Revolución y contrarrevolución en Polonia
I. El ascenso de la revolución política
1. La revolución polaca de Agosto de 1980 a Diciembre de 1981 es, sin duda alguna, la más avanzada de todas las revoluciones políticas en cuyo curso los trabajadores se han rebelado contra el poder totalitario de la burocracia en los Estados obreros burocratizados. Aunque no sea correcto afirmar que exista una progresión lineal en cada uno de los ascensos revolucionarios en los Estados obreros, es cierto que Polonia muestra claramente su curso ascendente, su tendencia a plantear en la práctica la cuestión del derrocamiento del poder de la burocracia.
Salvo quizás en Hungría en 1956, en ninguno de los casos anteriores se propusieron los trabajadores tomar en sus manos el poder político y económico directo. Nunca como en este caso, había habido discusiones tan amplias sobre táctica, ni elaboraciones tan extensas de los medios que permitirían acercarse a ese fin conscientemente.
Ciertamente, esta tase de maduración solo se alcanzó en los últimos meses, o mejor en las últimas semanas. La dirección nacional de Solidarnosc no consiguió adoptar una estrategia para la toma del poder por los trabajadores, ni siquiera en las horas que precedieron a la proclamación del estado de guerra. Sin embargo, los trabajadores y la dirección del movimiento de masas reconocieron abiertamente que se planteaba la cuestión del poder y abrieron el debate para saber cómo resolverla. Este es un rasgo distintivo revolución polaca que constituye un acontecimiento político de importancia histórica y expresa un salto cualitativo en el desalas revoluciones políticas en conjunto. El movimiento de masas polaco y su principal organización, el sindiautogestionado independiente Solidarnosc, sobrepasaron con creces
Sois
los logros más avanzados de los movimientos de masas dirigidos por los comités de huelga en Alemania oriental en 1953, por los consejos obreros de Hungría y Polonia en 1956, o de Checoslovaquia en 1968-69.
La revolución anti-burocrática polaca de 1980-81 se desarrolló en un país marcado por un conjunto de rasgos, algunos de los cuales son específicos y cuya influencia sobre el propio curso de la revolución es innegable:
La) El elevado nivel de desarrollo industrial y la correspondiente formación de una clase obrera cuyo papel determinante y su fuerza social se apo-
Men la existencia de numerosas zonas de alta concentración (algunas empresas emplean a decenas de miles de obreros). Además, el desplazamiento masivo de trabajadores de la agricultura a la industria no ha dejado a la clase obrera en un estado de eterna adolescencia, contrariamente a lo que hubiera podido esperar la burocracia que animó este proceso esperando que permitiría neutralizar a esta fuerza social: la sociedad se ha proletarizado crecientemente, cavando así la tumba del poder burocrá-
Mb) La tradición y la experiencia de la clase obrera polaca en sus levantamientos contra el poder burocrático, las explosiones de protestas obreras de junio de 1956 (Poznan), diciembre de 1970 (Gdansk y Szczecin) y junio de 1976 (Radom y la fábrica Ursus en Varsovia) han permitido a los trabajadores pola-
—Perder toda confianza en la capacidad del poder burocrático o de cualquier fracción de la burocracia de defender los intereses y realizar las aspiraciones de la clase obrera. El mita del hombre providencial, encarnado en el pasado por Wladislaw Gomulka (1956-70), luego por Edward Gierek (1970-80), ya no tenía
-Convencerse a partir de su propia
experiencia de las limitaciones de un movimiento espontáneo y de la necesidad de la auto-organizacion.
—Pasar a una nueva forma de lucha: la huelga de masas con ocupación. La experiencia de los movimientos autogestionados de los trabajadores 1944-45 y 1956-57 había creado una tra-, dición de lucha por el control obrero de la producción y la gestión obrera de las empresas, que en 1981 permitió a la revolución política encontrar más facilmente el camino del poder de los trabajadores, en las empresas y en el Estado.
Gc) La relativa debilidad del poder de la burocracia, que debía enfrentarse a una clase obrera poderosa y experimentada, cuando no había podido imponer totalmente su hegemonía al conjunto de la sociedad. Polonia es un país en el que la colectivización forzosa no consiguió someter al campesinado al poder burocrático. El principal sector de la agricultura sigue siendo la economía campesina familiar, lo que confiere un considerable margen de maniobra a los trabajadores agrícolas independientes y facilita la resistencia frente al Además la fuerza y la influencia de la Iglesia Católica han ofrecido continuamente una resistencia con la que la burocracia se ha visto obligada a buscar un compromiso en el marco de un equilibrio inestable, pero duradero.
Durante los años 1971-80, y particularmente tras la revuelta obrera de junio de 1976, la jerarquía católica ha buscado desarrollar su base en el seno de la clase obrera, impidiendo así la decadencia de su influencia en el seno de la sociedad. Su tradicional —el campesinado— vivía un debilitamiento relativo en una sociedad que se urbanizaba e industrializaba con rapidez. El episcopado tomó en sus manos numerosas veces la defensa de los trabajadores oprimidos y lanzó reivindicaciones democráticas y en el campo de la legislación del trabajo (particularmente, derecho sindicatos independientes...). Estas posiciones facilitaron ampliamente el reforzamiento del catolicismo, haciendo aparecer a la Iglesia como sostén de los oprimidos. Igualmente, la exitencia y la fuerza de la Iglesia Católica, al aparecer como contrapeso político e ideológico frente al poder burocrático, favoreció el desarrollo en la sociedad de un pluralismo de concepciones del mundo y de un pensamiento más o menos crítico e independiente.
Sin embargo, si bien esta brecha en el control monolítico de la sociedad favoreció el renacimiento de un movimiento de masas autónomo, el papel fundamental conservador de la jerarquía católica actuó como freno del proceso revolucionario.
Pd) Una asociación cada vez más estrecha entre la burocracia y ciertas fuerzas capitalistas. En los años 70, la economía polaca se hizo mucho más dependiente de los países imperialistas, tanto en el plano financiero como en el tecnológico, lo que llevó a sectores de la burocracia a establecer lazos con el capital monopolista extranjero y dejarse corromper por él.
Por otra parte, sectores de la burocracia tejieron lazos con ciertos sectores de la burguesía media que había acumulado importantes capitales comerciales gracias a la especulación.
La burocracia impulsó también el desarrollo de un sector capitalista en la agricultura, anudando lazos estrechos con él. Además se aseguró el derecho de herencia legal de algunos de sus privilegios (instauración, en 1972, de una garantía de recursos y derechos de jubilación transmisibles hasta la tercera generación para las «personas que cumplen tareas de dirección en el partido y en el Estado»). Se subordinó más que nunca a los valores de la cultura burguesa y desarrolló una propaganda en favor del modelo de sociedad de consumo, modelo que ella misma se ha mostrado incapaz de realizar duraderamente, aumentando así el sentimiento de frustración en el seno de la sociedad.
Be) Una crisis económica cuya gravedad no tiene precedentes en la historia de los Estados obreros burocratizados y cuya manifestación más espectacular fué una baja del PNB del 25% en 1979-81. Los fundamentos de esta crisis son sociales y políticos; los errores técnicos del equipo Gierek no han jugado más que un papel secundario. Se trata de una crisis del sistema de gestión burocrático de la economía. Por una parte, el carácter social de la producción sigue creciendo e inmensos medios de producción son propiedad del Estado. Pero por otra parte una minoría privilegiada tiene el monopolio de la disposición de los medios de producción y del sobreproducto social y los utiliza en su propio interés de individuos, grupos y casta. Los privilegios de los burócratas son privilegios de función y cada miembro del aparato es consciente de que puede perderlos al perder su función. Unicamente estableciendo una relación de fuerzas favorable —una alianza con otros miembros
de aparato- se puede asegurar la estabilidad de esta función. Esto conduce a la creación de camarillas el seno de la burocracia, camarillas que, para preservar las ventajas de sus miembros, deben fortalecerse continuamente en detrimento de adversarios. Así, estas camarillas intentan obtener el máximo de inversiones en los sectores bajo su control para aumentar así el número de puestos de aparato dependientes de ellos. Todo socava y desnaturaliza la planificación, al convertirse el plan en un terreno de lucha de los lobbys burocráticos.
Estos fenómenos, inherentes a toda sociedad bajo dominación burocrática, tomaron una especial amplitud en Polonia a causa, por una parte, de la debilidad de la dirección Gierek que en 1971, tuvo que enfrentarse desde el principio a la clase obrera y ceder ante su presión (anulación del alza de precios y bloqueo posterior tras la huelga de Lodz en febrero de 1971); y por otra parte, porque el plan 1971-75 no se adoptó definitivamente hasta 1973, lo que debilitó ampliamente el control del centro buroeconomía. forma, las diversas camarillas burocraticas pudieron forzar sus proyectos de inversión aprovechando el maná de los créditos occidentales, asentar sus posiciones e impedir la vuelta al statu quo anterior. La planificación se hizo así cada vez más formal y los acuerdos ilícitos entre ramas, empresas y asociaciones industriales taponaron mal que bien las brechas aparecidas, jugando el papel de regulador del plan. La agravación de la penuria, debida a los inmensos despilfarros producidos por este sistema y a las crecientes dificultades para obtener nuevos créditos occidentales, favoreció a su vez el desarrollo de grupos de presión: para una empresa cada vez se hacía más difícil, sino impoabastecerse. El frenesí inversor que se adueñó de Polonia bajo la férula de los grupos de presión burocráticos condujo a una reducción cada vez más grande de la parte del consumo en el reparto del producto nacional, en beneficio de la acumulación. Visto el bloqueo de precios impuesto por la clase obrera, esto llevó a una escasez creciente de bienes de consumo corriento, provocando una baja de productividad y un descontento creciente de la clase obrera. Los vencimientos de la devolución de los créditos (en su mayor parte contraidos en 1972-74) y la imposibilidad de obtener unos nuevos préstamos, unido al menos parcialmente a la crisis económica de Occidente, impusieron una reducción de las importaciones, acrecentando la escasez de materias primas, materiales y piezas de recambio, lo que condujo a una reducción de la producción industrial. Se iniciaba así la espiral recesiva; el régimen de Gierek trató de salir de ella atacando el nivel de vida de los trabajadores, pero no tuvo fuerzas suficientes.
Of) La existencia de grupos de oposición, cuya actividad en el seno de la clase obrera se había visto obligada la burocracia a tolerar tras las revueltas de 1976, jugó un papel importante en la preparación del Agosto de 1980.
La creación del Comité de Auto-defensa Social (KOR), en solidaridad con los huelguistas de 1976, víctimas de la represión burocrática, permitió una intervención permanente en defensa de los derechos democráticos, especialmente los derechos de huelga y organización. De 1976 a 1980, la actividad del KOR simbolizó la posibilidad de acción independiente y unitaria contra los abusos represivos poder. El KOR impulsó una vasta reflexión política, desarrollando la necesidad de una movilización autónoma de la sociedad y muy particularmente de su componente más activa y más oprimida: los trabajadores. Insistiendo en el papel de la autogestión, en la necesidad de crear organizaciones de defensa social y sindicatos libres, el KOR, aunque débil numéricamente, obtuvo una amplia audición entre la clase obrera. Ayudando al desarrollo de los sindicatos y periódicos obreros clandestinos contribuyó a:
—Transformar la multiplicidad de las luchas obreras del período 1976-80 en una experiencia común a la nueva vanguardia obrera.
—Sustentar un debate abierto sobre táctica y estrategia de lucha contra la burocracia, ampliando la lucha por las reivindicaciones inmediatas a las perspectivas de organización, autonomía y democracia del movimiento social.
Además del KOR, el grupo más conocido, hay que mencionar el papel de periódicos obreros clandestinos, como Robotnik (El obrero), Robotnik Wybrzeza (El obrero del litoral), etc. Los grupos de oposición tuvieron un papel fundamental en la preparación del Agosto de 1980. Rompieron el aislamiento de los trabajadores combativos, favorecieron el intercambio de experiencias, ayudaron al desarrollo de plataformas reivindicativas y popularizaron la reivindicación de sindicatos libres. Organizaron constan-
temente la defensa de los trabajadores víctimas de la represión —frecuentemente con éxito— lo que facilitó ampliamente el renacimiento de un movimiento obrero en Polonia. Finalmente, la elaboración por parte de Robotnik de la Carta de los derechos obreros, primer programa obrero de acción, aunque limitado, jugó un papel muy grande en la politización y unificación de la vanguardia obrera amplia.
Sin embargo la victoria obrera de agosto de 1980 —que sobrepasaba el marco estratégico elaborado por la oposición — encontró a ésta desarmada y al carro del movimiento de masas real. Los grupos que surgieron a continuación, tanto del KOR como de otras estructuras de la oposición, no consiguieron, tras agosto de 1980, jugar el papel de vanguardia que en años precedentes tuvieron Robotnik y el KOR. Muy al contrario, la estrategia de auto-limitación de la revolución preconizada por militantes procedentes del KOR y de Robotnik, tanto entre los expertos como en la dirección de Solidarnosc, frenó constantemente al movimiento y tiene una gran responsabilidad de su fracaso
2. Desde el principio, la revolución polaca se caracterizó y se diferenció cualitativamente de las precedentes revoluciones de Europa del Este por los siguientes rasgos:
—Fue un movimiento de masas de dimensiones colosales. En el movimiento huelguístico de julio-agosto de 1980 participaron directamente cerca de dos millones de trabajadores. Más de diez millones de trabajadores —es decir, un tercio de la población total de Polonia- participaron activamente, en marzo de 1981, en los preparativos de la huelga general suspendida en el último momento. Además, en el otoño de 1981 el movimiento huelguístico en la Universidad agrupó a la inmensa mayoría juventud estudiantil. Aunque de menor importancia y más dispersos en el tiempo y en el espacio, también en el seno del campesinado se significativas movilizaciones de masas.
—Al margen de inevitables fluctuaciones, la onda revolucionaria fue de larga duración. Sólo tras 18 meses de revolución decidió el poder burocrático recurrir a la fuerza, con el golpe militar contrarrevolucionario.
En diciembre de 1981 la revolución no estaba vencida, ni se encontraba en fase de retroceso. Hacía ya varias semanas que el movimiento de masas había entrado en una nueva fase ascendente de radicalización y el país entero en una crisis política directamente revolucionaria. Los primeros días posteriores al golpe demostraron que el potencial re: volucionario del movimiento de masas estaba muy lejos del agotamiento. La resistencia obrera a la dictadura militar tomó las dimensiones de una huelga casi general, a pesar del desmantelamiento de las estructuras organizativas y directivas de Solidarnosc tras una poderosa operación represiva. En numerosas fabricas, especialmente en las minas, la policía y el ejército tuvieron que recurrir a la violencia para romper la huelga.
— La composición del movimiento de masas fue ante todo obrera. La clase obrera no solamente constituyó la principal fuerza motriz de la revolución polaca; fue también la fuerza dirigente. Es un hecho indiscutible y reconocido como tal por los demás sectores participantes en la revolución: los estudiantes rebeldes, los intelectuales demócratas, la pequeña burguesía urbana y los sectores activos del campesinado. Las zonas de fuerte concentración industrial constituyeron el centro del movimiento de masas y las fábricas grandes fueron las fortalezas de la revolución. Dieron ejemplo en lo concerniente a formas de lucha, reivindicaciones, fuerzas organizativas y ritmos de movilización de los trabajadores, imprimiendo así un sello incontestablemente obrero a la revolución en curso. Todos los sectores no obreros del movimiento supieron que su éxito en la lucha dependía por completo del apoyo de las fabricas grandes.
—Aunque ampliamente alimentado por tendencias espontáneas, el movimiento de masas tuvo carácter organizado. Los trabajadores asalariados lograron el grado de organización más elevado: 9,4 millones eran miembros del sindicato Solidarnosc. Los más organizados fueron los trabajadores de producción de la gran industria. En las demás capas sociales, el nivel organizativo fue netamente inferior. Sólo una minoría del campesinado y de la juventud estudiantil se sindicó, aunque los estudiantes probaron su capacidad de organización en determinadas ocasiones, por ejemplo durante las huelgas con ocupación de las universidades.
—El movimiento de masas fue independiente de la burocracia, tanto del aparato de Estado como del Partido Obrero Unificado Polaco (POUP), y defendió intransigentemente esta in-
dependencia. Una prueba de esto es la determinación con que darnosc al intento de la burocracia de utilizar el poder judicial para intervenir estatutos. El elevado nivel de autonomía de la clase obrera se manifestó ya en la huelga de agosto de En lugar de salir en masa de sus fábricas para reunirse en torno a los locales de los comités provinciales del POUP, como habían hecho anteriormente, los obreros se parapetaobligando así a los representantes del poder burocrático a ir a negociar a su terreno. Más adelante, esta autonomía se confirmó al pasar a la organización primera y más importante reivindicación de los trabajadores.
Es cierto que, durante numerosos meses, subsistieron ilusiones en el movimiento de masas y en Solidarnosc en cuanto a la posibilidad de negociar con la burocracia, de concertar un compromiso más o menos duradero basado en el reconocimiento de una serie de conquistas democráticas de la clase obrerá y del conjunto de la sociedad. Es cierto que subsistieron cuanto a la buena voluntad de ciertas fracciones o personalidades de la burocracia. Pero los trabajadores rechazaron toda subordinación a tal o cual sector del aparato burocrático, rechazando igualmente acordarle cualquier tipo de legitimación.
3. Diversas formas de lucha y de organización que acercaban a los trabajadores a la conquista del poder hicieron su aparición en el transcurso del ascenso revolucionario. Entre ellas, la primera fue el movimiento por la autogestión obrera, que se concretó en la formación de consejos obreros en las empresas, tendencia progresiva a escala regional y después a escala nacional. La experiencia de control de Solidarnosc sobre la distribución y sobre el sistema de racionamiento de los productos de primera necesidad contribuyo de manera significativa al desarrollo del control de los trabajadores sobre la economía, aunque se limitase a una sola región. El cuestionamiento del poder burocrático se vió reforzado por las nacientes formas de autogestión territorial de los ciudadanos, que coincidían con la reivindicacion avanzada por el movimiento de masas de elecciones libres a la Dieta (Parlamento) y a los consejos provinciales y municipales. precedieron al 13 de diciembre, todos estos movimientos tendían a articularse con los preparativos de la huelga activa. Por esta vía tenían la intención los trabajadores de adueñarse del poder de la burocracia, en primer lugar, de su poder económico.
El grado cualitativamente nuevo de la experiencia polaca, en comparación con las anteriores experiencias en el conjunto de los países dominados por la burocracia, tanto en amplitud, como en duración o en profundidad de la independencia de clase, se sintetizó finalmente en el programa por la implantación de autogestión, a la vez como doble poder y como embrión de la futura sociedad socialista.
En el pasado, la burocracia había desarmado primero y después desmantelado los consejos obreros de fábrica, principales conquistas de la revolución política polaca de 1956, utilizando para ello la Ley de autogestión obrera impuesta en 1958 y sustituyendo el control que sobre la producción ejercían los consejos obreros por organos de cogestión ficticia, llamados "Conferencia de la autógestión obrera" (KSR). Pero a pesar de todo esto, la clase obrera polaca no se dejó expropiar sus aspiraciones a la autogestión. Tan pronto como se creó, Solidarnose tomó el nombre de Sindicato autogestionado independiente, dando testimonio de la voluntad de independencia de las masas respecto al Estado y de la voluntad de los trabajadores de auto-organizarse • sobre la base de principios autogestionarios. Tan pronto como se alcanzó el primer estadio de la lucha, es decir la constitución del sindicato independiente, la dinámica del movimiento de masas acometió instintivamente los dos aspectos más cotidianos de la dictadura burocrática: la anarquía de la producción y de la distribución por una parte, y la omnipotencia de los directores de fábrica nombrados por el Estado, por otra. A este nivel, una de las primeras medidas espontáneamente adoptadas por Solidarnosc fue negar toda legitimidad a la KSR y boicotearla de forma general, para reivindicar a contiautogestión obrera y comenzar a formar consejos obreros semejantes a los de 1956.
Desde enero de 1981 se aprecia en las empresas la aparición de los primeros consejos obreros, que empiezan a ejercer un control obrero sobre la producción y a luchar por la autogestión obrera, bajo la consigna inicial de paso de todo el poder a los trabajadores en las empresas. También se aprecian crecien-
tes conflictos en un número cada vez mayor de empresas en lo que respecta nombramiento directores reivindica que éstos dejen de ser nombrados por el aparato de Estado en base a la nomenclatura del Partido y que sean nombrados exclusivamente y de forma independiente por los consejos obreros, en base a una oposición pública-. En una serie de empresas se expulsa por la fuerza o se obliga a dimitir a los directores, y los consejos obreros organizan concursos para el puesto de director. Los consejos obreros, o las comisiones provisionales creadas por Solidarnosc, se encargan de controlar las direcciones de las empresas, las condiciones de trabajo y de salario, e incluso de elaborar nuevos esquemas de organización del trabajo, de organización de empresas y de cooperación entre ellas, así como los primeros planes alternativos de inversión y de producción, obedeciendo a criterios de satisfacción de las necesidades sociales.
La burocracia intentó recuperar el movimiento por la autogestión imponiéndole una Para una parte de la burocracia, su ala reformista-tecnócrata, la autogestión estaba destinada a seguir siendo un sistema de cogestión que supuestamente permitirá interesar a los trabajadores en la producción, garantizando proyecto de reforma económica y la marginación de Solidarnosc. Utópico en de existencia legal del. sindicato independiente, este proyecto no fue totalmente abandonado hasta después del 13 de diciembre. En el propio seno del sindicato existía otra concepción más limitada de la autogestión.
La constitución de la Red de grandes empresas en la primavera de 1981, tue testimonio a la vez del ascenso de la reivindicación y de la práctica autogestionaria y de su principio de coordinación inter-regional, y sancionó la dinámica de extensión de un doble poder. La Red de grandes empresas, grupo de presión en el seno del sindicato, puso en primer plano, dentro de la discusión estratégica de Solidarnosc la necesidad de desa rrollar los órganos de autogestion, pero su proyecto, mas centrado en la elaboración de un proyecto de reforma que constituyera la base de un nuevo compromiso entre Solidarnosc y el poder, no permitiría responder a las cuestiones planteadas por la extensión de los organos de autogestión.
Los consejeros económicos ligados a la Red, interesados en una reforma concordante con la teoría del socialismo de mercado, sólo apoyaban el movimiento por la autogestión en la medida en que éste les parecia constituir una fuerza de presión sobre la burocracia central, a fin de arrancarle concesiones hacia este tipo de reforma. Al mismo tiempo, se oponía a la dinámica de centralización de los consejos obreros, que contradecía su proyecto de socialismo de mercado, y a la radicalización del movimiento por la autogestión, que iba contra sus deseos de compromisos con el régimen burocrático. La intervención de estos economistas, y las presiones que ejercían en los pasillos de la dirección de Solidarnosc y de la Red, contribuyeron a retardar la centralización y la radicalización de la lucha por la autogestión obrera y, por lo tanto, a retardar al movimiento de masas en su toma de conciencia de la cuestión del poder.
Para responder a estas dificultades, en julio se crea el Grupo de Lublin, insistiendo en la coordinación de los consejos obreros a nivel regional por medio de órganos permanentes, en la necesidad de preparar condiciones para convocar el primer Congreso Nacional de Delegados de los Consejos Obreros y de establecer un sistema integrado de autogestión obrera de todo el sector nacionalizado de la economía. Este grupo considera necesario «formular y presentar a los órganos de autogestión obrera un proyecto de plan rector de las actividades a corto plazo», y procede a su elaboración.
Finalmente, en la etapa culminante del otoño de 1981, el programa de Solidarnosc hacía referencia a la perspectiva de una República autogestionada como proyecto global para la lucha de los trabajadores polacos. Paralelamente, se extiende la necesidad de un desarrollo, en los hechos, de experiencias autogestionarias. Frente a la escasez, toma cuerpo el proyecto de hacerse cargo del abastecimiento por medio de los comandos de invierno organizados por Solidarnosc. Por otra parte, la idea de la huelga activa como medio de extender e imponer la autogestión de empresas pasa a ser una perspectiva concreta para Solidarnosc y los. consejos obreros de Lodz y de algunas regiones, siendo apoyada con fuerza por el Grupo de Lublin. Paralelamente se progresa en la coordinación y centralización democrática del movimiento por la autogescon la constitución del
Comité Constituyente de la Federación
Nacional de la autogestión (KZKFS),
basado en comisiones regionales de coordinación de los consejos obreros existentes en más de veinte regiones.
De este modo, en cada etapa de la crisis, la autogestión de los trabajadores demostró su carácter transitorio y unificador de toda la clase, como medio de acción y como fin general, aunque se mantuvieran relación a las franjas más avanzadas. Il. ¿Por qué venció la contrarrevolución?
4. Frente al ascenso del movimiento de masas y frente a la radicalización política de los trabajadores, la respuesta de la burocracia fue el golpe del 13 de diciembre. La contra-revolución política puesta en marcha ese día debía permitir a la burocracia retomar en sus manos el poder que se le escapaba y preservar sus privilegios de casta parasitaria. Recurrir al ejército e instalar una junta militar —hecho que no tiene precedentes en los llamados países socialistas— expresa a la vez el grado de parálisis del aparato administrativo central y la profundidad de la crisis del POUP. Sacudido por violentas luchas internas entre fracciones rivales, exangüe tras la pérdida de dos millones de miembros, especialmente obreros, el partido era, en efecto, if capaz de jugar su papel alrigente. Tan sólo los aparatos represivos —policía y ejércitotodavía en condiciones de restablecer el orden burocrático. Esto explica que se recurriese a tanques y bayonetas. Los arrestos y detenciones, prohibición de desplazarse por el país, el corte de las redes de comunicación, el toque despidos masivos y las medidas intimidatorias de todo tipo fueron otros tantos elementos indispensables para decapitar al sindicato e imponer silencio a un movimiento social de 10 millones de adherentes.
La pérdida de derechos democráticos y sindicales, que habían sido arrancados por la clase obrera a la burocracia tras una encarnizada lucha de 18 meses de duración, es coherente con la amplitud de la derrota del proletariado polaco. De un día para otro se vió privado del derecho de huelga. La brutal prolongación de la jornada de trabajo, la militarización de las empresas claves de la producción, la suspensión del sindicato Solidarnosc —después también de los de estudiantes y campesinos- así como la supresión total de la libertad de expresión, mostraron claramente la determinación de la camarilla del poder de llevar hasta el fin su voluntad de aplastar al movimiento de masas.
La abolición del derecho de los trabajadores a organizarse libremente en el sindicato de su elección -conquista que sin duda alguna representaba uno de los avances políticos más importantes en comparación con los ascenSOS revolucionarios anteriores en Hungría, Checoslovaquia o en la propia Polonia- interrumpió el desarrollo de una situación de doble poder. Dió también un frenazo brutal a un proceso revolucionario en el curso del cual la clase obrera había mostrado su capacidad de tomar los asuntos en sus ma'nos. En este sentido, no se puede subestimar la gravedad del golpe asestado a la revolución polaca el 13 de diciembre.
Se trata claramente del inicio de una contra-revolución política —contrarrevolución cuyo fin es aplastar al movimiento cuando, desde el punto de vista de la burocracia, aún se estaba a tiempo de hacerlo.
5. Los acuerdos de Gdansk el 31 de agosto de 1980, que reconocían a los trabajadores el derecho a construir su propia organización de masas independiente, constituyeron una magnífica victoria para los trabajadores polacos. Pero al mismo tiempo esta victoria era un compromiso, ya que el poder de la burocracia, aunque debilitado, no había sido derribado. Y los burócratas impusieron el reconocimiento formal de su monopolio del poder en una claúsula de los acuerdos según la cual el futuro sindicato reconocía el «papel dirigente del partido en el Estado».
No obstante, tal reconocimiento formal no podía garantizar por sí mismo a la burocracia el mantenimiento de su dominación, en un momento en el que se mostraba incapaz de satisfacer las necesidades sociales avanzadas por la clase obrera y ni siquera conseguía mantener la producción a su nivel anterior. Los trabajadores exigieron rápidamente la destitución de los burócratas incapaces, haciendo planear ante todos los demás el espectro del paro, es decir la pérdida de su status y de sus privilegios.
Por otra parte, la conjunción entre la extensión del movimiento reivindicativo a todas las capas de la sociedad, la multiplicacion de conflictos en las empresas, por cuestiones económicas y sociales, y la generalización de consejos de trabajadores, que comenzaban a coordinarse a nivel regional, después a
nivel nacional, tendíá a hacer converger las luchas ya iniciadas hacia una confrontación central con el Estado. Entre el quebrantado poder de la burocracia y el naciente de los trabajadores se había entablado una lucha a muerte. El enfrentamiento era inevitable.
6. Los acuerdos de Gdansk, lejos de abrir un período de estabilidad y coexistencia pacíficas, llevaron por el contrario a una multiplicación de conflictos parciales y locales. El ala moderada del sindicato, apoyada por la mayoría de los expertos y fuertemente respaldada por la jerarquía católica, intentó canalizar el movimiento para evitar el enfrentamiento. Durante los primeros meses tuvo un innegable Solidarnosc. Pero en una sociedad basada en la nacionalización de los prinproducción, cualquier cuestión económica toma de inmediato dimensión Cualquier reivindicación inmediata plantea problemas ligados a la reorganización de la producción, a la revisión del Plan, a la reforma económica etc. La cuestión que se plantea es: ¿Quien rige la economía y en nombre de qué inte reses?. ¿Quién ejerce el poder?, ¿la clase obrera o la burocracia?.
Ante la evidente imposibilidad de limitar al sindicato al campo de las reivindicaciones materiales, las corrientes la estrategia de la auto-limitación de la revolución.
sus partidarios, era posible arrancar a la burocracia polaca una serie de concesiones, avanzando paso a paso, pero sin sobrepasar nunca ciertos límites y, sobre todo, sin poner en cuestión el contexto geopolítico en que se encontraba el país, a fin de evitar una intervención militar de la URSS. Según 'ellos, el principal peligro provenía de la burocracia soviética, no de la polaca, dividida y debilitada. Se evitaría el enfrentamiento garantizando los intereses de la URSS, tolerando en Polonia la apariencia de un poder burocrático vaciado de contenido. Esto era subestimar al adversario y a la feroz determinación de la burocracia polaca en defender sus propios intereses. Apareció muy claramente durante las negociaciosobre el nacional, presentado como un obietivo en sí mismo por los detentores de la auto-li-
No teniendo ya nada que ceder a cam-
Run nuevo compromiso, burocracia exigió nada menos que la subordinación total de Solidarnosc en el seno de un organismo que ella misma controlaría por completo. Que la burocracia estaba decidida a salvaguardar sus privilegios por todos los medios se vio claramente con el golpe de estado del 13 de diciembre, que sumió en la sorpresa y el desconcierto a quienes esperaban que la intervención militar vendría de los soviéticos.
Otra ilusión se propagaba en Solidarnosc simultáneamente a la esperanza de evitar el enfrentamiento. Se basaba en la propia historia de los dieciocho meses de lucha, en el curso de los cuales el sindicato siempre había encontrado la vía para arrancar nuevas conquistas a la burocracia, cualesquiera que fuesen las dudas habidas en tal o cual momento. Numerosos militantes que el movimiento podía alimentarse de sus propias victorias hasta el infinito, que el apoyo que tenían de la inmensa mayoría de la población y su fuerza —diez millones de trabajadores dispuestos a la huelga general para defender el sindicato— serían suficientes para hacer retroceder al poder.
7. Estas ilusiones impidieron al movimiento prepararse para el enfrentamiento. Ciertamente, las corrientes revolucionarias favorables al desarrollo del control de la producción y la distribución, portadores de la idea de la huelga activa y convencidas de la importancia de coordinar la actividad de los consejos obreros, percibían claramente la necesidad de crear una relación de fuerzas más favorable que permitiese
Pero no tuvieron tiempo para estructurarse a nivel nacional y tenían pocos portavoces en el seno de la dirección nacional de Solidarnosc, elegida en el l Congreso Nacional de Delegados.
El I Congreso de Solidarnoso dotó al movimiento del objetivo de la República
-formulado con las inevitables debilidades e imperfecciones de un movimiento de masas-, es decir un Estado obrero democrático,
Men la socialización de los medios de producción, una economía planificada ampliamente y el pluralismo político. Pero este Congreso, falto de una presencia significativa y de una intervención coherente de militantes revolucionarios en su seno, no pudo establecer claramente el detallado ni la estrategia encaminada a instalar dicha República autogestionaria. En este Congreso no se plantearon ni debatieron, la cuestión del poder, ni, a fortiori, la de los medios estratégicos y tácticos de la toma del poder por los trabajadores. Así pues, la dirección na-
cional de Solidarnosc en él elegida se caracterizaba por su gran heterogeneidad sobre estas cuestiones y no representaba más que imperfectamente, con más razón un mes después, los avances que sobre la toma de conciencia de la cuestión del poder se dieron en su ba-
Esto explica que durante las deciSolidarnosc no tuviera una visión coherente en cuanto al fin buscado y a los medios a utilizar. Al no tener una apreciación correcta del enemigo al que se enfrentaba, la dirección del sindicato no pudo formular a tiempo una estrategia alternativa a la auto-limitación.
Lo que se votaba en la Comisión na-
(KK), frecuentes contradicciones, no podía aplicarse. Colocada ante la cuestión del poder, y frente a una base cada vez más radical, la dirección dudaba, se andaba con rodeos. La última reunión de la Comisión, la vispera del golpe militar, refleja bien las contradicciones que se expresaban en su interior. A los avances programáticos, que expresaban un punto de vista revolucionario, formulados por los dirigentes de Lodz, Cracovia y Varsovia, se oponían las dudas de Lech Walesa o el proyecto de Jan Rulewski que proponía la celebración de elecciones libres, sin tener en cuenta la necesidad de tomar la iniciativa en miento con la burocracia. Esto permitio al poder paralizar el movimiento de masas sin ser paralizado él mismo por la huelga general. Tanto en una revoluuna contra-revolucion, quien toma la iniciativa se asegura una ventaja considerable. Puede utilizar su propia centralización contra la dispersa resistencia del adversario.
8. El fracaso del 13 de diciembre no era inevitable. Por una parte, la burocracia no disponía más que de unas tropas poco seguras. La gran masa de los solestaba espontaneamente dispuesta a dejarse utilizar en una guerra civil, aunque tampoco esta dispuesta a pasarse sin más al lado de los trabajadores. La confrontación de la tropa con los trabajadores debe prepararse con mucha antelación, a través de la actividad del movimiento obrero en favor de los obreros. Esto lucha implacable por los democráticos de los soldados. derecho a organizarse independientemente de la jerarquía militar, la defensa interior de la institución militar, el desarrollo de lazos entre las estructuras militares y los cuarteles.
Otras tantas tareas que, salvo algunas raras excepciones, no se hicieron por parte de la dirección de Solidarnosc, dadas las ilusiones que existían sobre el ejército polaco, percibido como aliado natural frente al enemigo soviético.
Es necesario también subrayar que para pasarse al lado de las masas, los soldados deben ser convencidos de que la lucha en curso no es una simple escaramuza, que los trabajadores están decididos a ir hasta el fin y a reemplazar el poder instaurado por el suyo. Una huelga nacional, con reanudación de la producción bajo control de los trabajadores, hubiera podido crear tales condiciones.
Aunque algunas direcciones regionales de Solidarnoso y del movimiento por la autogestión habían empezado a elaborar planes de urgencia durante el último período, no pudieron llevar a buen término su trabajo antes del 13 de diciembre de 1981.
Es evidente que este trabajo fue frenado por las reticencias, y a veces por la oposición feroz, de las corrientes moderadas de Solidarnosc, frente a la táctica de huelga activa, de que pensaban, justamente, que planteaba la cuestión del poder. Ahora bien, Solidarnosc era la única estructura nacional —y frecuentemente, también regional— capaz de impulsar y dirigir la huelga activa en el otoño de 1981. Los consejos obreros no existían todavía en todas las fábricas, o bien se estaban construyendo. Las coordinaciones re gionales de los consejos no existían en todo el país, y acababan de comenzar a estructurarse. La Federación nacional de la Autogestión (KFS) no había adquirido aún legitimidad a ojos de las
No habiendo comprendido lo que se preparaba, especialmente con ocasión de la evacuación forzosa de la escuela de bomberos diez días antes del 13 de diciembre en Varsovia, la dirección de Solidarnosc no llamó a la huelga general, a la que los trabajadores estaban dispuestos, al menos en varias regiones, y que habría permitido al sindicato retomar la iniciativa.
Cuando se vió claro que sobre este asunto el impulso no vendría de la direccion nacional, varias regiones decidieron comenzar sin más paliativos los preparativos para una huelga activa (Lodz, Silesia, Varsovia, Stalowa, Wola), pero no pudieron llevarlo a cabo por falta de tiempo. Nacionalmente, en el seno de la
dirección de Solidarnosc el debate no se planteó con fuerza hasta algunas horas antes del golpe.
Así pues, en el otoño de 1981 se entabló una carrera entre el poder burocratico y el movimiento social, del que sectores importantes comenzaban plantearse la cuestión del poder -especialmente a través de la preparación de la huelga activą-. Sin embargo, siendo la burocracia claramente consciente de este hecho, no era tal el caso de la dirección nacional de Solidarnosc, hasta el último momento anterior al golpe de Estado. Por esta razón, el movimiento social no se dotó de los medios políticos y militares necesarios para el enfrentamiento con ausencia de una organización revolucionaria, capaz no sólo de hacer propaganda sobre la cuestión del poder, sino también señalar la vía de preparación del enfrentamiento, es responsable de esta situación. Además, la ausencia de una corriente socialista revolucionaria
Use hubiera erigido en portavoz de la táctica de la huelga activa y de la formación de milicias obreras en el seno del movimiento de masas, frenó gravemente la capacidad de estas corrientes para imponerse a la dirección nacional de Solidarnosc.
Si en aquel momento hubiera existido una dirección revolucionaria en Polonia, habría tenido que:
-Apoyar y propagar los preparativos de la huelga activa algunas regiones, a fin huelga así pudiese tomar rápidamente carácter nacional.
—Desarrollar, y hacer asumir al movimiento social, una agitación en favor de la sindicación de los soldados (tanto los reclutas como los profesionales) y de los funcionarios de la milicia; unos y otros habrían debido contar apoyo total y masivo en su lucha por los derechos sindicales y por el derecho de huelga —lucha que, en el caso de los soldados, había que suscitar; soldados y milicianos debian obtener el apoyo de reivindicaciones os trabaladores en tales como el derecho a elegir a sus superiores, el derecho a afiliarse a sindicatos negarse a ejecutar órdenes que atentasen a su dignidad o cuestionasen las conquistas democráticas de las masas; una organización revolucionaria habría para que movimiento social exigiese la disolución de los cuerpos represivos especiales (ZOMOunidades motorizadas de la milicia-,
WSW —policía militar-) y de los tribunales militares.
- Combatir por la centralización y el desarrollo de los consejos obreros de autogestión y por la constitución de su representación nacional bajo la forma de segunda Cámara de los Productores — primer paso en la vía de un Congreso nacional de consejos obreros y campesinos. Esta segunda Cámara no debía oponerse a la reivindicación de elecciones libres a la Dieta, reivindicación natural y espontánea en un país que hace decenios sufre una dictadura burocrática, pero es la segunda Cámara quien debería ser dotada de plenos poderes económicos. —de forma que pudiera sustituir al mecanismo burocrático de planificación, cuya ineficacia y nocividad estaban ya ampliamente demostra-
-Trabajar en el movimiento de masas, particularmente en los consejos obreros de fabrica, en pro del desarrollo de una guardia obrera centralizada regional y nacionalmente; esta guardia obrera, además de la auto-defensa del habría debido asegurar el funcionamiento y la seguridad de los principales medios de comunicación y telecomunicación al servicio de toda la sociedad, impidiendo cualquier tentativa del poder burocrático de paralizarlos o ponerlos a su servicio.
-Desarrollar una amplia campaña propagandística para concienciar a los trabajadores del carácter necesariamente internacional de su lucha y, por lo tanto, del carácter internacional de la relación de fuerzas que había que establecer frente al poder burocrático. Estableciendo lazos entre Solidarnosc y numerosas centrales obreras occidentales y con el llamamiento hecho a los trabajadores del Este cuando el Congre-
Solidarnosc, el movimiento franqueó un primer paso sentido, pero estaba lejos de ser suficiente: Solidarnosc habría debido —y podía- poner en pie un sistema de información en lenguas extranjeras sobre la lucha y el perseguido, dirigirse a todos los que se mostraban dispuestos a apoyar para difundir estas informaciones en sus países, tomar iniciativas para, al menos en los países limítrofes Checoslovaquia,
URSS), hacer circular informaciones sobre su lucha; igualmente, Solidarnosc habría debido propagar, en Polonia y en el extranjero, informaciones sobre luchas y represión en apoyar estas luchas (más en particular las de las nacionalidades oprimidas de la URSS). Finalmente, una organización
revolucionaria no habría cejado en sus esfuerzos por hacer aparecer las convergencias objetivas entre la lucha de
Solidarnosc y la de los movimientos de
Men Occidente (en primer lugar luchas sindicales y luchas por la paz y el desarme) a fin de que esta convergencia objetiva hubiera podido transcrecer subjetiva: esto habría constituido un elemento importante de la relación de fuerzas políticas que la revolución polaca debía imponer a la burocracia. Del mismo modo, una organización desplegado los esfuerzos necesarios para que Solidarnosc manifestase su apoyo a las luchas anti-imperialistas y anti-dictatoriales de los pueblos oprimidos— y en
Nicaragua, El Salvador, Chile, Africa del Sur, comprendiendo que esta toma de posición habría constituído igualmente un preçioso elemento para mejorar la políticas entre Solidarnosc y la burocracia.
- Proponer Solidarnosc elaborase, ayudando a esta elaboración, junto con las estructuras regionales de los consejos obreros y la Federación Nacional Autogestión (KFS), un plan de urgencia de saneamiento económico y de nueva puesta en marcha de la producción; la elaboración de un plan así a nivel nacional habría constituido un precioso apoyo a los esfuerzos de los consejos de trabajadores por asegurarse el control de la producción; su aplicación -apoyada por la huelga activa— habría contribuido a reforzar el naciente poder de los trabajadores y a crear las condiciones subjetivas para un derrocamiento del poder burocrático.
Estas condiciones existían en el otoño de 1981. Más aún: las masas estaban dispuęstas a entrar en esta vía. Faltó saber cómo actuar, así como un impulso central en este sentido por parte de una dirección reconocida por las masas. Faltó la experiencia del movimiento obrero revolucionario que sólo una organización revolucionaria habría podido aportar a las masas. Una organización así no se construye espontáneamente, sobre todo en una situación en la que el movimiento obrero accede, por primera vez en decenios, a una estructuración independiente: así se ha demostrado una vez más, incluso en un ascenso revolucionario tan extremadamente largo como el de Polonia. La IV Internacional, a pesar de los esfuerzos realizados tras 1956, también tiene su parte de responsabilidad por la.
ausencia de una organización revolucionaria, aún embrionaria, desde el inicio del ascenso revolucionario en Polonia. La IV Internacional debe esforzarse en ayudar a construir una organización así, para que el próximo ascenso revolucionario en Polonia pueda conocer la victoria. III. Enseñanzas teóricas generales sobre la revolución política a la luz de la esperiencia polaca
9. El ascenso de la revolución política en Polonia desde e! verano de 1980 y después el golpe contrarrevolucionario del 13 de diciembre de 1981, arrojaron una cruda luz sobre la naturaleza de la sociedad bajo dictadura burocrática, tal como existe hoy en la URSS y en los demás estados obreros burocratizados, en tanto que sociedad post-capitalista. Toda la dinámica revolucionaria y la naturaleza de los conflictos políticos, económicos, sociales, ideológicos, que desgarraron la sociedad polaca, eran cualitativamente diferentes de los que caracterizan el ascenso revolucionario de los trabajadores en un país capitalista. Lo que estaba en el centro de la lucha no era el derrocamiento del poder burgués y la abolición del modo de producción capitalista; era la cuestión de la abolición del monopolio de gestión de la propiedad nacionalizada y del Estado, de la que se ha apropiado una burocracia privilegiada, bajo la cobertura ideologica del papel dirigente del partido. La cuestión central planteada por las luchas sociales y políticas en Polonia en 1980-81 no era capitalismo o socialis. mo, sino poder de la burocracia o poder de los trabajadores.
Ni la naturaleza de la crisis económica, ni la naturaleza de las soluciones propuestas por una y otra parte eran las de cualquier capitalismo, ni siquiera de un hipotético capitalismo de Estado. No hubo crisis de sobreproducción de mercancías. Hubo crisis de sub-producción de valores de uso. No hubo despidos masivos causados por la falta de beneficios o por bancarrota de empresas. Hubo escasez de materias primas, de piezas de recambio, de bienes de consumo, con excedente relativo de medios de pago.
La sub-producción de valores de uso, la escasez de materias primas, de piezas de recambio, la planificación autoritaria, anti-igualitaria, realizada en beneficio exclusivo de la burocracia, todo esto fue globalmente rechazado
por la revolución polaca. La cuestión
•planteando el problema del verdadero socialismo. Así, para la mayoria de los trabajadores polacos el rechazo a las coerciones económicas (alza de precios, escasez...) nunca ha sido un simple rechazo al reparto desigual y hecho bajo normas burguesas de la riqueza social. Este rechazo es el de las consecuencias de un modo de decisión, de una estructura de poder en la que los trabajadores deben sufrir sin nunca decidir, aceptar los sacrificios y soportar las desigualdades sin controlar nunca la utilización de social. Los problemas del reparto no son mas que la punta del iceberg: la cuestión central es la del poder de decisión económica, el monopolio burocrático de la organización, orientación y control de la producción.
Todo esto proviene de una política económica destinada a satisfacer los intereses de una casta parasitaria, profundamente dividida y cuyas luchas intestinas por el control de las riquezas sociales se habian traducido en decisiones anárquicas, siones catastrofícas, que una verdadera desintegración del Plan y no dejaban en pie más que una caricatura de planificación central. Los trabajadores cada vez tendían más, no sólo a exigir la eliminación de las injusticias sociales resultantes de las normas burguesas de reparto, sino a imponer un control social que impi-
La la burocracia utilizar estas normas para reforzar sus privilegios y dividir a la clase obrera. Habían comprendido, la mayoría instintivamente pero muchos de forma consciente, que los problemas del reparto
estaban ligados a la cuestión del poder y en particular a los problemas de organización, orientación y control de la producción. Este conflicto fundaempresas •enfrentaba al aparato de gestión burocrático con los trabajadores, explica la polarización del movimiento obrero y de Solidarnosc en torno a la reivindicación de la autogestión, por la creación de consejos de autogestión, órganos de control y de poder de los trabajadores. Estaba en juego la aspiración a la gestión directa del aparato productivo en las empresas y en el conjunto del país. De esta forma, el movimiento de los: trabajadores. polacos adoptada una respuesta global a la problemática de la transición mientras comenzaba a ponerla en práctica.
Esta toma de conciencia no fue lineal y no se puede pretender que el movimiento respondió de la misma forma en todas partes y en todos los momentos durante el proceso revolucionario. El proyecto de la huelga activa nos lo muestra especialmente;
maduración producida fué, siempre en el sentido de hacerse cargo los trabajadores de los medios de pro. ducción y de una coordinación.
Si bien los trabajadores reivindica. ron claramente el poder directo en el seno de empresas sociales ("nadie reireprivatización de los medios de producción" , declaraba el economista Lipinski en
Solidarnosc), número de experiencias y de escritos afirmaban la necesidad de una vuelta parcial y controlada a las leyes del mercado para ciertas ramas económicas o ciertas empresas. Este tipo de preocupaciones, omnipotencia del poder burocrático la economía y por sus consecuencias negativas, se planteará sin duda alguna en las futuras situaciones revolucionarias en el Este.
A pesar de todas las presiones, provenientes tanto det régimen como de una ala tecnocráta del movimiento por la autogestión, los trabajadores opusieron un elemental comportamiento de clase a los cantos de sirena favorables a la competencia entre empresas y entre individuos como medio para resolver la crisis. A la exaltación de los pretendidos valores de la economía de mercado, opusieron la cooperación productores. proyecto de competencia empresas individuales, empezaron a oponer la cooperación de consejos obreros de empresas, a través de un Plan elaborado y adoptado democráticamente.
La salvación la basaron en la solidaridad, en tomar a su cargo los propios trabajadores la gestión y la coordinación entre empresas, en la decisión colectiva de las prioridades concernientes al empleo de los recursos, en la contestación a inversiones económicas excesivas que frecuentemente tienen una doble utilización, en rehabilitación de las inversiones sociales y en la lucha contra la desigualdad y la injusticia a nivel del reparto.
Todos estos valores, claves de una reorganización radical de la planificación, de sus fines, de sus métodos y de su marco organizativo, son de clara naproletaria socialista. Confirman que en el supuesto de una victoria de la revolución política antiburocrática, bases socioeconómicas del Estado obrero se habrían visto consolidadas y no destruidas, ni tan siquiera debilitadas.
10. Del mismo modo, tanto el ascenso de la revolución política en Polonía como en inicio de la contra-revolución del 13 de Diciembre de 1981, confirmaron que la burocracia no es una clase como lo fueron la burguesía, la nobleza feudal o los propietarios de esclavos. No es portadora de un modo específico de producción. No tiene raices propias en el proceso productivo. Tanto hoy como ayer, su dominación no contribuye a un mayor desarrollo de las fuerzas productivas. No ejerce ninguna función económica necesaria, incluso en el terreno de la acumulación.. Por todas estas razones, se ve obligada a negar su propia existencia, a ocultar sus funciones tras las del proletariado y su vanguardia, a continuar reclamándose del marxismo mientras lo pervierte, utilizando para sus propios fines esta visión deformada.
Pero lo absurdo de sus pretensiones estalla a la luz del día cuando se ve enfrentada, en situación permanente de conflicto abierto, a diez millones de trabajadores. La clase obrera es capaz de cumplir las funciones de gestión usurpadas por la burocracia. Lejos de asegurar, por medio de sus funciones, la reproducción del sistema socioeconómico existente, aunque fuese con sus propias contradicciones, la burocracía socava sus fundamentos e impide su expansión según su lógica intrínseca. En ninguna de las anteriores revoluciones antiburocráti-
cas apareció tan claramente a la vista de las masas la naturaleza profundamente parasitaria de burocracía como durante el ascenso de la revolución política en Polonia.
expresó, no sólamente a encarnizadas disputas que sobre la gestión de las empresas enfrentaban a la burocracia con los trabajadores que aspiraban a la autogestión obrera. Se expresó de forma todavía más evidente en la de los trabajadores a los preparativos de la huelga activa "Las empresas van a trabajar durante la huelga. La pro. ducción y los intercambios van a proseguir. Unicamente el poder no tendrá ya nada que decir", advertía Stefan Bratkowski en una carta al Comite Central del POUP en Octubre de 1981, describiendo el cada vez más generalizado estado de ánimo de los trabacaracteriza estado de ánimo es la comprensión del carácter superfluo de la burocracía dominante y de la capacidad de los trabajadores de pasar de ella para gestionar la economía y el Estado. Sin embargo, el hecho de que la burocracia no sea una clase, no no tenga sus propios recursos ni que se quede automáticamente impotente cuando el proletariado comience a alcanzar frente a ella. EI poder de la burocracia reside en el control que, a través de su monopolio exclusivo del poder sobre el aparato de Estado, ejerce sobre la disposición de los medios de producción y del sobreproducto social.
Ádemás, la burocracia es consciente de sus intereses materiales colectivos. Se aferra a este poder con obstinación, con la energía de la desesperación, incluso frente a las peores adversidades temporales. Puede dar el pego, retroceder temporalmente, nacer concesiones ceder formalmente en cuestiones de principios, durante tanto tiempo como siga controlando los centros de poder. preparar una respuesta represiva.
Por esta razón es ilusorio una autoreforma del poder burocrático en democrático. Igualmente ilusorias son las propuestas tendentes a someter el poder burocrático a un control social o a obligarle a aceptar la participación representantes elegidos democráticamente por los trabajadores en las tomas de decisiones fundamentales para este poder. Tales ideas, de las que el movimiento de masas de Solidarnoso se fue alejando progresivamente a través de su propia experiencia en el transcurso de sucesivos enfrentamientos con la burocracia, eran subyacentes a las estrategías de la auto-limitación y del acuerdo nacional concebido como compromiso histórico, gratas a los numerosos expertos de la dirección de Solidarnosc y, casi hasta el final, a las tendencias mayoritarias de la propia dirección del sindicato. Por el contrario, estas ideas le eran extrañas a la burocracia, no tanto por razones ideológicas como porque no puede conservar su poder y sus privilegios más que en condiciones de atomización y pasividad política del proletariado. Y esas condiciones dejan de existir desde que se instaura una democracía obrera por poco real que sea.
11. En una sociedad de transición en la que el poder totalitario es ejercido por la burocracía, la máquina represiva del Estado y sus diversos aparatos son parásitos del cuerpo de la sociedad,. engendrados por las contradicciones internas de esta sociedad. La tarea política esencial de la clase obrera en una revolución política antiburocrática consiste en destruir los aparatos coinciden los intereses de la clase obrera, del campesinado pobre y de todas las demás capas de la sociedad oprimida por la burocracía. En una sociedad de transición sometida a la dictadura burocrática, todas estas capas están unidas porque la máquina burocrática y militar les oprime, les aplasta y se apropia de su sobretrabajo. Romper esta máquina, destruirla, as inevitabiemente el interés del "pueblo", de su mayoría.
La burocracía no tiene raíces profundas en el sistema socio-económico como la clase burguesa, pero precisamente por esta razón se aferra a los aparatos, que garantizan existencia como su monopolio del ejercicio del poder. Durante la revolución política, la burocracia se ve obligada a recurrir a la represión contra los trabajadores de forma aún más brutal que de costumbre y esto le lleva a reforzar la máquina de Estado.
Lo que Trotski definió como tarea de la revolución política -"el derrocamiento violento de la dominación política de una burocracía degenerada" — se deduce de que "esta crisis no lleva consigo una solución pacífica. Nunca se ha visto al diablo cortarse las garras por su propia voluntad. La
burocracía abandonará sus posiciones sin luchar; el pais camina manifiestamente hacia una revolución. Ante una presión enérgica de las masas, y dada la diferenciación social de los funcionarios, la resistencia de los dirigentes podría ser mucho más débil de lo que parece poder ser. Evidentemente esto son sólo conjeturas. En todo caso, burocracía sólo podrá ser desplazada revolucionariamente y, como siempre, esto se hará al precio de sacrificios, anto menos numerosos cuanto más nergica y audazmente se actue'
Por otra parte, la revolución política no termina por si misma conjunto de problemas que surgen de la transición del capitalismo al socialismo y de la del Estado obrero que se deduce de ello. Deberá reconstruir aparatos de Estado, nuevo tipo, mucho más integrados en el proletariado y bajo su control, especialmente en terreno militar, jurídico, administrativo, económico, revolución polaca dió útiles enseñanzas en este doble sentido.
Para empezar, la primera victoria de los trabajadores polacos burocracía se manifiesta en la destrucción de uno de los aparatos del poder burocrático. En Agosto de 1980 los comités de huelga conquistan el derecho a que los trabajadores se organicen en un sindicato independiente, lo que Solidarnoso se convierte rápidamente en una lucha en la que el sindical del Estado se ve desmante. lado y destruido en una gran parte (aunque no del todo, dado el mantenimiento del poder burocrático). Aunque todavía no se cuestionase el poder de la burocracia en sí, la autoorganización de los trabajadores tuvo como contrapartida la destrucción de uno de los aparatos que forman parte de la máquina del Estado bajo el poder burocrático.
En el transcurso del desarrollo del movimiento por la reforma económica basada en la autogestión obrera, otros aparatos del Estado —los que aseguraban el poder económico de la burocracia- estuvieron sometidos a una presión que apuntaba a su destrucción. Hubo una lucha frecuentemente encarnizada por impedir el miento de los directores de empresa en base a la nomenclatura del POUP, por obtener la disolución de las asociaciones obligatorias de empresa y de ministerios de ramo. Para remplazar a los aparatos burocráticos que aspiraban a destruir, los trabajadores propusieron diversas soluciones, como el concurso público organizado por el consejo obrero de la empresa para el puesto de director, la limitación del papel de las administraciones de empresa a simples aparatos ejecutivos subordinados a los órganos de autogestión obrera, o la creación de asociaciones voluntarias de empresas apoyadas en los consejos obreros.
Pero, en cambio, la debilidad fundamental de la revolución polaca provino de no haber concentrado todas sus fuerzas en la destrucción del aparato represivo del poder burocrático. Es cierto que Solidarnoso exigió que una parte del aparato policial —edificios sobre todo— fuese restituido a la sociedad y utilizado para satisfacer las necesidades de la mayoria. Apoyó la formación del sindicato independiente funcionarios civiles de milicia: Durante los días que precedieron al 13 de Diciembre, sus sectores revolucionarios hicieron llamamientos para la formación del sindicato independiente de los funcionarios civiles de la milicia. Y para la formación de milicias obreras. Pero no se organizó ninguna lucha, ni dentro ni fuera del suprimir el aparato burocrático de las fuerzas armadas. Es ésta precisamente la última tabla de salvación en la que debía apoyarse la burocracia para llevar a buen término la contra-revolución política.
12. La revolución polaca es la primera revolución' anti-burocrática en la que el movimiento de masas consiguió aportar una solución a la cuestión de la autoorganización de los trabajadores. En las revoluciones políticas anteriores, como en Alemania Oriental en 1953, Hungría en 1956 y Checoslovaquia en 1968-69, la clase obrera se dotó de órganos de combate y de doble poder —consejos obreros o comités de huelga que tendían a serlo-, pero no de forma de autoorganización duradera. En esto reside la superioridad de la experiencia de la revolución polaca.
Los comités de huelga inter-empresas de Agosto de 1980 no se transformaron en consejos obreros sino en comités constituyentes del sindicato. La inmensa mayoría de los trabajadores asalariados, organizados por la base en secciones sindicaleş empresa, se incorporó a este sindicato: Solidarnosc no se organizo por categorías profesionales o por ramas
de actividad económica, sino según un principio territorial (regiones). La estructura horizontal predominaba totalmente sobre la vertical. Aunque tamexistieron, secciones de ramas tuvieron un papel muy limitado. Este tipo de organización garantizó la independientemente de la profesión que ejercieran o de la rama a la que pertenecieran. La particularidad Solidarnosc en tanto que organización sindical consiste en que no agrupó a federaciones y uniones. Las secciones de empresa se unían en una organización regional y éstas en la organización nacional.
Otra particularidad de Solidarnosc estriba en que la democracia sindical poseía rasgos de la democracia de los consejos.
Por este hecho, Solidarnoso era una organización mayoritaría de los trabajadores, cuyos órganos dirigentes tendieron al mismo tiempo, a jugar el papel de órganos de contra-poder. organizaron marco de un sindicato que aseguraba la protección de sus derechos, su dignidad y sus intereses materiales y espirituales, frente al Estado - a quien llamaban, ademas, Esto refleja la situación de los trabajadores en una sociedad de transición durante todo el periodo histórico en que subsisten el Estado, la burocracia y los peligros de deformación burocrática que generan.
En la URSS y en todos los países de Europa Oriental, la burocracía maneja totalidad del sobreproducto social, alimentando de este modo sus privilegios. Los trabajadores se rebelan y se organizan de forma natural contra este tipo de explotación parísita. Su trabajo se reduce a ser una salario, frecuentemente mediocre, necesario para procurar los medios de subsistencia. Desde este punto de vista, el sindicato debe realizar las tareas elementales de luchar por mejorar las condiciones laborales y la remuneración de la tuerza de trabajo.
'El paso de las fábricas al Estado no ha cambiado más que la situación juridica del obrero; de hecho vive en la pobreza, trabajando cierto número de horas a cambio de un Por esto, 'en el régimen soviético, el trabajo no pierde su envilecedor carácter de esclavitud", escribe Trotski. De forma general se puede decir que si bien en estos países ya no hay explotación, en el sentido de explotación de clase, todavía subsiste:
a) utilización de "formas de explotación" (Trotski) para extorsionar el sobretrabajo y determinar su amplitud y utilización, sin que los trabajadores tengan derecho a controlar o vetar. A propósito de la sociedad de transición bajo dictodura burocrática, Trotski escribe: "Las diferencias entre rentas no vienen determinadas únicamente por diferencias de rendimiento individual, sino por la apropiación acentuada del trabajo ajeno". Estas formas de explotación no desaparecerán más que con un sistema generalizado de autogestión que permita a la clase obrera determinar por si misma la amplitud y el destino de sus sacrificios.
b) explotación parasitaria, en el sentido en que Marx utilizó este término, es decir, apropiación por parte de la burocracia parásita, de una parte del sobreproducto social como fundamento de sus privilegios. Además, es la burocracia quien decide el nivel de vida de los trabajadores en función de sus específicos intereses de casta y contraviene, a menudo de forma brutal, las condiciones materiales de reproducción de la fuerza del trabajo.
Así pues, por esta razón y porque la fuerza de trabajo mantiene parcialmente un carácter de mercancía, los trabajadores necesitan un sindicato. • Al mismo tiempo, el "status" de la fuerza de trabajo no se reduce a ser una mercancia. Esta diferencia esencial se expresa especialmente en un ritmo de trabajo diferente y en una determinación de salarios diferente a la que impone el mercado del trabajo.
La defensa de los trabajadores en el marco de las nuevas relaciones de producción debe preservar y reforzar el hecho de que el trabajador tiene fundados derechos a reivindicar el no ser ya solamente un simple asalariado. Esta lógica debe expresarse también a nivel sindical:
— luchando contra cualquier intento de reintroducir el derecho al despido económico: el cierre de una empresa no debe obedecer a ningún automatismo de mercado, sino a una decisión proviniente de la unidad territorial adecuada (comarca, región, nación) y a sus órganos de autogestión. Este cierre implicaría la recolocación simultánea de todos los trabajadores en otro empleo, al menos con el mismo nivel de cualificación.
— reivindicando el derecho a disponer del total del sobreproducto social. Evidentemente, para este asunto debe poder desarrollarse un pluralismo de opciones. En consecuencia, las reivindicaciones "salariales" no deben separarse del resto. Esto expresa precisamente el hecho de que las funcioasumidas por la burocracia, pueden serlo también por los trabaja-.
Estos, tras un debate público, deben poder determinar:
- la parte del sobretrabajo atribuible al fondo de inversión productiva e improductiva y las ramas prioritarias.
- la parte atribuible a fondos de consumo colectivos y a la ampliación de los bienes y servicios gratuitos.
— la parte distribuible como salario, con criterios determinados nacional-
Sobre este último punto, otro debate público debe permitir la unificación de estos criterios (modificarlos en función de la experiencia y del grado de desarrollo alcanzado), combatiendo al mismo tiempo:
— Las rentas ligadas a resultados del mercado, que agraven las desigualdades sobre bases que tienen poco que ver con el trabajo efectivamente realizado.
—Las rentas según una pretendida calidad del trabajo, que son una forma oculta de apropiación de una parte del sobreproducto para alimentar privilegios sociales.
Además, el alcance esencial de la revolución política antiburocrática no afecta a la esfera del reparto sino a la de la producción. Romper el monopolio del poder de la burocracia sobre la economía no quiere decir tan sólo quitarle el derecho a disponer del sobreproducto social, sino también el de determinar su amplitud y sus límites. Por esta razón, la necesidad de un sindicato combativo y autogestionado implica en todo este período histórico el derecho de este sindicato a participar en la determinación de la organización del trabajo (ritmo de trabajo, formas de medir el trabajo, etc.).
Esto no supone que el sindicato deba ser responsable de la gestión económica, tarea que incumbe a los órganos de autogestión obrera.
13. Una de las lecciones esenciales, de la revolución polaca es el cuestionamiento que la clase obrera realiza del concepto de propiedad social tal como lo presenta la ideología del poder burocrático. Los trabajadores polacos rechazaron la identificación entre propiedad estatal y propiedad social. La consigna lanzada durante el primer encuentro de delegados del movimiento autogestionario el 8 de julio en Gdansk, «¡Que nos devuelvan nuestras fábricas!», expresa muy concretamente esta reacción, así como la aparición. del concepto empresa social en contraposición a empresa estatal, o la distinción entre propiedad jurídica y disposición social de los medios de producción.
Desde este punto de vista, los marxistas revolucionarios apoyan plenamente las aspiraciones de los trabajadores polacos en su lucha por la autogestión, y están de acuerdo con todos aquellos que dicen: «Reivindicamos una socialización real de los medios de producción: esto es el socialismo».
La transformación de los medios de producción expropiados a la burguesía en propiedad estatal es, evidentemente, un medio jurídico y formal de capital importancia para la socialización de los medios de producción. Pero en un Estado obrero, de la misma forma que el poder puede ser ejercido por los trabajadores o estar en manos de la burocracia, el poder de disponer de los medios de producción puede estar en manos de la clase obrera o en las del aparato burocrático de estado. Esto determina el contenido socio-económico real de la propiedad.
La casta burocrática se aprovecha de los medios de producción estatalizados como si fuera su verdadero propietario, pero no asume ninguna responsabilidad. Esta doble característica de la burocracia, justifica el sentimiento, muy generalizado en las sociedades de transición bajo dominación burocráțica, de que la propiedad estatal, de hecho, no pertenece a nadie.
Frente a tendencias internas o amenazas externas de restauración del régimen de propiedad privada de los medios de producción fundamentales, los marxistas revolucionarios defienden en los Estados obreros la propiedad estatal. Pero estan, al mismo tiempo, por la transformación de la propiedad estatal en propiedad social. Indudablemente, la socialización integral de los medios de producción sólo es posible cuando las clases sociales, la producción mercantil y el Estado desaparecen totalmente. Pero la experiencia de la revolución po. laca, y particularmente la del movimiento autogestionario que se desarrolló bajo la dirección de Solidarnosc, contribuye a aclarar la cuestión del momento en que comienza la socialización de los medios de producción
fundamentales. En sus críticas al poder burocracia, indica claramente que la socialización de los medios de producción sólo empieza y progresa cuando progresa la decadencia del Estado, absorción en una sociedad autogestionada. Afirma que la propiedad social no empieza donde termina la propiedad privada, sino donde termina la propiedad estatal. Este es el punto de vista que se difundió progresivamente en el movimiento de masas de Solidarnosc.
Ciertamente la heterogeneidad de proyectos defendidos en Polonia tras una misma referencia a la autogestión, experiencia yugoslava, indican los peligros de una orientación reductora de la autogestión en la que cada colectivo de trabajo gestionaría sus propios medios de trabajo y el mercado unificaría el conjunto. Para que progrese el proceso de socialización de los medios de producción, desde el principio hay que combatir a la vez su desviación por el Estado y por el mercado. No debemos creer que tal concepción sea evidente:
—La experiencia histórica del stalinismo lleva a rechazar cualquier centra-
To planificación imperativas; ahora bien, la práctica prueba que planes indicativos, ni incluso fondos sociales tendentes a reafirmar grandes principios de solidaridad, no son suficientes para contrarrestar el incremento de las desigualdades regionales puesto que la lógica de la descentralización y del mercado determina en lo esencial las rentas y sobre todo las inversiones.
—El mercado parece, al mismo tiempo, garantizar una cierta racionalidad económica y las libertades pisoteadas en el marco de los regímenes de planificación hiper-centralizados burocráticamente. No se trata de ilusiones tan sólo, sino de proyectos a los que nosotros oponemos la posibilidad de otra racionalidad: la de la democracia obrera basada en el poder de los consejos obreros. Mientras esta otra posibilidad no se realice en alguna parte, la fuerza de convicción favorables al mercado será muy impor-
—Las resistencias de los trabajadores frente a las leyes de mercado son y seguirán siendo muy fuertes. Pero la idea de que pueden controlar mejor lo que conocen bien (su fábrica, su taller) se opone en cierta medida a una autogestión integrada y coordinada y lleva a algunos a remitirse al mercado, expertos y otros directores competentes. Después, cuando la descentralización es efectiva, millares de huelgas no bastan para reconstruir la unidad de la clase obrera.
Esto no significa que los marxistas revolucionarios consideren la adopción de mecanismos de mercado como algo a lo que oponerse por principio: la única cuestión de principios es, para nosotros, oponerse a la introducción del mercado capitalista. En ciertos ámbitos, las relaciones mercantiles no-capitalistas son inevitables en la transición del capitalismo al socialismo. En cambio, habrá tensiones entre las relaciones mercantiles y los valores sociales igualitarios de la clase obrera, y la vanguardia política de la clase asegurarse siempre de que en la forma de tratar esas tensiones se respeta la voluntad de la mayoría de los trabajadores. Así, en agosto de 1980, las veintiún apoyaban muy firmemente el principio del racionamiento —frente al principio de la libertad de precios-, la estrecha correlación establecida por el marxismo revolucionario entre el proceso de cialización de los medios de producción y el proceso de desaparición del Estado empezaba a ser percibida por amplios sectores luchando simultáneamente por socializar el sector estatal de la economia y por socializar el propio Estado. La lucha por la autogestión obrera de las empre. sas tomó rápidamente una dimensión más vasta. El movimiento de aspiraba a reemplazar las instituciones de tipo distinto, asegurando la existencia y la extensión de una verdadera democracia de los trabajadores y de los ciudadanos. La construcción de una República autogestionada, como aparecía en el programa de Solidarnosc, habría tendido a la formación de aparatos propios de un Estado en vías de socialización, es decir fundiéndose cada vez más con las masas, sometido a su control directo y asociándolas al ejercicio directo del poder. La burocrática caricatura de la planificación se habría visto reemplazada por una elaboración democrática del Plan, gracias a una amplia participación de órganos representativos de trabajadores y ciudadanos y a la posibilidad de presentar y debatir proyectos alternativos.
14. Una vez más, la revolución polaca confirma que en todas las revoluciones obreras, sean revoluciones sociales an-. ti-capitalistas o revoluciones políticas
anti-burocráticas, la clase obrera aspira a materializar su poder en instituciones propias de una democracia de consejos, combinando las ventajas de la democracia directa de masas con las ventajas de la democracia representativa. Los órganos de lucha por el poder (u órganos de doble poder) engendrados por movimientos masas, cuando éstos son dirigidos por la clase obrera, tienden de manera natural a adoptar la forma de consejos obreros en las empresas y de consejos de delegados de trabajadores a nivel territorial históricos son los comités de fábrica, y los soviets de la revolución rusa de
Como ya hemos señalado, los órganos dirigentes de Solidarnoso en las empresas, a nivel regional y a nivel nacional, fueron de hecho órganos nacientes de contrapoder democrático de los trabajadores. La democracia sindical, a cuyas normas estaban sometidas estos órganos, tenía los rasgos de una democracia de consejos. Los consejos obreros, órganos de control obrero de la producción y de lucha por la autogestión obrera de las empresas, que se apoyaban en asambleas generales de trabajadores (o de delegados, en las grandes); correspondían exactamente a este nuevo tipo institución. Las coordinaciones regionales de consejos obreros trazaban la vía de construcción del poder territorial de los trabajadores, y la aparición del comité de fundación de la Federación Nacional de la Autogestión (que preparaba la convocatoria del primer congreso de delegados de los consejos) indicaba la tendencia a la centralización a nivel nacional. El movimiento campesino independiente, organizado en el sindicato de agricultores individuales de Solidarnosc, llamaba a tituir nuevas formas de poder en las zonas rurales, basadas en la asamblea general del término municipal. Los nuevos órganos de gestión democrática que surgieron en las universidades que conquistaban su autonomía se acercaban a la forma de los consejos.
La clase obrera es portadora de la tendencia a la democracia de los consejos. Pero la revolución polaca demuestra que, cuando ejerce su hegemonia en el movimiento de masas, el modelo de democracia y de instituciones democráticas que preconiza es seguido de cerca —con inevitables variaciones— por los demás sectores sociales oprimidos que toman parte en la revolución. Así sucedió también en muchas otras revoluciones -piénsese en los consejos de campesinos pobres en la revolución rusa o en los de soldados en las revoluciones rusa, alemana y española-.
Esto no quiere decir que con el avance, ni siquiera con el triunfo, de la revolución antiburocrática desaparezcan inmediatamente las instituciones de la democracia parlamentaria y se imponga totalmente la democracia de •los consejos.
Incontestablemente, las traumaticas experiencias del stalinismo y de las dictaduras burocráticas han rehabilitado en el Este la empañada imagen del Parlamento. La idea de elegir un Parlamento por sufragio universal, con varias libertad de presentacion candidatos y de elegir realmente, era transcurso del ascenso revolucionario en Polonia. Para los marxistas revolucionarios no es conveniente oponerse a algo que aparece como una reivindicación democrática legítima de amplias tampoco pueden abandonar su crítica a la democracia parlamentaria y deben indicar claramente sus limitaciones.
Lo esencial es circunscribir las competencias de las instituciones de tipo parlamentario en un estado obrero de forma que no se socave el poder de los trabajadores, cuya legitimidad democratica se basa en un punto decisivo: quienes crean las riquezas materiales deben tener un derecho de decisión prioritario en cuanto a su utilización. Una idea de rancio abolengo en el movimiento obrero internacional, lanzada ya en Polonia por Oskar Lange en fue retomada por Solidarnosc para dar una solución a este problema se trata de la idea de una Segunda Cámara de la Dieta, la Cámara autogestionaria o socio-económica, según los proyectos más avanzados de Solidarnosc, debería ser elegida exclusivamente por los productores directos y concentrar en sus manos todo el poder económico del Estado. Una institución semejante podría ser considerada como una forma de transición hacia la democracia parlamentaria siguen existiendo. Al mismo tiempo, esta institución no sustituye a —ni es contradictoria con— un Congreso Nacional de Delegados de los Consejos Obreros o un órgano permanente salido de éste.
El proyecto de una "República autogestionada" combinaba la democracía de los consejos de autogestión y
formas de delegación de poderes, tanto políticos como económicos. Así pues, se intentó establecer un lazo dialéctico entre democracía directa y democracía representativa, y romper compartimentos institucionales, como la autonomía del aparato económico. Por otra parte, la propuesta de crear una segunda cámara en la Dieta, la Cámara autogestionaria, iba en el sentido de dar una salida nacional al desarrollo del doble poder y coordinar los consejos de autogestión. Así pues, se pretendía que la segunda cámara fuera a corto plazo una especie de contrapoder permanente frente a la Dieta burocrática, con la perspectiva de la República autogestionada: Elegida por los trabajadores, poder de elaboración y decisión de los consejos de autogestión, sino que pretendia ser, por papel de control, el fiador de la coherencia política y económica de éstos. También se trataba de asegurar la expresión democrática de pequeños propietarios de medios de producción, expresión que sólo el proletariado organizado puede garanti-
No obstante, las competencias precisas de cada una de estas cámaras y sus lazos con los consejos de autogestión no fueron definidos claramen-
Ciertamente, es necesario circunscribir las competencias de las institutipo parlamentario en un Estado de transición de forma que no se socave el poder directo de los traba•jadores. Pero por otro lado es posible formas que combinen camaras elegidas por sufragio universal y consejos de autogestión salgan a la luz en los procesos revolucionarios y se mantengan en el periodo de transición.
En realidad, la articulación de estas dos consignas depende del grado de desarrollo de los órganos de democracía directa y del grado de coordinación que tengan. En la fase de transición, su existencia reflejaría la dificultad del proletariado en entrada, debido al peso de la división del trabajo y su carácter heterogéneo, un sistema acabado de democracía de los consejos. Desde este punto de vista se puede considerar que, inversamente, el proletariado podrá, multiplicando y coordinando consejos de autogestión, acrecentar su potencia y limitar los peligros de reconstitución del parlamentarismo tradicional que puede implicar la existencia única de la primera cámara.
De esta forma, la dialéctica de la transición podia relación entre estos dos tipos de instirevolución traicionada": 'La fisonomía definitiva del Estado obrero debe definirse por la modificación de la relación entre sus tendencias burguesas y socialistas".
En una sociedad de transición en permanecen formas de propiedad de los medios productivos, el sistema de autogestión representa el poder, no del conjunto de los productores directos, sino de los productores del sector nacionalizado siendo hegemónica la clase obrera asegurar la expresión democrática, en los órganos de poder económico, de todos los productores directos, incluidos los campesinos y otras capequeños propietarios de medios de producción.
Tanto en la sociedad capitalista como en la sociedad de transición entre el capitalismo y el socialismo, la clase obrera es portadora de la forma más consecuente de tendencia a la democracía política. Y lo es por ser portadora también de un nuevo modo de producción que, en su fase superior, instaurará una democracía ilimitada, es decir un Estado de democracía obrera en vía de desaparición. Atacando el poder de la burocracía, la clase obrera no aspira únicamente a remplazar la dictadura totalitaria existente por la democracía de los trabajadores, sino a asegurar también la democracía de todos los ciudadanos. La democracía de los trabajadores se apoya en la cooperación entre productores y se basa esencialmente en los consejos obreros formados en las fábricas.
La experiencia de la revolución polaca confirma que la democracia de los ciudadanos, tal como surge en el marco de una revolución dirigida por la clase obrea, difiere profundamente de las formas propias a la democracía burguesa. Sin confundirse totalmente con la democracía de los trabajadores, adopta sus rasgos. Esto se ve claramente en los gérmenes de autogestión territorial que, bajo impulsos de autogestión obrera, aparecieron durante el último periodo del ascenso revolucionario en Polonia. La naciente autogestión territorial era una democracía de los ciudadanos, basada no en el mercado sino en la cooperación y en la ayuda mutua de los consumidores, de
los vecinos o en la solidaridad entre familias.
15. Incluso en una revolución, la maduración subjetiva de los trabajadores es resultado de un proceso complejo, incluso contradictorio, cuyos plazos pueden ser relativamente larrevolución polaca nenecesitaron casi un año y medio de duros combates, el curso de los cuales perdieron sus ilusiones, para decidirse a tomar en sus manos su destino. Pero este momento fue precedido por una maduración objetiva expresada a través de su comportamiento y, en particular, de las formas de lucha. Esta es una de las grandes lecciones de la revolución polaca.
agosto de 1980, es decir desde el comienzo mismo del ascenso revolucionario, la principal forma de de los trabajadores polacos, asumida como tal por Solidarnosc en sus luchas ulteriores, fue la huelga de masas pasiva con ocupación de em• El significado de esta forma de lucha, cuando se generaliza y se convierte en la forma principal, es mucho más importante que lo que parece a primera vista. Esto es lo que dice al respecto: "Independientemente de las reivindicaciones de los huelguistas, la ocupación temporal de las empresas asesta un golpe al idolo propiedad capitalista. Toda huelga con ocupación plantea en la práctica la cuestión de saber quién es el dueño en la fábrica: el capitalista o los obreros. Si la huelga con ocupa. ción plantea esta cuestión episódicamente, el comité de fábrica le da una expresión organizada". Algo muy similar sucede bajo el poder burocrátrico. No es el idolo la propiedad capitalista quien sufre el golpe, sino la disposición de los medios productivos por parte de la burocracia. La huelga con ocupación plantea en la práctica la cuestión de saber quién debe disponer de las fábricas y de sus productos: la clase obrera o la burocracia. Por la forma que tomaron los movimientos huelguisticos en Polonia, los trabajadores probaron su capacidad de poner a disposición de toda la sociedad las fábricas que ocupaban y los medios de producción en ellas concentrados, y
Men interés de Trotski señala igualmente que, por su aparición, el comité de fábrica nacido de una huelga con ocupación crea una situación de dualidad de poder en la empresa. Las comisiones de empresa, las direcciones regionales y la Comisión Nacional de Solidarnosc crearon de hecho una dualidad de poder a todos estos niveles, no solamente porque había nacido de una huelga de este tipo sino porque se pusieron al frente de nuevas huelgas con ocupahuelga activa, a la que llamaron las corrientes más revolucionarias de Solidarnosc. Según la concepción desarrollada el seno de Solidarnosc la huelga activa no se limitaba a plantear en la práctica la cuestión del poder económico, sino que debía resolverla por medio de una acción revolucinaria de masas. Más allá de la declaración de huelga con ocupación, los trabajadores debían reemprender la producción bajo la dirección de los comités de huelga, según planes alternativos elaborados por ellos. Estos planes reflejaban las verdaderas prioridades y necesidades sociales. Los comités debían crear guardias obreras de autodefensa, Gracias a la huelga activa de ámbito regional, y luego nacional, coordinada y centralizada por los órganos dirigentes de Solidarnosc, el poder económico debía ser arrancado a la burocracia. Una vez tomado firmemente manos por los trabajadores, debía ser devuelto por los comités de huelga de Solidarnosc a los órganos de autogestión obrera que se habrían consolidado definitivamente en el transcurso de la huelga activa y se habrían centralizado a nacional. Con la victoria de la huelga activa, los trabajadores habrían llegado a acumular las fuerzas necesarias para arrancar a la burocracia lo que le quedaba de su poder político. Arraigándose en las tendencias naturales y en las formas de lucha propias del movimiento obrero, la táctica de la huelga activa constituye una de las contribuciones más importantes de Solidarnoso a la estrategia general de la revolución política.
16. El ulterior desarrollo de la revolusión, y sobre todo su desenlace er oma del poder por el conjunto del pro letariado, habían acentuado inevitablemente las rupturas de intereses sociales y las oposiciones de orientación política, ya subyacentes durante los meses precedentes al golpe del 13 de Diciembre de 1981. Los intereses materiales de la mayoria del proletariado y los del campesinado independiente, de la pequeña burguesia urbana y de la "intelligentsia" privilegiada materialmente (sobre todo de su ala tecno-
crática), no son idénticos ni en lo inmediato, ni sobre todo a escala histórica. El simple debate sobre la refoma económica ya hizo aparecer divergencias claramente arraigadas en intereses sociales diferentes. Sin embargo, a todas estas capas les interesa liberarse de la insoportable tutela de la burocracia.
La clase obrera no puede diluir sus propios intereses históricos, ni el poder que conquista, en un ilusorio interés general de la en cuyo seno subsiste la división en clases y la división entre trabajo manual e intelectual. Construyendo el socialismo, debe asumir su supremacía en el ejercicio democrático del poder. Pero, a la vez, debe ganar a esta tarea revolucionaria a los más amplios sectores posibles, mer lugar al campesinado y a los demás grupos de productores independientes, y mantener con ellos una alianza sin la cual la progresión hacia el socialismo es imposible. Una alianza social muy lucha común contra el poder burocrático, que se constituye en torno a la clase obrera durante la revolución política, sólido punto de partida para ir en ese
La hegemonía de la clase obrera en el seno de la sociedad post-capitalista autogestionada se asegura a medida que, más allá de estas instituciones básicas del poder de Estado se afirman:
—La hegemonía global de la propiedad colectiva de los medios de producción, lo que no excluye la existencia, ni siquiera la preponderancia, de la propiedad privada en la agricultura y el pequeño comercio, pero si que excluye evidentemente toda dinámica de extensión progresiva de la propiedad privada a otros sectores económicos;
—la hegemonía global de la planificación sobre los mecanismos de mer-
—la progresiva limitación, sobre una base estrictamente voluntaria, de lo que subsista de propiedad privada y de pro-
--la protección —fundamentalmente mediante el monopolio estatal del comercio exterior— de la economía nacional respecto a las presiones del mercado capitalista o mundial y la creciente coordinación con la economía de los demás Estados obreros liberados de la opresión burocrática;
—la existencia de otros mecanismos económicos y políticos que impiden que una simbiosis entre el sector privado mercantil y el capital internacional finalice en una subordinación de la plani-
SUDARNOSE
. ficacion a las leyes del mercado;
limitación sistemáticos a todos los fenómenos de desigualdad social;
—el predominio del principio de solidaridad sobre el de interés material en las inversiones sociales; en el funcionamiento del Estado, en la educación oficial y, progresivamente, económica de todos los días;
—la educación y la práctica de una verdadera solidaridad internacional de los trabajadores, subordinar ninguna nación o nacionalidad luchando sistemáticamente contra cualquier prejuicio xenófobo y racista, sustitutos de la exaltación de un nacionalis-
Una revolución política antiburocratica, victoriosa en un país satélite de la burocracia soviética en Europa del Este,
— La autodefensa frente a presiones y amenazas de intervención militar o frente a la agresión, tanto de las burocracias dominantes de los demás Estados obreros como de las potencias imperialistas.
-Una ayuda internacionalista a todas las componentes de la revolución mundial, en primer lugar a su aliado inmediato: el movimiento obrero de los Estados obreros donde la dictadura burocratica se mantiene. IV. La duradera resistencia de las masas y sus principales lecciones
17. La dura derrota que sufrió la revolución política en Polonia el 13 de diciembre de 1981, consecuencia de la contrarrevolución política establecimiento del estado de guerra realizado por la dictadura burocrática, no se ha traducido en una derrota total, ni en un aniquilamiento generalizado del movimiento de masas. El paso de lugar a una resistencia de masas que permanece hoy y que constituye un fenomeno político sin precedentes en la histórica del movimiento obrero. Tanto la duracion de la resistencia como su extensión y tenacidad hacen de ella uno de los capítulos más gloriosos de la historia de las luchas de la clase obrera.
Esto confirma nuestra convicción de que la revolución polaca de 1980-81 fue una de las revoluciones proletarias más profundas y más dinámicas de este siapreciación anterior sobre el carácter sumamente prolongado del ascenso revolucionario: el 13 de diciembre esta revolución, lejos de haber agotado su dinámica y de haber entrado en una fase de decaimiento, se encontraba por el contrario en pleno ascenso. Esto se deduce claramente de las manifestaciones del 1º de mayo, de la huelga de un cuarto de hora el 13 de mayo, y del aniversario de los acuerdos de Gdansk el 31 de agosto de 1982. Entonces las masas salieron a la calle siguiendo el llamamiento de la dirección clandestina de Solidarnosc en más de 80 ciudades del país, transformando los principales centros industriales y urbanos en teatro de encarnizados. enfrentamientos con las fuerzas represi-
18. La prosecución de las luchas de masas tras el 13 de diciembre y su transformación en un amplio movimiento de resistencia merecen una explicación. Para comprender este fenómeno no basta con reconocer que la revolucion polaca se encontraba en pleno auge en el momento del golpe contrarevolucionario.
Hay que tener también en cuenta los aspectos cualitativos esta revolución. Es cierto que se notan graves limitaciones a nivel programático y político, dada la ausencia de un partido obrero revolucionario, o incluso de un núcleo socialista revolucionario organizado, y dado el carácter todavía embrionario del proceso de diferenciación política.
Pero cuando se examina el grado de conciencia de clase de las fuerzas revolucionarias implicadas en esta revolución se constata que tenía un nivel medio muy elevado. Esto se explica por los rasgos distintivos de la lucha de la clase obrera en los Estados obreros sometidos a la dominación de la burocracia totalitarista. Por una parte, en tiempos "normales" la actividad independiente y la auto-organización de la clase obrera son imposibles; el grado de atomización es extremo; el aparato represivo es capaz de intervenir más rápidamente que en el "marco de funcionamiento habitual del capitalismo; es difícil preservar conquistas parciales. Todo esto impide, o al menos obstaculiza, la centralización de experiencias, tanto desde el punto de vista de las reivindicaciones inmediatas como de las actividades de la clase obrera. En consecuencia, una lucha generalizada y duradera no puede entablarse más que si amplios sectores de la clase obrera han podido, a pesar de todo, pasar por experiencias de luchas previas de las que han asimilado las lecciones y si han alcanzado un nivel de conciencia media relativamente elevado y homogéneo, así como la capacidad de concretar las principales aspiraciones inmediatas de las masas.
Precisamente éste era el caso en Polonia en agosto de 1980. La huelga nacional sobrevino en un momento en el la clase obrera polaca —o, al menos, gran parte de ella— ya era capaz de defender reivindicaciones reconocidas por todos y de comportarse de forma homogénea en la lucha.
Por otra parte, la debilidad estructural de la burocracia se hace evidente cuando sufre una crisis de cominación y ve amenazado su poder por la entrada en liza de la clase obrera. Además, como muestra la experiencia de la revolución polaca, una crisis tal puede revelarse muy difícil de resolver por medio de una "normalización" de la dictadura burocrática. En este sentido, lo que pasa en Polonia es una excelente verificación empírica de nuestra teoría tradicional sobre la naturaleza de clase del Estado en la URSS y en los países de Europa del Este. No solamente no hay
ninguna razón para cuestionar esta sino que hay que defenderla como la única válida.
Dieciocho meses de ásperas luchas, confrontaciones burocrático, dieciocho meses buscando soluciones para ataques de este poder y para tomar las riendas en sus propias manos, enriquecieron enormemente el nivel de conciencia alcanzado por las masas en agosto de 1980. Si el grado de madurez alcanzado y su traducción en términos organizativos no pudieron impedir la derrota del 13 de diciembre, si creó sin embargo una sólida base para resistir a la contrarrevolución burocrática.
Es innegable que la experiencia del autogestionado dió lugar rápidamente al deseo de generalizar dicha experiencia: de ahí la idea de una República autogestionada. Hoy como entonces, la aspiración a una República autogestionada no está únicamente en quienes son plenamente conscientes de la cuestión del poder y de que sólo podrá ser resuelta por la vía revolucionaria. Hay que comprender la fuerza y la dinámica del sentimiento tan extendido entre los trabajadores polacos de que política, medida tomada por el Estado tiene legitimidad a menos de haber sido concertada y negociada con el sindicato Solidarnosc. A ojos de los trabajadores, éste aparece no solamente como el único depositario de la legitimidad obrera sino como el único que puede dar legitimidad al mismo Estado: Si tal convicción no es suficiente de por sí para llevar a la revolución polaca a la victoria, si constituye sin embargo el fundamento de una resistencia tan masiva y prolonaada. En la afirmación favorita de los militantes de Solidarnosc, »somos sujetos, no objetos», se encuentra el factor subjetivo fundamental de esta resisten-
19. En las primeras horas y los primeros días de la huelga general organizada por Solidarnoso para res ponder a la instauración del estado de guerra, el movimiento de masas adoptó retirada progresiva. Esta táctica contri- una táctica de resistencia buyó decisivamente al desarrollo de las luchas ulteriores. En la gran mayoría de las empresas ocupadas por los trabajadores, donde frecuentemente la decisión inicial había sido organizar la de fensa activa y volar la fábrica o las insindustriales importantes si hubiese sido preciso, esta actitud cedió rápidamente el paso a una evaluación más realista de la relación de fuerzas, lo que supuso adoptar una táctica más correcta que permitió preservar una parte importante de las fuerzas del movimiento de masas, evitando así exponerse inútilmente a los golpes del aparato represivo.
Solidarnosc no estaba preparado a resistir eficazmente un golpe contrarrevolucionario general, ni mucho menos a derrotarlo. El 13 de diciembre fue la hora de la verdad que evidenció la desfavorable relación de fuerzas del movimiento de masas, allí donde los dirigentes sindicales que pudieran escapar a las 'masivas detenciones de los primeros momentos encabezaron las huelgas con ocupación y aseguraron una retirada organizada y con el mínimo posible de pérdidas, la resistencia se desarrolló a continuación más rápidamente, de una forma más orgánica y coherente. Así fue particularmente el caso en la Baja Silesia. Por el contrario, en la Alta Silesia, los mineros de Solidarnosc había organizado espontáneamente la resistencia, recurriendo a los métodos de la defensa activa u ocupando los pozos hasta el límite de sus fuerzas. Pero llegó un momento en que la sed, el hambre y el agotamiento general les forzaron a rendirse. En donde disponían de un rudimentario armamento, fabricado por ellos mismos, los mineros mantuvieron con frecuencia heroicas batallas contra los ZOMO: así dieron nuevos mártires a la clase obrera polaca los mineros de la mina Wujek. Sin embargo, estas formas de resistencia contribuyeron a ampliar la derrota de Solidarnosc en esa zona, debilitando considerablemente la resistencia posterior. Con su ejemplar acción, los mineros de Wujek demostraron una vez más que el armamento de los trabajadores y la violencia de masas son eficaces en el enfrentamiento con el aparato represivo. Pero vistas las circunstancias, condenada a fracasar. Numerosos trabajadores polacos dedujeron de estos rechos que la violencia de masas era inútil y debia ser rechazada. Por su parte, los principales dirigentes de la
Baja Silesia llegaron a la conclusión totalmente insistiendo en que su propia táctica de resistencia pasiva había resultado ser la única posible, reconocieron que si los trabajadores de todo el país hubieran estado preparados para la resistencia activa al mismo nivel que los de Wujek.
esta forma de lucha no solamente habría sido justificable, sino que habría podido hacer fracasar el golpe contra-
revolucionario. No obstante, algunos elementos de vanguardia, no las masas, llegaron a esta conclusión.
20. El carácter relativo de la derrota del 13 de diciembre, el paso a la clandestinidad de las fuerzas más activas de Solidarnosc y el desarrollo de una resistencia de masas frente a la contrarrevolución burocrática originaron la idea de una sociedad clandestina (también llamada a veces sociedad independiente). Puede tratarse ambiguo si lleva a la idea del desarrollu espontáneo de una sociedad alternativa y si anima la ilusión de que sería posible evitar plantearse el problema del . enfrentamiento burocrático. Pero el valor político de esta idea reside en la correcta apreciación de que hay que organizar la resistencia apoyándose en amplias capas sociales de forma que se preserve y apoye una fuerza militante en el seno de
La experiencia demostró que la existencia del sindicato clandestino Solidarnosc en el interior de las empresas no sólo era posible sino que representaba la columna vertebral de la sociedad clandestina. Todo depende de su reconstrucción: la eficacia de la resistencia cotidiana, el frente de rechazo, la formación de una conciencia social independiente, desenlace luchas parciales a nivel económico y político, y finalmente, la preparación y el de la huelga general o de otras venideras. cotizaciones abonadas en las empresas donde Solidarnosc ha podido mantener su organización en la clandestinidad constituyen una sumamente importante para la resistencia. Han permitido a las comisiones de sindicato clandestino asegurar una ayuda material a sus miembros, crear cajas de préstamos; ayudar a las familias de los sindicalistas encarcelados o despedidos y organizar vacaciones para los hijos y las familias de los trabajadores: La fuerza de la organización Solidarnosc en las empresas ha garantizado el boicot a los nuevos sindicatos del Estado, permitiendo presionar a los inspectores sociales del trabajo y obligar a los directores de empresa a tomar en cuenta los intereses de los trabajadores. En ciertos casos, esto ha permitido utilizar formas abiertas de actividad, ya sea formalmente por medio de consejos obreros o informalmente . hombres de confianza en los talleres:
constatar. Solidarnosc, en tanto que sindicato, estaba bien implantado en las empresas de los centros industriales en los que direcciones regionales captado mejor las posibilidades de organización en los ámbitos de trabajo así como el papel central reservado al sindicato en las estructuras y actividades de la sociedad clandestina. Desde este punto de vista, la existencia de una dirección consciente se reveló como algo crucial. El grado de implantacion mencionado era tanto mayor cuanto más elevado fuera el nivel de coordinación de las estructuras sindicales de base dirigidas por las comisiones de empresa: en primer lugar a nivel regional, a partir de las empresas grandes de cada región; luego a nivel local, entre empre. sas cercanas. En las regiones donde las direcciones de Solidarnosc se pronunextrema de la organización y de sus actividades y donde descuidaron el trabajo de empresa, las consecuencias han sido muy nefastas para Solidarnosc y para el conjunto de la sociedad clandestina.
La sociedad clandestina cubre toda una serie de actividades, iniciativas y formas de organización autónomas que se desarrollan ocultamente en los más diversos sectores de la sociedad. Su fi-
Yes impedir que el burocrático y sus aparatos —represivos, políticos e ideológicos- dispersen la vanguardia social, atomizando y dividiendo a la clase obrera y demás capas oprimidas para debilitar la conciencia social. La sociedad clandestina permite preservar las fuerzas más activas del movimiento social y acumular otras nuevas. La prensa clandestina desarrollada en Polonia constituye un fenómeno sin precedentes, desde el punto de vista de su amplitud —tantopor el número de títulos como por su tirada-, tanto más si se completa con al publicación de libros y por emisiones radiofónicas clandestinas, regulares en algunas regiones.
El conjunto de estas actividades ha creado una red independiente de circulación de la información y constituye un medio esencial para el debate y el intercambio de experiencias. Las universidades volantes, los círculos de autoformación representan otro aspecto de la sociedad clandestina. Mucho más limitado que las actividades de información, este tipo de iniciativas ha permitido sin embargo preservar ciertos espacios para una educacion, una cultura y una enseñanza independientes. Ha fomentado la libertad de pensa-
miento, permitiendo la formación cultural de sectores de la juventud y de numerosos cuadros obreros. Ha permitido, en la práctica, mantener viva la alianza entre la clase obrera y los elementos más activos y abnegados de la intelligentsia democrática. Gracias a la política enfocada a construir la sociedad clandestina, apoyandose sobre todo en la reconstrucción y en la actividad de las estructuras de empresa, ha sido posible hacer que una parte sustancial de la prensa clandestina se publique directamente en las empresas y que las iniciativas de auto-educación den lugar al montaje de universidades obreras y de clubs obreros de debate.
Men todas partes. La implantación de la sociedad clandestisido mejor allí donde se ha articulado sólidamente con el sindicato clandestino, mucho más débil en sus estructuras y en su arraigo entre la clase obrera allí donde las direcciones de Solidarnosc descuidaron el trabajo directamente sindical y donde las actividades independientes de formación, edición, se centraban en la
La propia idea de construir una sociedad clandestina, en la medida en que se centra en la clase obrera, constituye una de las principales aportaciones de Solidarnosc a la estrategia de resistencia de masas en una situación contrarrevolucionaria. nación Provisional (TKK) del sindicato Solidarnoso creó las condiciones para formar una dirección central del movimiento de resistencia. La necesidad de esta dirección era ampliamente sentida entre los militantes sindicales. No obstante, Solidarnoso ha vivido una crisis de dirección casi permanente desde el 13 de diciembre, con repercusiones negativas para el conjunto del movimiento de masas. La misma existencia de una dirección central se hace difícil a causa de diversos factores objetivos. Pero, además, una serie de dificultades subjetivas surgieron en el seno de la TKK, impidiéndole mano las riendas de la dirección de So-
De hecho, apareció mas como autoridad moral que como verdadero órgano de dirección o de coordinación; lo que, de rebote contribuyó a arruinar su autoridad moral.
Oscilaciones políticas, inconsecuencias, errores y a veces un empirismo extremado acentuaron peligrosamente esta crisis de dirección en el otoño de
1982. La TKK no había sabido apoyarse en el enorme potencial militante y en la radicalización que se había abierto paso durante las formidables movilizaciones de masas del 31 de agosto de ese año. Esto trajo consigo la subsiguiente desmovilización y el hecho de que Solidarnosc fuese tomado por sorpresa cuando, el 8 de octubre, la Dieta decretó su ilegalización.
La crisis de dirección se tradujo en una incapacidad de avanzar una estrategia y un programa de lucha adecuados para Solidarnosc.
La vieja estrategia de la revolución auto-limitada que había llevado a Solidarnosc a la derrota del 13 de diciembre continuó prevaleciendo en la actitud política de la TKK durante todo el primer año de resistencia. El fatalismo geopolítico, basado en la convicción de que toda amenaza seria al poder burocratico supondría automáticamente respuesta de la burocracia soviética y sus aliados del Pacto de Varsovia que llevaría al aplastamiento militar, tuvo efectos paralizantes. Continuó alimentando la ilusión de que era necesario conseguir un compromiso con la buropolaca que permitiera la coexistencia del movimiento de masas independiente y el poder burocrático y que obligara a éste a liberalizarse. Esta actitud fatalista condujo a adoptar una postura sumamente inconsecuente en lo que cóncierte a la estrategia de la huelga general.
Bajo la presión de las corrientes más radicales y al mismo tiempo gadas a los trabajadores de la gran industria —tendencia representada en el seno de la TKK sobre todo por la dirección de la Baja Silesia— la TKK consiguió un fragil compromiso que le permitió, en el marco de un equilibrio Inestable, adoptar la declaración -programa de enero de 1983-. Esta declaración suponía un verdadero paso adelante para superar la crisis de estra. tegia: además de sistematizar algunas adquisiciones de la sociedad clandestina, expresaba por primera vez la renuncia a buscar una reconciliación nacional, reconocía la necesidad de derrocar el régimen burocrático tal como aparecía desde el 13 de diciembre y señalaba que preparar la huelga general constituía uno de los ejes centrales de la actividad de Solidarnosc, con el fin no sólo de resistir sino de romper la dictadura.
Pero la declaración-programa de la TKK no trajo consigo un giro político real. La incapacidad de traducir estos
avances en un programa de acción y de transición, junto con la resistencia que ciertos miembros de la TKK oponían a esas nuevas perspectivas, limitaron los efectos políticos potenciales de dicho documento, que tuvo poco eco entre las masas. Dado que no concluía en tareas concretas ni en formas de acción y de organización acordes con los objetivos reseñados, su contenido corría el gran peligro de quedarse en letra muerta.
Estas debilidades políticas de la dirección remiten a un elemento importante que es necesario destacar: en su inmensa mayoría, las decenas de miles de militantes que aparecieron como cuadros de Solidarnosc en su fase legal entraron por primera vez en la política y en la actividad sindical durante ese período. En lo esencial, el movimiento clandestino sólo puede apoyarse en las experiencias acumuladas durante esos dieciocho meses, lo que explica en gran parte las dificultades para superar obstáculos.
22. Sin embargo, en el propio interior de Solidarnosc, particularmente entre los sectores más avanzados a nivel político, había una serie de experiencias que permitían entrever una salida a esta crisis de orientacion estratégica. Algunos de estos sectores, que ante todo habían apostado por la reconstrucción de las estructuras sindicales de empresa para desarrollar la sociedad clandestina, ya habían conseguido crear una verdadera dirección a escala regional, estrechamente ligada a los bastiones industriales, gracias a la exisasociaban a representantes de estas empresas y eran capaces de tomar deesenciales basándose encuestas realizadas en los puestos de trabajo. Todo esto en torno a un objetivo estratégico claramente definido —la huelga general— basado en la convicción de que, a largo plazo, la cuestión sería la relación de fuerzas entre el poder burocrático, incapaz hasta entonces de imponer su normalización, y el movimiento social con un potencial preservado. Pues inestable romperse en cualquier momento, de forma más o menos brutal, podía engendrar una dinámica de huelga general si la ruptura se efectuaba a favor del movi-
La experiencia el buen fundamento de este análisis. Al día siguiente de las masivas manifestaciones del 31 de agosto de 1982, el 80% de los trabajadores de las grandes empresas de la Baja Silesia estaban dispuestos a iniciar la huelga general. La dirección regional, que estaba de acuerdo en iniciar al proceso, tuvo que dar marcha atrás al tomar conciencia de la gran desigualdad de preparativos que en este terreno existía a nivel nacional y del peligro que ello representaba. Apenas un mes más tarde, el 12 de oc tubre, respondiendo a la ilegalización de los trabajadores de los astilleros de Gdansk tomaban la iniciativa de lanzar una huelga reconducible, concebida como posible preludio de una huelga con ocupación a nivel nacional. Su iniciativa encontró un eco favorable en numerosas empresas-clave del país en las que los trabajadores se mostraban decididos a seguir el ejemplo de Gdansk. Finalmente renunciaron a ello, vista la postura de la TKK que llamaba a'organizar en fecha posterior una acción nacional de protesta —decisión que debía conducir al fracaso de la huelga del 11 de noviembre-. En un contexto de exacerbación de las tensiones sociales, cualquier iniciativa de este tipo puede originar una huelga
Desde este punto de vista, los dirigentes de Solidarnosc de la Baja Silesia resaltaron varios puntos muy importantes para la estrategia de la huelga general:
—en primer lugar, demostraron la necesidad de realizar, a partir de las organizaciones sindicales de empresa, luchas parciales por reivindicaciones inmediatas que permiten elevar el nivel de organización, la conciencia social y la aptitud para la lucha de los trabajadores. En su declaración-programa de enero del 83, la TKK reconocía que las luchas económicas y, en general, las luchas parciales constituyen un esencial de la actividad de Solidarnosc. Tales luchas -normalmente huelgas cortas o huelgas de advertenciatuvieron lugar en muchas empresas para protestar contra las deplorables condiciones laborales, a veces inhumanas, contra los salarios impuestos por la burocracia, en defensa de obreros despedidos por sus actividades sindicales ilegales, etc. Pero su gran debilidad residía en la falta de coordinación. No obstante, la semana de protesta organizada en las principales empresas de Wroclaw, bajo la dirección del Comité regional de huelga, demostró que tal coordinación era posible y. confiere a las luchas parciales una dimensión cualitativamente superior;
-en segundo lugar, insistieron en la importancia de asegurar la defensa de
las empresas ante el asalto de las fuerzas represivas durante la huelga general. En el verano de 1982, extrayendo las lecciones de la derrota del 13 avanzados debatían sobre la idea de la huelga general con defensa activa de las empresas. Por su parte, la dirécción concretó esta idea, proponiendo la creación de guardias obreras en las principales fábricas, así como su centralización bajo responsabilidad directa de las direcciones regionales;
-en tercer lugar, y por vez primera en * la historia de Solidarnosc, plantearon correctamente la cuestión de la intervención militar soviética, demostrando que estaba ligada al estado de la rela ción de fuerzas, siendo mayor el riesgo si el grado de organización de combatideterminación del movimiento social era más débil;
—en cuarto lugar, intentaron definir las condiciones indispensables para la victoria de la huelga general, sin limitarse a reconquistar las libertades sindicales, convencidos de que la toma de trabajadores durante la huelga general debería desembocar en el control obrero de la . producción o, incluso, en formas mas avanzadas de control económico.
El punto débi! de los proyectos más avanzados sobre la estrategia que la clase obrera polaca deberia adoptar con miras a un nuevo ascenso de la revolución política era la falta de perspectivas para resolver la cuestión del aparato represivo, la milicia o el ejército. Hasta el momento, a pesar de experiencias tan elocuentes como el golpe contrarrevolucionario del 13 de diciembre, ni siquiera
Solidarnosc maduros en su reflexión han comprendido la imperiosa necesidad de realizar un trabajo de propaganda y agitación en las filas del aparato represivo, a fin de preparar las condiciones que permitirán paralizar este aparato, dividirlo y ganar a los trabajadores de uniforme para la causa de la clase obrera cuando llegue el enfrentamiento directo con el
Incluso entre los dirigentes lúcidos siguen existiendo ilusiones sobre la posibilidad de un proceso pontáneo de descomposición y parálisis del aparato represivo, sin que se dé una intervención política previa en su seno de las fuerzas más activas y más conscientes del movimiento social. Por otra parte, hay que subrayar quienes mantienen la estrategia de la huelga general en Solidarnosc están 'todavía en minoría y no están exentos de vacilaciones en sus posiciones.
23. La derrota del 13 de diciembre obligó al movimiento de masas a realizar un repliegue parcial hacia la Iglesia. Al reprimir la dictadura burocrática toda Iglesia pasó a ser la única institucion legal que mantenía cierta autonomia frente al poder estatal. Era pues natural que las masas, buscando espacios de volviesen nacia ella. Este repliegue tuvo de reunión, implicaciones ideológicas, como por ejemplo un aumento del fervor religioso constatado masas y, en poder espiritual de la Iglesia. La peregrinación de Juan Pablo II no hizo sino alentar esta situación.
Pero de esto no se deduce automáticamente una adhesión política de las masas a la Iglesia en tanto que ins-
Solidarnosc demostró aptitud real de la clase obrera —incluso en circunstancias tan difíciles y a pesar de su apego al cristianismo- de preservar su independencia política respecto a la Iglesia. La política conciliadora del sector de la jerarquía católica expresada en boca del Cardenal Glemp no fue seguida por las masas. Por el suscitó críticas frecuentemente muy duras, en la prensa clandestina y; de forma más general, en amplios sectores del movimiento de
La actitud crítica respecto a la Iglesia aumentó considerablemente en relación al período anterior. Paralelamente, el movimiento de repliegue de las masas hacia la Iglesia introdujo en el seno de la institución profundas contradicciones que la jerarquía tiene mucha dificultad en dominar. Numerosos curas de parroquias se pusieron a colaborar con el movimiento de masas y con el clandestino Solidarnoso, expresando las aspiraciones de las masas homilías dominicales. Salieron a la luz controversias políticas bastante evidentes entre una parte del bajo clero y la jerarquía. Ciertos obispos, particularmente los que estaban más ligados al campesinado, adoptaron una actitud de severa condena respecto a la dictadura burocrática y propusieron iniciativas concretas en favor de una alianza obrero-campesina. En su prisa por restablecer la plena disciplina en el seno de la Iglesia, la jerarquía católica cedio ante las presiones de la burocracia que exigía el cese de las actividades subver-
sivas del bajo clero. De manera cada vez insistente, parroquias y a los curas, uno por uno, para que abandonaran sus contactos con la clandestinidad y toda acțitud benévola hacia el movimiento de ma. sas. De aquí proviene, al parecer, la reacción, que se pudo constatar en el seno de Solidarnoso y de las masas trabajadoras, de creciente desapego respecto a la institución eclesiástica.
24. Tanto el desarrollo del movimiento de masas como la crisis de conjunto de la burocracia hicieron fracasar la política de normalización de la que se jactaban Jaruzelski y su camarilla en el. momento del golpe de fuerza de diciem-
1982, desde el punto de vista económico, social y político.
La reforma económica, cuyas líneas maestras definidas en el otoño de 1981 sobre todo una mayor autonomía para las empresas junto con una mecanismos mercado, se vió vaciada de su contenido antes incluso de haber podido comenzar a ser aplicado. La fijación de los precios desde las instancias centrales del poder que afectó, desde febrero de 1982, a la mayor parte de los bienes y servicios; la puesta en marcha programas operativos —prioridades de producción decretadas en ciertos sectores y para ciertos productos- que afectan a cerca del 50% de la producción industrial; la militarización de las principales empresas del pais, dando todo el poder de decisión a las instan cias centrales de la burocracia y provocando un desbarajuste sin precedentes, incapacidad militares a los que debían someterse los directores de fabrica; la decisión de frenar brutalmente las importaciones en los dos sectores que gravan más la deuda exterior respecto a Occidente —cereales y tecnología— y los estrangulamientos resultantes tanto en la agricultura como en la industria: éstos son otros tantos elementos directamente contradictorios intenciones de la burocracia de descen-. tralizar la dirección de la economía.
Sigue la crisis en la agricultura y la burocracia no ha conseguido mejorar la campesinado, dada la persistente falta de medios de producción y de materiales de construcción que ya en el periodo anterior escaseaban cruelmente. Las importaciones de
-disminuídas drásticamente— de destinan en su casi totalidad a las granjas estatales y a las cooperativas, excluyendo así a la inmensa mayoría de los productores agrícolas. El proyecto de sustituir las importaciones por el desarrollo del cultivo de maiz fracasó, ya que los campesinos no disponían de las máquinas necesarias. El transporte de la producción agricola, los medios de almacenamiento y otros servicios que necesitan los campesinos no son objeto de mejora alguna a pesar de que están en estado lamentable.
Para neutralizar al campesinado, algunos de cuyos sectores realizaron acciones huelguísticas en la entrega de producción, en julio de 1983 la burocracia decidió satisfacer una de las reivindicaciones esenciales apoyada por Solidarnosc, estableciendo constitucionales para la perennidad de la propiedad privada.
Uno de los mayores fracasos de la dictadura burocrática ha sido su incapacidad de meter en cintura a los trabajadóres en el proceso productivo, tanto por razones objetivas como subjetivas. La cada vez mayor discontinuidad del proceso de producción, vistas las dificultades de las empresas en proveerse de materias primas y piezas de recambio, lleva más que nunca a los directores de fábrica a practicar una política de empleo extensiva a fin de minimizar las pérdidas financieras resultantes de esta producción por medio de una elevación de los costes salariales: una forma como otra cualquiera de asegurarse el mantenimiento de las subvenciones y de los privilegios relacionados con un cierto nivel de costos de producción. Los trabajadores aprovechan la enorme de fuerza de trabajo así creada para plantear formas de resistencia - consciente o no- a la política de la burocracia. Se constata un neto crecimiento de la movilidad de empleo ya que los trabajadores no dudan en abandonar empleos que juzgan demasiado duros o mal remunerados a cambio de otros más suaves y mejor pagados. La tentativa del gobierno de institucionalizar formas limitadas de trabajo forzoso (eliminando el derecho del trabajador a cambiar de empleo —una especie de asignación parcial al puesto de trabajo—) ha resultado un fracaso, al menos parcial, en la medida en rechazan contratarse en empresas regidas por este tipo de ley. De forma general, los esfuerzos de la burocracia en dividir a los trabajadores utilizando el arma de las diferenciaciones y los privilegios, especialmente a nivel de salarios, no han tenido éxitos más que muy limita-
dos, dado el contexto de crisis economica y la capacidad de resistencia de que ha hecho gala la clase frente a esta
Así pues, no hay nada de extraño en el hecho de que, dos años después de la puesta en vigor de la susodicha normalización, y según la propia prensa ofidominantes economía polaca fuesen la anarquía, la incoherencia, la inestabilidad y la cons. tatación por parte de todos los especia listas autorizados de que la reforma no había tenido efectos.
En el plano social, la creación de los nuevos sindicatos, con los que la burocracia deseaba hacer una correa de transmisión que le permitiese restablecer un control directo sobre los trabajadores, ha resultado un fracaso particuboicot lanzada por la dirección clandestina fue ampliamente seguida, particularmente en las empresas grandes, bastiones de Solidarnosc. En las fábricas de varios miles o incluso varias decenas de miles obreros, sindicatos fueron incapaces de juntar más allá de algunos cientos de miembros, además cifras oficiales infladas artificialmente.
La capacidad relativa del poder para imponer la puesta en marcha de estructuras sindicales oficiales en los sectores tradicionalmente menos organizados, pequeña empresa o administración, no puede enmascarar el hecho de que en 1983 sólo un 45% de los militantes del POUP se habían afiliado a estos sindicatos: hay que destacar que el miedo a represalias por parte de los. militantes clandestinos es un factor de disuasión bastante eficaz en las empresas grandes.
Igual que con los nuevos sindicatos, la ilusión de la creación del PRON (moviamiento patriótico de renacimiento nacional), que supuestamente iba a atraer a amplias masas, tampoco duró mucho tiempo. La incapacidad de sus representantes oficiales de constatar exactamente miembros y actividades condujo rápidamente a la burocracia a poner en sus declaraciones sobre este nuevo paso hacia delante de la vía de la unidad y del socialismo.
La utilización de la represión diracta y brutal, la utilización de la policia secreta para acosar a los militantes clandestinos, con detenciones, encarcelamientos y condenas de numerosos militantes de Solidarnosc, son los principales instrumentos que han permitido al poder anotarse tantos. Pero la lucha fraccional que enfrenta entre sí a los representantes de los diversos aparatos — ejército, milicia, policía secreta, administración, aparato del partido — y a diversas camarillas del interior de la burocracia, así como los puntos de vista muy diferenciados que expresan los duros y los que se llaman liberales en cuanto al uso de la represión, dejan ver la inestabilidad de la situación y la fragilidad de la relación de fuerzas. V. El alcance internacional de los acontecimientos de Polonia
25. La instauración del estado de guerra inflingió un grave golpe no sólo al proletariado polaco sino al conjunto del proletariado internacional. La lucha Solidarnoso habia sido uno de los de trabajadores puntos más avanzados de la lucha del proletariado a escala mundial. Representa una experiencia sin precedentes en la historia de la lucha contra la dictadura burocrática y en la voluntad obrera de una socialización efectiva de los medios de producción y de la riqueza social.
En esta lucha entre un gobierno burocrático y las masas, los marxistas revolucionarios estuvieron y están con las masas. El estado obrero no sufría ningún asalto del imperialismo para reinstaurar el capitalismo. En la propia Polonia, ninguna fuerza social consistente quería o podía reintroducir la apropiación privada de los medios de producción. Lo que se atacaba era la burocracia y su dictadura, que nan usurpado el poder del Estado obrero. El proletariado tendía a cuestionar radicalmente el poder en el seno de una minoría privilegiada, defendido por todo un aparato represivo. La eliminación de la casta burocrática no podía más que reforzar, y no debilitar, la propiedad colectiva, reforzar, y no debilitar, a la clase obrera a escala internacional.
En la práctica, liquidar el poder burocrático habría demostrado a las masas del mundo entero, que la economía y la sociedad podían ser dirigidas por el conjunto de los trabajadores. Se habría dado un paso de gigante hacia el socialismo. Habría tenido profundas influencias en el comportamiento de los trabajadores, tanto en la URSS y en Europa Oriental, como en los países imperialistas, siendo un revulsivo tanto para la revolución política antiburocrática como para la revolución pro-
letaria. Esto es lo que, sustancialmente, explica la Santa Alianza realizada desde Wall Street hasta el Kremlin, contra la revolución polaca.
El Kremlin, no pudo hacer otra cosa que felicitarse al aplicados diligentemente, sin verse obligado a participar directa y masivamente en la represión. El precio de tal participación habría sido demasiado grande, política y materialmente. general Jaruzelski suyos al tratar de acabar con Solidarnosc, no sólo defensus propios burócratas polacos, defendían también los del conjunto de los regímenes burocráticos. El reflejo autodefensivo de la burocracia fue total: es lo que ellos Ilaman internacionalismo proletario.
Cualquiera que sean sus motivos, quienes se alinearon con las posiciones del general Jaruzelski, defendieron de hecho, los intereses de los burócratas frente a los del proletariado. A este respecto, las motivaciones de los dirigentes cubanos o nicaraguenses son evidentemente muy diferentes de las de los dirigentes del Partido Comunista Francés (PCF), por no hablar de los dirigentes del Partido Comunista Alemán (DKP), o del PC de Estados Unidos. Pero el significado objetivo de la posición adoptada es el mismo.
El verdadero internacionalismo proletario reclamaba un apoyo activo y una solidaridad activa con los trabajadores polacos, contra la burocracia polaca y
26. El interés fundamental de la burguesía internacional era que cesara el alarmante ascenso de la revolución política antiburocrática en Polonia. Este cuanto que estaba en juego no solamente el riesgo de una extensión de las experiencias auto-organizacion obrera hacia los países capitalistas, millones de dólares de deuda y lo que ésta implica. Por esta razón los portavoces más representativos del imperiadel golpe Jaruzelski, habían tomado posición a favor del restablecimiento del orden y de la vuelta al trabajo de los obreros en como condición para renegociar la deuda. Inmediatamente después del golpe, periódicos que hablan en nombre del gran capital, tales como el. Wall Street Journal, el Washington Post, Le Figaro, así como portavoces oficiales de los gobiernos germano-occidental y británico, reiteraron análogas posiciones: «la mayor parte de los banqueros piensan que un gobierno autoritario es bueno, ya que impone la disciplina».
El cinismo de la burguesía resplandece en la forma en que esta opción fundamental - que se corresponde con las posturas anti-sindicales y antiobreras que la burguesía imperialista adopta en todo el mundo- va ligada a una demagógica campaña de propaganda que finge defender a Solidarnosc y condenar el golpe. Se trata de una opemitificación sacar provecho, en sentido pro-capitalista y anti-comunista, de la natural repulsa que provoca en el seno de amplias capas de la clase obrera internacional la represión contra los sindicalistas polacos. Esta embaucadora apunta a objetivos ideológicos y políticos concretos:
—Con, el pretexto de la necesidad de hacer frente a la intervención soviética y el totalitarismo, Washington aprovechó la coyuntura internacional para incrementar su ayuda a las sanguinarias dictaduras de América Central y reclamar el cese de todas las restricciones de la ayuda militar a la dictadura turca, bastión de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN).
-Diversos gobiernos imperialistas lanzaron campañas para justificar sus esfuerzos de remilitarización, con los recortes presupuestarios que suponen en los gastos sociales. Los generales polacos, el POUP y el Kremlin ofrecieron a la reacción la ocasión soñada para intentar hacer retroceder las movilizaciones anti-militaristas.
-Finalmente, sin reparar en medios, la burguesía imperialista, con el inestimable apoyo de las burocracias sindicales y de las fuerzas reformistas y es. talinistas, trató de poner a los trabajadores de los países capitalistas ante el dilema: o austeridad con el sistema democratico o riesgo de una sociedad totalitaria, imponiendo paralelamente la austeridad. La burguesía utilizó este último argumento para reforzar su propaganda anti-socialista y anticomunista general.
El concierto anti-obrero de las fuerzas imperialistas era armonioso. Pero en un contexto marcado por la crisis económica y el desarrollo de la revolución colonial, la crisis polaca suscitó una nueva agravación de las contradicciones inter-imperialistas. La burguesía alemana, encabezando a las potencias imperialistas europeas, se resistió a llevar a cabo una política de represalias que pondrían en peligro sus mercados con la URSS y en la Europa oriental. El
imperialismo américano, menos introducido en el comercio Este-Oeste (salvo en lo que respecta al agrobusiness), puede permitirse el lujo de blandir la amenaza del bloqueo económico. De esta forma, cada uno de los soçios de la alianza imperialista combinó la defensa general del sistema con la prosecución de sus intereses particulares.
27: Las reacciones de los partidos socialdemócratas y de partidos comunistas ante la derrota inflingida al proletariado polaco no se pueden comprender más que à través del prisma de la crisis conjunta del imperialismo y del stalinismo. Más allá de las muy diferentes posiciones adoptadas ante la imposición del estado de guerra, aparatos reformistas siempre manifestaron o una reticencia extrema, o bien una oposición más o menos abierta respecto a la lucha de los trabajadores. Tiene poca importancia el camuflaje ideológico que encubría esta oposición: anti-clericalismo "campismo" simplista de otros. El fundamento material, social, de la oposiestriba en la amenaza que la dinámica de lucha y auto-organización trabajadores polacos hace planear, al menos a cierto plazo sobre el burocrático que aparatos ejercen sobre sus propias organizaciones, sobre todo en unos momentos en que están practicando una política de concertación, o sea de capisistemática, exigencias de austeridad burguesía. Lo que asustó aparatos burocráticos del ascenso del proletariado polaco fue ante todo su lucha por un movimiento sindical autogestionado, es decir por la democracia sindical. Esta reserva y esta oposición respecto a Solidarnosc reflejaba una entre burócratas.
Además, los aparatos reformistas utilizaron la derrota de los trabajadores polacos para advertir ante las consecuencias de un enfrentamiento central enemigo de clase, que segun ellos también en Occidente terminaría ineluctablemente golpe a lo decir en la instauración de un Estado fuerte. Así aprovecharon para justificar su política de colaboración y capitulación ante la burguesia.
•Los partidos social-demócratas de la
Bretaña y Austria alinearon, en lo fundamental, tras los intereses de sus propias burguesías imperialistas. Rechazaron a la vez cualquier política de tipo guerra fría y cualquier movilización de trabajadores, con un espíritu de clase, para defender los derechos y libertades de los. trabajadores polacos, pisoteados por el general Jaruzelski. El motivo era el mantener los beneficios del comercio Este-Oeste. La propia izquierda socialdemócrata oficial (como la tendencia de
Men Gran Bretaña y la izquierda del SPD germano-occidental) ha guardado silencio aceptando en lo esencial el marco político impuesto por los aparatos diri-
En Francia, la presión de los trabajadores, la capacidad de iniciativa de la extrema izquierda, las relaciones competitivas entre el PS y el PC, el impulso dado por las direcciones del PS y de la CFDT en función de sus propios objetivos, hicieron que la fisonomía del movimiento de protesta tomase más masivamente los rasgos de una movilización de clase en apoyo a las masas de tra-
Tanto el auge de la revolución política en Polonia, como el desencadenamiento de la contra-revolución burocrática, desembocaron en una nueva etapa de la alimentada ya en la mayor parte de los paises por los desarrollos internos de la lucha de clases. Las tendencias centrífugas en el seno del conjunto de los PCs países exacerbaron. La contradicción entre la refencia a la URSS y la inserción en la realidad nacional se ha agudizado extremadamente. El juego de estos diferentes factores—: en las condiciones particulares de cada país, de la trayectoria histórica de estos PCs y de sus relaciones con los partidos social-demócratas en cada país- se reflejó en todo un abanico de posiciones de los distintos
En un extremo, están las posiciones del PC francés, del PC portugués, del PC de la RFA (DKP) y del de Dinamarca. En lo fundamental estos partidos apoyan el establecimiento de estado de guerra, que habría «permitido a la Polonia socialista escapar del peligro mortal de la contra-revolución». Paradójicamente, pero expresando en realidad la convergencia entre sus propios intereses y los del Kremlin, algunos de estos presentan el golpe como mal menor en relación a una... intervención soviética. ,Según ellos, cualquier movilización en favor de Solidarnosć no puede mas que echar leña al fuego e impedir que el Consejo Militar de Salud Nacional (WRON) cumpla sus promesas de liberalización por etapas.
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por etapas.
En el otro extremo se encuentran las posiciones del PC italiano y del PC es. pañol, que condenan el golpe del general Jaruzelski, reclaman la liberación de los prisioneros y el restablecimiento de las libertades sindicales. Llevaron muy lejos al conflicto con Moscú, llegando el PCI a afirmar que «la fase de desarrollo del socialismo que se inició con la revolución de Octubre ha agotado su dinámica propia». Pero la posición que el PCI desarralló sobre Polonia implicaba un llamamiento a una colaboración más estrecha con la Iglesia y con las fuerzas pequeñoburguesas, no una orientación hacia un poder democrático de los obreros. Era, pues, reflejo de la estrategia de colaboración de clases que este partido desarrolla en la propia Italia y le llevó a la búsqueda de un acercamiento más sistemático con la social-democracia francesa, germano occidental y escandina-
Por esta razón una parte significativa de militantes obreros combativos no aprobaron la orientación de su dirección sobre Polonia. No se trataba de militantes nostálgicos del stalinismo, sino de una reacción primaria contra lo que aparecía como una nueva concesión al enemigo de clase.
Las posiciones de los PCs británico, belga, holandés y sueco, son intermedias entre ambos polos, condenando no obstante explícitamente, al menos sobre el papel, el golpe del 13 de diciembre.
La forma y la naturaleza del ascenso de masas en Polonia, al igual que las contradicciones entre los PCs y en el interior de los PCs, estimulan en el movimiento sindical de una serie de países europeos análogas diferencia-
Contrariamente a lo que sucedió durante el aplastamiento de la revuelta de los trabajadores germano-orientales en 1953, de la revolución húngara de 1956 y de la Primavera de Praga en 1968-69, en el seno del movimiento obrero internacional la oposición a la represión burocrática no se limitó, esta vez, sólo a los países imperialistas. primera, en una serie de países semicoloniales, sobre todo en América Latina (México, Brasil, Perú, Colombia, etc.), sectores significativos del movimiento obrero manifestaron su solidaridad con las víctimas de esta represión, a veces incluso con manifestaciones en la calle. El intento de los defensores de la burocracia de identificar a todos los que se oponen a la dictadura burocratica, aunque sea la mayoría de la clase obrera de un país, como fuerzas objetivamente pro-imperialistas, comienza a ser severamente criticada en el seno del movimiento anti-imperialista. Todo nuevo ascenso de la revolución mundial no podrá sino acentuar esta ola de fondo, que va en el sentido de una vuelta al verdadero internacionalismo proletario.
A los militantes de los PCs y de los movimientos nacionalistas revolucionarios críticos respecto al • apoyo Solidarnosc, la IV Internacional les debe explicar que un reforzamiento del dispositivo anti-imperialista y anti-capitalista en Occidente reclama la aplicación de una política de frente único que incluya a los trabajadores socialistas y católicos y a sus organizaciones de masas. La realización de tal frente único se ve gravemente obstaculizada por el rechazo a una campaña de solidaridad con Solidarnosc por motivos de oposición púramente ideológicos: el anti-comunismo de los reformistas. Evidentemente, la campaña sistemática por el frente único, tanto en solidaridad con Solidarnosc como en solidaridad con la revolución centro-americana, etc., debe combinarse siempre con la defensa de todo el programa marxista-revolucionarios, incluída la lucha contra las ideas falsamente socialistas y contra-revolucionarias.
28. Las repercusiones de los acontecimientos de Polonia en el conjunto de los Estados obreros burocratizados son difíciles de evaluar todavía. Es cierto que el ascenso del proletariado polaco no tuvo respuesta de masas inmediata en ninguno de estos países. Lo que no es de extrañar, dado el carácter desigual del desarrollo de la crisis económica y social entre estos diferentes países, dado el retraso, respecto a Polonia, del renacimiento de una experiencia de lucha propia y contínua de sectores de vanguardia de la clase obrera y dada la estricta censura impuesta por las diversas burocracias a toda información sobre la lucha de los trabajadores polacos.
Sin embargo, en los países donde los trabajadores sabían lo que pasaba en Polonia, la vanguardia manifestó su entusiasmo. En la República Popular China. El Diario del Pueblo informó detalladamente sobre la lucha de los trabajadores polacos hasta finales de agosto de 1980, pues el órgano del partido creía que la URSS intervendría y esto daría como resultado una lucha de •liberación nacional contra dicha superpotencia. Cuando la prensa oficial cambió de actitud tras la constitu-
ción de Solidarnosc , los samizdat continuaron informando sobre el desarrollo de la situación en Polonia.
La lucha de los trabajadores polacos tuvo especial impacto en China porque el movimiento democrático de la primavera de Pekín se desarrollaba en el mismo momento y militantes -sobre todo jóvenes trabajadores instruídos- se sentían estimulados con los logros de los trabajadores polacos. Las "21 reivindicaciones" y la "Carta de los Derechos de los trabajadores" se reprodujeron en la prensa clandestina y más de 10 publicaciones de samizdat de diversas regiones del país debatieron acontecimientos extrayendo importantes conclusiones: «la implantación de un sistema plural de partidos está ahora al orden del día en los países comunistas»; «/as huelgas son un medio para plantear el problema de la situación de la clase obrera y para derrocar la dominación burocrática en el seno del sistema socialista actual»; «para la dominación de la burocracia privilegiada, ha sonado la campana»; «el dominio de la burocracia no debe ser reemplazado por el de la burguesía, la única vía es construir un sistema de democracia proletaria en este período particular de transición de la historia».
El impacto no se limitó tan sólo a una dimensión teórica. Tanto la prensa oficial como los samizdat informaron de una serie de intentos de organizar sindiindependientes regiones de China. Varios ejemplos prueban el miedo que se apoderó de la burocracia china ante el ejemplo polaco: el hecho de que se lanzara una ola de detenciones en abril de 1981 contra la mayor parte de los editores y organizadores de samizdat y el hecho de que el artículo que garantizaba el derecho de huelga fuese borrado de la Constituabril de 1982. No es casualidad que la burocracia china cambiase de actitud y aportase su apoyo a
Jaruzelski, enviándole ayuda material. muestra que por encima de sus divergencias y contradicciones, las diversas burocracias tienen el mismo interés en reprimir a la clase obrera.
Por otra parte, en varios países del Este, como Rumania y la URSS, está madurando una crisis de abastecimiento, que genera un amplio descontento entre las masas, no muy distinto del que se desarrolló en Polonia a lo largo del período 1976-80. En otros países, como Hungría y la RDA, entre los jóvenes y los intelectuales se manifiestan tendencias políticas de oposición que poco a poco buscarán su confluencia con los trabajadores. Los burócratas conocen perfectamente estos hechos, que les atemorizan. En todos estos países, tienen pánico de que el modelo polaco; es decir una explosión de cólera de los trabajadores que desemboca en huelgas de masas y en la auto-organización obrera, pueda repetirse.
La reacción de la burocracia ante este riesgo se caracteriza por una falta de orientación clara que dice mucho sobre su situación y su crisis. Aunque su tendencia natural es acentuar la represión contra los disidentes políticos, duda sin embargo en emplear grandes medios contra acciones obreras, diciéndose, no sin razón, que la sangre vertida en los puertos del Báltico en 1970 es el origen
Polonia. Represión selectiva por una parte, intento de revalorizar la organización sindical, donde se dejaria un pequeño margen de acción reivindicativa, por la otra: tal parece ser la lección táctica sacada de los acontecimientos de Polonia por la burocracia de varios Estados obreros burocratizados.
informada y más instruída de la clase obrera de estos Estados ha seguido con simpatía la acción de sus hermanos y hermanas de Polonia, incluso si lo más frecuente es que no hayan llegado todavía a saber convertir en actos esta simpatía. Pero, sin duda alguna, el modelo polaco ejercerá una poderosa influencia en el desarrollo de la revolución política antiburocrática Estados obreros burocratizados. VI. Las tareas de los marxistas revolucionarios
29. El ascenso de la revolución polada demostró una vez más la capacidad de iniciativa, de acción y de auto-organización del proletariado a una escala colosal, cuando se moviliza colectiva y unitariamente, pero también confirmó esta otra lección de la historia del movimiento obrero: los infranqueables límites de la acción espontánea de las masas. Ni cuando se trató de definir de manera precisa los objetivos a alcanzar por Solidarnosc —proyecto de reforma económica, es decir de organización de la economía, diferente de los proyectos de las diversas fracciones de la burocracia o de la pequeña burguesía-, ni sobre todo cuando se trató de elaborar una estrategia y una táctica precisas de
Solidarnosc contra las maniobras dilatorias de la dictadura burocrática que culminaron finalmente en el golpe del 13 de diciembre de 1981 -es decir, una estrategia de toma de poder-, las reacciones espontáneas de la base, más o menos articuladas por cuadros locales y regionales, no bastaron para extraer una línea clara, por no decir una línea justa. Así, se cometieron graves errores que, tras el golpe, aparecen como decisivos, como por ejemplo una política hacia soldados, por los derechos democráticos en el ejército y el derecho a la autoorganización en su interior.
Más generalmente, durante cualquier revolución la capacidad de tomar la iniciativa de forma centralizada es una ventaja esencial, ventaja que requiere precisamente una dirección que juegue el papel de vanguardia. Esta vanguardia organizada faltó terriblemente en
Desde luego, el que la propaganda burocrática oficial utilizase hasta el hastío el vocabulario extraído de las tradiciones revolucionarias del movimiento obrero, autentificado paralelamente por la propaganda burguesa occidental, condujo a un rechazo instintivo por parte de numerosísimos sindicalistas a conceptos como partido revolucionario requería y todavía requiere, por parte de los marxistas revolucionarios, mucha pedagogía para convencer a estos militantes de la necesidad de construir tal partido. Pero esta necesidad se puede deducir de forma muy concreta y muy neta a la luz de un análisis de los propios acontecimientos que convulsionaron Polonia a partir del verano de 1980 o de la revuelta obrera de junio de 1976.
Evidentemente nos referimos a un partido que formule de manera clara su propio papel y sus propios objetivos en relación a los de la organización de masas de los trabajadores. El partido revolucionario de vanguardia que los revolucionarios construir en Polonia no sustituye al proletariado en el eiercicio del poder. Este debe ser ejercido por las instituciones de que se doten los trabajadores a nivel del Estado tras el derrocamiento de la dictadura burocrática: consejos de trabajadores democráticamente elegidos y federados a nivel local, regional y
En el interior de estos consejos y en el los órganos ganización de las
Solidarnosc, los militantes del partido defenderán sus posturas por medios políticos, no por medios administrativos. Intentarán ganar y conservar la confianza de los trabajadores exclusivamente sobre la base de su dedicación clase y a su movimiento, de su espíritu de solidaridad de clase y de por la causa común, corrección de su programa y de su línea política. Rechazarán cualquier ventaja cualquier privilegio económico, sea cual sea. Pero serán una fuerza de vanguardia en la medida en que encarnen la memoria colectiva de la clase obrera polaca e internacional y el conjunto de lecciones deducen de ciento cincuenta años de experiencias de lucha del proletariado polaco e internacional. La existencia de tal partido corresponde por otra parte a los intereses del conjunto de la clase obrera. Antes del 13 de diciembre, habría facilitado la solución de muchas tareas concretas que se le planteaban al movimiento de masas.
30. Al temor, formulado por algunos, de que un núcleo, relativamente débil al principio, de militantes marxistas revolucionarios sería menos eficaz que una acción realizada por militantes sin ninguna delimitación organizativa respecto a los cuadros de Solidarnosc, hay que responder que la historia polaca ya ha demostrado la eficacia de núcleos pequeños en un contexto favorable. La intervención de algunos cientos de militantes, esencialmente del KOR a partir de 1976, jugó un papel capital en tejer lazos entre militantes de fábrica, lazos que contribuyeron mucho al éxito de las huelgas del verano de 1980 y a la emergencia de Solidarnoso como orga nización de masas. Por otra parte, no se trata en absoluto de contraponer de manera mecánica la formación de un partido marxista revolucionario de vanguardia a la emergencia de una dirección natural de la clase en el interior de las fabricas y de los órganos de auto-organización. Los militantes que se agrupan en un principio sobre una base esencialmente política y prograson mas que un primer núcleo de partido. No se autoproclaman dirección de la clase obrera por una operación voluntarista y sin ningun alcance practico; se estuerzan en ganar la confianza de la clase por medio de su intervención, atrayendo así a los mejores trabajadores que surgen en el transcurso del propio proceso de auto-organización. No llegan a ser dirección efectiva (es decir, no ganan
esta cualidad ante las masas) más que en la medida en que se logra su fusión con los dirigentes naturales de la clase en los puestos de trabajo.
Al temor, igualmente formulado, de que la aparición de un partido dividiría a la clase obrera e introduciría divergencias políticas más profundas en el seno de los organismos de auto-organización, respondemos que tales divergenson inevitables en el seno de 10 trabajadores, complejidad de los problemas económicas, sociales, políticos, culturales e ideológicos a los que enfrentarse, y las dificultades para darles respuestas justas. De hecho, esta diterenciación se produjo en el seno de Solidarnosc durante los dieciseis meses de su existencia abierta. Por otra parte, todavía hoy prosigue en la resistencia. La aparición de un partido de vanguardia —respetando las normas de la democracia obrera en el interior de las organizaciones de masas- daría como resultado hacer más eficaz la lucha porque de la multiplicidad de posiciones en presencia, se extrajese la
La los intereses del conjunto de la clase. La construcción del partido revolucionario de vanguardia no se contrapone a la lucha por la unidad de acción y por la más amplia y más democrática organización unitaria de los trabajadores. Al contrario: éste es uno de los objetivos centrales que persigue el partido en toda circunstancia y como tal consta en su progra-
Al temor, también formulado, de que la construcción de un partido revolucionario de vanguardia permitiría a una minoria manipular a las masas, replicamos que la ausencia de tal partido permite muchas mas manipulaciones. En la medida en que en el seno de las organizaciones de auto-organización son inevitables diferenciaciones
La formular en cada etapa sucesiva de la lucha, la elección no es entre una unanimidad imposible y mayorías manipuladas por minorías activas. La elección es entre, por una parte mayorías manipuladas por minorías que no aparecen abiertamente y actúan entre bastidores, bajo la forma de camasin plataformas claras o bajo la de líderes carismáticos, expertos que aportan avales científicos o simples demagogos, y por otra parte mayorías que se constituyen por medio de votaciones claras sobre plataformas coherentes, que representan orientaciones diferentes, entre las cuales el conjunto de los delegados y de los trabajadores puede elegir con conocimiento de causa sobre la base de informaciones honestas que circulan amplia y democráticamente.
En este terreno, la segunda solución es con mucho la más democrática y la menos manipuladora, la que mejor salvaguarda el poder de decisión efectivo en manos de las masas obreras tomadas en conjunto. A condición de que la existencia de un partido revolucionario de vanguardia no vaya acompañada por ningún privilegio y que el derecho a la constitución de partidos, asociaciones, corrientes y tendencias de todo tipo se garantice a todos los trabajadores, en el seno de las instituciones y de los organismos de auto-organización. Por esta los marxistas revolucionarios luchan resueltamente por el principio del pluri-partidismo en la construcción del socialismo, principio inscrito en su
31. a)Los marxistas revolucionarios consideran que la reconstrucción o el desarrollo de las organizaciones sindicales clandestinas de Solidarnosc en las empresas (sobre todo en las fábricas grandes) es la principal tarea del movimiento de masas y el eje central del desarrollo de una sociedad clandestina. Están convencidos, en base al análisis de la situación, de que existen las condiciones objetivas favorables para construir dichas organizaciones y para hacer de ellas el centro de la resistencia a la dictadura burocrática y a sus intentos de normalización, el centro de una lucha de masas de los trabajadores. La organización sindical empresas, de caracter clandestino, es decisiva para impulsar luchas parciales defensivas y ofensivas y para preparar las luchas de alcance estratégico.
Mb) Los marxistas-revolucionarios hacen propaganda intervienen, donde pueden— a favor del desarrollo de luchas por reivindicaciones parciales y transitorias:
—Contra las inhumanas condiciones de trabajo, por mejores condiciones salariales, por la escala móvil de salarios, contra la introducción de elementos de trabajo forzoso en las relaciones de trabajo, contra el despotismo en la fábrica, por elecciones democráticas de inspectores de trabajo y de consejos obreros, contra el despido de los trabajadores represaliados por su actividad política;
—Por la amnistía general e incondicional para todos los sindicatos perseguidos y para los presos de opinión, por el derecho a la actividad sindical inde-
pendiente y al pluralismo sindical;
—Por el restablecimiento de la actividad legal de Solidarnosc, etc.
Las luchas parciales, tanto económicas como políticas, constituyen un factor esencial del desarrollo de la autoorganización, de la toma de conciencia política y de la capacidad de lucha de los trabajadores.
Gc) En el seno del movimiento de masas, y particularmente en el seno de los organismos sindicales clandestinos de Solidarnosc, los marxistas-revolucionarios defienden la perspectiva estratégica de la huelga general revolucionaria, con ocupación y defensa activa de las empresas. Los preparativos políticos, organizativos y técnicos de dicha huelga deben ser llevados a cabo en todas las empresas y regiones donde el nivel de actividad de las masas o de las vanguardias políticas y sociales lo permitan, independientemente del nivel general de resistencia de las masas a la dictadura. Avanzan un programa de acción para la huelga general, cuyos elementos centrales deben ser:
—La reconquista de la libertad sindical, con una dinámica de desarrollo de la lucha por la democracia política.
—El control social de la economía, comenzando por el control obrero de la producción çon una dinámica tendente a transformar esta lucha en una lucha por la autogestión obrera.
Para los marxistas-revolucionarios, la huelga general nacional e ilimitada plantea inevitablemente la cuestión del poder, pero no puede resolverla por sí misma. Sólo la destrucción del aparato represivo y de los demás aparatos al servicio de la dictadura burocrática permitirá resolver la cuestión del poder a favor de la clase obrera. La huelga general no podrá vencer más que si conduce al nacimiento de una situación de dualidad de poder, basada en formas más o menos desarrolladas de control social de la economía. Sólo la dualidad del poder permitirá al movimiento de masas preservar las conquistas ya conseguidas tras una huelga general victoriosa y acumular a la vez las fuerzas que le seran necesarias para derrocar al poder burocrático.
marxistas-revolucionarios consideran que una de las tareas principales, de la que dependerá el resultado de la huelga general o de cualquier confrontación directa con el poder burocrático, es la intervención consciente y organizada de Solidarnosc hacia el apara to represivo a fin de facilitar una toma colectiva de conciencia —particularmente entre los soldados- en cuanto a la necesidad de oponerse a toda participación de la tropa en acciones represivas contra los trabajadores y desarrollar las reivindicaciones democráticas elementales ligadas a la creación de sindicatos independientes o de comités democráticos de milicianos y soldados, aliados con Solidarnosc.
La destrucción del aparato represivo al servicio de la dictadura burocrática se debe preparar desde ahora, integrándola a la estrategia de la revolución política por la vía de tareas inmediatas, parciales y transitorias.
Be) Los marxistas-revolucionarios se oponen resueltamente al "fatalismo geopolítico", convencidos de que una unidad inquebrantable, un alto grado de organización de las masas, tanto a nivel social como político y una voluntad determinada de defender las conquistas revolucionarias son el mejor medio de neutralizar el peligro de intervención militar de la URSS y del Pacto de Varsovia, así como el mejor medio para prepararse a resistir. Formar a tiempo un gobierno óbrero revolucionario y armar generalizadamente a las masas aumentaria considerablemente el precio que la burocracia soviética tendría que pagar por una intervención militar directa, e incluso podría llegar a bloquearla.
32. Una lucha victoriosa contra la burocracia exige —al menos tanto como la revolución anti-capitalistauna conciencia clara de quienes son los enemigos y quienes los aliados, tanto a nivel nacional como internacional. Por su parte, la burocracia polaca mostró esta lucidez. A pesar de sus contradicciones y del nivel medio de sus funsiempre situó los compromisos que se veía obligada a concertar, en una perspectiva estratégica neta. La experiencia acumulada por el movimiento obrero internacional es un elemento indispensable para la formación de esta conciencia. Para ser útil, esta experiencia debe ser global, es decir, debe reflejar simultáneamente las luchas por el derrocamiento del capitalismo y por el derrocamiento de las dictaduras burocráticas. La IV Internacional es la única organización que materializa ese doble combate. Respecto a Polonia, la IV Internacional realizó en la medida de sus posibilidades las siguientes tareas:
La) En los Estados obreros burocratizados se intentó difundir la verdad sobre Polonia e impulsar el debate sobre las experiencias de la revolución política.
Mb) En los países capitalistas desa-
rrollados impulsó la solidaridad de la
Gc) En los países sub-desarrollados, manteniéndose línea para defender las revoluciones cucentro-americana frente a las amenazas del imperialismo USA, dudó en enfrentarse a las posiciones de los dirigentes de esas mismas revoluciones, en solidaridad con los trabaja-
En la misma Polonia, el éxito de la difusión del Inprekor polaco mostró las potencialidades marxismo revolucionario, conforme la revolución avanzaba.
conscientes de que la IV Internacional hizo poco respecto a lo
Yes necesario para vencer. Pero todos los que piensan que las tareas intentamos deben incorporarse nuestras filas.
Nuestra organización internacional tenía algo que aportar a la revolución polaca, pero también mucho que aprender. Su papel es actuar de forma que en los nuevos ascensos de la revolución política esta extraordinaria lucha de los obreros polacos sea a su vez fuente de enseñanzas. Desde este punto de vista, el reagrupamiento de los militantes marxistas-revolucionarios una importancia que trasciende a Polonia. La lucha por el derrocamiento de la burocracia será de larga duración; para estos camaradas, conseguir mantener una actividad, sea cuales sean los ciclos de movilización de masas, sería un paso gigantesco para el próximo acto.
los marxistas-revolucionarios, revolución contra-revolución Polonia confirman además de la validez del programa de la IV Internacional sobre la naturaleza de los Estados obreros burocratizados y la inevitabilidad de una revolución política anti-burocrática:
—el papel central de la clase obrera en los tres sectores de la revolución mundial y el lugar progresivamente preponderante en él de las formas de lucha y organización proletarias clási-
—la unidad de la revolución mundial y la importancia que en ella tiene la revolución política anti-burocrática;
—la necesidad de impulsar, tanto por razones históricas como estratégicas e inmediatas, una vuelta del movimiento obrero organizado y de la práctica coțidiana de la lucha de clases hacia un verdadero internacionalismo proletario, que defiende incondicionalmente los derechos y libertades de la clase obrera en todo el mundo, sea cual sea la fuerza social que los ataque o suprima y sin subordinar los intereses de ningún proletariado a pretendidos intereses "superiores" "prioritarios" de ningún "bastión" o "campo". Sólo sobre la base de una práctica así de solidaridad internacional de clase podrá el proletariado internacional cumplir todas SuS tareas históricas, incluída la defensa de la URSS y de todos los Estados obreros en caso de agresión imperialista.
De aquí proviene la necesidad de construir una Internacional revolucionaria y partidos marxistas-revolucionarios, indispensables no sólo para impulsar tales campañas de solidaridad internacional y el regreso al verdadero internacionalismo proletario, sino también y sobre todo para vencer en la propia revolución política anti-burocrática.
La IV Internacional se esfuerza por intervenir en el debate internacional sobre los acontecimientos de Polonia, propagando ante todo estas ideas claves que ofrecen una salida política y organizativa a los militantes de los PCs, de los PSs, de las organizaciones nacionalistas revolucionarias, de los sindicatos, de las organizaciones centristas, inquietos, confusos o desorientados por la revolución y la contra-revolución polacas.
Pero tal intervención propagandista la concebimos estrechamente unida a una intervención activa para organizar una vasta campaña de solidaridad de clase con los trabajadores y sindicalistas polacos expuestos a la represión burocrática. Por otra parte, sólo en este marco alcanzará su plena eficacia la propaganda marxista-revolucionaria.
33. La solidaridad activa de los trabajadores de los demás países con Solidarnosc es decisiva para convencer al proletariado polaco de que no está solo en su lucha. La IV Internacional se implica con todas sus fuerzas en impulsar en el seno del movimiento obrero internacional la campaña de solidaridad con las masas proletarias de Polonia. Todos los que hoy rechazan, en las filas de la clase obrera, impulsar esta movilización dividen a las masas obreras, en su propio país e internacionalmente.
Movilizarse contra la ilegalización de Solidarnosc simultaneamente, apoyar a los trabajadores polacos y defender los derechos políticos y sindicalos trabajadores Turquía, Brasil, El Salvador, el Estado español o Rumania. Reclamar la abolición de la legislación represiva, la amnistía general e incondicional para todos los encarcelados, la restitución
de las libertades democráticas, el derecho de reunión y de organización, es defender estas libertades frente a los ataques del imperialismo y de las burocracias totalitarias. Organizar hoy la solos trabajadores polacos es facilitar y preparar un mismo apoyo activo del movimiento obrero internacional al combate y el imperialismo americano. Estas son las lecciones más elementales del internacionalismo
Todos los lazos tejidos en años anteriores entre el sindicalismo independiente y autogestionado de los trabajadores polacos y el movimiento obrero de los países capitalistas deben ser aprovechados para romper el aislamiento en que el general Jaruzelski quiere sumir a las masas polacas. Aportar ayuda material, siendo una tarea actual. Esto debe permitir renovar los lazos, hacer que circule la información y dar a conocer a los trabajadores polacos quién los apoya efectivamente en el mundo: sus hermanos de clase y no los banqueros que acogieron el golpe con alivio. Esta ayuda puede facilitar la reconstrucción de los lazos entre militantes Solidarnosc y sectores de la población. Haciendo todo lo posible para enviar comisiones sindicales a investigar sobre la represión que se abate sobre los militantes de Solidarnosc, el movimiento obrero desvelará la hipocresía coniunta de los burocratas, que hablan de "respeto a las libertades" ', y de los portavoces del imperialismo, que cierran los ojos ante la suerte de los militantes sindicales, tanto en Polonia
En el propio movimiento obrero, los marxistas-revolucionarios realizan una explicación sistemática de los fines de las acciones de Solidarnosc: Tanto el deben legar a ser pa timonio de mial- riencias de control temente ha aparecido, desde 1980, ya sea bajo la forma de una calculada indiferencia por parte de las direcciones sindicales, una abierta hostilidad o una desnaturalización de los objetivos de los trabajadores en el sentido de los proyectos de colaboración de clases defendidas por los aparatos reformistas (cogestión, compromiso histórico, etc.). Ampliando al máximo esta solidaridad obrera, dentro de la unidad y la independencia de clase, se podrá hacer fracasar en parte las tentativas del imperialismo de aprovechar los acontecimientos polacos para reforzar sus posiciones ideológicas y políticas.
La IV Internacional sitúa su campaña de solidaridad con Solidarnosc en estrecha unión con sus esfuerzos por estimular movilizaciones contra la militarización, contra la agresiva política de la OTAN, contra las criminales iniciativas imperialismo -verdadero promotor de la guerra- en Centroamérica y en el Caribe.
En este terreno, la unidad de intereses de la clase obrera a escala mundial aparece a plena luz. Toda reticencia a apoyar a los trabajadores polacos sólo puede frenar y dividir la movilización contra el rearme nuclear en Europa y contra la agresión imperialista en Centroamérica. Igualmente, cualquier abstención u oposición - como se ve en las filas social-demócratas— a la movilización contra la OTAN o al apoyo a la lucha revolucionaria de los pueblos de Nicaragua, Guatemala, sólo puede empequeñecer la unidad y la amplitud del apoyo a la lucha de las masas polacas.
¡Solidaridad con Solidarnosc!.
¡Abajo la dictadura militar de la buro-. cracia!.
¡Liberación inmediata de todos los presos políticos, sindicalistas, estudiantes e intelectualeș..
¡Restablecimiento de todas las liber ades políticas, sindicales y cívicas!
¡Viva la solidaridad internacional de