de los huelguistas de hambre
Irlanda
Irlanda: Tras la muerte
C UATRO presos republicanos que mantenian una huelga de hambre / han muerto. Bobby Sands, portavoz de los detenidos de los Bloques H y diputado por el condado de Fermanagh, en la Cámara de los Comunes, había dejado de alimentarse el 1° de marzo. Francis Hughes se le unió el 14 de marzo. Pocos días desmurieron también Raymond McCreesh y Patsy O'Hara.
Los hombres de Long Kesh reclaman el estatuto político, es decir, exigen la satisfacción de cinco reivindicaciones: el derecho a llevar su propia vestimenta civil, a asociarse libremente, a rechar el trabajo carcelario y a recibir con más frecuencia visitas y cartas. Cuando no se cumplieron las promesas que se les habian hecho en diciembre de 1980, iniciaron una nueva huelga de hambre.
Nadie puede dudar de su determinación. tras la muerte de Bobby Sands, sus compañeros de los Bloques H publicaban una declaración en la que indicaban: "A Margaret Thatcher, a Humprhey Atkins (secretario de Estado para Irlanda del Norte en el gobierno de Londres) y al gobierno británico les decimos: !ya tenéis vuestra libra de carne, ahora dadnos nuestros derechos! No penseis que vamos a renunciar a nuestros principios. Existen numerosos Bobby Sands en estos bloques y continuaremos muriendo de huelga de hambre si es necesario para defender nuestros principios". Y concluyeron: "La huelga de hambre continúa y continuará hasta que queden satisfechas nuestras reivindicaciones".
Frente a esta voluntad inquebrantable de los presos de exigir el reconocimiento de su dignidad, el gobierno británico ha contestado con ia intransigencia, el cinismo y la provocación. En el transcurso de la visita oficial que efectuó en Arabia Saudí, Margaret
"Un crimen es un crimen, esto no es político. Ni hablar de darle el estatuto político a cualquiera que haya sido condenado por un crimen".
Y el 8 de mayo, Humphrey Atkins insistía: "Si gente como Bobby Sands hacen huelga de hambre y rechazan la alimentación y la asistencia médica para obligar al gobierno británico a reconocer que los crímenes que han cometido estaban justificaLa criminalización
La confesión es de calibre. Las autoridades de Londres dejan morir a los militantes
Christian PIQUET republicanos irlandeses de forma absoluta-
Esto puede asombroso. La opinión pública internacional está actualmente muy sensibilizada con el problema de Irlanda. Las exigencias de los presos parecen elementales. Además, hasta 1976 existía un estatuto político del que se beneficían aún hoy los que habían sido condenados antes de dicha fecha.
Pero la potencia ocupante apenas tiene otra alternativa. Desde hace una decena de años, la criminalización del combate nacionalista es la piedra angular de la política de los sucesivos gobiernos de Gran Bretaña con respecto al Ulster. Al calor de las poderosas movilizaciones por los derechos civiles de 1968, y después de que las milicias paramilitares protestantes atacaran a numerosos barrios católicos, el ejército británico ha pasado a intervenir directamente en los Seis Condados del Norte.
Muy pronto se vió que el único objetivo dado a estas tropas consistía en aplastar al movimiento nacionalista. En agosto de 1971, los británicos introdujeron el régimen de internamientos administrativos (detención decretada sin proceso).
Toda duda en torno a la política de Londres se disipó completamente cuando, el 30
33333333333333 3333 de enero de 1972, los paracaidistas británicos abrieron el fuego contra una concentración de 15.000 personas en Derry, matando
13 manifestantes católicos. Este acontecimiento ha permanecido grabado en la memoria de los irlandeses con el nombre de "Domingo Sangriento". Al no dar el internamiento administrativo los resultados previstos, fue abolido a finales de diciembre de 1975. En su lugar se crearon tribunales especiales sin jurados.
Un sacerdote, que enseña en una escuela secundaria de Dungannon, a 70 km. de Bel-. fast, resume la situación: «Fundamentalmente somos una colonia como lo era Argelia, pero vivimos aquí bajo una tiranía extremamente sofisticada (...). La publicidad mundial de que goza nuestra causa ha tenido el efecto de atenuar las brutalidades ejercidas contra los detenidos. Pero la utilización de la ley es cada vez más perversa. Hace poco tiempo aún las condenas se pronunciaban con demasiada frecuencia a partir de una declaración obtenida del detenido mediante la brutalidad, por no decir más. Ahora, una persona detenida es acusada y condenada a partir de una declaración verbal que jamás ha hecho. Este es el esquema:
Una verdadera guerra colonial
En el Ulster, en el corazón de la vieja Eu- ses.
ropa, se practica una auténtica guerra colonial. Los oficiales británicos encargados de la lucha contra el IRA han estudiado, en particular, la guerrilla urbana, con ayuda de sus colegas franceses que participaron en la guerra de Argelia.
Las fuerzas que se oponen al combate de los republicanos son colosales. Trece mil soldados británicos están acantonados en los Seis Condados. Reciben el apoyo de
8.500 hombres de la policía, de mayoría protestante, la Royal Ulster Constabulary
(RUC). Desde 1970 se utilizan sistemáticamente las unidades del Special Air Services
(SAS), ese cuerpo de élite al que se encargan, entre otras cosas, misiones de infiltración en los barrios católicos. Como en todas las acciones de contrainsurrección, el control de las poblaciones está en el centro de la estrategia de los británicos. Así, los servicios de información se encuentran hipertrofiados: vigilancia de la población mediante escuchas telefónicas y aparatos video, procesamiento electrónico de las informaciones recogidas, reestructuración de los
Hay que saber también que el Ulster constituye un terreno de entrenamiento a escala real para el ejército inglés: la mayoría de los soldados permanece allí de 3 a 4 me- mentado en un 50%. •
El policía: El acusado me ha declarado que es miembro del IRA y que ha hecho esto y aquello... El juez: Será condenado a tantos años de prisión...
Ambos son protestantes, lealistas, orangistas... Puedo decir que el 85% de los presos de Long Kesh han sido condenados sin ninguna prueba. Son simplemente víctimas de la arbitrariedad colonial...».
Enfrente, los lealistas gozan de una total impunidad, pese a que están fuertemente armados y multiplican las declaraciones de guerra contra los católicos. Considerando al IRA únicamente como una asociación de delincuentes, Margaret Thatcher quiere preservar la única legitimidad que haya encontrado para su política. Otorgar el estatuto político a los detenidos republicanos seria reconocer implícitamente que los soldados británicos estacionados en los Seis Condados constituyen un ejército de ocupación.
Pero esta no es la única razón de su cri; minal obstinación. El relanzamiento de las movilizaciones de masas en el Norte, al igual que en el "Estado libre" del Sur
El atraso económico del Ulster es semejante al de la mayoría de los países dominados. Incluso el muy moderado SDLP (Social Democratic Labor Party) concluía del modo siguiente un reciente informe económico: «La conclusión que sacamos de nuestras investigaciones es que después de 60 años de administración británica, la economía de Irlanda está al borde del hundimien-
La realidad del paro es conocida: es dos al de Inglaterra (11,8% frente al 6,1%). Es la población nacionalista la que soporta más duramente esta situación. Por ejemplo, de los 6.700 obreros de la empresa Harland and Wolf, sólo 200 son católicos. En los barrios católicos que se extienden por el Oeste de Belfast, el 30% de las cabezas de familia están sin trabajo, frente al 8-9% en los barrios protestantes. Evidentemente, los nacionalistas son «últimos contratados y primeros despedi-
La mortalidad infantil en Belfast es del 20,6 por mil, frente al 6,7 por mil en la región inglesa más favorecida. Sólo el 12,5% de los niños van a la escuelà después de los 16 años. En 10 años, el porcentaje de irlandeses que han tenido que expatriarse ha au-
Irlanda (Eire), constituyen una grave amenaza para el sistema surgido de la división de 1921. Un retroceso de "la dama de hierro" en torno a una cuestión que cristaliza las exigencias de dignidad de las masas republicanas sólo podría galvanizar, en el futuro, las luchas de masas en los Treinta y Dos Condados.
Finalmente, Londres está sometido a las presiones de las organizaciones lealistas, en las que siempre se ha apoyado. Cualquier concesión sería considerada por estas últimas como una capitulación. Periódicamente ponen sus milicias en estado de alerta para no reducir su presión sobre el gobierno británico.
En este contexto, Margaret Thatcher optó por el enfrentamiento: El imperialismo británico especula con la explosión que puede producirse en Belfast y Derry ante tanta crueldad. No cabe duda que vislumbra la ocasión soñada para asestar una derrota sangrienta a los nacionalistas. Además del Ejército británico, los efectivos de la policía, con una mayoria protestante, el Royal Ulster Constabulary (RUC) y las formaciones lealistas reaccionarias, están en estado de alerta. Además, estas últimas podrían desempeñar un papel decisivo lanzando reyertas contra los guetos católicos.
Hace poco el diario británico Times escribía: «Se estima que los grupos paramilitares protestantes han empezado a almacenar. viveres y otras provisiones en Lisburn, a cerca de 8 millas de Belfast, lo que podría significar que la ciudad de Lisburn será utilizada como base a partir de la que se dirigirán las operaciones...
Al suscitar los enfrentamientos armados, la trampa consiste en hacer aparecer a las autoridades británicas y sus tropas como los últimos bastiones de la paz civil, borrando al mismo tiempo la indignación que ha provocado en todo el mundo su intransigencia.
Para frenar toda dinámica incontrolada, los republicanos y el Comité Irlandés contra los Bloques H, han llamado a la disciplina. An Phoblacht Republican 'News, el órgano del Sinn Fein (expresión política del IRA), titulaba así el 2 de Mayo: «Disciplina, dignidad y unidad».
Nuestra camarada Bernardette Devlin McAliskey, que es una de las principales portavoces de la campaña por los derechos de los presos, declaraba al día siguiente de la muerte de Bobby Sands: «Deseamos mantener, dentro de lo posible, un clima no violento, porque sabemos que harán todo por desviar la atención del problema de fondo. Comprendemos que los jóvenes de los guetos de Belfast y de Derry hayan reaccionado como lo han hecho. No todos han comprendido que el aspecto central de nuestra lucha es el de aislar políticamente a Gran Bretaña».
Irlanda
Unión sagrada en
Gran Bretaña
Una de las mayores debilidades del movisin duda, actualmente, ausencia de apoyo de masas en Gran Bretaña, exceptuando los sectores influenciados por la extrema izquierda. Se ha formado una especie de Unión Sagrada en torno a la política irlandesa del gabinete conservador.
Así, el diputado laborista Don Concannon se trasladó el 1º de Mayo a la habitación donde yacía agonizando Bobby Sands, para comunicarle la negativa del Partido Laborista a apoyar la lucha de los presos. Cosa que no es asombrosa, pues el mencionado Concannon fue Secretario para Irlanda del Norte entre 1976 y 1979, y que el gobierno laborista de la época intentó, con el mismo vigor que el gobierno conservador, criminalizar al movimiento republicano.
después de la muerte de Bobby Sands, Michael Foot, el nuevo líder del Partido Laborista, declaraba que «esta muerte no era necesaria, pues el parlamento no cederá jamás a las reivindicaciones de los presos que tiendan a concederles el estatuto po-
Sólo una minoría del grupo parlamentario se declaró favorable a una mejora de las condiciones de detención, y Tony Benn, dirigente de la izquierda laborista, acaba de reafirmar públicamente que estaba a favor de la retirada de las tropas británicas de Irlanda.
Sin embargo, en algunos sectores del movimiento obrero han empezado a levantarse protestas. El Congreso sindical del TUC escocés acaba de adoptar, por ejemplo, una moción que señala que «es posible una solución inmediata sobre la base de un compromiso en torno a la vestimenta y al trabajo penitenciario».
Si el combate actual ya cuenta con una conquista, es, por supuesto, la potencia de la movilización y sus formas de organización. A través de los comités contra los Bloques H y contra la prisión de mujeres de Armagh, se ha formado un marco unitario —amplio, combativo, que reúne a todos los componentes del movimiento republicano y antiimperialista—. Cada localidad tiene su propio comité. Se trata de un paso decisivo en la asunción de la lucha por la propia población católica.
Desde este punto de vista, Bernadette Devlin podía declarar recientemente: «La campaña contra los Bloques H ha movilizado al mayor número de militantes y de gente desde el comienzo de la movilización por los derechos civiles. Hemos tenido una oportunidad para un segundo empuje Tenemos que aprender de doce años de errores...»
Paralelamente, la campaña se ha extendido al Sur y ha empezado a romper con la separación, tradicional, en Irlanda, entre el movimiento obrero y las luchas antiimpe-
Margaret Thatcher. rialistas. Algunos sectores del movimiento sindical ha empezado incluso a asumir sus
En el activo de esta campaña también hay que anotar la victoria electoral de Bobby Sands en el condado de Fermanagh, el 10 de abril. Por primera vez, el Sinn Fein (provisional) había aceptado que uno de militantes luchara en el plano electoral. Más del 90% de la población nacionalista votó al portavoz de los presos y lo eligió como diputado al parlamento de Londres. Este éxito demostró a todas luces que los detenidos de Long Kesh disponían de un apoyo de masas, y ha sido una afrenta para los partidos que preconizan la colaboración con Londres, como el Social Democratic and Labour Party (SDLP), que siempre ha pretendido ser la principal fuerza de la minoría
Esta preciosa experiencia irá sin duda en beneficio del movimiento nacionalista, en un momento en que se le plantean problemas tan decisivos como: cómo organizar la movilización, socialmente, cómo no caer en la trampa de los ocupantes, etc. El gobierno del Sur, en un aprieto
Teniendo en cuenta la forma en que se produjo la división del pais, lo que está sucediendo en el Norte no puede dejar de poner en un aprieto a la burguesía neocolonial del Sar. Para el partido gubernamental, el Fianna Fail, se acerca la hora de las elecciones. Esta formación sigue siendo fuerte y estando bien implantada en el campesinado y la burguesía nacional, y goza de cada vez mayor confianza entre numerosos trabaja-
Pero se enfrenta a una situación económica desastrosa (20% de inflación, 11% de paro y un fuerte déficit de la balanza comercial). Para no perder el poder en beneficio del Fine Gael (partido de oposición muy inclinado a la derecha), ha tenido que adelantar la fecha de la convocatoria electoral.
Su principal arma es su proyecto de establecer «nuevas relaciones constitucionales» entre Irlanda del Sur y Gran Bretaña. Para el Fianna Fail, se trata de llegar a un acuerdo que permita superar las formas actuales de la división del país, pero sin poner fundamentalmente en cuestión esta división y aceptando un derecho de fiscalización de la potencia colonial sobre el conjunto de la isla. Presenta la "cumbre regular anglo-irlandesa", inaugurada en junio de 1980 con un encuentro entre Margaret Thatcher y Charles Haughey, como el inicio de este
Los acontecimientos políticos perturban este bonito proyecto. Londres se esfuerza por minimizar la importancia de la negociaciones. Y los dirigentes lealistas, a su vez, encuentran ahí una prueba adicional de la traición y del abandono del Ulster a los
Charles Haughey ha tratado por todos los medios de que cesara la huelga de hambre de los presos. Sin ningún éxito. Ahora se encuentra en un callejón sin salida. Poco después del anuncio de la muerte del segundo huelguista de hambre, Francis Hughes, sólo podía declarar: «Ningún gobierno irlandés puede permanecer indiferente ante estas muertes que se suceden..».
El 26 de abril, Bernadette Devlin afirmaba que la muerte de los presos «cerraría definitivamente toda esperanza de arreglo pacífico en Irlanda del Norte».
imperialismo aferrarse a la idea de demostrarle al mundo entero que está en guerra contra todo un pueblo. Esta actitud reduce a la nada todos los proyectos fantasmales de "democratización" del estado de Ulster y de colaboración con los ocupantes británicos.
En Irlanda se aprenderá la lección. Pero esto exige también una intensificación de la presión internacional para aislar al colonialismo e imponer la retirada de las tropas británicas. En un primer momento, este combate pasa por el apoyo a las reivindicaciones de los presos de Long Kesh. En la actual prueba de fuerzas, mucho dependerá de la amplitud de la solidaridad internacional. •
Irlanda
Bobby'ś Dream is IRELANDS dream
A FREE PEOPLE UNI lare
«El sueño de Bobby es el sueño de Irlanda».
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