¿Quién es el responsable de la carrera de armamentos?
Siempre en nombre de la pretendida superioridad militar de los países del Este, los belicistas norteamericanos y sus aliados de
Europa Occidental tratan de justificar sus preparativos de guerra. Esta argumentación se expresa ora en forma de una recopilación de cifras más o menos trucadas o parciales —cosa que se ha convertido en verdadera especialidad de los medios de comunicación occidentales—, ora en forma de una exposición de la doctrina militar oficial, de la
OTAN por ejemplo —cosa que aparentemente es más sutil—.
En ambos casos, el objetivo es el mismo: lograr que la comprensión de los "problemas militares"
resulte inaccesible a las masas, y obtener de este modo una especie de cheque en blanco permanente para los centros de decisión de la burguesía.
La comparación de los potenciales militares debe abordarse a la luz del desarrollo global y comparado del conjunto de fuerzas productivas en Occidente y en el
Este. El boom nuclear, hecho predominante de los últimos 30 años, en la medida en que
Jean Louis Michel moviliza un énorme potencial humano, tecnológico y científico, refuerza aún más este tipo de enfoque.
En efecto, ¿cómo no destacar la contradicción que muestra la política norteamericana hacia el
Este, cuando por un lado Washington pretende limitar la exportación de tecnología occidental con destino a la URSS, y por otro afirma que existe una amenaza soviética, derivada de un pretendido desequilibrio de potenciales militares que supondría un retraso occidental en materia científica, tecnológica e
Y lo que es cierto con respecto a la tecnología aplicada al armamento, lo es tanto más en relación al potencial humano capaz de emplear este armamento en una guerra moderna. Todos los análisis que concluyen que existe una simple paridad entre el
Este y Occidente, en el terreno de la carrera armamentística, tienen por lo general en común el hecho de ignorar el desarrollo comparado de las fuerzas productivas de ambos bloques, que sigue siendo muy favorable a los occidentales.
N muchos terrenos, la comparación Este-Oeste sólo puede establecerse incluyendo en cada uno de los bloques las fuerzas de los países aliados directos de los dos principales protagonistas, en el marco de los respectivos pactos militares, a la sazón la OTAN y el Pacto de Varsovia. Las fuerzas de los demás Estados —con la única excepción de Francia, potencia nuclear de pleno derecho— no alterarían notablemente los datos del problema, máxime cuando se constataría sin duda la misma tendencia a la superioridad del potencial militar del imperialismo frente al de la burocracia.
Los expertos militares distinguen tres categorías de criterios a la hora de evaluar la relación de fuerzas Este-Oeste. El primero consiste en la "comparación cuantitativa"" que contrapone columnas de cifras sin mucho significado: tantos hombres, tantos tanques, tantos aviones o cohetes, etc.
El segundo, complemento indispensable del primer criterio, afecta a un aspecto más
"comparación cualitativa", o dicho de otro modo, el intento de evaluar el carácter operativo de los datos cuatificables en un momento dado y en un espacio con determinadas condiciones. Entre los factores que deben contemplarse en este caso, hay que mencionar -sin pretender ser exhaustivos— la moral de la tropa, la docprina militar táctica o estratégica, la capacidad efectiva de la reserva, el mantenimiento del material y muchos factores más.
El tercer criterio afecta a lo que ha venido en clasificarse bajo el epigrafe de las "intenciones": es lo que llamaríamos el análisis concreto de la situación concreta, en térmi-
Este es el método que aplican los expertos de la burguesía, pero en general los estudios de este tipo están reservados para las altas instancias de los Estados burgueses y no para los mortales comunes, para quienes se destila una propaganda que no por muy grosera es menos eficaz.
Este lenguaje doble de la burguesía constituye una dificultad para los marxistas, en la medida en que al dirigirnos a las masas, debemos responder punto por punto a la propaganda mentirosa de los círculos imperialistas, sin dejarnos engañar, sin embargo, por el discurso militar oficial, aparentemente más serio, pero que lleva muchas veces a un callejón sin salida.
Por ejemplo, en el contexto actual, tenemos que demostrar que la pretendida superioridad soviética no es más que un señuelo que sirve de pretexto para relanzar la carrera armamentística; pero al mismo tiempo se trata de comprender que la superioridad militar, ésta muy real, de los occidentales, no está en modo alguno en contradicción con el desarrollo de una crisis de dirección importante del imperialismo a escala internacional, que paraliza en buena medida su capacidad estrictamente militar.
Sólo el marxismo permite orientarnos frente a esta situación a nivel internacional. Si "la guerra no es sino la prolongación de otros medios", citar sin duda también a Clausewitz en relación a las doctrinas militares, incluso en la era nuclear: "'Es posible, escribía en su época, que no resulte imposible elaborar una teoría sistemática de la guerra, rica en ideas gran trascendencia, existen en este momento están muy lejos de ello. Sin hablar ya del espíritu acientífico que las preside, no son sino una trama de de lugares comunes y desatinos, por mucho que pretendan ser coherentes y completas". La equivalencia, en tela de juicio
En mayo de 1979, un informe de la Comisión de Defensa y Armamentos de la UEO (Unión de Europa Occidental) estimaba: *'Una comparación de todos los potenciales muestra que la Alianza del Atlántico Norte dispone, a nivel mundial, y teniendo en cuenta todos los factores, de un potencial defensivo que sigue siendo capaz de hacer frente con eficacia al del Pacto de Varsovia. Ni la OTAN, ni el Pacto de Varsovia, pueden tratar de alcanzar, por la vía militar, objetivos políticos agresivos dirigidos contra la otra alianza. Ningún bando es sensible a la presión"
A comienzos del año 1980, el secretario de Estado norteamericano para la Defensa, Harold Brown, llegaba a la misma conclu-
"Es un error pensar que en estos momentos una guerra entre los Estados Unidos y la Unión Soviética pueda ser ganada por un bando u otro". 'Finalmente, en el mes de junio pasado, el general Rogers, comandante en jefe de las fuerzas de la OTAN, observaba también: "Si se considera nuestra estrategia de respuesta graduada, que requiere una gran competencia a todos los niveles— clásica, armamento nuclear de teatro o estrategia nuclear—, la Unión Soviética no puede estar segura en ningún caso de que un ataque contra Occidente no recibirá inmediatamente una respuesta atómica. Sin embargo, no puedo creer que un ser razonable, prudente, preocupado por el interés de su país, pueda hacerle correr semejante riesgo de destrucción""
Los circulos oficiales imperialistas coinciden en reconocer que "en la actual" no existe ninguna superioridad global de las fuerzas del pacto de Varsovia. Es cierto que afirmar lo contrario, con fines de propaganda, implicaría el riesgo de quitar-
Sin embargo, "ventana de la vulnerabilidad" entreabrirse para la OTAN, en un futuro más o menos próximo. Esta es la tesis de las capitales occidentales. El estudio de los diferentes sectores de las fuerzas militares demuestra, por el contrario, hasta qué punto esta afirmación carece de fundamento.
En el terreno de las armas nucleares estratégicas —armamento susceptible de golpear el territorio del agresor, a diferencia del armamento táctico del campo de batalla Occidente que existe entre los Estados Uni- —llamado "de teatro"dos y la Unión Soviética lo que se ha convenido en llamar una "equivalencia mayor", en que cada uno tiene la posibilidad de aniquilar, en última instancia varias veces, a su adversario."
Esta apreciación de carácter general sólo contempla parcialmente la realidad, en la medida en que los medios soviéticos estáni basados en tierra, en sus tres cuartar partes, siendo por consiguiente más vulnerables a un primer golpe, que el arsenal norteamericano, que dispone de medios muy diversificados, tierra-tierra, aire-tierra y sobre todo mar-tierra (submarinos Poseidon - y pronto los Trident, que no tienen equivalente en el Este). Un único Poseidon, ya envejecido, puede destruir todas las ciudades soviéticas de más de 100.000 habitantes, como reconocía el presidente Carter en marzo de 1978... y los norteamericanos po-
De ahí que las condiciones de perfeccionamiento de los arsenales estratégicos en el próximo futuro son muy favorables a los EE.UU. Para pretender rivalizar con ellos, los soviéticos tendrían que ser capaces de dotándose en particular de una fuerte componente embarcada, suponiendo así un desarrollo aún más fuerte de su marina. Evidentemente, esto está fuera de su alcance.
Para Washington, el problema es muy distinto: sólo afecta a la vulnerabilidad ante un primer golpe, de los Minuteman, cuya sustitución por el MX será efectiva a partir de 1980. Cuando los expertos norteamericanos hablan de la "ventana de la vulnerabilidad" a nivel estratégico, para los próximos años, se refieren a la sustitución de los antiguos misiles balísticos intercontinentales (ICBM) soviéticos, que se encuentran en sus silos subterráneos, por una nueva generación de armas más fáciles de poner en funcionamiento, con cabezas múltiples, y sobre todo mucho más precisas (SS 13, 16, 17, 18, 19), que "serían capaces de destruir a los Minuteman en sus silos" en el primer golpe.
Sin embargo, omiten a sabiendas tener en cuenta tres factores que destruyen su argumentación: en primer lugar, los Minuteman ponerse en durante los tres cuartos de hora que duraría el viaje de los misiles soviéticos con destino al territorio norteamericano; en segundo lugar, su no puesta en funcionamiento.no significaría inmediatamente su total destrucción; finalmente, y sobre todo, la fuerza nuclear embarcada en los EE.UU. permanecería intacta. En este contexto
apareció el proyecto MX. Se trata de un vector que puede transportar 10 cargas de 300 kilotoneladas cada una, susceptibles de alcanzar su objetivo con una precisión de 100 metros, desde una distan cia de 10.000 km. Cada carga destruiría todo en un radio de 4 km. Instalados en plataformas móviles, los MX se desplazarán entre distintos silos de lanzamiento distribuídos en torno a 200 'pistas" ovaladas de 25 km. de longitud."
El coste estimado al empezar la operación de despliegue del MX en los estados de Nevada y Utah asciende a 56,000 millones de dólares, a los que se añaden otros 8.000 millones de dólares para la instalación de la defensa próxima de los lugares de lanza-
Con este sistema "el proyecto militar más importante jamás lanzado por el hombre", los Estados Unidos se aségurarán una superioridad duradera sobre la URSS, en todos los sectores del armamento
Inmediatamente después de adoptarse este programa, un informe del Pentágono se planteaba, sin embargo, otro sistema, actualmente alternativo, pero por qué no complementario del MX, en el día de mañabautizado con el nombre de SUM (Shallow Underwater Mobile —vector móvil submarino). Este sistema, comparable al MX en términos de eficacia, sería instalado a bordo de pequeños submarinos que navegarían en aguas próximas a las costas norteamericanas.
Otros proyectos norteamericanos, en el terreno del armamento estratégico, afectan a la construcción de un nuevo tipo de bombardero destinado a sustituir a los B52 de aquí al final del decenio. Carter abandonó finalmente el proyecto B 1, pero el Congreso norteamericano examinará a partir de mediados de marzo de 1981 los nuevos proyectos del Pentágono en lo que se refiere al nuevo bombardero. Es significativo que después de armar mucho jaleo en torno al bombardero soviético Tupolev-26, el famoso Backfire, los norteamericanos parezcan desinteresarse. No cabe duda que lo consideran anticuado.
El nuevo bombardero estadounidense, calificado de "invisible", emplearía "materiales no metálicos de nuevo tipo, que en lugar de devolver las ondas emitidas por el aparato, las dispersan". Por consiguiente, sería muy difícil de detectar, y el ejército. norteamericano precisa "que estaría al amparo de la mayoría de sistemas de defensa antiaérea conocidos actualmente". Este proyecto es importante, pues revela el relanzamiento de la carrera armamentística incluso en terrenos en que oficialmente no existe ninguna necesidad particular. El proceso de las SALT
Las SALT (Strategic Arms Limitation
Talks), negociaciones que afectan a la limi"tación del armamento estratégico, se iniciaron en 1968, por parte de los EE.UU. y la URSS. En mayo de 1972, Nixon y Breshnev firmaron el acuerdo provisional terminó la primera fase del proceso SALT.
En junio de 1979, Carter y Breshnev firmaban en Viena el 2º acuerdo SALT, cuya norteamericano. SALT-I se refería a las armas defensivas y sancionaba el compromiso defensivos contra misiles balísticos (ABM, Anti-Ballistic Missile —misil antibalístico).
que pronto se reducirían uno, escapaban en cada lado de esta prohiconclusión, sin una crisis importante, de las SALT-I, se refieren por un lado al coste muy elevado de los sistemas ABM, y por otro lado a las serias dudas que suscitaban en aquella época, en cuanto a su eficacia.
Muy distintas serían las negociaciones sobre el armamento estratégico ofensivo, pues ambos bandos poseían ya este tipo de armas en gran cantidad y no pensaban dejarse adelantar irremediablemente en materia tecnológica. Asi, insensiblemente, se pasó de una perspectiva de limitación de las armas estratégicas a un control negociado de la carrera armamentistica.
Inmediatamente después de las SALT I, la Comisión Mixta se puso a trabajar, tratando de aplicar a las armas ofensivas el principio de igualdad que había prevalecido en relación a las armas defensivas. Dos años
La finales de 1974, se firmó un nuevo acuerdo provisional, en Vladivostok, por parte de Breshnev y Ford, fijando a cada parte un techo de 2.400 cohetes, 1.320 de los cuales podían llevar ojivas de cabeza
El primer punto del acuerdo firmado en Viena, en 1979, contempla diversas medidas de limitación aceptadas provisionalmente en Vladivostok. Establece el limite infranqueable de 2.250 cohetes para la "triada" tierra-aire-mar, 1.200 de los cuales pueden tener cabezas múltiples; 820 misiles intercontinentales basados en tierra ó 1.320 si se incluyen los misiles de crucero lanzados por aviones.
Estas "limitaciones" constituyen la parte del acuerdo que tiene valor de tratado hasta 1985. El protocolo —segunda parte del acuerdo- prevé el no despliegue, durante 3 años, de una serie de armas nuevas. Esto no quiere decir nada, pues ninguna de estas armas iba a ser desarrollada dentro de este plazo, pero en cambio impulsa la aceleración de los preparativos para la salida, antes de lo previsto.
La tercera y última parte de las SALT II consiste en una declaración de principios con miras al inicio de las SALT III.
Así, las SALT'se han convertido en una conferencia permanente entre las dos principales potencias nucleares, cuyo objetivo no tiene nada que ver con alguna perspectiva de desarme. Los techos astronómicos que establece cada acuerdo, lejos de frenar la carrera armamentística, la relanza de hecho, no tanto en su aspecto cuantitativo —dado que los techos son prácticamente imposibles de alcanzar— como en su aspecto cualitativo, donde destaca el imperialismo norteamericano, teniendo en cuenta su potencial económico.
En el capitulo de las "intenciones", el hecho de que el Congreso norteamericano no ratificará el acuerdo de Viena, es una prueba suplementaria de la responsabilidad principal que incumbe a los Estados Unidos en la carrera armamentistica. El senador. Fullbright estimaba, en efecto, que la firma de las-SALT permitiría economizar 100,000 millones de dólares durante 15 años, en lo que respecta a los EE.UU., y 4 veces más a
El despliegue de cada nuevo sistema de armas, con una paridad numérica equiva-
lente, resulta de 4 a 7 veces más caro en la -URSS que en los «EE.UU. La burocracia tiene cada vez más dificultades para proseguir en el terreno cualitativo esta carrera desenfrenada de la innovación tecnológica.
La actitud mas flexible de Moscú, que ya no exige que se abandonen las decisiones de la OTAN de desplegar 572 euromisiles de aquí a 1983, como condición para reanudar las SALT III, resulta a este respecto muy significativa. No es posible responder mejor, en efecto, a la cuestión de saber a quién benefician las SALT, que citando al general Seignious, director de la Agencia Norteamericana para el Desarme: "La URSS no detenta la superioridad estratégica y no la logrará en el futuro (...) Por el contrario, nuestro potencial militar crece, y los acuerdos SALT dejan abiertas todas las opciones útiles para nuestra seguridad: los misiles de crucero lanzados por los bombarderos, los submarinos Trident, los misiles balísticos submarinos Trident 1 y Trident II; el misil móvil Los armamentos euroestratégicos
No cabe duda que es el problema del despliegue del armamento en la "Zona gris", es decir, en el teatro europeo, el que domina las polémicas militares de finales de los años 70 y comienzos de los años 80. Esta nueva generación de armas ha relevado el armamento nuclear táctico. Generalmente, por armas nucleares tácticas se entienden las armas destinadas a ser utilizadas contra el cuerpo de batalla del adversario.
Sin embargo, precisamente plantea problemas con la nueva generación de armas, es su definición, su clasificación, que varía según los países afectados; para los norteamericanos, cuyo territorio está fuera del alcance de los nuevos ingenios, se trata de las llamadas armas "de teatro"; de este modo, Europa, donde serán instaladas, es considerada como un eventual campo de batalla; para los europeos —incluídos los soviéticos—, estas armas no pueden clasificarse en modo alguno en el arsenal táctico, pues su alcance y su precisión incluyen objetivos directamente situados en su territorio, y de ahí su denominación de euromisiles o armamentos euroestratégicos, cosa que evidentemente es más conforme a la realidad.
El despliegue de estos euromisiles en los próximos años tiene por objeto sustituir las armas nucleares tácticas, de concepción ya muy anticuada, pues en su mayor parte datan de los años 50. Es interesante destacar la desproporción existente entre el arsenal soviético, que cuenta con unas 3.500 cabezas nucleares, el de los países de la Alianza Atlántiuca, que numéricamente es dos veces mayor, y, desde el punto de vista de la calidad, seguramente lo es aún más.
Los euromisiles comportarán una serie de ventajas con respecto a sus predecesores:
alcance notablemente mayor, podrán instalarse bastante lejos de los límites del eventual campo de batalla, por lo que serán menos vulnerables; más pequeños y manejables, su empleo será mucho más fácil; con un encendido y un lanzamiento casi instantáneos, la distancia tecnológica entre el MX y el Minuteman III, en el arsenal estratégico, es equivalente a la que existe entre los Pershing de la primera y segunda generación; pero, sobre todo, los euromisiles son el ejemplo más típico de una nueva generación de armas teledirigidas hacia el objetivo con una precisión extrema, a millares de kilómetros.
Esta evolución tecnológica fundamenta la evolución de la doctrina de la estrategia norteamericana, "anti-ciudades" a objetivos
En Washington, Londres, Bonn o París no dejan de subrayar que todo vino con la aparición en el horizonte de las amenazas del SS 20 soviético. Este ingenio, cuyo despliegue efectivo comenzó en 1977, tiene la reputación de ser 'capaz de alcanzar los objetivos-fuerzas de los países de la OTAN y de Francia"
Se dice que la URSS ya posee 150 de estos misiles, y la cadencia de producción es del orden de 2 por mes, prosiguiendo sin cesar.
En los circulos éspecializados de Europa y de los Estados Unidos han surgido violentas polémicas en torno a la cuestión de saber si estos ingenios están o no
"mirvados" (MIRV, Multiple Independenily Targede Reentry Vehicle, ojiva de cabezas múltiples y de dirección independiente). La OTAN, que proyecta el desarrollo tecnológico de Occidente al Este, supone que es un hecho consumado, aunque hasta hoy nada permite probarlo. Aquí se ve hasta qué punto la amenaza-pretexto se hincha deliberadamente.
Y aunque nos creamos a pies juntillas la versión de los círculos imperialistas, ¿es "cierto que los SS-20 entreabren la "ventana vulnerabilidad" de la OTAN? Podemos contestar categóricamente con un no a esta pregunta, si tenemos en cuenta tanto la evidente superioridad norteamericana en el terreno de los sistemas estratégicos centrales, como la existencia de 5 submarinos Poseidon, cuya eficacia ya hemos subrayado, y que desde 1977 están asignados a objetivos del "teatro europeo"
En estas condiciones, la decisión adoptada por la OTAN, hace justo un año, de implantar, de aquí a 1983, 108 Pershing Il y 464 Cruise Missiles en el "teatro europeo" sólo guarda una relación muy lejana, pese a las habladurías de la propaganda occidental, con el despliegue de los SS-20, una parte de los cuales, por lo demás, podría estar dirigida muy bien hacia China, lo que relativiza aún más la credibilidad de esta pretendida amenaza "nueva"
De hecho, las motivaciones que están detrás de las decisiones de la OTAN son más complejas y menos confesables. El papel desempeñado por el canciller germano occidental Schmidt, que fue el primero de los políticos europeos que pidió la
instalación de las armas euroestratégicas, en octubre de 1977, ante el Instituto Internacional de Estudios Estratégicos de Londres, ha sido muy destacado. No cabe apenas duda que su país ha desempeñado un papel central en esta decisión, como uno de los pilares que a partir de ahora son fundamentales para la OTAN, y no sólo por razones vinculadas a la geografía.
La socialdemocracia alemana, al mismo tiempo que realizaba el virage tanto en políinterior como a nivel internacional, prosiguiendo al mismo tiempo con su política de normalización de sus relaciones con el Este (Ostpolitik), desarrollaba masivamente su potencial militar en todos los terrenos. De este modo, tenía necesidad, en el terreno de las armas nucleares, de donde está ausente, de asegurarse una credibilidad por medio de un arsenal, que si bien permanece enteramente bajo el control de la Casa Blanca, tanto en lo que se refiere al mantenimiento como a la eventual decisión de ' emplearlas, aparece como algo más europeo que los submarinos Poseidon, que recuerdan demasiado a los sistemas centrales norteamericanos.
Algunos comentaristas, particularmente en Francia, han sacado de ello la conclusión de que asistimos a los preparativos de un traslado de la responsabilidad de las "claves" de los euromisiles, de los norteame ricanos a los europeos, y particularmente a los alemanes occidentales.
Esta hipótesis parece que debe ser rechazada, a menos que se produzcan cambios políticos considerables, que implicarían un declive tan fuerte de los Estados Unidos,
¿Quién es el responsable? que Washington debería resignarse a jugar la carta de la "multipolaridad" el terreno nuclear, compartiendo sistemáticamente las tareas entre Europa y los EE.UU. Una situación semejante no puede ser resultado de una evolución lineal del declive relativo de los Estados Unidos, máxime cuando la elección de Ronald Reagan a la Casa Blanca no abre sin duda una perspectiva de refuerzo de la multipolaridad del mundo occidental.
Las declaraciones alarmistas del lado norteamericano, en torno al eventual abandono de Europa, como los discursos de Bruselas, en septiembre de 1979, no tenian otra función que la de presionar a las bureuropeas para que cumplan sus compromisos de aumentar en un 3% anual su presupuesto de defensa, como se encar-
Las decisiones adoptadas finalmente por la OTAN, y ello a pesar de las fuertes reticencias de los pequeños países europeos, ofrecen a los Estados Unidos la posibilidad reafirmar su liderazgo militar, con menor gasto, pues los europeos pagarán buena parte de la factura en el plano fiofrecen una salida armamento; finalmente, si bien comportar una acentuación de las tensiones Este-Oeste en Europa, refuerzan de hecho la "santuarización" de los EE.UU., que apuestan de modo realista a la imposibilidad para la economía soviética de mantenerse en todos los terrenos de la carrera armamentística (estratégico, táctico, euroestratégico, clásico). Hacia una negociación de los sistemas avanzados
La próxima gran fase de negociaciones Este-Oeste sobre la limitación de armamenlos afectará particularmente a la cuestión de euroestratégicas, teniendo cuenta el lugar que ocupan en el contexto sigue siendo uno de los puntos más sensi-
Pero no es seguro que la próxima fase de las SALT, que tratará de este tema, pueda abrirse oficialmente en un futuro próximo, hasta tal punto parecen lejanas actualmente las posiciones de uno y otro bando, como demostraron las consultas preliminares qué se abrieron a mediados de octubre de 1980
Por el lado norteamericano se afirma en principio la voluntad de continuar la negociación sobre la limitación del armamento, "bajo la dirección del presidente Carter bajo la del presidente electo Reagan", como declaró uno de los copresidentes de la delegación norteamericana en la conferencia de Madrid.
Sin embargo, el objeto de la negociación es muy limitado, puesto que no se ha hecho ninguna otra propuesta de "menú" desde el 12 de diciembre de 1979, cuando la OTAN expresó el deseo de una 'negociación bilateral en el marco de las SALT III", afectando "a determinados sistemas de armas norreamericanas y soviéticas, de misiles nucleares de leatro de largo alcance", con el "objetivo inmediato" de establecer un acuerdo sobre la limitación de los "sistemas de misiles nucleares basados en tierra".
Es muy poco probable que este punto de partida pueda variar antes del 20 de enero de 1981, fecha en que entrará en funciones Ronald Reagan, y mucho menos después de ese día. Los norteamericanos no tienen prisa en abrir una negociación más amplia, que afecta a la mayoría de los "sistemas avanzados", y probablemente rechazarán las propuestas soviéticas, hicieron en la anterior fase de las SALT. En la carrera armamentística tienen la iniciativa, en casi todos los terrenos, y no piensan embarrancarse en discusiones que en su
La postura soviética es muy distinta, pues Moscú, después de abandonar, en julio de Kremlin, la condición previa de abolir las decisiones de la OTAN para abrir las conversaciones SALT IIl, desea incluir en la discusión el conjunto de "sistemas avanzados", en otras palabras, todos los tipos de armas nucleares con un alcance superior a los 600 km. —cifra mencionada en el protocolo de las SALT II—, capaces de alcanzar su territorio.
La Pravda enumera los aviones capaces de alcanzar el territorio soviético a partir de Europa (los F-11] estacionados en Gran Bretaña, los F-4 estacionados en Gran Bre-
España y los Países Bajos), o los portaviones del Mediterráneo (A-7), los 5 submarinos Poseidon asignados al teatro europeo, y, lo que parece lógico, las numerosas bases europeas que emplean armas norteamericanas, sin contar, por supuesto, los Pershing-ll y los Cruise, que aún no están instalados. En este marco, estaría dispuesta a discutir sobre sus propios "sistemas avanzados", a saber, los SS20, los misiles más antiguos, SS-4 y SS-5, los aviones Tupolev-26 (Backfire) y los TU16 y TU-22, bombarderos de concepción también más anticuada.
La actitud soviética muestra hasta qué punto la burocracia considera tener necesidad de este marco de negociación permanente con el imperialismo, sin que, por lo demás, pueda hacer prevalecer en ella su punto de vista.
Por lo tanto, si hay que arriesgar un pronóstico fácil, sería el siguiente: en la carrera emprendida por todos, de un lado para obtener una negociación global rápida con la nueva administración norteamericana, del otro para ganar el máximo de tiempo y proseguir una competición sin riesgo, en la que se poseen todos los triunfos, es sin duda el imperialismo el que tiene todas las posibilidades de ganar, con varias La redistribución de los medios clásicos
La parte consagrada a la investigación, la puesta a punto y el despliegue de las armas nucleares estratégicas o euroestratégicas y 'boom" registrado estos últimos años en todo el mundo en el terreno de los armaconvencionales, larmente en Occidente, y no sólamente en
Estados Unidos, como se tiende
Sin embargo, hay que establecer una diferencia de talla entre los primeros y los secomo subrayaba
Brown a comienzos de año: "'Cuando entramos en la era nuclear, en 1945, se podría haber pensado que nuestra seguridad ya no dependía de las preocupaciones tradicionales de las grandes potencias. Pero hemos descubierto que después de todo no hemos abandonado nunca el mundo nuclear. Las convencional siguen siendo la única forma utilizable de la potencia militar. Desde 1945, han sido la única forma de potencial militar emplea-
Así, si bien resulta forzosamente difícil estudiar el armamento nuclear en relación a un contexto de empleo práctico, dificultad que se deriva, por suerte, de su naturaleza, no sucede lo mismo, ni mucho menos, con los arsenales clásicos, concebidos para ser utilizados y que se emplean todos los días en algún lugar del mundo.
Desde el final de la segunda guerra mundial, Europa es el centro de una confrontación político-militar aguda entre el Este y el Oeste. Las amenazas de desestabilización, de un lado y otro del telón de acero, vinculadas a la actividad de las masas, contri-. buyen —se dice— a actualizar las amenazas de guerra, aunque, como se observó en e caso de la crisis polaca, el imperialismo y la burocracia tratan sobre todo de evitar perder el control de la situación, y en este punto son perfectamente solidarios.
La fábula más divulgada en relación a este eventual teatro de operaciones, se refiere a la "aplastante superioridad de los medios convencionales del Pacto de Varsovia' sobre los de la OTAN. A decir verdad, no es la primera vez que los occidentales avanzan semejante enfoque de la situación.
A comienzos de los años 50, la Alianza Allántica proyectó, sobre la base militar, el estacionamiento de unas cien divisiones de la OTAN frente al Pacto de Varsovia, en Europa. Dos años más tarde, en la Conferencia Atlántica de Lisboa (febrero de 1952), el objetivo inicial quedó reducido a la mitad, cosa que fue considerada "satisfactoria" por los circulos atlánticos.
Hay que precisar aún que este objetivo alcanzado jamás. comienzos de los años 60, según las revelaciones hechas por el SIPRI en 1978, el departamento norteamericano de defensa, dirigido por Robert MacNamara, llega, tras un estudio serio, a la conclusión de que las fuerzas clásicas de la OTAN son muy superiores a las del Pacto de Varsovia. El informe en cuestión permanecerá secreto y el
Consejo Atlántico de Atenas en 1962 adoptara, a petición de los norteamericanos, la perspectiva de reforzar el potencial clásico de la Alianza, por supuesto siempre para compensar la pretendia superioridad soviética en este terreno.
Sucede que aún hoy la OTAN se dispone a hacer frente a un despliegue de las divisiones blindadas del Pacto de Varsovia en Europa Central, apoyadas por una potente aviación táctica. Se olvida explicar mismo tiempo que semejante ataque sería suicida, al menos por tres razones.
La primera se refiere al carácter vetusto de la mayoría de los casi 40.000 tanques del
Este, superiores en número, pero de una efectividad claramente inferior, incluyendo los más modernos de ellos, el T-72 soviético, que los tanques occidentales, el XM norteamericano y el Leopard-Il alemán.
Pero son sobre todo las armas anti-tanque las que establecerían la diferencia, terreno que la superioridad de la OTAN es incuestionable. Esta es una de las principales enseñanzas de la guerra del
Kippour de 1973 en Oriente Medio, en que los carros de asalto sirios, idénticos a los del
Pacto de Varsovia, fueron detenido a pocos: kilómetros de su punto de partida, por una impresionante barrera de armas anti-tanque israelies, que son las mismas, por supuesto, que las de la OTAN.
La segunda razón que tiene la URSS para renunciar a un ataque clásico en Europa Central radica en el hecho de que el apoyo aéreo táctico que puede ofrecer es inferior al de sus adversarios occidentales, incluídas las fuerzas francesas —particularmente en lo que se refiere a los aviones de ataque a la superficie.
Finalmente, la tercera razón evidente, es que un ataque de este tipo la expondría rápidamente al fuego nuclear de los occidentales sin siquiera 'pasar a los extremos" , inflingiéndole daños irreparables.
Así, uno puede verse tentado a pensar que las escenas dibujadas por los occidentales en general, y los de la OTAN en particular, no son sino elucubraciones . carentes de interés. Pero no hay que caer en esta tentación, pues detrás de las maniobras y otros ejercicios programados para
"amenaza soviética" se hacer frente a la perfila siempre "el enemigo interior" , supuesto agente de una "desestabilización" social y política, que temen por encima de todo las burguesías europeas y su protector norteamericano.
Instruídos por la huelga general de Mayo de 1968 en Francia y después el Mayo rampante italiano y la caída de las dictaduras portuguesa, griega y española, las burguesías europeas y las OTAN han dirigido desde entonces todos sus esfuerzos a la "prevención de amenazas interiores"
De ahi resulta una reorganización de la mayoría de ejércitos europeos occidentales, según el modelo de la Bundeswehr o del ejército francés.
Estas medidas de reorganización de caracterizan generalmente por una tendencia a la profesionalización, al menos de las "unidades duras" que deben permanecer seguras y que están dotadas de importantes medios helitransportados; una parte creciente otorgada a la "defensa operacional del territorio" (información, control, mantenimiento del orden) y una redistribución de las unidades, reorganizando las reservas en el conjunto de los territorios afectados.
A nivel del armamento propiamente dicho, se detecta una voluntad constantemente reafirmada de adaptarlo
—incluyendo el material pesado- a las condiciones de combate en los centros urbanos. El material "'antiguerrilla" o
"antidisturbios" se lleva la parte del león en los salones internacionales de exposición de las últimas producciones de armamento.
El mito de la amenaza soviética se utiliza así, sobre todo, por parte de los gobiernos capitalistas, para imponer una "militarización" del cuerpo social, un control estricto de las poblaciones civiles, en la perspectiva de un periodo de crisis que sería más proba-
blemente el resultado de la actividad de las masas que no el de las tensiones Este-Oeste. De ahí se comprende mejor por qué las interminables palabras en las conversaciones MBFR (Mutual and Balanced Forces Reductions), que tratan de las "reducciones mutuas de fuerzas y armamentos y determinadas medidas anejas que afectan a Europa Cental" • abiertas en Viena en 1973, no han sido otra cosa que un cascarón de nuez sin resultado tangible en ningún terreno significativo.
El segundo punto sensible en la coyuntura militar internacional se sitúa en la zona del Golfo Pérsico. Se ha hecho mucho ruido, en Occidente, a propósito de la intervención de la URSS en Afganistán, intentando ver en ella el signo precursor de un avance soviético hacia los 'mares calien-
Lo cierto es que bastante antes del "golpe de Kabul" , el imperialismo había optado por reforzar su presencia militar en esta región vital para los suministros de petróleo de toda la economía capitalista. La caída de la avanzadilla irani no hizo sino acelerar el proceso de reorganización, no sólo en el Oceáno Indico, a la salida del estrecho de Ormuz, sino también en toda la zona mediterránea.
Primero fue la hipótesis planteada por los estados mayores occidentales, de un "salto sobre los yacımientos petrolíferos de Oriente Medio", es decir, la perspectiva de una operación aerotransportada rápida, puntual y eficaz, que comportaría • la creación de los primeros elementos de las fuerzas de intervención exterior norteamericanas y francesas.
La caída de los Palhevi en Teherán modificará el escenario, en el sentido de exigir una presencia más masiva, desde antes de empezar el periodo de crisis, para hacer frente, eventualmente, no a "actos de sabotaje terrorista", sino movimiento de masas. A partir de esta evolución; los occidentales cuadriculan sistemáticamente toda la región, desde finales de 1979, sobre todo a partir de las unidades navales destacadas en el Océano aunque también tratando de asegurar unas bases aero-terrestres o portuarias cercanas para completar su dispositivo.
También aquí, la amenaza naval soviética resulta ser, pese a los progresos registrados, una banalidad, pero los medios de comunicación occidentales seguirán agitándola sin escrúpulos, hasta el punto de que e instituto Internacional de Estudios Estratégicos de 'Londres tuvo que desmentirlos categóricamente, estimando que los medios norteamericanos por si solos, sin tener en cuenta por tanto las marinas de guerra inglesa y francesa, son claramente superiores a los de la Unión Soviética en el Oceano Indico.'
Algunas cifras relativas al potencial global de los dos países susceptibles de lanzar una intervención en esta zona lo atestiguan suficientemente.
¿Quién es e responsable?
En cuanto a la infantería de marina, la contra 12.000 de la URSS; la capacidad de transporte aéreo va de simple a doble a de Washington. En cuanto portaaviones maestra, particularconfiguración como la de la región del golfo, los Estados Unidos poseen 14, frente a los 5 de Moscú. Además, los portaaviones soviéticos tienen un tonelaje que alcanza tan sólo la mitad de los monstruos norteamericanos, y por connúmero limitado de medios aeronavales, mientras que los enormes portaaviones estadounidenses, que se relevan permanentemente en el Océano Indico, pueden embarcar, cada uno de ellos, hasta 90 cazabombarderos y numerosos helicópteros.
De una manera más general, a escala de todo el globo, la marina soviética resulta más vulnerable, en la medida en que sus unidades, para salir de sus reductos, deben pasar forzosamente por zonas que están al alcance de las bases occidentales, con la única excepción del Artico, aunque en esa región los puertos están bloqueados por el hielo durante seis meses al año.
Otras precisiones dadas por el Instituto de Investigación sobre la Paz y la Seguridad, de Hamburgo: una sexta parte de la flota soviética están hoy madura para el desguace; en 1976, la mitad de sus barcos de más de 1.000 toneladas tenían una edad de más de 15 años. Así, su inferioridad es patente en la totalidad de los medios navales y
El control del Océano Indico y de las vías de suministro de petróleo está vinculado, por supuesto, a la defensa de los intereses sumergido en la crisis, pero jamás se subraya suficientemente la dimensión político-militar de la "redistribución a escala del globo" que comporta. Más de 50 unidades navales occidentales (frente a 12 navíos de combate soviéticos, unidades de apoyo y un portahelicópteros) se encuentran permanentemente en las proximidades del estremo de Ormuz; 25 unidades norteamericanas, entre ellas dos portaviones, 15 a 20 unidades francesas, según el periódico, entre ellas un portaavión, una decena de unidades británicas y, desde la primavera de 1980, 2 buques escolta de Alemania occi-
Este dispositivo está asignado a la base británica de Diego García, que a su vez es relevada por las bases estadounidenses de Subic y Clark en las Filipinas. Los navios Mombassa, Kenia, y el día de mañana le llegará el turno a la antigua base soviética de Berbera, en Somalia, como base para los
No existe prácticamente ninguna potencia occidental que no se plantee dotarse de medios navales nuevos, con destino a esta región del mundo.
Harold Brown anuncia "la construcción, en un plazo de 5 años, de un centenar de nuevos barcos de guerra": la RFA logró, en junio de 1980, que la Asamblea Parlamentaria de la UEO suspendiera las limitaciones impuestas al armamento naval germano occidental, en el tratado de Bruselas de
Japón, que aún depende más de los abasrecimientos de petróleo procedentes de la región que los demás aliados occidentales, se plantea, a su vez, la creación de una auténtica marina de guerra, de la que actualmente carece.
Al mismo tiempo, y para paliar la defección de las instalaciones iranies, que en su momento figuraban entre las más importantes, como la red NADGE de alerta y vigilancia de la OTAN, el imperialisno hace todo lo posible en Oriente Medio y en el flanco suroriental de Europa, enviando los aviones radar gigantes Arabia Saudí, realizando el golpe de Estado Militar en Turquia, y reintegrando a Grecia
Este formidable salto adelante del dispositivo militar imperialista en la región del golfo contribuye a reactualizar la posibilidad de una intervención contrarrevolucionaria, en caliente, en otras partes del mundo, por ejemplo en Africa o América Central. La constante preocupación de los estados mayores de la contrarrevolución, por dotarse de poderosas fuerzas de intervención exteriores de rápido despliegue, que dispongan de medios logísticos con un amplio radio de acción, encuentra aquí la ocasión para rodar tanto a los hombres
De ahí que sería extremadamente peligrosubestimar la redistribución medios militares convencionales del imperialismo, que en todas partes se dirigen directamente contra el movimiento de emancipación social y/o nacional de los pueblos. Nuevas tendencias, nuevos ingenios
Este rápido inventario de los sectores armamentísticos en que el imperialismo ha relanzado la carrera para producir terribles medios de destrucción, seria incompleto si no evocáramos también diversos nuevos inventos, que el dia de mañana serán realizables para los. traficantes de armas occidentales. Tres ejemplos, entre otros, son significativos.
El primero de ellos se refiere a la bomba de neutrones, un arma termonuclear, en la que se refuerzan los efectos de la radiación neutrónica y se reducen los efectos colatera• les de la onda expansiva y del calor. Este arma del "terror capitalista" ejerce por tanto un efecto máximo en el hombre y un mínimo de daños en los materiales e infraestructuras.
Según Samuel Cohen y Maro Geneste, que son sus propagandistas más acérrimos, "el verdadero baño de la muerte" que resultaria del empleo de una bomba "N" de una kilotonelada, haría sentir "sus efectos perversos" sobre una superficie de 12 km2 Según la distancia que separe el punto de impacto de las personas que reciban la radiación, la agonía será más o menos prolongada, por ejemplo de algunas horas a una distancia de 700 m., mientras que a 900 m., la muerte sólo llegaría al cabo de 24 ó 48 horas...
De hecho no se trata de un invento nuevo. pues ya fue ensayado por primera vez. en 1963, en una explosión subterránea en el desierto de Nevada. Gerald Ford decidió en secreto, a finales de 1974, almacenar ojivas neutrónicas con miras a su instalación en la REA. pero Carter retiró, a finales de 1977. y esta vez públicamente, la decisión de su antecesor.
Ahora, el régimen de Giscard d'Estaing ha optado casi oficialmente por este arma. ! es probable que Ronald Reagan suspenda a su vez la decisión de Carter. El coste relativamente módico de la bomba "N", incluso en su producción en serie, no es un motor potencialmente determinante de la carrera armamentística. Es su carácter de arma de campo de batalla el que le vale el apoyo de los estados mayores. Presentada en distintas ocasiones con fines muy diferentes (antimisil, defensa cercana de los almacenes...), el arma neutrónica será desarrollada probablemente, en el teatro europeo, como arma antitanque. Sus partidarios preconizan su instalación masiva en Europa Cen-
"para formar una barrera frente al despliegue de los tanques del Pacto de
Varsovia".
Sin embargo, la bomba de neutrones, que es una banalización del empleo del arma nuclear, pues supone su dominio en el tiempo y en el espacio, es sin duda una temible arma antisubversiva, susceptible de ser empleada mañana en Africa u otras partes. El silencio bochornoso de los expertos oficiales a este respecto equivale a una confesión, y es sobre todo esto lo que más debe afectarnos, en vista a su probable instalación en los próximos años.
Otro ejemplo similar es el eventual empleo de las radiaciones gamma tan temibles como los neutrones para los seres vivos, aunque solamente a largo plazo, y que podrían resultar más eficaces aún que las radiaciones neutrónicas frente a la "subversión". Démos a este arespecto la palabra a
Cohen y Geneste, que describen con entusiasmo y cinismo un escenario terriblemente inquietante:
"Supongamos, en efecto, que una cabeza de cohete, en lugar de explotar brutalmente, como las bombas A, H o N, encima de una ciudad enemiga o cualquier otro objetivo, se limita a provocar, por encima del objetivo, una lluvia de microbalas activadas
¿Quién es ol previamente en un reactor nuclear, concebido especialmente a este fin. Sobre la zona considerada se abate una alfombra de rayos gamma. Sus dimensiones son controlables. Están en función de la extensión cubierta por esta lluvia, que es mortal a corto plazo. Su tiempo de actividad es controlable, en función de la duración de la actividad de los componentes seleccionados. Su intensidad es controlable, en función de la densidad de las microbalas... y de su naturaleza (...)
Sus efectos sobre el adversario son espectaculares. Dado que no son inmediatamente mortales, le obliga, bajo amenaza de muerle; a abandonar lo más rápidamente posible la zona alcanzada, o a esconderse bajo tierra, para salir solamente al final del "tratamiento"(...). La dosis de terror administrada de este modo, sin masacres, nos parece suficiente, teniendo en cuenta el "miedo a las radiaciones", ', de características mitológicas, demostrado recientemente por el incidente de Three Mile Island y otros ejemplos (...). Y supongamos, para dar más vida al asunto, que una pequeña parte de nuestras microbalas se hace luminiscente debido a la irradiación, cosa que es muy fácil.
Entonces se abatirá sobre la zona alcanzada una siniestra luz verdosa, que delimitará la zona de muerte lenta y concretará, por la noche, el baño de rayos gamma al que quedarán expuestos civiles y militares si no abandonan el terreno. Todos sabrían que la muerte está ahí (...). Sería una forma de bombardeo militarmente eficaz, que dejaria todas las instalaciones bélicas sin gente para operarlas, y moralmente caritativa, pues concedería algunos minutos complementarios a los ocupantes para salvar su piel, delimitando la zona inortal de la que podrían salir corriendo": Tercer ejemplo revelador de estos ingenios tecnológicos e industriales, en que la cadena desenfrenada de la innovación y de los beneficios amenaza a la humanidad: la química y la bacteriología. Entre los países miembros de la Alianza Atlántica, dos se distinguen por los importantes almacenes de armas químicas de que disponen: se trata de los Estados Unidos y de Francia. Por lo demás, Gran Bretaña se orienta también en este sentido.
Los componentes de las armas químicas modernas están compuestos por fósforos orgánicos neurotóxicos, de la misma familia que los pesticidas, pero mucho más tóxicos. Fueron los nazis los primeros en fabricar este tipo de armas, a partir del descubrimiento del Tabun, en 1936, y sobre todo del Sarin, en 1938. Durante la primera guerra mundial, las armas químicas habían sido utilizadas masivamente, pero entonces no se trataba sino de productos mucho menos tóxicos que los gases neurotóxicos, que por lo demás no fueron utilizados entre 1939 y
Estos gases, almacenados habitualmente en forma líquida, pueden expandirse, sea en forma de nube de vapor, ya sea en forma de pequeñas gotas dispersadas por medios mecánicos, térmicos o explosivos.
Provocan la muerte por axfisia en pocos minutos. En el caso de que la intoxicación provenga de un contacto con la piel, la agonía puede durar varias horas.
Dos científicos norteamericanos, M. Meselson y J. Robinson, estimaban hace poco:
"Ningún veneno en el campo de batalla es más eficaz que el gas neurotóxico: este gas, que combina una fuerte toxicidad con una actividad muy rápida, una efectividad sobre la piel y el sistema respiratorio, una facilidad de diseminación, un coste bajo y una fuerte estabilidad, es superior a cualquier otro agente químico".
Entre los gases producidos más corrientemente y almacenados en Occidente, cabe citar el agente .GB o Sarin, el agente GD o
Soman y el VS. Otros productos de consideran anticuados, pues son insuficientemente
"eficaces". Entre estos últimos, están los
"incapacitadores" o los "paralizadores", que, en principio, no tienen función de matar. Son agentes del mismo tipo de los que utilizaron masivamente los criminales de guerra norteamericanos en Vietnan. Clasificados en la categoría "antidisturbios" , muchos de estos productos son almacenados actualmente por las policías de varios Esta-
Sin embargo, el aspecto que se refiere a las armas químicas está directamente vinculado al progreso tecnológico. "Espero que
los Estados Unidos decidirán producir más armas binarias. Un arma binaria se compone de dos agentes químicos, que son inofensivos mientras permanezcan separados, pero que al fusionarse, tras un disparo de un obús o de una bomba, se convierten en tóxicos", como se expresaba en junio el general Rogers, comandante supremo de las fuerzas
Caminando sobre sus huellas, la Asamblea de la UEO declaraba en la misma época: "Los stocks y tipos de armas químicas almacenadas por los miembros de la OTAN deben alcanzar un nivel suficiente para construir un potencial de disuasión y de represalia indispensable".
Las posibilidades de fabricación, de almacenamiento y de manipulación de las armas binarias son, a los ojos de los estados mayores, una baza a favor de la reorganización del arsenal químico. El año pasado, el Congreso norteamericano había rechazado los créditos necesarios para la puesta en marcha del programa binario. Pero el asunto no está liquidado, como se da a entender en el entorno de Ronald Reagan. Nuevo curso y nuevas contradicciones del imperialismo.
Hasta ahora hemos visto que prácticamente en todos los terrenos en que se ha relanzado, durante estos últimos años, la carrera de armamentos sobre bases más amplias, es el imperialismo el que ha tomado la iniciativa. El discurso militar oficial, al referirse a la "amenaza soviética" y a un análisis groseramente deformado del contexto militar internacional, sirve de cobertura para un redespliegue sin precedentes de los medios militares occidentales. Queda por precisar su amplitud total, las bases económicas y las consecuencias políticas, que como se verá comportan muchas contradic-
Según un folleto publicado en 1978 por la agencia norteamericana por el desarme, ya en 1976 los gastos militares en el mundo representaban un 5'8% del producto nacional bruto mundial, es decir, el equivalente al conjunto de gastos para la educación y más" del doble de los gastos consagrados a la sanidad pública. Desde entonces, la tendencia ha ido en aumento.
Estos gastos ascienden actualmente, en todo el mundo, a cerca de un millón de dólares por minuto. Ochenta millones de hombres y mujeres trabajan en industrias que participan en la producción de equipos militares. De una cuarta a una tercera parte de los recursos de la humanidad en términos de "materia gris" se desvian a fines militares.
EI SIPRI, en su último informe anual, indica que los gastos militares ascendieron en 1979 a cerca de 480.000 millones de dólares, y que sin duda rebasarán ampliamente los 500.000 millones de dólares en 1980. Este
¿Quién es el responsable? famoso instituto señala que "el armamento es uno de los sectores económicos que conoce la expansión más fuerte del mundo", y que si se registra una fuerte progresión de los gastos militares de los países en vias de desarrollo (15'3% del total mundial, contra el 6'3% en 1965), siguen siendo los principales países industriales los que dirigen el juego, con un procentaje del 72'8% del to-
Sin embargo, estas cifras reflejan una realidad más compleja, y hay que distinguir en lo que se deriva directamente de la producción de armamentos, del comercio internacional de armas y de los presupuestos militares que engloban los datos señalados —sin entrar aquí en el problema del maquillaje de toda una serie de créditos públicos, en diversos países, que de hecho se asignan a fines militares— y el mantenimiento de los potenciales defensivos.
EI SIPRI calcula en 120 mil millones de dólares, para el año 1979, la producción de material militar, es decir, alrededor de una cuarta parte de los gastos militares globales. El boom de las industrias de armamento, sin embargo, sólo se notará a medio plazo.
Algunas cifras bastan para fijar la parte que intenta llevarse el imperialismo norteamericano en este terreno; así, los programas autorizados para 1985 rebasarán en cien mil millones de dólares los de 1981 (en curso de ejecución), y la suma de inversiones previs tas para los 5 próximos años alcanzará cerca de 1.032.000.000.000 (un billón treinta y dos mil millones) de dólares. Para el presupuesto de 1981, mientras que Harold Bronw reclama "solamente" un aumento de 1.000 millones de dólares, los partidarios de Ronald Reagan, que desean trabajar por cuatro, con el fin de acelerar la realización de los programas en curso y elaborar nuevos, avanzan cifras que van de 3.000 millones de dólares (senador Tower, futuro presidente de la Comisión de las Fuerzas Armadas), a varias decenas de miles de millones de dólares (grupo de expertos del equipo Reagan).
En estas condiciones, ni el potencial económico de la URSS y de los países del Pacto de Varsovia reunidos, ni el de los estados europeos occidentales, permiten a unos y otros esperar algo más que figurar muy por detrás de los Estados Unidos en el relanzamiento de la producción de armas.
Dicho esto, también en América del Nor-
WIAZ te la inyección de estas sumas en las industrias de guerra choca con muchas contradicciones. La dificultades de suministros en materias primas raras (particularmente para el sector aeronáutico), y la falta de mano de obra especializada se conjugan para reforzar aún más los efectos inflacionistas de estas inversiones improductivas.
De ahí hay que sacar una doble conclusion. La primera es que el relanzamiento masivo de la producción de armas en Estados Unidos no le permitirá al capitalismo salir de la crisis, y amenaza, por el contrario, con traducirse a cierto plazo en nuevas y fuertes presiones sobre las industrias de armas de Europa Occidental, con todo lo que ello supone en tensiones entre Washington y las capitales occidentales del viejo continente.
La segunda conclusión es que no sólo la
presión sobre las economías del COMECON será difícilmente dominable por la burocracia, con lo que se convertirá en fuente de nuevas tensiones en el Este, sino que también en otras partes del mundo la presión directamente militar del imperialismo domiactualizará peligrosamente el retorno a su curso político abiertamente intetvencionista de Washington. En resumidas cuentas, el relanzamiento de la producción norteamericana será forzosamente "desestabilizadora" en relación a la situación internacional actual y a este equilibrio ya precario.
En lo que se refiere al comercio internacional de armas, la situación es globalmente igual de favorable para los Estados Unidos, que acapara cerca de la mitad del volumen mundial de ventas de armas; a continuación viene la URSS, con un poco menos del 30%, Francia, con cerca del 11%, Italia, Gran Bretaña y la RFA, con menos del 5% cada una
Un informe de la Comisión de Asuntos Generales de la UEO explicaba y comentaba en 1979 esta situación en los siguientes términos: "En las circunstancias actuales, todo indica que por lo menos en el interior de la Alianza Atlántica, la situación beneficia principalmente a los productores de armas norteamericanos. En efecto, estos, que se benefician del amplio mercado que les ofrece las fuerzas armadas de los Estados Unidos, pueden suministrar a los mercados exteriores productos para los que pueden distribuir los gastos generales, incluídos los que afectan a la investigación y al desarrollo de prototipos, entre un gran número de ejemplares, mientras que las industrias de los países europeos sólo pueden distribuir los suyos entre un número mucho más restringido, que es el que pueden adquirir sus ejércitos nacionales. Así, se encuentran, en los mercados de sus clientes europeos, en una situación desfavorable con respecto a sus competidores norteamericanos. Esta situación se agrava aún más si se examinan las posibilidades de "compensación", dado que al producir un número menor de ejemplares de material acabado, deben incrementar, con el fin de ofrecer "compensaiguales, en la misma cantidad de número de piezas y elementos que deberán declarar listos para ser adquiridos por su comprador. El fenómeno de la economía de escala juega por tanto un doble sentido en favor de los productores norteamericanos, frente a sus competidores europeos, lo que explica los éxitos comerciales que hanobtenido frecuentemente incluso en Europa, durante los últimos años. Sin embargo, estos éxitos contribuyen aún más a limitar los mercados de los productos europeos y a ampliar los norteamericanos, y por tanto a reforzar aún más un proceso que obligaría rápidamente a los industriales europeos a reducirse a un papel de complemento y subcontratación a favor de sus competidores norteamericanos".
Lo que es cierto en cuanto a la posición predominante de los Estados Unidos en los mercados europeos, que son los más importantes en volumen, lo es más en relación a los demás mercados del globo, aunque en este caso en menor medida, pues aquí entran en liza los factores políticos vinculados a la pérdida de credibilidad militar del imperialismo estadounidense durante el periodo precedente. De ahí que un país como Francia, y con ella, aunque en menor grado, los demás países grandes de Europa capitalista, han podido insertarse, a veces de forma importante, en los Mercados de Oriente Próximo y Medio, por ejemplo. Los productores de petróleo se han convertido asi, desde hace algunos años, en los clientes soñados de las industrias de armamentos, y la tendencia se ha confirmado claramente en 1980, particularmente en beneficio de París, sin que puedan cifrarse aún los resultados.
El redespliegue de la industria norteamericana de armamento choca principalmente con esta dificultad a escala del globo, máxime cuando las consecuencias de una politica extranjera de "golpe por golpe" resultan muy caras para los norteamericanos, como demuestran los datos relacionados a la ayuda militar al extranjero, cuyo campo de aplicación se ha reducido en proporciones considerables, con el riesgo de ceder el lugar a los europeos, que no esperaban otra cosa.
Egipto e Israel, que recibían el 2'7% de la ayuda militar estadounidense en 1969, monopolizan hoy, por ejemplo, el 82%. Añadamos que las presiones ejercidas por los EE.UU. sobre sus aliados, para que aumenten la parte de su presupuesto consagrada a la defensa, no favorecen la reconquista de los mercados perdidos por ellos en beneficio de los europeos en otras partes del mundo.
Con el asunto de los presupuestos aparecen aún más claramente las contradicciones del "atlantismo". En la cumbre de Londres, en 1977, los miembros de la OTAN, al. trazar la prespectiva de un 'programa de defensa a largo plazo", se habian comprometido a aumentar en un 3% anual, en términos reales, sus gastos militares. Actualmente, la cuenta es fácil de hacer: sólo Luxemburgo cumplirá la promesa, pues Fran-
—cuyo presupuesto conoce un incremento comparable al del presupuesto de los Estados Unidos (del 5 al 6%)— no forma parte de la organización integrada, y no estaba vinculada a los compromisos de Lon-
La paradoja asombra: por un lado, la Alianza contrarrevolucionaria ha obtenido éxitos incuestionables en el flanco sudeste de Europa (Grecia, Turquia) y se prepara para recibir pronto o tarde la adhesión de España, y por otro, los europeos se resisten a pagar la factura. La crisis que ello refleja es profunda; el propio atlantismo está en te-
Los países europeos y los Estados Unidos se libran a una competencia desenfrenada en el plano económico, incluído el terreno de la producción de armas; sin embargo, al mismo tiempo, Europa capitalista, excepto Francia, parece contar con los EE.UU. para asegurar su defensa frente al Este. A este fin se dan varias explicaciones: la propaganda a ultranza sobre la "amenaza soviética" por mucho éxito que tenga al otro lado del Atlántico, choca en Europa con cierto escepticismo; la crisis económica, que afecta a todos los países europeos, lleva a la mayoria de los gobiernos a renunciar a un aumento provocador del despilfarro militar, mientras que aplican una política de austeridad draconiana en todos los demás sectores (contradicción típica a la que se enfrenta la socialdemocracia en el poder).
La influencia dispar del militarismo a un lado y otro del Atlántico es patente. La misma perspectiva de la transformación de Europa en un campo de batalla contribuye a que aparezcan corrientes pacifistas pequeñoburguesas, que militan por la "neutralización de Europa", e incluso por su 'finlandización" , como fulminan los círculos atlantistas. Pero los sectores más realistas.
del capital europeo han comprometido, sobre todo que en las condiciones de un relanzamiento de la carrera armamentística por parte de los norteamericanos, dispondrían de pocas "bazas rentables" frente a estos.
Así, si bien las burguesías europeas están dispuestas a dotarse de medios indispensables para hacer frente a las "amenazas pro-
"interiores", sea vinculadas a la protección de sus suministros petroliferos, prefieren que los EE.UU. corran con la responsabilidad de la "cobertura nuclear de Europa" y de los medios clásicos de acompañamiento. En términos más concretos, se resisten a no ser más que clientes obligados a los Estados Unidos. La política alemana ilustra maravillosamente esta constatación.
ocupa un lugar aparte en este concierto, pues no es miembro de la organizacióm militar integrada y dispone de fuerzas nucleares autónomas. Dicho esto, se enfrenta a un problema espinoso de orientación, ilustrado por las recientes polémicas sobre la "batalla del frente". A nivel militar, en efecto, hemos asistido estos últimos años a un proceso de integración "por abajo", caracterizado por una política de coproducción bilateral o multilateral de armas, pero este proceso tiene límites evidentes, si no viene acompañado de procesos sustanciales en términos de "integración por arriba" a nivel político, y por tanto militar, que permitiría conjugar los medios nucleares.
Hoy en día, importantes proyectos de coproducción, como el tanque franco-alemán, marcan el paso, y la construcción de una Europa "supranacional" no aparece como una prespectiva cercana. De ahí puede resultar, en el terreno de la política militar, un aislamiento creciente de París, a menos que Francia vuelva a la OTAN, y una tendencia al retroceso de multipolaridad del mundo occidental.
Sin embargo, en este terreno hay que ser prudentes, hasta que la administración Reagan no haya trazado con mayor precisión lo que va a ser su política exterior, diplomática y militar. Independientemente de la voluntad de los norteamericanos de retomar las riendas, la evolución del último decenio se caracteriza por un "declive relativo" de los Estados Unidos. Esto es un hecho.
Los cambios de rumbo son más fáciles en la teoría que en la práctica. Es evidente que la voluntad expresada por Ronald Reagan de disponer de un "margen de seguridad" en relación con Moscú, en el plano militar, que sustituya la búsqueda de una "paridad aproximada" en el discurso oficial del imperialismo, se traducirá prácticamente en la realidad por una aceleración de la carrera
De ahí que se hayan reforzado las condiciones favorables para un rumbo intervencionista. Pero no por ello deja de ser cierto que la relación coste/eficacia de tal o cual tervención militar en caliente, en tal o cual región del mundo, continuará dividiendo a los expertos del Pentágono y de la Casa Blanca. La idea de un presidente que corre él solo riesgos desmesurados, pertenece al reino de los cuentos de hadas.
En el último orden de ideas, los circulos dirigentes norteamericanos conocen demasiado la capacidad de las burguesías europeas para darle mucha guerra con el fin de no hacer un enfoque más prudente en los hechos que en los discursos sobre las realidades de la Europa capitalista. En estas condiciones, podría suceder muy bien que la llegada a la Casa Blanca del cow-boy Reagan nos reserve algunas sorpresas, y que los Estados Unidos, por ejemplo, realicen una reorientación, en un ambiente internacional caracterizado por las crisis regionales, hacia un relanzamiento de la "coexistencia pacífica" con Moscú, lo que implicaría un retorno a las relaciones bipolares, que son una de las condiciones fundamentales del 'mantenimiento del orden"
escala internacional, tanto en Occidente como en el Este. Esta és en todo caso la hipótisis por la que parece apostar la burocracía soviética. La URSS, víctima y cómplice del imperialismo
Si se aferra tanto a un marco bipolar de control de la situación internacional, es porque la burocracia, por su naturaleza social conservadora, trata de evitar cualquier ruptura brutal de los grandes equilibrios mundiales. Bien entendido, esto no significa que se niegue a aprovechar las ocasiones se le ofrecen, en las periferías de las zonas de confrontación principales entre ella y el imperialismo —como en Afganistán—, pese a que la brutalidad y el cinismo que caracteriza sus métodos apenas le permiten obtener una relación coste/eficacia satisfactoria.
En el plano de la carrera armamentística, al igual que en lo que se refiere a sus grandes orientaciones militares, aparece de nuevo esta característica conservadora, que siempre la lleva a "jugar el juego" frente al imperialismo, sin poner en entredicho las reglas. Sin embargo, en este terreno, los dados están trucados, tal como hemos tratado de demostrar.
Por ejemplo, hay uan enorme mistificación en Occidente en cuanto al potencial defensivo de los paises del Este. La burocracia, presentada como un agresor potencial, se describe frecuentemente como una potencia militar desmesurada en comparación con los medios, aunque considerables, de que dispone.
Su crimen consiste en no desmentir jamás esta caricatura, que le resulta útil, aunque con ello contribuya a desmovilizar a las masas de las principales ciudadelas imperialis-
tas, para máximo beneficio de los gobiernos occidentales.
La ridícula política del "secreto" es un engaño, pues los avances tecnológicos en el terreno de la observación, de la detección y de la vigilancia, particularmente con los satélites espía, permiten que los circulos dirigentes occidentales sepan muy exactamente a qué atenerse en cuanto al potencial real de la Unión Soviética y de los demás países del Pacto de Varsovia.
En revancha, las masa en Occidente, al igual que en los países del Este, permanecen en la ignorancia más absoluta y a merced de todas las campañas de intoxicación de la propaganda militarista occidental.
En 1977, con ocasión del asunto del missile gap, oportunamente avanzado para justificar el programa —"faraónico", en palabras del general Galois- de refuerzo del potencial intercontinental de Washington, la burocracia no rechistó. Fueron los norteamericanos, una vez logrado el "golpe" quienes desmintieron las "informaciones"" completamente equivocadas, que habían puesto en circulación ellos mismos, a bombo y platillo, en torno al estado del arsenal intercontinental soviético.
Asimismo, la burocracia se callará con ocasión del asunto de los sistemas ABM, como se calla hoy en día a proposito de los SS-20 y sobre la cuestión de saber si están o no "mirvados". No seria difícil alargar la
Pero existe un terreno en que los burócratas son más locuaces, y es el de la estrategia militar que los dignatarios del régimen encuestiones de defensa (mariscal Gretchko, mariscal Sokolovski, almirante Gorschkov, particularmente), han expuesto en repetidas ocasiones, en unas obras que llenan los estantes de las bibliotecas de los oficiales del
En primer lugar los dirigentes soviéticos tratan de los fundamentos militares de la "coexistencia pacífica". Para ellos, se ha pasado de la "ineluctabilidad" de la guerra a su "no inecluctibilidad", pues, como explican, "el hecho de que en nuestro planeta no haya estallado una guerra de misiles nucleares se debe ante todo a la existencia de la Unión Soviética, a la amistad de los Estados socialistas y a su potencia, capazde detener al agresor" (Volkogonov, la Guerra y el
A este nivel y pasando por alto la "amistad de los estados socialistas" por más que estar de acuerdo, precisando que es aplicando a los Estados obreros el principio del derecho a la autodefensa que la IV Internacional aprobó el hecho de que la URSS, y después China, se dotaran de un arsenal nuclear. Pero sucede que la burocracia soviética no se ha limitado a esta estricta necesidad de disuadir al imperialismo de atacar con medios nucleares los territorios de los que habían sido expulsados los
En cambio se ha comprometido con una política de chantaje nuclear ante los países occidentales, percibida como una amenaza directa por los trabajadores de estos países, cosa que es tan estúpida como ineficaz. La modernización extravagante de su arsenal nuclear, su diversificación y el lugar privilegiado que ocupa ahora en el potencial global de defensa de los países del Este, equivale mucho a una simple limitación del imperialismo, aunque con medios bastante menos importantes que este.
La afirmación, también contrarrevolucionaria, según la cual los países socialistas deben poder ganar, en su caso, una guerra nuclear, forma parte de la misma orientación. Se olvida demasiado a menudo, en fin, que la lamentable adhesión de los PCS de masas de Europa Occidental a las fuerzas nucleares del imperialismo tiene sus raíces en el impacto negativo de la política de potencia nuclear de la URSS.
Por el contrario, hacía y hace falta apoyarse en la imposibilidad para el imperialismo de emplear su formidable arsenal nuclear, actuando a un doble nivel, y dotándose naturalmente de los medios de autodefensa, concebidos y presentados por tales, pero sobre todo suscitando por todos los medios la movilización de masas de las ciudadelas imperialistas contra sus propios burgueses. Una política eficaz de defensa de los Estados obreros no puede entrabar la movilización de masas, por mucho que los hayan querido aprender nada de la victoriosa resistencia de las masas soviéticas al invasor nazi.
La naturaleza de la burocracia le impide aplicar esta política revolucionaria, pues minaría las bases de su poder. Así, el despliegue de un número considerable de misiles SS-20, con objetivos anti-fuerzas en Europa, no se justifica ni en el plano de la necesaria defensa militar de los Estados obreros, ni siquiera en el de una política de apoyo activo a las luchas de masas anticapitalistas en los paises de Europa Occidental.
Imaginemos por un momento la eficacia que tendría una movilización de masas de Occidente contra las últimas decisiones de la OTAN, junto a una iniciativa, ni siquiera de desarme parcial y limitado, sino del tipo de "moratoria" en torno al despliegue de los SS-20, bajo control internacional. Sobre este último punto, el del control, la burocracia también da la espalda a la eficacia, pues el diálogo permanente entre Estados, entre bloques, en el marco bipolar, excluye la intervención de las masas y de sus organizaciones, quitándoles de entrada toda posibilidad de influir con us movilización.
Imaginemonos también la eficacia, por ejemplo, que tendría la convocatoria de una conferencia mundial de los Estados y organizaciones obreras y dmocráticas, para el control in situ de los arsenales existentes. Los burócratas de Kremlim son incapaces de tomar tales iniciativas, y prefieren el marco entrampado de las SALT, MBFR y otras conferencias sobre el desarme que son otras tantas citas frustradas con la paz.
El segundo eje que vertebra la estrategia militar de Moscú se refiere al mantenimiento del orden burocrático en el "campo socialista". Se basa en la doctrina de Breznev sobre la llamada "soberanía limitada", o en otras palabras, sobre la responsabilidad colectiva del campo socialista cuando "están amenazados los intereses del socialismo" en uno u otro país miembro del Pacto
En función de ello, según Breznev, URSS no puede ser indiferente, y jamás lo será, ante el destino de la construcción del socialismo en los demás países, así como ante la causa del comunismo mundial", y otra precisión cínica : "'tal iniciativa de enviar una ayuda militar a un país hermano con miras a eliminar las amenazas que pesan sobre el orden socialista es una medida excepcional impuesta por las. circunstancias. Sólo puede ser suscitada por la acción directa de los enemigos del socialismo en el interior y en el exterior de las fronteras del
país, acción que comporta una amenaza contra los intereses comunes del campo socialista".
Ya se sabe qué tipo de práctica se trata de cubrir con estos discursos: ayer Checoslovaquia, mañana posiblemente Polonia, y que asigna a las tropas del Pacto de Varsovia un papel de "escudo del poder burocrático" frente a las masas en lucha por la democracia socialista. Esta es sin duda la mayor debilidad en el plano político, y por tanto militar, de la burocracia, debilidad de la que se alegran en los países occidentales, al menos mientras las "amenazas interiores" no comporten graves riesgos de desestibiliza-
La estrategia soviética oculta cada vez peor estas contradicciones que orden burocrático, y que su competencia pacífica con el imperialismo en el terreno de la carrera armamentística acentúa de forma irreversible. La casta burocrática no tiene ninguna política alternativa, y bien que mal trata de proseguir, reforzando con sus opiniones políticas la eficacia de las presiones que aplica el imperialismo a las economías de los países del Este. Al mismo tiempo, asumen conjuntamente, por la fuerza de las cosas, el riesgo de una desesta bilización mayor, esta vez en el corazón de Europa, con consecuencias incalculables. Contra el militarismo, por el socialismo
El crecimiento potencial de un formidable poder de destrucción de la humanidad, por iniciativa del imperialismo estadounidense y de sus aliados europeos, con la complicidad objetiva del Kremlim, viene acompañado de un retorno al militarismo; en la forma de chantaje de la "apocalipsis nuclear" y otros artificios propagandísticos que no tienen otro objeto que el de desviar la atención de las masas de su lucha de emancipación nacional y social.
Paralelamente, los gobiernos occidentales se aplican a imponer en los hechos sus medidas de 'militarización" social. Y por supuesto, la investigación, la puesta a punto y el despliegue de las nuevas generaciones de armas se aceleran en este contex-
Combatir a unas y otras es una tarea del movimiento obrero en este periodo. De ahi se deriva la necesidad de realizar campañas masivas, que si bien pueden diferenciarse en los temas avanzados en cada país, deben poder converger para obstaculizar los preparativos de guerra del imperialismo. En esta medida, y porque objetivamente van en el sentido de un "desarme" político y militar de las ciudadelas imperialistas, campañas son el mejor medio de lucha por la paz, que pasa por la instauración del socialismo. A este respecto aparecen claramente una serie de ejes principales de lucha.
1) Contra el encuadramiento de la juventud en los Ejércitos imperialistas; la lucha por el pleno ejercicio de las libertades democráticas, de información, de expresión y de organización, con plena independencia con respecto a la jerarquía militar, es un arma poderosa contra el militarismo en todos los países de Europa occidental que aplican la conscripción. Permite darle un contenido concreto y de masas en las condiciones actuales, a la tradición comunista, retomada en las 21 condiciones de adhesión a la Internacional Comunista, de un trabajo de dirección a los jóvenes proletarios reclutados bajo la bandera de la burguesía, independientemente de sus formas prácticas. Sin embargo, la conscripción no constituye en modo alguno una conquista del movimiento obrero, como pretenden las direcciones reformistas, estalinistas o socialdemócratas. Incluso históricamente se desarrolló en oposición al armamento de masas. De ahí que su reintroducción en los Estados Unidos no significaría otra cosa que un encuadramiento masivo de la juventud norteamericana, que debe ser combatido.
2) Contra las medidas de "militarización" del territorio y de "encuadramiento" de las poblaciones, que degradan el medio ambiente y atentan contra las libertades. La implantación de los misiles móviles, como el MX en los EE.UU., la prosecución de experimentos nucleares, particularmente en el Pacífico, y los numerosos ejercicios militares "en campo libre", incluso en los centros urbanos, son otras tantas aplicaciones posibles. Asimismo, con el pretexto hipocrita de la protección de las poblaciones, se varios países los planes "defensa civil", cuyo objetivo es la "protección de la retaguardia contra la subversión", con todo lo que ello supone de restricciones de las libertades obreras y democráticas. También en este terreno las aplicaciones son inmensas, desde la "militarización" de determinados servicios públicos hasta la "reticulación" del territorio y la explotación informatizada de la vigilancia.
3) Contra la OTAN y la Alianza Atlántica antiobrera. El imperialismo norteameri cano redobla sus esfuerzos por superar la crisis de la OTAN, consecuencia de la reactivación de la clase obrera en el centro y en el Norte de Europa, después del Sur; ha rééxito al menos parcial, con el retorno de Grecia al seno de la organización militar integrada. España es además presionada muy fuertemente para que se una al concierto atlántico. En cuanto a Francia, su ausencia de la organización inlegrada no da lugar a ninguna ilusión, y más que nunca asume su papel de pilar de la alianza del Atlántico Norte. Otras tantas razones para movilizarse contra esta alianza contrarrevolucionaria, que aún hace poco demostró lo que era capaz en Turquía.
4) Contra los presupuestos de guerra, que son una inmensa fuente de despilfarro de los recursos de la humanidad, tanto más escandalosos que las necesidades más elementales de tres cuartas partes de la población mundial no son satisfechas y que a los trabajadores de la metrópolis imperialistas se les impone la austeridad. Las menores restricciones a los créditos bélicos de los principales países industriales tienen un efecto benéfico en la carrera de armamentos, en la medida en que limitan la realización de programas de investigación, entre los más locos, y no les aseguran una salida certera en el mercado.
5) Contra el redespliegue de los medios militares del imperialismo a escala planeta ria, ya se trate de la implantación de las nuevas ojivas nucleares en Europa, ya se trate de medios más clásicos de intervención
militar contrarrevolucionaria contra los pueblos de las "zonas de tensión", en torno al golfo, y en el Mediterráneo, al igual que en el Caribe. Todo avance en este terreno contribuye a obstaculizar el nuevo curso intervencionista que pretende seguir Washington. La exigencia de la retirada de los marines del Océano Indico y del cierre de las principales bases aeroterrestres y portuarias de la región es particularmente importante en este terreno.
6) Contra los arsenales nucleares que hacen pesar sobre la humanidad una amenaza tan terrorífica como en parte incontrolable, por la suspensión de la fabricación y por la destrucción de los stocks en Occidente y en el Este. Aunque no confundimos el papel respectivo en este terreno por parte del imperialismo y de la burocracia, es forzoso constatar que la política aplicada por • Moscú es un obstáculo para las movilizacio-
¿Quién es el responsable de la carrera de armamentos? nes en pro del desarme de los belicistas occidentales. Una dirección revolucionaria tomaría iniciativas de desarme unilateral, sin poner en entredicho su capacidad de autocon el fin de suscitar poderosas movilizaciones de masas en defensa de la revolución, por el desarme de la contrarrevolución. Por consiguiente, la expropiación del capital de Occidente y el derrocamiento de la burocracia del Este son las únicas garantías decisivas que puede darse la clase obrera contra el chantaje de la guerra nuclear. Las conferencias-coartada SALT. no son ninguna ayuda contra la carrera de producción de los más formidables medios destructivos jamás empleados en la
7) Control de los trabajadores sobre las producciones y ventas de las armas, en la perspectiva de una reconversión y del socialismo. Los reformistas hacen gala de demagogia al defender las producciones de armas en nombre del "empleo" o de la 'independencia nacional". En cambio, hay que luchar, por la nacionalización bajo control obrero de todas las industrias que participan en esta producción y por su reconversión en el marco de un plan democráticamente elaborado, en que sean las necesidalas masas las que orienten opciones de la producción, y no a la
Sólo el socialismo puede resolver definitivamente el problema de la carrera de
En la mayoría de los países occidentales están a la orden del día las tareas que combinan varios de estos ejes de lucha: En diveros paises ya se han iniciado luchas de masas. Deberán conocer un nuevo auge importante en el próximo periodo, pues ésta es la única vía realista de responder, por parte de la clase obrera, a los preparativos de guerra y al relanzamiento de la carrera de armamentos por parte del imperialismo.