OS partidos abajo firmantes, conscientes de sus responsabilidades ante el pueblo y vigilantes frente a la crisis que sufre el país, declaran:
1. El proceso político generado por el del movimiento popular está a punto de sufrir un rápido deterioro, cuyas causas pueden detectarse, por un lado, en la incapacidad del gobierno para responder a las exigencias expresadas en las jornadas de noviembre, cuando se le planteó que garantizara las libertades reconquistadas tras dos años de luchas populares, y por otro lado, en la política conciliadora de los grupos socialdemócratas, que han desempeñado un papel de freno de las movilizaciones de masas y han contribuido a desorientar permanentemente a los trabajadores.
2. En el transcurso del último periodo, este deterioro había alcanzado un nivel tal que los grupos golpistas consideraron que ya no había lugar a dudas de que el terreno estaba listo para lanzarse a una nueva aventura. Jefes militares como García Mesa, Luis Arce y Vargas Salinas, a quienes se han unido los golpistas derrotados de noviembre, como Sandoval Morón, han aparecido como las cabezas visibles de un golpe de Estado al que no podía o no queria oponerse
Se les han unido otros dirigentes, partidarios de Paz Estenssoro, el PCm-l de Oscar Zamora, así como falangistas y banzeristas que operan ora fuera, ora dentro del Parlamento. En el seno de la UDP han aparecido asimismo otros golpistas, como el diputado Rubén Sánchez, que ha declarado que las fuerzas armadas tenían el derecho e incluso la obligación de momentos si los juzgaban conveniente.
3. En circulos oficiales se consideraba que el golpe de Estado era inevitable. Este era el espíritu dominante en el seno del gobierno y del Parlamento y sus miembros se preparaban para la situación que iba a producirse. De este modo, la llamada repreque encarnaba Congreso no daba solución alguna para hacer frente a la aventura fascista y garanti-
Documento
Publicamos a continuación el llamamiento publicado el 6 de marzo de 1980, por cuatro organizaciones de extrema izquierda boliviana: el POR (Combate) (Sección boliviana de la IV Internacional), el PRTS-ERP, la organización Vanguardia Comunista del POR y el MLN.
esta manera las libertades democráticas. Esta situación ha permitido que en el propio seno del gobierno y del parlamento aparezcan los golpistas, que organizaban y preparaban en ellos el golpe de
4. Pero estas condiciones no eran suficientes para los golpistas. Para ello tenían que provocar la división y la confusión en el seno del movimiento obrero y popular. Consciente o inconscientemente, algunos
Use han prestado a dichas
Esto es lo que se produjo durante la huelga dirigida por los enseñantes de La Paz, comprometidos en los preparativos golpistas, y que, en desacuerdo con su Confederación Nacional y desobedeciendo las consignas unitarias de la COB, provocaron la división en el seno de las masas y favorecieron los planes de los conspiradores.
Hubo también intentos de provocación por parte de los empresarios del transporte, que realizaron una huelga que ayudó a los proyectos de los golpistas, e intentos de utilizar los fondos regionales en beneficio de los grupos golpistas.
La conspiración de derechas se ha desarrollado en un contexto de escalada terrorista, con atentados destinados a sembrar el terror entre la población y la concentración de grupos paramilitares, principalmente en La Paz, donde hubo hasta 90 mercenarios con la misión de "suprimir" a los dirigentes políticos y sindicales.
5. El pueblo sabe que únicamente su propia movilización puede garantizar el proceso democrático que comenzó en enero de
1978, y que significa para él la defensa y el ejercicio de las libertades políticas y sindicales (derecho sindical, independencia de clase, unidad con los campesinos a través de la CSUTCB, autonomía universitaria, etc.).
No podemos engañarnos en cuanto a la realidad a que nos enfrentamos actualmente. La lucha por las reivindicaciones económicas, preocupación fundamental de los trabajadores, pasa necesariamente por la defensa de este proceso. Hay que decir, por tanto, que la prioridad del momento es la movilización del pueblo para hacer frente a la amenaza fascista y la preparación acelerada de las condiciones para rechazar la amenaza de la derecha. podemos ocultar esta realidad, ni pretender que se puede seguir perorando sobre el proceso electoral, cada vez más improbable, sin garantizar previamente el ejercicio de los derechos populares.
6. La Central Obrera Boliviana, que ejerció la dirección política del pueblo durante la Semana Sangrienta, tiene obligaciones que se derivan de su responsabilidad
En torno a ellas, las masas deben organizarse y movilizarse por la resistencia. Pero, por otro lado, es responsabilidad de los partidos populares y revolucionarios dar a las masas una dirección que prepare esta movilización, que asuma las necesidades de la organización y planifique la resistencia de los trabajadores y del pueblo en su conjunto. La unidad de las fuerzas políticas es la base de la resistencia. Los partidos populares y revolucionarios tienen la obligación de responder a este llamado histórico.
7. El pueblo no se hace ninguna ilusión en torno a la acción del gobierno, del Parlamento y de los frentes electorales. El frente que dirige la resistencia se organiza para preparar la resistencia. Para ellos hay que empezar, en el seno de las masas, a organizarse en Comités de Resistencia Antifascista, que en cada barrio, en cada fábrica, en todos los lugares de trabajo deben formar núcleos que se opondrán a las intentonas de los golpistas.
8. Por que los conspiradores no logren SUS objetivos. Si la resistencia noviembre, desorganizada y espontánea, puso freno a la aventura de Natusch y sus cómplices, ahora el pueblo organizado y preparado logrará hacer fracasar definitivamente al fascismo y avanzará hasta su propio objetivo histórico: la liberación nacional y la construcción del socialismo en
Bolivia.
La Paz, 6 de marzo de 1980. I