Por un lado, ustedes se enfrentan a la dominación de la República islámica; por otro, a las fuerzas imperialistas contra las que la República pretende luchar.
El mes de agosto marca el aniversario de las ejecuciones masivas de 1988 en Irán, un horror que se hace eco del actual aumento de las condenas a muerte en el país. También marca el aniversario, el 19 de agosto, del golpe de Estado organizado por el Reino Unido y Estados Unidos contra el primer ministro Mohammad Mosaddegh en 1953. En medio de las actuales oleadas indiscriminadas de ataques militares estadounidenses e israelíes contra Irán, esta carta de solidaridad denuncia la represión del pueblo iraní y de sus presos políticos por las fuerzas (represoras) tanto dentro como fuera del país.
A nuestros colegas militantes, estudiantes, pensadores, trabajadores, artistas y demás presos de conciencia privados de libertad tras los muros de todos los centros de detención de Irán:
Les escribimos con un profundo sentimiento de solidaridad, con el corazón encogido al conocer la lucha a la que se enfrentan en las cárceles iraníes: la tortura, la negligencia sistemática, el silencio forzado y la brutal realidad de los juicios y las ejecuciones simuladas. Como presos políticos, militantes y universitarios, activos y retirados, comprometidos con el proyecto mundial de abolición, antiautoritarismo y antiimperialismo, los vemos a ustedes a través de las distancias geográficas y del silencio de la censura y los cortes de Internet. Y nos solidarizamos con ustedes, ya que se encuentran en la encrucijada de dos fuentes de opresión.
Por un lado, se enfrentan a la República Islámica, que, desde su creación, impuso un control social y político absoluto basado en una ideología de exclusión. Se trata de un sistema que pretende contrarrestar el poder imperial, mientras utiliza su misma lógica de dominación y sus sistemas de encarcelamiento, tortura y ejecución. Por otro lado, se enfrentan a la agresión y la violencia de las fuerzas imperialistas y sionistas contra las que la República islámica pretende luchar. Estados Unidos e Israel desatan guerras brutales, destruyen infraestructuras civiles, matan a escolares inocentes y los tratan como daños colaterales en su afán por la dominación regional. Recordamos el horror del 23 de junio de 2025, cuando Israel atacó el complejo penitenciario de Evin, destruyendo su servicio hospitalario, su sección transgénero y su centro de recepción. Ustedes expusieron claramente esta doble opresión cuando expresaron que «se sienten atrapados entre las dos hojas de una tijera: el régimen cruel que los encarcela y tortura, y una fuerza extranjera que les arroja bombas en nombre de la libertad».
A lo largo del último año, hemos sido testigos de cómo se afilan las dos hojas de la tijera. Vemos las detenciones arbitrarias y la horrible oleada de ejecuciones por parte del Estado. Vemos cómo se agrava la criminalización de la clase trabajadora y de los desempleados, la persecución de kurdos, árabes y baluchis, y cómo se utiliza a los migrantes afganos como chivos expiatorios: son todos intentos desesperados por acabar con las ideas de aquellas personas a las que no pueden controlar. Esa es la lógica de los Estados carcelarios en todas partes: cuando no logran hacer frente a las crisis a las que se enfrenta la población, simplemente intentan criminalizar o hacer desaparecer a esas mismas personas.
Observamos la misma lógica de dominación cuando Israel recurre a la «detención administrativa» para mantener recluidos a presos políticos palestinos durante años sin cargo alguno. Lo vemos cuando las autoridades israelíes celebran una nueva ley que les permite ejecutar a los presos políticos palestinos a los que no pueden someter. Lo vemos en los centros de detención del ICE, donde el Gobierno estadounidense encarcela a nuestro pueblo como parte de un programa político de exclusión racista, o detiene a nuestros militantes políticos por atreverse a alzar la voz contra el genocidio israelí respaldado por Estados Unidos. Lo vemos en la historia de Estados Unidos, persiguiendo a los luchadores por la libertad —en particular a las personas negras, a los pueblos indígenas, a los puertorriqueños y a otros organizadores anticolonialistas—, encerrándolos durante décadas para aplastar los movimientos de liberación nacional y de soberanía. Y vemos cómo los vínculos entre estos sistemas penitenciarios comparten técnicas de inteligencia y gobernanza, como cuando la prisión USP Marion, en Illinois, sirvió de modelo para las prisiones construidas en Irán e Israel en la década de 1960. Ya se trate de un muro fronterizo o de una puerta de prisión, el objetivo es el mismo: silenciar a las personas mediante el miedo, la dominación y el aislamiento.
La lucha que ustedes llevan adelante es tan global como nuestros sueños colectivos de libertad y dignidad. Estamos con ustedes, y rechazamos la falsa dicotomía entre el imperialismo y el antiimperialismo hueco. Invitamos a la sociedad civil mundial y a los militantes y organizaciones antiimperialistas a extender su apoyo incondicional y la solidaridad a todos los niños encarcelados que luchan por nuestra liberación colectiva, a establecer vínculos con los presos políticos iraníes y a alzar su voz, a ejercer presión sobre la República islámica impugnando su narrativa, y a instar a este gobierno a que ponga fin de inmediato a todas las ejecuciones y libere a todos los presos políticos.
Las autoridades iraníes deben poner fin de inmediato a su práctica inhumana de la muerte y el encarcelamiento. Y Estados Unidos e Israel deben poner fin a sus guerras bárbaras y a sus sanciones brutales que devastan deliberadamente nuestras comunidades.
Poar solidaridad y por amor,
Alberto Toscano, profesor emérito de teoría crítica, Goldsmiths, *Universidad de Londres
Angela Davis, antigua presa política, profesora distinguida emérita, *Universidad de California, Santa Cruz
Bernardine Dohrn, profesora de Derecho jubilada, *Universidad Northwestern
Bill Ayers, profesor, *Unbound College
Cherríe L. Moraga, catedrática distinguida emérita de la Universidad de California, Santa Bárbara, escritora feminista y militante chicana
Dan Berger, profesor de estudios étnicos comparados de la *Universidad de Washington Bothell
Jairus Banaji, historiador y profesor investigador de la SOAS, *Universidad de Londres
Jason Stanley, profesor de filosofía, *Universidad de Toronto
Judith Butler, catedrática distinguida de la Escuela de Posgrado, *Universidad de California, Berkeley
Keeanga-Yamahtta Taylor, autora de «De #BlackLivesMatter a la liberación negra», profesora de Estudios Afroamericanos, *Universidad de Princeton
Michael Löwy, director emérito de investigación en sociología del *Centro Nacional de Investigación Científica, París
Michael Mansfield, abogado especializado en derechos humanos y libertades civiles
Mumia Abu-Jamal, actual preso político, educador, periodista y militante
Ricardo Jiménez, activista social, ex preso político puertorriqueño
Ruha Benjamin, profesora de Estudios Afroamericanos, *Universidad de Princeton
Ruth Wilson Gilmore, Centro de Posgrado, *CUNY
Walden F. Bello, profesor adjunto internacional de sociología, *Universidad Estatal de Nueva York en Binghamton
Yasin al-Haj Saleh, escritor sirio, disidente político y ex preso político en Siria
*Organizaciones a efectos puramente identificativos
-Los firmantes figuran en orden alfabético