Inprecor en castellano

Revista de la Liga Comunista Revolucionaria (IV Internacional), nueva serie, 1979–1991

Sudeste asiático: Camboya: un caso extremo de estalinismo /y 2

· Inprecor n.º 5, mayo de 1979 · pp. 28-39 · 13.735 palabras

II. ¿Cuáles son los criterios para definir un Estado obrero?

Dijimos que Camboya es un caso límite, dado el extremo atraso del pais, que se combina con los efectos catastróficos de los bombardeos norteamericanos y la consiguiente desarticulación de la vida económica y social, En si y por si misma, una divergencia en torno a la definición exacta del régimen de Pol Pot y de la naturaleza de clase del Estado bajo este régimen no seria tan seria si no se combinara con la cuestión de los criterios que se aplican para determinar el caracter de clase de un Estado. Es el empleo de criterios erróneos lo que hace que la posición defendida por los camaradas Mary Alice Waters, Fred Feldman y Steve Clark (ver INPRECOR nº. 4) sea potencialmente tan peligrosa. Y esto porque tienen evidentes implicaciones en nuestra caracterización de la naturaleza de clase de muchos otros Estados obreros, e incluso en nuestras posiciones básicas en torno a la naturaleza de clase de la Unión Soviética y de la República Popular China.

Resumamos en primer lugar cuál ha sido y sigue siendo la posición de la Cuarta Internacional sobre esta cuestión desde hace por lo menos un cuarto de siglo. Existe un Estado obrero cuando y si el aparato de Estado burgués que existía antes ha sido aplastado, la clase burguesa existente ha perdido su poder político y económico, y cuando la economia basada en nuevas relaciones de propiedad y producción, de carácter no capitalista, se desenvuelve de acuerdo con las leyes características del modo de producción capitalista.

Ello implica:

(a) que no aceptamos la posibilidad de que en la época del imperialismo (es decir, en el mundo en que vivimos en el último cuarto del siglo XX) pueda existir algún Estado que no sea ni burgués ni obrero, o que sea una combinación hibrida entre ambos;

(b) que no aceptamos la posibilidad de que en los países atrasados, la propiedad semifeudal o latifundista de la tierra, la explotación del campesinado por medio del comercio, el crédito, la usura, etc., puedan ser suprimidas -es decir, que pueda realizarse una revolución agraria radical- dentro del contexto de un Estado burgués y con una clase dominante capitalista;

(c) que no aceptamos que pueda existir algún Estado burgués sin la presencia de una clase dominante burguesa, aunque ésta sea muy débil, cuya existencia y cuyo carácter deben probarse empíricamente en los términos de la definiciones dadas por Marx:

(d) que no aceptamos que el capitalismo pueda existir sin propiedad privada, sin la producción generalizada de mercancías y sin una economía gobernada por las leyes de este modo de producción, tal como las desveló Marx.

Las tesis (a) y (b) se derivan directamente de la teoría de la revolución permanente, tal como la formuló el propio Trotsky. Las tesis (c) y (d) se deducen del análisis global del capitalismo efectuado por Marx. Y de las tesis (a), (b), (c) y (d) se deduce que en un pais en que se ha producido una revolución agraria radical, en que la burguesía existente ha perdido el poder del Estado y ha dejado de ser una clase dominante, en que la propiedad privada ha sido suprimida en lo esencial, en que la economia logicamente ya no opera sobre la base de las relaciones de producción y de propiedad capitalistas y ya no funciona de acuerdo con las leyes del capitalismo, ha nacido un Estado obrero, independiente de las circunstancias en que ello ha sucedido.

Si bien es verdad de que históricamente la destrucción del poder estatal de la clase capita-

Camboya

Un caso

extremo

de

estalinismo/2

Ernest MANDEL lista, la desaparición de la burguesía como clase dominante y la supresión de la propiedad privada y las relaciones de producción capitalista forman una unidad, no necesariamente tiene que haber una sincronización entre estos procesos. La tradición marxista no deja lugar a dudas al respecto. Parte del propio "Manifiesto Comu-

"El proletariado utilizará su supremacía política para arrebatarle, paso a paso, todo el capital a la burguesía, para centralizar todos los medios de producción en manos del Estado, decir, del proletariado organizado como clase dominante; y para incrementar lo más rápidamente posible el conjunto de las fuerzas productivas" • (El subrayado es nuestro).

La idea defendida por los camaradas Waters, Clark y Feldman, de que un Estado obrero sólo nace después de la abolición definitiva de los últimos vestigios de la propiedad privada sobre los medios de producción, es completamente ajena a esta tradición. Esto lo confirma de modo contundente el informe de Trotsky al IV Congreso de la Comintern (Sobre la nueva politica economica sovietica y las perspectivas de la Revolución mundial"):

"Es perfectamente evidente que desde el punto de vista economico la expropiacion de la hurguesia se justifica en la medida en que el Estado sea capaz de organizar la explotacion de las empresas sobre nuevas bases. Las nacionalizaciones generalizadas y globales que realizamos en 1917-1918 no guardaban ninguna armonia con la condición que acabo de subrayar. Las potencialidades organizativas del Estado obrero estaban muy por detrás de la nacionalización total... De hecho, si hubiéramos podido entrar en la arena del desarrollo socialista después de la victoria de la revolución en Europa... podriamos habernos apoderado simplemente de las grandes empresas, dejando que las medianas y pequeñas existieran por un tiempo sobre una base capitalista privada...". (*Los cinco primeros años de la Internacional Comunista").

La hipótesis de Waters-Feldman-Clark encieIra contradicción insuperable desde el punto de vista de la teoria marxista del Estado. Si el Estado es un instrumento para asegurar el dominio de una determinada clase social, ¿cómo puede ser utilizado para derrocar a esa misma clase?. Pues la abolición total posterior de la propiedad privada se produce bajo el poder estatal existente, y con la utilización del aparato estatal existente.

En Rusia, para tomar el primer ejemplo, después de la Revolución de Octubre de 1917 no se produjo ningún cambio en la estructura del Estado o en la naturaleza del poder estatal. Si se afirma que este Estado siguio siendo burgues hasta que se abolió completamente la propiedad apitalista en otoño de 1918 -¿Y por que no hasta la abolición de la NEP (Nueva Política Económica) en 19287-, entonces resulta que fue un Estado burgués el que abolió el poder económico de la burguesia, una afirmación de lo más absurda que cabe imaginar.

Las mismas observaciones pueden aplicarse a China. Los camaradas Feldman y Clark afirman que el Estado chino siguió siendo burgués después de la proclamación de la República Popular China en octubre de 1949. Pero dejando aparte el hecho de que no encontraremos a ningun capitalista chino que crea que estaba en el poder en 1950 ó 1951 en su país. la extensión de la reforma agraria y las nacionalizaciones generalizadas de los años posteriores fueron obra, a todas luces, del poder estatal (el ejército, el gobierno, la administración, el aparato estatal) establecido en octubre de 1949. ¿Cómo pudo utilizarse un Estado burgués para abolir el capitalismo? ¿ Bajo la "presión de las masas"

Por fuerza de la presión imperialista? : Acaso no son éstas ni más ni menos que las tesis revisionistas de los socialdemócratas, los estalinistas desde 1935, y los eurocomunistas?

Para no sucumbir a las tentaciones del "trotskismo", el propio Mao -al igual que los camaradas Feldman y Clark- siempre nego que en octubre de 1949 fuera establecida la dictadora del proletariado en China, como lo fue en Rusia en octubre de 1917. A este fin, y para evitar la tesis absurda de la supervivencia de un Estado burgués en China entre 1949 y 1953, tuvo que defender la teoría igualmente revisio nista de un Estado de la llamada "nueva demo cracia" , en parte burgués y en parte obrero

• Prefieren los camaradas Feldman y Clark la

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misma salida en lugar de reconocer lo que es obvio, es decir, que la destrucción del Estado burgués conduce a la instauración de un Estado obrero, incluso si la propiedad privada no es abolida completa e inmediatamente?

Es cierto que la historia nos ha confrontado fases de transición, en las que la cuestión de saber que clase dirige realmente la con breves sociedad no tiene ninguna respuesta clara. Los periodos de doble poder son un ejemplo. Pero en cualquier caso, la naturaleza de clase del aparato estatal que sobrevive no deja lugar a dudas: sigue siendo burgués. Por ello debe ser destruido rápidamente, pues sinó la clase obrera vuelve a perder los elementos de poder de clase que empieza a reunir en sus manos. Camilleros chinos durante la reciente invasión en Vietnam.

Podemos afirmar que en Europa del Este bajo ocupación soviétiva (no nos referimos a Yugoslavia), en los años 1946-47, se produjo una breve fase de transición similar. Pero la real relación de fuerzas se evidenció rapidamente. Sin mayor dificultad las fuerzas de ocupación eliminaron los vestigios delpoder burgués, fundamentalmente con medios militares y burocráticos.

Los camaradas Feldman, Clark y Waters olvidan completamente este análisis elemental del poder de clase y de la naturaleza de clase del Estado, con objeto de reducir toda la cuestión -al menos en todos los casos en que la revolución proletaria no adoptó la forma clásica de la Comuna de Paris o de la Revoluciónde Octubrea un único criterio:

"La nacionalización de la propiedad por si sola no basta para establecer un Estado obrero. Se requiere la intervención de los trabajadores -la única fuerza capaz, en la sociedad moderna, de establecer y mantener un estructura económica progresiva.

"Las nacionalizaciones en Camboya no fueron obra de las movilizaciones de la clase obrera -siquiera limitadas y controladas—, sino que se produjeron después de que el Khmer rojo aplastara alos obreros urbanos. La expropiación de los capitalistas por los obreros, y la transformación de la industria en propiedad publica, crea la posibilidad de una coordinación de los medios de producción en un plan económico nacional (y en última instancia internacional). "(INPRE-

La fórmula *La nacionalización de la propiedad no basta para establecer un Estado obrero. Se requiere la intervención de los trabajadores" puede tener un doble sentido. De acuerdo con el materialismo histórico. constituye una hipotesis de trabajo. Es decir: consideramos que sin la intervención de los trabajadores, la nacionalización de la propiedad no basta para destruir el poder de clase burgués, porque esta volverá a crecer una y otra vez como las cabezas de la hidra, por muchos golpes que se les aseste para cortarlas. Esta hipótesis debe confrontarse con el análisis de los hechos. Así sucedió en Europa oriental, sin hablar ya de Camboya. No sobrevivió ninguna clase burguesa, ninguna propiedad privada, pese a que las "movilizaciones obreras"

la mayoría de los casos no se produjeron o fueron extremadamente marginales. Aunque abolición del capitalismo se realizo con medios fundamentalmente militares y burocráticos, el capitalismo, de hecho, dejó de existir.

Pero si no aplicamos rigurosamente el método del materialismo histórico, esta misma fórmula se convierte en un esquema dogmático: si las nacionalizaciones no se producen por obra de las movilizaciones de la clase obrera, si los capitalistas no son expropiados por los trabajadores, entonces, por definición, el capitalismo sigue dominando, incluso si no existen capitalistas, ni leyes económicas capitalistas, ni capital ni dinero. Un capitalismo sin capitalistas, capital y sin dinero: ¿toda la obra de Marx arrojada por la ventana! Podríamos tener entonce dos países con unas relaciones de producció identicas, con identicas relaciones de propiedad con sistemas socioeconómicos idénticos e iden ticas leyes económicas: el primero sería un Es tado obrero y el segundo un Estado burgués simplemente debido a las circunstancias histó ricas en que se establecieron estos dos sistema idénticos. Y para un marxista, los orígenes di las relaciones de propiedad son sin duda meno importantes que su contenido.

Si aceptamos la idea ultrarrevisionista di que puede existir un Estado capitalista sin capi talistas, sin una clase dominante capitalista, sir relaciones de producción y propiedad capitalis tas, entonces se hunde el 99% de la argumenta ción marxista contra las diversas teorias del ca

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pitalismo de estado -empezando por las de los mencheviques y los socialdemócratas, pasando por las de los bordiguistas, las de C.L.R. James y Tony Cliff, hasta las de los maoístas y de Bettelheim-. Los miserables vestigios de esta argumentación penden entonces del hilito de los de las nacionalizaciones, y nada más que de el. Las mentes, atiladas como una hoj le aleitar, de los detensores de la teoria del cade estado no tendrán dificultad en

Si Pol Pot exprimió una "acumulación capitalista extrema" de la "colectivización forzosa del campesinado camboyano"(INPRECOR 4), ¿acaso, no hizo Stalin lo mismo con la colectivización forzosa de los campesinos rusos, que fue una empresa mucho más amplia y sangrien-

¿Qué queda entonces de la naturaleza no capitalista del Estado ruso y de la economía rusa tras la "acumulación capitalista extrema" se produjo en Rusia en 1929-1934? Si para tener un Estado obrero hace falta que la burguesía sea expropiada por los trabajadores, ¿cómo entonces podemos tener un Estado obrero en Rumania, Bulgaria, Hungría, Polonia y Corea del donde ni echandole imaginación cabe afirmar que las expropiaciones fueron obra de • los propios obreros (unas cuantas manifestaciones realizadas por trabajadores estrictamente controladas en apoyo a estas expropiaciones es menos, evidentemente, que unas expropiaciones realizadas por los obreros)?

Para mas Inri, podriamos romper una lanza a favor de la tesis de que en Camboya se produjeron realmente más movilizaciones de masas contra los capitalistas y terratenientes que en la mayoria de paises de Europa oriental. Los pro-pios Feldman y Clark suministran parte del ma-

En Camboya tuvieron lugar potentes movilizaciones de masas contra el poder burgues en 1974-75 (incluso una huelga general en Phnom ¡ Penh en 1974). Asimismo, como admiten los • propios Feldman y Clark, las movilizaciones de masas, particularmente de los campesinos pobres, fueron bastante importantes después de la victoria del Khmer rojo en 1975. De hecho, la constitución de muchas de las cooperativas agricolas fue obra de la movilización de masas. Ya antes de la victoria final, en las zonas liberadas, la dirección del PCC *se embarcó al parecer directamente hacia niveles más avanzados de colectivización" ("El poder del partido comunista

, op. cit., p. 18). La dinámica iba en esta dirección, coincidiendo con el surgimiento de estructuras pre-estatales de naturaleza claPhnom Penh, capital de Camboya.

Pero después vino la colectivización forzosa la participaciones comas a atalante sin participación y contra la mayoría aplastante de los trabajadores (como sucedió en Rusia y otros Estados obreros).

Peor para los camaradas Feldman-Clark-Waters, esas dos primeras oleadas de movilizaciones no bastan para "probar" la existencia de un Estado obrero. en cambio, la colectivizacción forcosa si basta para probar lo contrario. Un triste aso de esquematismo dogmático en el que han quedado atrapados estos camaradas | Porque acaso no es evidente que las dos primeras oleaas de movilizaciones fueron mas que suficiente. para destruir el Estado burgues, las relaciones de propiedad capitalista y el poder de clase burgues, de modo que Camboya se transformo así en un Estado obrero? ¿Y que la colectivización forzosa y las deportaciones fueron el fruto de en epite dentro deponte lo de bar Estado poder dentro del contexto de un Estado obrero ya existente, como lo fueron en Rusia

De lo que acabamos de decir se deriva una paradoja extrema. Bajo Pol Pot, argumentan los camaradas Feldman-Clark-Waters, existía un "gobierno burgués contrarrevolucionario" com-

*acumulación capitaista extrema". Los libertadores vietnamitas establecieron entonces, presumiblemente, un Estado obrero bajo Hen Samrin. De acuerdo con la Far Eastern Economic Review del 2 de marzo de 1979, Samrin concedió una entrevista al profesor Kaarle Nordenstreng, de la Organización Internacional de Periodistas, el 3 de febrero de

Según el semanario de Hong Kong, discusión trato también de la economia desvastada: dijo que la industria pesada seria propiedad del Estado, pero que en lo referente a los artesanos y otras industrias pequeñas, se permitiria operar a empresarios privados, aunque bajo la tutela del Estado"

Bueno, el que se cambie de una política de colectivización forzosa o de "comunismo de guerra" extremamente terrorista a una política del tipo de la NEP, probablemente tenga sentido en las condiciones actuales de Camboya, Nos inclinamos a aprobar este cambio —pero esto sólo puede entenderse, por supuesto, dentro del contexto de un Estado obrero ya existente. Pero identificar, como hacen algunos, el paso de una propiedad colectiva al 100% a una propiedad colectiva al 75 ó 60%, es decir, una restauración bastante amplia de la propiedad privada, con la transición de un Estado burgués a un Estado obrero... esto no cabe en la cabeza, al menos en la de un marxista.

Aquí podemos apreciar ya las posibles — y implicaciones de la sorprendente afirmación de los camaradas Feldman y Clark: "La clase obrera camboyana no tuvo ningún (1) interés en la nacionalización de la propiedad, realizada, sin su participación, por la pequeña burguesía del Angkar" (İNPRECOR 4). ¿ Tienen acaso algún interés en la restauración de la propiedad privada?

Los camaradas Feldman y Clark insisten mucho en los "precedentes". Citan fundamentalmente tres categorías: la conocida Trotsky de 1932, referente al posible choque entre los ejércitos campesinos y el proletariado urbano en China; lo que realmente sucedió en China en 1948-50; y lo que sucedió en paises corno Egipto, Birmania, Mozambique y Angola,

Ya hemos hablado de China 1948-51. Ningún grado de sofisticación puede camufair el hecho de que el poder estatal paso en este periodo de una clase social a otra, que los capitalistas chinos perdieron su poder político y económico llo que no implica necesariamente que tengan que perder toda su propiedad privada —de hecho no a han perdido hasta el día de hoy), que este poder pasó a manos de la burocracia maoista, que era (y sigue siendo) una burocracia obrera, y que todo lo demas es politica (muchas veces traidora, antiobrera, por supuesto. Pero también lo fue la de Stalin) dentro del Estado obrero burocratizado establecido en octubre de 1949.

La hipótesis formulada en la carta de Trotsky de 1932 se refiere a un caso especifico de conflicto de clase, que los camaradas Feldman y Clark eliminan de su referencia: el conflicto entre una clase obrera que desea abolir la propiedad capitalista y un campesinado que trata de defenderia (al menos defender su propia propicdad privada). El contexto general de la carta de Trotsky lo deja claro. Escribe sobre la oposición entre la socialización y la parcelación privada de la propiedad, sobre la posible integración de los estratos superiores de los ejércitos campesinos en la burguesia, y sobre los grandes propietarios que pudieran emanar de las guerras campesina: 'León Trotsky sobre China'"). Cómo podri argumentar de otra manera el autor de la teoría de la revolución permanente, es decir, rechazar de pronto la verdadera premisa clave de esta teoría, a saber: la incapacidad del campesinado para desempeñar un papel históricamente independiente tanto de la clase obrera como de la

Pero en el caso de Camboya no hay nada que demuestre que el Khmer rojo defendiera de alguna manera la propiedad privada frente a los descos de colectivización de los obreros. Incluso la tesis del "ciército campesino" (no en el sentido de su composición social, sino en términos de la función social objetiva de este ejército) resulta totalmente absurda a la luz de la evidencia, confirmada por Feldnan-Clark, que este cjército aplasto a los campesinos del mismo modo que lo hizo con los obreros (y quiza todavia mas). Asi, el ejército del Khmer rojo no era un "ejército campesino", sino el ejército de la burocracia Asi volvemos al punto de partida: la cuestion del carácter de clase de la burocracia de Pol Pot.

La analogia con Egipto, Birmania, Siria, Mozambique y Angola es aún mas reveladora. En ninguno de estos países se suprimió jamás la propiedad privada ni se prohibió consti ucionalmente. Lo que se nacionalizó en la mayoría de los casos fueron las compañías industriales, bancarias, de comercio al por mayor y del ransporte, a veces incluso dejando intacta la propiedad imperialista. Pero estas representaban desde el principio tan sólo una parte relativamente pequena de la economia nacional, dado el atras le estos paises. El uso privado de la tierra y C suelo urbano estaba limitado, pero jamás fue abolido. Había sido la base principal de las for: tunas capitalistas antes de la "revolución". Siguió

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siendo su base principal después de los cambios politicos.

Jamás desapareció la clase capitalista —tan solo se alteraron sus articulaciones internas (la relacion de fueizas entre sus diversas compomentes). Asi, los grandes sectores nacionalizados fueron inmensos caldos de cultivo para la acumulación privada de capital.

Reaparecieron y crecieron gigantescas fortunas privadas -en buena medida gracias a que muchos capitalistas recibieron amplia compensación por la nacionalización de sus propiedades. La Bolsa continuó funcionando en Egipto durante todo el periodo de Nasser. Por tanto, sólo era una cuestión de tiempo hasta que el "sector privado" (no un pequeño sector campesino, sino grande y capitalista) se reafirmara poderosamente- entre otras cosas, gracias a los "animos" recibidos con la simbiosis con los paises y empresas imperialistas. Esto es lo que ocurrió en Egipto bajo Sadat. Esto es lo que ocurrira ma-

Marineros chinos desfilando en Pekín. ñana en Mozambique y Angola, a menos que una revolución social destruya a la burguesía como clase. Esto es lo que está ocurriendo ahora en Birmania y Siria.

Pero precisamente en Camboya, al igual que en todos los demás Estados obreros, esto no ha ocurrido ni puede ocurrir sin una contrarrevolución social. Este es precisamente uno de los indices clave de la naturaleza de clase del Estado y de la burocracia en el poder. Esta puede robar, pillar, socavar, traicionar, todo lo que se quiera. Pero sus privilegios se limitan al terreno del nivel de vida, de los bienes de consumo, y no se sitúan en el de la acumulación privada de fortunas ni de la apropiación privada de los medios de producción. Lo que "acumula" el Estado son valores de uso en forma de medios de producción -y no valores de cambio encarnados en mercancias y dinero.

Podría argumentarse que el tiempo transcutrido entre el establecimiento del régimen de Pol Pot y su derrocamiento fue demasiado breve para permitir un juicio definitivo sobre esta cuestión. Pero aún así, no cabe ninguna duda sobre la dirección en que se desarrollaban las cosas: no en dirección á una restauración, sino hacia la supresión de la propiedad privada.

Ciertos sectores de la burocracia pueden convertirse en el núcleo de una nueva clase capitalista (como podría suceder igualmente en la Unión Soviética), pero sólo si rompen con la burocracia como casta, si se transforman en una formación social cualitativamente distinta que rata de acumular capital privado, defender las empresas y capitales independientes en competencia con otros. Esto ocurrió en Egipto, Birmania, Siria, y ocurrirá en Mozambique y Angola. ¡ Pero no ha ocurrido en Camboya, del mismo modo que tampoco ocurrió en Vietnam, Corea del Norte, Rumania, Hungria o Polonia, Esta es la manera en que podemos observar concretamente la diferencia entre una burocracia burguesa y una burocracia obrera, entre un Estado burgues con un amplio sector nacionalizado y un Estado obrero incluso con un sector privado nada insignificante. En el primer caso, la dinámica socioeconómica va en dirección al renacimiento y refuerzo de la propiedad privada y de la clase burguesa. En el segundo caso, la dinámica socioeconómica tiende a su eliminación y desaparición (o marginación). III. El contexto concreto y la concatenación de los conflictos interburgueses y el proceso revolucionario en Asia y a escala mundial

El aspecto más peligroso de la argumentación de los camaradas Feldman. Clark y Waters reside en que, en su intento de justificar la invasion de Camboya por el ejército regular vietnamita, en varios aspectos tienden a apartarse de la inicial posición "principista" ('apoyamos al Estado obrero burocratizado contra el Estado burgués") y a un análisis coyuntural de tipo impresionista que tienta peligrosamente a justificar la invasión incluso si se considera a Camboya

Las implicaciones de estos argumentos son siniestras. El día de mañana, podrían llevarle a uno a justificar, en circunstancias coyunturales similares, un ataque de la Unión Soviética a China, o una ocupación por el ejército soviético y sus satelites de Yugoslavia, Rumania, Albania o Corea del Norte. Y no es casualidad que los gobiernos de estos cinco Estados obreros condenaran la acción de Vietnam contra Camboya. Quien crea que adoptaron esta posición porque son hombres de paja del imperialismo deberia repensarlo. Lo que en realidad estaban diciendo era que condenaban la acción de Hanoi en Camboya porque no querian padecer el mismo tra-

*Decimos Camboya, pero pensamos en nosotros mismos".

Los camaradas Feldnan, Clark y Waters establecen correctamente la diferencia entre las razones que explican, desde el punto de vista del análisis marxista objetivo, la invasión de Checoslovaquia por las tropas del Pacto de Varsovia en agosto de 1968, y las razones que explican la invasión de Camboya por Vietnam en diciembre de 1978 y enero de 1979. No cabe duda que en Cambova no estaba desarrollandose ninguna revolucion politica antiburocratica que Hanoi te. miera y quisiera aplastar esto en contraste con la situación de Checoslovaquia en 1968, donde se desarrollaba un movimiento antiburocrático que el Kremlin temia y que queria aplastar.

Pero una cosa es registrar esta diferencia objetiva, y otra muy distinta pasar por alto el hechc de que esta comparación la hacen los propios circulos internos de la burocracia, La Far Eastern Economic Review escribe en su número del 23 de febrero de 1979: *Las fuentes informaron de que inmediatamente después de la ruptura a bierta entre Phnom Penh y Hanoi (que se habi producido en diciembre de 1977), los dirigente soviéticos insistieron en realizar una rápida ope ración del tipo de la de Checoslovaquia, par derribar a Pol Pot del poder."

A la luz de estas formulaciones es fácil com prender las preocupaciones de las víctimas pc tenciales arriba mencionadas de la doctrina d la "soberanía limitada". Nos sorprende que lo camaradas Feldman, Clark y Waters parezca: completamente insensibles a estos temores.

Sus análisis resultan todavía más preocupar tes si leemos formulaciones como las que siguen

*En realidad, los dirigentes vietnamitas n han actuado ni en función de ambiciones imp rialistas ni con el deseo de extender la revolucio socialista más allá de sus fronteras. Su objetiv era tan limitado como el de defender las fronte ras vietnamitas frente al cerco cada vez más e: trecho de enemigos militares. Su gran temor er el surgimiento, en la península indochina, de u régimen antivietnamita en Camboya, estrechi mente vinculado a Pekín y que buscaba estre char sus lazos con el imperialismo, incluyend los lazos militares (...) la encerrona militar y : bloqueo económico y diplomático de Vietnan or parte del imperialismo, siguen en pie. (in estas circunstancias el establecimiento lenas relaciones diplomáticas entre Estad

Unidos y China —y la creciente hostilidad ambos hacia Vietnam - parece haber convenc do a Hanoi de la necesidad de entrar en accid de modo decisivo para romper el cerco diplom tico y militar que iba estrechándose."

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""Los dirigentes vietnamitas lanzaron importantes fuerzas militares a la lucha contra el régimen de Pol Pot porque sentían el cerco cada vez más estrecho y la posibilidad de eventuales tentaciones militares del imperialismo." (Mary Alice Waters en Intercontinental Press/Inprecor del 26 de febrero de 1979).

"La invasión de Vietnam por tropas de la República Popular China es el fruto amargo de un acuerdo contrarrevolucionario entre el imperialismo norteamericano y la burocracia estali-

"Dadas las dificultades que obstruyen la vía una intervanción militar directa de los EE.UU., Washington ha conseguido la ayuda del régimen estalinista de Pekín, que a cambio del diplomático y la promesa de una ayuda economica importante, ha invadido Vietnam y ha desencadenado una guerra fronteriza a gran escala. (...) El objetivo de Pekín no es el de conquistar Vietnam, sino el de forzar a Vietnam a abandonar Camboya —es decir, cumplir los deseos de Washington. * (Gus Horowitz en Intercontinental Press/Imprecor del 5 de

Lo grave de este tipo de análisis es que podría repetirse tan fácilmente en otros casos, en otras partes del mundo. Si Pekin no esta actuando en su propio interés contra la burocracia vietnamita, sino en apoyo de la actividad contrarrevolucionaria de Washington, ¿no podria explicarse fin y al cabo, en su conflicto con Moscu tambien empieza a actuar como instrumento de Washington? ¿no podria interpretarse un golpe preventivo de Moscú contra Pekín cono un acto justificado de autodefensa de un Estado obrero contra la principal potencia imperialista que lo amenaza C*lo rodea"") con ayuda de labanda de Deng Xiaoping?

Si el establecimiento de un "régimen antivietnamita"* en Camboya pudo formar un "cerco cada vez más estrecho de enemigos militares" en tomo a las fronteras vietnamitas, ¿no podría formar el establecimiento de un "régimen anti-

"con una creciente voluntad de vincularse con el imperialismo" cada vez más estrecho de enemigos militares" en torno a la Unión Soviética, justificando así un golpe militar preventivo de ésta para "proteger sus fronteras**? Efectivamente, ¿acaso no afirmó Moscú que Dubcek amenazaba con establecer también un régimen Praga? ¿Acaso esta terrible ocurrencia no justificaria medidas de autodefensa. incluida la invasión, por parte del Kremlin?

¿Y qué decir de China? ¿Acaso la Unión Sote ayuda económica"' resta realmente a una escala mucho mayor que 1 prometida a Pekin)- una gigantesca concen tración de tropas en la frontera china, con el fin de facilitar el objetivo de Washington de frenarle los pies a la Revolución china? ¿Acaso no quedan dos bastiones imperialistas —Corea del Sur y Taiwan- como "posibilidad de eventuales tentaciones militares del imperialismo**? ¿Acaso la alianza de Hanoi con Moscú no hizo sentir a Pek in "que la soga diplomatica y militar se estrechaba alrededor de su nuca" y convencio de este modo a Pekín de la "necesidad de entrar en acción de modo decisivo para romper" esta soga?

De hecho, si el debate internacional no concluyera sino en la afirmación, por parte de los camaradas Feldman, Clark y Waters, de que no aceptan ni durante un santiamén este tipo de tazonamiento -que implicaría "objetivamente" la capitulación ante la burocracia estalinista y una cobertura de sus maniobras diplomáticas y militares destinadas a restablecer su control sobre aquellos Estados obreros que han escapado

Para justificar sus esquemas preestablecido Clark y Waters se ven obligados a reescribir la historia en no pocos aspectos, Presentan la cadena de acontecimientos que condujeron a los actuales conflictos militaasiático de una manera que apenas coincide más que accidentalmente con la

Contrariamente a lo que afirman los camaradas Feldman, Clark y Waters, Vietnam del Sur se transformó en un Estado obrero, sinó tras la captura de Saigón por las fuerzas armadas revolucionarias, al menos, sin duda, en el momento de la reunificación formal del Norte y del Sur en un único Estado. Es sencillamente imposible retender que la burguesia permanecio en e oder en Vietnam del Sur hasta la expropiacion de los comerciantes chinos de Cholon en la primavera de 1978, cuando ambas partes del país llevaban ya más de dos años unificadas. ¿Cómo es posible que haya un unico Estado que a la vez es un Estado obrero y un Estado burgués?

Ya en diciembre de 1975, el "Courrier du Vietnam" publicó el discurso de un miembro dirigente del PC vietnamita que afirmaba categóricamente: "El Sur no debiera esperar hasta que se hayan cumplido todas las tareas de la redemocrática, popular, para empezar a realizar las tareas de la revolución socialista y la construccion del socialismo. Al contrario, deberia explotar todas las condiciones favorables y las experiencias del Norte para emprender inmediatamente las tareas de la nueva

En setiembre de 1976 se lanzó un plan economico quinquenal, central y unilicado, para el periodo de 1976-1980, en todas las 35 provincias de Vietnam del Norte y del Sur, abarcando a todos los ramos importantes de la industria era este plan unificado, que empezó a aplicarse a comienzos de 1977, la prueba de que existía un único Estado obrero en el conjunto de Viemalista Es posibletido biena economa capi-

By un "Estado burgués" cación conjunta con un Estado obrero y una

Contrariamente a lo que afirman los camaradas Feldman, Clark y Waters, fue Camboya, y no Vietnam, quien al menos durante tres años fue la principal victima de una furibunda campaña internacional, campaña que apenas tiene otro precedente desde la guerra civil española, sinó desde la Revolución de Octubre. La campaña contra Vietnam fue mucho más suave, al menos hasta muy entrado el año 1978.

Y contrariamente a lo que afirman los camaradas Feldman, Clark y Waters, no fue Camboya, sino Vietnam, y particularmente su primer minumerosas ocasiones al imperialismo internacional y norteamericano. Incluso llegó a solicitar el ingreso en el Fondo Monetario Internacional, en el Banco Mundial y en el Banco de Desarrollo de Asia. En la primavera de 1977, Hanoi "promulgó un código de inversiones extranjeras que era tan liberal como flexible, preveyendo las empresas mixtas, los proyectos extranjeros al 100% en las industrias orientadas a la exportación, exenciones fiscales más generosas y el derecho a repatriar los beneficios." (Far Eastern Economic Review, 2 de febrero de 1979).

De hecho se decidieron y aplicaron leves medidas de ayuda capitalista internacional en favor de Vietnam -por ejemplo, por parte de Japón, Francia y Suecia-, mientras que nunca las hubo para Camboya. Es cierto que estas medidas cran en general demasiado limitadas y que fucron Camboya (1). Pero no es, sin duda, una prueba de que el imperialismo estuviora utilizando sistemáticamente el régimen de Pol Pot contra la Revolución vietnamita.

Contrariamente a lo que alirman los camaradas Feldaman, Clark y ningún nuevo levantamiento revolucionatio de las masas sudvietnamitas en 1978, que pudiera ser considerado como una amenaza por el régimen contrarrevolucionario de Pol Pot o siquiera por la burocracia china. En el mejor de los casos, el movimiento de masas sudvietnamita estaba, y sigue estando, en un reflujo y no en un ascenso. No cabe duda que la actividad política de las masas sudvietnamitas es más limitada que la de las masas chinas. Existe un amplio descontento con la escasez de alimentos, la corrupción escadalosa, el llamamiento a filas de la juventud, e incluso con la invasión de Camboya. De acuerdo con muchas fuentes (véase, entre otras, la Far

Tropas chinas, camino de Vietnam.

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Tropas vietnamitas, camino de la frontera. Eastern Economic Review del 19 de enero de 1979), la moral de las tropas sudvietnamitas en Camboya es baja. Incluso ha habido deserciones en el ejercito. Contrariamente a lo que afirman los camaradas Feldman, Clark y Waters, Pekín no actuó por orden o como testaferro de Washington en Vietna, sino fundamentalmente en interés propio -el intento de crear su propia zona de influencia en todos los Estados obreros de Asia y de impodir que el Kremlin forme un bastión en su frontera meridional. Y si bien es cierto que el imperialismo ha tratado de aprovecharse de este conflicto para sus propios fines -como hizo con la ruptura Stalin-Tito, con la ruptura Jrushchof-Mao y con la ruptura Breshnef-Dubcek-/ ello no implica que este aprovechamiento consatuya la unica o siquiera la principal caracteristica de dichos conflictos.

Contrariamente a lo que afirman los camaradas Feldman, Clark y Waters, Hanoi no intervino en Camboya porque se viera "cercado" por

"intrigas" de Pol Pot con el imperialismo, sino porque aspiraba a una Federación Indochina bajo su propia hegemonía burocrática.

Estamos dispuestos a defender la tesis de que las posibilidades de las intrigas capitalistas e imperialistas en Camboya, utilizando la dictadura tailandesa, no son principalmente la causa, sino la consecuencia de la invasión vietnamita de este país —como lo es la posibilidad, ahora incrementada, de una vuelta al poder de Norodom Sihanuk.

Y contrariamente al análisis de los camaradas Feldaman, Clark y Waters, si bien existe cierta connivencia entre la burocracia china, Tokio y Washington en Asia orietnal -que debe consi derarse en el contexto de las mismas "contradicciones secundarias" que impulsan a Moscú a cortejar con insistencia a la camarilla contrarevolucionaria de Taipei- nada ha cambiado en el aspecto fundamental de la situación mundial, que reside en la búsqueda resuelta de La coexistencia pacifica y la mutua colaboración entre Moscú y Washington a escala mundial Basta con observar su estrecha colaboración en el mantenimiento del status quo en Europa y en Oriente Medio, para mencionar tan solo dos zonas clave de la Tierra.

Si miramos a América Latina, el flirteo de Pekín con Pinochet no es cualitativamente distinto, sin duda, al de Moscú con Videla, al odioso apoyo otorgado por el PCUS a la dictadura argentina y por los PC promoscovitas de Argentina y toda America Latina.

Si miramos a la India, resultará difícil encontrar alguna diferencia entre la ayuda y el aliento prestados por Moscú y el PC promoscovita al capitalismo hindú a través de su constante flirteo con el podrido régimen de Indira Gandhi, y la ayuda y el aliento que trata de prestar Pekín a esa misma burguesia mediante sus tímidos acercamientos al régimen del partido Janata. Colaboración de clases contrarrevolucionaria en todos los frentes —y resulta dificil negar que el maestro del juego sigue residiendo en el Kremlin, y que Pekin es relativamente un novato que tra-

Desde un punto de vista global, a escala mundial, hoy día no existe diferencia alguna entre la política contrarrevolucionaria de Moscú y la de Pekín. No hay razón para pensar que el imperialismo es más "indulgente" y "comprencon uno que con otro, o que busca una alianza global con Pekín contra Moscú. Ambas burocracias contrarrevolucionarias constituyen importantes obstáculos en el camino hacia una revolución mundial victoriosa. En modo alguno guardan relaciones sustancialmente diferentes con la revolución mundial y el imperialismo

Si examinamos las etapas que atravesó el régimen de Pol Pot hasta adoptar sus actitudes extremadamente nacionalistas y aislacionistas, hemos de enumerar todos los golpes traumáticos que recibieron los burocratas comunistas de Camboya por parte de sus supuestos aliados. Fueron ignominiosamente abandonados e ignorados en las conversaciones de Ginebra por parte de Moscú y Pekín. Fueron abandonados una segunda vez por Moscú cuando el Kremlin apoyó a Lon Nol contra ellos en 1960. Fueron defraudados una tercera vez cuando Hanoi, en 1973, durante las conversaciones de Paris (y probablemente con el apoyo táctico de Pekin, aunque esto no esta probado), trato de imponerles un gobierno de coalición con su enemigo mortal, Lon Nol. Es más, Hanoi redujo su ayuda, los abandonó a los bombardeos de los B 52, en castigo por su negativa a ceder a estas presiones (véase Patrice de Beer en Monde Diplomatique, febrero de 1979). El Kremlin incluso llegó tan lejos que se abstuvo en las Naciones Unidas en tomo a la cuestión de su admisión en esta organización (Ponchaud, op. cit., p. 204).

Todo ello no justifica el curso político nacionalista, incluso racista antivietnamita, que siguleron posteriormente. Pero por lo menos lo explica por razones mas creibles que las de su naturaleza pretendidamente ... construir el capitalismo en Cam- "burguesa" intención de boya. Un "Estado obrero" que trata de imponerles a los "capitalistas" camboyanos un gobierno de coalición con la burguesía, los "capitalistas" que rechazan esto con indignación y disgusto — ¡resulta un poco difícil de tragar!-.

Fue la actitud ferozmente nacionalista y la campaña antivietnamita del régimen de Pol Pot lo que condujo a la ruptura abierta en diciembre de 1977. Pol Pot rompió de pronto las relaciones diplomáticas con Hanoi y lo acusó públicamente de preparar una invasión de Camboya ("Documents in Communist Affairs" • publicados pro Bogdan Szikowski, University College Cardiff Press, 1977, p. 165). Fue esta ruptura de todas las relaciones, además de los vínculos más estrechos de Phnom Penh con Pekín, asi como todas sus implicaciones militares, lo que hizo que la dirección vietnamita considerara el derrocamiento de Pol Pot y el establecimiento de una nueva dirección camboyana en Phnom Penh, dirección que aceptara la tutela y el control vietnamita sobre una federación indochina de facto —del mismo tipo que la que establecieron los vietnamitas en Laos. Y entonces se desarrollo la lógica que condujo a la invasión de diciembre de 1978 y enero de 1979; los incidentes fronterizos y las intrigas imperia. listas no desempeñaron mas que un papel secundario en esta lógica infernal.

No cabe duda que habia en Camboya un tremendo descontento con el régimen de Pol Pot, y hubo varias intentonas sucesivas de levantamientos incipientes contra él. No cabe duda que el PCV debía apoyar los movimientos populares que expresaban los deseos de la aplastante mayoría de los trabajadores y campesinos camboyanos. Con éste método, podría haber cristalizado una nueva y genuina dirección del PCC que, aunque marcada por sus origenes estalinistas y fuertemente inclinada hacia una posterior burocratización, al menos podría hacer desempeñado un papel similar al de la dirección Nagy en Hungria o a la de Dubcek en Checoslovaquia, es decir, abrir la via a auténticas movilizaciones de masas y, de este modo, a una auténtica revo-

Pero esto no es, ni mucho menos, lo que sucedió en Camboya. A partir de la primavera de 1978, el ejercito regular vietnamita concentro fuerzas. (ver el articulo arriba citado de Slavko Stanic, PP. 89-90). El Frente Unido de Salvación Nacional de Kampuchea (FUSNK) no se formo sino en diciembre de 1978, justo en visperas del blitzkrieg que condujo a las divisiones acorazadas de choque del ejército vietnamita en dos semanas a Phnom Penh, Battambang y todas las ciudades del pais. Nadie puede ser tan ingenuo como para afirmar que esto no era más que "una ayuda fraternal a un levantamiento popular en curso". Fue una invasión militar a gran escala, apoyada marginalmente cuantas fuerzas locales.

De hecho, las masas camboyanas, ya aturdidas y atomizadas por los golpes sucesivos que les asestaron lo ataques criminales del imperialismo primero, el terror inhumano de Pol Pot después, estaban tan desorientadas ante la invasión extranjera que incluso hoy en día, tres meses después, el régimen recién instalado en Phnom Penh tiene muchas dificultades para establecer una administración normal —y no digamos ya para movilizar a las amplias masas en su apoyo. Y La enemistad histórica entre los "invasores vietnamitas" y los "patriotas cambocon la que ahora puede jugar la fracción de Pol Pot plenamente, suministra la base política sobre la que este último puede organizar nuevos gobernantes de Phnom Penh puede con-

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vertirse en un combate prolongado, abriendo asi muchas puertas a las intrigas imperialistas y contrarrevolucionarias. Pero, de nuevo, esto es principalmente el resultado de la invasion Y no su causa

Asimismo, la dirección vietnamita se equivocó gravemente (como también los camaradas

Feldman, Clark y Waters) en cuanto a la posibilidad, para no decir la probabilidad, de que los chinos tomaran su aventura camboyana como pretexto para lanzar un ataque militar a gran escala contra Vietnam, Incluso en diciembre de 1978, de acuerdo con la Far Eastern Economic Review (22 de diciembre de 1978), "Hanoi

... confia en que China no atacará militarmente a Vietnam por el asunto de Camboya....

acuerdo con fuentes diplomáticas acreditadas en Hanoi, los dirigentes vietnamitas confian plenamente en que el tratado de amistad vietnamitala omnipresente concentracion de tropas soviéticas junto a la frontera septentrional de China será un sólido factor de disuasión ante cualquier plan de intervención chino.

Bueno, pues no lo fue. Cabría también expresar serias dudas sobre si la "plena confianza"

de Pekin en que Moscú no contestaría en el plano militar a la invasión china en Vietnam está igualmente tan bien fundamentada. Y la conclusion es evidente: estas sucesivas iniciativas aventureras son extremadamente irresponsables desde el punto de vista de los intereses de los trabajadores y campesinos del Sur de Asia. Son totalmente contrarias a la causa de la extensión de la revolución indochina.

El 23 de enero de 1978, el camarada Bauman Press/Inprecor: .. el conflicto armado entre Hanoi y Phnom Penh favorece a los propagandistas del imperialismo."* Los camaradas Feldman, Clark, y Waters habrían hecho bien en seguir esta línea de razonamiento.

Si queremos valorar la auténtica dinámica potencial de la revolución indochina victoriosa, hemos de mirar a los paises capitalistas vecinos. en primer lugar Tailandia, Malasia, los demás Estados llamados de la ASEAN y Birmania. Entonces se observará que en el periodo subsiguiente a la victoria de la Revolución indochina en 1975, Moscú, Pekín, Hanoi y Phrom Penh hicieron todo lo posible para calmar los temores de que la famosa teoría del dominó se hiciera realidad en el Sudeste asiático.

Todas las burocracias en el poder trataron de congraciarse con la dictadura tailandesa y de "normalizar" sus relaciones con ella. Si juzgamos el objetivo de la invasión vietnamita en Camboya a la luz de este factor, está claro que la situación de las guerrillas tailandesas se ha deteriorado seriamente y no ha mejorado ni un ápice gracias a la subita aparición de un "nuevo Estado obrero" en Camboya. ¿Quizá este pretendido nuevo Estado obrero no apareció en ese momento, sino que en cambio un Estado obrero ya existente se debilitó bastante como resultado de la guerra de guerrillas prolongada que ha provocado la invasión, y que ahora le permite a la contrarrevolución imperialista y burguesa volver al escenario?

Para rematar la complejidad de la situación real en el Sudeste asiático y en Indochina -situación que no coincide en absoluto con los esquemas preconcebidos de los camaradas Feldman, Clark y Waters-, las guerrillas semifascistas del Khmer serai, es decir, los verdaderos contrarrevolucionarios en Camboya, los seguidores del anitguo dictador Lon Nol, acaban de publicar un comunicado en el que expresan un juicio positivo sobre la invasión vietnamita y el régimen del FUSNK que acaba de establecerse (Le Matin de Paris, 5 de marzo de 1979). Su máxmo objetivo consiste en eliminar los restos de las fuerzas de Pol Pot y en restablecer un Estado burgués en alianza con Sihanuk. En el campo de batalla las cosas no siempre son lo que les parece a los adictos al método de dur la / vuelta mecanicamente a cierta propaganda imperialista.

IV. ¿Son posibles las guerras entre Estados obreros burocratizados y cuál debe ser nuestra actitud ante ellas?

En el número del 19 de febrero de 1979 de

Intercontinental Press / Inprecor, la camarada

Mary Alice Waters nego terminantemente que exista la posibilidad de cualquier guerra entre

Estados obreros burocratizados: "El peligro no Las fuerzas de liberación entran en Saigón en 1975. está en una invasión china en Vietnam, sino en las maniobras imperialistas que Pekin está ayudando a encubrir... Si los burócratas de Pekín estuvieran buscando una oportunidad para defender a su alidado Pol Pot mediante una ofensiva militar contra Vietnam, ese habría sido el momento -pero no cuatro semanas más tarde... Por supuesto, la concentración de tropas de Pekín a lo largo de la frontera vietnamita crea un peligro de choques esporádicos (1) entre las tropas chinas y vietnamitas. Pero esta no es la fuente de la amenaza de guerra en Indochina... Nuestra mirada debe dirigirse a la frontera entre Tailandia y Camboya, no entre Vietnam y

Apenas se hubo secado la tinta de este número de Intercontinental Press / Inprecor, cuan-

1 do estallo la guerra -no en la frontera entre

Tailandia y Camboya, sino justo =y contraria.

mente a las previsiones de la camarada Water)!

en la frontera entre China y Vietnam

Uno puede recurrir, por supuesto, al truco de decir que no hubo guerra entre los Estador obreros chino y vietnamita - sino simplemente "incidentes fronterizos" (del mismo modo que uno puede encubrir la guerra entre las buroca.

camboyana vietnamita negando

Camboya fuera un Estado obrero). Pero seme jante línea de defensa no constituye sino una concesion inaceptable a la crueldad con que las burocracias en el poder desprecian las vidas de decenas de millares de obreros y campesinos. vidas que se perdieron, no en aras a la liberación de la explotación y la opresión, no en aras ala lucha contra el capitalismo y el imperialismo, sino en bien de determinados sectores de las burocracias que intentan impedir (por otros sectores de la burocracia), que quie ren "darles una lección" "castigar a los criminales agresores"' y otros ""objetivos de guerra" nauseabundos -tomados directamente del arse nal de la diplomacia absolutista, semifeudal, colonialista e imperialista. Hemos de decirlo claramente y en voz alta: estas guerras son criminales, irresponsables y contrarrevolucionarias. Sólo ayudan al imperialismo. No hay que sacrificar la vida de ningún soldado, obrero o campe. sino, en aras a los objetivos particularistas, estrechos y nacionalistas de autoengrandeci miento de cualquier sector de la burocracia, cualquiera que sea.

No hemos citado el articulo de la camarada Waters para marcar un tanto fácil en el debate Nadie dentro de la Cuarta Internacional previo una guerra entre Estado obreros burocratizados. es decir, entre burocracias en el poder, hace mucho tiempo. Estamos ante uno de los fenóme nos más imprevistos de la historia mundial de los últimos decenios. Tenemos la responsabilidad, ante la vanguardia de la clase obrera internacional, y ante el conjunto del movimiento obrero internacional, de explicarlas y de adoptar una posición clara e inequívoca ante ellas.

Dentro de la Cuarta Internacional hay. desde luego, un acuerdo completo en torno a cuatro conceptos básicos, que no se han visto alterados por los trágicos acontecimientos del Sudeste asiático.

Primero: el peligro fundamental de una gue tra mundial no proviene de ninguna de las yes de desarrollo" económicas o sociales de los Estados obreros burocratizados, sino de la tendencia irrefrenable del capital a extenderse a escala mundial, particularmente en la época imperialista. Mientras sobreviva el capital impe rialista en cualquiera de los paises industrializados más importantes, no renunciari a su voluntad de dominar el mundo, de reintegrar en su esfera de explotación directa a los paises que se le han escapado gracias a una revolucion socsal victoriosa, y de aplastar a los trabajadores de aquellos paises que actualmente están empeñados en llevar a cabo una revolución social. Esta es y será la única fuente de una guerra mundial potencial en la época abierta por el final de la segunda Guerra Mundial.

Segundo: el peligro de una tercera guerra mundial no es inminente. Para poder incrementar cualitativamente su potencial de cara a una agresión -un ataque a gran escala contra la URSS, Europa del Este y la República Popular China-, el imperialismo tiene que cambiar primero radicalmente la relación de fuerzas politi cas dentro de las metrópolis imperialistas, decir, primero ha de infligir una aplastante de trota al proletariado mundial. Mientras esto no suceda, sera incapaz de imponerles la locura del riesgo de una aniquilación nuclear de la humanidad.

Tercero: no existe ninguna razón económica fundamental para una guerra entre Estados

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obreros burocratizados. Es cierto que la burocracia en el poder, siempre ansiosa de incrementar su poder y sus privilegios, puede sacar provecho del pillaje en otros países si logra integrarlos en su esfera de influencia sin poner en

"coexistencia pacífica" con el impepeligro la rialismo a escala global, es decir, estableciendo.

modus vivendi con el imperialismo. Pero esto en modo alguno está estructuralmente liga- un do a la naturaleza de la economía de los Estados obreros. El pillaje de Alemania Oriental lego a su fin, en general, tras el levantamiento obrero de junio de 1953. Cuba no es saqueada, por la burocracia soviética -como sucede de modo creciente con Checoslo- sino ayudadada, vaquia desde-la- "normalización" de 1968-69. Tenemos muchas dudas si China "saqueó" mientras los vietnamitas, cuya escasez de arroz Camboya 0 desca "saquear" a Vietnam. Y es desesperante este año, pueden mirar con envidia la buena cosecha de arroz en Camboya, si

Evacuación en las proximidades de Lang Son, durante la invasión china. sus tropas se apantanan en la lucha contra las guerrillas del Khmer rojo lo más probable es que tengan que ayudar, en vez de poder *sa-

, a sus nuevos aliados de Phom Penh. Es ridículo pensar que China necesita "colonias para explotar" cuando le faltan desesperadamente los recursos para explotar el 80% de las riquezas naturales conocidas de su propio subsuelo. Del mismo modo que no está probado que la burocracia soviética desee "colonizar" a China, cuando ni siquiera tiene los medios para explotar los recursos de sus propios territorios de Siberia oriental e invita al capital japonés, alemán, francés y norteamericano a ayudarle en esta vasta empresa.

Cuarto: la incapacidad del imperialismo para lanzar actualmente una guerra de reconquista total contra los Estados obreros no significa que sea incapaz para intentar desestabilizarlos, para tratar de erosionar su fuerza, de cara a lograr su recuperación en todos los países en que el nuevo sistema social es aún relativamente joven y débil. No cabe duda que lo está intentando en Indochina. Y especialmente no significa que sea incapaz para intentar parar la extensión internacional de la revolución social.

Si estamos de acuerdo con estos cuatro puntos fundamentales, ¿cómo podemos explicar entonces el peligro guerra entre Estados obreros burocratizados, o más correctamente, el peligro de guerra entre las burocracias en el poder en estos paises?. ¿ Y cuál es la correlación entre este peligro y la lucha entre el imperialismo y las fuerzas antiimperialistas y anticapitalistas a escala mundial?.

Pensamos que ya no es posible negar la existencia de este peligro de guerra, vistos los conflictos inequivocamente militares entre Vietnam y Camboya, entre China y Vietnam, Y la real amenaza de enfrentamiento militar entre la burocracia soviética y la burocracia china, Tenemos que intentar explicar estas guerras a partir del analisis tradicional marxista revolucionario de la naturaleza social de las burocracias en el poder en estos países. Creemos que somos perfectamente capaces de hacerlo. sin correr el peligro de socavar la cohesión y solidez internas de la teoría marxista en general y de la de las burocracias de los Estados obreros en particular.

Las raices de estos conflictos potenciales son políticas y no socioeconómicas. O mejor dicho: sus raíces económicas se situán en la manea particular en que las castas burocráticas consolidadas que gobiernan en estos países pueden asegurar y mantener los privilegios materiales de que gozan. La garantía y la reproducción de estos privilegios materiales dependen del ejercicio de un monopolio de poder político y social por parte de la burocracia. Cualquier desafío serio a este monopolio, cualquier forma de "pluralismo" político público, siquiera de Clemente el despect polio de la carácter interburocratico. inevitade las masas, que, como demuestran claramente los ejemplos de Hungria y Checoslovaquia, podria quebrantar en poco tiempo la misma base de los privilegios de la burocracia.

Stalin encarnizó este principio del monopolio del poder -monolitismo- de la forma más clara, coherente y radical. De ahí que suprimiera toda diferenciación política, no sólo dentro del PCUS, sino también en la Comintern. Cuando el poder de la burocracia soviética rebasó las fronteras de la URSS de antes de la guerra y se estableció en las llamadas "democracias populares", tuvo que hacer extensivo este mismo principio de monolitismo a todos estos Estados obreros nuevos, incluyendo al que no se creó mediante la acción y la manipulación militarburocrática del Kremlin, sino por obra de una revolución popular genuina, aunque burocráticamente controlada: Yugoslavia. Fue este proceso (y no el temor a las repercusiones sobre la Unión Soviética de un movimiento de masas inexistente en Yugoslavia a comienzos de 1948) el que estuvo en la raiz de la ruptura Stalin-Tito en 1948. Y una necesidad de monolitismo parecida explica el estallido del conflicto chino-soviético en 1959.

Cualquier forma de desarrolio político e ideológico autónomo en cualquier Estado obrero, independientemente del nivel inmediato de movilizaciones de masas en el, aparece a los ojos del Kremlin como una amenaza a su poder, incluso a su poder en la Unión Sovietica, Dei mis: mo modo, cualquier forma de desarrollo político e ideológico autónomo en cualquier Estado obrero de Asia aparece a los ojos de Pekin como una amenaza para su poder, en última instancia también en China. cualquier desarrollo de una autonomía politica e ideológica en cualquier país indochino o vecino aparece asimismo a los ojos de Hanoi como una amenaza para su poder, incluido su poder sobre Vietnam. Ahi reside, y en ninguna otra parte, la raiz política objetiva de guerras potenciales entre Estados obreros burocratizados.

Cuando la Unión Soviética era el único Estado obrero existente, Stalin pudo imponer una dirección servil y obediente a todos los Partidos casi siempre mediante un diktat directo de Moscú, gracias a una combinación de corrupción, selección represiva de cuadros dirigentes, y chantaje y amenaza de denuncia pública, con todas las desastrosas consecuencias políticas y organizativas para todo un periodo

Más tarde se añadieron a ello, en una serie de las amenazas y el empico abierto del terror físico y del asesinato.

Cuando una serie de Partidos Comunistas de origen estalinista se instalaron en puestos de poder estatal tras las Segunda Guerra Mundial estos métodos resultaron insuficientes, dado el incremento cualitativo de recursos materiales de que diponia cada burocracia

Cremlin tuvo que recurrir entonces a métodos de control más directos: la ocupación militar, control del aparato represivo "nacional", espe cialmente el ejército, la policia secreta y una red especial de informadores, control de una serie de elementos clave de presión económica, y

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Tropas victoriosas del Ejército de Liberación Popular chino en 1949. *La destrucción del Estado burgués lleva al establecimiento de un Estado obrero, la imposición a las burocracias "nacionales" de una política que les arrebatara cualquier base popular seria en su propio pais, haciendo de este modo que pasaran a depender mucho de la "protección 'militar del "pais hermano".

Estos métodos dieron resultado, en grado desigual, en la mayoria de paises en que las burocracias gobernantes se instalaron en poder gracias a la propia fuerza militar del Kremlin (las dos excepciones más notables son Corea del Norte y Rumania). Y fracasaron en general en aquellos paises en que la burocracia "nacional" disponía desde el principio de un poder material, político y social autónomo, gracias a que habian conquistado ei poder sobre la cresta de una autentica revolucion social popular y masiva, aunque controlada y manipulada burocráticamente: Yugoslavia, China, Vietnam. Repetimos: esta es la raiz de la ruptura entre Tito y Stalin, entre Mao y Jrushchof, del conflicto entre Vietnam y China y, por qué no, del futuro conflicto entre Vietnam y la URSS.

Sabemos que las raices ideologicas de este proceso de desintegración del monolito estalinista -de la crisis mundial del estalinismoes la teoría del socialismo en un sólo país y el fenomeno, estrechamente ligado a la misma, del mesianismo nacional comunista ("nuestro" país, y únicamente "nuestro" -o en primer luga:- es el auténtico bastión de la revolución mung-l).

En este sentido, nuestro movimiento estaba preparado política y teóricamente, a través de decenios de lucha contra estas desviaciones pequeño-burguesas nacionalistas del marxismo, para comprender las profundas razones de los conflictos políticos entre diferentes fracciones de la burocracia, que se transforman en conflictos a nivel de Estado entre las burocracias gobernantes. Las posiciones globalmente correctas que adoptamos al estallar la ruptura Stalin-Tito y el conflicto chino-soviético deberian ayudarnos a comprender la dinámica de estos conflictos incluso si la propiedad privada no es abolida completa e inmediatamente".

entre Estados que incluso desembocan en guetras entre Estados obreros burocratizados. Pero debemos comprender que estas desviaciones nacionalistas del marxismo también tienen raices

Los métodos empleados por Stalin pra fustigar y doblegar la Yugoslavia de Tito fueron los típicos métodos de intimidación de una gran potencia: el bloqueo económico: concentracion de fuertes contingentes militares en la frontera rugoslava; una gigantesca cortina de propaganla para incitar a ciertos sectores de la burocracia (particularmente en el ejercito y en la policia) a subvertir el aparato de Tito. El objetivo consistia en derrocar al dirección Tito y colocar a la cabeza del PC yugoslavo a una fracción dócil

La dirección Tito, que a su vez es una burocetaria do yugoslavo, reaciono de un modo topico, por muy audaz que fuera, tratando de ampliar su base popular, aboliendo la colectivizaión forzosa del campesinado, estableciendo la autogestión obrera en las fábricas, aumentando el nivel de vida y ampliando las libertades civiles (con muchas limitaciones, por supuesto, pues queria conservar su propio monopolio de poder político a toda costa), y maniobrando al mismo tiempo con fuerzas imperialistas y otors sectotes burgueses a escala internacional, haciendo no pocas concesiones traicioneras a estos enemigos de clase (por ejemplo, el paoyo a la guerra imperialista en Corea).

Podemos hacer un análisis similar de la transformación de la disputa político-ideológica entre Mao y Jrushchof en un conflicto total a nivel de Estado. El Kremlin organizó el bloqueo económico de China en el preciso momento en rue la economia china estaba en un estado lesesperado, tras el fracaso de la segunda vuelt: del "Gran Salto Adelante" de Mao, y en el momento en que el bloqueo imperialista de China estaba en plena marcha. Denego todo apoyo militar (particularmente el "paraguas" atómico) a China cuando el Pentágono todavia estaba estudiando con fruición la posiblidad de "nuclear a los chinos"'. Remató sus pecados contratrevolucionarios concentrando en la frontera chino-so. viética de Asia Central a más de medio millón de soldados -¡ más de lo que tiene en Europa Oriental!-, incluyendo tropas armadas con cabezas atómicas dirigidas hacia las bases nu. cleares de la Republica Popular China, a sus centros industriales de Manchuria, a la ciudad de Pekin y al área metropolitana de Shanghai.

Los burocratas chinos, cogidos entre las dos amenazas contra su base de poder, reaccionaron de un modo pragmático tipicamente burocráti. co. Primero adoptaron la línea de "apoyarse en las propias fuerzas" , es decir, teorizando el desesperado aislamiento en que se encontraban. Simultáncamente mantuvicron la misma distancia frente a ambas "superpotencias" y pasaron a emplear una retórica "superrevolucionaria" mismo tiempo empezaron a buscar una via de salida. Esta no provino del Kremlin ni de sus satélites. Provino primero de los imperialistas curopeos y japoneses, en los frentes comercial y economico. Después provino de Washington. mediante prudentes pasos hacia una distensión militar.

Pekín respondió con entusiasmo, dispuesta a sacrificar la revolución vietnamita a cambio de estas salidas. La analogia con las actitudes de Stalin, y de Jrushchof, en circunstancias similares, es demasiado clara como para no concluir que lo que aqui sucede no es una particular desviación de los dirigentes chinos, sino estamos ante una característica general de la casta burocrática como tal.

A posteriori podemos decir que al menos desde mediados de los años sesenta debimos haber comprendido que este traslado de los conflictos interburocráticos al nivel estatal, así como el empleo de todos los chismes clásicos de la dipiomacia de gran potencia en

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"No existe ninguna razón económica fundamental para una guerra entre Estados obreros burocratizados".

estos conflictos, llevaba inherente el peligro de una guerra potencial. Pero lo cierto es que transformación de esta amenaza potencial en una guerra real constituye un nuevo hito en la degeneración de la burocracia.

A posteriori, tambien, la invasión militar en Hungría en 1956 y en Checoslovaquia en 1968 pueden considerarse como campos de prueba de esta tendencia, pese a que ninguna de ellas se transformaran en guerras totales del tipo de la de Vietnam-Camboya o China-Vietnam. Y si ahora comprendemos mucho mejor este peligro de guerra, es obvio que hemos de subrayar que en el contexto de la actual relación de fuerzas a escala mundial, estas guerras serán guerras limitadas (lo que no necesariamente significa que no puedan tomar la forma de guerras de guerrilla prolongadas) en comparación con las guerras originadas por los conflictos de intereses cconómicos estructurales a -largo plazo, como por ejemplo los conflictos interimperialistas, las guerras de conquista coloniales, las guerras de liberación nacional, o las guerras entre distintos sistemas sociales (el imperialismo contra los Estados obreros):

No existe ningún motivo social fundamental para que la dirección china se "alie con el imperialismo norteamericano contra la Unión Soviética" . Sus necesidades de modernización podrían verse satisfechas, al menos en parte, con ayuda de la Unión Soviética en la misma medida que con la ayuda del imperialismo. Jugando una contra otra -como ya han hecho con diferentes potencias imperialistas-, los burócratas chinos pueden minimizar el coste de los créditos y maximizar sus ganancias. Además, la modernización con la sola cooperación del imperialismo Impondrá cargas financieras crecientes al Estado obrero chino, que, como demuestran los ejemplos de Europa del Este y particularmente el de Yugoslavia, tendrán que frenarse al alcanzar un determinado techo, para no quebrantar la economia planificada como tal. Una vez alcanzado este techo, surge una verdadera presión material a favor de "distribuir la carga" entre Moscú, Frankfurt, Tokio y Wall Street. Esto es lo que sucedió en Yugoslavia. Esto es lo que sucedió en Polonia y Hungría. Esto es lo que sucederá en Pekín también... si Moscú lo desea.

De este análisis se deriva una conclusión política decisiva. La Cuarta Internacional se opone a las guerras entre Estados obreros burocratizados. Las considera extremadamente reaccionarias e irresponsables. Sólo ayudan al imperialismo y obstaculizan la causa de la revolución mundial. Van en contra de los intereses de la clase obrera internacional y de la liberación de los pueblos oprimidos, coloniales y semicoloniales. Estamos en contra de la invasión de Camboya por el ejército regular vietnamita. Estamos en contra de la invasión de Vietnam por el ejército chino. Estamos en contra de cualquier ataque a territorio chino por el ejército soviético o sus satélites. Decimos: ¡Luchad en común contra el imperialismo y el capitalisто, по contra los obreros y campesinos de otros Estados obreros!. Y añadimos: cuando los trabajadores y campesinos pobres de estos paises tengan en sus manos el poder político real para decidir sobre la guerra y la paz, estas guerras no volverán a producirse jamás.

No cabe duda que la defensa de la Revolución vietnamita es actualmente una de las tareas fundamentales de la Cuarta Internacional. La pregunta es: cómo. y con qué medios?. Estanos convencidos de que la invasión de Cambo-

Zi minayudó a esta defensa, sino que más bien

No es "humanismo liberal" y no hay ni un átomo de "pacifismo pequeño-burgués" detrás de esta posición de principios (aunque, repetimos, pensamos que es moralmente repulsivo y contrario a las necesidades elementales de | elevación de la conciencia de la clase obrera, identificar la legitima preocupación por las vidas de los obreros y campesinos camboyanos, vietnamitas, chinos o soviéticos, la repugnancia de ver como estas vidas se sacrifican en aras a las sordidas disputas internas de la burocracia, con. un "humanismo liberal'*). No nos oponemos ni a la insurrección armada de masas, ni a las guerras de liberación nacional, ni a la ayuda fraternal -incluida la ayuda militar- de una revolución victoriosa a los obreros y campesinos que luchan en otros países. Nuestra oposición a las guerras entre Estados obreros burocratizados se basa en una comprensión correcta de la verdadera naturaleza de las castas burocraticas cristalizadas que emprenden estas guerras, de sus relaciones con la revolución mundial y con el proletariado mundial.

Rechazamos de plano la idea de que cualquier fracción de la burocracia, de la manera que sea, tenga la misión "histórica" o la "función objetiva" de "centralizar"' los interes del llamado "campo socialista" , es decir, de los Estados obreros burocratizados en su totalidad, frente a las fuerzas imperialistas y capitalistas a nivel regional o global. Toda la experiencia histórica, en la que se basa nuestro análisis de la burocracia, demuestra precisamente lo contrario. Cada una de estas fracciones de la burocracia —tanto la del Kremlin como la de Pekín, y también, pay!, la de Hanoi- sacrifican sistematicamente los intereses del proletariado mundial y los pueblos oprimidos, los intereses generales de la revolución mundial, a los propios intereses particularistas, estrechos y conservadores. en defensa de su propio poder y sus propios privilegios, al margen de lo que suceda en otras partes.

De hecho, tanto la burocracia soviética como la china, tanto la direccion vietnamita como la de Pol Pot, estan dirigiendo ideologicamente el conflicto en los términos mas estrechos: atizando el odio chovinista -si no racista- contra "los mongoles" "los viets" "los han" y asi sucesivamente. Con este nacionalismo despreciable se combina la cruel celebración del exterminio de "decenas de miles de chinos o viets" en la guerra, sin considerar ni por un momento el hecho de quc los obreros estan matando a obreros, los campesinos estan matando a campesinos, y que nadie mata a imperialistas, capitalistas o terratenientes. Ver tan solo un arte de gobernar inteligente, o diabólicas maniobras del imperialismo, detrás de este espectáculo escandaloso, equivale a encubrir el estalinismo. Lo que está detrás son los últimos frutos del veneno perqueño-burgués nacionalista del "socialismo en un solo país",

Asimismo rechazamos de plano cualquier enfoque coyuntural de la cuestión, consistente en establecer que "en una situación determinauna determinada burocracia es "objetivamente" más (o menos) contrarrevolucionaria que otra. Estas consideraciones impresionistas no sólo están condenadas a ser desmentidas por los acontecimientos de un día para otro (recordemos a los teóricos que sacaron toda clase de conclusiones de la alianza temporal entre Stalin e Hitler). Pecan profundamente de subordinar las analorias estructurales entre todos los Estados obreros a las consideraciones basadas en factores coyunturales. Cualquier golpe contra un Estado obrero, es decir, un golpe a favor de la restauración del capitalismo en China, y no un goipe contra "un aliado del imperialismo" Lo mismo cabe decir de cualquier golpe serio contra cualquier Estado obrero, sin excepción.

No es nada conveniente rechazar el análisis de la situación mundial en torno a la ridícula afirmación de que el principal objetivo actual de Washington consiste en "hacer retroceder" la Revolución indochina fuera de Camboya. Más bien parcoe obvio que los obictivos estrategicos de mantener el control sobre el petróleo de Oriente Medio, de prevenir una revolución socialista en Europa Occidental y de mantener a América Latina bajo su dominio, le son mucho más caros. Pero para avanzar hacia esos objeti-

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vos necesita la estrecha colaboración del Kremlin, mucho más que la de Pekín —que no puede ofrecerle nada en estas zonas. ¿Por qué iba a arriesgar Washington deliberadamente sus propios intereses vitales conspirando con Pekin contra Moscú, con el mero objetivo de reconquistar el mercado camboyano?.

En cuanto al Kremlin, su aparato de propaganda va por esta línea: vosotros, sucios hegemonistas chinos, estáis socavando la distensión, estáis intentando colaborar con Washington para impedir que nosotros podamos colaborar mejor con Washington. Y vosotros, los gobiernos occidentales, vuestros suministros de armas a China son estúpidos porque a largo plazo serán utilizadas contra vosotros (sobre este último punto, ver Isvestia del 12 de diciembre de 1978). Todo esto tiene poco que ver con una situación mundial en que predominan pretendidamente los frenéticos intentos del imperialismo norteamericano de emprender la ofensiva, con la ayuda china, contra la Revolución Vietnamita.

De hecho, la mayoría de observadores burgueses insisten en que Washington otorga preferencia al Tratado encima de cualquier beneficio que pueda obtener del conflicto interburocrático en el Sudeste asiático y de los lazos más estrechos con Pekín. Y los gobiernos burgueses de los países de la ASEAN, si bien están satisfechos porque el dinanismo de la revolución indochina se ha debilitado con estos conflictos, están igualmente preocuyados por la concentración de tropas chinas como por la de tropas vietnamitas (Le Figaro, 12 de marzo de 1979). Tienen buenas razones para estarlo clase. Porque independientemente de las alineaciones y realineaciones coyunturales, la naturaleza de clase de los distintos Estados (y ejércitos) será decisiva, a la larga, a la hora de determinar su papel en la política mundial.

Y más en general, el imperialismo puede y tratara de aprovechar los conflictos interburocráticos para sacar ventajas y cambiar la relación de fuerzas. Pero su objetivo histórico funda"Decimos: ¡ Luchad en común contra el imperialismo y el capitalismo!".

mental no es el de debilitar a Moscú frente a Pekin, o viceversa, sino que sigue siendo el de restaurar el capitalismo y frenar la extension de la revolución. En esta perspectiva, la naturaleza de clase de todos los Estados obreros sigue siendo un formidable obstáculo, independientemente de sus maniobras circunstanciales, oportunis-

Mucho se ha hablado del hecho de que Washington sabía del ataque de Pekín contra Vietnam de antemano, de que o bien le hubiera dado luz verde con entusiasmo, o bien no le hubiera dado luz roja, o estaba tan dividida en sus reacciones que Deng Xiaoping se vió animado a actuar (Die Zeit, 2 de marzo de 1979). Pero estas especulaciones sobre lo que realmente sucedió en Washington durante la visita de Deng o en Pekín durante el viaje de Blumenthal, están

Todo el mundo en la Cuarta Internacional está de acuerdo con estos dos puntos: tras su grave derrota en 1975, el imperialismo norteamericano es incapaz, por el momento, de intervenir directamente en Indochina;sólo puede volver al'escenario aprovechando los conflictos entre las direcciones soviética, china, vietnamita

Las divergencias giran en torno a los siguientes dos puntos: ¿ Facilitó la intervención vietnamita en Camboya y la intervención china en Vietnam estas maniobras imperialistas? Nosotros

Men ambos casos, Y tenemos un fundamento muy claro para apoyar este analisis. Los camaradas Feldaman, Clark y Waters responden "no" en el primer caso, y poco sólida, por no decir más.

Y la divergencia mayor radica en si en el conflicto China-Vietnam, Pekín actua básicamente para el imperialismo -si Stalin actuo para el imperialismo al atacar a Tito, si Tito actuó para el imperialismo al resistir a Stalin, si puede hacerse Mao-Jrushchof etc. -_ o si todos fueron conflictos interburocráticos genuinos, que los imperialistas podían explotar y explotaron, pero que ni generan ni controlan.

PHÒNG THON

Rechazamos particularmente cualquier politica de "mal menor" que se aplique a diversas capas y fracciones de las burocracias. En la medida en que estamos ante unos paises en que el poder burocrático se ha consolidado e institucionalizado - es decir, en que solo puede ser de. tribado mediante una revolucion politica guna casta burocrática de otro Estado obrero puede considerarse seriamente como capaz di lomentar, para no decir iniciar, esta revolución politica. Esto es política y socialmente inconce bible. Seria lo mismo que esperar que cometier suicidio. La tarea de derrocar a cada una de estas burocracias privilegiadas es una tarea que deben resolver los obreros y campesinos pobres de cada uno de estos paises, y no mediante la invasión de un ejército regular extranjero.

Finalmente, la cuestión de nuestra oposición de principio a cualquier invasión de cualquier Estado obrero burocratizado por el ejército de otro Estado obrero burocratizado esta estrechamente vinculada a una comprensión correcta del desigual desarrollo histórico, económico, social, político y cultural, entre los distintos Estados obreros, es decir, de la peligrosa dinámica de la cuestión nacional despues de la victoria de una revolución socialista, dinámica que los marxistas revolucionarios todavía no han comprendido ni dominan totalmente.

¿Cómo puede olvidarse que China fue durante más de un siglo una semicolonia, saqueada, desmembrada y humillada por las potencias imperialistas, entre las cuales Lenin mencionó explicitamente Rusia Zarista? ¿Cómo puede olvidarse que el imperio chino trato se subyugar durante dos mil años el pe. queño país de Vietnam? ¿Cómo puede olvidarse que los emperadores vietnamitas, a su vez, amenazaron la independencia de la aún más pequeña Camboya mediante agresiones y gue tras de conquista repetidas, durante siglos? Creei que basta con realizar una revolución socialista -mientras se mantienen enormes diferencias en el nivel de vida y de desarrollo economico entre distintos Estados obreros- para que desaparezcan todas las suspicacias y las consecuencias

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ideológicas y políticas de siglos enteros como por arte de magia, de la conciencia de millones de personas poco versadas en el marxismo, es creer en milagros. Es mucho mejor ser un poco más realistas y tener en cuenta estas suspicacias, y abstenerse cuidadosamente de cunliquier acto que pudiera estimular nuevas y oleadas de nacionalismo. Aunque solo fuera por esta razon, hemos de condenar de plano ambas Invasiones.

Hemos de destacar que Lenin comprendió perfectamente este aspecto de la cuestión. Ya en su informa sobre el nuevo Programa del partido en 1918 afirmó categóricamente que el Estado obrero debía asegurar la autodeterminación (o sea, la independencia) incluso a los países que permanecían bajo dominación burguesa, si de no hacerlo se oscurecieran y mitigaran las diferenciaciones de clase entre a burguesia y los trabajadores como consecuencia del nacionalismo en esos paises. Y en el codicilio final de su Testamento, afirmó: "Hemos de distinguir entre el nacionalismo de la nación opresora y el nacionalismo de la nación oprimida, entre el naclonalismo de una nación grande y el de una nación pequeña. Con respecto a este segundo tipo de nacionalismo, nosotros, súbditos de la nacion grande, somos culpables, casi siempre a lo largo de toda la historia, de una violencis intinita. y es más, cometemos una serie de injusticias y exacciones sin ni siquiera notario...

De ahí que el internacionalismo de la nación opresora o de las llamadas naciones grandes.. no sólo debería consistir en el respeto de la Igualdad formal entre las naciones, sino también en una desigualdad que: compense a la nación oprimida, a la nación pequeña, por la desigualdad que se manifiesta en la propia vida. Quien no haya comprendido esto, no ha comprendido realmente cuil es la actitud verdaderamente proletaria ante la cuestión nacional.. Los perjuicios que podría originar la ausencia de aparatos nacionales unificados con di aparato tuso, a nuestro Estado, son infinita, inconmensurablemente menos graves que los perjuicios que nos prodrian causar, a toda la Internacional, centenares de millones de gentes de Asia que vendrin detrás nuestro, en el proximo futuro, a ocupar el primer plano de la historia, Seria de un oportunismo imperdonable si en vísperas de esta intervención de Oriente y en el comienzo de su despertar, nosotros mináramos nuestra autoridad ante ellos cometiendo la mínima brutalidad o injusticia con respecto a nuestras propias minorias astáticas... provocando aní la suspicacia en cuanto a la sinceridad de nuestros principios de la justificación de principio de la lucha contra el imperialismo." (Lenin, Obras completas, 1.36)

En interés de la revolución mundial y de la defensa de la solidaridad internacional de los trabajadores, haríamos bien en tomarnos muy a pecho estas advertencias de Lenin.

La única excepción de la regla general arriba establecida que podriamos plantearnos actualmente radicaria en una situacion contretos Eneralizada total del imperialismo contra los tados obreros. Si en esta situación, en la que la supervivencia de los Estados obreros como tales se vería directamente amenazada, una o dos de las burocracias en el poder se aliaran militarmente con el imperialismo, entonces estarían justificadas las operaciones de los ejércitos de los demás Estados obreros en territorio de esos paises, Pero incluso en este caso habría que tener en cuenta todas las consideraciones anteriores, particularmente el hecho de que nosotros lamariamos a los trabajadores de esos pocos países a que derribaran ellos mismos a los burocratas traidores que los gobiernan. La victoria de esta revolucion política seria mil veces preferible a una Invasión y ocupación extranjera -Incluso en el contexto de una guerra mundialque tendría numerosas consecuencias negativas para la supervivencia del Estado obrero como tal.

Debemos añadir que todavía creemos que semejante eventualidad es extremamente improbable -y que rechazamos completamente la Identificación de "iniciativas preventivas ante un peligro de guerra potencial'" (que podría existir durante medio siglo o mis). con una situación de guerra mundial efectiva.

El imperialismo suca un enorme provecho político e ideológico a partir de los crimenes recientes de las burocracias en el Sudeste asiático. Sacará aún más provecho en el día de mañani. Tratará de confundir y desorientar al extremo a la clase obrera Internacional y a los luchadores por la libertad en las semicolonias, gritando al rente de sus numerosas voces -algunas bien pagadas, otras bastante elocuentes, algunas que penetran profundamente en el movimiento obrero organizado- que los acontecimientos han demostrado que Marx so equivocó cuando pensaba que las guerras desaparecerian con el capitalismo: que Lenin se equivocó cuando escribió en la primera Constitución de la Unión

Soviética que la quetra esta estructuraimente rinculada a. capitalismo y, del mismo modo, la paz al socialismo; que el marxismo y el internacionalismo proletario están en bancarrota cuando combaten entre si ejércitos que marchan bajo la bandera roja con la hoz y el martillo.

Tenemos que hacer frente a esta ofensiv imperialista. [enemos que denunciar su hipo cresia y su función desorientadora. En compatación con las victimas de las guerras imperialis tas del pasado y del presente, las trágicas victimas de lo que sucede en el Sudeste asiático son y serán una pequeña minoria, En comparación con la amenaza que implica la misma existencia del imperialismo para la supervivencia de la humanidad, los conflictos militares interburocraticos contituyen un aspecto secundario de la evolucion mundial.

Pero no podemos responder a la propaganda Imperialista de forma adecuada negando o minimizando la gravedad de los crímenes de la burocracia, En este terreno es elocuente la analogia con la ofensiva burguesa en torno a los ""derechos humanos". Cualquier línea de defensa frente a esta ofensiva que sea del tipo de imperialismo es el verdadero responsable todo" esto" o "exageráis la extensión de los campos de concentración soviéticos bajo Stalin" estaba condenada a hundirse más pronto o más tarde, En realidad ayudo a la maquinaria propacandística imperialista. Hemos de mirar a la realidad a los ojos. Hemos de decir lo que es. Solo la verdad es revolucionaria.

La verdad es que las guerras desencadenadas por las distintas burocracias en Asia constituyen crímenes inconfesables de la burocracia contra la clase obrera y el socialismo, que deben ser condenados como tales. Debemos explicar que no tienen nada que ver con el socialismo, del mismo modo que los procesos de Moscú no tuvieron nada que ver con el socialismo. No fue Marx, ni Lenin, ni las revoluciones socialistas, los responsablesde estas guerras, sino las buro cracias privilegiadas que, en última instancia, son el resultado de In supervivencia del capitalismo a escula Internacional y que deben ser derribadas mediante una revolución política

Lo que vindican estos sangrientos acontectmientos no es la postura hipocrita del imperiapiesta de la Oposición de Izquierda, de la Cuarta lismo cubierto de sangre, sino la lucha princi-

Internacional, contra la burocracia, contra el "socialismo en un solo país" por el internacionalismo proletario, contra el nacionalismo poqueno-burgues, por ls sevolución mundial y l lemocricia socialista, por un frente único de todos los Estados obreros contra el imperialismo. Esta es la única línea principista de defensa. También es, a largo plazo, la única eficaza (1) Esta ayuda prosiguió en el caso de Japón (Le Monde, 3 de marzo de 1979), cuyo gobierno imperialista condenó también públicamente la invasión china a Vietnam como "injustificada