Los el sordera y a0s pas por el gobierno y los partidos obreros mayoritarios
(PSOE y PCE) en lo que se conoce como el Pacto de la
Moncloa (octubre de 1977)
representan un hito en la actitud colaboracionista de estos partidos y en los planes de la burguesia para enfrentarse a la crisis económica. La burguesia había intentado en muchas ocasiones anteriores hacer frente a la crisis o mitigar algunos de sus aspectos más graves, pero su delicada situapolítica, el inevitable cambio de regimen que habia de llevarse a cabo y la movilizacion creciente de las masas habian hecho fracasar uno tras otro sus planes, lo que 1 corría paralelamente a un de= terioro de la situación econó- mica, reflejado en un paro e creciente, una inflación indes tenible, un desequilibrio exterior insoportable y una crisis acumulativa de muchos sectoa res y empresas. 1. El gobierno s de Suárez n y el Pacto * de la Moncloa
El gobierno formado tras as elecciones del 15 de junio 5 de 1977 elaboró un programa, el más completo y coherente e de los hasta entonces proyec° suso de manifiesto que sin la ados, pero claramente se colaboración de los partidos el ›breros reformistas su ejecuA ión resultaba de nuevo poco 35 nenos a SOE y el PCE hasta la cele- que imposible. Paración de las elecciones haPian mantenido una actitud a cléctica que combinaba la er posición a los planes de la CO rurguesía (en parte porque oposición era la fuerza 3- on la que contaban para su ta :galización) y la colaboraa-ión, expresada a través de le ontesiones sucesivas en sus lanteamientos y exigencias el cambio político, en la 18 onstitución de órganos de posición interclasistas y en a casi ausencia de todo hostiamiento a la burguesia por nedio de movilizaciones. Su ntrada en el juego político arlamentario cambio sus actiudes en el sentido de prestar-
: a colaborar abiertamente on la burguesia, justificándo-
: este cambio por la necesidad eludible de resolver la crisis
España:
tras un año
de austeridad
pactada
Jesús Albarracín y Pedro Montes económica para "consolidar la democracia" y "evitar la involución política", lo que supuso renunciar a los progra mas en los que habian sustentado su campaña electoral estos partidos obreros. Como precio a su colaboración la urguesia reformó marginalmente su programa económico (en el terreno, por ejemplo, de los topes salariales, haciéndolos menos ngurosos) y acompañó el núcleo esencial de su plan con un conjunto de "contrapartidas" con las que se trataba de facilitar la aceptación del pacto por los trabajadores. Estas contrapartidas en muchos casos eran declaraciones vagas e imprecisas de cambio, en otros reformas ineludibles para el propio sistema y solo en casos aislados reportaban verdaderas ventajas económicas y políticas para los trabajadores. Como no podía esperarse menos de la desmovilización que implicaba el pacto y de la profundización de la colaboración que nan seguido prestando el PSOE y el PCE (que ha tenido su máxima expresión en el "consenso constitucional") las contrapartidas se han incumplido en lo fundamental y hoy lo reconocen así incluso estos partidos. De este modo, el Pacto de la Moncloa ha quedado reducido a lo que trataba de ser: un programa económico basado en la austenidad que permitiera a la burguesía comenzar a remontar la crisis de acuerdo con sus intereses y con la intencionalidad política de amortiguar la lucha de clases que se estaba desarrollando. El contenido económico del Pacto de la Moncloa: un plan de austeridad típico
Las elecciones generales del 15 de junio se celebraron en unas condiciones económi cas ciertamente graves: el rit mo de inflación era superio al 25%, el déficit corriente d la balanza de pagos se estima ba que en 1977 superaría lo
4.500 millones de dólares, la reservas de divisas eran infe riores a los 4.000 millones di dólares, el paro, sobre uni población activa millones de personas, sobre pasaba ampliamente el millón las quiebras de empresas con tinuaban y algunos sectore:
completos entraban en crisi:
abierta, y existían unas pers bastante pesimistas la producción y la La primera medida económica destacada del gobierno recién formado consistió en una fuerte devaluación de la peseta, cuya cotización pasó de 70 ptas/S a 87 ptas/S. Con ello se interrumpió súbitamente la especulación contra la peseta y, dada su intensidad, provoco un retorno inmediato de capitales, lo que unido a las entradas de reservas del turismo, que se concentran en los meses de verano, -y a las ventajas otorgadas a las exportaciones, motivo que la balanza de pagos diera un giro radical en su situación, incrementándose rápidamente las reservas. Pero todos los demás problemas seguian en pie.
Los acuerdos económicos del Pacto de la Moncloa que se firmaron cuatro meses más tarde, configuran un programa de austeridad estricto cuyos objetivos eran:
a) Hacer desaparecer o mitigar los desequilibrios mostraba el sistema en cuanto a déficit exterior e inflación.
b) Lograr una distribución de la renta que favoreciese la reconstitución de los benefiCiOs c) Crear las condiciones que provocasen el *saneamiento"" del sistema económico por la desaparición de las empresas poco productivas y mal dotadas para la competencia.
d) Relacionado con lo antenor, emprender una serie de reestructuraciones sectoriales y reformas institucionales que corrigieran los puntos más débiles del sistema económico español.
Mas brevemente, el plan económico se orientaba a aumentar la productividad global del sistema, a aumentar su
España: tras um año de austeridad pactada
competitividad y a permitir la recuperación de la tasa de ganancia, descansando su aplicación en el establecimiento de topes salariales, en la adopción de una política monetaria restrictiva y en una contención del gasto público (además de la devaluación mencionada). 1. Los topes salariales
El punto fundamental del pacto fue la implantación de un tope del 20% al crecimiento de los salarios en 1978. El ataque que suponía a los trabajadores se mide teniendo en cuenta que la inflacion prevista para 1977 cuando se firmó el pacto era del orden del 28-30% (la inflación posteriormente se quedó reducida al 16,4%). El argumento esgrimido para adoptar ese tope fué que si la inflación a lo largo de 1978 se lograba rebajar hasta el 16%, el crecimiento medio de los precios entre 1977 y 1978 seria equivalente al crecimiento medio de los salarios entre con lo que los trabajadores no perderian poder adquisitivo
El alcance de lo que suponia el tope en los hábitos de lucha de los trabajadores debe valorarse teniendo en cuenta que éstos a lo largo de toda la crisis habían impuesto en las negociaciones colectivas crecimientos de los salarios que superaban en varios puntos el aumento del coste de la vida en el año precedente. Hasta el
Pacto de la Moncloa los pla•nes de la burguesia no habían ¡ contemplado en ningun caso | crecimientos de los salarios inferiores al coste de la vida del año anterior. 12. La política monetaria
Desde el mes de julio de
1977 el gobierno adoptó el I objetivo de bajar el crecimiento del dinero, desde un 21% anual que se registraba por entonces hasta un 17% al final del año, tasa que se aceptó en los açuerdos de la Moncloa como objetivo de expansion para 1978. Teniendo en cuenta los ritmos de inflación que se estaban produciendo, la caida programada del crecimiento del dinero suponia acentuar las condiciones monetarias restrictivas que existian a mediados de 1977. Esta caída se consideraba como una medida inevitable para doblegar el proceso inflacionista, pero tenía también el objetivo de forzar la reestructuración de los sectores en crisis según criterios capitalistas y de contribuir a depurar el aparato productivo de las empresas marginales, como forma de acelerar la desvalorización del capital global del sistema. 3. El gasto público
Las posibilidades en este campo de actuación eran bastante limitadas por cuanto la participación del Sector Público en el conjunto de la economía es muy moderada en comparación con otros paises industriales avanzados, lo que supone que el gasto público esté sometido a fuertes presiones, a veces incontenibles, como expresión de las muchas reivindicacio nes pendientes. Por otra parte, el acuerdo económico de la contemplaba una extensión del seguro de paro (que en el Estado Español no cubre ni a la mitad de los desempleados) una mejora de las pensiones, sobre todo de las más bajas, y una inversión de 40.000 millones de pesetas en la creación de puestos escolares (cifra muy inferior a las necesidades). No obstante, a pesar de estas limitaciones, el gobierno se proponia un control del gasto público y una moderación de su ritimo de crecimiento. Se acordó un aumento de solo el 18% para
1978 en las cotizaciones a la
Seguridad Social, cuando el incremento medio en los cuatro ultimos años había sido el 30% (otra vía de alimentar los beneficios), lo que ha empezado a tener repercusiones en los gastos de asistencia médica, en la no ampliación de los beneficiarios del seguro paro, etc.; se intentaron limitar las subvenciones a empresas y sectores y el presupuesto de 1978 desatendia manifiestamente la inversión pública.
La inflación y los topes salariales
Con relación a las tasas que se daban cuando se firmó el pacto, la inflación ha experimentado una sensible reducción a lo largo de 1978, de modo que las previsiones de la Moncloa pueden cumplirse con un grado de aproxima ción aceptable. Mientras que de enero a diciembre de 1977 el coste de la vida creció el 16,4%, en 1978 puede reducir se hasta el 16-17% (en los diez primeros meses el crecimiento ha sido el 14%). Sin embargo este éxito de la política de austeridad ha de ser matizado. Como consecuencia del 20% de devaluación peseta en junio de 1977, alrededor de un 4% de aumento del coste de la vida en aquel año puede imputarse a la misma, mientras que en 1978 la moderada revaluación que se ha producido puede suponer del orden de un 1% de reducción de la inflación. Teniendo en cuenta, pues, la evolución de la cotización de la peseta, la reducción de la inflación no habría sido del 10% como parecen reflejar los datos, sino aproximadamente de la mitad. Además, esta reducción en parte está motivada por las restricciones monetanas y la persistencia deprimida y en parte refleja control sobre precios, que no podrá mantenerse por mucho tiempo por los problemas graves que crea para algunas empresas y sectores. Pero con todo, burguesía y reformistas pueden presentar la reducción de la inflación como una consecuencia positiva del Pacto de la Moncloa, aunque los ritmos de precios obtenidos todavía sean el doble de los que se re-
La política salarial contenida en el Pacto de la Moncloa se ha cumplido en sus aspectos básicos: se ha producido una generalizada aceptación de los topes salariales y allá donde las condiciones han sido desfavo rables para los trabajadores el crecimiento de los salarios no ha llegado a alcanzar el tope;
se ha roto, pues, la tendencia pasada a aumentos por encima del coste de la vida; se ha quebrado la dinámica de las revisiones semestrales que se registraba en años anteriores, y.
por último, ha afectado muy desigualmente a los trabajadores, pues los de las grandes empresas, con mayor tradición de lucha, han obtenido subidas mayores que los de las pequeñas, las subidas lineales han discriminado en contra de algunas clases de trabajadores,
Esta desfavorable evolución para los trabajadores ha tenido lugar pese a una activa oposi ción. Estos no han logrado vencer las ataduras de la legislación pactada y la actitud de las direcciones reformistas y han chocado siempre con un clima económico general muy deteriorado que dificultaba la obtención de sus reivindicacio nes. Si la participacion de trabajadores en conflictos labora les ha sido muy intensa desde los primeros meses del año (en semestre de 1978 han participado en huelgas, la mayor parte debidas a la nego ciación de los convenios, mas de tres millones de trabajadores frente a casi 1.600.000 en el mismo periodo de 1977), las huelgas han sido menos largas (3 dias por trabajador como media frente a casi 7 en la primera mitad de 1977), lo que parece indicar, al margen de algunos conflictos muy enco nados, que han sido un instrumento de presión al que han acudido masivamente los tra bajadores para defender sus salarios, pero que ha sido uti lizado bajo el control de las direcciones reformistas.
Como resultado, la distri bución de la renta ha retrocedido aproximadamente entre un 1% en contra de los salarios y a favor del "excedente de explotación". Aún suponiendo que los salarios hubieran crecido con el tope salanal (que es aproximadamente igual al cre cimiento medio del coste de la vida entre 1977 y 1978), el conjunto de los mismos habria retrocedido su participación por el importe correspondien te a los trabajadores que han perdido su empleo (en el primer semestre un 1,5% de la activa ocupada) y no se habrian beneficiado del crecimiento del 3% que se re gistrará en el PNB. Pero es pre ciso señalar que esto no signi fica que los beneficios se hayan recuperado de forma sensible, pues tanto dicho crecimiento, de la producción como el de:
las rentas no salariales tienen;
su origen entre otros en la:
agricultura, que en 1978 ha a :
travesado por una coyuntura:
extremadamente favorable (su, PIB habrá crecido en tomo &
La reducción del déficit de la balanza de pagos.
Los resultados obtenidos!
en este terreno son enormei
mente favorables para la burguesía y los datos mas elocuentes para mostrarlo son los siguintes: en 1976 el déficit de la balanza de pagos por cuenta corriente fué de 4.300 millones de dólares, en 1977 se había reducido a 2.500 y en este año se espera un saldo ligeramente positivo. Las reservas de divisas, que en junio de 1977, es decir, en la fecha de la devaluación.
3.700 millones de dólares, finalizaran 1978 por encima de los 10.000, aunque en este salto hay que considerar que la especulación (salidas de capital hasta la devaluación y entradas desde entonces) constituye un factor importante.
Todo ello se ha conseguido a traves de un fuerte aumento de las exportaciones y el turismo y un estancamiento de las importaciones. Sin embargo, estos resultados se han obtenido con unas condiciones muy particulares que no se mantendrán para 1979.
Durante 1978 las exportaciones se han estado beneficiando de las ventajas de la devaluación de la peseta en junio de 1977. Estas ventajas de habrán desaparecido en 1979, mientras que las diferencias en las tasas de inflación y la moderada revaluación media de la peseta en 1978, que no la ha seguido al dólar en su caida, afectarán a la competitividad *ía de las exportaciones españolas.
Además, la disminución de la demanda interna que implicaan ba la política de austeridad ha empujado a sectores enteros a la la busqueda de mercados extey riores, aunque fuese a precios lel no rentables, para dar salida a re- una producción rigida a la baja re: por las dificultades de dismini nuir el empleo y porque la an austeridad no ha ido acompale, ñada de un avance significativo ito en las reestructuración del de aparato productivo, mantenen niendose en algunos sectores, # un nivel de producción artifi . a cialmente elevado. Como con1rl secuencia, la situación de mu(su chos sectores y empresas es • a peor que la existente antes del
Pacto de la Moncloa, y esto representa un freno no solo para que las exportaciones sigan creciendo en base a este mecanismo, sino incluso para una eventual recuperación de Jos la inversión. Por otro lado, las ne importaciones se han visto también afectadas por la recesión y por las favorables con-
España: tras un año de austeridad pactada
diciones meteorológicas, que han repercutido de forma importante en las importaciones de petroleo al utilizarse más intensamente la energía de origen hidroeléctrico.
En conjunto, un 2% del crecimiento del 3% del PNB en
1978, puede atribuirse a la balanza de pagos vía exportaciones. No es probable que estos resultados vuelvan a repetirse en el futuro, al menos con la misma intensidad, tanto por los factores que hemos mencionado como por la disminución en el ritmo de crecimiento mundial que puede es perarse en 1979. Pero no cabe engañarse sobre las posibilidades a corto plazo que concede a la burguesia esta boyante situación de la balanza de pagos que le permite hoy hablar de una recuperación para 1979, que tardaría un tiempo apreciable en verse estrangulada por problemas de financiación exterior, aunque como hemos visto, las condiciones en que se ha producido esta mejora pueden hacerla menos duradera que lo que los datos sugieren La política de austeridad y la situación económica general.
Los topes salariales, las restricciones monetarias y la devaluación de la peseta habian de tener como consecuencia una expansión de la demanda extenor y una contracción de la demanda interior. Desde la devaluación, el suave crecimiento que se ha registrado en la actividad industrial, aunque permaneciendo en su nivel deprmido, ha tenido como causa la fuerte expansion de las exportaciones industriales, estimuladas, como se ha dicho, no solo por su mejorada competitividad sino también por las dificultades de venta en el interior, Por el contrario, la inversión encontró en las restricciones crediticias un nuevo motivo para retraerse aún mas. Estas restricciones, que en los meses finales de 1977 superaron ampliamente los objetivos perseguidos, situaron a muchas empresas al borde de la crisis, multiplicaron las suspensiones de pagos y las quiebras y, en general, sembraron desconcierto e inseguridad en todo el.
sistema económico, incluido el propio sistema bancario, que en los primeros meses del año mantuvo las restricciones crediticias por falta de clientes seguros a pesar de que las autoridades monetarias procura-
Ton crear unas condiciones mas expansivas que corrigieran los excesos restrictivos anteriores. Poco a poço fué normalizandose la situación monetaria, lo que exigió que se superase la tasa de crecimiento prevista del dinero, aunque no por ello ha dejado de mantenerse una política monetaria restrictiva. Esta mejoria relativa, en todo caso, no ha comportado un cambio de actitud en los capitalistas, que siguen
Men consideración otros hechos fundamentales para proyectar la acumulación, los cuales no se han alterado a lo largo de 1978. Entre ellos está el mantenimiento de un alto grado de capital sin utilizar y de una tasa de ganancia baja, junto a los problemas de reestructuraciones de algunos sectore productivos básicos. En conclusión la inversión en 1978 puede registrar una tasa de crecimiento negativa (del orden del 45), lo que unido a unmuy moderado crecimiento del consumo (1,55), hace que la principal contribución al mantenimiento de la actividad económica en 1978 haya sido el crecimiento de las exportaciones(12%).
Cuando se firmó el Pacto de la Moncloa todos los planes de la burguesia apuntaban a un crecimiento del PNB en 1978 nulo ó solo ligeramente positivo, lo que se admitia como una consecuencia ineludible de la politica de austeridad. Hoy puede afirmarse que el año terminará con un crecimiento del orden del 3% en el PNB. La caida de la inversion ha sido mayor que la prevista, el consumo ha crecido mas que lo esperado, sobre todo por el aumento de las remuneraciones de los trabajadores del sector público y de las rentas de la agricultura, y las exportaciones han jugado un papel mas importante que el que en principio cabia prever. Pero no puede definirse ese 3% como una recuperación, y ello por varias razones: en primer lugar, porque está basado en un recurso a los mercados exteriores, utilizado, como hemos visto, como un mal menor dada la situación interior;
segundo lugar. porque l parte muy importante tie su origen en las excepciona cosechas que se han registra en 1978, y, por último, P que no ha ido acompañada una recuperación de la acun lación. Ningún cambio consideración se ha opera en la economía susceptible permitir un pronostico favo ble para 1979, al no hat mejorado sustancialmente grado de competitividad c capitalismo español, al no t berse avanzado suficienteme te en las reestructuraciones al no modificarse las condici nes que impiden que se de 1 relanzamiento de la inversió El aumento del paro.
Hasta el Pacto de la Mo:
cloa, la crisis económica hab afectado al paro a traves c varios mecanismos. En primı lugar, los jóvenes que llegaba a la edad de trabajar no encor traban empleo, y de ellos sol una pequeña parte se incorpo raba a las cifras oficiales d paro. En segundo lugar, los ir crementos de productivida que se dan sistemáticament en la agricultura española, qu representan una disminució de su población activa del o: den del 5% anual, continuaro expulsando mano de obra de campo, pero a diferencia d los años anteriores a la crisis los excedentes de mano agri cola ya no han encontrado 1 valvula de escape de la indus tria, los servicios y la emigra ción. Y como ocurre con lo aquellos engrosa las cifras ofi ciales de paro, pues, según li definición oficial, los jornale ros sin trabajo se considerar como población inactiva. Po: último, el retorno de emigran tes, que la OCDE evalua er 184.000 desde el inicio de la crisis hasta 1976, ha sido tam bién una causa importante para la formación de paro. Al finalizar 1977 las cifras oficia. les de paro superaban ligeramente el millón de trabajado res (el 7,8% de la población activa) pero las tasas de actividad (población activa/población en edad de trabajar) como consecuencia de los jóvenes
mujeres, jornaleros, etc, que no se contabilizan como parados, se han reducido paulatinamente desde el 51,4% que se diera en los últimos meses de 1973 hasta el 49,0% en 1977. El paro real, por tanto, era al final de este año muy superior al millón de personas. Basta considerar que si la tasa de actividad se hubiese mantenido al nivel de 1973, la población activa en 1977 habría sido 645.000 personas mayor de lo que registran las estadisticas, cifra esta que habria que añadir al paro oficial para evaluar el paro efectivo. Moncloa la situación ha variade significativamente. nes, como antes, siguen engrosando las filas de parados no recogidos por las estadisticas. Los aumentos de la productivdad en la agricultura siguen reduciendo el empleo en el campo sin que los jornaleros que lo sufren engrosen las cifras de parados agricolas. Pero, por primera vez desde que se inició la crisis, el empleo en la industria y los servicios se ha reducido. En el primer semestre de 1978, 213.000 trabajadores han perdido su puesto de trabajo, de los cuales 69.000 corresponden a la agricultura y el resto, 144.000, a la indusiri_ y los servicios, sectores, que, ni en los peores momen:tos de la crisis habian visto reJucir su volumen de ocupación y ello a pesar de que, como consecuencia del tirón de las exportaciones, su produccion
Como corresponde a un capitalismo relativamente po co desarrollado, el capitalismo español tiene una composición ¡orgánica del capital menor que ¡otros paises mas avanzados y esta es la razón de su menor Foroductividad y competitivi-lad. Para hacer crecer a ambas ie necesita reestructurar el aparato productivo, eliminando producciones poco eficientes, fisminuyendo las plantillas en siertos sectores, etc. Aunque en 1978 estas reestructuraciones ho han progresado signifi-
:ativamente, resulta claro que el empleo se esta comportando con menos rigidez a la baja que in tiempos de la dictadura y que sectores enteros en crisis han acudido con cierta generaidad al recurso de los "expelientes de regulación de em-
›leo", lo que ha representado ina perdida de empleo para
España. tras un año de austeridad pactada
muchas personas, al tiempo que muchas empresas han desaparecido. En consela disminución del empleo en 144.000 personas en la industria y los servicios, aún cuando no es suficiente para hablar de una reestructuración en profundidad del aparato productivo, si que puede marcar un comienzo de la misma que, de continuar, se reduciría en aunentos importantes del paro. Ferrer Salat, el presidente de la gran patronal, cuando pide la flexibilización de plantillas demuestra conocer cual es uno de los problemas fundamentales del capitalismo español.
Las 213.000 personas que ha disminuido la ocupación en el primer semestre de 1978 no se han registrado en su totalidad como aumento del paro, aunque ya sabemos cual es la causa, una nueva caida de la tasa de actividad, la cual, si se hubiese mantenido en periodo determinaria un incremento del paro de 280.000 personas! un 2,3% de los trabajadores ocupados !. En el terreno del desempleo las secuelas del Pacto de la Moncloa han sido tan terribles como se podia prever, siendo su nivel uno de los mas altos de los paises europeos y mostrando
Los proyectos de reconversión de la burguesía
Si los topes salariales y la política de austeridad no van acompañados por una reestructuración del aparato productivo, la burguesia no habrá conseguido mejorar su posición en el contexto de una competencia internacional agudizada En este tema puede decirse que al tiempo que la reestructuración se ha hecho mas necesaria que nunca, las espadas siguen en alto, pues la burgue sia no ha avanzado significativamente en ellas y los trabajadores mantienen resistencia a la perdida de su puesto de trabajo.
La larga duración de la cri sis y su complejidad ha colocado a sectores enteros en una situación insostenible que exige acabar con las condiciones de sobreproducción, lo que implica en casi todos los casos reducir las plantillas. La contratación de buques ha caido en picado y la construcción naval ha entrado en crisis abierta: se ha reducido la demanda de productos siderurgicos y se ha agudizado la competencia. lo que ha incidido en un sector obsoleto en muchos aspectos, que está sosteniendose dificilmente gracias a la il POP. VIN PUESTO DE TRABAJO: E/VO!
Di QUE LA CRISIS LA FACCEN LOS CAPITALISTAS 14
ALÁMBITA DE PRADOS E TERRASSA.
práctica del dumping. la industria del autoniovil, con un exceso de capacidad enorme (SEAT particularmente) está en puertas de una reestructuración profunda; el sector tex til, en crisis permanente, encuentra cada vez mas dificul tades en los mercados inter nacionales, etc. Estos son ejemplos de sectores importantes que mantienen hoy una situación inviable para el futu ro. La política monetaria res trictiva ha ampliado la crisis atrapando financieramente a muchas empresas (no solo pe queñas y medianas). Todo ello ha incidido sobre una situa ción estructural nada favorable, sobre un aparato productivo con una baja productivi. dad, con excedentes de plantilas en muchas empresas cuyo ajuste es dificil de realizar, con unos costes muy elevados por razones financieras y de otro tipo y con distorciones importantes entre la producción y la demanda (exceden tes de unos productos siderurgicos y deficits de otros, por
La burguesía ha avanzado muy poco en la solución de estos problemas. En la cons trucción naval no ha hecho sino aplazar un año cualquier tipo de solución, en la siderurgia no se conocen planes pre cisos y la batalla sigue entabla
da en como socializar las perdidas, la venta de Seat a Fiat sigue sin decidirse y en consecuencia, su reestructuración esta pendiente, etc. Al margen de otros problemas políticos, los factores mas importantes que han impedido una rápida solución para algunos sectores han sido la oposición de los trabajadores a proyectos que, en general, representaban des pidos, y las dificultades en un contexto de austeridad y de saneamiento del sistema financiero para llevar a cabo las reconversiones necesarias. Pero no hay duda de que la no solución hipoteca, a corto plazo, cualquier salida que suponga una mejora significativa para la burguesía y a largo plazo.
posición del capitalismo español en el contexto internacional. Las perspectivas para 1979
Avanzado el mes de noviembre y muy próximas las negociaciones de los convenios colectivos mas importantes. todavia no se ha producido la firma de un nuevo pacto social
España: tras un año de austeridad pactada
Moncloa. Los partidos obreros mayoritarios mantienen diferentes posiciones sobre quienes han de ser los negociadores y cual el plazo de vigencia (gobierno-sindicatos-patonal/y por un año para el PSOE y UGT, y tres años e inclusión de partidos políticos para el PCE y CC.O0.). Pero por encima de sus diferencias, esta su inequivoca actitud de cola borar con la burguesía para sacarla de la crisis, lo que contrasta con las dificultades existentes para la realización del nuevo pacto. Las razones no son otras que la magnitud del problema del paro, cuyo agravamiento no puede presentarse a los trabajadores, y las difi cultades para implementar una política de topes salariales.
Para evitar el crecimiento del paro sería necesario crear en 1979 mas de 200.000 nuevos puestos de trabajo. Los economistas burgueses dicen que esto puede conseguirse con un crecimiento del PNB del orden del 4-5%, pero olvidan que al comienzo de una recuperación los incrementos de productividad son muy elevados y no se traducen en una mayor demanda de trabaesta posición moderadamente expansiva pero dejando bien sentado que ella solo es posible sobre la base del mantenimiento de los topes salariales. Los factores que según el gobierno permitiran tal recuperación son dos: el mantenimiento del crecimiento actual de las exportacioens y una fuerte recuperación de la inversión (del orden del 8-97 para 1979). En resumen el gobierno y los partidos obreros reformistas no pueden presentar ningún plan que implique un agravamiento del paro y. por eso optan por la expansión mode rada. Pero esta tiene limites muy precisos y la política encaminada a lograrlo no está carente de contradicciones.
Las exportaciones no repetiran los resultados de 1978 (12% en términosreales), tanto por la desaceleración que se producirá en la economia mundial como por el agotamiento de las ventajas de la devaluación. Una nueva deva Juación, demandada recientemente por los empresarios de Euskadi, lo que refleja cual es la situación del sector exportador, haria que las reservas
L13H que lo hacen ahora, lo que si pondría serias dificultades p: ra la instrumentalización de l política monetaria, y entrañ: ria riesgos de agudizar inflación.
Las posibilidades de un recuperación significativa d la inversión son aún menore: 1979 no será un año tranquil en el terreno político, lo qu no favorece precisamente u impulso a la acumulación. A demás, como hemos visto, r se ha producido una recupera ción de la tasa de gananci suficiente, ni se ha absorbidi capacidad sin utilizar, ni se h avanzado de un modo signifi cativo en la reestructuración de los sectores en crisis. L pregunta obligada sería, cor estas condiciones ¿dond piensa el gobierno que los ca pitalistas van invertir?
La implementación de un: política pactada no esta exen ta, por otra parte, de contra dicciones y dificultades. E mas dificil ahora impone topes salariales que cuando e Pacto de la Moncloa. Esto serán mas bajos, pues meno es la inflación que se program: lo que traducido en peseta implicará subidas absoluta
Ispaña: tras un año de austeridad pactada
i Moncloa. Además los traba¡dores ya han hecho la expe¡encia de una política similar han comprobado que si la aflación se ha reducido, a ambio de sus sacrificios no an obtenido sino aumentos el paro. Por último, es poco robable que la inflación se eduzca hasta el 9% como preé el gobierno, lo que repreentaría, de no lograrse tal porcentaje, tarde o temprano ina presión para el desborde
TARJETA DE PEDIDO Don/ña . Dirección. Población. 1-. Revista COMUNISMO 2345p2/Inprecor de los topes. De hecho, el gobierno parece haber renunciado a topes del orden del 10% y ya admite que puede ser del
(1978 puede terminar
14%.
con un 16% de aumento de los precios).
La instrumentación de la plantea política monetaria también contradicciones. No puede seguir siendo tan contractiva como hasta ahora pues el paro y las crisis de empresas se agudizarian. Pero si se afloja
Revista
COMUNISMO
(1931-1934)
La herencia teórica del marxismo español
. Provincia.
Ruego me envien contra reem bolso los siguientes títulos:
.1979.
.de
Firma la presión y se va a tasas de crecimiento del dinero del orden del 20-22% , se corre el riesgo de facilitar un relanzamiento de la inflacion, sin que como contrapartida se consiguiera una recuperación significativa de la inversión, que como hemos visto depende de otros lactores.
Solo la austeridad a ultranza solucionaria los problemas del capitalismo español, pero el aumento del paro que repreeditorial fontamara s.a.
Entenza 116, 30 3ª / Barcelona 15/ Teléfono 325 16 83
La importancia de esta ANTOLOGIA viene resaltada por la personalidad de sus presentadores en Barcelona y Madrid: Manuel Sacristán, Fernando Claudin, Miguel Romero,
Paco Fernández Buey, Pelai Pagès, Marta Bizcarrondo,
Pau Pons y otros.
• La revista COMUNISMO, publicada entre 1931 y 1934, fue el órgano teórico y político de la Oposición Comunista Española, desde 1932 Izquierda Comunista
Española, que en 1935 se fusionaría con el BOC, dando origen al POUM. Puede decirse que sus páginas reflejan el enorme esfuerzo de los marxistas revolucionarios riado español.
• Entre las firmas nacionales recogidas en nuestra
J.L. Arenillas, Esteban Bilbao, Luis Fersen, Narcis
Serge, André Malraux, entre otros.
• Extractos del índice de nuestra ANTOLOGIA: CO.
CULOS DIVERSOS.-
60 días.
senta y las reestructuraciones de muchas empresas que imlica hacen que su mantenimiento sea ciertamente dificil. Por eso, en cuanto la burguesia obtiene los primeros resultados positivos acaricia la idea de reducir la presión. Por eso, el gobierno parece optar por una postura moderadamente expansiva, pero esto, lejos de solucionar los problemas del capitalismo español los puede volver a agravar de nuevo.
por construir la dirección revolucionaria del proleta-
ANTOLOGIA, destacan: Juan Andrade, Andrés Nin,
Molins i Fábrega, Henri Lacroix, Luis Garcia Palacios,
Marino Vela y otros. Entre las firmas internacionales, destacan: León Trotsky, Alfonso Leonetti, Victor
MIENZOS Y OBJETIVOS DE LA OCE.-TESIS DE
LA SEGUNDA Y TERCERA CONFERENCIAS.-
LA CUESTION AGRARIA.-LA CUESTION NACIO-
NAL.-LA CUESTION INTERNACIONAL.- DE LA
REPUBLICA A LA REVOLUCION.- REACCION O
REVOLUCION EN EUROPA.- FRENTE UNICO O-
BRERO.- PCE.- PSOE.- ANARCOSINDICALISMO.
BOC.- APORTACIONES DE L. TROTSKY.- ARTI-
PVP: 850 Ptas. (•) ; 600 Piginas; Formato: 22x16 cm.
(•) Facilidades de pago contra reembolso: 50% a la recepción del contrarreebolso y 50% restante a los