Inprecor en castellano

Revista de la Liga Comunista Revolucionaria (IV Internacional), nueva serie, 1979–1991

Estados Unidos: Proceso al gobierno

· Inprecor n.º 22, junio de 1981 · pp. 18-19 · 1.264 palabras

Young Socialist Alliance (YSA), las organizaciones socialistas revolucionarias en Estados Unidos que mantienen una solidaridad política con la IVa Internacional (pues les está prohibido afiliarse a ella por la reaccionaria ley Woorhis), contra las operaciones de espionaje del gobierno norteamericano. Este proceso hará historia. no norteamericano cese en la campaña de espionaje y persecución de los trotskistas vicio de Inmigración y Naturalización, y eran secretos.

CONSTITUTION

Iran:

UN DERECES

FBI

CIA

El proceso gobierno d

L 2 de abril de 1981 se inició en Nueva York el proceso impulsado por el

•. Socialist Workers Party (SWP) у la

Iniciado hace 8 años, exige que el gobier-

Los acusados son el FBI y la CIA, el Ser-

El proceso impulsado por el SWP y la YSA ha desempeñado un papel central en la revelación de algunos de los delitos del FBI, de la

CIA y de otras agencias gubernamentales de los

Estados Unidos. Este proceso ha forzado al gobierno norteamericano a publicar decenas de millares de páginas de docu-

'mentos, que hasta entonces

Entre las revelaciones hechas durante el proceso figu-

Resolución del CEI de la

IV Internacional

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del SWP y la YSA contra el le los EE.UU.

• Documentos que prueban los asaltos a la sede nacional del SWP por el FBI; • Espionaje extensivo, dirigido no sólo contra el SWP, la YSA y otros partidos políticos de izquierda, sino también contra los movimientos de los negros, el movimiento antiguerra, de liberación de la mujer y chicano; • Visitas efectuadas a los propietarios, patronos y familiares, con el resultado de la pérdida del empleo o de la vivienda; • Utilización de agentes para espiar a las personas, robar documentos y actuar como provocadores; • Escuchas telefonicas; • Apertura y fotocopia de la correspondencia privada; • Amenazas con bombas; • Existencia de un 'programa de perturbaciones del SWP"; • Un programa gubernamental específico, iniciado en 1961, para espiar y tratar de perturbar las actividades políticas del

SWP y de la YSA.

Estos documentos prueban que el FBI lanzó un complot contra el movimiento negro, que trató de hacer que se despidieran a militantes sindicalistas de su trabajo, y que trató de impedir el ascenso del movimiento contra la guerra de Vietnam.

Los documentos secretos muestran asimismo cómo se han utilizado las leyes sobre la inmigración para atacar a los miembros o partidarios no norteamericanos del SWP y de la YSA, sobre bases puramente políticas.

Los documentos han revelado que el Servicio de Inmigración y Naturalización conserva una lista negra que emplea para perseguir, expulsar y deportar a los extranjeros. Ha quedado probado que el Servicio de Inmigración actúa en colusión con policías secretas gobiernos extranjeros, incluyendo el régimen racista de Africa del Sur, y que mantiene una relación especial con las policías canadiense y mexicana.

El proceso emprendido por el SWP y la YSA, además, ha revelado una serie de operaciones internacionales del gobierno norteamericano. En 1976, la CIA se vió obligada a entregar a los socialistas centenares de documentos sobre sus operaciones secretas en todo el mundo, aunque ello sólo fuera una ínfima parte del enorme expediente formado sobre el movimiento trotskista mundial. Evidentemente, estos documentos fueron muy censurados antes de ser entregados a los abogados de los socialistas.

Los documentos de la CIA han demostrado que: • Agentes de la CIA penetraron mediante fracción en las habitaciones de los miembros del SWP y de la YSA que se encontraban de viaje en el extranjero, sometiéndolos a vigilancia electrónica; • El correo procedente y dirigido a los trotskistas norteamericanos ha sido abierto y fotocopiado; • Se han intercambiado informaciones sobre el SWP y la YSA con gobiernos extranjeros; • La CIA admite que se había "dedicado a recoger informaciones relativas a la IVa

Internacional".

Los que impulsan el proceso exigen que el tribunal de los Estados Unidos prohiba al gobierno que espíe y trate de destruir al SWP y a la YSA.

Además de esta estrategia de impulsar procesos legales contra la persecución por parte del gobierno, e independientemente del resultado del juicio, éste también es importante como instrumento educación, tanto sobre la verdadera naturaleza de la democracia norteamericana actualmente como para las ideas y el programa del socialismo revolucionario.

Efectivamente, el proceso ha revelado el contenido real de la política del gobierno norteamericano con respecto a los derechos democráticos —utilización de informadores infiltrados, de la vigilancia electrónica; intercepción de la correspondencia; la penetración en las viviendas, las listas negras, etc., todo ello dirigido contra organizaciones políticas legales, sobre la única base de sus ideas políticas.

Este uso extensivo de la policía política secreta en los EE.UU. muestra que este tipo de aparato represivo masivo y secreto no es una exclusiva de los Estados policiacos y las dictaduras militares, sino por el contrario, que forma parte del régimen capitalista, incluso en las democracias burguesas.

A través de su enfrentamiento con el gobierno de EE UU., los camaradas del SWP y de la YSA han podido aprovecharse también de la tribuna ofrecida por el tribunal en que se desarrolla, para explicar y dar a conocer sus ideas y posiciones políticas, responder a las calumnias de "terrorismo" y de "subversión" hechas por el gobierno, y exponer abiertamente el programa marxista revolucionario para "educar y organizar a la clase obrera para el establecimiento de un gobierno de los trabajadores que abolirá el capitalismo e instaurará el socialismo"

En este sentido, el proceso es también el proceso del marxismo y de las ideas funda, mentales del socialismo científico, así como un importante medio de luchar contra los intentos del gobierno norteamericano de presentar como criminal la defensa de estas ideas y de las actividades basadas aquéllas.

El proceso es aún más importante si se tiene en cuenta el papel desempeñado por el SWP y la YSA en el movimiento contra la guerra del Vietnam, y que desempeña actualmente en la lucha contra la intervención norteamericana en El Salvador y en Nicaragua, y en defensa de los combates antiimperialistas y revolucionarios en todo el mundo. Las actividades del SWP y de la YSA les han valido el odio del gobierno de EE.UU., como ha demostrado efectivamente este proceso.

La argumentación legal del gobierno norteamericano y sus intentos de hacer revivir el periodo de la caza de brujas del maccarthysmo tienen el fin de hacer desaparecer las ideas y las actividades socialistas. Forman parte de un vasto programa del gobierno de los Estados Unidos contra los derechos democráticos y la oposición de las masas trabajadoras a la remilitarización imperialista. Combatir este objetivo represivo del gobierno, y apoyar al proceso del SWP y de la YSA, son por tanto dos tareas estrechamente interrelacionadas.

Es mucho lo que está en juego en este proceso. Por un lado está nada menos que el derecho de la clase obrera y de las organizaciones e individuos adscritos a la democracia, en los EE.UU., para actuar públicamente, libres de toda persecución por parte del gobierno, de la intimidación y los ataques, y por otro lado, está la posibilidad del gobierno de EE.UU. para poner fin a este derecho.

El proceso impulsado por el SWP y la YSA constituye un contraataque importante contra la política del gobierno de los EE.UU. y por los derechos políticos de todos los trabajadores.

La victoria será una victoria para todos los sindicalistas, los militantes negros, las feministas y todos los que se oponen a la política de los Estados Unidos:

¡Solidaridad con el SWP y la YSA!

¡Alto a las persecuciones contra los socialistas norteamericanos!

¡Defensa de los derechos democráticos de la clase obrera!

¡Hay que organizarse contra la represión política!