desempeñar abiertamente
LCR, realizada tres días antes del intento de golpe de Estado.
El Rey ha empezado a
un papel más activo
—Inprecor: ¿Qué significado tiene para la LCR la dimisión de Adolfo Suárez y el debate de la investidura de Leopoldo Calvo Sotelo?.
—Jaime Pastor: Cuando se formó el último gobierno Suárez, el pasado mes de octubre, ya lo calificamos como "última carta" de Adolfo Suárez. Tras las eleccio-nes de Catalunya y Euskadi, y sobre todo tras el fracaso del referéndum en Andalucia, Suárez ha perdido cada vez más la confianza de ciertos sectores de la burgue-
Este proceso se ha acelerado en los últimos meses. El gobierno ha sido incapaz de aplicar la política más derechista que quería la gran burguesía. El capital financiero quiere una política de austeridad más dura. Una parte del Ejército reclama una política represiva más acentuada. Finalmente, un sector de la jerarquía católica se niega a abandonar alguna de sus prerrogativas, cuando el ejército y la policía han podido conservar las suyas.
Pero lo que ha pesado en la balanza es la intervención del propio Rey, que ha empe-
Entrevista con Jaime Pastor, miembro de la dirección de la zado a desempeñar más abiertamente un papel activo, que forzó a Suárez a dimitir.
Un aspecto importante es que actualmente la mayoría de la gran burguesía centralista quiere acentuar resueltamente su política derechista. Pero le cuesta asegurarse una mayoría parlamentaria suficiente. Esto es lo mostró la formación del nuevo gobierno, que ha tenido dificultades para asegurarse el consenso del Partido Nacionalista Vasco (PNV) y de Jordi Pujol en Cata-
La Unión de Centro Democrático (UCD) ha sido para la burguesía un partido de transición. Ahora surgen nuevos proyectos. Así, está el sector llamado "oficialista" de la UCD, que hasta el momento ha conservado el control sobre el aparato de Estado y ha mantenido el equilibrio en el seno de la burguesía, entre las fracciones más conservadoras y las que estaban más abiertas a una colaboración con el Partido Socialista Obrero Español (PSOE). Está también el sector llamado "crítico", que es el más conservador y que tiende a una alianza hacia la derecha, con la "Coordinación De-
Dossier Estado Español mocrática" (CD) de Fraga Iribarne.
El gobierno Calvo Sotelo va a ser un gobierno débil, que no dispondrá sino de una mayoría parlamentaria relativa, reducida a la UCD exclusivamente, incapaz de asegurar la estabilidad política. El problema que se le plantea a la burguesía es por tanto el de la reconstrucción de su dirección.
Por mucho que Calvo Sotelo haya anunciado su pretensión de gobernar hasta
1983; la burguesía se inquieta ya ante la eventualidad —o la probabilidad- de unas elecciones legislativas anticipadas. Se preocupa también por superar sus divisiones ac-tuales. Existe la posibilidad de que la UCD estalle para dar nacimiento a una "gran derecha"
Es el sector crítico -demócrata-cristiano- de la UCD el que sueña con un gran partido conservador que integraría, al menos, a una parte de Alianza Popular (AP).
Estos sectores sueñan con una "Sacarneirización" de la vida política española. Pero la formación de esta gran derecha centralista desembocaría inevitablemente en fricciones adicionales con los partidos burgueses nacionalistas, catalán y vasco.
En efecto, será difícil reconciliar las concesiones hechas a los "poderes fácticos"
heredados del franquismo, y del reforzamiento del Estado central, con las concesiones a los partidos burgueses nacionalistas.
Estos últimos están interesados en llegar a acuerdos con la UCD, siempre que puedan conservar el derecho de gestionar las competencias reconocidas 'instituciones de las diversas nacionalidades en el marco de las autonomías.
La burguesía de las nacionalidades no es autónoma. Pero el marco institucional de las autonomías le sirve para tratar de canalizar la influencia de las corrientes nacionalistas radicales y para conservar su influencia en la pequeña burguesía, que constituye una parte de su electorado.
Por ejemplo, estas burguesías no quieren un Estado federal —al menos esto es cierto en el caso catalán—. Pero para poder participar en la dirección colegiada del Estado español, tratan de obtener concesiones de la gran burguesía. En etecto, ha habido concesiones económicas en beneficio del Parlamento vasco. Pero ni el problema del mantenimiento del orden público, ni el de la integración de Navarra con las demás provincias vascas —del que el propio PNV piensa que puede desembocar en cualquier momento en una explosión—, no están resueltos.
Sin embargo, Calvo Sotelo rechaza más que nunca la posibilidad de integrar a Navarra a las otras tres provincias vascas; y hay que saber que en Navarra, actualmente, Herri Batasuna sigue siendo la primera fuerza de la izquierda.
—¿Cuáles son las líneas maestras de la
Dossier Estado Español política del nuevo Gobierno Calvo Sotelo?
-EI programa de Calvo . Sotelo se inscribe en la continuidad de la política actual, que va hacia la profundización de su curso derechista.
En el plano económico, el gobierno va a defender un programa neoliberal, acelerando la reestructuración de los sectores en crisis, reduciéndo la ayuda del Estado a las pequeñas empresas y ejerciendo una presión mayor por el bloqueo de los salarios. Además, la opción por la energía nuclear, en el terreno de la política energética, se ha confirmado con mayor firmeza. Al igual que el rechazo de las medidas proteccionistas viene acompañado de una solicitud de integración más rápida en el Mercado Común Europeo.
En el plano de la política exterior, hay que recordar que si Suárez podía permitirse enviar a Cuba a una delegación gubernamental, en 1979, con ocasión de la Conferencia de los países no alineados, desde el año anterior, y sobre todo después de la elección de Ronald Reagan, la alineación con el imperialismo norteamericano se opera claramente y sin ninguna ambiguedad, y esto se concreta en la perspectiva de entrada de España en la OTAN. Integrándose rápidamente en el Pacto Atlántico, la burguesía española trata de convencer a la burguesía europea de que abrevie los lazos previstos para su integración en el Mercado
En torno a la cuestión de las nacionalidades, finalmente, el nuevo gobierno quiere mostrar que el período de transición ha terminado, que las transferencias de competencias previstas por las autonomías ya han tenido lugar, que se ha acabado, que ya no habrá renegociación con el PNV sobre el Estatuto de Navarra, y que, por el contrario, ha llegado la hora de reafirmar el Estado fuerte.
So pretexto de luchar contra el terrorismo, habrá nuevos atentados a las libertades democráticas (con una colaboración, por lo demás, más fuerte con el gobierno francés). Evidentemente, no se planteará la depuración del aparato de Estado. Basta ver cómo Calvo Sotelo ha tratado de presentar como "simple accidente" el asesinato del militante vasco José Arregui, muerto bajo la tortu-
También cabe destacar que la prensa burguesa misma se escandalizó con los silencios de Calvo Sotelo a propósito de los proyectos de ley del divorcio y de la enseñanza. Y lo que está en juego detrás de esas leyes, más allá de la afirmación del orden moral, son los privilegios financieros de la Iglesia y de los tribunales eclesiásticos. Como explican las organizaciones feministas: "Si tienes un millón, te da el divorcio Tarancón"
Madrid y Presidente de la Conferencia Episcopal). Y buena parte de la enseñanza queda en manos de las institu-
El problema que se plantea es el de saber si este gobierno podrá aplicar su programa y lo que le va a costar desde el punto dé vista de su base social. La burguesía sabe que el episodio del gobierno Calvo Sotelo puede ser corto. No desea elecciones anticipadas, pues teme el avance del abstencionismo, que alcanzó el 40% en las últimas elecciones, e incluso el 50% en el referéndum del pasado mes de diciembre en Galicia.
El resultado de la transición es que el régimen se ha consolidado en el terreno de las instituciones, pero no se ha reforzado desde el punto de su base social. Esto es lo que hace que se destaque con mayor relieve el papel del Rey en el sistema.
-¿Cómo han reaccionado los partidos obreros reformistas a esta crisis?
—La dirección del PSOE respondió con apertura hacia la derecha, tratando de presentarse como una solución de recambio, en forma de un gobierno con mayoría socialista. Es la política de un partido que está dispuesto a negociar tanto con la burguesía centralista como con las bur-
quesias nacionalistas. Está dispuesto a proseguir con la política de los pactos sociales, del bloqueo de salarios, de los compromisos miserables en torno al paro. Habla de reforzar el sector público pero sin plantear más nacionalizaciones que las de las compañías eléctricas.
Trata de envolver toda su mercancía con la ideología de la "política solidaria" , que se reduce de hecho a avalar todas las explicaciones burguesas de la crisis.
En torno a la cuestión de las nacionalidades, adopta una política ultracentralista, como acaba de demostrar su movilización de bienvenida al Rey, en su viaje a Euskadi. En, cuanto a los Estatutos de Autonomia, adoptado una postura aún más moderada que el PNV. Frente al nacionalismo radical, aparece como un partido de choque que apoya la ley antiterrorista y se opone a toda consigna de amnistía para los presos políticos.
Lo más importante es que trata de justificar esta política con una ideología obrerista y "españolista", pretendiendo defender los intereses de la clase obrera de todo el Estado español. Esta demagogia "antinacionalista" puede tener cierto impacto entre elementos de la clase obrera que proceden de las demás regiones del Estado español, "inmigrantes" en Catalunya o en Euskadi en la medida en que acusan al Estado 'insolidario" de conceder privilegios a las nacionalidades ricas. Pero en realidad se trata, para el PSOE, de justificar una política de austeridad generalizada que desemboque en. la práctica en un empobrecimiento aún mayor de los pobres.
Si defiende algunos derechos sociales (en-. señanza pública, ley de divorcio), y se presenta como el partido de lucha contra la corrupción, el PSOE es abiertamente favorable a los atentados a los derechos democráticos, como mostró el apoyo que dio a la ley antiterrorista.
Finalmente, si bien no impulsa la integración en la OTAN, que chocaría con una feroz oposición entre los trabajadores, el PSOE se pronuncia por la renovación de los tratados militares con los Estados Unidos y el mantenimiento de las bases norteamericanas en España. Más en general, trata de afirmarse como un partido respetuoso de las instituciones monárquicas y de la jerarquía militar.
No puede decirse que esta política reformista desenfrenada haya suscitado diferenciaciones de masas en su seno. Pero se traduce en un distanciamiento mayor con respecto al PCE y a las CC.OO., y en una mayor división de la propia clase obrera. Es sobre todo contra esto que empiezan a aparacer islotes de resistencia en el seno de' la UGT y del propio PSOE.
Así, en la UGT, la dirección de Madrid fue destituída únicamente porque había organizado una manifestación unitaria con CC.OO. Anteriormente, las direcciones de
Alava y de Pamplona también habían sido destituidas. Finalmente, en el PSOE aparece una Izquierda Socialista, que se define sobre todo por su resistencia a este proceso de sectarización y de marcha a la derecha del Partido. Pero este fenómeno aún es limitado.
En lo que se refiere al PCE, su dirección ha mostrado, por primera vez desde el fin de la dictadura, una actitud un poco más agresiva frente al nuevo gobierno. Ha anunciado que iba a combinar las actividades parlamentarias con las movilizaciones de masas. Pero la dirección del PCE reafirma, con nuevas fórmulas, su política democrática: propone un "gobierno de progreso", que equivale a un gobierno de coalición entre la UCD y el PSOE.
El programa que propone el PCE para tal gobierno es su programa tradicional. Más a la izquierda que el PSOE desde el punto de vista social, pero sin salirse del marco de congestión de demuestra su 'Plan de Solidaridad Nacional contra el paro".
A propósito de las nacionalidades, el PCE desarrolla la idea general de un "desarrollo democrático de la Constitución", pero sin poner en absoluto
Dossier Estado Español en tela de juicio el Estado centralista.
Sin embargo, se ha podido percibir un ligero giro táctico, con la reaparición en la propaganda del PCE en la teoría de la "democratización del aparato de Estado", e incluso con el replanteamiento implícito del apoyo que había dado a la ley antiterrorista. Pero mientras que el PSOE no está interesado en modo alguno en la unidad de acción con el PCE, este último tampoco está dispuesto a aliarse con los nacionalistas radicales y la extrema izquierda.
Por ejemplo, cuando importantes sectores del PCE participaron —sobre todo a través de las Asociaciones de Vecinos— en la marcha contra la OTAN, que reunió a más de 20.000 personas, a iniciativa de la extrema izquierda, el 25 de enero en Torrejón (Madrid), el PCE como tal se negó a participar en esta movilización.
La dirección del PCE se encuentra en una situación de equilibrio inestable. Santiago Carrillo trata de utilizar la crisis para llamar al Partido a cerrar filas ante la eventualidad de elecciones anticipadas. Los grandes partidos burgueses rechazan, una alianza de la que fuera parte integrante el PCE, y empiezan incluso a endurecer su actitud hacia el PSOE, para tratar de marginarlo antes de las eventuales elecciones.
La declaración adoptada, a su vez, y antes de la dimison de Suárez, "por el Comité Central del Partido Socialista Unificado de Catalunya" (PSUC), es importante en la medida en que silencia la idea de un "Gobierno de progreso" avanza la perspectiva de un "catalanismo" popular que incluye a los comunistas, socialistas y pequeñas formaciones nacionalistas radicales, frente a la UCD y la CiU de Jordi Pujol.
Pero al mismo tiempo, el PSUC se enfrenta a la sectarización del PSC-PSOE. Este llega incluso a amenazar con romper
"pactos municipales de progreso" como ya se ha dado en el Ayuntamiento de Barcelona. Así, tiene que hacer frente a la misma contradicción que el PCE a escala de todo el Estado.
Asimismo, el PSUC se muestra más inclinado a denunciar la entrada en la OTAN o a reclamar la derogación de la ley antiterrorista. Pero se ha abstenido de participar en las manifestaciones de protesta organizadas en Barcelona contra el asesinato de José Arregui.
Más en general, el margen de maniobra de los comunistas está limitado por el proceso de las CC.OO. y la degradación de sus posiciones frente a la UGT. Si bien las CC.OO. aún mantienen alguna ventaja numérica, se han debilitado considerablemente.
En la nueva situación que se produce, hay que luchar por que pueda ejercerse una fuerte presión unitaria y defensiva, por parte de sectores significativos de la clase obrera, a favor de acuerdos entre sectores
Dossier Estado Español del PSOE y sobre todo, del PCE, del nacionalismo radical y de la extrema izquierda: La Liga Comunista Revolucionaria (LCR) y el Movimiento Comunista (MC).
-¿Más allá del reciente Congreso PSUC, cuál es vuestra apreciación general sobre el desarrollo de la crisis en el PCE?
—La crisis del PCE se inscribe en contexto de una profunda crisis del eurocomunismo, y no solamente en Catalunya.
En primer lugar, está la resistencia de importantes sectores de las CC.OO., que no quieren comprometerse, huellas de la UGT y del PSOE, en la política de gestión de la crisis. Estos sectores no ponen directamente en tela de juicio el principio mismo de los pactos sociales, tales como son el de la Moncloa. Pero sus dirigentes estiman que no existe relación de uerzas suficiente como para obligar a la ›urguesía a llegar :omporten contrapartidas efectivas.
Han hecho la experiencia de los Pactos de a Moncloa, de sus resultados socialmente lesastrosos, y sobre todo de sus efectos desnovilizadores. Así, la dirección local de las -C.OO. de Madrid defiende una posición que puede compararse con la de la CGT rancesa o de la CGTP portuguesa, que onsiste en proceder a movilizaciones limiadas para ejercer una presión controlada nprecor/22 en las negociaciones.
Pero a diferencia de Francia, desarrollan una orientación sectaria hacia la UGT, cuyo peso no puede subestimarse. Estan también los efectos de las contradicciones que existen entre la política centralista aplicada por la dirección de Carrillo y la necesidad para el PCE de ganarse la audiencia de corrientes nacionalistas, sobre todo en Euskadi.
Allí, el PCE, que no tiene una influencia mayor que un grupo extraparlamentario, ha aparecido como ultracentralista y ha dejado así un amplio espacio político a su izquierda. Las tesis que acaba de adoptar el conde Euskadi rectificar su posición sobre la cuestión nacional y operar un acercamiento con Euskadiko Eskerra, organización vinculada a ETA p-m, que combina las referencias al eurocomunismo y la defensa de la lucha
El PCE de Euskadi también se ha pronunciado contra la ley antiterrorista, que había sido votada por el PCE en el Parla-
Finalmente, y esto es lo más importante, propone transformar al PCE en un partido federal. Pero el camino para conciliar las pocas concesiones hechas al nacionalismo radical y la defensa de la línea general centralista del PCE, sigue siendo
En Andalucía, que es la segunda concentración de fuerzas del PCE después de
Catalunya, el conflicto no ha alcanzado aún las proporciones de Catalunya o de
Euskadi. Pero existe un descontento importante debido al retraso del PCE en reconocer el hecho andaluz. También han consecuencia adoptadas en Asturias, en Galicia, en León, hasta tal punto que Santiago Carrillo ha hablado de• un peligro de "balcanización del PCE"
Esta dinámica centrífuga por nacionalidades es muy fuerte, máxime cuando resulta difícil detectar las líneas maestras de verdaderas corrientes o tendencias a nivel estatal. Existe más bien un abanico muy amplio de posiciones y sub-posiciones, que van de las posturas casi socialdemócratas de un Tamames a las de una pequeña fracción realmente prosoviética.
El tema central de estas batallas, es el balance de la "Transición", que se mezcla con un debate sobre la política internacional, ya que la política del PCE se caracteriza por una voluntad clara de integrarse en el "bloque occidental"
Las corrientes que critican la táctica de la 'Transición" y de los pactos tienen al mismo tiempo una reacción sana de removilización en torno a temas antiimperialistas. Esto se ve en las polémicas en torno a Afganistán. En revancha, la dirección del PCE acusa a los sectores críticos —y sobre todo a los del PSUC- de "prosovietismo". Se trata de neutralizar en esta alianza a los sectores que podríamos llamar "eurocomunistas de izquierda", y de evitar que la renovación del aparato del partido que exigen no alcance las cúspides de la dirección.
La dirección del PCE sabe muy bien que no puede impedir que el debate salga a la luz pública. La mayoría del Congreso del PSUC impuso incluso que el debate nominal sobre las candidaturas y la elección tuvieran lugar, por vez primera, en sesión pública. Pero quiere evitar que los militantes puedan criticar la política del Partido a partir de sus posiciones en el movimiento de masas y los Ayuntamientos.
Así, lanza una ofensiva con miras a restablecer la disciplina de fracción en las CC.OO. y los Ayuntamientos. Existen ya numerosos casos de exclusión del Partido o de suspensión de los mandatos municipales. Un miembro del Comité Central, Paco García Salve ("cura Paco"), es objeto de una investigación por parte de la comisión de conflictos, porque ha criticado públicamente a Santiago Carrillo, y hay aún otros caSOS...
Finalmente, la cuestión de la participación o no del PSUC en el X° Congreso del PCE, el próximo mes de junio, sigue en suspenso. De momento, la dirección del PCE no se ha pronunciado. Por un lado lleva una batalla por un "Congreso extraordinario de rectificación" del PSUC, y por
otro trata de impedir que las resoluciones adoptadas por el PSUC en su Congreso sean puestas en práctica.
—¿Qué significado tienen los acontecimientos de Euskadi tras la ejecución del ingeniero Ryan y el asesinato bajo la tortura del militante nacionalista vasco José Arregui?
—El gobierno actual no puede proponer ninguna solución estable en el marco de un régimen que perpetúe la opresión histórica contra las nacionalidades.
El fenómeno ETA continúa expresando la radicalización de un sector significativo de la población vasca, particularmente en la juventud. Pese a la profunda división de las fuerzas políticas y sociales, la solidaridad de que goza esta corriente frente a la represión sigue siendo suficiente para impedir su aislamiento.
embargo, corresponde en absoluto a la concepción que orienta a ETA. No se caracteriza, como sucedía bajo la dictadura, por el ascenso de un movimiento de liberación nacional, sino, por el contrario, por la acentuación de la división y por el hecho de que la clase obrera, como tal, no impone su hegemonía y su dirección en el terreno de la lucha por los derechos nacionales.
En efecto, no hay que olvidar que el PNV es electoralmente mayoritario, con una base popular importante, incluso obrera, y que el sindicato nacionalista que está vinculado a él, ELA-STV, ha superado, en las elecciones sindicales, a la UGT y a las CC.OO. en Vizcaya y en Guipúzcoa.
El sector más activo en la izquierda está representado por Herri Batasuna, corriente radical, pero profundamente sectaria con respecto al PSOE y al PCE. En cuanto al MC y a nosotros mismos, LKI, aparecemos como fuerzas que siguen siendo dema, siado débiles como para poder ejercer una influencia real.
El problema que plantea la cuestión nacional vasca a escala de todo el Estado estriba en saber cómo combinar una recomposición de la unidad entre las organizaciones obreras y el desarrollo de un movimiento de solidaridad con Euskadi. Lo más grave en la política de los reformistas, que son los principales responsables de la situación actual, y de la de ETA, es que coinciden en profundizar la división de la clase obrera a escala de Estado y en el propio Euskadi.
Sin un movimiento de solidaridad, bajo la consigna del derecho a la autodeterminación, la cuestión no tiene solución.
Esto se ha verificado cuando hubo la huelga general tras la ejecución del ingeniero Ryan. Más allá de la campaña orquestada por la burguesía, han quedado patentes los efectos negativos de la política de ETA, que en esta ocasión ha cometido el más grave de sus errores políticos. La huelga y las manifestaciones expresaron un rechazo mayoritario del activismo militar
Lo nuevo es la participación significativa de la pequeña bueguesía en cambio de actitud importante.
Pero como el centralismo y el mantenimiento del aparato represivo franquista son las bases de la existencia de ETA, una semana más tarde, tras el asesinato bajo la tortura de Arregui, la mayoría del pueblo vasco se manifestó de nuevo, y demostró, a pesar de todo, su determinación de defenmilitantes de
Pensamos que el resultado de estas dos generales subraya a la vez la profunda división que existe en Euskadi y la posibilidad de un frente común contra el abren un período de reflexión política en el seno de las dos principales componentes de la izquierda, Euskadiko Eskerra y Herri Ba-
Nosotros, la LCR-LKI, pensamos ganar una importante audiencia en el próximo período, pues tratamos de combatir división y poner en primer plano la movilización de masas, porque criticamos la política de ETA al tiempo que luchamos contra la opresión nacional en Euskadi, junto a los sectores del pueblo vasco que se identifican con esa organización.
De ahí que nuestra posición en torno a las dos huelgas generales se ha considerado correcta en amplios sectores. En cuanto a la primera, hemos criticado radicalmente la acción indiscriminada de ETA, su comportamiento ultimatista y militarista, el hecho de que haya puesto como condición para
Dossier Estado Español liberar a Ryan la destrucción de la central nuclear de Lemóniz, en el preciso instante en que había una movilización de los trabajadores de la central para que se parara su construcción hasta la celebración de un referéndum. La acción de ETA facilitó los planes de la derecha y los intereses de los grupos favorables a la energía nuclear.
Pero también hemos dicho que la clase obrera no podía hacer frente común con la patronal y la burguesía contra menos aún emplear, para ello, los métodos de lucha reservados al combate contra la burguesía y la patronal. Hemos dicho: "No a la huelga, sí a las asambleas". La huelga y las manifestaciones fueron masivas, pero logramos que se celebraran estas asambleas.
Use discutieron seriamente los problemas y en algunos casos convencimos a ciertos sectores, incluso de Euskadiko Eskerra, para que votaran contra la huelga.
En la huelga que siguió al asesinato de Arregui, llamamos a la movilización para denunciar el crimen de Estado. Es significativo que el PNV se haya visto obligado a aparecer como cómplice del Estado central.
-¿Cuáles son, en esta situación, y desde su VI Congreso, celebrado en enero, los ejes de intervención de la LCR?
—Insistimos en el hecho de que si existen instituciones parlamentarias, se apoyan en buena medida en el aparato de Estado heredado de la dictadura.
La crisis política se produce en un momento en que el movimiento obrero, pese a protagonizar importantes luchas parciales, se encuentra a la defensiva. La crisis de la dirección burguesa coincide con una desmovilización de la mayoría de la clase obrera, y una profunda división a nivel de los partidos (donde el sectarismo del PSOE desempeña un papel decisivo) y de los sindicatos.
De ahí que avancemos la necesidad de "cambiar el rumbo" , es decir, la necesidad de la unidad para la lucha frente a la nueva ofensiva burguesa y para preparar una salida política que sólo puede ser la de un "gobierno de izquierdas sin ministros burgueses"
Lọ importante es defender un programa que pueda hacer avanzar a esta unidad en la acción. Debe incluir, por supuesto, objetivos de lucha inmediatos contra las reestructuraciones, por la defensa del poder adquisitivo y sobre todo contra el paro, que es el problema número uno. En torno a esta cuestión lanzamos una campaña central con el tema de las 35 horas y de "trabajar menos para trabajar todos"
Este programa debe incluir la denuncia del régimen, la lucha por la derogación de la ley antiterrorista, por la depuración del aparato de Estado, por la autodeterminación de las nacionalidades, y por la Federación de Repúblicas. En este marco, la denuncia del papel del Rey y de la institución
Dossier Estado Españo monárquica. debe ocupar un lugar muy
Frente al nuevo gobierno, las batallas inmediatas en torno a la ley del divorcio o la universitaria pueden volver a movilizar a. importantes sectores del movimiento obrero, del movimiento feminista y de la juventud.
Finalmente, ya hemos insistido en la necesidad de una campaña permanente de solidaridad con Euskadi, contra la entrada en la OTAN ý contra el mantenimiento de las bases militares norteamericanas en nuestro
Partiendo del punto de vista de que existen diferenciaciones potenciales en los partidos obreros reformistas, así como en las corrientes nacionalistas radicales, y que la batalla por la unidad es una de las claves de la situación, vamos a tratar de llevar una política unitaria MC, para tomar la iniciativa de la acción e impulsar la unidad, particularmente en el plano sindical.
Sólo de esta manera se podrán crear las condiciones para derrotar a la derecha.
—A este respecto, ¿en qué situación se encuentran actualmente las organizaciones de extrema izquierda?.
—Li crisis de la estrategia de los reformistas, tanto la del PSOE como la del PCE, ante la crisis económica y la reestructuración de las corrientes nacionalistas radicales, pueden abrir una nueva etapa.
Las dos organizaciones que eran numéricamente las más importantes en estos últimos años, el PT y la ORT, que habían contado hasta con 15.000 militantes tras su fusión en junio de 1979, han conocido después un proceso de desintegración y descomposición aceleradas, que les ha llevado a la desaparición salvo en algunas zonas de Andalucía.
Su crisis sanciona su seguidismo con respecto al reformismo: en lugar de incidir en la crisis de éste, la han sufrido y se han visto arrastrados por ella, sin poder recoger los frutos electorales esperados.
Actualmente sólo existen dos organizaciones revolucionarias de importancia significativa a escala de Estado: la LCR y el
MC.
Estos últimos años, el MC ha dado una evolución a la izquierda (oposición radical a los pactos sociales, a la Constitución, a los Estatutos de Autonomía). De origen maoísta, el MC ha roto con el maoismo y se orienta empiricamente.
Pero ha escapado a la crisis de la extrema izquierda gracias a una flexibilidad táctica y a una capacidad de adaptación a las corrientes de radicalización más diversas, lo que va del seguidismo con respecto a la izquierda del PSUC en Catalunya hasta la adaptación a Herri Batasuna en Euskadi, silenciando incluso sus divergencias con ETA.
Consideramos positiva la disposición que manifiesta esta organización, últimamente, a llevar una política unitaria más abierta, particularmente con la LCR. Esta actividad unitaria ya ha dado resultados positivos en Madrid, en Valencia o en la preparación de la marcha contra la OTAN. Si se consolida, ¡puede multiplicar la capacidad de iniciativa y ampliar la esfera de influencia de los revolucionarios. •