit alimenticio se concreta también al ritmo de crecimiento de la población y del éxodo rural. En 1960, el 13% de la población vivía en Lagos, la capital. En 1980, esta cifra es del 17%. Y en el conjunto del país, el 58% de los nigerianos viven actualmente en las 9 ciudades de más de 500.000 habitantes, mientras que en 1960 sólo fue el 22% en las dos grandes ciudades que alcanzaban en la época esta cifra de habitantes (11).

El efecto inflacionista de una economía centrada exclusivamente en la renta petrolera incide en esta situación. De 1970 a

1977, el índice de precios al consumo aumentó en un 200%; en cuanto a los precios alimenticios, estos dieron un salto del

Nigeria muestra a gran escala, en lo que se refiere a Africa Negra, lo que sucede en países con una fuerte renta minera, ya sea petrolera o no (13). Una parte de esta renta sirve directamente para cubrir las necesidades de especulación y de consumo de lujo de la clase dirigente, que por lo demás puede ampliarse rápidamente cobertura de la "africanización de los cuadros y de las empresas"

Las ganancias financieras no se reinyectan en el mercado nigeriano, en beneficio de la mayoría de la población. El desarrollo capitalista del país conserva los estigmas de la independencia, del atraso de las capas dirigentes y de la debilidad del mercado in-

La renta petrolera refuerza además el peso económico y político del Estado. En un continente en que las clases dirigentes siguen siendo tan dependientes de las prebendas del Estado, no es sorprendente que los medios incrementados de éste ayuden a enriquecerlas. En un país como Nigeria, donde las regiones, y por consiguiente el peso de las pequeñas burguesías y de los notables regionales, conservan gran vigor, la posibilidad de construir un aparato de Estado federal estable y fuerte es un objetivo importante para una parte de la burguesía, de la burocracia de Estado y del ejército. El boom petrolero ha permitido construir un ejército federal de más de 200.000 hombres; ha permitido también la penetración creciente de esta fuerza en los engranajes de la Administración. El régimen militar ha aumentado el número de Estados de la federación, atenuando así la polarización entre los tres grandes grupos étnicoregionales: Houassa-Fulani en el Norte, Ito en el Este y Yoruba en el Oeste (14). Un nuevo objetivo para el imperialismo

Estos enormes recursos financieros que le proporciona el petróleo a Nigeria, sin embargo, no le permiten un desarrollo independiente y soberano. La disminución temporal de sus ingresos petroleros en 1978, como consecuencia de la disminución de la del crudo ligero nigeriano, ha puesto de manifiesto la precariedad de este recurso en una situación de intensa competencia internacional, y más concretamente en el caso de la competencia con los yacimientos petrolíferos del Mar del Norte. Así, durante el tercer trimestre de 1981, Gran Bretaña sustituía a Nigeria en las ventas de petróleo a los Estados Unidos.

Esta evolución está directamente vinculada a las importantes fluctuaciones de los precios del crudo, ya que los americanos prefieren la producción británica, que es menos costosa que la de Nigeria. Por con-

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Africa Negra siguiente, esta última se ha visto obligada a reducir el precio de su petróleo por dos veces durante estos últimos meses, amputando en la misma medida SUS recursos financieros (15).

Esta precariedad en el mercado petrolero no impide que el imperialismo preste a estas economías centradas en el oro negro unas calidades prestigiosas. Las multinacionales, en efecto, son las primeras interesadas en los desequilibrios que provocan estas economías polarizadas. Así, y siguiendo con el ejemplo de Nigeria, la caída de la producción cerealera abrió un importante mercado a una empresa como Flours Mills, que detenta casi el monopolio del tratamiento de los trigos importados y que posee los únicos silos que existen en el país (16).

El arma del hambre, como se ha convenido ahora en denominar el monopolio imperialista sobre las reservas de cereales, no es por tanto la menor de las consecuencias de que se benefician los capitalistas en este negocio del petróleo. Y a plazo fijo no es imposible imaginar que el déficit de víveres venga a comprometer una parte de los ingresos mineros.

El aumento anual de la demanda de alimentos en Nigeria es del 3,5%. La producción de víveres sólo aumenta, a su vez, en un 1%. Siguiendo esta estimación, el déficit podría alcanzar los 20 millones de toneladas en 1990. Pero al precio actual, 20 millones de toneladas de arroz tienen un coste de 10.000 millones de dólares, es decir, el 50% de los ingresos petroleros del país (17). Un desarrollo capitalista destructor

Todos los gobiernos afectados, tanto el de Nigeria como los de Gabón, Congo, Costa de Márfil o ANgola, juran y perjuran que estas ganancias financieras se destinarán en parte al desarrollo de la agricultura. Pero del dicho al hecho, evidentemente, hay un gran trecho.

Pero puede que sea más importante analizar en qué consisten dichos proyectos agrícolas. El "'plan temporal" gabonés para los años 1981-1982 prevé, por ejemplo, la transformación de las condiciones de la agricultura tradicional para frenar el éxodo rural. Pero este objetivo pretende alcanzarse particularmente mediante el desarrollo de grandes unidades agroindustriales (18)

El "IV PLan de Desarrollo" de Nigeria también prevé el desarrollo de grandes explotaciones de tipo industrial, para atraer al campo las inversiones extranjeras. Lamenta explícitamente que en el pasado se haya prestado mayor atención a la extensión de la superficie cultivada que a la productividad por hombre y unidad (19).

Tales propósitos son suficientes para prever que los famosos booms petroleros servirán para una mayor penetración, cada

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vez más brutal, del capitalismo en el campo. Además del hecho que esto no frenará en absoluto el éxodo rural, pues las grandes empresas agroindustriales se preocupan muy poco de dar trabajo al conjunto de la población rural, esta evolución producirá un desgarro cada vez más claro de las estructuras sociales campesinas.

Los efectos acumulados de estos cambios reforzaran la voluntad de los jóvenes de ir a la ciudad para buscar las migas de la renta petrolera en puestos de trabajo a menudo improvisados entre las capas parasitarias del aparato de Estado.

En el Congo, el Norte de la capital, la humano, y todo hace pensar que dada la velocidad con que las pocas familias en el poder devoran los beneficios petroleros, el éxodo rural de los jóvenes que van a vivir a Brazzaville de esta economía artificial, pro-

Por lo demás, poco importa saber cuál es la proporción de que se apropia tal o cual gobierno en los negocios que realiza con las compañías extranjeras. Zaire se atribuye el 76% en su acuerdo con la Gulf Oil, y podría pasar así por más "progresista" asociado con dicha compañía en el enclave

La renta petrolera de estos desempeña el papel de una porción mágica que, a fuerza de abusar de ella, se convierte en una polución.

El 80% de los ingresos por exportación de Angola corresponde al petróleo. Poco importa saber quién hace mayor beneficio, si el Estado angoleño o las Compañías. En cambio, es preocupante constatar que toda una política económica depende del precio

El petróleo no constituye un arma para la independencia económica, más fuerte que otras mercancías. Los países productores no disponen de un monopolio real, y ello a pesar de todos los intentos de la OPEP

El imperialismo ha sabido explotar en petrodólares, del mismo modo que en la situación actual de fluctuación de los precios puede organizar el mercado en beneficio

Y quienes hicieron profesión de fe de emanciparse frente a la hegemonía imperialista sin romper con las leyes del mercado, no son los últimos que caen en la trampa. El gobierno angoleño es claramente dependiente del mercado petrolero, y no lo contrario. Incluso en los Estados Unidos, determinados círculos no carecen de clarividencia al respecto y saben aprovechar esta situación. Las compañías Gulf Oil y Texaco presionaron mucho en 1981 para impedir la anulación, por el Congreso, de la enmienda

Clark, que prohibe, desde 1976, la ayuda a los movimientos de oposición angoleños sin autorización parlamentaria (21).

Agravación del desarrollo desigual

En conclusión, hay que prever que este asunto del petróleo africano tavorecera una doble aceleración del desarrollo desigual en Africa Negra. Desarrollo desigual en los países productores, entre una economía capitalista moderna y una masa de desheredados y campesinos abandonados, y desarrollo desigual entre países, los petróleo y los demás.

A los cuatro países que hemos mencionado más a menudo en este artículo habrá que añadir próximamente Costa de Marfil, en la que se espera que en 1983 será el año de la exportación de petróleo, y más tarde, posiblemente, Camerún.

El sondeo se intensifica en Mozambique, en Mali, en Senegal, etc. Según un reciente estudio publicado por la sociedad petrolera italiana AGIP, las orillas septentrionales del Golfo de Guinea podrían resultar ser uno de los siete grandes yacimientos petrolíferos de tipo saudí que podrán explotarse en el mundo. Entre 1975 y 1979, la superficie de las licencias de explotación concedidas en Africa a las 20 principales sociedades petroleras internacionales alcanzó los 1,8 millones de km2, es decir, nada menos que el 52,2% del total de la superficie de explotación concedida en todo el mundo durante el mismo período (22).

La explotación petrolera en los países de Africa Negra constituye un nuevo mercado para las multinacionales. En la medida en que estos países tienen algunos otros recursos primarios y que constituyen también un importante terreno para el industrial, los intereses imperialistas pueden concentrarse en ellos. Los sobrebeneficios coloniales clásicos y el crecimiento del intercambio desigual se entremezclan. Las industrias que nacen en el sector de la transformación del petróleo vienen muy bien para satisfacer la creciente demanda de los centros imperialistas en exportacio-

Mientras que Costa de Marfil ya vende productos refinados a Mali y Alto Volta, y que Nigeria hace otro tanto con Benin y

Ghana, se observa ya una nueva etapa en la desigualdad del desarrollo en Africa Negra.

Así, el petróleo podría convertirse en el elemento impulsor de un movimiento de capitales que se polarizaría en algunos países, en detrimento de las esperanzas de los

No cabe ninguna duda que la era del petróleo en Africa Negra planteará forma aún más clara la cuestión de saber a quién benefician las riquezas (23). Los gráficos que muestran el aumento de los presupuestos y de los fondos financieros no dan cuenta del factor fundamental para las masas africanas, a saber, que las clases dirigentes acaparan de forma parasitaria lo.

fundamental de estas rentas. O

Africa Negra NOTAS (1) AFP, Abidjan, 12 de abril 1975. (2) Informe del Banco Mundial ("Informe Berg"), "Programa indicativo de acción para Africa Negra" , 1981, p. 175. (3) Ibid. pág. 21. En dólares de 1978 (4) Al parecer, las reservas son, en toda Africa Negra, de algo más de 19.000 millones de barri(5) Así, en repetidas ocasiones el gobierno congoleño ha denunciado el hecho de que ELF-Erap reducía su producción so pretexto de que las reservas eran insuficientes. Cuando los aumentos generales del precio del petróleo hicieron que el crudo del Congo fuera más rentable, se "descubrieron" sus importantes reservas. (6) Le Matin, 19 de diciembre de 1980. (7) En 1979, el Gobierno nigeriano decidió nacionalizar los activos de la British Petroleum, después de denunciar la complicidad de esta compañía con Africa del Sur. (8) Véase por ejemplo los documentos del "Seminario Internacional sobre petróleo o desenvolvimiento", Luanda, Angola, 5-8 de mayo 1981, Mi(9) Nigeria Department of Information, 1981, Embajada de Nigeria, Paris. (10) Johnny Egg, "Un efecto de la renta petrolera en Nigeria", Le Monde Diplomatique, mayo 1981. Podemos señalar también que las ventas de cacao han pasado de 230.000 toneladas a 152.000 toneladas entre 1965-1980. (11) La población de la capital, Lagos, ha pasado en veinte años de uno a 4,5 millones de habitantes, bajo el doble efecto de la industrialización y del aumento de la masa monetaria que circula en medios urbanos. A título de comparación, los países industrializados tienen una tasa media de aumento anual de su población urbana del 18% (12) Le Monde Diplomatique, noviembre 1980

(13) También podríamos mencionar a Zaire y

Zambia, a propósito del cobre.

(14) Le Monde Diplomatique, noviembre 1980

(15) No hay que descartar que esta opción de los

Estados Unidos tenga también político, máxime cuando Nigeria ya ha intentado utilizar sus recursos petroleros para influir en la política occidental con respecto a Africa del Sur;

Washington, a su vez, puede ejercer un chantaje con las compras que realiza a Nigeria.

(16) Véase Johny EGG, le Monde Diplomatique,

(17) Mercados tropicales y mediterráneos, 12 de febrero de 1982. De 1970 a 1980, las importaciones de alimentos ha aumentado en un 1.200% .

(18) Ibid., 27 de noviembre de 1981.

(19) Ibid., 12 de febrero de 1982.

(20) Aún hace poco, David Rockefeller, antiguo presidente de la Chase Manhattan Bank, declaraba con respecto a Angola, donde este banco está presente, que para él el marxismo africano es más una "cuestión de etiquetas y de apariencia" que una realidad. Le Monde, 6 de marzo de

(21) Nicolas Sarkis, director del Arab Petroleum

Research Center, intervención en el seminario de

Luanda, mayo de 1981.

(22) En. dos ocasiones, Nigeria ha conocido acontecimientos traumáticos de los que estaba ausente el petróleo. En primer lugar, la secesión de Biafra, durante la que los principales países imperialistas trataron de estabilizar un estado tipo en torno a los yacimientos petroliferos. Y lo mismo sucedió, en cierto modo, con el levantamiento en Kano, en el Norte, en octubre de 1980.0

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