Inprecor en castellano

Revista de la Liga Comunista Revolucionaria (IV Internacional), nueva serie, 1979–1991

Bolivia: Hacia el derrocamiento de la dictadura

· Inprecor n.º 23, julio de 1981 · pp. 24-29 · 4.610 palabras

UANDO la camarilla militar que actualmente gobierna Bolivia asaltó el / poder el 17 de Julio de 1980, lo hacía en condiciones políticas y económicas absolutamente desfavorables a una posible consolidación.

Los 7 años de gobierno banzerista dejaron al país ya sumido en una deuda externa que sobrepasaba los 3.000 millones de dólares, comprometiendo el 64% de todos los ingresos nacionales para hacer el servicio de la referida deuda, que escasamente llegan a totalizar 940 millones de dólares; con un creciente déficit fiscal que para el año 1980 significó 150 millones de dólares, además de una galopante inflación que en el mismo año llega al 49,5% (según cálculos del gobierno).

La crisis económica se acentúa mayormente ante la baja en las cotizaciones internacionales del estaño (base de sustentación de la economía nacional), luego la baja en la producción y comercialización de productos agropecuarios; conversión de Bolivia a país importador de petróleo; decrecimiento de la producción textil en el marco de un mercado interno estrechado por el escaso nivel de consumo emergente del casi nulo poder adquisitivo de los salarios; ausencia de recursos financieros para la construcción y el turismo y otros rubros anexos.

Todo esto es lo que caracteriza el cuadro caótico de la economía nacional que se profundiza a partir de 1980 adquiriendo una condición de crisis permanente y generalizada. La única "industria" sólidamente asentada, es la de la elaboración y tráfico de estupefacientes (cocaína), impulsada por los actuales gobernantes militares la oligarquía oriental de Santa Cruz.

Por otro lado, los salarios se mantenían, como se mantienen hoy, estacionarios, perdiendo cada día que pasa su escaso nivel

En este contexto, la administración Carter se pronunció en Febrero y Mayo de 1980 a través de su Embajador Weissman, en favor de la continuidad del proceso democrático que se vivía en Bolivia. Para los norteamericanos, la democracia parlamentaria constituía el mejor de los medios para contener el ascenso independiente y revolucionario de los trabajadores bolivianos.

Por otro lado, la dictadura militar boliviana surgía en momentos de descomposición de las dictaduras militares del Cono Sur americano y de un reactivamiento de las luchas democráticas y revolucionarias de los trabajadores en Brasil, Chile, Uruguay, Argentina y Perú, además del triunfo de la revolución nicaragüense y del ascenso revolucionario de los pueblos centroamericanos.

En el plano nacional, la infatigable lucha por las libertades democráticas de los trabajadores bolivianos echó por los suelos los proyectos continuístas de Banzer en 1978,

Hacia el derrocamiento

de la dictadura

logra el derrocamiento del General Pereda y obliga a los militares a replegarse a sus cuarteles para dar paso al proceso de democratización; enfrenta y derrota el golpe del General Natusch en Noviembre del 79 y avanza en su reorganización política y en sus reivindicaciones económicas y sociales.

Así, las tres elecciones generales sucedidas en 2 años de inestable "democracia" son aprovechadas básicamente por el movimiento obrero y popular para plantearse su organización independiente. De allí es que la burguesía se prende con fuerza a la vía parlamentaria y propone la colaboración de clases con los reformistas (UDP) y burócra-

A espaldas de los trabajadores y bajo la fuerte presión de la UDP, los burócratas de la COB deciden "postergar" las reivindicaciones económicas y sociales de los trabaja-

«para impedir que el fascismo se aproveche de estas exigencias para dar su

Por su parte, las FF.AA., tradicional partido armado de la burguesía y del imperialismo, se debatía como se debate hoy en turbulentas fisuras internas, de fracciones de larga data, que son el reflejo de la enconada lucha social que se libra en Bolivia.

Este cuadro de la situación nacional en el periodo pre-golpe, demuestra que tanto los norteamericanos como la burguesía busca-

Sebastián RODRIGO ron por todos los medios maniatar a los trabajadores al carro burgués e impedir su propia organización y movilización independiente, mediante una "democracia restringida". Por tanto, una opción golpista como la sucedida con Natusch en Noviembre del 79, corría el grave riesgo de activar un estaIlido revolucionario de las masas trabajadoras con resultados imprevisibles para los intereses de la clase dominante y el mismo orden capitalista.

Concluyendo, el golpe de García Meza y su camarilla, excede el marco de las previsiones y la voluntad del imperialismo, la burguesía y de importantes sectores de las El Golpe del 17 de Julio

La opinión internacional se ha preguntado: ¿Por qué los trabajadores bolivianos no respondieron a los golpistas de Julio con el mismo estado de movilización con que lo hicieron en Noviembre del 79 contra el golpe de Natusch? La respuesta a este interrogante pasa necesariamente por la conjunción de los siguientes factores: 1) Ausencia de dirección política para las masas.— Recordemos que la dirección sindical y política de los trabajadores (COB y CONADE) fue hecha prisionera por grupos paramilitares de los golpistas el mismo 17

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de Julio. Esta dirección apenas tuvo tiempo para lanzar un llamado a la huelga general con bloqueos de caminos, pero no llamó a la movilización general con ocupación de calles y centros productivos, menos aún a la resistencia armada contra los golpistas. Una de las características de este golpe es que a diferencia de los anteriores, antes de tomar el Palacio Quemado, primero se tomó el local de los trabajadores, en correspondencia con el peso que había acumulado la dirección del movimiento obrero. 2) Desorganización y desmovilización de los trabajadores.- En el desarrollo de las tres elecciones, la UDP logró convertirse en la dirección política de los trabajadores. En tal condición, buscó por todos los medios acondicionar la lucha de clases, y en cierta manera lo consiguió, bajo el eje de luchas puramente electorales. En oposición a esta línea de colaboración de clases, solamente se levantaron el PS1 y todas las corrientes trotskistas, entre ellas nuestro partido, el POR Combate. Las masas trabajadoras, por tanto, estaban maniatadas por la UDP y siguen a ésta en su política electoralista y de colaboración de clases, que posteriormente nos lleva a la derrota. En este contexto, el camino estaba abonado para el triunfo del golpismo, por la ausencia de una poderosa dirección política revolucionaria y por la política colaboracionista y desmovili3) Los militares fascistas aprendieron lo que no quiso aprender la izquierda.— Los golpistas de Julio habían aprendido mejor que la izquierda las lecciones del golpe de

Noviembre del 79, tanto en lo político como en lo militar. Cuando en el 79 se repliegan a sus cuarteles, lo hacen para preparar las condiciones políticas y militares para el golpe próximo: desestabilizar el gobierno de

Lidia Gueiler, sabotear la producción y comercialización de los productos indispensables para la población, creando un clima de

Combata

CONTRA EL GOLPE MILITAR organizar la resistencia popular desabastecimiento y de disconformidad en los sectores más atrasados; aterrorizar a los trabajadores y al pueblo con movilizaciones. militares, con secuestros, atentados terroristas y asesinatos, al mismo trempo que presentaban a las FF.AA. como la única institución capaz de sacar a Bolivia del «caos generalizado producto de las elecciones».

Por otro lado, en el plano puramente militar, los golpistas habían desplazado sus carros blindados y sus tropas de asalto a las ciudades; organizan sus bandas para-militares que cumplirán funciones de aniquilamiento en las retaguardias de las barricadas ocuparán militarmente obrero-populares; las ciudades y los medios de comunicación social, arrestarán a las direcciones políticas y sindicales y fusilarán en el acto a muchos de ellos. De lo que se cuidaran los militares golpistas es de no intervenir directa y violentamente los procederán a su hostigamiento y bombardeos parciales junto al desaprovisionamiento alimenticio, de luz y agua. damente debilitada en su organización por la ausencia de una dirección, pese a la continuidad de la huelga general hasta el 24 de Julio en las ciudades, mientras que en las minas se extiende a más de un mes de producido el golpe. Por todo ello, la resistencia fue parcial y localizada, lo que llevó a su

Indudablemente, el mejor estado de organización y la politización de los obreros de las minas, les posibilitó enfrentar en mejores condiciones políticas a los golpistas y lograr la firma de un acuerdo conjunto, el mismo que contemplaba la no ocupación militar de los centros mineros, la no persecución a los resistentes, el mantenimiento de los puestos de trabajo para todos los. obreros y la liberación de los prisioneros. Este acuerdo, que nosotros valoramos al-

Bolivia tamente, significa el repliegue táctico de los trabajadores, en forma organizada.

Sin duda, el 17 de Julio hubo una derrota política parcial para los trabajadores, al haber sido éstos presa del proyecto democrático-burgués de la UDP, lo que significa que el 17 de Julio del 80 ha sido derrotado el proyecto reformista y parlamentario de la UDP: La responsabilidad de la izquierda revolucionaria está en el hecho de no haber logrado arrancar a las masas trabajadoras de la influencia política del reformismo udepista.

La derrota ha sido parcial, por ello no se puede comparar mecánicamente el caso boliviano con el golpe de Pinochet del 73 en Chile, y menos aún comparar sus consecuencias; pues pese a la proscripción de las organizaciones sindicales y políticas, a la conculcación de las libertades democráticas, los trabajadores bolivianos, en virtud a su larga tradición de lucha, en menos de 6 meses de dictadura militar de corte fascistizante han logrado hasta hoy reorganizar mínimamente en la clandestinidad sus organismos gremiales, arrancar a la dictadura el reconocimiento de sus Comités Sindicales de Base y la devolución de algunos locales sindicales.

Esto es mucho más claro hoy, cuando escuchamos hablar a la dictadura en un lenguaje diferente. Ya no hablan de quedarse 20 años en el gobierno, sino más al contrario, definen a su gobierno como de «transición a una pronta democracia participativa». Terror y decadencia de la dictadura

Desde un comienzo, los golpistas se dieron a la no tradicional tarea de levantar sus grupos para-militares, de sembrar el terror colectivo entre los trabajadores y la población, de asesinar impúnemente en las calles y en los allanamientos a los domicilios parțiculares. El país entero fué ocupado militarmente, las escuelas convertidas 'cuarteles y los cuarteles en prisiones, lugares de tortura y muertes. La fortaleza de la dictadura residía en la fuerza de sus armas y su política de terror masivo. Ello no sería ni será suficiente para destruir la resistencia obrero-popular.

El 5 de Agosto, Hernán Siles Zuazo (Candidato a Presidente por la UDP), se declara Presidente Constitucional del país y organiza en la clandestinidad su Gobierno de Unidad Nacional. La resistencia democrática y revolucionaria en la clandestinidad se pronuncia reconociendo la legitimidad del gobierno de Siles Zuazo, por haber sido éste ungido con el voto popular mayoritario en la última elección general de Junio del

80. Sin embargo, el G.U.N. es incapaz de .

estructurarse y responder con un programa político y organizativo para la resistencia anti-fascista y, centra su oposición en el plano de la denuncia internacional, que si bien es importante, pero no es la fundamen-

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Bolivial tal. A esta situación se suma la ausencia en el país de dirigentes de la Central Obrera Boliviana con voluntad de reorganizar a los trabajadores y, finalmente, pugnas internas que se suceden al interior de la UDP, la neutralizan, haciéndola desaparecer en los hechos, como el frente de la izquierda reformista.

Si' negátiva para el movimiento obreropopular fue la intervención de Lechín (máximo dirigente de la COB) el 21 de Julio, cuando por la Red Nacional de TV hizo un llamado a los trabajadores a levantar la huelga general «para impedir el derramamiento de sangre», mucho más negativa fue su intervención al salir de prisión para marchar al exílio. Primero, porque detiene el impulso organizativo y la voluntad de lucha de los trabajadores; luego, porque a título de la existencia de "verdaderos soldados bolivianos" en las FF.AA., avala la instauración de la dictadura, oculta la verdadera función represiva y antiobrera de los militares y, desorienta a importantes sectores de la población incorporada a la resistencia en la clandestinidad.

De otro lado, el asesinato del socialista Quiroga Santa Cruz, significa un revés duro a las tendencias radicalizadas, dejando todo reformismo, o de la izquierda revoluciona-

Al terror masivo, se suma la represión selectiva. Centenares de combatientes demócratas y revolucionarios llenan las prisiones de la dictadura y, luego muchos de ellos son expulsados del país. Es en este contexto de represión selectiva donde son asesinados 8 dirigentes de la dirección nacional del MIR

Sin embargo, ya no puede haber duda alguna sobre los avances que en su organización han logrado los trabajadores de bases. Y esto significa un claro indicio que los trabajadores bolivianos rompen con el terror fascista y vencen las tenazas represivas de la dictadura. No otra cosa significó el paro de 48 horas declarado por los trabajadores mineros de Huanuni en Octubre del 80, en actitud de protesta por el asesinato de un obrero minero en manos de los soldados. No otra cosa significó el paro parcial de 48 horas declarado por la COB y acatado en las minas y decenas de fábricas del país, hambreadoras dictadas por García Meza el 9 de enero. No otra cosa significan las constantes asambleas obreras que se realizan en las minas y centros productivos del pais. y que encajonando a la patronal exigen el aumento general de sueldo y salarios, además del reconocimiento de sus representantes de bases. No otra cosa significa que, pese a las bravatas y amenazas de la dictadura para imponer sus "relacionadores laborales" éstos son expulsados de las reuniones obreras, desconocidos y despreciados, sin que puedan jugar ningún rol importante en favor de la política anti-obrera del gorilismo instalado en el poder. No otra cosa significa que, 2.000 maestros rechacen al ministro de educación y se nieguen a ponerse de pié ante su llegada al Encuentro nacional para la educación realizado en Santa Cruz en febrero último. No otra cosa significa la circulación de la prensa clandestina de la izquierda revolucionaria que circula en las barriadas populares, en el campo, las fábricas, colegios, minas, oficinas, etc. No otra cosa significa, pues, que los trabajadores campesinos se nieguen a cantar el himno nacional ante el Ministro de Asuntos Campesinos y, más bien (Achacachi provincia Camacho), decidan ponerle un poncho rojo en los hombros y saborear su discurso fune¿Quiénes están con la dictadura?

Los pilares de la dictadura son bâsicamente: el sector de la burguesía financiera; el sector de la burguesía importadora, los transportistas, sectores de la pequeña burguesía comerciante, los fascistas de FSB y ADN, sus bandas paramilitares y, algunos sectores de las Fuerzas Armadas. A ello se suman los grandes monopolios internacionales y, algunos sectores de la burguesia agro-industrial de oriente particularmente, los sectores de la agro-industria cruceña ligados al narcotráfico de cocaína. He ahí la soledad social en que se debate la dictadura, sin que tenga que mencionar su aislamiento

Si algunos sectores atrasados de la población brindaron su apoyo a la dictadura en un principio, más aún, apoyaron a los golpistas, de estos sectores no queda nada en pié luego de la dictación de los correctivos económicos hambreadores del 10 de enero

La industria nacional se ha pronunciado negativamente correctivos económicos que con la liberación de aranceles sólo favorecen a los.grandes importadores y al contrabando generalizado en detrimento de los intereses de la burguesía industrial. Lo mismo se puede decir de la minería mediana que, al igual que la burguesía exportadora, se vé gravemente afectada con la imposición de nuevas tasas de impuestos a la exportación. Por su parte, los trabajadores hoy comienzan a sentir los efectos más brutales en su economía por la elevación de precios en todos los artículos de uso y consumo, además de la elevación en las tarifas de los servicios indispensables (agua, luz, transportes, etc.). A ello se debe sumar el congelamiento de sus salarios que hasta hoy siguen perdiendo su valor adquisitivo en más de un 41% en lo que va de año. El no reconocimiento norteamericano a la dictadura, también ha afectado a diversos sectores de la burguesía que no encuentran fuentes de créditos, lo cual amenaza con llevarlas a la bancarrota total. El ejército se encuentra dividido en 5 fracciones golpistas que con programas de diversos matices pretenden llegar al Palacio Quemado. Allí está el grupo de Bernal, de

Doria Medina, de Natusch, Arce Gómez y, el grupo Karachipampa, que está integrado por oficiales de la "nueva generación" ¿ Antiimperialismo o fascismo solapado? condición de Comandante en FF.AA., habia acuñado la "antiimperialismo, anticomunismo y gobierno militar para el desarrollo nacional". Salvo lo de "'anticomunismo" todo lo demás correspondia al programa del difunto Grupo Revolucionario 1 de Octubre, cuyo jefe Soliz Rada (un furibundo marxista nacional") fué el trístemente célebre inspiprograma antiimperialista fascista del General García Meza. Este "programa" tenía sus bases en los siguien¡es principios. Si es que por principio debemos entender la verba patriotera de los generales bolivianos, y sus lacayos inspiradores: «Economía de guerra para salvar a la patria acosada por el comunismo y el imperialismo. Desarrollo de la economía estatal y educación para forjar una verdadera conciencia nacional capaz de fundar una nueva nación, fuerte y poderosa».

En cuanto a su economia de guerra, los generales golpistas hicieron los más grandes esfuerzos para liquidar todo tipo de organización independiente de los trabajadores. Hasta hoy no lo han logrado y, de ahora en adelante será mucho más difícil, si acaso no imposible, que lo logren. Luego acudieron a la conocida artimaña de la participación obrera en las empresas del Estado, pero sin dar derecho a organización independiente de los trabajadores. En la intención de salvar su gobierno, no dudaron en afectar incluso los intereses de la clase dominante, buscando imponer Estado dirigido por ellos a los intereses de la burguesía. Lo del peligro comunista, no dejaba de ser el eterno pretexto -como aquel de la Brigada internacional Camilo Cienacometer con bestialidad contra el movimiento obrero y popular y sus organizaciones naturales y políticas. En cuanto a su bullado antimperialismo, éste no dejaba de ser mas que una pobre comedia sin clientela. Por un lado, se busca la desestabilización de las empresas vitales del país, y a través de una nueva Ley de Inversiones, entregar todas nuestras riquezas al imperialismo. Así fué como el Ministro de Minería (que de lanchones de río entiende más que de política minera), logra acuerdos antinacionales con monopolios. imperialistas. Un ejemplo basta para demostrar la condición de domésticos del imperialismo que tienen hoy los gorilas uniformados que gobiernan Bolivia: La empresa norteamericana Occidental Company, concesionaria para la exploración y explotación de petróleo, ha descubierto un nuevo campo petrolífero a fines de febrero de 1981. La dictadura ha firmado un contrato de explotación con esta compañía norte-

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Men los siguientes términos: el 50% de la producción total de petróleo será de la mencionada empresa, otro 50% será entregado al organismo estatal YPFB. Hasta hoy, esta nueva planta de explotación de petróleo es la más importante del pais. Debemos aclarar, además, que gas explotado también será propiedad de la citada empresa norteamericana. Un solo ejemplo del antiimperialismo del dictador de turno. En cuanto al desarrollo de una economía estatal, ya estamos observando los primeros resultados de la política de puertas abiertas que realiza la camarilla gobernante. Finalmente, aquello de "nación fuerte y poderosa", de "ideología nacional", no son más que pálidos remedos del fetiche que idolatra Garcia Meza: el sanguinario dictador del hermano pueblo chileno. Características de la situación política nacional

Es indudable que hoy la situación política nacional se caracteriza básicamente por tres a) Una crisis generalizada de la burguesía y de su dictadura militar fascista, manifestada principalmente por la extrema gravedad de la crisis económica que la ha llevado al extremo de una parálisis; por el bloqueo económico y politico a la dictadura por parte del imperialismo norteamericano, gunos países de europa occidental y de las "democracias" latinoamericanas, y por la FF.AA. que amenazan de muerte la continuidad del régimen de García Meza.

b) Por una rápida recomposición del bases, y un rechazo de las concepciones reformistas en la vanguardia de los trabajadores. Sin embargo, esta recomposición no una participación decisiva en la lucha de clases, con su propia organización y proyecto político, o sea, que en el contexto de la crisis de la burguesía, la clase obrera y sus aliados no tienen hoy por hoy la fuerza necesaria para volcar la correlación de fuerzas políticas a su favor y, c) No existe un órgano centralizador y dirigente de los explotados bolivianos, con fuerza política y orgánica real que se levante como alternativa creíble ante los ojos de los trabajadores y los sectores populares.

Ello no quiere decir que la COB no tenga fuerzas de masas, sino que esa fuerza de masas que fundamentalmente tiene la COB y muy secundariamente la UDP, no ha sido canalizada desde el golpe en un proyecto político coherente y claro, al contrario, sus definiciones hasta ahora han sido en el campo de un funcionamiento superestructural y con un desligamiento acentuado en relación a los trabajadores por un lado, y en busca del "apoyo internacional", por el otro.

En este marco general, podemos afirmar que si la dictadura de García Meza no ha caído hasta el momento, es porque —entre otras cosas— el movimiento obrero y popular no interviene con su propio proyecto y su peso específico en la actual crisis de la burguesía y su dictadura.

En este plano, no es nada serio hablar del de Unidad Nacional, pues hecho no existe a no ser en el exterior de Bolivia, donde se ha creado una imágen de él, que no guarda correspondencia con las luchas que se desarrollan en el interior del país y desde las bases.

Prueba terminante de ello, es que pasado fascista, nadie entre los trabajadores reclama a este organismo como propio de la clase obrera, al contrario, sí, se lucha por levantar los Comités Sindicales de Bases en el plano sindical, y el reactivamiento del CONADE en lo político, donde concurre la COB y varias organizaciones de izquierda que nada tienen que ver con la UDP ni con

Está claro para los trabajadores y el pueblo, que lo necesario hoy no es la existencia de siglas, más o menos rimbombantes, sino organización construida desde las bases y que se oriente a acumular fuerzas políticas y orgánicas en este periodo, de tal suerte que pueda participar en la lucha de clases con una perspectiva que no se limite a la lucha por la democracia burguesa, sino ante todo, que se proyecte en la perspectiva de la revolución Frente único de masas

A partir de la resistencia contra el golpe de Natusch en Noviembre del 79, queda en completa evidencia para los trabajadores bolivianos la extrema debilidad de su dirección política (UDP) por un lado, y la urgente necesidad de organizar un instrumento político que responda a las exigencias de la Jucha de clases, por el otro. Nuestro partido llamó a constituir el Frente Unico de Masas entre la COB y los partidos de la izquierda democrática y revolucionaria, el mismo que debia responder a la ausencia de dirección revolucionaria, el ensanchamiento y profundización de las libertades democráticas y, la preparación consciente de la lucha contra el fascismo, que ya asomaba con carácter público, mediante la movilización de todas las fuerzas democráticas y revolucionarias, y que a su vez, lo que quedaba era el armamento popular, no sólo pata la lucha sino y fundamentalmente, para garantizar la profundización de dicho proceso democrático, en el marco de la organización de una tendencia clasista y

En Marzo del 80, realizado el XVIII Congreso Nacional Minero de Telamayu, este evento se pronuncia en el espíritu de nuestra convocatoria y, define la urgente necesidad de organizar el "Frente de las izquierdas" con las características señaladas por noso-

Sin embargo, la presión fundamental-

Bolivia mente electoral de las condiciones políticas generales, limitan ésta propuesta, y para los trabajadores más atrasados políticamente, junto a la campaña lanzada por la UDP, esta propuesta alternativa era divisionista y habia que sabotearla en el plano de su con-

Hoy puesto en evidencia, el fracaso del proyecto electoralista y democratista del reformismo, nuestra consigna cobra la fuerza surgida de su acierto político y se revaloriza en la misma dimensión que su plataforma coyuntura, pues partimos de la lucha por la reconquista de las libertades democráticas, aumento general sueldos y salarios y, la lucha por derribar a la dictadura militar mediante la movilización sindical y política, de todas las fuerzas democráticas y revolucionarias, para abrir cauce a un proceso democrático y revolucionario bajo la prémisa de la independencia política de la clase obrera.

Es en esta línea que se ha reorganizado el Comité Nacional de Defensa de la Democracia, superando de hecho las limitaciones programáticas que lo ataban al carro burgués en su nacimiento. Sin embargo, y en razón a las diferencias programáticas que caracterizan a sus integrantes, creemos que la interpretación y el impulso concreto por desarrollar la resistencia no serán uniformes y, que incluso, habrán organizaciones interesadas en trabajar su fortalecimiento a más de interesarse por desviar el contenido de su plataforma, hacia una orientación de colaboración de clases.

Empero, esas organizaciones, hoy corren el riesgo de verse ampliamente propasadas por las luchas que libran los trabajadores bolivianos y reducidas a la condición de organismos periféricos en relación a la real lucha que protagonizan la clase obrera y el pueblo oprimido en su conjunto. La lucha contra la dictadura no termina con la caída de García Meza

Ya se ha dicho que la dictadura de Garcia Meza, antes que en la fuerza de un proyecto político coherente y beneficioso para la burguesía y el imperialismo; se asienta en la fuerza represiva que dispone. Si bien en el plano general es así, en lo concreto ha tratado por todos los medios de encontrar una fórmula que lo salve. No otra cosa significa el sui géneris auto-golpe del 26 de Febrero, donde forzado por la necesidad de ser reconocidos por el imperialismo norteamericano fundamentalmente, destituye al siniestro Ministro del Interior Luis Arce Gómez junto a otros connotados Ministros ligados directamente con el narcotráfico y, a su vez, aprovecha esta oportunidad para rodearse de los principales exponentes de la burguesía criolla (militantes de la Acción Democrática Nacionalista de Banzer).

Sin embargo, esta fórmula de salvación concebida por García Meza, lo que hace es

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Bolivia ratificar la línea de los yanquis, pues hasta el momento no llega el anhelado reconocimiento, más al contrario, que definitivamente no lo reconoceran a su gobierno.

Por otro lado, aprovechando la extrema debilidad del régimen, es Banzer quien echa sus cartas, y a través de su participación indirecta en el gobierno, aprovechando la fuerza social que tiene (verificada en las tres elecciones generales), junto a la venía de los yanquis, empieza a plantearse seriamente una opción golpista tendente al traspaso del

BIRCOMERTE

mando del Estado a su persona.

Al mismo tiempo se desarrollan al interior de las FF.AA. otras corrientes que también buscan una salida a la actual crisis, donde se pueden encontrar líneas desde "democráticas" hasta las archireaccionarias de Arce Gómez.

La inviabilidad de García Meza es evidente y, su sustitución aún más. Pero la salida a esta crisis probablemente, será a través de un conducto institucional dentro de las FF.AA., de tal manera que no corra el riesgo de abrir una brecha que pueda ser utilizada por el movimiento obrero-popular para sus propios objetivos.

Es aquí donde la UDP, puede negociar su fuerza de masas de las elecciones anteriores, para cristalizar con mayor evidencia para los trabajadores su política colaboracionista con la burguesía, y de esta manera convertirse en la pieza que juegue un papel contenedor de las luchas de los trabajadores y trabe el desarrollo de una tendencia revolucionaria en Bolivia.

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