Inprecor en castellano

Revista de la Liga Comunista Revolucionaria (IV Internacional), nueva serie, 1979–1991

Hacia la revolución política: El programa de la Cuarta Internacional para la revolución política

· Inprecor n.º 17, octubre de 1980 · pp. 36-40 · 3.799 palabras

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EL PROGRAMA DE LA CUARTA INTERNACIONAL PARA LA REVOLUCION POLITICA (Extractos de la Resolución "'Ascenso declive y caida del stalinismo". , adoptada por el IV Congreso Mundial de la IV Internacional, en 1957).

1 desarrollo de las revoluciones polaca y húngara..., así como toda la discusión internacional desencadenada por la crisis actual de la dictadura burocrática, plantean necesidad imperativa de que la IV Internacional formule un programa más detallado y preciso para esta revolución. No se trata de un programa de reivindicaciones inmediatas y transitorias que podrían llevar a las primeras acciones de masas contra la dictadura burocrática. Estas reivindicaciones deben ser elaboradas, siguiendo la línea general de las reivindicaciones incorporadas en el Programa de Transición para la URSS, por los marxistas revolucionarios de la Unión Soviética y de las "democracias populares?', , sobre la base de las circunstanclas concretas que prevalecen en estos países.

El programa que se esboza a continuacion es el que presentan los marxistas revolucionarios a las masas ya despiertas políticamente activas, en vísperas, durante e inmediatamente después del estallido de la revolución política. Es el programa para la construcción de la democracia soviética en el Estado y la economía, problema crucial de la revolución política en torno al que gira la

Centre los obreros avanzados, discusión como han demostrado los ejemplos polaco y húngaro. La ampliación de los derechos y libertades democráticas

La organización del Estado obrero debe ser revisada a la luz de la teoría leninista clásica en la materia, la teoría de la democracia soviética en tanto que ampliación de los derechos y libertades democráticas de que puede gozar el conjunto de las masas trabajadoras, más allá de las libertades de que disfrutan incluso en los Estados burgueses más democráticos. Dictadura del proletariado y democracia socialista son sinónimos, en el sentido de que el otorgamiento de libertades políticas ilimitadas a las masas trabajadoras puede venir acompañado de una restricción o incluso de la negación de las libertades políticas a todos los representantes de las clases hostiles, es decir, de todos los que tratan de derribar el Estado obrero basado en supresión de la propiedad privada sobre los medios de producción.

En la práctica, el ejercicio real del poder por los soviets, consejos libremente elegidos trabajadores intelectuales de las ciudades y del campo, organismos tanto legislativos como ejecutivos, y que representan por esta razón una organización democrática, sólo es posible si existen las siguientes garantias:

•Libertad de asociación para todos los partidos que se sitúen dentro del marco de la legalidad soviética, dentro del marco de la Constitución del Estado obrero;

•Libertad de prensa y de reunión, es decir, el derecho cada tendencia apoyada por un mínimo legalmente establecido de obreros manuales o intelectuales, o por una decisión de los soviets, de poder de locales de reunión, tiempo de antena en las emisoras de radio y de papel prensa y de máquinas proporcionalmente a los medios disponibles;

•Elección y reelección periódica de los miembros de los organismos legislativos centrales y de los principales funcionarios centrales, provinciales y locales, mediante voto secreto y con pluralidad de candidatos • listas que representen a los distintos partidos soviéticos, y revocabilidad de los electos a voluntad de los electores;

•Limitación funcionario de la administración, ante todo de la administración del Estado, al nivel del salario de un obrero cualificado;

•Elección y reelección periódica de los jueces, mediante voto secreto, garantizando su completa independencia con respecto a los órganos de administración del Estado. Jurisdicción contradictoria, asegurando el derecho a la defensa en todos los casos, sobre la base del derecho escrito;

•Disolución de todos los órganos perma-, rientes secretos de seguridad interior. Deben públicas, que en caso necesario funcionen constantemente al

•Armamento general de los trabajadores y creación de arsenales de armas automáticas en las empresas y barrios obreros,

El principio leninista en que se inspira la

IV Internacional consiste en afirmar que si relaciones entre el proletariado y el enemigo

User desterrada de relaciones que enfrentan en el interior de la clase obrera a las distintas tendencias del movimiento obrero, y de las relaciones que oponen en el interior del partido revolucionario a las diversas corrientes, tendencias y fracciones. La dictadura del proletaríado es el empleo de la violencia contra el enemigo

Documento de la IV Internacional de clase, en función de su resistencia. La democracia soviética supone la negativa a emplear la violencia en el interior del movimiento obrero, y que el partido revolucionario debe recurrir exclusivamente, en sus relaciones con su clase y los demas sectores trabajadores de la sociedad, a la persuasión

Puesto que en la práctica las fronteras entre la clase enemiga y las clases trabajadoras no están trazadas con nitidez; puesto que hay muchas condiciones objetivas que pueden llevar al enemigo de apoyarse en las corrientes más conservadovanguardia. revolucionaria encontrarse a veces dolorosa: o bien permitir que se desarrolle una situación peligrosa para el Estado obrero, o bien emplear, con el fin de eliminar ese peligro, unos métodos que minan profundamente la trabajadores en la vanguardia y en su

Sin querer enunciar verdades absolutas ni dogmas, la IV Internacional declara, sobre la base de la experiencia pasada, que está absolutamente claro que un Estado obrero tiene que hacer frente constantemente a dos peligros, mientras no esté asegurada la victoria mundial del socialismo: el retorno de la contrarrevolución capitalista y la consolide la degeneración burocrática. Cuanto más débil sea el Estado, cuanto más fuerte sea la presión del enemigo y cuanto más falte la confianza de la gran mayoría de trabajadores, política, tanto más toda medida de fuerza ejercida contra sectores de la propia clase minará la confianza de esta en el Estado y puertas a la degeneración burocrática. Por eso, el partido revolucionario debe someterse al veredicto democrático de los soviets, incluso cuando estos cometan errores graves, pues la experiencia permitirá que la masa de trabajadores los reconozca y los corrija pronto o tarde.

Unicamente con este espíritu adquirirá todo su sentido el principio de TODO EL PO-

DER A LOS SOVIETS como base de organización del Estado obrero.

Al desarrollar el programa de la revolución política por el restablecimiento de la democracia obrera en los Estados obreros, la IV Internacional mantiene el principio inquebrantable de la defensa de todos los

Estados obreros contra el imperialismo.

Combatirá todos los esfuerzos de este por explotar la revolución política para propios fines contrarrevolucionarios. Estos esfuerzos se acentuarán a medida que progrese la revolución confiere aún mayor urgencia a nuestra tarea posición tradicional en la materia, a las masas y a los cuadros comunistas.

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Polonia Las relaciones entre el aparato de Estado y el partido

La degeneración burocrática de la URSS ha demostrado que las raíces del poder del aparato burocrático residen en su control más o menos arbitrario sobre el aparato de producción del Estado. Las relaciones entre el aparato de Estado, el aparato dirigente de la economía, y el partido revolucionario son, por lo tanto, un factor decisivo para asegurar el desarrollo de la socialista soviética. Estas relaciones deben regirse por los siguientes principios:

•Distinción fundamental entre el Estado obrero y el partido revolucionario, sin confundirse entre sí ni subordinar uno al otro. Esto significa en particular, que en ninguna circunstancia un organismo cualquiera del Estado —y máxime un organismo de seguridad— debe poder intervenir en las discusiones o luchas de tendencias internas del partido. Esto significa también que ningún organismo del Estado elegido por las masas ( o los soviets) pueda cambiar de composición por decisión del partido;

•Elección y control democrático de los dirigentes del partido por los miembros del mismo, mediante la estricta observancia de todas las normas de funcionamiento del conferencias en periodos fijos, elección de nacionales mediante voto secreto, derecho a organizar tendencias, incluido el derecho a publicar boletines internos de tendencia, información y discusión lo más completas posible en la base antes de que los organismos centrales decidan en controversias importantes, ninguna sanción contra algún miembro sin el previo acuerdo de los organismos de base en que militan etc.;

•Control democrático del Estado y del aparato económico por la masa del pueblo trabajador, organizado en sus soviets locales y consejos de fábrica, respectivamente. Elección y revocabilidad de los principales miembros de activa de las diferentes existentes en la elección de dirigenes y programas de acción contraligado al ejercicio de funciones dirigentes; sólo puede tolerarse una excepción en el caso de los técnicos no afíliados al Partido, que en tal caso deben ser sometidos a un control severo por los organismos soviéticos de base;

•Principio de máxima información y de publicidad de todas •las cuestiones controvertidas en el seno del partido, de los organismos del Estado y de los organismos que dirigen la economía. Esta es la condición indispensable para que el proletariado pueda dirigir efectivamente el Estado y para que adquiera lo más rápidamente posible la experiencia necesaria con el fin de llevar a tareas de dirección con el máximo de eficacia posible. El reparto de las funciones económicas

La organización de la economía socializada, durante el periodo de transición del

Yes la piedra angular de la evolución del Estado obrero ampliación de la democracia hasta el momento en que la propia democracia se extinga como última forma del Estado, o hacia deformaciones burocráticas del Estado y la aparición de nuevas desigualdades sociales que pueden degeneración burocrática.

sabemos que la degeneración burocrática del "Estado sólo puede ser una etapa transitoria de la lucha por el socialismo mundial, etapa que hace insuficiencia de las bases materiales de que dispone un Estado o un grupo de Estados obreros, y su aislamiento. Sin embargo, al reconocer esta última causa de la degeneración, los marxistas no admiten en modo alguno un deteminismo mecanicista y automático, es decir, la inevitabilidad de una degeneración extrema de tipo soviético. Reconocen únicamente que cuanto más pobre sea la base material del Estado obrero, tanto mayor es el riesgo de que surjan deformaciones burocráticas del Estado. Pero apoyándose en la dolorosa experiencia soviética, que le ha costado al proletariado soviético e internacional una serie de hecatombes, derrotas y sacrificios la vanguardia revolucionaria, para el factor subjetivo, de contrarrestar dentro de lo posible el juego de las fuerzas objetivas espontáneas de la necesidad, de la presión del medio adverso, de la falta de cultura y de cualificaciones

'Es fundamental concebir a este respecto un reparto de las funciones y de los poderes económicos que limite al extremo las posibilidades de la arbitrariedad burocrática, asegurando al mismo tiempo las mejores garantías para el desarrollo más armónico posible de las fuerzas productivas. Esta distribución de poderes debe establecerse esquemáticamente según el siguiente plan: • Decisiones centrales (en un congreso nacional de los soviets o consejos obreros), tras la discusión democrática de planes contrapuestos, en lo que se refiere a las líneas maestras de la distribución del producto nacional (política de inversiones, tasa de crecimiento, política de precios y de salarios). La IV Internacional rechaza, por antidemocrático y anticomunista, el mito anarcosindicalista de la plena autonomía de las empresas, que sólo puede desembocar en una lucha de competencia en un mercado más o menos libre o más o menos monopolizado, con todas las injusticias que esto comporta (apropiación por los obreros de las fábricas más modernas de una parte del producto creado por los obreros de la fábricas más atrasadas, etc.) y con el peligro de que se disloque la economía planificada; • Gestión de las empresas por los consejos obreros, en el marco del plan general elaborepresentantes elegidos del conjunto del proletariado. Estos consejos deben controlar y, si es necesario, modificar sobre la marcha la ejecución del plan, y deben defender, frente a cualquier exigencia injusta del aparato central, los intereses particulares de los productores (normas laborales y salariales en su aplicación concreta, despidos y contratación, organización del trabajo, etc.). Deben elegir al director y constituir al mismo tiempo la gran escuela de gestión, en la que pueda iniciarse un número creciente de trabajadores, por rotación, en el ejercicio de las administrativas de las empresas; • Papel de control desempeñado por los sindicatos, que deben defender, sobre todo frente a los consejos obreros —que representan ante todo el punto de vista de la producción— y a los organismos centrales de planificación, los intereses de los obreros en tanto que consumidoes y ciudadanos que tienen una determinadas necesidades culturales. Deben discutir las normas generales relativas al trabajo y los salarios, y su aplicación en los ramos industriales y en las fábricas, en el marco de convenios colectivos con plazo fijo; deben asegurar la seguridad social de los trabajadores en todas sus formas sin cumplir tareas de administración (que incumben al Estado, es decir, a los organismos locales de autoadministración); deben esforzarse por reducir la duración del tiempo de trabajo, aumentar las posibilidades de vacaciones pagadas y de participación de los trabajadores en la vida cultural en todos sus aspectos, etc. Deben basarse, al igual que el partido, en la estricta norma de afiliación voluntaria, contrariamente a los consejos obreros y soviets, en los que todo asalariado de la empresa o de la localidad tiene automáticamente el derècho de

La garantía efectiva del derecho de huelga es al mismo tiempo la garantía del carácter efectivo y no puramente formal de esta distribución de los poderes económicos.

Al destacar la importancia de este reparto de los poderes económicos, la IV. Internacional afirma, al mismo tiempo, que cualquier estructura organizativa, por muy ideal que sea, será una forma vacía de contenido mientras no se extiendan la democracia obrera política y la participación efectiva de un número creciente de proletarios en la vida política. En una economía planificada, la asignación de las grandes proporciones de la renta nacional constituye la decisión

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capital que establece para todos los organismos de autogestión un marco más o menos rígido al que no pueden escapar sin desorganizar el conjunto de la planificación. Mientras no participe una mayoría de proletarios en esta decisión, de forma directa o indirecta (a través de sus representantes libremente elegidos), y mientras no fije por sí misma, con conocimiento de causa, el límite de los sacrificios que consiente para favorecer el desarrollo de las fuerzas productivas, no se puede hablar realmente de una verdadera democracia soviética extendida. Mientras diversas corrientes obreras no tengan el derecho de generales o parciales, alternativos, a la elección de los trabajadores, esta participación será más ficticia que real. Distribución y aumento de las riquezas existentes

El socialismo es una forma de organización social basada en la abundancia. En el momento en que el proletariado conquista el poder en cualquier país, incluso en el país más avanzado, las fuerzas productivas no son suficientes para asegurar esa abundancia para todos sus ciudadanos, y menos para todos los ciudadanos del globo. La época de transición entre el capitalismo y el socialismo es por tanto, de todos modos, un periodo durante el cual el proletariado no podrá contentarse con una distribución distinta y más justa de las riquezas existentes. Deberá asegurar en todos los casos un crecimiento considerable de la producción corriènte de riquezas, y por tanto, del stock de medios de producción a disposición de la sociedad, para alcanzar su objetivo: la organización de una sociedad que asegure a cada persona la satisfacción plena y entera de todas sus necesidades, sin calcular esta satisfacción según la medida exacta del trabajo que dicha persona le haya entregado a cambio.

A la luz de esta tesis, cabria suponer que sólo existe una diferencia cuantitativa entre los problemas del desarrollo de la producción que se le plantean a un Estado obrero o a un grupo de Estados obreros apenas industrializados, y los que se les plantean a los Estados obreros instaurados en países en que el propio capitalismo había logrado previamente una amplia expansión de la industria moderna. No es asi: hay entre estos países unas diferencias cualitativas en lo que se refiere a los problemas planteados por el desarrollo de una industria socializada: • Desde el punto de vista social, en el primer grupo de países, la industrialización, aunque cuente con la ayuda de una economía socialista internacional, se desarrolla en un medio hostil (la mayoría de la población está constituida por los pequeños productores agrícolas). En el segundo grupo de países, el Estado obrero puede contar, en su política económica, con el apoyo de la mayoría, sinó de dos tercios de la población; • Desde el punto de vista económico, la industrialización en el primer grupo de países debe corresponder a objetivos combinados: tanto a los intereses particulares de los trabajadores, a la elevación de su nivel de vida y cultural, etc., como a la necesidad de diferenciar al campesinado (desvincular del mismo a una capa de campesinos pobres que pueden integrarse libremente en una economía socializada, y una capa de campesinos medios que pueden ser neutralizados en la lucha contra la acumulación primitiva de los campesinos ricos). En el segundo grupo de países, el desarrollo de la mente hacia la satisfacción de las crecientes servando durante un largo periodo transitorio una parte importante del producto nacional para la ayuda a los Estados obreros menos industrializados.

La IV Internacionl no sólo afirma el principio de que es imposible que un Estado imponga a los trabajadores un margen de sacrificios superior al que éstos tiempo que todo intento de elevar excesiva y sistemáticamente, acumulación, repercutirá negativamente tanto en la productividad del trabajo como en la autodisciunas pérdidas y gastos accesorios enormes que absorben en gran parte las ventajas blezca una proporción armónica en el crecisión de la producción, acompañada de un aumento más o menos equivalente del nivel de vida de los productores. Cuando más fácilmente puedan medir los propios productores directamente estos avances paralelos, tanto más consciente y entusiasta serásu participación creadora en el desarrollo económico. Las exigencias de este desarrollo armónico de todos los sectores de la economía excluyen de antemano toda política de colectivización forzosa de la agricultura, fuente de estancamiento o incluso de retroceso de la producción agraria y de graves desórdenes en el abastecimiento de víveres a

En cambio, pueden conciliarse, con la creación de cooperativas de producción agraria, todas las capas del campesinado que estén dispuestas, social y económicamente, a aceptar este modo de producción, con la condición de que les aporte ventajas materiales concretas.

Sin excluir la necesidad, que puede pre-

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sentarse incluso en el futuro, de que un Estado obrero aislado en un continente determinado deba emprender con SUS propias fuerzas la construcción de una cconomia socialista, toda la experiencia de muestra que la división internacional del trabajo y la ayuda mutua entre distintos Estados obreros, en pie de igualdad, constituyen un factor que facilita y estimula el desarrollo económico, un factor que de todos modos es indispensable para alcanzar y rebasar el nivel de productividad alcanzado en los paises capitalistas más avanzados, único criterio de la victoria definitiva de la economia socializada sobre la economia capitalista: Toda idea de poder acabar la construcción de una economia socialista autarquica en un solo pais o en un pequeño grupo de paises, debe ser rechazada como un mito reaccionario. La democracia soviética y el libre desarrollo de las actividades culturales

La democracia soviética, objetivo de la revolución política en los Estados obreros degenerados y de la revolución social en los paises capitalistas, es inconcebible sin un desarrollo libre de la creación artística, del trabajo cientifico y de todas las actividades culturales de la persona. Este desarrollo aparece cada vez más como una condición indispensable para la explotación completa de la formidabie reserva de fuerzas creadoras, técnicas y productivas, que pone la revolución a disposición de la nueva sociedad. Este libre desarrollo no significa que el partido y la vanguardia revolucionaria se abstengan de manifestar su opinión en materia de las múltiples controversias que pueden aparecer en el terreno tebrico. En cambio significa: • que el partido revolucionario milita activamente, mediante la propaganda y la persuasión, a favor de todas las tesis del marxismo y del materialismo dialéctico: e histórico; que exige que se otorguen las más amplias posibilidades para la enseñanza de todas estas tesis, sin que el Estado imponga la adopción o la exposición exclusivas de estas tesis al personal enseñante o a la juventud; • que ninguna tendencia cientifica, artistica o cultural que no sea considerada por la vanguardia revolucionaria como progresiva o como la más progresiva, puede ser reprimida o castigada administrativamente o puede ser trabada en sus esfuerzos de prodicción y creación; * que el Estado no otorga su investidura oficial, ni mediante ventajas materiales, ni mediante una distribución de cargos jerárquicos, a cualquier tendencia en el campo de la ciencia, de las artes o de la producción cultural, terrenos que son los más maduras para la aplicación integral del principio de la autoadministracion • que el partido debe distinguir claramente entre la elección de objetivos sociales, económicos o culturales a alcanzar prioritariamente (por ejemplo, la solución prioritaria de la crisis de la vivienda en relación a las necesidades de estética urbanística) y la necesidad de defender en el plano teórico (de la planificación a largo plazo) unos principios correctos relacionados con dichos objetivos, aunque no sean realizables inmediatamente,

La democracia soviética es asimismo inconcebible sin la destrucción radical de todas las barreras que impiden aun hoy que una mayoria de ciudadanos disfrute de los bienes materiales y culturales de la civilización. Debe asegurar te gracuidad integral de la enseñanza a todos los tiveles, operándo se la selección estrictamente en función de las capacidades; debe asegurar a cada ciudadano una sanidad graruita sin discriminación social alguna. Debe asegurar a las jovenes una participación completa autónoma en la vida política. Debe llevar la práctica el principio "a trabajo igual. salario igualM, ayudar al máximo a la emancipación de la mujer de milenios de sumision.

Debe revisar en el espiritu de la revolución de Octubre ci código matrimonial, el derecho al divarcio y à la maternidad voluntaria (distribución de medios anticoncepti vos y derecho al abórto), los dérechos de los niños, la autoadministración de la escucia, en el sentido de la igualdad absoluta del hombre y de la mujer, de la ausencia, al máximo posible, de todo imperativo matérial entre un ser humano y otro...