Inprecor en castellano

Revista de la Liga Comunista Revolucionaria (IV Internacional), nueva serie, 1979–1991

Indochina: Resolución del Secretariado Unificado de la Cuarta Internacional sobre los conflictos en Indochina

· Inprecor n.º 6, junio de 1979 · pp. 7-17 · 9.660 palabras

Chino-indochina

Resolución del Secretariado Unificado de la IVª Internacional

1. Después de haber lanzado durante años una guerra devastadora y demoledora en Indochina, el imperialismo norteamericano derrota en 1975. El fracaso de la intervención norteamericana, fruto tenaz resistencia de los pueblos de Indochina y del ascenso de las movilizaciones y de la oposición contra la guerra en los Estados Unidos, reflejaproduciéndose fuerzas a escala mundial en detrimento del imperialismo.

Contribuyó a acentuarlo. El heróico combate de los pueblos de Indochina mostraba qué la victoria era posible, incluso frente al potente ejército norteamericano. La profunda hostilidad de las masas a una nueva guerra, la crisis social de América del Norte y la situación internacional derivada de la derrota imperialista, hacían que el gobierno norteamericano tropezara con dificui*ades extremas para enviar un numeroso cuerpo expedicionario con vistas a mantener el orden neocolonial.

La credibilidad de Washington en su calidad de gendarme del mundo capitalista estaba en tela de juicio. En

La crisis

estas condiciones se abrió una crisis de dirección política del imperialismo. Sus efectos direcios se manifestaron en las antiguas colonias portuguesas de Africa, en toda Africa austral, en Etiopia y más recientemente en Irán y Oriente Medio. En Indochina, el triunfo de un proceso regional de revolución pemanente -combinando liberación nacional con la revolución proletaria- permitió la instauración Vietnam, Laos y Camboya. En el conjunto del Sudeste asiático —y sobre todo en Tailandia-, la derrota norteamericana favoreció el desarrollo de luchas de liberación y un auge de las movilizaciones de las masas urbanas y de los campesinos pobres.

De hecho fue el conjunto del sistema de dominación imperialista en Asia oriental, tal como había sido establecido por Washington durante los años 50 y 60, el que había quedado profun2. Ya antes de la derrota del imperiatensiones entre las direcciones de los partidos comunistas vietnamita, camboyano y chino, en el terreno político, económico, diplomático y fronterizo. Estas tensiones adquirieron progresivamente una forma militar, y 4 años después de la victoria han desembocado en la penetración de las tropas regulares vietnamitas en Camboya y en la intervención de los ejércitos chinos en Vietnam. Los conflictos entre Estados obreros burocratizados han alcanzado una gravedad sin precedentes.

Los recursos indispensables para la recuperación socioeconómica de los países indochinos, devastados por la guerra imperialista, y para la satisfacción de las necesidades fundamentales de las masas trabajadoras, se destinan a fines militares. El imperialismo prosigue su política contrarrevolucionaria activa en la región. Después de algunas vacilaciones, tras la derrota de 1975, el imperialismo norteamerica. no ha incrementado de nuevo su presión en Asia oriental: mantiene una fuerte presencia militar en Corea del Sur y refuerza e! ejército de la dictadura de Park; apoya masivamente al régimen tailandés y más generalmente, a los regímenes de la ASEAN; consolida en el Pacífico sus fuerzas aeronavales y sus bases insulares; mantiene lazos «especiales» con Taiwán y establece el bloqueo económico de Vietnam.

Estas medidas estaban destinadas a quebrar la dinámica desencadenada por la victoria de la revolución vietnamita, cuyo impacto entre las masas trabajadoras de Asia oriental fue considerable, a contener y a aplastar lo antes posible los movimientos antiimperialistas de liberación nacional.

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En el plano internacional, los ideólogos de la burguesía lanzaron una vasta centró en Vietnam y Camboya y que ya se anunció en el momento de la derrota norteamericana en Indochina.

El movimiento obrero internacional debe movilizarse para defender las repor las maniobras imperialistas en un momento en que se ven debilitadas por los conflictos interburocráticos. También debe hacer todo lo posible por poner fin a los combates militares entre Estados obreros burocratizados, enfrentamientos obreros y campesinos pagan un fuerte tributo de sangre. De nuevo, lo que se expresa aquí de forma tan dramatica, es el precio que debe pagar la humanidad por el retraso de la revolución 3. Frente a la escalada imperialista en Indochina, las direcciones china y soviética tuvieron que continuar con su ayuda material —por muy limitada que fuera- a la revolución indochina. En cambio, tras la derrota del imperialismo y el debilitamiento de su capacidad de acción en Indochina, el conflicto chino-soviético iba a influir con todo su peso en la evolución de la situación de la región.

origen de este conflicto -aparte de la posición entonces objetivamente distinta de la URSS y de frente al imperialismoencuentra la voluntad de la burocracia soviética de preservar su control sobre el movimiento comunista mundial, tac tor esencial para mantener el monolitismo estalinista y aplicar su política de coexistencia pacífica.

El mantenimiento del monolitismo constituía a los ojos de la dirección soviética un elemento importante de cara a asegurar la estabilidad de su poder en el interior. Para llevar a buen puerto su política de coexistencia pacífica con el imperialismo, tenia que asegurar su dominio en zonas estraté. gicas clave, con objeto de impedir que

Confrontada a la revolución china, cuya victoria no había podido impedir, y a una dirección que no lograba controlar con toda seguridad, optó por aislar y debilitar al Estado obrero chino.

Ello llevó a la URSS a suspender la ayuda técnica a China en 1960, a asestar golpes muy duros a la economía y a retirar su apoyo militar a Pekín, pese a la amenaza del imperialismo. Posteriormente, el Kremlin destacó a la frontera con China a un tercio de sus fuerzas armadas.

En el marco de un cambio de actitud del imperialismo hacia Pekín, la casta burocrática china afirma sus intereses nacionales propios frente al Kremlin. Abocada a una grave crisis interna, se aferra a una política de coexistencia pacífica para responder a las necesidades vinculadas a sus opciones económicas, para restablecer un statu quo en la región y limitar al máximo las prolongaciones de la victoria de las revoluciones indochinas.

Aunque Hanoi no tenga como objetivo el estímulo de las luchas antiimpe rialistas en los países de la ASEAN, la orientación de la dirección vietnamita —que tiende a una unificación de hecho de Indochina bajo su control— y los lazos que ha tejido con la burocracia soviética constituyen un factor susceptible comprometer planes de la dirección china en esta región, que a sus ojos debe formar parte de su propia zona de influencia.

Incapaz de asegurar su control sobre el Partido Comunista Vietnamita (PCV), la burocracia china intenta alslar y debilitar al Estado obrero vietnamita, recurriendo a métodos análogos a los que utilizó contra ella la burocracia soviética: aislamiento diplomático, denuncia política, suspensión de la ayuda económica, presión militar. 4. Desde antes de 1975, la defensa de los intereses particulares de la burocracia soviética y, posteriormente, china, ha costado muy cara a los pueblos de Indochina. Los acuerdos de Gine.

bra, de 1954, dilapidaron gran parte de los logros obtenidos sobre el terreno el imperialismo francés. La pasividad de la URSS permitió que

Washington reforzara el régimen de

Diem e iniciara una nueva política de agresión. Prestando su ayuda con cuentagotas, el Kremlin dejó que se prolongara la intervención norteamericana. En cuanto a Pekín, también se oponía al relanzamiento de la resistencia armada en Vietnam del Sur en

1960. A Moscú le era más fácil justificar la pobreza de su ayuda a Vietnam, dada la negativa de Pekín a llamar a la formación de un auténtico frente único en defensa de las revoluciones indochinas, pese a las presiones ejercidas en este sentido, desde 1964, por el

PCV, el PC japonés y otros partidos comunistas de Asia, así como por la dirección cubana. La direción soviética, a su vez, se negó a romper efectiva.

mente con el régimen de Lon Nol en que accedió al poder en

1970 mediante un golpe de Estado fomentado por la CIA, porque temia la camboyano (PCC) y en el propio

Sihanuk.

Como consecuencia de los nuevos cambios en política internacional de la burocracia china, efectuados después de la revolución cultural, las implicaciones de la combinación de la coexistencia pacífica con el conflicto chino-soviético se hicieron sentir con más fuerza en Indochina. En julio de 1971, Nixon es invitado públicamente a visitar Pekín. En 1972 se reúne con Mao y seguidamente viaja a Moscú. El aislamiento de la revolución indochina se agrava en el preciso instante en que la escalada militar imperialista no deja de incrementarse. Posteriormente, la burocracia china adoptó oficialmente la teoría de los URSS se convirtió, a los ojos de la maoísta, en el «enemigo principal» de China y, por tanto -en toda lógica burocrática—, de los pue5. Hacía tiempo que habían aparecido divergencias entre las direcciones vietnamita, soviética, china y camboyana. Tras la victoria de las revoluciones indochinas, se insertaron en un contexto nuevo. Dadas las respectivas relaciones establecidas en el último periodo entre Moscú y Pekín, y Vietnam y Camboya, dada la avidez con que las burocracias soviética y china dada la articulación específica de sus políticas de coexistencia pacífica con la contraofensiva regional del imperialismo -que se apoya en unos medios de acción disminuidos por la derrota de 1975—, el conflicto chino-soviético ha constituido el marco en que se han conflictivas vietnamita, camboyano y chino.

6. Independientemente del peso del conflicto chino-soviético en la crisis que desgarra la península indochina, ésta no puede reducirse a un mero duelo interburocrático en un mundo en que el imperialismo está ausente.

Washington no asiste pasivamente a los enfrentamientos actuales. No ha dejado de detectar las posibilidades que le ofrecía la agravación del conflicto chino-soviético en Asia así como la política de coexistencia pacífica de

7. Cien años de dominación colonial y neocolonial, cerca de cuarenta años de guerra han dejado exangues a los países de Indochina. El trastorno del ecosistema, a causa de la escalada militar norteamericana, es profundo; la infraestructura económica ha sido

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sistemáticamente destruida, los animales de tiro imprescindibles para la actividad agrícola han sido diezmados, las redes de irrigación han sufrido enormemente. En cuanto al coste humano y social de esta guerra imperialista, es incomensurable: en cinco años de intervención norteamericana, 600.000 personas murieron en Camboya, y los traslados forzosos afectaron a más del 50% de toda la población de Vietnam del Sur, Laos y Camboya. La situación existente en el momento de la liberación de Vietnam del Sur es significativa: más del 16% de la población muerta o inválida, el 56% sin vivienda. Había 3,5 millones de parados, de los que dependían 4,5 de personas. Estas cifras millones expresan la dramática magnitud de las dificultades económicas y sociales a que se enfrentaban las revoluciones indochinas al día siguiente de la victoria. De ahí no podían derivarse sino tensiones sociales y políticas en el plano nacional y regional.

Este no es únicamente el resultado objetivo de la dominación y de la guerra imperialista, sino también la consecuencia de una política consciente: El imperialismo norteamericano multiplicó las destrucciones y masacres para debilitar de antemano a los regímenes que iban a surgir de la victoria de las revoluciones que no lograba aplastar. Después del hundimiento de sus fuerzas en 1975, prosiguió con esta política de estrangulamiento, instaurando el bloqueo económico de los países de Indochina, rechazando cualquier apertura en el plano diplomático cuando Hanoi había abandonado incluso cualquier condición previa para normalizar las relaciones con los EE.UU., multiplicando las presiones sobre Laos desde la vecina Tailandia, ayudando a los generales tailandeses a organizar grupos contrarrevolucionarios, meos, laosianos y khmers. 8. El hundimiento de sus fuerzas en Indochina y el ascenso del movimiento antiguerra en los Estados Unidos obligaron a Washington a reconocer a la

República Popúlar China y a revisar profundamente su estrategia asiática de «containment and roll back» (contener y rechazar). Definió una nueva orientación que tenía plenamente en cuenta la voluntad de la burocracia china de desarrollar una política de coexistencia pacífica con el imperialismo. Esta orientación empezó a aplicarse con las visitas de Kissinger y

Nixon en 1971 y 1972. Este cambio de orientación radical de la política norteamericana en Asia —que autorizó el cambio de la política exterior china-, se ha traducido recientemente en la firma de los tratados chino-japonés y chino-norteamericano, que incluyen la cláusula «antihegemónica» exigida por Pekin.

El imperialismo norteamericano no está dispuesto a pagar por la alianza con Pekín el abandono de su política de coexistencia pacífica con Moscú. Esta sigue siendo indispensable para mantener al máximo posible el statu quo en regiones tan importantes como Europa occidental, Oriente Medio y América Latina. Aunque la URSS no tenga actualmente un peso determinante en Asia oriental, expresa su buena voluntad, por ejemplo, dando garantías al régimen tailandés. Washington Kriangsak, hombre fuerte de Tailandia.

confiere asimismo una gran importancia política a la firma de los acuerdos sobre los armamentos estratégicos con la burocracia soviética.

Pero cuenta sobre todo con la burocracia china para que le ayude a restablecer la estabilidad de la dominación neocolonial en Asia oriental, región importante en el terreno económico y estratégico. Necesita su asentamiento para preparar el reconocimiento internacional de las «dos Coreas» y congelar de este modo la situación en la península, para crear un clima favorable a la continuación del rearme de

Japón -deseado unánimemente por las burguesías japonesa y norteameri cana- y a la reconsolidación de su dispositivo militar en el océano

Pacífico, para evitar que sus lazos con

Taiwán perturben las relaciones chinonorteamericanas, para reforzar los regímenes de la ASEAN, para tratar de cerrar la brecha abierta desde 1973 en

Tailandia, para debilitar y aisiar a las revoluciones indochinas.

El interés económico del mercado abierto gracias a la orientación en materia de desarrollo de la dirección Deng Xiaoping, no explica por sí solo la «opción china» de la política asiática de Washington, máxime cuando las experiencias del pasado, en lo que se refiere a los acuerdos comerciales entre las potencias imperialista y los Estados obreros burocratizados, marcan la distancia existente entre las promesas de contratos y ción efectiva. La debilidad relativa de los medios de pago de China puede pronto. Dicha opción se deriva ante todo de consideraciones estratégicas. Por razones políticas que le son propias, la burocracia china Washington y Tokyo para restaurar un nuevo statu quo en Asia 9. La política del gobierno norteamericano se expresó claramente durante la intervención china en Vietnam, intervención de la que sin duda se habia tratado con motivo de la visita de Deng Xiaoping a los Estados Unidos en enero de 1977. En efecto, el contraste es enorme entre la actitud concreta que adoptó en esta ocasión y la que manifestó tras el derrocamiento del régimen de Pol Pot por los ejércitos vietnamitas y el Frente Unido para la Salvación Nacional de Kampuchea (FUSNK), o la que tomó en enero de 1978, cuando se hizo público el contlicto entre Vietnam y Camboya.

El gobierno norteamericano no lanzó una violenta campaña antichina, a imagen y semejanza de la que desencadenara contra Vietnam, a pesar de las tardías y tímidas declaraciones diplomáticas exigiendo simplemente la retirada de las tropas chinas de Vietnam y de las tropas vietnamitas de

Camboya. Mantuvo en pie la visita de su ministro de Finanzas a Pekín y firmó nuevos acuerdos económicos;

elevó su representación diplomática al rango de embajada cuando los combates todavía hacían furor.

10. El imperialismo norteamericano trata de utilizar a fondo las consecuencias del conflicto chino-soviético en

Asia para asestar un golpe a las revoluciones indochinas. Conoce las dificultades económicas, sociales políticas que estan sumidos

Vietnam, Laos y Camboya. Intenta agravarlas, con objeto de yugular la dinámica revolucionaria regional que estimuló su derrota y de enturbiar ante las masas del Sudeste asiático la

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El coste humano y social de la guerra imperialista es incomensurable. Cerca de 600.000 persoimagen ejemplar de los pueblos indochinos en combate. El imperialismo reacciona ahora frente a la victoria de las revoluciones indochinas como lo hiciera ayer frente a todas las victorias revolucionarias: haciendo todo lo posible por poner trabas a la estabilización de los nuevos regimenes, acumulando los factores de crisis y multiplicando las presiones contrarrevolucionarias.

IV 11. Si el imperialismo se ha ensañado de este modo con las luchas de liberación de los pueblos de Indochina, es porque muy pronto se percato de la dimensión revolución permanente en toda la peninsula. Desde los años cuarenta, la intervención internacionales: 1) romper en Vietnam —donde la amplitud de las movilizaciones sociales es mayor— la dinámica de la revolución asiática; 2) crear de este modo las bases para ofensiva contra la revolución china; 3) garantizar las condiciones georden imperialista en Asia oriental. Lo durante los años 60, cuando la Administración Kennedy decidió lanzar la criminal escalada de la inserta en una vasta ofensiva imperiacomo consecuencia de la victoria de la revolución cubana. Este contraataque tendrá lugar, entre otros, en Santo Domingo, Brasil, Indonesia y el Congo. 12. Desde 1975, la política imperialista parte de consideraciones del mismo tipo, aunque en un contexto internacional distinto. Efectivamente, la trascendencia de las luchas emprendidas en la península se ha visto confirmada desde la victoria de abril de 1975, que abre la vía a la instauración de un Estado obrero en Vietnam del Sur y marca el inicio de un rápido procesa de reunificación entre el Norte y el Sur del país. En Vietnam del Sur, el Estado burgués se desintegró con el hundimiento del ejército de Saigón, su espidorsal. Lejos aprovechar y recuperar los restos de este aparato estatal neocolonial, el PCV acabó de dislocarlo. Sobre la marcha disolvió el conjunto de formaciones políticas burguesas y encarceló al grueso de jefes militares y altos funcionarios del ejército de la administración Thieu. De hecho, la dirección política y administrativa de todo Vietnam se unificó. El ejército del Norte y el ejército de liberación del Sur se fusionaron. Apareció una nueva administrativa, dirección del PCV, en forma de Comités de gestión militar provisionales, después Comités populares civiles. Se inició el estudio de una reorganización administrativa general y el conjunto del país se dividió en 35 nuevas provincias, en febrero de 1976. Sobre esta base se celebraron elecciones a la Asamblea Nacional, el 25 de abril de 1976. La fundación oficial de la nueva

Socialista de Vietnam se proclamó el 2 de julio de 1976. nas murieron en Camboya.

Las medidas económicas adoptadas después de la victoria iban en el mismo sentido que las medidas administrativas, políticas y militares. El Estado extendió rápidamente su control al grueso de empresas industriales (cuyos propietarios se habian dado a la fuga en muchos casos), las grandes plantaciones y las propiedades imperialistas. Surgió progresivamente una red comercial del Estado, mientras se instauraba inmediatamente el monopolio estatal sobre el comercio exterior. Se adoptaron las primeras_medidas con vistas a la armonización monetaria del Norte y del Sur: en setiembre de 1975, la antigua moneda fue repentinamente retirada de la circulación en Vietnam del Sur y sustituida por un nuevo dong, cuya paridad con el del Norte era fija. Se trataba particularmente de someter las fortunas privadas al control del Banco Nacional. La prioridad estaba en el relanzamiento de la agricultura, donde se extendía la reforma agraria. Las medidas de colectivización eran muy prudentes con respecto a los pequeños campesinos propietarios del Mekong. Sin embargo, gracias a la nacionalización de las plantaciones y a la creación de la «nuevas zonas económicas», el sector colectivo y estatal de la agricultura se reforzó rápidamente Sistemáticamente se subrayaba la ne cesidad de avanzar hacia la gran agricultura socialista.

El estudio de un plan central de desarrollo único para el conjunto del país, que afectaba a los grandes ramos industriales y se apoyaba en estas primeras medidas de nacionalización y estatalización, se puso en práctica rápidamente. Este estudio dará lugar al plan quinquenal 1976-1980, adoptado en el IV Congreso del PCV, en diciembre de 1976, y puesto en práctica a partir de 1977. Sin embargo, el sabotage sistemático de la burguesia comerciante chino-vietnamita bloqueaba la realización de las medidas decididas por el Estado en materia de distribu-

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La heróica lucha de los pueblos de Indochina demostró que era posible vencer, incluso contra ción. Ello tuvo repercusiones negativas en los ritmos de colectivización de la agricultura y en el desarrollo de los planes en el sector industrial naciona-

Esta burguesía comerciante, lizado. concentrada sobre todo en Saigón-Cholon, logró limitar los efectos de las medidas monetarias sucesivas que adoptó el régimen, dispersando sus bienes y produciendo moneda falsa.

Frente a esta resistencia y a esta labor de zapa, y tras tres años de creel poderoso ejército norteamericano. cientes conflictos sociales y políticos, el Estado decidió nacionalizar todo el sector capitalista comercial existente y adoptó las medidas para la unificación monetaria definitiva.

El proceso de reunificación del país pudo desarrollarse gracias a las medidas de destrucción del Estado burgués que se tomaron una vez obtenida la victoria. Por lo demás, ya existia en estado embrionario en la organización de las zonas liberadas y de la resistencia antes de abril de 1975. 13. Ante el impacto regional de la derrota norteamericana, el imperialismo observó con inquietud la reunificación de Vietnam, país que cuenta con 50 millones de habitantes y que dispone de un ejército fuerte y entrenado. Asimismo se inquietó ante la política indochina de la dirección vietnamita, que se puso de manifiesto en julio de 1977 'con la firma del «Tratado de Amistad y Cooperación» entre la República Socialista de Vietnam y la República Democrática y Popular de Laos, fundada oficialmente el 2 de diciembre

La situación en Tailandia aportaba más motivos de preocupación. La caída de la dictadura de los generales Thanom y Prapass, en octubre 1973, la apertura de un periodo semidemocrático, que comportó durante tres años un desarrollo considerable de las luchas sociales y políticas, rurales y urbanas; el refuerzo cualitativo, durante este periodo incluso después del sangriento golpe de Estado de octubre de 1976 de las fuerzas guerrilleras dirigidas por el Partido Comunista tailandés, aliado ahora con el Partido Socialista; todo ello ponía de manifiesto la fragilidad del poder burgués en

Incapaz de recuperar la iniciativa de cara a una intervención militar contrarevolucionaria directa, Washington, no obstante, decidió proseguir con una política de «desestabilización» de los regímenes indochinos, aprovechando para ello los conflictos entre Vietnam y Camboya y entre Vietnam y China. En su conjunto, las potencias imperialistas seguían una orientación próxima a la del gobierno norteamericano ante el régimen vietnamita. 14. Las presiones imperialistas, la crisis creciente de las relaciones con Pekín, la situación económica heredada de la guerra y las dificultades suplementarias provocadas por las calamidades naturales, hicieron que Hanoi se volviera cada vez más exclusivamente a la URSS y sus aliados en busca de apoyo internacional, ayuda económica, técnica y militar. La dependencia objetiva de Vietnam con respecto a Moscú se agravó. El acerca miento político a Moscú cada vez más claro. En junio de 1978, Vietnam se hizo miembro del COMECON, y a finales de noviembre firmaba un «Tratado de Amistad y Cooperación» con la URSS

Washington y Pekín —cada uno por sus propias razones— no podían entonces sino incrementar sus presiones sobre Vietnam. 15. La evolución de la situación en Camboya, después de la conquista del poder por el Partido Comunista de Camboya (PCC), y la orientación seguida por el régimen de Pol Pot iban a añadir un factor específico de crisis en

El relanzamiento de las luchas de masas no se produjo en Camboya hasta después de 1967. Este retraso no impidió que en este país se perfilaran también las líneas maestras de la dinámica social que se desarrollaba en Vietnam y Laos.

A partir de 1963, los dirigentes del PCC empezaron a preparar nuevas dases guerrilleras. En 1967 estalla una revuelta campesina en la provincia de Battambang, que ofrece una nueva base social a la lucha emprendida por el PCC. La represión se endurece. En este contexto empezaron a desarrollarse las guerrillas del «Khmer rojo».

El golpe de Estado de 1970 sanciona el fracaso del sihanukismo y la voluntad del gobierno de los Estados Unidos de aislar por todos los medios a las fuerzas del Frente Nacional de Liberación (FNL) de Vietnam del Sur-, y posteriormente la invasión de las tropas norteamericanas y saigonesas en el país, precipitan la crisis de la sociedad neocolonial en Camboya. Favorecen el rápido desarrollo Frente Unido Nacional de Kampuchea l (FUNK), con ayuda de las fuerzas del PCV y del FNL. En el seno del FUNK, el l

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PCC extiende su influencia y asegura la dirección práctica del Frente, aislando a los elementos fieles al principe Sihanuk, que se ha refugiado en Pekín.

En el campo de batalla, las luchas campesinas se radicalizan, mientras que surgen las movilizaciones urbanas contra el régimen de Lon Nol. Junto a las plantaciones industriales y las grandes y medianas propiedades agrarias, la pequeña propiedad campesina reviste gran importancia en Camboya En las zonas liberadas por el FUNK se liquidan la usura y la potencia explotadora de la antigua administración. Surgen cooperativas y se lanza un movimiento radical de explotación colecti16. En la cresta de las movilizaciones sociales que alimentan desde hace años la lucha de liberación, la victoria de las fuerzas del FUNK, en abril de 1975, abre la vía a la instauración de un Estado obrero en Camboya. El ejército de Lon Nol está hundido. Las estructuras políticas y administrativas del poder burgués son sistematicamente disueltas. Sihanuk es sometido a un régimen de residencia vigilada. Una represión muy amplia golpea a los sectores burgueses de la sociedad, así como al personal administrativo y militar del anitguo régimen.

La dirección del PCC, una vez en el poder, dicta brutalmente una serie de medidas anticapitalistas: nacionalización de la industria y de las plantaciones, decisión autoritaria de colectivizar muy rápidamente el conjunto de la vida económica y social en el campo, supresión casi total del intercambio comercial y monetario. Los lazos de dependencia con respecto al imperialismo están rotos, las inversiones extranjeras confiscadas. Durante algún tiempo, el país se encierra compieramente, salvo en lo que respecta a sus relaciones con China. Sólo se abrira, en el plano comercial, de forma muy tímida y progresiva, bajo el estricto control del góbierno. Lo mismo sucede en el plano diplomático.

Las bases económicas, sociales, estatales y políticas del capitalismo y de la dominación imperialista han sido destruidas. El nuevo poder estrecha sus lazos, en las zonas próximas a

Camboya, con el movimiento de liberación nacional tailandés, impulsado por el PCT.

17. El régimen no se limita a reprimir con una rara brutalidad a las fuerzas burguesas. Sus decretos llevarán a la deportación de la mayoría de las masas trabajadoras. La población de la capital es evacuada integralmente en algunos días; lo mismo sücederá también en otros núcleos urbanos y en recién liberados. imperativos coyunturales (peligro de hambre tras la suspensión del puente aéreo alimenticio de los Estados Unidos, cuando desde 1970 las zonas de , cuando desde 1970 las zonas de Camboya controladas por el gobierno de Lon Nol dependían totalmente de esta ayuda; la superconcentración de refugiados en Phnom Penh; la ausencia, a causa de las destrucciones de la guede transportes capaz de suministrar alimentos con ra pidez) no pueden explicar por sí solos la amplitud, la rapidez y la forma con que se tomaron esas medidas autoritarias de deportación. Al tomar estas decisiones, la dirección del PCC asegura su poder burocrático destruyendo la capacidad de acción colectiva de las masas, que habían sufrido muy duracinco años anteriores de medidas capitalistas y métodos terroristas de gobierno recuerda los antecedentes del periodo de colectivización forzosa en la URSS de Stalin -que originó millones de víctimas— y las medidas que se tomaron contra las poblaciones

18. La instauración de un nuevo Estado obrero -con deformaciones buro-

Men Camboya no puede comprenderse sino en el marco de la victoria de un proceso regional de revolución permanente, cuyo motor histórico ha sido la revolución vietnamita. En efecto, en Camboya, la crisis agraria, aunque manifiesta desde los años sesenta, había permanecido limitada. El grado de industrialización del país era particularmente bajo. El proletariado urbano y rural, el semiproletariado agrario y el campesinado sin tierra eran capas sociales relativamente poco numerosas y generalmente poco concentradas. Los ritmos de la revolución camboyana, pues, visto considerablemente acelerados a causa de la integración del país en un proceso regional de guerras y revolu-

19. zls política del régimen de Pol Pot consecuencias extremamente graves en Camboya y en Indochina. El coste humano de las medidas de deportación de la población en las condiciones sanitarias y alimenticias existentes fue terriblemente duro. Atomizadas política y socialmente, las masas trabajadoras se sumieron en la pasividad. El gobierno instauró un régimen de trabajo forzoso y se lanzó por la via del nacionalismo desenfrenado

—que pronto se tornó en xenofobia.

Aplicó medidas represivas contra las minorías chinas y vietnamitas que, sin embargo, constituían una buena parte de las fuerzas proletarias urbanas o rurales (y también pequeño-burguesas). El llamamiento a la movilización frente al «peligro exterior» viene a justificar el intenso y prolongado esfuerzo que se les exige a las masas para asegurar la producción. La orientación económica autárquica de la dirección Pol Pot, que lleva hasta el absurdo la estalinista de «Construcción del socialismo en un solo país», impone una terrible carga al pueblo trabajador, con objeto de «superar el atraso del país». El ejército y el aparato del PCC se convierten en la única armadura del régimen.

La política estrechamente nacionalista de la dirección Pol Pot - Saloth Sar se explica parcialmente por su historia. En efecto, se impuso a comienzos de los años sesenta a la cabeza del PCC, en contra de la vieja tradición «indochina» comunista en Camboya. Formada en París durante los años cincuenta, esta dirección hace el balance de los acuerdos de Ginebra, de los que habían quecamboyanos. Su orientación nacionalista se verá alimentada posteriormente por la actitud de la URSS hacia Lon Nol y por una serie de desacuerdos con la dirección vietnamita (en torno a la oportunidad de relanzar la lucha armada en 1967, a las implicaciones para Camboya de los acuerdos de

París en 1972-73).

En el seno del PCC, e incluso en su equipo dirigente y en el ejército, aparecieron divergencias. Una política de purgas físicas de las oposiciones diezmará a todos aquellos que son sosde simpatías provietnamitas. En 1978 aparecerán focos de oposición en varias regiones.

La política del régimen de Pol Pot ponía en peligro las bases del Estado obrero en Camboya. A la larga no podía sino favorecer la reaparición de fuertes oposiciones procapitalistas y proimperialistas, vinculadas a la dictadura tailandesa. Los precedentes de las colectivizaciones forzosas en la aagricultura han demostrado hasta qué punto los resultados «positivos» obtenidos en el terreno de la producción a muy corto plazo eran etimeros y qué precio tenían que pagar los trabajadopodía beneficiarse de la debilidad de las fuerzas contrarrevolucionarias, desintegradas tras su derrota en 1975.

Pero las medidas terroristas aplicadas contra las masas por el régimen ofrecían un terreno favorable para un

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relanzamiento de movimientos contrarevolucionarios, sobre todo si no aparecía una oposición dispuesta a defender las conquistas sociales de la revolución.

VI 20 El conflicto entre Vietnam y Camboya no se ha debido nunca fundamentalmente a un litigio fronterizo. Desde 1975 se afirmó como conflicto político y concentraba en sí todos los factores de crisis que operaban en la región desde el día de la victoria. La política de la burocracia camboyana tendía a negar los intereses objetivos que vinculaban la lucha de los tres pueblos de Indochina después de la victoria y que ya se habían manifestado en el combate común por la liberación. Ofrecía un punto de apoyo a las maniobras del imperialismo, que jugaba con las tensiones entre los diversos Estados indochinos. Ello se vio claramente cuando Tailandia organizó el bloqueo temporal a Laos. Agarrotaba los mecanismos que quería establecer el régimen vietnamita en toda Indochina en el terreno económico, diplomático, político y militar. En suma, Camboya pasó a ser un elemento importante en el conflicto chino-vietna. mita y, por consiguiente, chino-soviéti. 21 Pekín prestó un apoyo creciente a Phnom-Penh, independientemente de las diferencias de intereses y posturas que separaban a la dirección Deng Xiaoping de la de Pol Pot. Camboya dependía profundamente de la ayuda financiera, diplomática y técnica de China. El ejército camboyano se reforzó gracias al envío de numerosos consejeros militares chinos. Su armamento mejoró hasta tal punto que contaba con una importante artillería de largo alcance y aviones MIG. 19. La alianza entre Camboya y China quedó sancionada con la visita triunfal de Pol Pot a Pekín, en septiembre de 1977, en el mismo momento en que estallaban violentos incidentes militares en la frontera vietnamita. En 1978, la República Popular China seguirá reforzando el potencial militar camboyano, ayudándole a preparar zonas de guerrilla para el caso de que el régimen de Pol Pot fuera derrocado.

Mientras se agravaban las relaciones conflictivas con China, el problema militar a que se enfrentaba Hanoi no era despreciable. En Camboya se habían formado unas fuerzas armadas de unos 70.000 hombres, abastecida y encuadrada por soldados chinos. Aunque esas fuerzas no fueran capaces de desafiar a la potencia militar vietnamita, planteaban serios problemas en toda una región de Vietnam.

En otoño de 1977 se produjo una nueva degradación importante de las chino-vietnamitas. choques crecientes en la frontera entre Camboya y Vietnam eran el síntoma más claro. Anunciaban los acontecimientos del año 1978. En el transcurso de este año, la dirección vietnamita lecidió acabar con el régimen de Po Ot. Para ello envió a Camboya, er diciembre, sus tropas regulares. 1978, Pekín se ampara en el pretexto de la nacionalización del comercio

—que golpea ampliamente a las capas burguesas de

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La ASEAN (Tailandia,

Malasia, Singapur, Indonesia, Filipinas

Taiwán): ( nuevo cerco imperialista contra la revolución indochina. en Saigón-Cholon- para lanzar una vasta campaña de denuncia política del régimen vietnamita y para anunciar oficialmente la suspensión de su ayuda económica, de hecho interrumpida desde hacia meses. Este año, la huída de 160.000 hoas (vietnamitas de origen chino) del Vietnam dará lugar también a graves tensiones fronterizas. Y, también en 1978, se firmó el tratado chino-japonés y se anunció la firma del tratado chino-norteamericano. 22. En este contexto, Hanoi lanzó una ofensiva Camboya, diciembre de 1978 y enero de 1979, en la que se integraron elementos del

FUSNK. Los ejércitos vietnamitas, con 100.000 hombres y algunas de las mejores divisiones regulares, capturaron Phnom Penh en pocas semanas y ocuparon posiciones importantes en todo el territorio. Las fuerzas del Khmer rojo pasaron entonces a lanzar operaciones de guerrilla.

Desde el comienzo de los choques fronterizos, los marxistas revolucionarios se han opuesto claramente a una política que pudiera conducir a la ocupación militar de Camboya por las fuerzas regulares vietnamitas y a la sustitución de la dirección Pol Pot por un equipo totalmente dependiente de la presencia de las tropas de Hanoi. Condenaron la intervención China

Hong Kong Formos Manil Ho Chi minh Malasia

Borr vietnamita.

Una cosa distinta habría sido apoyar, tanto política como materialmente, el desarrollo de una oposición al régimen de Pol Pot, oposición que se propusiera, además de conservar las conquistas fundamentales de la revolución camboyana, abolir las medidas terroristas del gobierno Pol Pot. Dichas medidas ya ponían gravemente en peligro algunas de las conquistas por las que el pueblo camboyano pagó un precio muy alto en su lucha de liberación. Amenazaban, además, con favorecer la contrarrevolución en el día de mañana. Nadie podía permanecer indiferente ante la extrema gravedad de la política aplicada por

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Penh y ante los sufrimientos que imponía al pueblo khmer y a las

Pero era inadmisible derribar al régimen de Pol Pot recurriendo a la fuerejércitos regulares vietnami tas. Y esto fue lo que sucedió. Es cierto que en varias regiones de Camboya aparecieron, en 1978, algunos focos de oposición; pero eran aún muy débiles. EI FUSNK sólo se fundó poco antes de la intervención vietnamita. Ante la amplitud de las purgas que tenían lugar en las filas del PCC y del ejército, la pasividad política el desarrollo del FUSNK necesitaba tiempo. Necesitaba tiempo para tener la posibilidad de incrementar su implantación popular, y para demostrar su capacidad de derribar, fundamentalmente gracias a sus propias fuerzas, al régimen de Pol Pot. Sólo así la oposición camboyana podía afirmar en la práctica una autonomía real de decisión y una independencia politi ca concreta frente a la burocracia viet-

La intervención vietnamita iba en el sentido contrario, al igual que la política del gobierno vietnamita antes de la ruptura total de relaciones con Phnom Penh en diciembre de 1977. En efecto, cuando denuncia hoy los «crimenes mantuvo silencio en torno al drama de Pol Pot», antaño vivido por la población camboyana, y durante mucho tiempo, en cambio, alabó oficialmente los éxitos del régimen de Pol Pot. Con esta doble actitud de silencio político e intervención militar, Hanoi hace el juego a las tuerzas que intentan utilizar el sentimiento nacionalista para tratar de restarurar en Camboya la dominación capitalista e imperialista.

23. No se trata aquí de un simple juicio moral, sino de un juicio político sobre una cuestión cuya importancia había percibido Lenin en su tiempo. En su informe sobre el programa del partido, presentado el 19 de marzo de 1919 ante el VII Congreso del PC (b) de

Rusia, denunció la tentación en que podían caer los bolcheviques de contribuir con la fuerza de su ejército al derrocamiento de la burguesía en los países vecinos de Rusia. Rechazó esta perspectiva en nombre de la importancia de la cuestión nacional. «En los distintos países, la diferenciación del proletariado y de la burguesia se produce por vías que les son propias. En cada caso debemos actuar con la máxima circunspección.

Particularmente con respecto a las distintas naciones, pues no hay nada peor que la desconfianza de una nación (..); no existe aún ningún decreto que prescriba a todas las naciones adoptar el calendario revolucionario bolchevique, y si se hubiera promulgado semejante decreto, jamas aplicado. (...) Hay que tener en cuenta el hecho de que la revolución proleta. ria se desarrolla (en Polonia) por vias que le son propias, y no podemos decir: "¡Abajo el derecho de las naciones a la autodeterminación! ¡Sólo reconocemos este derecho a las masas traba. jadoras!' (...) No hay que decretar nada (...) desde Moscú».

Lo que es cierto para un Estado burgués sacudido por el auge de la lucha de clases, lo es con mayor razón para un Estado obrero. La burocracia vietnamita ha querido someter los ritmos de la lucha en Camboya al calendario de Hanoi. Esto envenenará las relaciones entre vietnamitas camboyanos, pues el nuevo régimen depende demasiado claramente del apoyo que le presta Hanoi.

De un modo general, la intervención vietnamita en Camboya plantea de nuevo el agudo problema de la federación socialista indochina. La unidad de la revolución indochina constituye una necesidad desde el punto de vista de los intereses objetivos de las masas. Es indispensable para defensa y la extensión de las conquistas de la revolución indochina frente al imperialismo. Pero para ser efectiva, esta unidad debe se libremente aceptada por las poblaciones afectadas. El ejercicio real del derecho de autodeterminación debe quedar asegurado, así como el respeto duradero de los intereses de las poblaciones minoritarias, que deben gozar en la práctica de derechos iguales a los de la población mayoritaria. Sin estas garantías, la unificación de Indochina, incluso si adopta la forma de acuerdos entre

Estados formalmente independientes, a la larga no puede sino favorecer al

Estado más poderoso —o más bien a su burocracia-, es decir, a Vietnam

Unicamente la creación de una auténtica Federación de los Estados Unidos

Socialistas de Indochina, garantice plenamente el derecho a la autodeterminación, puede permitir el logro de estos objetivos.

El problema de los medios reales de que se dota una dirección para asegurar el respeto de los derechos de las minorías no es una cuestión secundaria. No es por azar que Lenin dedique varias notas a este tema en escritos, después de haber evaluado los destrozos que cauchovinismo gran-ruso Subrayó la distinción que hay que hacer no sólo entre el «nacionalismo de la nación que oprime y el de la na. ción oprimida», sino también mas generalmente entre el «nacionalismo de una nación grande y el de una nación pequeña»: «En cuanto al segundo nacionalismo, nosotros, súbditos de la nación grande, somos culpables, casi siempre a lo largo de toda la historia, de una violencia infinita, y es mas, cometemos una serie de injusticias y exacciones sin ni siquiera notarlo (...). De ahí que el internacionalismo de la nación opresora o de la llamada na. ción 'grande' (aunque sólo sea grande por sus violencias, grande simplemente como lo es, por ejemplo, el cabo de vara) no sólo debería consistir en el respeto de la igualdad formal entre las sino también desigualdad que compense, por parte de la nación opresora, de la nación grande, la desigualdad que se manifiesta en la propia vida. (...) Esta es la razón por la que, en el caso presente, el interés fundamental de la solidariexige que jamas observemos una actitud puramente formal ante la cuestión nacional (...)». (Notas, 31.12.1922).

Es importante recordar estas líneas cuando el gobierno vietnamita pretende garantizar la igualdad de las naciones indochinas a través de unos tratados que se presentan como vínculos entre Estados totalindependientes, sancionan de hecho una integración estrecha, bajo control de Hanoi, de

Laos, la «nueva» Camboya y Vietnam;

cuando se desarrolla en este último país una vasta campaña de propaganda destinada a exaltar «los cuatro mil años de historia» de la «gran» nación vietnamita; cuando la historia precolonial y colonial de estos paises, como el lugar central que ha ocupado la lucha por la liberación nacional en estas revoluciones, ha suministrado un caldo de cultivo para la exacerbación de los nacionalismos.

La intervención vietnamita tiende a poder de la burocracia vietnamita en el propio Vietnam, como en toda Indochina. Contribuye a acentuar las tendencias nacionalistas y el peso de los elementos militares en la sociedad. Es ilusorio esperar que la dirección vietnamita, que defiende en su propio país el monopolio burocrátila información y de decisiones políticas, y que inscribe

— en conexión con la burocracia sovié tica- su orientación internacional en el marco de la coexistencia pacífica, pueda, bien estimular la movilización de masas para que dispongan directa mente del poder, bien instaurar relacio nes igualitarias entre los pueblos y

Estados de Vietnam, Laos y Camboya.

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Actualmente, en un contexto dominado por la presencia en el país de los vietnamitas, ninguna solución favorable a los intereses fundamentales de los obreros y campesinos camboyanos.

Hay que ayudar a la población trabaconsejos y organizaciones de masas, suministrarle una ayuda alimenticia y técnica, asegurar el armamento de las masas, con el fin de evitar que una necesaria retirada de las tropas vietnamitas pueda ser aprovechada -en la precaria situación de Camboya- por fuerzas capitalistas e imperialistas, y de permitir que las poblaciones defiendan contra toda represalia las fuerzas de Pol Pot. Esta orientación no es sino la continuación, en la situación actual, de la política correcta que consistía en ayudar a las masas y en apoyarse en ellas y en sus organizaciones para combatir el régimen de

La intervención en Camoya tampoco septentrional de Vietnam. También en este aspecto, el hecho de que Hanoi no se haya limitado simplemente a responder a los ataques de las fuerzas armadas khmer, sino que haya derribado el régimen de Pol Pot, le ha permitido a la burocracia china, al igual que al imperialismo norteamericano, lanzar de denuncia de Vietnam. Campaña que, de rebote, ha intervención Vietnam, en febrero de 1979. 24. El gobierno chino ha utilizado el pretexto de la iniciativa militar Hanoi en Camboya para atacar a Vietnam. Sin embargo, esta intervención se inserta, como hemos visto, en un marco más amplio que le da su verdadero significado y su auténtico alcance. Ilustra de un modo crudo la política contrarrevolucionaria en la que se ha comprometido la burocracia china en

Asia oriental y como tal debe ser denunciada.

Pekín ha mantenido la ficción de pretender una represalia «limitada», relacionada con la multiplicación de los incidentes en la frontera chino-vietnamita. Sin embargo, por su amplitud por la importancia de los efectivos movilizados y de los medios utilizados, por su duración y la naturaleza de los objetivos perseguidos (sobre todo varios centros urbanos), la intervención china constituía una auténtica acción de guerra.

Por lo demás, la dirección china no ocultó determinados aspectos de su orientación contrarrevolucionaria. Reprochó a las potencias imperialistas el que muestren «debilidad» frente al «socialimperialismo» en Africa y en Oriente Medio; afirmó su voluntad de hacer gala de «firmeza» en el Sudeste asiático, zona estratégica dada la presencia, sobre todo, de estrechos marítimos que comunican el océano Pacífico con el Indico. Al denunciar a Hanoi como una «Cuba de Asia», la dirección china ha reconocido más claramente que nunca su voluntad de debilitar con todos los medios a su alcance, incluso La política del régimen de Pol Pot (en la foio) ponía en peligro las bases del Estado obrero camboyano. con medios militares, al Estado vietna mita, y de obligarle a aflojar sus lazos

La considerable importancia que otorga actualmente la dirección china a este objetivo se ha visto confirmada por su decisión de intervenir en Vietnam. Porque para ello la burocracia china ha tenido que pagar un precio nada despreciable. Le ha permitido a Vietnam recuperar la iniciativa diplomática hacia una serie de países semique en su mayor parte habían criticado su intervención en Camboya, cuando su propio prestigio ante los movimientos de liberación nacional se había visto afectado.

Parece que tuvo que hacer frente a ciertas oposiciones en el seno del aparato del partido y del Estado. Finalmente, la propia operación ha sido probablemente muy costosa tanto económicamente como en hombres y en ma-

25. Los resultados inmediatos de la intervención en Vietnam parecen muy limitados. Hanoi no se ha visto obligado a llevar al frente al grueso de sus fuerzas regulares para contener el ¡tro necesidad de necesidad repatriar las numerosas divisiones que

Camboya. Así, Pekín no puede esperar un beneficio de estas iniciativas sino a medio plazo. Pero sabe el precio económico y social que tendrá que pagar el régimen vietnamita para asegurar su detensa estado de permanentes tensiones mili

La dirección soviética dijo muy claramente, con motivo del discurso de Breshnef y a través de sus actos, que su prioridad estaba en la prosecución de una política de coexistencia pacifica con el imperialismo, que no estaba dispuesta a poner en tela de juicio su internacional Vietnam, y que mantenía el mismo rumbo en cuanto a sus relaciones con

Así, Pekín puede continuar con su política de estrangulamiento del régimen vietnamita, con la única condición de que no vaya «demasiado lejos». Por lo tanto, cabe esperar la prosecución y la agravación de la política de la dirección china con vistas a debilitar el régimen vietnamita. 26. La propaganda burguesa se expla- i ya. Aprovecha la ocasión para enterrar en el olvido un decenas y decenas de millones de vidas a la humanidad. Por un lado quiere hacer creer que la URSS y sus aliados podrían desencadenar una ofensiva contra las potencias imperialistas y, por otro, que existe un peligro de tercera guerra mundial a causa de los conflictos entre Estados obreros burocratizados. La función primordial de esta campaña salta a la vista: crear un clima más favorable, entre las masas trabajadoras, y sobre todo en los Estados Unidos, para justificar de antemano una intervención de las fuerzas armadas norteamericanas contra cualquier nuevo avance de la revolución mundial. Debemos denunciar sistemáticamente esta campaña de intoxicación, que encubre un intento de relanzar las actividades contrarrevolucionarias directas del imperialismo tras su derrota en Indochina. Debemos denunciar el peligro permanente de guerra mundial alimentado por el imperialismo.

Debemos explicar también las raíces de la política contrarrevoluciona-

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ria de la burocracia en el poder en los Estados obreros, cuyos crímenes facilitan la tarea de la propaganda impe27. La pretensión de las burocracias de llevar a cabo la «construcción del socialismo» en «sus» países respectivos, y la defensa de sus intereses parparasitaria, implican una política de coexistencia pacífica con el imperialismo y la liquidación de toda perspectiva internacionalista proletaria. Es esto lo que condujo a la burocracia soviética a transformar la Internacional Comunista, de un instrumento al servicio de la revoluinstrumento al servicio de sus propios diplomáticos, decretar su disolución. Es en nombre del mesianismo chovinista —apéndice del nacionalismo burocrático- que la el movimiento comunista mundial de quienes se oponían al establecimiento de su dictadura en la URSS y en la IC, y posteriormente a meter en vereda a las direcciones que alcanzaron el poder gracias a revoluciones que se desarrollaron contra la voluntad del Kremlin, en primer lugar la dirección yugoslava, después la china. El sometimiento sangriento y la posterior disolución de la IC constituyen el apéndice internacional del ascenso al poder de la burocracia en la propia Unión Soviética.

Desde la denuncia por Stalin del

«cisma» yugoslavo en 1948, los conflictos entre Estados obreros burocra tizados no han dejado de adoptar formas cada vez más graves. Esto sigue siendo así actualmente, con la presencia masiva de tropas soviéticas en la frontera china, con la ayuda militar de

Pekín al ejército del régimen de Pol

Pot, con la multiplicación de los incidentes en la frontera entre Vietnam y

Camboya, con la invasión masiva de las tropas regulares vietnamitas en el conjunto del territorio camboyano y con la intervención china en Vietnam.

La dinámica actual de enfrentamiento es extremamente peligrosa y debe cortarse a toda costa. Se desarrolia en detrimento de las necesidades de las masas indochinas y chinas, que se enfrentan en sangrientas

Hace un daño considerable al movimiento obrero internacional. Crea unos precedentes que podrían tener implicaciones dramáticas en la frontera chino-soviética y en Europa del

Men un momento en que la dominación de la burocracia soviética sobre las democracias populares se ve nuevamente contestada por el proletariado y en que se agrava el conflicto chino-soviético. 28. Hay que cuidarse mucho de enjui-

Vestas cuestiones de un modo coyuntural o sectorial. Nada más peligroso que dejarse tentar por un falso «realismo» político que llevaría a algunas fracciones del movimiento revolucionario a estudiar cuál de las dos bula soviética o la china, es coyunturalmente la «menos contrarrevolucionaria», y a dividir el mundo en «dos campos», con la URSS, Vietnam y Cuba por un lado, y los Estados Unidos y China por otro.

La política de las burocracias, tanto la china como la soviética, responde a los mismos intereses y objetivos: asegurar el monolitismo político y el control de «su» zona de influencia, con objeto de asegurar en sus respectivos países la continuidad del monopolio de poder que ejercen estas burocracias y que es la fuente de sus privilegios sociales; dotarse de los medios coexistencia pacífica y para desempenar un papel directo en el mantenimiento del statu quo internacional. Al apoyo de Pekín a Pinochet corresponde el apoyo de Moscú a Videla.

El conflicto chino-soviético no se debe a un «expansionismo económico» análogo al del imperialismo, sino a la voluntad de cada una de estas burocracias de asegurar las mejores condiciones políticas interiores e internacionales para preservar su monopolio sociopolítico de poder estatal en su

Lo que hay que juzgar es la política mundial de las burocracias soviética y china. Ambas son contrarrevolucionarias. Hay que ir hasta el mismo fondo de los conflictos interburocráticos que enfrentan a China y la URSS. Paralelamente a la denuncia de la política del actualidad del combate por la revolución política y la instauración auténticos regímenes de democracia socialista. Porque sólo la revolución política puede poner fin al poder de la burocracia y por tanto a la existencia de conflictos entre Estados obreros burocratizados. Frente a la propaganda imperialista hay que reafirmar que estas castas burocráticas no representan en nada al socialismo, y que bajo el poder efectivo de los trabajadores y campesinos, jamás habrá ninguna guerra y el nacionalismo amainara de un modo decisivo.

29. Las implicaciones de los conflictos que desgarran la península .. indochina y que enfrentan a China y

Vietnam son evidentemente muy graves para las masas del Sudeste asiático. Esto es particularmente cierto en Tailandia, donde se encuentra el movimiento antiimperialista combatiente más importante de la región. La victoria de las revoluciones indochinas había mejorado considerablemente las condiciones en que pro-

Sin embargo, la resistencia tailandesa sufre ahora de lleno el contragolpe de la crisis indochina y de la agravación del conflicto chino-vietnamita y chino-soviético en Asia oriental. Se ve amenazada por el aislamiento político y material. Moscú, Pekín, Hanoi y ayer Phnom Penh cortejaron todos, uno tras otro, al régimen de Bangkok para ganarse su benevolencia diplomática. La dirección china declara ahora abierque ve en la Tailandia de Kriangsak una nueva «línea de defensa» regional frente al peligro hegemonista. La dirección vietnamita trata por todos los medios de tranquilizar a la ASEAN, con el fin de romper el aislamiento diplomático de que es objeto. Moscú agrupa a organizaciones con horizontes políticos diferentes- podría convertirse en un campo de batalla del conflicto chino-vietnamita y ser objeto de presiones con vistas a hacerle tomar postura públicamente a favor de una u otra de las partes (cosa a la que hasta ahora se ha negado). Ello no haría sino acentuar las divisiones de la resistencia tailandesa y paralizar su

Su aislamiento sería muy grave, máxime cuando el imperialismo norteamericano y la burguesía tailandesa tratarán de aprovechar la situación para asestar un duro golpe a un movimiento cuyos éxitos recientes les inquietan. Es deber de todos los miliantiimperialistas activamente su solidaridad con las luchas de liberación de Tailandia y de todo el Sudeste asiático, y llamar a un frente único de los Estados obreros en defensa de estos combatientes revolucionarios.

Este apoyo a las luchas antiimperialistas en el Sudeste asiático es una tarea indispensble que se estrechamente con la de la defensa de las revoluciones indochinas. La extensión de la revolución en Tailandia y en la región asestaría un golpe decisivo al intento imperialista de ahogar a los

Estados obreros indochinos. Existirian entonces unas condiciones objetivas más favorables para superar las dificultades económicas, sociales y políticas que conocen.

De forma más general, todo nuevo

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avance de las luchas anticapitalistas y antiimperialistas -particularmente en los EE.UU. y en Japón— tendría los mismos efectos. 30. El movimiento obrero internacional debe movilizarse también en defenrevoluciones indochinas, víctimas de las maniobras imperialistas y debilitadas por los conflictos interburocráticos. A medio y largo china sólo puede ir fundamentalmente defensa del Estado obrero chino, que correría de nuevo el peligro de verse amenazado por un refuezo de la presencia imperialista en la región.

Actualmente, contentará con un intento de estabilizar el poder neocolonial en Tailandia. Acaba de aumentar considerablemente su ayuda militar al ejército tailandés. Es de temer que acentúe otra vez sus presiones en Laos, con ayuda de los restos del ejército contrarrevolucionario del general meo Vang Pao y de la presencia en Tailandia de grupos vinculados al antiguo régimen y a los feudos del sur del país, mientras en el norte la influencia china sigue siendo

La reaparición en el escenario internacional del príncipe Sihanuk y los llamamientos que lanza de cara a la reunión de una nueva conferencia internacional sobre Indochina pueden ofrecer a los Estados Unidos la ocasión para lanzar una ofensiva política y diplomática en torno a la cuestión camboyana, paralelamente a un intento de relanzar la actividad subversiva de los grupos derechistas serai. Prosiguen con su política de blodiplomático de la revolución vietnami-

El movimiento obrero internacional debe denunciar presiones ejercidas sobre las revoluciones indochinas por el imperialismo e impedir que se agraven. Debe luchar por el levantamiento del bloqueo económico le Vietnam por los Estados Unidos y or la asignación de una ayuda econó.

mica incondicional a los tres países indochinos por las potencias responsables de cuarenta años de criminales devastaciones. Debe denunciar el bloqueo económico de Camboya, amenazada de hambre. Debe exigir el reconocimiento diplomático de los regimenes indochinos por los gobiernos burgueses. Debe oponerse a la campaña de propaganda imperialista lanzada contra las revoluciones indochinas, y el apoyo militar prestado a la dictarura

Si hay que extraer una última lección de los recientes acontecimientos de Indochina, esta es la urgente necesidad de luchar por el renacimiento del internacionalismo proletario y de la democracia socialista. tailandesa. Debe exigir la retirada de la VIll flota norteamericana del Pacifico y el desmantelamiento de las bases norteamericanas. Frente al peligro de agresión imperialista, históricamente siempre presente, debe llamar a la constitución de un frente único de los Estados obreros: 31. Si hay que extraer una última lección de los recientes acontecimientos de Indochina, ante los sutrimientos poblaciones, ésta es la urgencia de la. lucha por el renacimiento conjunto de auténticas tradiciones de internacionalismo proletario y de democracia soNota: La crisis que sacude a la peninsula indochina no puede comprenderse sin tener en cuenta el conjunto de factores analizados en la resolución adoptada por el Secretariado Unificado de la Cuarta Internacional, el 6 de abril de 1979. Sin ello no es posible adoptar una posición global correcta ante estos conflictos.

Las declaraciones del Secretariado Unificado de enero de 1978 y enero de 1979 (ver. INPRECOR n° 2) desdibujaban la articulación de los conflictos interburocráticos con el

Los militantes de la Cuarta Internacional han emprendido este combate desde la fundación de su movimiento, frente a la degeneración estalinista del primer Estado obrero y de la Internacional Comunista. En cuarenta años de historia movimiento obrero, este combate no ha perdido ni un ápice de actualidad, sino todo lo contrario.

Es el combate por la construcción de la Internacional revolucionaria de masas, por la revolución mundial, por la federación de los Estados unidos socialistas del mundo.

6 de abril de 1979 relanzamiento de una ofensiva imperialista, en el marco de la política de coexistencia pacífica. No destacaban de modo suficiente la actualidad de las tareas de defensa de las revoluciones indochinas frente al imperialismo

La declaración de febrero de 1979 (ver INPRECOR n° 3), centrada en la intervención china en Vietnam, no analizaba la nueva situación política creada en Camboya tras la entrada de los ejércitos regulares vietnamitas, ni la orientación que debían adoptar entonces los marxisas revolucionarios.