Inprecor en castellano

Revista de la Liga Comunista Revolucionaria (IV Internacional), nueva serie, 1979–1991

Gran Bretaña: La juventud rebelde se enfrenta a los conservadores

· Inprecor n.º 24, septiembre de 1981 · pp. 4-8 · 3.497 palabras

ECIENTEMENTE, las principales ciudades de Gran Bretaña fueron e escenario de la revuelta a gran escala de la juventud contra el gobierno conservador. Las causas inmediatas de estas explo. siones fueron los ataques policiales o las provocaciones de miembros de las organizaciones fascistas. En el transcurso de los acontecimientos, la juventud levantó barricadas, lanzó adoquines y cócteles molotov contra la policía y saqueó los bienes de consumo de las sucursales de las cadenas de tiendas, todo ello escenas que recordaban a Irlanda del Norte.

Si dejamos a un lado la huelga general de

1926, esta explosión constituye la perturbación civil más grave que haya conocido la metrópoli británica desde el movimiento cartista, hace más de un siglo.

Ante la dimensión, la duración y el caracter generalizado de esta revuelta, el gobierno conservador ha emprendido la escalada represiva. Su respuesta típicamente pavloviana ha consistido en ampliar considerablemente los medios represivos de la policía, rechazando enérgicamente toda idea de aumentar los gastos sociales presupuestarios.

En una declaración ante la Cámara de los Comunes, el pasado 14 de julio, Margaret Thatcher explicó: «No es el momento de hacer análisis detallados. Tenemos un problema. No seremos capaces de tratar sus aspectos económicos y sociales hasta que no se haya restaurado el orden y se vea que el orden está restablecido». Para asombro de todo el mundo, e incluso de algunos miembros de su propio gobierno, Margaret Thatcher negó que su política, y en particular el desarrollo de un paro masivo, tenga nada que ver con la revuelta. Y todos los conservadores se han puesto finalmente de acuerdo en que la causa principal era la «falta de disciplina familiar».

Y para reforzar esta disciplina, el gobierno ha decidido utilizar las mangueras de agua, las balas de goma y el gas CS, que hasta entonces no se habian empleado jamás fuera de los Seis Condados de Irlanda del Norte, ocupados por Gran Bretaña.

El gobierno ha respaldado asimismo totalmente la acción represiva de la policía. En la semana del 6 al 16 de julio fueron detenidos 2.544 jóvenes. El secretario del Interior, William Whitelaw, ha ordenado abrir un campamento militar para internar . a todos estos jóvenes, que va a ser condenados a penas de cárcel. Otra medida que confirma exactamente lo que los revolucionarios han denunciado siempre desde que Londres envió tropas a Irlanda en 1969, ha sido la de enviar allí a varios altos funcionarios de la policía británica para recibir sobre el terreno una formación de táctica de mantenimiento del orden en las calles.

Mientras tanto, en varias ciudades los escuadrones de la policía especial tienen luz verde para actuar contra los jóvenes revoltosos, y tratan de impedir que desciendan a

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La juventud se enfrenta a los conservadores la calle mediante el terror y la intimidación. Además, la policía ha hecho uso ampliamente del pretexto del saqueo para realizar numerosas redadas y registros en los guettos donde se concentra la población negra o po-

Esto sucedió en particular en uno de los centros de la revuelta, el barrio de Brixton, al sur de Londres. En la noche del 14 de julio, varios centenares de policías destruyeron prácticamente los once inmuebles que registraron, pretendidamente para buscar cócteles molotov. Cuatro personas fueron detenidas por delitos no especificados. Sobra decir que no descubrieron ni un solo cóctel molotov.

El factor principal de la revuelta es, por supuesto, el desarrollo extremadamente rápido de la crisis social y económica, que golpea ahora en plena cara a la sociedad británica; una crisis que el gobierno conservador, con Margaret Thatcher a la cabeza, ha tratado de acelerar y exacerbar por todos

En Gran Bretaña, la recesión capitalista internacional ha tenido efectos más profundos que en ningún otro país capitalista desarrollado. Y nada indica aún que se haya tocado fondo. La producción industrial seguía mostrando en junio un descenso del 0,7% con respecto al mes anterior, lo que significaba que descendía por tercer mes

Todo lo que se les ocurre decir a los partidarios del gobierno es que la disminución ha sido menos brutal. El 19 de julio, el número oficial de parados alcanzó los 2,8 millones, lo que representa el 12% de la población activa y sitúa al Reino Unido, en lo que se refiere al nivel de desempleo, inmediatamente detrás de Bélgica entre los países capitalistas avanzados.

Las zonas afectadas por los motines rebasan estos promedios establecidos a escala nacional. En el Noroeste del país, las estadísticas mostraban en junio una tasa de desempleo del 12,7%, frente al 8% del año anterior. En los West-Midlands, la tasa es del 12,6%, frente al 6,8% de junio de 1980 Y en los guettos propiamente dichos, las cifras son aún más altas. En el barrio de Toxteth, en Liverpool, donde los motines fueron los más violentos, un informe recien te cifraba en un 43% la tasa de desempleo entre la población de color. Y lo que aún es más elocuente, el 60% de los jóvenes negros

Brian Grogan de Toxteth son parados.

En el barrio londinense de Brixton, donde tres cuartas partes de la población son negros, el paro juvenil estimado es del 19% en general, con un porcentaje más elevado para los jóvenes negros. En cambio, la media de desempleo de todo Londres es de aproximadamente el 7,5%.

En enero de 1981 había 931.000 jóvenes menores de 25 años que estaban sin trabajo. Representaban el 31,7% del total de parados. El ritmo de crecimiento del paro juvenil ha sido astronómico: ha aumentado en más del 70% en el transcurso del año 1980. Y la situación se ha agravado aún más durante el primer semestre de 1980. El paro entre los jóvenes que buscan un primer empleo, al salir de la escuela, alcanza proporciones catastróficas. En junio, las cifras dieron un salto adelante en comparación con el pasando de 217.000, y en julio se iban a sumar otros

Esta terrible situación del empleo se combina con los efectos de los recortes masivos efectuados en los gastos sociales del presupuesto, para la vivienda, los ayuntamientos y la educación, así como para los subsi-

Gran Bretaña dios de desempleo, cuyo importe ha disminuido y que cada vez resultan más difíciles de obtener. Asi, por ejemplo, los jóvenes que han dejado la escuela en julio o en junio no podrán inscribirse en el paro antes de setiembre. ¿Es pues asombroso que si se les ha presentado la ocasión para ganarse un par de zapatos o una cadena estéreo, la hayan aprovechado?.

Frente a ello, el gobierno ha respondido con la escalada del acoso policial, a lo que hay que añadir, en lo que se refiere a los jovenes negros, el problema suplementario de los ataques lanzados por los grupos fascis-

En Toxteth, la revuelta estalló cuando la policía intentó detener e infligió malos tratos a un joven negro acusado de haber robado una moto, que en realidad le pertenecía. En las mentes de los polis no cabía que un joven negro pudiera poseer una moto. Este incidente avivó todos los resentimientos contra el acoso policial de los jóvenes, blancos y negros, de esta zona de Liverpool.

En Southhall, la explosión la desencadenó la agresión perpetrada contra la comunidad asiática que vive en este barrio, a cargo de varios centenares de skinheads (cabezas rapadas), muchos de los cuales son simpatizantes de las organizaciones fascistas. Estos comandos pudieron intimidar y amenazar impunemente a la comunidad asiática, sin que la policía tratara realmente de impedirselo, hasta que los jóvenes asiáticos se reunieron y expulsaron del barrio a los skinheads, pese a la protección que les prestó la policía. Una polarización creciente

La envergadura y extensión de esta revuelta se deben al rechazo de la juventud a la suerte que se les ha deparado. Los jóvenes alimentan y refuerzan el sentimiento que tienen sus padres y antepasados de que la acción del gobierno es ilegítima.

Estas revueltas han asestado un golpe terrible a la estrategia del gobierno conservador. Hace ya varios meses que los patronos han pedido a la Sra. Thatcher que cambie su política monetarista, que se considera demasiado rígida. Y de hecho, ella ha tratado de hacerlo de diversas maneras. Pero ahora no puede realizar ningún viraje de 180 grados, en un contexto en que parecería haber venido provocado por la presión de la

Al haber encadenado su destino al único criterio del equilibrio presupuestario restablecido, se ha encerrado en un callejón sin salida. Ahora, la opción de aumentar las subvenciones gubernamentales a los guettos o de reducir —o sólo mantener— el paro en su nivel actual, comportaría un problema político de calibre, aunque dispusiera de los recursos necesarios. Se parecería a una concesión política importante a la clase obrera.

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Gran Bretaña Y esto no es moco de pavo.

En efecto, el periodo de negociación de los convenios colectivos está al caer, y las condiciones que había logrado introducir el gobierno en los convenios anteriores no los ha podido imponer a la clase obrera; Margaret Thatcher ha demostrado en un conflicto abierto que ni siquiera es capaz de infringir una derrota clara a los empleados de la administración pública, que sin embargo se han visto arrastrados por sus direcciones sindicales a una serie de acciones esporádicas ineficaces y que ya llevan 19 semanas de conflicto con el gobierno. Y esto sin hablar ya de la humillante derrota que le infligieron los mineros el pasado mes de marzo, cuando se vió obligada a echar marcha atrás a un programa de cierre de pozos

Partiendo del éxito real que tuvo en el sector privado, donde el peso del paro limitó los aumentos salariales a menos del 10% este año, Margaret Thatcher , había previsto un máximo del 5% de aumento para las próximas negociaciones salariales, de inflación no tienen ninguna posibilidad de descender por debajo del nivel actual del 11,3%. Pero en su reciente congreso sindical anual, los mineros han lanzado un desafío abierto a los proyectos declarados de Thatcher, exigiendo, por amplia mayoría, un aumento de salarios del 25%. Y esto podría servir de referencia si los trabajadores detectaran, incluso en el sector privado, el mínimo titubeo en el gobierno.

Para no dar apariencia de debilidad, el gobierno ha rechazado todas las propuestas de dar dinero a los ghettos y ha decidido apostar únicamente por la represión. Una señal que no llama a engaño en cuanto a sus intenciones en este terreno es el nombramiento del ministro del Medio Ambiente, Michael Tarzán Heseltine, como presidente de una comisión gubernamental encargada de estudiar las respuestas que debería dar el gobierno a los problemas revelados por la.

Michael Heseltine es conocido como «el hombre del hacha», debido a los graves recortes que hizo en las subvenciones a los ayuntamientos y a causa de las medidas de retorsión que adoptó contra las corporaciones municipales culpables de haber sobrepasado el presupuesto. Sus primeras declaraciones hirientes para los habitantes de Liverpool, cuando desembarcó alli para una visita de dos semanas, las hizo para anunciar que no había «venido con un montón de oro».

En el momento en que decidió enviar al equipo de Heseltine a Liverpool, el gobierno resolvió reducir en 47 millones de libras las subvenciones para el consejo general de Lothian, que cubre la región de Edimburgo en Escocia, porque dicho consejo «prestaba demasiados servicios sociales». Así, el consejo está amenazado de bancarrota.

Pero semejante rumbo político es suicida. En las recientes elecciones parciales en el distrito de Warrington-Lancashire, cerca de Liverpool, los votos de los conservadores bajaron del 29% al 7%. Por supuesto, la identificación que se sigue haciendo entre el Partido Laborista y la política aplicada por el último gobierno Callaghan, así como los temores de los sectores más atrasados de la clase obrera ante la polarización que se profundiza actualmente en Gran Bretaña, han hecho que el principal beneficiario de la pérdida de votos conservadores fuera el nuevo Partido Socialdemócrata (SDP).

Pero las exageraciones de los comentarios de prensa sobre el "milagro" del SDP no debe ocultar la catástrofe que representa esto para los conservadores. Además, si el Partido Laborista hubiera asumido la rebelión de la juventud para mostrar el fracaso de la política del gobierno y la catástrofe a la que está abocada la sociedad británica, sus posiciones -aunque ya haya ganado al-

Use habrían reforzado aún bastante

Esto no quiere decir que haya habido una expresión espontánea de la solidaridad de la clase obrera hacia la juventud. Pero todos comprenden que es el paro el que está en la raíz del problema y que los conservadores son los principales responsables de la situación. Así, a medida que se desarrolla la movilización de la clase obrera, existen factores potenciales para que se opere una ligazón entre el combate general emprendido contra los conservadores y la revuelta de la

El Partido Laborista y el Trade Unión Congress (TUC, Confederación Sindical) han convocado ya diversas manifestaciones monstruo para protestar contra el paro. El Partido Laborista ha convocado para el 19 de setiembre, en Birmingham, una manifestación masiva en torno a la cuestión del empleo, y el TUC organiza una "marcha popular" que se dirigirá en octubre a la ciudad donde se celebrará el congreso conservador. También para octubre está prevista una manifestación de masas contra la instalación de cohetes de cabeza nuclear, manifestación que arrastrará sobre todo a la juventud, pero que también contará con el apoyo de diversas federaciones sindicales industriales, entre ellas las más fuertes.

Esta serie de acciones de masas aún muchas más en proyecto- será el telón de fondo de las negociaciones salariales. En este sentido, la revuelta de la juventud es el barómetro y el signo precursor de las tendencias que operan en el conjunto de la clase obrera. Está claro que se aproxima un periodo de enfrentamientos abiertos con el gobierno de Margaret Thatcher. Ahora, la cuestión decisiva es la movilización de conjunto de la clase obrera para derribar al gobierno conservador, y esto, por descontado, antes de las próximas elecciones genera-

La guerra de Irlanda renace en Gran Bretaña

También está claro que la intransigencia de que ha hecho gala Margaret Thatcher con respecto a los huelguistas de hambre irlandeses podría tener también consecuenfunestas para ella. Es prácticamente evidente que la juventud, por mucho que no se identifique. hasta ahora con la lucha Irlanda, ha retomado sus formas de lucha y se ha inspirado en la determinación y el heroísmo de la juventud de los Seis Condados en su lucha contra el ejército británico.

Este es el primer paso hacia la solidaridad con el combate de los irlandeses e indica también la nueva situación que está surgiendo en el conjunto del movimiento obrero. Está claro que la movilización de masas y la determinación de la población nacionalista de los Seis Condados, frente a la intransigencia de Margaret Thatcher, ha asestado un golpe de calibre al sistema bipartidista. Tony Benn ya ha publicado una declaración exigiendo la retirada de las tropas británicas de Irlanda, si bien propone sustituirlas por tropas imperialistas bajo el mando de las Naciones Unidas. Pero su llamamiento responsabiliza al imperialismo británico de la situación en Irlanda.

Aún más recientemente, el Partido Laborista ha adoptado una posición que reconoce que la unidad irlandesa debe ser un objetivo a largo plazo, cosa que también tiende a dislocar el sistema bipartidista. Aunque no se trate, para el Partido Laborista, de una retirada inmediata de las tropas, esta reforzará la convicción y la acción de ese 67% de británicos que según los sondeos están a favor de la retirada de

Este factor, combinado con el creciente internacional Thatcher, contribuye a exacerbar la crisis política general en Gran Bretaña. Como señala The Economist, periódico de la patronal, «Gran Bretaña está en trance de perder la guerra de propaganda contra los huelguistas de hambre de los Bloques H y está poniendo en peligro al gobierno de DuPor un programa socialista

Los revolucionarios están llamados a desempeñar un papel decisivo en el seno del movimiento obrero. Si el movimiento obrero no interviene y ofrece una salida a la juventud, la demoralización sucederá a la revuelta y creará un terreno de cultivo para el desarrollo de organizaciones racistas y fascistas.

La dirección del grupo parlamentario del Partido Laborista se ha opuesto a algunas de las propuestas más provocadoras de los conservadores, como el empleo de mangue-

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ras de agua y balas de goma. Pero en general, se ha unido al coro de los conservadores

«la violencia y los saqueos». También para ella, la solución pasa por el refuerzo de la policía. Simplemente, como explicó Ron Hayward, secretario general det Partido Laborista, «no creemos que las mangueras de agua, las balas de goma y el gas CS ayudarán a la policía a ayudarnos».

Pero otros dirigentes del ala izquierda del Partido Laborista han adoptado una posición un poco distinta. Tony Benn, en el mensaje que envió al Comité de Coordinación del ala izquierda del PL. que estaba reunido el sábado, 18 de julio, explica: «Los motines no son una vía hacia el progreso social». Pero también ha denunciado totalitarias en un Estado cuya política era la de «transformar la policía en ejército de ocupación provisional de las zonas donde ha habido desórdenes».

En la misma reunión, Arthur. Scargill, presidente del sindicato de mineros de Yorkshire y candidato de la izquierda a la mineros, retomó este punto de vista. Lanzó un grito de alarma: «Estamos cerca de la entrada a una sociedad totalitaria». Explicó también que las raíces de estas revueltas «están en esta podrida sociedad capitalis-

Los militantes de los diversos comités de defensa que se forman tanto en los sindicatos como en el PL, han concretado este sentimiento avanzando la reivindicación de una amnistía total para los jóvenes detenidos durante los motines y proponiendo que el movimiento obrero organice comisiones. de investigación sobre las actuaciones de la policía.

Esta actividad, por supuesto, debe vincularse a un programa general que debe coger por los cuernos los problemas a los que se enfrenta la juventud, y presentar una alternativa a la política de Margaret Thatcher. James Prior, el ministro conservador del Empleo, parece que está librando una batalla en el seno del gabinete para ampliar su programa de empleo de la juventud (Youth Opportunity Scheme, YOPS), que propone cursillos de varios meses para los jóvenes, pero que no les promete ningún trabajo. Para este proyecto, Prior prevé la suma "maravillosa" de 90 millones de libras

Aún así, en el gobierno hay oposición-a este proyecto. Proviene del consejero ecoWalters, partidario desenfrenado del "liberalismo". Este propone dar una subvención que emplee a jóvenes, por debajo de los baremos sindicales y por menos de 40 libras a la semana. Esto permitiría debilitar a los sindicatos creando un mercado de mano de obra barata...

Frente a esto, Len Murray, secretario general del TUC, ha propuesto un plan de subvenciones inmediatas de 500 millones de libras. Esta suma sigue siendo irrisoria, cuando se comparan estos 500 millones con los 3.000 a 4.000 millones de margen de error previsto en el presupuesto, o con los 8.000 millones de recortes en el gasto público efectuados desde que Margaret Thatcher accedió al poder.

Para empezar a resolver el problema de las bolsas de miseria habría que emprender un programa masivo de obras públicas Pero esto sólo podría ser una primera medida de emergencia. El movimiento obrero necesita una política que permita unificar su acción a escala nacional y que comprometa al futuro gobierno laborista. Michael Foot,

Gran Bretaña dirigente del PL, ha trazado las grandes líneas de la alternativa que propone, con ocasión de una manifestación de masas del PL contra el paro, celebrada el pasado 4 de julio. Ha prometido reducir los impuestos de los trabajadores, aumentar masivamente los gastos públicos y desarrollar las inversiones en el sector nacionalizado.

No cabe duda que tales medidas serían bien recibidas por los trabajadores. Pero antes de que los trabajadores tomen el tren del futuro gobierno laborista, les gustaría saber adónde les llevará. ¿Acaso estas propuestas no son simplemente paliativos para dar un respiro al capitalismo y ayudarle a

Todos sabemos, gracias a ciertas experiencias amargas, que o bien los trabajadores empiezan a controlar las empresas, o bien los patronos conseguirán los medios para salvar el sistema. Esta fue la experiencia del último gobierno laborista y los trabajadores no quieren que esto se repita, como demuestra el ascenso de la izquierda

De ahi que esas medidas no deban vincularse en modo alguno a la noción de "contratos sociales" Al contrario, habrá que tomar medidas decididas, tomar el control de los bancos y de las compañías financieras, apoderarse de los centros de inando de

Si los trabajadores y los jóvenes ven que el próximo gobierno laborista se fija estos objetivos, los jóvenes se convertirán pronto en tropas de choque contra este podrido sistema. La revuelta de la juventud plantea el conjunto de estos problemas y la necesidad de dar soluciones inmediatas, en particular la lucha por las 35 horas y el apoyo a todos los trabajadores que ocupan actualmente sus fábricas para defender el empleo.

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