Inprecor en castellano

Archivo de la revista de información y análisis de la IV Internacional

Portugal: La situación prerrevolucionaria madura en Portugal

· Inprecor (primera serie) n.º 29, junio de 1975 · pp. 18-28 · 8.838 palabras

Portugal Sindicalismo

ÖLONI la

Situación pre revolu cionaria madura en portugal resolución del secretariado unificado de la

IV internacional

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El fallido golpe de Estodo del 11 de marzo cons -tituye una grave derrota político para la burguesia -portuguesa. La potente movilización popular parali zó a los instrumentos políticos y militares en que pen saba poder apoyarse la reacción capitalisto. La bur guesta está reducida, hoy dia, a la defensiva, sin -que esto quiera decir que están suprimidas las posibi lidades de tentativas golpistas de algunas facciones = burguesas. Su crisis de dirección polffica no dejade acentuarse. El grado de combatividad, de organiza ción y de autoorganización, de conciencia de clase de los trabajadores ha dado un nuevo paso hacia ade lante. En el seno del ejército los soldados y marinos han demostrado no sólo una inmensa capacidad de res puesta contra los facciosos, sino que han desarrolla -do la politización y el proceso de concientización -del contingente, profundizando la crisis de la institu ción armada. Esto ha facilitado la contraofensivade la llamada ala socializante del MFA (Movimiento de las Fuerzas Armadas), contra las corrientes que se re claman más o menos explícitamente, partidarios deT proyecto spinolista. Aunque se ha reforzado la in -fluencia de los reformistos, lo audiencia de la iz -quierda revolucionaria en el cuadro impetuoso del as censo de las luchas obreras se amplia considerable -mente: a nivel de las empresas, de los barrios, de -los sindicatos, y en el seno del propio ejército. Es -to se confirmó durante las elecciones del 25 de abril, en que los partidos obreros recibieron una mayoria de votos casi sin precedentes en la historia del movimien to obrero. Ast, después de poco más de un año, se ha producido una radicalización progresiva del ascen so de las luchas obreras, que desemboca en la madura ción de una situación prerrevolucionario. I. CRISIS Y SABOTAJE ECONO-

MICO

El capitalismo portugués se enfrenta a una crisis de rara profundidad. A las debilidades estructurales y a los desequilibrios heredodos de la época salaza -rista se agregan los efectos de la recesión internacio nal, de la descolonización, del brusco cambio de co relación de fuerzas entre el Capital y el Trabajo. -Sabotaje económico, huelgo de inversiones de parte del capital financiero portugués, asi como de los trusts multinacionales, restricciones o supresión de los créditos a los pequeños y medianos empresas y fuga de -los capitales, han acentuado aún más el marasmo eco nómico. Sectores tan importantes como el de la cons trucción y el textil, atraviesan una crisis casi genera lizada. La agriculturo, prisionera de sus estructuras arcóicas, resulta incapaz de producir suficientes pro ductos alimenticios a bajos precios.

La tasa de inflación de un año es oficialmente de 35%, pero en realidad, en lo que se refiere a los pro ductos alimenticios, es mucho más elevada. El poder de compra de los trabajodores ha sido duramente afectado. Cierres y despidos se multiplican desde el principio del otoño de 1974; el desempleo alcanzo a más de 250.000 trabajadores.

La reconversión del aparato de producción en la perspectivo de una integración acentuada en el Mercado Común y el fin de la guerra colonial exigian uno profunda transformación de las formas de domina -ción burguesa, asi como una canalización de las movilizaciones obreros, las cuales - en tal situación -no podian dejar de reforzar su dinámica anticapitalis

Ahora bien, la resistencia y la contraofensiva obrera no dejaron prosperar el golpe de Estado presi -dencialista del 28 de septiembre, la ley sobre el derecho de huelga y el lock-out, la ley sobre las ocupaciones de casas, ni el intento de paralizar a los -trabajadores por medio de la creación de un vasto ejército de desempleados. Ante esta respuesta de las masas trabojodoros - que hace caducos los proyectos de reorganización industrial - el Capital utiliza co da vez más el arma del sabotaje económico, con eT propósito de ganarse a las amplias capas de la peque ña burguesta probando la incapacidad del gobierno = de sanear la situación económica. II. EL ASCENSO DE LAS LUCHAS

En el mes de diciembre de 1974 se abrió una nue va fase en el ascenso de las movilizaciones obreros. En primer lugar, sectores cada vez más amplios de la clase obrera constatan la precariedad de las conquistas salariales obtenidas a inicios del verano; asi, el 14 de enero, 300.000 trabajodores manifiestan en Lis boa, transformando parcialmente la manifestación or ganizada por la Intersindical y el Partido Comunista Portugués (PCP) con el propósito de apoyar al MFA y a la ley sobre la unidad sindical, en una vasta movilización contra la explotación capitalista y por la unidad de los trabajadores en lucha. En seguido, ela taque contra la seguridad del empleo, especialmente en las pequeñas y medianas empresas, desencadena -luchas de nuevo tipo: ocupaciones, reaperturas, experiencias de control obrero. Finalmente, ante el sa botaje económico y las tentativas de reorganización de la reacción, se multiplican las iniciativas que pre paran la movilización contra los intentos de golpe.

La clase obrera portuguesa asimila y a veces en -riquece - casi espontáneamente y con una extraordi naria rapidez — las más avanzodos experiencios de -lucha desarrolladas desde 1968 en Europa. Esto se -debe a la conjunción de diversos factores.

En primer lugar, la actualidad de la crisis estruc tural y coyuntural del capitalismo portugués limita considerablemente la base objetiva para el desarrollo de experiencias reformistas y explica en gran parte el proceso de radicalización progresiva que se instaló → desde hace un año. Luego, desde la segunda mitadde los años 60, la clase obrero se ha reforzado sociatio mente. En las regiones de Oporto y Lisboa, eritió ma

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sivamente en la producción una nueva generación de trabajadores — que no conoció la decadencia del régimen salazarista -. Esta constituye ahora una parte esencial de la vanguardia obrera. Finalmente, hubo en estos capos una politización relativa debida a la lucha de los combatientes africanos, asi como a la emigración, en que decenas de millares de trabajadores hicieron el aprendizaje de la lucha obrera y odqui -rieron una comprensión de la nueva situación creado en Europa después de 1968. A esto se agrega, en el cuadro de la caida del régimen fascista, una grandisima receptividad a las ideas ferozmente combatidas por la dictadura. La combinación de la acentuación de la crisis económica y social, el ascenso de las luchas y el clima permanente de debate polftico, crea un terreno extremadamente favorable para la madura ción de la conciencia anticapitalista, en el plano = de la capacidad de intervención autónoma a nivel -polftico, han sido borrados los efectos de 48 años de fascismo.

Desde mediados de diciembre, se desarrollan diversos experiencios que anuncian la movilización que se desarrolló el 11 de marzo y los acontecimientos -que le siguieron.

1. Los ocupaciones de empresas se repiten coda vez más. Frecuentemente, éstos se conjugan con la lucha por la depuración de los cuadros y de los admi nistradores fascistas, contra el sabotaje económico y por la reivindicación de nacionalización. El control de los stocks, el control de la contratación y los des pidos, la apertura de los libros de contabilidad, se -convierten en armas cada vez más utilizados por trabajadores. Evidentemente, esta no implica que -los trabajadores hayan asimilado toda la riqueza -asi como las implicaciones en el plano polftico - del conjunto de las actividades en las que participan activamente. Además, a las ocupaciones de empresas y bancos se agregan las ocupaciones de tierras en el sur, defendidos militarmente por los campesinos y los trabajadores agricolas.

II. Los trabajadores rebasan los limites legales y derogan en la práctica la ley sobre las huelgas, que prohibe la ocupación, las reuniones plenarias en las empresas, etc. Tampoco es respetada la prohibición de manifestación. Los soldados se organizan en las -bases y se reúnen en asambleas generales en los cuar teles.

III. Una vanguardia de trabajadores reacciona -con fuerza ante los tentativos de reorganización de -los fascistas: se boicotea los mitimes del CDS (Cen -tro Democrático y Social) que agrupa a muchos notables del antiguo régimen, como fue el coso del 25de enero en Oporto. Los cuadros del régimen salazaristo en las empresas, la prensa, la rodio, son eliminados por decisiones de las comisiones de trabajadoresy de las secciones sindicales.

IV. El movimiento sindical se refuerza y ex = tiende. Se multiplican las batallas por el funciona -miento democrático de los sindicatos. Paralelamente aumenta la influencia de las comisiones obreras, espe cialmente en los grandes empresas de la región de Lis boa. Estos órganos agrupan permanentemente a la vanguardia obrera y pueden representar a la mayor -parte de los trabajadores a la hora de una moviliza -ción. El 28 de septiembre, fueron las primeras en to mar la iniciativa de la movilización obrero. El 7 de febrero más de 30.000 trabajodores participaron en -la ultra combativa manifestación organizada por la -coordinación de las comisiones obreras de Lisboa.

En las empresas, las asambleas eligen, con el fin de reforzar la organización unitario de los trabajado res, comisiones de trobajadores. Durante los ocupaciones de infraestructuras sociales (clínicas privadas, hote les transformados en guarderios para niños o ca -sas de descanso para los trabajadores), se crean - y algunas veces se eligen — las comisiones de gestión. Para planificar la utilización de los locales ocupados y "puestos al servicio del pueblo", en algunos casos entran en comunicación con las comisiones obreras.-

A menudo, estimulados por el PCP, surgen asambleas populares en los barrios populares. Estas discu ten los problemas sanitarios, de habitación, de trans porte, y toman más o menos su cargo la organización de estos servicios sociales. Asi emergen, en diferen tes niveles, órganos que pueden proporcionar el em brión de formas de dualidad de poder.

V. La unión entre los obreros y soldados se ma -nifestó claramente por primera vez el 7 de febrero. -Los soldados del RAL 1 engrosaron las primeras filos -de la manifestación de las comisiones obreras y repitieron las consignas lanzadas por los trabajadores.

VI. Se refuerzan las manifestaciones de solidari dad con la lucha de sus camaradas españoles. La po sición en contra del Pacto Ibérico, de la participa -ción de Portugal en la OTAN, se afirma más clara -mente y testimonia de la progresión en la consciencia de amplios sectores de la clase obrera, del internacio nalismo proletario.

Es en este marco que hay que situar la respuesta a la tentativa de golpe de Estado. Esta movilización indica que hablan asimilado las lecciones del 28 de septiembre decenas de millares de trabajadores; con tiene en si misma la riqueza de las experiencios que han comenzado ha modelar la consciencia de los tra bajadores. Pero también tuvo como efecto multipli -car las iniciativas, en la medida en que concluyó -con una aplastante victoria contra la reacción y con firmó a las masos trabajodoras su propia fuerza, III. UNA DERROTA POLITICA

DE LA BURGUESIA

A continuación del fracaso del 28 de septiembre, la fracción dominante de la burguesio poctuguesa.con taba, en primer lugar, con el reforzamiento de su par

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tido central, el PPD (Partido Popular y Democrático), para conquistar una victoria electoral. En segundo ly gor, en la perspectiva de un deterioro de la correlación de fuerzas entre las dos clases fundamentales de la sociedad, ésto se manifestó dispuesta a aceptar el proceso de institucionalización del MFA como un ing trumento que serviria, en última instancia, para controlar la situación y equilibrar nuevamente el aparato de Estado. Esta institucionalización, que expresaba la función bonapartista del MFA, debía tomar forma, según los deseos de la burguesia, bajo la cobertura de una victoria electoral de centro izquierda, de una ofensiva de los sectores spinolistas en el seno del propio MFA y de un cierto control del proceso de desco lonización, especialmente, en Angola, a través de una valorización del FNLA y del UNITA.

Otra fracción de la burguesia no compartio estaóptica. Constituida por los sectores más duramente -afectados por la caldo del régimen salazarista y la. -descolonización, se preparaba para un ataque fron -tal contra la clase obrera y sus conquistas sociales, -por la recuperación del control del contingente y pa ra la eliminación de los elementos más rodicalizados del MFA,

La aceleración del ascenso obrero, la crisis cre -ciente en el seno del ejército, los relativos éxitos de los spinolistas durante los elecciones en el MFA (a i nicios de marzo) la falta de sentido - después de 48 años de régimen corporativista — de la oportunidad polftica y de la real correlación de fuerzas sociales, incitaron efectivamente a estos media a lanzarse la intentona del golpe de Estado. Su derrota revela dos rasgos significativos. Los golpistas fueron incapg ces de organizar efectivamente una coordinación en tre los sectores militares y civiles y de asegurarse ofectivamente el apoyo de las capas sociales dispuestas a sostener tal proyecto. La rapidez de la respues to, su amplitud, asi como la resistencia u oposición abierta de los soldados y marinos a todas las manio -bras golpistas de los oficiales, quitó a la reacción la posibilidad de disponer de una parte significativa del aparato militar y polftico para el cumplimiento de sus planes.

Después del ensayo del golpe de Estado constitucional de julio de 1974, después de la tentativa de golpe civil del 28 de septiembre, el 1l de marzo la burguesta quemó un nuevo cartucho sin resultados. -La pérdida de Spinola, quien podía jugar el papel -de punto de unificación, amplta la crisis de dirección politica del campo burgués.

El plan económico de urgencia, aprobado por el Consejo de Ministros del 7 de febrero — que refleja la influencia del PPD y el PS - ha sido barrido. No prevista explícitamente por este plan, la nacionaliza ción de los bancos y de las aseguradoras bajo la prosión de los trabajadores, crea una dinámica que po"dría hacer volar los limites en el que eran previstas -los eventuales nacionalizaciones en dicho plan.

En el seno del MFA, la correlación de fuerzos se ha modificado en favor de las fuerzos no spinolistos. La institucionalización, impuesta contra un golpe de Estodo, manifiesta un carácter objetivamente contra dictorio. Por una parte, se realiza contra los sectores golpistas y, en este sentido, tiende a favorecer -las iniciativas de los trabajodores y de los soldados -por la depuración de los aviadores foscistas, por la o tra, el MFA consolida su posición como órgano de po der autónomo que juega en cierta medida el papelde arbitro bonapartista colocado por encima de las clases y tenciente a poner fuera de juego a los elementos de la democracia burguesa (partidos, parlamento...) -Sin embargo, el fracaso del golpe de Estado no repre senta ni una victoria definitiva del sector "progresis ta" del MFA, ni la liquidación del sector spinol ista" de las fuerzas armadas. Este, aunque debilitado, con tinúa ocupando no solamente una posición en el consejo superior de la Revolución, sino que puede recuperar las posiciones perdidos, en la medido en que se mantiene la estructura de la jerarquía del ejército; -en este sentido, aunque es cierto que la instituciong lización del MFA garantiza la estabilidad de la coa lición gubernamental de colaboración de clases, esto no descarta la posibilidad de un virajo gradual hacia un régimen de derecha.

Bajo el impacto de la movilización masiva de los trabajadores que tienen la esperanza de una ayuda fi nanciera como producto de la nacionalización de los bancos, la pequeña burguesia podria muy bien ya no ofrecer un soporte tan estable a las formaciones poli ticas de la burguesta, que se han visto en la necesi= dad de ceder terreno ante el PCP-MDP en el gobierno, así como en el aparato económico y estatal.

A la defensiva, la burguesta se vió en la obligación - después del I1 de marzo — de aceptar las me didas de nacionalización de los bancos, de las asegu radoras, de los transportes, de la electricidad, de la siderurgia y la institucionalización del MFA, bajo u na forma que ni siquiera pudo discutir. Ante la con_ tienda electoral del 25 de abril, debia conseguir una credibilidad con la esperanza de que una victoria electoral le permitiera desviar el proceso de nacionalización e insertarlo en un cuadro compatible con la sobrevivencia del régimen capitalista.

Bajo la cubierta de la firma del Pacto y dada la posibilidad de utilizar la tribuna electoral, los porti dos burgueses — más especificamente el PDS - pudie ron reorganizar su base y prepararse para la contraofensiva. En este sentido seria absolutamente erróneo subestimar los resultados electorales de l PPD y el CDS, con mayor razón si se les comparo con los del PCP.

Sin embargo, aunque después del 11 de marzo pu siera el acento en su reforzamiento en el plano electoral y en la posibilidad de realizar algunos reequili brios a nivel gubernamental e incluso aprovechándose de la campaña anticomunisto del PS...le burguesficació en su conjunto no va a limitarse a concentrar 298 09 al

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fuerzos noda más en el terreno legol. La crisis de di rece ión polftica de la burguesta, acelerada después del 11 de marzo por el ascenso del movimiento de ma sas, va a estimular la elección de una táctica terro -rista, de hostigamiento, de sabotaje y de ataque con tra las organizaciones y militantes obreros.

En el plano internacional, la burguesta mantiene abiertos las dos opciones de la ayuda y el estrangula miento. Por el momento, la burguesta europeo, uti= lizando los distintos medios de presión y chantaje, pa rece contar sobre la carta de la ayuda, comprendiendo que en la inmediato la asfixia económica podria tener efectos radicalizantes. Evidentemente, esto no impide que algunos esfuerzos se dirijan desde yo al fi nanciamento de la ofensiva reaccionario, tanto Portugal como en los colonias, especialmente en Angola. IV. LA ACCELERACION DEL

PROCESO REVOLUCIONARIO

La derrota del proyecto golpista del 11 de marzo, gracias a la rápida y masiva movilización de las masas trabajadoras, desemboca en una modificación de la correlación de fuerzas o dos niveles: entre la bur guesta y la clase obrera, por una parte, y entre la vanguardia revolucionaria y los corrientes reformistas por la otra.

1. Este nuevo desplazamiento de la correlación de fuerzas se expresa en el aumento de la crisis del ejército, su división, la multiplicación de las faltos a la disciplina y del rechazo del contingente por una nueva jerarquía de la que se reclama el MFA. La po Iltización en el seno del ejército ha dado un gran sal to adelante. Esta está nutrida por la unión que se es tableció el 11 de marzo en varios lugares, entre los trabajadores y los soldados, al punto que fueron entre godas armas a varios piquetes de vigilancia popular • Esto se reforzó durante la campaña electoral a través del debate político sistemático que atravesó a la tropa. Esto se agrega a los problemas de funcionamienla participación abierta de los soldados en el trabajo de las organizaciones revolucionarias, el acercamiento y las actividades comunes con los trabajodores. Sin embargo, estos fenómenos se desarrollan a un ritmo -muy desigual en el seno de las fuerzas armados a escala nacional, la cual puede facilitar las maniobras reaccionarios, Las fuerzas armadas no representan -pues, a corto plazo, una entidad lo suficientemente homogénea y controlada por la jerarquía militar como para ser fácilmente utilizada en un proyecto golpista. Este proyecto no puede sino contribuir a la acentua -ción de la inestabilidad general y a prolongar el periodo de crisis de la dirección polftica burguesa.

Il. El levantamiento en masa de los trabajadores al anuncio del intento de golpe de Estado no desem - bocó solamente en el aplostamiento de los facciosos, sino también en una victoria considerable para los -masas trabajodoras: la nacionalización de los ban -cos y de los sectores de transportes, de la electrici -dad, de la siderurgia, del cemento, del tabaco y de la alimentación, asi como de los nuevas medidos que preparan una reforma agraria.

Desde un punto de vista objetivo, estas nacionalizaciones pueden, evidentemente, irscribirse en un proyecto consistente en apoyar o reforzar al margen de ganancia de algunos sectores privados, en el cua dro de una economia capitalisto. El sector nacionalizado funcionaria entonces como garante del sector privado, proporcionando las materios primos y los pro ductos energéticos a bajo precio, concediendo créditos a bajisimas tasas de interés, o haciendo pura ysim plemente donaciones, ofreciendo créditos a la exportación, socializando los costos para el desarrollo de infroestructuros necesarios para las inversiones privadas nacionales e imperialistos.

Sin embargo, esta serie de nacionalizociones es decidido en el momento mismo en que decenas de mi les de trabajadores reivindican (desde el mes de di= ciembre), la nacionalización de sus empresas, ocu -pan los locales de los bancos y de las aseguradoras y amenazan con tomar bajo su control el sector de los transportes. Además, las ramificaciones del sector -bancario en el conjunto de la economia portuguesa -crean condiciones objetivas favorables al desencade namiento de una dinámica que rebasa la función que la mayor parte del MEA y sectores significativos de la burguesia asignaban inicialmente al control por -parte del Estado del sistema bancario y de diversos -sectores de base.

Sin embargo, para asegurar el desarrollo de tal -proceso, para asegurar la destrucción del poder económico y de todos los puestos de contral y decisión -del capital en la estructura económica, deben reunir se cierto número de condiciones: en primer lugar, es indispensable nacionalizar sin indemnización todos los sectores decisivos de la economía: la gran indus tria, la banca, los transportes y el sector energético, el sector de la distribución y del comercio exterior.. A esto debe agregarse la eliminación, en el sector -nacionalizado, de todos los administradores burgue -ses, el rechazo de la "cogestión", la generalización del control obrero, la gestión centralizado de toda la propiedad y de todas las empresas nacionalizadas, por medio de un organismo central colocado bajo el control de las organizaciones obreras y fundado en -la aplicación de un plan económico de urgencia ela borado por estas últimas. Pero tales medidas de ex -propiación no son posibles en el marco actual del Es tado burgués, en un contexto en que la burguesta de tenta aún el poder político y organizo la respuesta -bajo todas las formas posibles, como por ejemplo el sabotaje económico, y la fuga de capitales que repre sentan el arma preferido en la actual coyuntura.

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La crisis económico que atraviezo octualmente el capitalismo portugués, las medidas de nacionaliza -ción que debilitan a la burguesta, el ascenso del mo vimiento de masas, indican claramente que la precon dición necesaria para arrancarle el poder económicoa la burguesia —su poder de sabotaje económico— re side en la supresión de su poder polftico. Y esaqui que todas la iniciativos de control obrero —ocupación de fábricas, reinicio de la producción bajo el control de los trabajadores, de coondinación de las comisiones de inquilinos para abordar las cuestiones de la habita ción o de los infraestructuras sociales— toman su im portancia y expresan la voluntad más o menos con ciente de los masas trabajadoras de tomar a su cargo -el poder pollico y económico, de pasar de una econo mia capitalista a una socialista, lo cual no puede rea lizarse sino por medio de la centralización de los ins trumentos de autorganización de las masas. La pro repende tosa la o pia dinámica del movimiento va radicalmente en contra de los objetivos propuestos y repetidos hasta la sa ciedad por el PCP y el MFA, que se resumen en batalla por la producción; en un contexto en el que la burguesta sigue en poder de los puestos de decisión determinantes y del poder en el plano económico y po Ifrico.

III. La modificación de la correlación de fuerzos después del 11 de marzo, y la profunda rodicalización que llegó a su punto más e levado desde el mes de diciembre, se expresaron también en el plano electoral.

El 11 de marzo se realizó una fusión entre el ascenso del movimiento obrero y la entrada a la escena polfica del movimiento de masas. Esto se tradujo rápidamente en la exigencia de una profundización del proceso de depuración a todos los nivelas — ejército, industria, prensa— y por la aparición de una consigna más o menos confusa de "gobierno popular", paralela a la demanda de exclusión de los represen -tantes del PPD del gobiemo. El Tl de marzo funcio nó, pues, como un catalizador de la conciencia de las masas trabajadoras en el plano político.

El sentimiento de victoria y de fuerza adquirido -por los trabajodores a través de la movilización, de la obtención de las nacionalizaciones y de la acelera -ción de las depuraciones, asi como la extrema debili dad de todo alternativa polfica burguesa, se tradujo en el voto masivo por los partidos obreros. Global -mente, el resultado electoral no puede sino aumentar la confianzo de los trabajodores en su propia fuerza, acentuar las movilizaciones anticapitalistas y sucitar en la base obrera una voluntad de unidad en la lucha contra la burguesia y sus partidos.

Aunque es cierto que los votos para el partido So cialisto salieron parcialmente de la pequeño burgue.sia —bajo el impacio de la campaña anticomunista -de los dirigentes socialistos — y toman el sentido de votos por una solución de orden y defensa de la pro -piedad privada; y que algunas fracciones de la bur -guesia estimularon el voto por el PS, sería totalmente erróneo reducir a esto la votación recibida por el PS. Esta represento en su gran mayoría la voluntad primitiva de amplios sectores de trabajadores de luchar contra las condiciones de opresión y explotación de que són victimas, de luchar por el socialismo, ast como un recelo elemental ante los métodos utilizados por la corriente stalinista. Es , por otra parte, significativo que el PS obtuviera más sufragios precisa -mente en los regiones en que el porcentaje de asala -riados es más elevado.

Esto es de hecho, por una parte, el producto de la mutación de la correlación de fuerzas entre el Capital y el Trabajo y, por la otra, del nivel de concien cia aún retrasado de muchas capas de trabajadores, -quienes, lentamente y a ritmos diversos, se radicoli -zan y politizan.

El PC obtuvo un resultado electoral que no traduce exactamente su capacidad de movilización y su -fuerza organizativa. Electoralmente, el PC pago el precio de su polftica de colaboración de clases que lo condujo, tanto a traicionar más o menos abierta -mente numerosas luchas como a subordinar todos las posibilidades de unificación de la clase obreraen la lucha anticapitalista a la posibilidad de jugar un papel de presión sobre el aparato de Estado; el hecho -de que la extrema izquierda y los centristas hayangg nado un tercio de los sufragios del PCP indica la amplitud de sus pérdidas sobre su izquierdo.

POVO

"Batalla por la producción" o "batalla por el poder"?

Finalmente, en el momento en el que el debate so bre el modelo socialista es una preocupación de amplias capas de trabajodores, no cabe duda que el PC paga también su merecido por la defensa incondicional del modelo "socialista" representado por el régi -men burocrático de los Estados obreros degenerados o deformados. En lo que respecta al MDP/CDE, éste está totalmente marginalizado y por consiguiente apo rece cada vez mós como una simple covertura del ACació y como órgano de apoyo al MEA. i Hemeroteca General CEDOC

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En fin, el resultado obtenido por el conjunto de las organizaciones que se reivindican de la izquierda revolucionaria expresan los progresos de influencia e implantación de las diferentes corrientes maoistos, -centristas y marxistas revolucionarias y la existencia de amplias capos obreras en ruptura con la política de las organizaciones reformistas, muy especialmente en los bastiones obreros de Oporto, Lisboa, Setubal, etc.

No cabe duda de que el PS va a tratar de utili -zar su fuerza electoral para intervenir en el sono del MFA y obtener cierta reorganización de la correla -ción de fuerzas, asi como para tratar de encontrarun equivalente a su fuerza electoral en el plano sindical en las empresas. En cuanto al PC, aunque afirmán -dose defensor incondicional del MFA, deberá hacer -Prueba de su capacidad de movilización, a fin de del solidar su posición y contrarrestar las proyectos PS.

IV. El 11 de marzo y el 25 de abril de 1975 die -ron, a primera vista, la impresión de que habian asegurado el reforzamiento de las organizaciones reformistas. Durante la tentativa de golpe de Estado, el PCP y la Intersindical tomaron la dirección del movi miento y lograron, en lo inmediato, capitalizar gran parte de la movilización.

Las iniciativas lanzadas por la Intersindical, los llamados a la huelga general —en ruptura con lo que se produjo el 28 de septiembre — colocaron a la orga nización sindical a la cabeza de la respuesta y no pueden sino reforzar su rol (a los ojos de los trabajadores) como único representante de la clase obrera. Esta puede, evidentemente, tratar de servirse de esto para marginalizar los instrumentos de auto organiza -ción, limitar un poco las experiencias que se orientan en este sentido y aumentar la credibilidad de su campaña por la "batalla de la producción".

Por el contrario, las elecciones permitieronalPS el hacerse valer como el principal partido obrero (en el plano electoral) y, como consecuencia, multipli -car sus pretensiones en el plano del gobierno, de los municipalidades y de los sindicatos.

Sin embargo, esta afirmación de los partidos obre ros reformistas y neoreformistas se realiza en un con -texto de ascenso del movimiento de masas, de radica lización de nuevas capas de trabajadores, de multipli cación de acciones autónomas de las masas, tanto en los barrios como en las empresas, que consolidan el sentimiento de fuerza y de independencia de los tra -bajadores. Se crean asi las condiciones para que,por un lado, se exacerben las contradicciones en el seno mismo de las formaciones reformistas y, por el otro, -para que se refuerce la vanguardia revolucionaria, = asi como su audiencia en el seno de las capas influen ciadas y organizadas por los partidos reformistas.

Este proceso está en la base de las odaptaciones -tácticas de izquierda realizadas por el PCP desde finos de 1974. Ahora ya no es hora de oponerse frontalmente a las movilizaciones, Por ello, depués del 11 de marzo (contrariamente a lo que fueron los días posteriores al 28 de septiembre) el PCP y la Intersindical reivindicaron medidas de nacionalización y mu chas secciones sindicales tomaron iniciativas en esta perspectiva. Sin embargo, las adaptaciones que debe realizar el PCP y la intersindical para recuperar, -no perder o reforzar su posición, funcionan tambiéncomo elementos que dcentúan las contradicciones internas y modifican las relaciones con la vanguardia.Vista desde este angulo, la permanencia de la hegemonta relativa de las formaciones reformistas, factor negativo esencial para el Futuro del ascenso revolucio nario, está sujeta a numerosas modificaciones, fun -ción tanto de un aumento de la actividad autónoma de las masas, como de la capacidad de la vanguardia re volucionaria de unificar en torno a sus iniciativos amplias capas de trabajadores. En la fase abierta -por el 11 de marzo, el PCP trata, pues, de aislar los luchas de vanguardia, de frenar todas las experiencias de auto organización, tanto en los cuarteles, en los barrios, como en el seno de las empresas.

Bajo el mismo pretexto con que se oponio grosera mente a las huelgas obreras en un primer perTado (en nombre de la consolidación de la etapa democrática) pone hoy el acento en la "batalla por la producción", para asegurar la "estabilización económica y finan -ciera, gravemente amenazada por la recesión y la de sorganización provacados por el sabotaje económico". La "batalla por la producción" remplaza a la "bata -lla por el poder" , como ya se dio en el coso de Chile. En este sentido, plegarse al máximo al MEA, de presenta para el PCP la seguridad de la fijación esta "etapa democrática". Esta línea no puede sino reforzar —entre los trabajadores — los ilusiones acer ca del papel de "vanguardia revolucionaria" del MFA y desviar, hacia un proyecto de colaboración de clases, la dinámica anticapitalista de las luchas. Sin embargo, después de haber realizado una campaña e lectoral con acentos triunfalistas, el PCP debe manifestar su capacidad de movilización, su fuerza organizativa, su papel de primer partido estructurador de los trabajadores, ante el primer partido en el plano -electoral : el PS.

El sectarismo ante la base del PS no proporciona una respuesta suficiente a este problema, tanto mas cuanto que existe una presión real hacia la unidod en estos dos partidos. Por ello, le será diffeil instalarse definitivamente en la "batalla por la producción"; deberá, ya sea participar, o acompañar las moviliza ciones de los trabajodores y de los campesinos (siempre tratando de controlarlos), pero no escapará tan fácilmente a estas oscilaciones.

En cuanto al PS, este estuvo indeciso durante la campaña electoral entre tratar de captar los sufragios de la clientela pequeñoburguesa del PPD y la necesidad de restablecer, de conservar yiuconsolidarjan. la medida de lo posible, sus vínculos con la clase abre-

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En este período pos electoral, sigue siendo atra vezado por el mismo tipo de contradicciones. ET proyecto de su dirección —mucho más que toda la alianza de tipo centroizquierdo con el PPD— consiste en desprender del seno del MFA un ala que bajo el vocablo de "socialismo porutgués" fome las medidas -aptas para limitar al máximo el alcance de las nacionalizaciones, para dar garantias al imperialismo, pa ra "restablecer el orden". Las presiones que sufre eT PS de parte de la socialdemocracia europea van enel mismo sentido y su campaña anticomunista se inscribe perfectamente en ese marco.

Sin embargo, este partido se nutrió de millares de miembros que acaban de surgir a la escena política, -que no están marcados por la trodición legalista so -cialdemócrata y son suceptibles de rodicalizarse rápi damente, Esto, indiscutiblemente repercutiró en el seno del partido y augura, o bien la formación de nue vas corrientes de izquierda, o bien rupturas centris -tas. Los temas de control obrero y outogestión planteados demagógicamente por el PS en los carteles del primero de mayo indican ya la presencia de este tipo de presión en el partido.

Ante el rápido aumento de las filas del PC y del PS, ante la debilidad del encuadromiento politico, doda la receptividad de sus miembros a la propaganda de la estrema izauierda (en un clima de debate polftico permanente y de exacerbación de la combatividad) los revolucionarios disponen objetivamente de muy grandes posibilidades de aumentar su au -diencia entre los trobajadores organizados o influenciados por estos partidos. Esta dialéctica de las revola PCP sota PCI vota PCPvota

"A través de una táctica flexible de FRENTE UNICO, agrupor en torno de las iniciativas de la vonguar dia prolefario a las capas más amplias de la clase obrera y del campesinado pobre y de los soldados, asT como reforzar los órganos autónomos de combate : de que se han dotado los masas trabajadoras en el curso de las sucesivas movilizaciones. laciones entre reformistas, neoreformistas y fuerzos -centristas, asi como de la izquierda revolucionaria, -es tal que esta última posee ya un peso suficiente po ra iniciar movimientos que impliquen efectivamente -la odhesión de sectores significativos de las masas.

Por ello, es decisiva para la vanguardia revolucio naria la aplicación audaz y flexible de una táctica de frente único, que se desarrolle a diversos niveles, des de la empresa, pasando por los barrios, hasta las ini -ciativas más importantes; tanto para responder inmediatamente a cualquier ofensiva reaccionaria, a caulquier cuestionamiento de los derechos democráticos -del movimiento obrero, como para ampliar la influencia de los revolucionarios y reducir la duraciónde l influencia reformista sobre la clase obrera. Prego -nando la unión del conjunto de la clase obrera y de todas sus corrientes, sin excepción, los revoluciona -rios podrán aprovechar la voluntad unitario que existe entre amplios sectores obreros para reforzar es fren te anticapitalista.

Toda ruptura de hecho de esta unidad de acción g menaza con desorientar profundamente a las masas tra bajadoras, con sucitar fenómenos de desconcierto y de inicio de desmoralización, y de provocar asi un es tancamiento del proceso revolucionario, mismo que fa cilitaria una ofensiva reaccionaria. Es por eso que tanto los métodos burocráticos de los dirigentes del PC contra la democracia obrera y su sectarismo ( obstrucción de las elecciones sindicales, asunto de "Republica", etc.), como las tentativos de los dirigentes del PS de frenar el proceso revolucionagin.en nororicació de la defensa de la democracia, arizon el peligro de

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la división de las filos del proletariado y constituyen verdaderos atentados contra sus intereses.

Contra estos divisionistas, los marxistas revolucionarios luchan por el reforzamiento de la unidad de acción de todas las organizaciones y de todos los órganos representativos de la clase obrera, y por su consolidación por medio de la creación de una red de comités o breros, de saldados y de campesinos, democráticamente electos que, puedan garantizar el respeto de la más amplia democracia, o la vez que asegurar la marciade la revolución. La tarea más urgente es la de pasar a la creación de tales órganos de poder democrático y proletario.

El aspecto desastroso de la política de la corriente maoista, que caracteriza al PCP como "socialfascis -ta" y hace de el el enemigo principal, resalta tanto. más si se considero la fluidés que hay en las propias fi los del PC, asi como en las del PS, y el econ que las corrientes de extrema izquierda pueden alli recibir. -En la medida en que la corriente maoista, más espe -cialmente la UDP, dispone de una influencia significativa en la vanguardia obrera amplia, la polffico de los maoistas funciona como un elemento de división -de la clase y amenaza con aislar a esta vanguardia obrera del corazón de la misma. V EL ROL DEL MFA

En un contexto marcado por una abierta crisis de dirección polfrica de la burguesta, por una real división en el seno del ejército, por la creciente influenciade los partidos obreros reformistas y por la continua ción del ascenso de las luchas obreras, el MFA conso lido ( después del 11 de marzo) su posición centrali -zando lo esencial de las prerrogativas legislativos y ejecutivas.

La afirmación del MFA —desde abril de 1974— es el fruto no solamente del rol que jugó en la organi zación del golpe de Estado, sino también de la crisis del ejército, agudizada bajo los golpes de la derrotasufrida en la guerra colonial, y de la debilidad en el plano poltico de las dos ciases fundamentales de sociedad. Por otra parte, la burguesto, después de medio siglo de régimen corporativista, no disponia de instrumentos políticos aptos para funcionar eficazmen te en el cuadro de una democracia burguesa ante un ascenso progresivo del movimiento de masas. Ademds la falta de experiencia poltico de los trabajadores -—después de 48 años de dictadura- no le permitio a la clase obrera expresar inmediatamente sus propios so luciones. La convergencia de esta doble debilidad -política crea las posibilidades de que el MFA ocupe -este lugar central, especialmente después del fracaso de las dos precipitadas tentativas golpistas, las presidencialistas de junio y septiembre de 1974 y en seguida la catástrofe del 1l de marzo.

En realidad el MEA representa dos fenómenos dife rentes : por una parte, integrante del aparato de Estado (presidente de la República, Consejo de la Revolución, Estado Mayor del Ejércita, etc.), por la otra, -movimiento compuesto de una serie de cuerpos de oficiales, con bases entre los suboficiales y los soidados, y atravezado por todas las corrientes sociales y policas de un Portugal envuelto en un proceso revoluciona rio. En tanto que parte integrante del aparato de Es tado, asegura el mantenimiento de los relaciones de -producción copitalistas, sobre todo en un momento en que, en el cuadro de una profunda crisis de dirección polftica de la burguesta, el ascenso del movimientode, masas pone en peligro la propia sobrevivencia del sistema de dominación capitalista. En tanto que movimiento de composición mayoritariamente pequeñoburguesa, está lejos de ser homogéneo en el plano ideolé gico. Ha experimentado incluso una modificaciónen su composición, la rodicalización de algunos de sus sectores y, ai mismo tiempo, una creciente polarización entre sus diversos componentes. Al ladode las corrientes spinolistos, que no están en la primera plano en la actual fase, existen diversas corrientes o menos influenciadas por los ideologias reformistas -del movimiento obrero, pero que no poseen nigún vinculo orgánico con este último. La mayoria de ellosmanifiesta una profunda desconfianza ante el movimien to de masas, misma que es propia de esta élite militar acostumbrada a tener relaciones paternalistas con las masas. Estos ponen el acento en el estricto con -trol de la actividad de las masas, en la tarea de órbitro que debe desempeñar el MFA, revelando con esto su voluntad de perpetuar su rol bonapartista.

Por otra parte, esta función bonapartisto se expresa concretamente, tanto en su institucionalización como en el pacto que hizo circular entre los partidos bur gueses y obreros reformistas (mismo que tiene por función objetiva el ocultar las exacerbadas controdicciones entre el Capital y el Trabajo, entre explotados y explotadores, que se manifiestan coda vez con más fuer za).

Sin embargo, esta función objetivamente bonapartista dificilmente puede encontrar una estabilidad, pre cisamente en la medida en que las movilizaciones de masas estimulan las diferenciaciones en el seno del MFA y sucitan realineamientos en las diversas tendencias y requieren de reajustes permanentes a fin de poder controlar al movimiento de masas. Confrontado a una crisis en el seno del ejército, a la aceleraciónde la radicalización de la clase obrera y a una crisis eco nómica que se profundizo cada vez más, el MEA diffcilmente podrá salvaguardar su frágil cuadro unitario, tanto más cuanto que las opciones a tomar harán cada vez más aleatorio el juego de balanza y de concesiones a derecha e izquierda.

En el caso de una convergencia entre una ofensiva burguesa que tomara la doble forma de una campaña -de sabotaje económico del capital internacional y de una reorganización de la corriente reaccionaria en el seno del ejército, por una parte, yimna. nueva aleada de luchas, por la otra, no se puede exetuli la posibili

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dad de una ruptura en el MEA. En este contexto, la generalización de las formas de autorganizaciónyde autodefensa, la confrontación del movimiento obrero con la burguesia, podrian precipitar una nueva situación caracterizada por la emergencia de órganos de -dualidad de poder, en las fábricas, en el campo y los cuarteles, asi como la aparición de las primeras experiencias de coordinación de estos diferentes órganos.No se puede excluir la posibilidad de que ante esta situación ciertos elementos del MFA, influenciados -por las corrientes reformistas, e incluso por las organi zaciones de extrema izquierda, puedan pasar al campo de la clase obrera en los momentos decisivos.

Pero contrariamente a los centristas, los marxistas revolucionarios no esperarán el momento en que esta posible división debilite al ejército, ni el inicio de la movilización que conducirá a la insurrección arma da, sino que tratarán de crear desde ahora todas los condiciones para que esta escición acompañe el desarollo de los luchas de las masas laboriosas : esta esta tó fuertemente estimulada por la generalización de un sistema de dualidad de poder que permitirá ganar. al campo de la revolución a la inmensa mayoria de la cla se obrera y preparar el enfrentomiento final.

Desde ahora, la transformación de la lucha por me dio de la generalización y la centralización de los ins trumentos de auto organización (renuncia de los ofi -ciales, elección de comités de control de las salidas) y la vinculación de la lucha organizado de los soldados y de los marinos con el movimiento obrero, permitirán prepar el terreno de la confrontación.

Por el contrario, en el caso de que el capital in -ternacional no estrangule a la economia portuguesa, o en que la crisis social y económica se perpetúe, pero sin una modificación profunda de la correlación glo -bal de fuerzas entre los clases, en que se mantenga la hegemonia reformista —dodo el retraso en la emergen cia de un polo revolucionario— y en que el movimien to de masas retroceda en función de divisiones en eT seno de la clase obrera y de la ausencia de objetivos precisos a lograr para hacer avanzar la revolución, existe la posibilidad de una estabilización relativa de la función bonapartista del MFA y de una contraofensiva de los corrientes que se reivindican, más o me -nos abiertemente, del spinolismo. Esto se expresaria a través de medidas de control sobre el ejército, de li mitaciones impuestas a la actividad del movimiento -de masas, de represión contra las organizaciones revo lucionarias, de reforzamiento de la jerarquía, de supresión de los órganos propios de los soldados. Evi -dentemente, todo esto no implicaría el fin del período de inestabilidad producido por la victoria del 11 de marzo, sino que el proceso de ascenso experimentaria cierto repliegue, antes de las nuevas confrontaciones.

La no muy lejana perspectiva de una calda del ré imen franquista introduce en este conjunto un facto que será decisivo para el futuro de la revolución portuguesa. Un cambio rodical de la situación en Espaha puede, o bien reimpulsar el movimiento de masas -en Portugal (en el caso de que se manifestara cierta -pausa), o bien combinarse con el actual ascenso de las luchas y crear una situación explosiva en toda la peninsula ibérica, cuyos fantásticas repercusiones se manifestarian rápidamente a la escala de Europa ensu conjunto. VI. LAS TAREAS DE LOS

MARXISTAS REVOLUCIONARIOS

1. La fusión entre la movilización del 11 de marzo y el ascenso de las luchas (desde diciembre último) ha acelerado la difusión de los experiencias de auto -organización a todos los niveles, de auto defenso y de control obrero, asi como la elevación de la concien cia de clase anticapitalista.

Sin embargo, estos experiencias siguen siendo -fragmentarios, lo cual no permite canalizar, en un esfuerzo único, el potencial de combatividad que se ha manifestado después del 11 de marzo. Para salva guardar las adquisiones de la victoriosa respuesta ante la reacción capitalista, para utilizar a fondo la -ventaja que posee la clase obrera en la situación ag tual, para derrotar cualquier nueva contraofensiva an tiobrera, es esencial lograr —por medio de una idctica flexible de frente único— agrupar on torno a Tas iniciativos de la vanguardia prolefaria a las capas más amplias de la clase obrera y del campesinado pobre y de los soldados, asi como el reforzamiento de los órganos autónomos de combate de los que se han dotado las masas trabajadoras en el curso de las sucesivas mo vilizaciones. Para que los marxistas revolucionarios Togre esto, es indispensable que utilicen todas las oportunidades para coordinar, centralizar, unificar, -el conjunto de estos instrumentos de lucha de los trabajadores y soldados : Comisión Obrera, comisión de inmueble, comisión de barrio, comités de soldados y marinos, comité de vigilancia antifascista, liga de -campesinos pobres, ete.. La centralización demo -crática a escala nacional de todos estos órganos en una estructura que permita la unión con el conjuntode las organizaciones, de ics sindicatos, de los parti dos obreros, sería suceptible de estimular el surgi = miento y la generalización de los órganos de duali -dad de poder.

Creándose asi una situación que limitaria o impe diría una recuperación (de parte de las corrientes no revolucionarios) del ascenso obrero, creando las mejores condiciones para la elevación rápida de la conciencia de close a través de los enfrentamientos glo -bales con el poder y por la construcción del partido -revolucionario.

Es en esta perspectiva que —durante toda la cam paña electoral, para las vastas manifestaciones del primero de mayo, asi como en su propaganda cotidiana— nuestros compañeros de la Liga Comunista Internacionalista, avanzaron la consigna de la nora leno Nacional de los Trabajadores.

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II. En la fase actual, en ruptura con la mayoria de corrientes polfficas, la LCI ha puesto sistemáticamente el acento en :

* la importancia vital del FRENTE UNICO, sin exclusividad, de la clase obrera, por la defensa sus conquistas sociales y económicas, de sus derechos democráticos y por la ofensiva contra el capital.

* la necesidad de una movilización permanente -de los trabajadores que permita imponer sus reivindi -caciones, expulsar a todos los ministros burgueses y formar un gobierno OBRERO Y CAMPESINO, es decir de las organizaciones obreras y representantes de los trabajadores agricolas y de los campesinos pobres : un gobierno PC, PS, Intersindical y otros organismos representantes de la clase obrera y de los trabajadores agricolas. Para que el proceso revolucionario progre se de manera decisiva, tal gobierno deberia apoyarse en un sistema de consejos obreros, de campesinos y de soldados.

III. Con el fin de descartar definitivamente a la reacción capitalista y de profundizar el ascenso obrero y la actividad autónoma de las masas, los marxis -tas revolucionarios realizarán sus campañas políticas en torno a los siguientes ejes :

* Por la nacionalización sin indemnización y bajo control obrero de las principales industrias, de los sectores de la distribución y por el monopolio estatal del comercio exterior.

* Por la géneralización del control obrero en todos los sectores ya nacionalizados, lo cual implica, -entre otras cosas, el derecho a revocar a los administradores nombrados por el Estado, el derecho de reu -nión y de asamblea general en los lugares de trabajo y durante el tiempo de trabajo, el derecho de vetoso bre los despidos, la contratación, etc.

* Por la gestión centralizada —por medio de un organismo central colocado bajo el control de las or -ganizaciones obreras y fundado en la aplicación de un plan económico de urgencia elaborado por éstas —de todas las empresas nacionalizadas.

* Por la expropiación de las grandes propiedades agricolas, bajo control de los trabajadores y por una reforma agraria radical.

* Por el reforzamiento del movimiento antimilitarista, la generalización y coordinación de los comi -tés electos de soldados, de marinos y de aviadores, -con el fin de asegurar la total depuración de los ofi -ciales reaccionarios, de elegir los comandantes en las asambleas generales, de controlar la función de todas las operaciones militares, de tomar a su cargola defensa de los intereses materiales y de los dere -chos de los soldados, por una parte, y de asegurar la unión sistemática con los trabajadores organizados en los barrios, con las organizaciones obreros y los sindicatos, por la preparación de la respuesta más ropida y decidida, tanto a las provocaciones fascistas co mo a una nueva tantativa de golpe de Estado.

* Por una central sindical Única, por el respeto -del darecho de tendencia, con la elección democráti ca de delegados y responsables a todos los niveles y totalmente independiente del Estado.

* Por la supresión de todas las leyes tendientes o limitar la acción sindical de los trabajadores en las empresas, las ocupaciones de habitaciones vacías y contra todas las medidas que restrinjan las activida -des de las organizaciones revolucionarias.

* Por la generalización de los piquetes de autode fensa armado, el armamento de los sindicatos y de las comisiones obreras.

* Por la salida de Portugal de la Alianza Atlántica y la ruptura del Pacto Ibérico.

* Por la solidaridad activa de los trabajadores porfugueses con sus camaradas de España en su lucha por derrocar a la dictadura franquista.

Para hacer frente a estas tareas los camarados de la LCI deberán :

- Asegurar una implantación aún más amplia de su organización en el seno de la ciase obrera.

- Ampliar la influencia de los marxistas revolucio narios en todos los sectores que hoy dia se movilizan y darles una perspectiva de lucha por el socialismo.

- Consolidar la organización de centenas de od -herentes con el fin de hacer de la LCI una fuerzareal de choque político, apia para discutir la hegemonia reformista en el terreno concreto de la lucha de ciases.

El ascenso del movimiento obrero en Portugal ha hecho que se acentúe la campaña anticomunista o ni vel internacional, ast como que se multipliquen las amenazas imperialistas. No cabe duda que en el mo mento de una acentuación del empuje revolucionario, tanto más si este coincide con la caida de la dictadu ra franquista, se harán sentir mucho más las amenazos de los imperialistas. La burguesta europea y nortea mericana no están dispuestas a quedarse de brazos cry zados en un momento en que estalle la revoluciónen la península Ibérica.

Los marxistas revolucionarios de la IV Internacional sabrán tomar desde ahora todas las iniciativos de solidaridad polftica con la lucha de los trabajodores portugueses, a fin de preparar a los capas más amplias de la clase obrera y de la juventud para que impidan mañiana una intervención contrarrevolucionaria. El ascenso de las luchas en Europa ( desde 1968), el reforzamiento de la vanguardia revolucionaria, la audiencia que ha adquirido yo el combate de los masas trabajadoras portuguesas en la clase obrera, represen tan las mejores garantías de la movilización de lacla se obrera europea contra la reacción capitalista internacional.

Biblioteca de Comunicació lo. de TURTe de 1975

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