Inprecor en castellano

Revista de la Liga Comunista Revolucionaria (IV Internacional), nueva serie, 1979–1991

URSS

La nueva reforma económica de 1979

· Inprecor n.º 12, febrero de 1980 · pp. 37-39 · 3.398 palabras

URSS

La nueva

reforma

económica

de 1979

B. BASTIDA

Durante el verano pasado, los máximos órganos ejecutivos de la URSS, el Comité Central y el Consejo de Ministros, han promulgado conjuntamente un decreto que establece un Reforma General de los métodos de planificación y del sistema de gestión de la economía en la Unión So-

¿Estamos ante una reforma económica importante, ante un cambio de rumbo, ya veremos hacia dónde, semejante al que se produjo hipotéticamente con la Reforma de 1965?. Es difícil decirlo porque el texto es, en muchos puntos, sumamente ambiguo y deja en varias ocasiones la reglamentación concreta para más adelante. Tanto es así que entre los escasos comentaristas que ha publicado unos análisis del significado, se han producido interdecreto trata de reforzar las líneas de la Reforma de 196S. Para otros, constituye la clausura de aquella "experiencia", muy limitada, y el retorno a métodos anteriores de dirección a través de unos años para juzgar sobre el real alcance de la Reforma económica de 1979. En todo caso se puede aventurar que se trata de una reforma burocrática (posiblemente incluso más que la de 1965) y que no va a afectar el funcionamiento sustancial de la gestión soviética.

A pesar de que los análisis cuentan con estas limitaciones, hay puntos que merecen destacarse por su significación. Precedentes de la Reforma 1979: La Reforma de 1965

La referencia inmediata al analizar la Reforma económica actual es la Reforma de 1965 y las circunstancias que la acompañaron. Dicha Reforma provocó una abundante serie de comentarios y estudios en años sucesivos que con mayor o menor exactitud, contribuyeron a

A aquellos comentarios han sucedido los balances de una primera década presidida por la Reforma que mantienen, en general, un notable y justificado grado de escepticismo respecto a las éste artículo entrar en detalle a discutir unos y o. tros. Pero sí es necesario esbozar sintéticamente los problemas que motivaron la Reforma Económica de 1965 (por el notable paralelismo con los problemas económicos que motivan la Reforma de 1979) y la solución que configuraron entonces los burócratas dirigentes de la Unión Sovié tica (para destacar el contraste con las soluciones actuales promulgadas por esos mismos burócratas quince años más tarde). Los problemas económicos de los sesenta

Los problemas que propiciaron la Reforma Económica de 1965 son bien conocidos. Queda adelante la investigación sobre el origen de dichos problemas. En pocas palabras, pese al logro innegable de la economía soviésubdesarrollo realmente rápida (a qué precio, sin embargo), hay que recordar que ya, desde mediados de los años cincuenta, pudieron apreciarse de forma clara una serie de deficiencias muy graves, latentes hasta entonces, disimuladas bajo los efectos impulsores de la guerra mundial y del período de

El proceso de degradación se aceleró en los años sesenta como lo reflejan las estadísticas: la tasa de crecimiento es cada vez menor y la relación capital/producto aumenta. Se multiplicaron las denuncias de los economistas soviéticos propulsores de la reforma: Liberman, Nemchinov, Birman, Vaag, Zakharov, Trapesnikov, etc. La enumeración de las manifestaciones externas de esta degradación de la eficiencia económica sería larga y va de la anécdota a la categoría: despilfarro en el uso de los elementos proincapacidad para incorporar el progreso tecnológico, producción en desacuerdo con las necesidades, falta de claridad, retrasos en la ejecución, ocultación sistemática de la capacidad por parte de las empresas..: En una economía como la soviética para la que el mantenimiento de altas tasas de inversión es casi un principio, la ineficacia se traduce en descensos en el nivel de vida y las consecuencias sociales pueden precipitarse. Las soluciones de 1965 y su aplicación

El modelo de crecimiento de la economía soviética —normalmente calificado como «extensivo»— estaba agotado en 1965 y ponía al sistema ante un callejón sin más salida que el estancamiento a medio o corto plazo. Esta situación crítica obligó a la burocracia dirigente a intentar una reforma económica en línea con las propuestas de los economistas. Las líneas de tal reforma fueron esbozadas por A.N. Kosygin en el Pleno de Septiembre de 1965 y desarrolladas en posteriores decretos.

Economía

La solución arbitrada trataba de recuperar las tasas de crecimiento de la primera mitad de los cincuenta o, al menos, flexionar el alarmante ritmo descendente de las mismas para aproximarse a aquel objetivo. Era necesario, para ello, mejorar el nivel de eficiencia del conjunto de la economía (o pasar de la ineficiencia a la eficiencia en términos de aumento de la productividad y de aprovechamiento pleno de los recursos producque técnicamente se ha llamado «crecimiento intensivo».

Hipotéticamente la burocracia dirigente del Kremlin tenía dos vías alternativas para instaurar el modelo de crecimiento intensivo: 1) Extremar los controles sobre el proceso económico, descubrir las capacidades ocultas y penalizar los despilfarros, imponer la disciplina laboral, es decir, reforzar la burocracia central sobre toda la

2) Interesar a «las empresas» para que ellas mismas, materialmente estimuladas, se convirtieran en «sujetos agentes» de la búsqueda de la eficiencia en sus propios niveles.

(Aclaremos un punto tal vez conocido, tal vez obvio, pero que sintetiza y califica el cómo y por qué de la Reforma: al decir «Empresa» se entendía —y se entiende principal y únicamentela burocracia dirigente de la empresa).

La reforma de 1965 se sitúa en la lógica de la segunda vía citada. Pero evidentemente realiza esta opción como resultado de la tensión y de la lucha interburocrática entre el ala llamada conservadora —más ligada al gosplan y a la Administración central- y el ala llamada reformista —predominantemente compuesta por directores de empresas y dirigentes de organismos económicos de nivel inferior a los Ministerios—. Esta lucha no se resuelve de una vez por todas y se libra siempre, eso sí, en el terreno burocrático (diríamos de la «alta dirección» de los planes y contraplanes, índices obligatorios e indices voluntarios, suministros centrales o lazos directos, etc. En una palabra, es una batalla en la que ni la clase obrera ni en general el pueblo soviético interviene. Ni siquiera participan como espectadores a juzgar por todos los indicios.

A modo de síntesis forzosamente incompleta podría decirse que el ala reformista impuso la legislación económica de la reforma en los nialgunos decretos que la desarrollaron. Pero el ala conservadora mantuvo en sus manos los mecanismos básicos que daban soporte a su poder decisivo sobre el proceso económico aún entrando en contradicción con los textos y los decretos. A nivel de texto legal, por ejemplo, se articuló el impuesto sobre los activos productivos para incitar mediante esta «palanca indirecta» a la plena utilización de los recursos; se redujo a seis el número de índices obligatorios para la actividad empresarial para abrir un abanico de opciones en la persecución del beneficio, siendo precisamente la rentabilidad el principal de aquellos índices planificados tenidos en vigor; se aumentó el porcentaje del beneficio planificado obtenido empresa podía disponer para constituir los «fondos de estímulo» (es decir, primas que se suman al salario) y realizar, en el seno del Ministerio, determinadas inversiones «descentralizadas» al principio («centralizadas» más tarde). Pero a nivel de mecanismos o instituciones básicas el ala «conservadora» conservó la centralización del aprovisionamiento técnico (los suministros a las empresas) para las empresas de bienes de producción —y por tanto por interrelación, dominó el de los bienes de consumo-,

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conomía conservó así la fijación centralizada de los precios y la metodología de su determinación, etc. No es necesario ofrecer más amplios detalles de los mecanismos de la Reforma soviética de 1965. Bastan estos para señalar cómo cada sector de la burocracia defendía y trataba de ampliar la parcela de su poder al amparo de una situación de crisis económica.

El resultado fue una aplicación lenta y contradictoria de las medidas reformadoras y la disolución de la Reforma misma en la inercia del sistema. Reaparecieron los defectos que trataban de corregirse, estimulados incluso por las mismas medidas que habían de hacerlos desaparecer. A quince años vista puede aventurarse —en la medida de los datos disponibles— que las contradicciones de la economía soviética se han acentuado.

El análisis estadístico confirma estas afirmaciones. Como muestra la tabla n° 3, aunque los cinco primeros años las tasas de crecimiento de la renta experimentan una flexión positiva, en los cinco siguientes caen en conjunto por debajo de las alarmantes bajas de 1961-65. Y mucho peor es la consideración de las previsiones del Plan 1976-80 con una tasa media ya a nivel de previsión, inferior a la efectivamente realizada en el quinquenio anterior. La Reforma de 1979

La Refoma de 1965, si la hubo, si es que hubo algo más que unas medidas técnicas parciales y un vago espíritu confuso, consiguió como mucho retardar unos años la marcha hacia el estancamiento de la economía soviética. Pero a la de elaborar el nuevo Plan Quinquenal (1981-85) y debiendo plantear asimismo un plan a largo plazo (el que termina correspondía al período 1961-80) los planificadores se han encontrado, con una economía basada de hecho en «órdenes administrativas» y «picaresca empresarial» como la de los primeros sesenta, con todas las fuentes de ineficiencia que ello comporta.

La solución que, según se desprende de la lectura del decreto de la Reforma de 1979, parece querer adoptar la burocracia dirigente, (con pocas excepciones, la misma de 1965) responde a una lógica del todo contraria a la de los años sesenta. Las tesis y prácticas reformistas abiertas entonces han fracasado. Para lograr un sistema económico eficaz se escoge la primera vía de las citadas antes: recentralización, refuerzo de los controles sobre la actividad productiva, penalizaciones y sanciones para el incumplimiento de las normas e indices planificados, etc.

Desarrollemos con mayor detalle los puntos principales del Decreto:

Planificación y Sanciones

La concentración de decisiones en la cúspide, que anula las «libertades» concedidas teóricamente a las empresas en la Reforma de los sesenta, se manifiesta de modo notable ya desde el estadio de elaboración del Plan. Los órganos superiores del mismo, el Gosplan, van a ocupar según el texto de la Reforma 1979 un lugar clave en la nueva gestión de la economía. En este sentido se vuelve a la metodología de planificación anterior a los sesenta, con un renovado interés por la medición en unidades físicas (balances materiales) y con un intento de llegar a una planificación enormemente detallada. Se coloca el Plan Quinquenal por encima del Plan Anual, que con ligeras modificaicones es la derivación directa del primero. Por supuesto, la planificación se hace «desde arriba» y las ligeras modificaciones citadas recogerían propuestas de las empresas para superar en el año correspondiente los-índices que para dicho año les marca el Plan Quinquenal.

En la mente de los dirigentes soviéticos la planificación parece reducirse al problema del tamaño del ordenador pues el Decreto se defiennamiento de la planificación —incoherencias internas, rigideces, tensiones rando que se corregirán gracias a la introducción intensiva de la informática como técnica de elaboración que multiplica enormemente la capacidad y rapidez del centro planificador. Sin ne-

-cosa que hicieron en otro tiempo los mandatarios soviéticos—, si se cumple esta brutal reducción del socialismo a la computadora, no será más que el enmascaramiento de la negación del derecho de la clase obrera y del pueblo soviético a decidir y controlar las opciones y los procesos económicos como consecuencia de esta planificación detallada, deja de tener como guía de su actividad el incremento del valor producción vendida o de sus beneficios netos (si es que estos índices constituyeron en realidad indicadores válidos en el período de las pasadas reformas, dadas las limitaciones a que ya nos hemos referido). En todo caso, ambos índices desaparecen en el texto de la nueva reforma. Por otra parte, el incremento en el número de indices de producción señala con claridad a las empresas el camino a seguir con muy poco márgen para opciones alternativas. De este modo la empresa debe «fabricar productos de buena según los contratos firmados con los clientes (contratos que le son marcados por el Plan), procurando economizar materias primas y mano con espíritu innovador». Para las empresas de construcción hay una especial referencia al cumplimiento de los plazos y de los

Esta letanía de «buenas intenciones», alguna de las cuales aparece como novedad peligrosa y merecerá comentario aparte, mano de obra), es demasiado genérica para emitir juicios. Con este mismo código empresarial se llegó a la ineficacia burocrática de los primeros sesenta. ¿Cómo asegurar la colaboración de las empresas, es decir, de los cuadros dirigentes?. Esta colaboración requiere obediencia a los indicadores elaborados desde arriba pero también transparencia y rapidez en los flujos de información. Requiere también —se respira en varios puntos del decreto— lo que se diría «agresividad del ejecutivo» o «espíritu innovador» como antídoto a la rutina burocrática.

No muestran los redactores de la Reforma de 1979 excesiva confianza en lograrlo —y en esto hay que reconocerles una dosis de realismoporque los medios arbitrados son un endurecimiento y una sofisticación en el control y en las sanciones «contra las prácticas ilegales» denunciadas con cierto detalle en el texto, especialmente la connivencia entre proveedores y clienets (el «perdón mutuo» por retrasos o faltas de calidad) o entre empresa y su Ministerio (correcciones a la baja en el plan de la empresa en el del año para poder ofrecer una superación del plan al final del ejercicio, etc.).

Productividad del trabajo

Merecen un párrafo aparte los apartados dedicados directamente a la productividad de la mano de obra. Los niveles son alarmantemente bajos según el criterio de los redactores del decreto. Tres tipos de medidas se toman en este sentido. La primera se relaciona con una supuesta causa del fracaso de los estímulos materiales establecidos en 1965. La escasez de la oferta de bienes de consumo. «Se adecuará, dice el texto, la producción de bienes de consumo a la demanda de los mismos, con especial referencia a la variedad y calidad de los productos». ¿Cómo se realiza la adecuación?. Aparece claro, por lo dicho acerca de la planificación, que las necesidades de los consumidores las determina Gosplan. La segunda medida para aumentar la productividad de la mano de obra es la consigna a los directores de realizar «economías» en este campo. La falta de especificación no permite afirmar con claridad que se esté abriendo la puerta a un despido a mayor escala en línea con de Shchekino. La tercera medida, la organización del trabajo por brigadas —según experiencias realizadas en la construcción— consiste en una delegación de las atribuciones del director de empresa en el equipo (brigada) para que él mismo fije horarios, ritmo de trabajo, organización del pequeño grupo, etc., a condición de que entregue la producción u obra acabada en el plazo previsto y al coste previsto y en condiciones aceptables de calidad. La distribución de la paga —que la brigada recibe como importe conjunto-, queda también en manos del grupo según los criterios que quiera establecer. El trabajo por brigadas parece dificilmente generalizable a múltiples procesos productivos. Suscita, por otra parte, un gran número de preguntas. ¿Cómo se decide o quién decide en el interior de la brigada, el capataz o el equipo? ¿ Es su finadisciplina laboral mediante el enfrentamiento entre compañeros?. Lo que en todo caso debe afirmarse es que esta «miniautogestión» no es una forma ni siquiera embrionaria de gestión o control del proceso productivo por la clase obrera. Eliminar burócratas... rivales.

La experiencia de la organización económica bajo el estalinismo previene a la burocracia de los Organos Centrales contra la burocracia de los Ministerios. La propia imposibilidad práctica de centralización rigurosa y absoluta de aquella etapa confirió a los ministerios parcelas de poder incontrolables, con capacidad de enfrentamiento a los mismos organos centrales, teóricamente sus superiores jerárquicos. Tal vez por eso, se denuncian en el texto prácticas ilegales de los Ministerios y se les exige un cambio en el modo de gestión de las Empresas de su competencia. De algún modo se pretende alejarlos de los centros de decisión política —de la burocracia dirigente en definitiva— y someterlos al Gosplan convirmica. Se prevé incluso el funcionamiento de los Ministerios sectoriales, según los principios de Khozraschet, de modo progresivo, con serían en realidad una especie de gigantescos

¿Qué porvenir le espera a la Reforma de 1979?. La impresión de los observadores es de escepticismo, no sólo respecto al logro de los objetivos pretendidos, sino también respecto a las posibilidades reales de una puesta en práctica generalizada. Y ello a pesar del tono enérgico y agresivo del texto en cuestión.

Los problemas de la economía soviética, sin embargo, están ahí, denunciados una y otra vez por sus mismos dirigentes y confirmados por la simple frialdad de las estadísticas. El intento de vuelta a la centralización rigurosa, el endure-

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cimiento de los controles económicos había sido previsto por los especialistas del tema.

Posiblemente, así como la Reforma de 1965 y su desarrollo era el reflejo de la lucha interburocrática de tendencias opuestas, el texto de la Reforma de 1979 es el reflejo de la crispación y el aislamiento de los más altos dirigentes del Kremlin, expresados en casi todos sus discursos e informes de estos últimos años.

Problemas cada vez más graves, denuncias e intentos de Reforma fracasados, hacen pensar en una contradicción de fondo, origen de la crispación, el aislamiento y las sordas luchas burocráticas: La contradicción de administrar la economía de la «patria del socialismo» acuerdo a los propios intereses de burócratas dirigentes (privilegios, status, permanencia). Y el decir «patria del socialismo» no es hacer una ironía amarga sino resaltar que el marco de esa economía, conquistado de forma revolucionaria por la clase obrera, se opone a los intereses de sus dirigentes: No pueden por ejemplo en la U.R.S.S. reducir de modo radical el gasto público destinado a salud, educación, jubilación, etc. Ni arrojar al paro a sectores enteros de la industria... Ni, en definitiva, mente logros que la clase obrera soviética considere esenciales. Esto limita el marco de las reformas burocráticas posibles y explica por qué las contradicciones señaladas siguen siendo irresoluNOTAS (1) Para algunos de estos comentarios, artículo de Marie Lavigne en Diplomatique" de setiembre de 1979 y el artículo en la "Neue Zürcher Zeitung" del 22.8.79 (2) Gomulka emplea la fórmula "relación capital industrial/producción industrial". Desde el punto de vista de la teoría económica marxista es incorrecto hablar de "capital industrial" en la URSS, pues los medios de producción no son mercancías.

En el seno del combinado chekino, situado a unos 200 Km al sur de Moscú, el tondo salarial está congelado desde 1967, se han suprimido mil puestos de trabajo

7.500; la mayoría afectados por la supresión de estos puestos encuentran empleo en una nueva filial de fibras sintéticas; los trabajadores que siguen en Shchekino reciben ingresos suplementarios (más o menos un aumento del 30% de ingreso por perriencia: Shchekino, entreprise soviétique pilote,

Tabla n° 1

Renta Nacional de la URSS 1951-65 de

Tasa

Año anual

1951

1952

1953 atacar frontal-

1954

1955

12

1956

1957

1958

1959

1960

1961 ver el

1962

"Le Monde

1963

1964

1965

Fuente: Narodnoe Khoziaistvo 1974 p. 573

Tabla n° 2 químico Sh-

1961-65 de trabajadores

Año

Relación Inv.

Indust./Prod.

Base 1961=1

1951

1952

1953

1954

1955

1956

1957

1958

1959

1960

1961

1962

1963

1964

1965

Industrial Growth

Tabla n° 3

Año

TASA DE CRECIMIENTO ANUAL.

1966

PRECIOS CONSTANTES

1967

1968

1969

1970

1971

1972

1973

1974

1951-55

1975

11.2

12

Tabla n° 4

1956-60

9.2

12

Año

1960-65

~O:

6.6

4 ar

1976

1977

1978

1979

1980

Relación Inversiones Industriales Acumuladas/Producción Industrial URSS la reforma.

Indice de la

Tabla n° 5

0,98

1,-

0,99

0,98

Año

0.97

0,99

0,99

0,99

0,99

1966

1967

1968

1,03

1969

1,05

1970

1971

1,09

1,1

1972

1973

Fuente: GOMULKA, S. "Slowdown in Soviet

1974

1975

- 1947.75 reconsidered"

Fara na (Cf. as fuentes cit adas por ena lor)

Economía

Renta Nacional de la U.R.S.S. 1966-75

Tasa de crecimiento anual sobre el año anterior. Precios constantes.

Tasa de

Tasa media de crecimiento anual crecimiento anual acumulativo en el periodo

1966-70

8

8,3

7,75

8,5

4,7

1971-1975

3,8

5,75

9,1

(1966-1975: 6,71)

Fuente: Narod. Khox. 1976)

Renta Nacional URSS - X Plan Quinquenal - Previsión 1976-1980

Tasa de creci- Tasa media de miento anual crecimiento anual acumulativo

5,4

1976-1980 (Plan)

4,-

4,75

4,5

4,9

4,8

Tene, son cada pede se degrade al.

Relación Inversiones Industriales

Acumuladas/Producción Industrial

Indice de la

Relación

Capital/Prod.

Base 1960 = 1

1,09

1,12

1,13

1,15

1,15-

Fuente: GOMULKA, S. ver la tabla n° 2.