Inprecor en castellano

Revista de la Liga Comunista Revolucionaria (IV Internacional), nueva serie, 1979–1991

Gran Bretaña: Los avances de la izquierda en el Congreso del Partido Laborista

· Inprecor n.º 18, diciembre de 1980 · pp. 36-39 · 3.003 palabras

Los avances de la izquierda en el

Congreso del Partido Laborista.

Gran Bretaña

Wilson. decisiones adoptadas por el Congreso del Partido Laborista, as celebrado a comienzos de octubre, implican un cambio en la vida política de Gran Bretaña. Se produjo un claro avance de la izquierda laborista, cosa que desencadenó la furia de la derecha de este partido y de la prensa tory (del Partido Conservador). El diario de gran tirada Daily Mirror, titulaba en primera plana: «Furia desatada ante la victoria de Benn y de la izquierda".

Esto es un tanto exagerado. Sin embargo, las decisiones adoptadas en relación a la atribución de los mandatos a los diputados salientes antes de cada elección, así como la. de ampliar el derecho de voto para la elección del secretario general del Partido Laborista (1), han abierto efectivamente la posibilidad de que un programa de izquierda adoptado por el Congreso sea aplicado por un futuro gobierno laborista.

Tony Benn, el principal pretendiente al cargo de secretario general, caracterizó justamente estas victorias como "un inicio de control del partido de los militantes de base, en oposición al control de los parlamentarios sobre la base". El programa de la izquierda laborista

Las decisiones de carácter claramente de izquierda que se adoptaron fueron las siguientes:

• organización de una campaña por la semana de 35 horas, sin reducción del salario y contra los cierres de empresas y las supresiones de puestos de trabajo; • nacionalización de importantes sectores de la industria británica y renacionalización de todas las empresas del Estado que han sido reprivatizadas por los tories; • retirada total del Mercado Común; • abolición de la Cámara de los Lores

(cámara alta, no elegida, del Parlamento británico); •orientación hacia el desarme unilateral del arsenal nuclear e importantes recortes en el presupuesto para la Defensa.

Los cambios introducidos en los Estatutos han variado el significado de este programa radical. El intento de retirarle al secretario general del partido la exclusiva en la redacción del manifiesto electoral, fracasó. En cuanto al modo de elección del secretario general, los dirigentes sindicalistas de la derecha laborista hicieron toda una serie de maniobras en torno al procedimiento; sin embargo, lo único que lograron fue la celebración de un nuevo Congreso en enero próximo. Será el tercero en el espacio de nueve meses. El debate en los sindicatos, que ya había sido muy rico antes de este congreso, adquirirá ahora una amplitud sin precedentes. Una espuela para la lucha de clases

Los militantes entenderán estas decisiones como la señal de la respuesta a dos calamidades que han traído los tories: el paro masivo y la inflación galopante.

Ahora contarán con el apoyo de la izquier-

By tendrán la perspectiva concreta de obligar a un futuro gobierno laborista a que dé satisfacción a sus reivindicaciones. Una respuesta de gran envergadura es hoy en día realmente posible.

la clase obrera quedado anonadada bajo los ataques de los tories. Estos ataques se han plasmado en un paro masivo que, por primera vez desde los

Brian Grogan años 30, ha rebasado la cifra de dos millones de personas, es decir, un aumento del 20% en tres meses.

Importantes sectores de la clase obrera, como los trabajadores del automóvil y del acero, no cuestionaron la orientación sindical errónea ni desbordaron a las direcciones que las proponían. No consiguieron oponerse con eficacia a las restricciones presupuestarias, a las supresiones de puestos de trabajo ni al paro parcial.

La mayoría de los trabajadores han obtenido unos aumentos salariales cuyo porcentaje es inferior a la mitad de la tasa de inflación. Pero ahora está claro que el arma del paro no ha conseguido quebrar la combatividad de la clase obrera. Se desarrolla una nueva voluntad de resistir. Esto es lo que demostró el congreso del Partido Laborista y lo que tiende a reforzar gracias a las decisiones tomadas.

El congreso del TUC (Trade Union Congress —confederación sindical única), que se había reunido un mes antes, había adoptado un programa radical del mismo tipo. Pero la burocracia había logrado que se votaran algunas propuestas contrarias en una serie de cuestiones importantes. Por ejemplo, el congreso se había declarado tanto a favor como en contra de la limitación de los aumentos salariales por parte de un futuro gobierno laborista. Esta actitud de expectativa reflejó la incertidumbre de la burocracia sindical en relación a los efectos más o menos explosivos que tendrán los dos millones de parados de Thatcher en las or-

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ganizaciones y la combatividad de la clase obrera en las empresas.

A la vista del contexto en que había sido derribado el gobierno anterior —acciones sindicales masivas contra el programa de austeridad de Callaghan-, serán muchos los burócratas que prestarán su apoyo a Callaghan incluso si la combatividad obrera permanece intacta.

Sin embargo, la lucha en torno a la cuestión de la democracia interna en el Partido Laborista fue la expresión más patente del rechazo de cinco años de austeridad impuestos por los laboristas. Dada la falta de coherencia de las direcciones sindicales, los errores increíbles de la derecha laborista (que ha amenazado con escindir el partido, se ha negado a participar en las reuniones de la dirección so pretexto de que en ella es mayoritaria la izquierda, etc.) y la importante participación de la base en el congreso del Partido Laborista —contrariamente a lo que sucedió en el TUC-, en esta cuestión los trabajadores han expresado claramente su voluntad.

Una serie de acontecimientos ha demostrado que la clase obrera, si tiene una dirección justa, no sólo está dispuesta a luchar, sino que puede ganar.

victoria de los estibadores es una primera señal. Los trabajadores han echado los patronos, que pretendian despedir a 178 estibadores, lo que era una amenaza para varios miles de puestos de trabajo: ponían en tela de juicio un acuerdo firmado en 1972, en virtud del cual los patronos habían "comprado" varios miles de despidos, garantizando el empleo del resto de trabajadores. Este acuerdo ya no les conviene hoy a los patronos, dada la agravación de la recesión en Gran Bretaña. Frente a este ataque brutal, una conferencia nacional de delegados de los estibadores, reunida para organizar la respuesta, decidió convocar una huelga a escala nacional.

Los trabajadores de la BOC (British Oxygen Company), que tiene prácticamente el monopolio en Gran Bretaña sobre el suministro de gases industriales, han obtenido otra victoria, que si bien no es tan redonda, ha sido muy importante. Frente a la amenaza de despidos en la fábrica de Hackney, cerca de Londres, los trabajadores lanzaron un llamamiento a la huelga nacional. También en este caso, los patronos han dado marcha atrás.

Hay otras dos luchas que podrían subrayar esta tendencia: por un lado, la ocupación de la segunda fábrica de construcciones mecánicas de Manchester, en la región industrial del noroeste de Inglaterra, para oponerse a 590 despidos. Esta lucha podría convertirse en el punto de mira y ejemplo para toda una serie de empresas amenazadas de despidos y de cierre.

Por otro lado, el conflicto de los laggers (obreros encargados aislamiento térmico) adquiere la misma dinámica. La huelga, que dura ya 14 meses, de la central térmica de la isla de Grain, declarada para rechazar una reducción del salario, se encuentra actualmente con problemas, debido a la actitud de determinados miembros del EEU (Engeneering and Electricians Union -sindicato de técnicos y electricistas), que han roto la solidaridad. Pero los laggers han proseguido con la lucha con decisión, realizando acciones de

Gran Bretaña popularización y reforzando los piquetes de huelga de otras empresas en lucha. Estas acciones constituyen un desafío a la nueva ley antisindical, votada por los tories, que prohibe los piquetes de huelga. Ahora, los laggers han decidido llamar a la huelga nacional si no se da ninguna solución al conflicto.

Este nuevo estado de ánimo de la clase obrera les plantea a los tories problemas cada vez más graves. Han agravado deliberadamente los efectos de la recesión, y los patronos prestaron todo su apoyo político a esta orientación, cuyos efectos empiezan a volverse contra ellos. Pensaban que provocando de la noche a la mañana un paro a gran escala era una manera radical de romper las organizaciones de la clase obrera por lo menos a nivel de empresa.

El segundo aspecto de la estrategia tory tampoco ha sido un éxito. Quisieron establecer un ejemplo con los trabajadores de la siderurgia. Según| ellos, inflingir una derrota a este sector, cuidadosamente escogido, era el mejor medio de preparar nuevos ataques contra los sectores mejor organizados de la clase obrera, particularmente los mineros. Pero su plan fracasó. Este sector, que antes era poco combativo, resistió durante 13 semanas, y aunque no obtuvo satisfacción en todas sus reivindicaciones, los salarios aumentaron en un 16%. La propuesta inicial de la patronal era del 2%.

Después de este conflicto, los tories tuvieron que modificar SU estrategia, tratando de evitar todo choque frontal con los sectores clave. De ahí que bien puede ser que la reivindicación de los mineros, de un

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Gran Bretaña aumento del 30% del salario, esté ya satisfecha en buena parte. Esto ha estimulado la las minas, y cualquier desencadenar la huelga general.

En la región más amenazada, al sur del País de Gales, los dirigentes de los mineros han empezado a recorrer los pozos para solidaridad y preparar la huelga. Es evidente que estas actividades aparecerán como un test a los ojos de los demás sectores de la clase obrera.

Es precisamente esta debilidad práctica la que había tratado de superar el gobierno tory con ayuda del arma del paro. Y en la medida en que sus efectos empiezan a salirle por la culata, acá y acullá empiezan a oirse voces favorables a un cambio completo de política. Sin embargo, no cabe duda que su estrategia actual es la única posible en el marco de las disposiciones constitucionales vigentes. En este sentido, Thatcher tiene un margen de maniobra aún menor que el anterior gobierno conservador de Heath, que había sido derribado por la huelga de los

Sea como fuere, la gente empieza a ponerse nerviosa. Un reciente sondeo de opinión realizado por la NOP (National Opinion Poll), demuestra que el 51% de las personas interrogadas piensan que el problema prioritario es el paro y no la "lucha contra la inflación"; pero es precisamente esa 'lucha" la que utiliza el gobierno para justificar su política. Una mayoría —el 65% de las personas interrogadas- piensan que los tories "lo hacen muy mal para frenar el paro". Y las intenciones de voto a favor de los laboristas

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Los trabajadores frente al Parlamento.

sobrepasaban en un 11% a las favorables a los conservadores; cosa que les daría una mayoría confortable de 150 escaños a los laboristas, caso de haber elecciones ahora.

Estos datos han sido confirmados por un segundo sondeo, publicado por MARPLAN. Una lucha de cierta amplitud bastaría para hundir a los tories en una crisis irresoluble y marcaría un avance decisivo para la lucha de clases en Gran Bretaña. La aparición de una alternativa de izquierdas

La importancia de este congreso del Partido Laborista radica también en la aparición de una alternativa de izquierda a la orientación propuesta por Callaghan. Esta corriente se cristaliza en torno a Tony

Este había sido miembro del gobierno el último gobierno laborista, bajo el cual la cifra de parados había alcanzado un millón y medio, y que impuesto recortes presupuestarios de 8.000 millones de libras esterlinas en el capítulo de gastos sociales. Sin embargo, después de encabezar la batalla por la modificación de los Estatutos, en el congreso del Partido

Laborista de 1979, se distanció progresivamente de las orientaciones gobierno laborista.

congreso, de este año, Benn desarrolló una campaña pública a favor de los cambios que se han adoptado, así como por la AES (Alternative Economic Strategy— Estrategia

Económica Alternativa). Los congresos del

Partido Laborista y del TUC de este año programa. También fue Benn el que avanzó han adoptado lo fundamental de este las propuestas sobre el Comité Ejecutivo Nacional que se han resumido al comienzo de este artículo.

Además, ha estrechado lazos con los sindicatos. Uno de sus partidarios más entusiastas, Arthur Scargill, es dirigente de los mineros de Yorkshire, elegido recientemente como miembro del TUC General Council (Consejo General), y es prácticamente seguro que será el próximo secretario general del NUM (Sindicato Nacional de Mineros). Scargill acompañó a Benn en varios mitines importantes.

Benn se ha pasado este año reuniéndose con los comités sindicales regionales, los interprofesionales responsables sindicales a distintos niveles. Ha participado en muchos actos al lado del candidato de la izquierda laborista en las del presidente de la AUEW (Sindicato Unificado de Trabajadores del Metal), que cuenta con 1,2 millones de afi-

Benn es el candidato incontestable de los comités locales del Partido Laborista, donde la izquierda es hegemónica (2). Ha declarado su apoyo a la lucha por el derecho de las mujeres al aborto libre y ha desempeñado un papel de primer orden en la campaña que tuvo como resultado el rechazo en el Parlamento, de una legislación restrictiva en torno al aborto, a comienzos de año. Finalmente, Benn se ha pronunciado por el derecho del pueblo irlandés a la autodeterminación y por una

"política de retirada" de las tropas británicas de Irlanda del Norte.

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Su estrategia parece consistir en ganarse a los militantes que intervienen en las luchas extraparlamentarias, además de sus esfuerzos por ganarse el apoyo de los sindicatos para su candidatura como secretario general del Partido Laborista. Con la ampliación del derecho de voto decidido por el último congreso de este partido, esta candidatura tiene hoy posibilidades

Sin embargo, la orientación que propondrá Benn a la izquierda laborista vendrá determinada sobre todo por la evolución de la lucha de clases. En modo alguno impulsa acciones de masas y su único deseo es el de derribar el gobierno con métodos exclusivamente parlamentarios. Su única perspectiva es la de aplicar su programa en el próximo gobierno laborista —dejando, al mismo empo, que los tories sigan su evolucior

• Pero la lógica real de la AES es la colaboración de clases, y en este contexto pretende resolver el problema del paro mediante el control de las importaciones. La orientación fundamental de este

"Salvar la Gran Bretaña de los malvados tories". Evidentemente, es todo lo contrario de una orientación hacia la movilización independiente de la clase

Pero en el contexto actual, los militantes socialistas deben adoptar la orientación de luchar junto a los partidarios de Benn, pues la aplicación de las decisiones del Congreso del Partido Laborista constituye la mejor manera de hacer estallar las contradicciones

La decisión sobre el desarme unilateral, en lo que se refiere al armamento nuclear, se adoptó en el contexto de una campaña de masas contra la instalación de los misiles Cruise en Gran Bretaña. Durante las deliberaciones del Comité Ejecutivo Nacional tuvieron lugar una manifestación y una concentración delante del congreso. Esta cuestión dividió a los sindicatos obreros y permitió que la izquierda laborista se des-

Frente al paro se organizan acciones de masas. Varios miles de sindicalistas se manifestaron delante del congreso del Partido Conservador, el 10 de octubre, consigna "derecho al trabajo". Los trabaTGWU (Sindicato de los Trabajadores del Transporte y Asimilados), que cuenta con dos millones de afiliados, llamó al mismo tiempo a una hora de huelga en los tajos. El manifestación nacional en la principal ciuindustrial del norte de Liverpool, para el 27 de noviembre. Se esperan decenas de miles de manifestantes.

Esta movilización de realizará paralelaregionales, organizadas torno al tema del paro. La ocupación de

Gardner se inició precisamente en este contexto. La decisión del Partido Laborista y del TUC de lanzar una campaña por la semana de 35 horas, sin disminución del salario, se traducirá sin duda en acciones de

Se desarrollan movilizaciones contra las restricciones presupuestarias que afectan a los servicios Lambeth, un barrio de Londres, donde los laboristas son mayoritarios, ha convocado una conferencia nacional para el 1º de noviembre; no cabe duda que reunirá a milllares de delegados del Partido Laborista y del movimiento sindical. La convocatoria de esta conferencia propone organizar la resistencia frente a los ataques de los tories, incluyendo acciones a nivel de empresa.

Es un llamamiento a acciones ilegales. El principal dirigente de este movimiento es

Knight, secretario del Consejo de llamamiento en el congreso del Partido Laborista, fue ovacionado. Los delegados votaron una moción de apoyo a la conferencia de Lambeth, pese a los intentos de la Mesa del Congreso de aplazar el voto. Esto ha confirmado que cuando los delegados tenían la posibilidad de apoyar una acción de masas, pusieron de manifiesto su determinación y su combatividad.

Finalmente, el apoyo a las reivindicaciones de las mujeres es cada vez más fuerte en los sindicatos y en el Partido Laborista.

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Gran Bretaña Después de decidir, por vez primera en la historia del TUC, luchar contra todo intento de limitar el derecho al aborto, el TUC decidido ahora conferencia, en noviembre, para discutir las posibles acciones a emprender.

Así, Benn ha lanzado su campaña en este contexto de movilizaciones conjuntas, del Partido Laborista y del movimiento sindical. Esta situación abre inmensas posibilidades revolucionarios que han luchado por impulso de acciones unitarias de este tipo.

Es la mejor manera de que se organice la respuesta frente a los ataqtes de los tories, que se intensificarán en el próximo período, y de evitar pasos atrás que terminarían mermando la-combatividad de la clase (1) Hasta ahora, el secretario general del Partido

Laborista era elegido por el Parliamentary

Labour Party, es decir, por los diputados laboristas. (2) Los comités locales del Partido Laborista se forman sobre la base de la adhesión individual. La mayoría de los sindicatos británicos están afiliados al Partido Laborista; en este caso se trata de una adhesión colectiva. (3) Gardner es la segunda empresa británica del metal. Ocupa a 2.400 trabajadores y fabrica motores Diesel. Los trabajadores han ocupado la fábrica para oponerse al despido de

590 empleados.