Inprecor en castellano

Revista de la Liga Comunista Revolucionaria (IV Internacional), nueva serie, 1979–1991

El Salvador: "Estamos llegando al momento en que se van a romper todos los equilibrios que han existido en el curso de la guerra"

Inprecor n.º 28, abril de 1982 · pp. 16-18 · 2.825 palabras

Sin firma en Inprecor. En International Viewpoint firma: Sergio Rodriguez.

"Estamos llegando al momento en que se van a romper todos los equilibrios que han existido en el curso de la guerra"

/ Foro Internacional de Solidaridad con El Salvador Hemos entrevistado para INPRECOR a Enrique Guatemala, 26 años, militante revolucionario desde 1974, miembro adjunto de la Comisión Político-Diplomática del FMLN-FDR y representante del FMLN-FDR en México:

Durante la realización del 1er. Foro Internacional de Solidaridad con el pueblo salvadoreño.

P.-Cuando la ofensiva que lanzasteis en enero de 1981 no alcanzó sus objetivos, pudo pensarse que la revolución salvadoreña estaba al borde de la derrota. Era difícil comprender cómo ibais a poder resistir frente a la creciente ayuda militar del imperialismo a la Junta, en un país con las condiciones geo-políticas de El Salvador, rodeados además por fronteras hostiles. En cambio 15 meses después estais realizando una ofensiva militar asombrosa, reaparecen actividades pre-insurreccionales en las ciudades, las zonas liberadas son un hecho... ¿Cuáles son las razones políticas y sociales que explican este nuevo ascenso de la revolución.

R.- En primer lugar, es importante recordar cuáles fueron los objetivos que nos planteamos al desencadenar la ofensiva del 10 de enero del 81. No nos cansamos de repetir que no pretendimos lanzar la "ofensiva final", sino solamente la primera gran batalla estratégica del proceso revolucionario. En la fase anterior, existía un desarrollo mucho más fuerte de las estructuras insurreccionales de masas, que de las estructuras militares de vanguardia, como producto de vanguardia, como producto de 10 años de lucha militar defensiva, basada en golpes de mano, emboscadas etc. Había que pasar a una etapa i de ofensiva estratégica, y para eso necesitabamos bases desde las cuales lanzar los ataques a las ciudades y que nos permitieran crear en ella el poder popular y los primeros embriones de nuestro Ejército regular, nuestro Ejército revolucionario.

Así después de la ofensiva del 10 de Enero, pasamos a la etapa que llamamos de "resistencia activa" caracterizada por aceptar el combate sólo en las condiciones que considerábamos propicias y evitarlo en los demás casos. Entonces creamos los frentes de guerra y las primeras zonas de control político-militar ¿Cómo hemos podido sostener estas zonas? Pues gracias a la participación política de las masas en ellas. Sin las formas de poder popular, que incorporan a los diferentes sectores de la población a las diversas tareas de la guerra producción, educación, defensa, etc., y nos entrega combatientes para nuestro Ejército, la situación actual sería imposible. La política genocida de la Junta favorece que la población comprenda que en el enfrentamiento que se está dando entre el pueblo, la Junta y el imperialismo, el único lugar en que se encuentran a salvo de las agresiones y crímenes es en las zonas liberadas; esto contribuye a fortalecer nuestra base social.

Consolidada nuestra retaguardia, empezamos una nueva fase, de combinación flexible de una guerra de posiciones, desde las zonas de control y una guerra de movimiento, de guerrillas, allí donde nos in teresa realizar propaganda armada e ir poniendo en pie las estructuras insurreccionales de masas.

P.-Podemos decir que en la fase posterior a la ofensiva de enero. de modificaron aspectos importantes la situación anterior. Hay uno que me parece necesario destacar. Una de las características centrales de la revolución salvadoreña es su carácter marcadamente proletario, no sólo por

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Entrevista

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razones programáticas, sino también por el peso social del proletariado, suS organizaciones, sus métodos decisivos de lucha, en ella, mucho más fuerte que en Nicaragua. Pero desde 1981, las ciudades no son ya el escenario fundamental de la revolución y el campesinado pasa a ser la base social fundamental de la guerra revolucionaria. Por otra parte, se dijo que en la ofensiva del 81, el movimiento obrero no había respondido al nivel esperado ¿ crees que se ha debilitado el papel de la clase obrera en la revolución salvadoreña?

R. - Indudablemente en nuestra revolución, antes y después del 10 de enero, el protagonista obreros y campesinos. Nuestra característica propia es que la guerrilla comenzó en las ciudades y después se trasladó campo. Las condiciones del terreno no nos

"'enmontañarnos"; esto reforzó más aún la importancia de la lucha en las mismas ciudades pero la única forma de subsistir en las ciudades es contar con el apoyo de las masas, de los trabajadores, generar un movimiento obrero muy fuerte.

Después del 10 de enero, la lucha armada adquiere el papel dominante en la revolución. Al final del periodo anterior nosotros habíamos opuesto respuestas políticas a agresiones armadas. Era necesario dar un salto y lo dimos, pero a la vez debió cambiar el papel del movimiento obrero y de los sindicatos, que en estos momentos no puede jugar el papel tradicional. El movimiento obrero nos ha creado; nos ha desarrollado las estructuras insurreccionales: de masas, cuya actividad hoy no mítines, o realizar manifestaciones, sino sobre todo asumir la vinculación entre la vanguardia armada y las masas no organizadas. El movimiento obrero juega ideológicamente el papel de conductor, orgánicamente el papel de enlace entre las estructuras militares regulares y las

Es importante valorar que cometeríamos un grave error si sacáramos a la luz a todo el movimiento obrero, sin que creado las condiciones para una insurrección general del pueblo. El papel del movimiento obrero es ser el organizador de las masas, no el de abanderado de las masas en las calles. Ese será su papel en la insurrección.

P.- Siguiendo con este tipo de probiemas. Una de las aportaciones más originales de la revolución salvadoreña ha sido los "frentes de masas". las Ligas, el BPR, el FAPU, el MLN... Pero estos frentes de masas parecen haber desaparecido, apenas se habla de ellos, se habla ahora solamente de las organizaciones político-militares, del FMLN. Entonces ¿qué ha pasado con estoș frentes? LEs que no tienen sentido en la actual situación?

R.-Nosotros pensamos, comenzó la guerrilla en El Salvador, que su única posibilidad de subsistencia es contar con un recubrimiento amplio de la vanguardia política militar, que fuera la expresión del movimiento de masas. Por eso creamos los "frentes de masas". Hoy el movimiento de masas no está desarticulado, pero sí en una fase en que su actividad no puede ex populares, las redes de apoyo de base en las ciudades, que nos permiten mantener puntos estratégicos en El Salvador. La estructuración del movimiento de masas está ahora directamente vinculada a las organizaciones militares, para incorporar masas al movimiento armado, creando así las condiciones para poder lanzar una insu-

P.- Pero ¿creeis que los frentes de fase o los considerais una experiencia

R.-Nosotros creemos que necesariamente la experiencia de los "frentes masas" deben mantenerse, pero su funcionamiento debe adoptarse a las condiciones del desarrollo de la guerra. En la insurrección, el vínculo orgánico entre el Ejército regular y las masas serán estos frentes, que posteriormente serán la base de la organización popular capaz de asegurar la participación de las masas en la toma de decisiones

Men fin, los frentes de masas no son solamente una importante experiencia, sino que forman parte de nuestra concepción estratégica para la insurrección y para la participación política de las

P.- Vosotros afirmais que desde finales de 1981 entramos de nuevo en una fase de ofensiva, ¿habíais realmente planificado ofensiva, responde esta situación a un plan político, o la habéis teorizado a posteriori, después de los éxitos militares de

R.- Desde diciembre del 81, nuestra ofensiva planificada de nuestras fuerzas: esta es la conclusión natural de la fase de resistencia activa que iniciamos después del 10 de enero, del éxito de los objetivos que nos planteamos en esa fase. Hoy tenemos la iniciativa y hemos conseguido la generalización de la guerra. Para nosotros, organizar la retaguardia, las zonas de control, no respondía a la idea de que el proceso revolucionario en El Salvador iba a llegar a su culminación por la extensión territorial de estas zonas, hasta que se juntaran unas con otras. Para nosotros se trataba de hacerlas jugar el papel de retaguardia estratégica, para poder generar condiciones insurreccionales en las ciudades. Este es el caracter

1 Foro Internacional de Solidaridad con El Salvador de las últimas acciones de estas semanas: no sólo revivar el espíritu insurreccional en estructuras insurreccionales de masas, que durante cierto tiempo han cumplido tareas estrictamente clandestinas y ahora deben pasar a tareas semiclandestinas, y casos, prácticamente actual. Estamos llegando al momento en que se van a romper todos los equilibrios que han existido en el curso de la guerra. implantado una determinada organización sociopolítica de masas ‹Cómo la

R. - Existe en nuestras zonas una organización de carácter comunitario, basada en política y social de las masas, en condiciones de igualdad. Hemos incorporado a las masas a las diferentes tareas, por medio de los comités populares. Estos comités se encuentran representados en un organismo de conducción global, que toma de las decisiones que corresponden a la población civil. Existe pues una participación popular igualitaria, con características de asambleas populares que administran la educación, sanidad, etc... y, en coordinación con el mando militar de la zona, es la encargada de velar por el cumplimiento de las deci-

P.-¿Creeis que este tipo de organización político-social, es un régimen de excepción, que desaparecerá cuando termine la guerra, o considerais que debe mantenerse, con los cambios que sean obligados, después de la victoria?

R.- Nosotros creemos que esta organización no es el producto de la guerra, sino construir una nueva sociedad. Las zonas de control son el proyecto piloto de esa nueva sociedad por la que combatimos. A partir de estas experiencias, lograremos ir superando las deficiencias propias de una nueva forma de organización popular y podremos en el momento de la toma del poder, implantar formas más perfeccionadas de participación de las masas, lo que consideramos de vital importancia para el sostenimiento y fortalecimiento de nuestro proyecto revolucionario.

P.- Pasemos otra vez al movimiento ciudades. ¿Qué tareas quedan aún pendientes para crear en él condiciones insurreccionales? ¿Creeis que hay un problema de nivel de conciencia, de fortalecimiento organizativo, de crear una relación de fuerzas global en el país que permita expresarse a los trabajadores?

R.- Nosotros creemos que el problema fundamental no está en la toma de conciencia, sino en la confianza que debe despertar en los obreros el movimiento armado, demostrando que existe un respaldo militar

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1 Foro Internacional de Solidaridad con El Salvador capaz de detener las embestidas de la Junta y hacer posible la expresión de las masas...

Cuando hablamos de "despertar"' el espíritu insurreccional de las masas, precisa-. mente nos referimos a la necesidad de lograr que exista a la vez una confianza en nuestro poderío militar y en el potencial que en las propias masas se encuentra aún dormido. Así podrá plantearse la toma del poder.

estáis planteando como un eje político gencia de negociaciones. No está de más decir que nos parece totalmente legítimo y necesario esta orientación vuestra: así ha sido en todos los procesos revolucionarios de la naturaleza del vuestro, particularmente en la revolución vietnamita. Pero vuestra situación es especialmente vuestra línea para la negociación, en particular, cómo planteáis la combinación guerra-negociación, siempre el problema fundamental en este terreno?

R.-Sin duda, la combinación guerranegociación está determinada por la naturaleza de nuestro proceso y porque nos encontramos en una zona de influencia directa del imperialismo americano. En estas condiciones tenemos que contar con un proyecto político que genere un apoyo internacional que pueda oponerse a la intervención de los Estados Unidos. La salida negociada es para nosotros un instrumento político militar, es decir, es un instrumento político apoyado sobre la base de nuestra fuerza militar. En este contexto, nosotros tenemos hoy suficiente confianza en nuestra fuerza militar y en nuestra fuerza dentro de las masas como para plantear una negociación. No hay que olvidar que este proyecto de solución política ha generado ya una gama de contradicciones dentro del imperialismo, dentro de la jerarquía militar salvadoreña, dentro de la Junta, y entre todos ellos. Hay que recordar que la respuesta a nuestro proyecto de política han sido las elecciones del 28 de marzo. El único objetivo de estas elecciones es legitimar a un gobierno protagonizado por la Democracia Cristiana para que pueda reclamar una intervención o en todo caso solicitar una ampliación de la ayuda militar. Pero no está nada claro que Duarte vaya a ganar las elecciones. Es posible que sea d'Abuisson quien asuma el control del país. Ante esta posibilidad, pueden producirse situaciones de vacío de poder, o un golpe militar para imponer un gobierno de Duarte, o salidas de tipo guatemalteco....

En este contexto de crisis profunda, toma sentido nuestro proyecto de solución política. Que, indudablemente, no pasa por un diálogo que exija la deposición de nuestras armas. En ningún punto de esta posible negociación depondremos las armas.

P.-Hay un aspecto en propuesta actual de negociación que no me parece claro, que parece un cambio respecto a vuestra línea tradicional. Hablais de "autodepuración del Ejército" ‹Qué quereis decir con esto? depurarse así mismo de un modo que sirva a los intereses populares?

R. - En nuestra última propuesta planteamos, efectivamente, la posibilidad de un entendimiento entre nuestras fuerzas y los sectores del Ejército que resultaran de una autodepuración. Esto se explica porque sectores de la juventud militar tienen la posibilidad de participar en la nueva situación. Sabemos que conforme avanza la guerra este sector por una parte, se va reduciendo, porque cada vez hay más comprometidos en contra el pueblo y sobre ellos no hay negociación posible. Pero, a la vez, hay otros que reaccionan y pueden llegar a jugar un papel en la rebelión dentro del propio Ejército. Este es el sentido de nuestra propuesta, que implica que la depuración del Ejército se realizará bajo el control de los militares honestos, de la juventud militar.

P.- Para terminar, una cuestión más

En la experiencia del FMLN hay un aspecto que me parece una enseñanza de enorme importancia para todos los revolucionarios y cuyo impacto es muy claro dentro de este mismo Foro de Solidaridad: el FMLN representa, con todas las dificultades que aún existan, la unidad de corrientes revolucionarias experiencias, tradiciones diversas, que incluso han tenido en el pasado enfrentamiento muy graves, y convergen ahora hacia un proyecto revolucionario común. ¿En qué estado se encuentra este proyecto unificador y cuál es su

R.- Indudablemente un proyecto unificador de 5 fuerzas revolucionarias diferentes, implica un grado importante de dificultad. Ni siquiera ha existido una experiencia anterior de relaciones estrechas entre estas organizaciones. Nosotros pensamos que la unidad es un proceso que debe irse asentando en un proyecto militar, político y social que permita la concurrencia de los esfuerzos. La construcción de un Partido unificado es ciertamente un proyecto estratégico, pero no podemos cerrar los ojos y decir que está a la vuelta de la esquina. Creemos que para que esto se dé, no sólo es necesario la unificación política en torno a un único proyecto de las características del que te hablé antes, sino también hará falta un período de experiencia en el propio ejercicio del poder. Creemos que esta experiencia es imprescindible, que hace falta para hacernos comprender más fuertemente la necesidad de este Partido.

En todo caso, el proceso avanza, aunque no sin problemas. A veces encontramos, dificultades que parecen insuperables. Los vamos resolviendo con compromisos de unos u otros, que salvan en todos los casos los objetivos tégicos. También en este proceso de unidad aparecen afinidades entre algunas organizaciones, que se convierten así en el elemento impulsor de las demás organizaciones hacia niveles superiores de unidad. Internacional, vosotros habéis definido la solidaridad como "el 6º frente"' de la revolución salvadoreña, que completa así los cuatro frentes militares y la lucha de los presos políticos, vuestro "5º frente". No creo que esto sea para vosotros una frase más, sino la prueba formal de la importancia que dais a las tareas de solidaridad internacional. Acabamos de aprobar la constitución del "Frente Mundial de Solidaridad"' con la revolución salvadoreña. ¿Qué esperáis, qué espera vuestro pueblo de este Frente, y especialmente de las organizaciones revolucionarias que

R.- Siempre hemos concebido la solidaridad no sólo como un elemento de apoyo a nuestra lucha, parte integrante, fundamental de ella. Más aún, pensamos que la solidaridad será el elemento central para impedir la intervención imperialista en El Salvador y Centroamérica. Esta es la tarea central del Frente Mundial: ser el factor efectivo, militante de los pueblos para dar una respuesta a la amenaza de intervención de los Estados Unidos.

Especialmente, pedimos a las revolucionarias del mundo, aliados naturales, dispongan a adoptar todas las medidas necesarias, y cuando decimos necesarias, nos referimos a todo tipo de medidas, incluyendo las más militantes, para ayudar al pueblo salvadoreño a detener la intervención. Para ello hay que prever no solamente la ayuda económica y material, también la posibilidad de tener que enfren tarse directamente con el imperialismo..

•No tengais la menor duda de por nuestra parte así se hará. Muchas gracias, salud y suerte.

México D.F. 27/3/82