Inprecor en castellano

Revista de la Liga Comunista Revolucionaria (IV Internacional), nueva serie, 1979–1991

India: La vuelta al poder de Indira Gandhi

· Inprecor n.º 15, mayo de 1980 · pp. 23-25 · 3.161 palabras

El retorno al poder

de Indira Gandhi.

Pierre Rousset

ESDE hace más de 10 años, en la na democracia parlamentaria burguesa está sometida a tensiones crecientes. Esta inestabilidad política de la democracia burguesa se debe a la constante erosión de las bases tanto materiales como políticas del poder de la burguesía india.

Por un lado, el Partido del Congreso, que había acumulado un enorme prestigio a los ojos de las masas, gracias al papel dirigente que había desempañado en la lucha por la independencia nacional —y a la traición de esta lucha por los estalinistas en 1942—, vio cómo su credibilidad se erosionaba lentamente durante 25 años de ejercicio del poder. La muerte del dirigente carismático contribuyó a ello, sin duda, desde finales de los años 60. Sin embargo, esta erosión expresaba fundamentalmente el fracaso del Partido del Congreso, que no supo resolver los problemas fundamentales de las masas: la miseria, el subempleo masivo en el campo, la sobreexplotación de los trabajadores sin tierra y del semiproletariado de las ciudades, las hambrunas periódicas, como la de 1966, que provocó una situación semiinsurreccional en Bengala occidental.

Por otro lado, la recesión económica de finales de los años 60 y las consecuencias financieras de la última guerra entre la India y Pakistán, provocaron una intensilucha de clases, desembocó en la huelga de los ferroviarios en 1975 y en las explosivas luchas de masas en Gujarat y en Bihar. Además, esta situación se vio agravada por las consecuencias que tuvo en la economía india la recesión mundial de 1974.

Todo ello precipitó la democracia burguesa, que ya se tambaleaba, a una crisis aguda, a la que el régimen de Indira Gandhi respondió mediante la proclamación del Estado de Excepción, mediante la represión brutal de las luchas de masas y mediante la detención de numerosos militantes del movimiento obrero y políticos de la oposición burguesa.

marzo de 1977, las elecciones generales sancionaron la derrota del régimen de Indira Gandhi, que había impuesto el Estado de Excepción.

En el período posterior a 1977, la evolución política en la India vino marcada por una lucha permanente por el poder entre la burguesía industrial y la burguesía agraria, en el seno de la coalición burguesa que se había formado con la creación del partido

Este partido era un conglomerado incoherente de la antigua derecha burguesa tradicional, centrada en torno al partido racista hinduísta Jan Sang, de sectores del Partido del Congreso que se escindido junto con el viejo político Morarji Desai, representantes de la nuebva burguesía rural, estimulada por la "revolución verde", defensores pequeñoburgueses y burgueses de los "derechos humanos" atacados por Indira Gandhi, pedazos de la socialdemocracia en torno al dirigente de los ferroviarios Georges Fernández. Incluso contó con el apoyo electoral del Partido Comunista (Marxista), la más fuerte de las dos formaciones de origen stalinista que existen en la India (inicialmente prochina, actualmente cercana a las posiciones "eurocomunistas").

Esta coalición no supo resistir mucho tiempo a la prueba del poder. Su descomposición sancionó el fracaso del proyecto burgués de instaurar un sistema bipartidista viable. De ahí se derivó una creciente pérdida de autoridad del gobierno central y la atomización progresiva de las fuerzas políticas burguesas.

Otras características del período posterior a 1977: el nuevo ascenso de la lucha de clases y de las masas, el descenso de la tasa de crecimiento de la producción industrial y la voluntad de dominación cada vez más abierta por parte de la burguesía agraria. Todos estos elementos desembocaron finalmente en una crisis del poder político en período intermedio 1977-1979 se

Asia caracterizó asimismo por la ausencia de una alternativa proletaria, independiente, de masas, implantada a nivel nacional. Las consecuencias de las elecciones de enero de 1980

Las elecciones parlamentarias de enero de 1980 modificaron radicalmente la situación política. El partido Janata se hundió; el Partido del Congreso de Indira Gandhi se alzó con una victoria aplastante, obteniendo dos tercios de los escaños en la Cámara Baja.

El resto de los escaños se reparte entre formaciones regionales y personalidades independientes. Entre los diputados del Janata hay algunos socialdemócratas. El Lod Dal es el partido de la burguesía rural acomodada; en su origen es una escisión del Partido del Congreso.

De los resultados electorales (véase el Cuadro) se desprenden 3 factores fundamentales. En primer lugar, el Partido del Congreso de Indira Gandhi apareció como el único partido tras el que podía agruparse la burguesía india. Ha sustituido a la frágil coalición que era el partido Janata, que trataba de defender al mismo tiempo los intereses de la burguesía y de la pequeña burguesía, del sector industrial y del sector agrario. Una vez más, es el capital industrial el que se ha hecho con el poder político, lo que ilustra de nuevo la tesis marxista sobre el predominio del modo de producción capitalista en la India.

Contrariamente a un mito propagado por la burocracia soviética y muchos PC pro-Moscú —empezando por el de la India y su jefe, Dange, este capital industrial es claramente un capital monopolista. Según Ajis Roy (Political and Economic Weekly, 5 de enero de 1980), los bienes de los 20 principales grupos monopolistas privados aumentaron en casi un 40 % entre 1974 y 1977, de 37 a 51.000 millones de rupias.

En la medida en que la burguesía rural ha logrado organizarse para defender sus intereses particulares a nivel político, a través de un partido, Lok Dal, esto constituía un desafio al gran capital. Sin embargo, la burguesía industrial ha respondido con éxito a este desafío. En estos momentos, los resultados de las elecciones comprometen incluso su existencia política independiente a nivel nacional.

En segundo lugar, la ausencia de alternativas socialistas claras a las distintas variantes de la política burguesa ha ayudado enormemente a la burguesía a estabilizar su predominio político a nivel nacional.

Los dos principales partidos obreros, el

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PC (M) y el PC. (pro-Moscú), vienen aplicando desde hace añios una política de colaboración de clases sistemática e institucionalizada con distintas fracciones de la burguesía. El PC (pro-Moscú) apoyó sin reservas el Estado de Excepción de Indira Gandhi, e incluso lo apoyó durante la campaña electoral de 1977. Con su oportunismo acostumbrado hizo después autocrítica al respecto... tras el desastre electoral que sufrió Indira Gandhi en 1977.

A su vez, el PC (M) apoyó a fondo la coalición de partido Janata en las elecciones de 1977, y le concedió también su apoyo (aunque fuera crítico) durante 1979-1980. Además, en tres Estados dirige unos gobiernos de coalición con partidos obreros centristas y partidos burgueses, incluidas formaciones reaccionarias como la Liga Musulmana. Estos gobiernos mantienen las estructuras capitalistas en dichos Estados, con todo lo que ello implica para las masas.

Los partidos de izquierda presentaron en las elecciones el proyecto de crear un bloque interclasista, denominado Frente Democrático de Izquierda. Este no apareció como una alternativa creíble a nivel nacional, frente a las propuestas de la burguesía. Así, no han ampliado su base ni su audiencia más allá de sus bastiones tradicionales. Tampoco el PC (M) ha aparecido como partido representativo a nivel nacional. Los intentos de acercamiento de los dos PC reflejan sin duda la voluntad unitaria de la clase obrera. Pero sus políticas siguen viniendo determinadas por la colaboración de clases.

Así, debido a la ausencia total de una alternativa global, la burguesía ha logrado reabsorber su crisis de dominación política.

Indira Gandhi es conocida por su intransigencia frente a las luchas obreras.

En una situación económica que se degradaba rápidamente y que frisaba la catástrofe, la burguesía ha logrado de nuevo burlar las esperanzas de las masas, instaurando un gobierno central fuerte y estable.

La opción por este tipo de gobierno, por parte de la burguesía, que en el período actual constituye la principal condición del desarrollo del mercado interior en un país tan vasto y diversificado como es la India, con su estructura federal —condición tanto más necesaria, cuanto que el partido Janata no supo cumplirla- coincidió con las esperanzas difusas de los electores en una mejora de su nivel de vida, lo que se ha traducido en un cambio de los esquemas tradicionales de su comportamiento.

El tercer aspecto del resultado electoral es el fracaso total de la coalición Janata-

Lok Dal, su incapacidad para atraerse lo fundamental del voto rural tras los candidatos pretendidamente campesinos. Este fracaso refleja la creciente diferenciación en el seno de la aldea india, entre una burguesía rural cada vez más rica, por un lado, y unas masas de campesinos (trabajadores rurales)

sin tierra, por otro.

Este fracaso es particularmente chocante a la luz del intento de Jagjivan Ram, de origen "paria", de movilizar los votos de decenas de millones de parias a favor del partido Janata, del que apareció como uno de los principales dirigentes, incluso como candidato a primer ministro. La idea de que una solidaridad de casta pasa por encima de la diferenciación de clases se ha revelado, por tanto, ilusoria.

Es cierto que la inmensa mayoría de los

"intocables" son trabajadores sin tierra en el campo y semiproletarios marginados en Resultados de las elecciones de Enero de 1980 Escaños a repartir 525 Partido del Congreso 351 Partido Janata 31 Lok Dal 41 PC (Marxista) 35 PCI (Pro Moscú) 11 RSP Forward Bloc DMK (partido regionalista) 16 El RSP y el Forward Bloc son aliados centristas del PC (M) en el gobierno de Bengala Occidental.

las ciudades. Pero el propio Jagjivan Ram es un multimillonario que desempeñó un papel dirigente en un gobierno que no mejoró en nada la suerte de los pobres. Estos empiezan)a tomar conciencia de sus propios intereses de clase. Se han comprometido en un número creciente de luchas directas, son víctimas de un creciente de acciones represivas sangrientas desencadenadas por los campesinos ricos. En estas condiciones, se han masivamente a prestar su apoyo a los candidatos Janata-Lok Dal, que identificaban con su enemigo de clase inmeTiato.

Esto marca una importante etapa de la toma de conciencia política de los trabajadores sin tierra, los aliados naturales de la clase obrera y del movimiento obrero, problema al que los marxistas revolucionarios deberían prestar mayor atención.

Las elecciones generales de 1980 han mostrado también el fracaso total de las políticas aplicadas por los distintos partidos de izquierda en la lucha contra el autoritarismo. Sus políticas de apoyo a determinados sectores de explotadores, en particular la del PC (M), que desde el pasado mes de julio apoya al Lok Dal —en oposición a una política de movilización independiente de las masas, organizadas democráticamente y bajo la dirección del proletariado-, ayudo a Indira Gandhi, su principal enemigo en la lucha contra el autoritarismo, a reforzar sus posiciones y a tomar el poder.

Como subraya el manifiesto electoral de la Liga Comunista (LC), sección india de la IV Internacional, el autoritarismo es un producto del sistema capitalista en un país atrasado como es la India. Como demostró la LC en sus diferentes resoluciones y declaraciones durante el período 1977-1979, el régimen del Janata era también un régimen represivo. La LC había insistido particularmente en los factores socioeconóomicos internos que llevaron al régimen Janata-Lok Dal a tomar medidas represivas. La LC ha subrayado siempre que era un error confundir el autoritarismo con un individuo, un grupo o un partido. El autoritarismo, el peligro de instaurar un Estado fuerte, no puede combatirse sino con la movilización de masas y la independencia política del proletariado. La situación después de las elecciones: amenazas de represión

Las elecciones de enero de 1980 no han significado nì un cambio social ni un cambio político fundamental. El gobierno de Indira Gandhi es un gobierno burgués cuyo objetivo es el de gestionar el aparato de

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Estado capitalista, estabilizar y reforzar la economía capitalista en la India, en un momento en que se enfrenta con dificultades estructurales y debe encarar los efectos de la crisis internacional de la economía capitalista, la inflación y la recesión.

Indira Gandhi ha vuelto al poder en un momento en que los factores económicos y políticos que la llevaron a proclamar el Estado de Excepción, en julio de 1975, revisten ahora mayor importancia.

La economía india se ve cada vez más afectada por el alza de los precios de las materias primas y de los bienes de primera necesidad. El déficit presupuestario asciende a más de 30.000 millones de rupias. La tasa de crecimiento industrial es negativa. La masa de inversiones en el sector privado tiende a disminuir. Las exportaciones descendieron tanto a causa de la competencia como de las tendencias inflacionistas y recesionistas de la economía mundial. La inflación y, por consiguiente, el descenso del poder adquisitivo de las masas, la amenaza de una nueva recesión, superan a los economistas y a los responsables políticos. A corto plazo no puede plantearse ni siquiera una solución a las deficiencias de infraestructura que se manifiestan en la penuria de energía, de carbón, en la escasez de medios de transporte, etc.

En estas circunstancias, y frente a las esperanzas y la combatividad de electores, que se manifestaron en su condena del régimen Janata tras poco meses de ejercicio del poder, le queda poco margen de maniobra a un gobierno que quisiera tomar medidas draconianas para hacer frente con eficacia a las necesidades elementales del pueblo y a su voluntad de obtener una mejora, aunque modesta, de sus condiciones de vida.

Por tanto, es inevitable que aumente el descontento popular; y para frenar sus manifestaciones se necesitará el autoritarismo. Porque al mismo tiempo las reacciones y las declaraciones de los grandes industriales y de sus organizaciones señalan claramente lo que espera la burguesía de

La burguesía trata de obtener la suspensión total de las huelgas. Trata de condicionar las primas y los aumentos de salarios al incremento de la productividad Exige y multiplica las presiones para obtener una rápida reorientación de la política de los sindicatos. Incluso ha propuesto y publicado sus proyectos en este sentido. La mayoría de los dirigentes se habían pronuncial o por su retorno al poder. Espresar su confianza en Indira Gandhi, y le aseguraron su apoyo en sus esfuerzos por volver a poner en marcha la economía capitalista tambaleante. Piensan que existen posibilidades de un miento rápido del crecimiento industrial y de un aumento notable de las inversiones.

Indira Gandhi es conocida por su firmeza frente a las luchas obreras. En la situación económica actual y con el fin de mantener el nivel de producción. Es probable que tome medidas draconianas y trate de atacar los derechos sindicales de los trabajadores. En los círculos interesados se habla ya de prohibir la desaceleración de los ritmos, los gheraos (secuestro de los directores de fábrica en empresas ocupadas por los trabajadores), autorizar los despidos y la supresión de puestos de trabajo. Desarrollando sus actividades sindicales habituales y defendiendo sus derechos democráticos, los trabajadores avanzarán probablemente hacia un enfrentamiento amplio con el

Los marxistas revolucionarios y la vanguardia obrera deben prepararse para estas luchas. Hay que oponerse a cualquier intento de vincular las primas y los aumentos de salario a la productividad, rechazar cualquier medida tendente a aumentar la producción mediante la aceleración de los ritmos y la racionalización. Hay que impulsar luchas contra la suspensión o la prohibición de las huelgas. Hay que cerrar filas y constituir un frente único de todas las organizaciones, grupos o individuos de la clase obrera, para luchar en torno a estas cuestiones. Hay que oponerse a toda tentativa de bloqueo de salarios, cualquiera que sea su forma.

La LC ha lanzado un llamamiento a todos los partidos de izquierda para que constituyan un frente único de combate en torno a estas cuestiones, con miras a ofrecer resistencia a los ataques inminentes de la burguesía contra el movimiento obrero indio y contra las libertades democráticas.

En el momento actual, el gobierno central ya ha empezado a disolver algunas asambleas regionales elegidas y gobiernos locales que no están en poder del Partido del Congreso. Pero esto no es todo. Los dirigentes de la juventud del Partido del Congreso han amenazado incluso con derribar el gobierno de Bengala Occidental. Más precisamente, los rumores en torno a un derrocamiento de este gobierno, dirigido por el PC (M), constitula una grave aménaza para el futuro, pues el PC (Ml) no sólo obtuvo una mayoría de escaños en el parlamento local, en las elecciones de enero, sino que además aumentó considerablemente sus resultados a nivel nacional. Por consiguiente, en estos momentos es muy probable que el ataque contra las libertades democráticas se traduzca en la disolución

Asia forzada de los gobiernos locales de este tipo.

Aunque la LC no le haya prestado jamás su confianza ni su apoyo, pues son gobiernos capitalistas, se opone a estas disoluciones, derrocamientos o evicciones, y llama a los partidos de izquierda, a los comités de defensa de las libertades civiles. a las organizaciones de masa y de clase a impulsar un movimiento de masas y una movilización masiva contra estos ataques.

La LC denuncia y condena el decreto sobre la detención preventiva y todo intento de aplicar estas medidas draconianas. La crisis de los PC

La crisis latente en el seno de los dos PC, ya antes de las elecciones, ha estallado más abiertamente después de las mismas. En el PC (pro-Moscú), el presidente del partido, Dange, bestia negra número uno del PC (M), y que defendió hasta el, final la orientación de apoyo a Indira Gandhi-con la aprobación' del Kremlin—, se ha visto obligado finalmente a dimitir.

¿Es esto el preludio de una reunificación de los dos PC, al precio de una ligera toma de distancia del PCI con respecto a Moscú, y de un ligero acercamiento del PC (M) a la burocracia soviética?

Es posible, pues al mismo tiempo los

"izquierdistas" del PC (M), como Ranadive, parecen perder impulso y el partido está cada vez más dominado por la fracción en torno a Dasgupta, que domina la sección regional de Bengala Occidental, que es de lejos la más fuerte en el seno del PC (M). De hecho, mucho dependerá de saber si el régimen de Indira Gandhi atacará realmente a los gobiernos regionales dominados por el PC (M) y las reacciones (unitarias o sectarias) del PCI en estos casos.

Sin embargo, no cabe excluir la eventualidad de una nueva escisión en el seno del PCI: la fracción "dura" en torno a Dange rechaza un curso hacia la reunificación, y ésta no afectaría por tanto sino a una parte tan sólo del PCI.

Por lo demás, también el PC (M) está profundamente dividido. No sólo el grupo de Ranadive, sino también un grupo en torno al secretario general, Namboodiripad, se oponen a la orientación ultraoportunista de la fracción Dasgupta, sin romper, sin embargo, con la política de colaboración de

El conjunto de estos factores, así como crisis creciente de las formaciones centristas, crean por primera vez desde hace años un clima favorable a un reagrupamiento de cuadros en torno al programa trotskysta, clima que trata de aprovechar la LC, pese a sus medios aún modestos. •