NOTAS: (1). El comienzo del "boom" se sitúa en países anglosajones y en América Latina tras 1940 (en la medida en que estos últimos países han sido arrastrados por él, lo que no es cierto más que para cierto número de países, ante todo Argentina). El fin del "boom" de larga duración se sitúa por algunos en 1968, por otros en 1973-74. (2). La moneda escriturada es el conjunto de los depósitos bancarios que pueden servir de medios de pago. Cuando los bancos conceden préstamos á sus clientes, estos se inscriben en general bajo la forma de depósitos, aumentan pues la masa de estos depósitos y por ello la masa de la moneda escriturada. Si la tasa de aumento de estos depósitos es superior a la tasa de aumento de la producción material, se puede hablar de inflación. (3). La crisis fiscal del Estado tiene raíces de clase (raíces estructurales) en la sociedad burguesa. La burguesía prefiere prestar dinero al Estado más que pagarle impuestos. El impuesto no reporta nada. El empúblico reporta Además, manteniendo el presupuesto del Estado en déficit, la burguesía le vuelve perpetuamente dependiente de los préstamos bancarios a corto plazo, así como de los empréstitos del Estado comprados por el Capital. Garantiza así que el Estado siga siendo "su" Estado, le permanezca amarrapor las cadenas de oro de la (4). Sobre nuestra teoría de las "oridas largas" de la coyuntura capitalista, ver nuestros libros "La tercera edad del capitalisто" "The long waves of capitalis development" (Cambridg University Press, 1979). (5). El único sistema bancario que ha funcionado más o menos sin desgarramientos en la crisis actual ha sido el sistema francés, precisamente porque los bancos franceses están nacionalizados casi en el 100%.
LA ESPIRAL INFERNAL
DE LA DEUDA EXTERNA
El endeudamiento creciente de los llamados países del tercer mundo, y las reacciones que desencadena no es mucho más amplio: el "acelerón" del sino un aspecto de crédito como motor de la economía del "capitalismo tardío". Es importante subrayarlo para comprender que la crisis financiera actual es el producto organico de la expansión, del "boom" de postguerrà 1940-1968(1973) (1): No es, por tanto, en absoluto el resultado de la "impericia" de los países subdesarrollados, de sus clases poseedoras, o de sus gobiernos, sino simplemente una manifestación particular del papel clave que ha jugado la inflación del crédito — y con ella el hinchamiento de todas las formas de deuda— para estimular el crecimiento (o mejor: retardar la crisis) tras la 2ª guerra mundial, en todos los países y sectores capitalistas.
Ciertamente, si vivimos desde 1940 bajo un régimen de inflación permanente en todos estos países, inflación y endeudamiento son en gran medida sinónimos. La inflación es esencialmente una inflación de la moneda escriturada(2), una inflación del crédito, y en consecuencia, un inflamiento de las deudas.
Como hemos repetido en numerosas ocasiones, el capitalismo tras la 2ª querra mundial, ha navegado hacia la "prosperidad" en un oceano de deudas. La composición real de la deuda
Para darse cuenta de la importancia del fenómeno hay que precisar en
Actualmente, solo la deuda en dólares en los Estados Unidos, más la deuda extranjera (en dólares u otras divisas)
resto del mundo sobrepasa la astronómica
8.000.000.000.000 dólares (ocho billones de dólares), que se reparten grosso modo así, a finales de 1985: deuda pública de los EEUU: 2 billones de dóde las empresas en
EEUU: 2 billones 800 mil millones de dólares; deudas al consumo en EEUU:
1 billon 700.000 millones de dólares;
deuda del tercer mundo: 900.000 millones de dólares; deuda pública de otros países capitalistas y de los países de la Europa del Este: 700.000 millones de
Ernest Mandel ve bien claro que la deuda del ásperos comentarios por parte de los medios bancarios, no es más que una parte modesta de la masa mundial de las deudas en dólares y divisas extranjeras, del orden de un total. Dado que esta suma total engloba la deuda de China, concierne a los 2/3 de los habitantes del globo. Un décimo de la deuda para las dos terceras partes de la población mundial no es nada desproporcionado. Las recriminaciones reflejan, a la inversa, el adagio burgués: "sólo se presta a los ricos", traducido más crudamente por la fórmula: "sólo deberíamos haber prestado a los ricos".
Esta cifra no tiene más que un valor indicativo. No engloba la deuda en divisas "nacionales" del conjunto de capitalistas, EEUU. Sin embargo tiene un valor operacional real, en la medida que permite. comprender la vulnerabilidad del sisbancario americano y sistema monetario internacional, basado en un papel privilegiado del dólar.
Recordemos brevemente por qué" mecanismo la inflación del crédito, el inflamiento de las deudas, amortigua a corto y medio plazo la agudeza de las principales contradicciones del capitalismo contemporaneo:
• Las deudas de las economías domésticas permiten reducir momentáneamente la separación entre aumento de la capacidad de producción de las empresas que fabrican bienes de consumo por una parte y el aumento mucho más modesto del poder de compra de las masas por otra. Una parte de los bienes de consumo duraderos (sobre todo vivienda y automóviles) se compran a crédito.
• Las deudas de las empresas permiten reducir momentáneamente separación entre el ritmo de acumulación del capital y el ritmo de aumento de las ganancias; permiten, pues, atenuar en lo inmediato los efectos de la caída tendencial de la tasa media de ganancia. El ritmo de la acumulación se mantiene en la medida que una parte de las nuevas inversiones (compra de nuevas máquinas, de cantidades suplementarias de materias primas, etc) está financiado por el crédito y no por las ganancias realizadas.
• El inflamiento de la deuda pública permite atenuar momentáneamente la
crisis fiscal del Estado, es decir, disminuir la separación entre el ritmo de aumento de los gastos públicos y el, bastante más lento, de aumento de las entradas del Estado (ante todo los
Claro está que el endeudamiento no. puede jugar este papel de "amortiguador" de algunas nes inherentes al modo de producción capitalista más que por un cierto tiempo y con ciertos límites. La agudeza de estas contradicciones hace que cada vez hagan falta más créditos, es decir, más inflación para obtener este efecto. De lo que se sigue un acelerón inevitable de la inflación. Pero desde
Men que la inflación se embala y sobrepasa un cierto nivel, ya incluso comienza a estrangularla. Se convierte pues en uno de los factores "onda larga expansiva" 1940(48)-1968 (comienzo de los años setenta) hacia la "onda larga depresiva" en la que mente(4): De ahí el paso en la política económica capitalista del keynesianismo (estimulación de la demanda y con ello inflación moderada), hacia el monetarismo (estabilidad monetaria a cualquier precio, incluso al precio del económicas). No es el cambio de política económica lo que ha provocado el cambio de la coyuntura. Es el cambio de prioridades en los objetivos alcanzar por la burguesía lo que ha determinado el cambio de política económica, cuando ya se había dado el cambio de la coyuntura. Tras 1945 el objetivo n° 1 era la estabilización social y política de los principales países capitalistas (América del Norte, Europa occidental, Japón): de ahí la orientación hacia el pleno empleo y la utilización prioritaria de técnicas keynesianas. Tras 1970, y sobre todo tras 1973, la prioridad absoluta era el relanzamiento de la tasa de ganancia, aunque fuera al precio de un paro masivo y de una agravación de las tensiones sociales. El papel de la iniciativa bancaria en el hinchamiento de las deudas
Lo que caracteriza a la sociedad burguesa es sobre todo el hecho de que incluso los intereses generales de la burguesía (expresados normalmente por el Estado burgués) son defendidos por agentes particulares (hombres políticos, altos funcionarios, hombres de negocios) que, en el 99% de los casos, no pueden hacer abstracción de sus intereses privados. La expansión general del crédito a partir de 1940(1948) correspondía sin ningún género de dudas al interés general de la burguesía. Estaba estimulada por una elección deliberada de política monetaria. Pero estaba aplicada por bancos que no perseguían en primer lugar el objetivo de "servir al interés general" del gran capital. Buscaban ante todo aumentar sus propios beneficios, las ganancias bancarias.
Cuando la coyuntura económica es buena, cuando el barómetro está fijo en el "buen tiempo", el interés general de la burguesía y la búsqueda particucoinciden en gran medida. Los bancos zación objetiva" Recolectan los excedentes de capitales para orientarlos hacia las empresas (y tras la 2ª guerra mundial, en medida creciente, hacia los consumidores de la grande, mediana y capa superior de la pequeña burguesia) que tienen necesidad de ellos para ampliar sus inversiones y sus compras.
Pero cuando el sistema entra en crisis, esta correspondencia se trastoca. El objetivo particular de los bancos —defender ante todo sus ganancias y su propia rentabilidad, puede entrar en colisión con el interés general del capital, es decir, restaurar la rentabilidad del conjunto del sistema, ante todo de los principales trust, monopolios y grupos financieros. En la búsqueda de ganancias suplementarias, los bancos se comprometen en prácticas que trastornan la estabilidad del sistema en su conjunto, al menos a largo plazo. El control del Estado sobre los bancos, muy amplio tras la experiencia traumática de la crisis bancaria de los años 30, es incapaz de suprimir este mal(5) que es inherente a la propiedad privada, a la competencia y a la búsqueda del beneficio como motor principal de la economía capitalista.
Las ganancias bancarias provienen, esencialmente, de la diferencia entre la tasa de interés concedida a los depósitos y la tasa de interés obtenida de los prestamos. Cuanto aumenten los depósitos bancarios, más interés tienen los bancos buscar "clientes" en los que colocar préstamos a tasas superiores a la
A partir de la "conmoción petrolera" de 1973, las rentas del petróleo de una serie de países expordepósitos de una serie de bancos americanos y británicos (en menor medida, alemanes, suizos, japoneses etc.). Eran los famosos petrodólares. Los bancos se veían confrontados al siguiente problema: ¿a quién prestar estos nuevos capitales-dinero?.
Ahora bien, la larga depresión que acababa de comenzar en los países imperialistas reducía simultaneamente la demanda de créditos suplementarios por parte de las firmas y de los consumidores, ya excesivamente endeudados. Para buscar nuevos deudo-
NOTAS: (6). Se podria objetar que los países del tercer mundo eran "victimas complacientes" puesto que tenían una necesidad permanente de aportes de capitales extranjeros. Pero precisamente: puesto que esta necesidad es permanente, no puede explicar en sí misma el brusco aumento de la deuda extranjera en el curso de los años 70. (7). Ver sobre este asunto el excelente artículo de Jeffrey Bortz, La deuda latinoame. ricana y los ciclos de la economía mundial en La Batalla, n° 13 noviembre-diciembre (8). La tasa de interés real es la diferencia de la tasa de interés nominal y de la tasa de inflación. En los EEUU, por ejemplo, una tasa de inflación del 8% y una tasa de interés nominal del 7% dió en 1977, una tasa de interés real de -1%. En países del tercer mundo, esta tasa negativa era aún más pronunciada, animando así a la evasión de capitales. Así, en México como media 197682, la tasa de interés real sobre el peso era de -0,8%; en Argentina, era de -6,6%; en Brasil, de -14,7%. Tras la fuerte alza de las tasas de interés, esta situación (9). Ver Anthony Sampson, The Money Lenders. Coronet Books, 1981. (10). Cifras mexicanas adelantan la cifra de 37 mil millones de dólares. (11). Susanne Erbe: L'evasion des capitaux dans les pays en developpement en Intere. conomics, noviembre-diciembre de 1985.
res los bancos se dirigieron a otra parte, esencialmente hacia los países del tercer mundo (y en menor medida, hacia los Estados Obreros burocratizados). Fueron los bancos quienes ofrecieron estos créditos al "tercer mundo", no fue el tercer mundo quien los mendigo a los bancos.(6)
La operación fue estimulada por condiciones particulares coincidieron a mediados de los 70.
En primer lugar, hubo una desincronización entre la depresión en los países imperialistas por un lado, y la de América latina, de Asia del Sudeste y del Este(7). Existía la ilusión de que la solvencia de los países semiindustrializados dependientes, al menos en estos sectores geográficos estaba cre-
También, mientras que la tasa de interés real —teniendo en cuenta la inflación— era muy baja, incluso negativa en los países imperialistas, a estos países se les impusieron tasas de interés más elevadas que se vieron obligados a pagar dada la penuria crónica de capitales que sufren.(8)
Ademas, los bancos privados llenaron el vacio dejado por la dejadez de los organismos internacionales capitalistas, o más exactamente, por la reticencia de los gobiernos imperialistas, empezando por el de los EEUU, a
"interés general" del sistema capitalista internacional en tiempos de crisis. La "conmoción petrolera" había redistribuído la plusvalía (y su capitalización bajo la forma de capital-dinero) a escala internacional. Las principales víctimas de esta redistribución eran los países del tercer mundo no exportadores de petróleo. Los principales beneficiarios eran las clases poseedoras de los países exportadores de petróleo. El déficit de la pagos amenazaba estrangular la capacidad de importaprimeros, no sólo en el dominio de los bienes de equipo sino
Men el de las materias primas vitales para su naciente industria, o en el de la alimentación. Se planteaba pues un problema de reciclaje de los petrodólares. Había que prestar los excedentes de los países de la OPEP a los países más deficitarios. Fue lo que en resumidas cuentas hicieron los bancos privados.
Pero lo hicieron con precipitación, imprudencia y a cambio de ventajas. Aquí intervino otro factor: la degradación progresiva del personal dirigente del sistema bancario internacional. Durante el período abierto por la Segunda Guerra Mundial, ha habido una ampliación considerable de las operaciones de crédito y una extensión no menos espectacular de las operaciones puramente especulativas en el marco del sistema bancario. Esta extensión se manifiesta sobre todo a partir del momento de la no-convertibilidad del dólar, es decir hacia el fin de los años 60. La especulación se dirige hacia las materias primas, el oro, las tasas de cambio de las divisas, los terrenos, las obras de arte.
condiciones, tradicionales" (algunos prefieren decir: cada vez menos cualificados), cada vez más aventureros, cuando no operan direcmargen de la legalidad aparecen a la cabeza de grandes filiales de los grandes bancos, o incluso a la cabeza de algunos de esos mismos bancos (9). Operan para maximizar los beneficios a corto plazo, sin tener en ganancias y pérdidas debilitando seriamente la solidez del solvencia del sistema bancario, crisis de solvencias nacionales, se imbrican cada vez más. Una serie.
préstamos a los países del tercer mundo son, por decirlo así, desviados desde su origen para servir a los objetivos privados prevenirse así contra los efectos de la inflación de la moneda "nacional". alimentada por los préstamos extranjeros y amplía a su vez el déficit de la balanza de pagos que conduce a una nueva ronda endeudamiento agravado. La espiral del endeudamiento se amplía en beneficio de las clases poseedoras, a costa de las masas po-
La amplitud de esta evasión de capitales por parte de la burguesía de los principales países deudores del tercer mundo ha sido recientemente evaluada por la revista Intereconómics, sobre la base de estadísticas de la OCDE, del FMI y del Banco Mundial:
EXPORTACION CLANDESTINA DE CAPITALES 1976-82 (en millones de dólares) Argentina 17.150 México Venezuela 8.454 Indonesia 5.164 Egipto 3.944 Nigeria 2.743 India 2.132 Siria 1.889
Esta lista está lejos de ser completa, puesto que no engloba la evasión de capitales de países como Brasil o Filipinas, Corea del Sur, Thailandia, considerada "inexistente" mientras que todo el mundo conoce ejemplos patentes de las "grandes fade esas burguesías. problema estadístico proviene de que las cifras citadas son agregados, y no incluyen en los casos citados ni la deuda a corto plazo ni las fluctuaciones de las reservas de cambio. El acelerón de la deuda del tercer mundo
Repetimos: ásperos de los medios financieros imperialistas hacia la evasión de capitercer mundo" están teñidos de una hecho incontestable. que las clases poseedoras de los países del tercer mundo están corrompidas hasta la médula. Pero también es un hecho el que para que haya corrupción tiene que haber corrompidos y corruptores. Los corruptores, los complices de corruptores son en este caso los bancos imperialistas. Es necesario sobre todo
Run contexto general favorezca la búsqueda desenfrenada enriquecimiento contexto general se llama economía de mercado y economía monetaria y sobre todo: economía de mercado ge-
El despegue del endeudamiento del "tercer mundo" se sitúa como hemos anteriormente: a comienzos de los años 70. En aquel momento, la deuda del conjunto de los países slevaba a 150 mil millones de dólares. Hoy supera los 900.000 millones. Este despegue no resulta esencialmente de fenómenos
Men % de la deuda total a los bancos 80,5% 13.488(10) 54,0%
65,4% 34,3% 44,3% 43,3% 33,3% 96,0%(!) (11) papel no pueda ser menospreciado— de complots o contracomplots. Resulta precisamente de la lógica (mejor: de la dialéctica interna) del modo de producción capitalista en su conjunto, tanto a escala internacional como en los principales países con-
Una vez "lanzado" por el reciclaje de los petrodólares, el acelerón de las deudas del tercer mundo resulta de una serie de mecánicas más o menos espontáneas, no dominadas por nadie, ni por los gobiernos del tercer mundo, ni por las clases poseedoras de esos imperialistas, ni por los gobiernos imperialistas, ni por la burguesía de las metrópolis tomada en su conjunto.
El aporte de capitales frescos a los países subdesarrollados no se invierte más que en parte y no puede pues "proporcionar" recursos suplementarios —incluso para pagar el interés de la deuda y reembolsar el capital prestado- más que en parte. Es la primera fuente de desequilibrios y sin duda la principal. Una parte de estos capitales sirve para tapar gastos de funcionamiento de la economía y del Estado o para mantenerlo a un determinado nivel de actividad: financiar la del petróleo de materias primas no cubierta por las exportaciones. Otra desviada hacia la especulaacaparada por las clases poseedoras y mantenida fuera del país.
Las exportaciones de los países del tercer mundo, a los que se les supone capaces de crecer a largo plazo hasta el punto de poder asegurar el pago de los intereses de la deuda y devolver el principal, no crecen en la proporción deseada. La ley del valor juega de escala mundial tanto la oferta como la demanda, es decir, el reparto de los medios de producción y de la fuerza de trabajo. Pero se trata de un reajuste espontáneo, es decir caótico, imprevisible, y sobre todo desincronizado país por país, por no hablar de continente a continente. De ahi los enormes desequilibrios que no sirve para nada disimular planteando que "temporales". Todo es por definición "temporal" en la economía capitalista, salvo la propiedad privada en general y su búsqueda desenfrenada. Pero su reparto preciso entre diferentes capitalistas y clases capitalistas siempre temporal, siempre se ve afectada por hechos nuevos, es decir por la ley del desarrollo desigual y combinado.
Así, el alza (temporal) del precio del petróleo había favorecido a las clases poseedoras como la de Arabia saudí o México, mientras que la economía de Argentina, Brasil o la India era violentamente sacudida. Y a la cuando se produjo el enderezamiento espectacular de la balanza de pagos de Corea del Sur y de Brasil, México y los países de la OPEP se veían arruinados por la baja del precio del petróleo. Hubo pues expansión global del mercado mundial inferior a la ne. cesaria para que el conjunto de los países endeudados pudieran desarrollar sus exportaciones en la proporción necesaria para reembolsar regu-
Esto es tanto más cierto en la medida que todo el período de los años 70 (y de los años 80 que siguió), marcado por la depresión a largo plazo de la economía de los países imperialistas. Esta frenó la expansión de las exportaciones de los países del tercer mundo hacia las metrópolis, medidas a menudo claramente proteccionistas. El ejemplo del "acuerdo multifibras" sobre las exportaciones de productos de la industria textil (comprendiendo el vestido) que provinieran de Asia o de América Latina es su manifestación más clara. Lo mismo puede decirse de algunos cultivos alimenticios (azúcar, café, etc.).
Ciertamente la parte de las exporproductos manufacturados del tercer mundo en el comercio mundial ha aumentado de forma espectacular durante el último decenio. El balance comercial de los EEUU en estos productos se ha.vuelto deficitario (lo que no es el caso de Europa ni de Japón). Los USA importan hoy más productos manutacturados de los países dependientes semiindustrializados de los que expor-
Pero se trata de un número pequeño de países que se han aprovechado de este auge y de un número reducido de fabricaciones: calzados y aceros brasileños; electrónica surcoreana y algún caso más. Demasiado poco para sacar de apuros al conjunto del tercer mundo. Insuficiente para de-
(12). Según las estadísticas de las Naciones Unidas de 1985, los pagos de interés de la deuda se elevaron, para 88 países vamente 35 mil millones de dólares,
By 44 mil millones de 1981, 1982 y 1983. Eran superiores a los créditos privados recibidos en el curso de estos tres años e incluso superiores en 5 mil millones al conjunto de los créditos privados y públicos recibidos en
Hay que añadir a esta hemorragia el drenage de las ganancias y dividendos etc., repatriados por el tercer mundo hacia las metrópolis, que oscila alrededor de los 12 mil millones de dólares por año. Para el conjunto de los tres años citados, era superior a la entrada neta de capitales de inversión. (13). Ver el artículo de Pierre Salama: La deuda del Tercer Mundo en Cuadernos Politicos n° 42. (14). Para reembolsar cerca de un billón de dolares de capitales prestados, el tercer mundo debería sacar un superavit de la balanza de pagos del mismo valor. Incluso escalonado en 15 ó 20 años, esto representa una salida suplementaria al pago de intereses del orden de 50 a 60 mil millones de dólares por año totalmente irrealizable. Todo el mundo acepta tácitamente la hipótesis de que esta deuda no será nunca devuelta en lo esencial. (15). En el presente, en los USA, una tasa de interés nominal del 10% y una tasa de inflación del 5% dan una tasa de interés real del 5%. En Francia, una tasa de inflación del 4 al 5% y una tasa de interés nominal del 10 al 12% dan una tasa de interés real del 6 al 7%, verdadero interés usurario. (16). Cracks parciales se multiplican no sólo en Kuwait, Singapur, Malasia, Argentina, Brasil, Indonesia, Filipinas, también en USA, RFA, Italia, Gran Bretaña, Japón. (17). El plan Baker quiere llevar a los bancos privados a aumentar sus créditos a los países del tercer mundo en veintemil millones de dólares, con casi garantías públicas y un fuerte aumento del capital y compromisos del Banco Mundial. (18). Ver las declaraciones de Lamta Hussy, director del Banque des Reglaments Internationaux de Basika (Suiza), banco que se esfuerza en llenar el vacío dejado en el sistema financiero internacional por la ausencia de un banco central de los bancos centrales".
sactivar la bomba de efecto retardado de la deuda.
Dado que la producción no libera los recursos necesarios para cubrir el déficit de la balanza de pagos (el déficit en divisas), hay que pedir prestado para asegurar una parte del servicio de la deuda y para reembolsar la parte del principal cuyo plazo finaliza(12). De ahí el embalamiento inevitable de la deuda. Cada vez más se pide prestado no para producir más sino para reembolsar antiguos préstamos y sus intere. ses. La deuda alimenta a la deuda. Es imposible salir de este círculo vicioso si se respetan las reglas del juego.
Este círculo es tanto más "vicioso" en la medida en que los términos de cambio —la relación entre los precios a la exportación y los precios a la importación — funcionan "normalmente" a costa de los países del tercer mundo. Salvo durante el breve alza especulativa de 1971-73, y para el petróleo en
"choques petroleros", precios de las materias primas y productos semimanufacturados aumenmás lentamente (¡cuando manufacturados. evolución negativa de estos términos de intercambio, a la que no escapan más que algunos países trializados como Corea del Sur, y sólo por poco tiempo, pesa enormemente más pobres, cuya deuda, incluso si es menor en cifras abşolutas que la de los países semiindustrializados, constituye para ellos un lastre insoportable.
Finalmente, por razones intrínsecas a la economía de los países imperialistas, una buena parte del período que tratamos está marcada por un alza vertiginosa de las tasas de interés, sobre todo en los USA. Ahora bien, si para los capitalistas de estos países, dado el nivel de la inflación, esto no era catastrófico, no es lo mismo para los países del "tercer mundo".. Como su deuda esta en dólares, cada aumento de un punto de la tasa de interés en los USA aumenta el sérvicio anual de la deuda en 4, 5 o 6 mil millones de dólares a fin de los años 70 ó a comienzos de los 80. De nuevo hay que volver a pedir prestado más para cubrir estos de los países del tercer mundo se ven golpeadas por tasas de inflación ampliamente superiores a las de los países imperialistas, el alza de las tasas de interés acentúa la tendencia hacia la "dolarización" de la economía de estos países. Un sector entero de la actividad y una parte creciente del ahorro se escapan al control
"nacionales" y a la acumulación nacional del capital (13)
Así es como al final de la espiral ampliada sin cesar de la deuda, se llega a los 900 mil millones de dólares de deudas del tercer mundo de hoy, y a la situación de insolvencia de hecho de la mayor parte de los países endeu. dados. De estos 900 mil millones de dólares mucho menos de la mitad han sido realmente invertidos. Como en una economía de usura, entre una tercera y una cuarta parte han sido des. viados al extranjero por los poseedo. res. Otra cuarta parte ha sido retenida por los propios prestamistas. La dinámica financiera y económica de la deuda del tercer mundo
El acelerón de la deuda del tercer mundo desencadena un cuádruple movimiento a escala de la economía capitalista internacional en su con-
La insolvencia de hecho de los paídel tercer mundo amenaza ruina a algunos de los principales bancos de los países imperialistas y por ello al conjunto del sistema de crédito, y del sistema monetario, del mundo capitalista. Actualmente, más de la mitad de la deuda del tercer mundo, es decir, unos 480 mil millones de dólares, representa créditos en manos de los bancos privados.
•Los países del tercer mundo no pueden asegurar el servicio de la deuda - sin ni siquiera hablar de la devolución del principal(14)— más que sacando amplios excedentes de sus
Esto significa salidas netas de divisas, de capitalessencillamente de capitales, a gran escala. Ahora bien, son los países relativamente más pobres en capitales, quienes tienen más capitales para poder industrializarse y modernizarse. La salida neta de capitales no puede sino traducirse en una ralentización progresiva del ritmo de crecimiento y de desarrollo. Como ha dicho Raúl Prebich, la terapia del FMI viene a ser como sangrar a un enfermo de anemia.'
• La salida masiva neta de capitales del tercer mundo por la vía del servicio de la deuda exige una restricción brutal de las importaciones y una ex-. pansión no menos brutal de las exportaciones. Haciendo abstracción de la incapacidad en la que se encuentran un gran número de países loniales y varios países dependientes semiindustrializados esta expansión —ver el caso de México, tributario de las fluctuaciones del precio del petróleo- esto equivale a una restricción no menos brutal de la parte del mercado mundial accesible a los países imperialistas, sobre todo a los menos competitivos (comenzando por los USA). Estos pierden en los dos casos. Exportan menos hacia el tercer
mundo. Importan más bienes manufacturados (del tercer mundo).
• Pero no son los mismos sectores de la burguesía quienes se aprovechan o pierden en esta evolución de la economía capitalista internacional. Los mecanismos de devolución de la deuda puestos en pie por el FMI favorecen fundamentalmente a los sectores bancarios y rentistas de los países imperialistas y perjudican a los sectores industriales/exportadores. El carácter parasitario, usurero, del sistema imperialista tomado en su conjunto(15) se. ve así acentuado, ante todo en los EEUU y Gran Bretaña. La búrguesía imperialista más volcada a la exportación de mercancías — y por tanto más dependiente de una expansión del mercado mundial- como la de Alemania Federal y el Japón, favorece pues una política más "flexible" hacia el servicio de la deuda del tercer mundo. Este es el sentido de la doctrina de Willy Brandt. Paradójicamente, Brandt junto a Franz-Joseph Strauss, actúa hoy como el verdadero portavoz de los imperialismos europeos frente al imperialismo americano.
Así pues, las amenazas que el embalamiento de la deuda del tercer mundo hacen pesar sobre la economía capitalista internacional son reales. Pero esto no significa que habrá un verdadero crack bancario generaliza-
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do(16). Ya durante la gran crisis bancaria de 1931-33 circulaba un adagio entre los medios de las finanzas internacionales: si el crédito es de 100.000 dólares, el deudor sufre de insomnio; si es de 10 millones de dólares, el que no duerme es el acreedor. Multipliquemos estas cifras por 10 ó por 100, para tener en cuenta la inflación de este medio siglo que acaba de pasar y de la expansión que ésta ha estimulado y este adagio es más pertinente que nunca. El imperialismo americano no puede permitirse el hundimiento del Chase Manhattan, del Citycorp o de la Morgan Guarantee Trust, lo mismo que el imperialismo británico no puede permitirse el hundimiendo de la Lloyds, de la Barclay's • del National Westminster por la sencilla razón, que no dejamos de repetir, de que el imperialismo america. no es Chase Manhattan, el Citycorp o el Morgan Guarantee Truts y que el imperialismo británico es el Lloyd's, el Barclay's y el National Westminster.
La alternativa más probable es pues, que el sistema bancario internacional y los gobiernos imperialistas intenten arreglar la situación de los grandes deudores (en realidad de los acreedores privados de estos grandes deudores) mediante una doble "nacionalización" de la deuda, es decir, de las pérdidas: una parte en detrimento de las masas trabajadoras de los países imperialistas; una parte en detrimento de las masas populares de los países del tercer mundo.
Las negociaciones en curso son fundamentalmente sobre "el reparto de los sacrificios". La burguesía del tercer mundo está interesada sobre todo por el aspecto "técnico" de la cuestión: plazos y cargas del escalonamiento de las deudas. Evitar sacrificios para sus propios pueblos no es precisamente su preocupación principal.
Pero los éxitos de esta operación de "reparación"• —de la que el plan Baker(17) no es más que una manifestación parcial— no están asegurados, justamente porque la economía capitalista internacional no está controlada por nadie. Está marcada por cambios "espontáneos", ampliamente im. previstos, bajo el látigo de la competencia, guiada sólo a largo plazo por la ley del valor y de forma ciega. Así, el plan de saneamiento financiero de México, tan trabajosamente puesto en pie por los banqueros internacionales en 1982 y cuyo éxito cantaron prematuramente(18), acaba de ser fundamentalmente comprometido por la caída vertiginosa del precio del petróleo. Y si cualquier economista que comprendiera el funcionamiento de la economía capitalista de mercado podía fá. cilmente prever que el precio del petróleo bajaría, nadie podía prever cuál
sería la amplitud de esta baja, ni cuál sería el momento preciso en que esta baja se aceleraría, es decir, febrero de 1986. Todo esto se deriva en parte del encarnizamiento de M. Thatcher por asegurar las divisas necesarias para defender la libra, por medio de una extracción ilimitada del petróleo del mar del Norte, de la acentuación de la superproducción provocada por esta política, de la caída de los precios así ocasionada, y por el rechazo de Arabia Saudita a asistir de forma pasiva a la reducción de su parte en el mercado del petróleo. De ahí la "ruptura" de la OPEP, de ahí la "ruptura" de los precios. De ahí la superproducción acentuada y así sucesivamente.
Ahora hay que negociar por segunda vez la deuda mexicana, como en 1982, y esto en condiciones deterioradas, a la vez, del mercado mundial del petróleo y de la situación social interior de México. La dinámica social y política de la deuda del tercer mundo
El hecho manifiesto de la interde. pendencia de la economía de los países imperialistas y de la economía de los países del tercer mundo en el marco de la economía capitalista internacional da a algunas burguesías del tercer mundo un poder de chantaje no despreciable hacia los bancos imperialistas. Estas les dicen: presionais demasiado, preferimos hundirnos y os arrastraremos en nuestra caída. Por ello el proyecto de Fidel Castro de una anulación colectiva de la deuda por el conjunto de los paises del tercer mundo no es puramente propagandista. Esta propuesta constituye una aportación positiva a la lucha antiimperialista a escala mundial. Se merece el apoyo de todos los militantes antiimperialistas, de todos los revolucionarios y de todo el movimiento obrero internacional. Debería ser un llamamiento a la movilización masiva de las masas populares de los paísés del tercer mundo, apoyados por el pro. letariado internacional, para pedir a los gobiernos de sus países respectivos la anulación de la deuda. Lejos de favorecer algún tipo de subordinación de los trabajadores a la "burguesía nacional", tal movilización acentuaría la independencia de clase del proletariado de estos países en relación con la burguesía, en la medida que demostraría que es la clase obrera y el movimiento obrero quienes defienden la soberanía nacional contra el imperialismo, defensa consecuente de la que la burguesía se demuestra incapaz. Estimularía así la alianza de los obreros, campesinos, de las capas pobres y marginalizadas urbanas, de la pequeña burguesia urbana, independiente de la burguesía.
Favorecería además la lucha de clases directa del proletariado y de sus
aliados tanto contra la burguesía del tercer mundo como contra el imperia-
No sólo esta burguesía continúa pagando el diezmo usurario al capital internacional. Sobre todo se esfuerza por transferir el grueso de los sacrificios a las masas populares, cuyo nivel de vida sufre una baja desastrosa. El Fondo Monetario Internacional ejerce una presión constante en favor del "equilibrio presupuestario" y ce la reduccin de los gastos sobre
-reducción que afecta sobre todo a los gastos sociales, los subsidios a los precios de los productos de primera necesidad, así como masa salarial y el empleo del sector público. La naturaleza reaccionaria de clase de esta presión, —digamos más: su naturaleza inhumana, generadora de miseria sin nombre y de hambre en el sentido literal del término— es manifiesta. Pero no basta con denunciar esta presión. También hay que incluir en la denuncia a todos los que ceden ante esta presión, que la transmiten que se inclinan ante sus dictados, no sólo por cobardía y miedo políticos sino también por interés de clase. debería ligar a la reivindicación de la anulación de la deuda de forma muy importante la del control obrero sobre las operaciones bancarias. Control que ejercerían preferentemente los propios empleados de los bancos, sus sindicatos y los sindicatos en SU conjunto, para revelar, denunciar, intentar impedir en los hechos, las operaciones de desvio, atesoramiento, apropiación privada y de evasión al extranjero de las divisas, operaciones cometidas por la burguesía y que contribuyen considerablemente al aumento del peso de la deuda.
¿Constituirá la burguesía latinoamericana, por no decir la burguesía del conjunto del tercer mundo, hechos, ese frente único para la anulación de la deuda reclamado por Fidel Castro?. Es poco probable. Como demuestra el ejemplo de la OPEP, las condiciones competencia entre capitalistas, tanto en los países imperialistas, como en el mismo seno del tercer mundo. La burguesía latinoamericana —lo mismo que la burguesía india- intentará rentabilizar la presión que sufre por parte de las masas, y la propia propuesta de Fidel, para chantajear al imperialismo: "¡Reescalonad nuevos créditos!. En seguiremos las propuestas cubanas". Todo esto forma parte del gigantesco pulso entablado actualmente, y cuyo resultado exacto nadie puede prever. Un número creciente de compromisos no se mantendrán. Un número
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creciente de deudas cuyo plazo haya acabado serán pura y simplemente prorrogadas. Prorrogar ad infinitum no es muy diferente de anular. Por eso, repetimos, que la verdadera batalla se libra sobre los intereses, sobre el servicio de la deuda, más que sobre el
La interdependencia entre la burguesía de los países semicoloniales y dependientes de una parte, y la burguesía imperialista por otra, no es puramente económica y financiera. Es política y militar. Ante de la revolución en numerosos países del tercer mundo, el imperialismo sigue siendo el gran protector, la última línea de defensa de las clases poseedoras autóctonas. Esto no es válido sólo en América central, en los países árabes, en Africa del sur, en la península india, en las Filipinas o en Corea del Sur.
A la inversa, el imperialismo ya no tiene recursos suficientes para gobernar directamente el tercer mundo. Depende de la consolidación relativa de sus enclaves burgueses regionales y locales. Si el sistema bancario internacional se derrumba, no es sólo un golpe mortal para las metrópolis; lo es también para las clases poseedoras del tercer mundo. Si la revolución se extiende por América central y pénetra en México, llamará directamente a la puerta de los EEUU.
De ahí los esfuerzos desesperados de unos y otros por avanzar a tientas, de compromiso en compromiso, de renegociación en reescalonamiento, de salvación de tal banco amenazado juegan la suerte de toda la burguesía internacional. Pero la burguesía debe andar a tientas pues no controla todas las piezas del mecanismo.
La interdependencia es una interdependencia sometida a esta ley de bronce del mundo burgués: la crisis debilita más a los débiles que a los fuertes, aumenta las diferencias de riqueza (iy de pobreza!) y de poder, no tiende a eliminar sino a acentuar las relaciones de dominación y de dependencia. Y sobre todo la burguesía es cada vez menos capaz de controlar las acciones y reacciones de las masas
1-marzo-1986