DOCUMENTO N.° 16 El conflicto catalán y las tareas del proletariado León Trosky. Verano 1934. por "EDI"; permanecía inédito en castellano. Parece ser un documento interno dirigido al Secretariado Internacional, la dirección de la organización troskista de la época. Desde finales de 1933 a primeros de 1936, Trosky escribió muy pocos y breves textos sobre la situación española, lo que añade interés a este documento. En algunos párrafos faltan frases o aparecen repeticiones, por ejemplo en el punto 2, lo que parece indicar que se trata de un borrador).
1. La apreciación del "conflicto catalán" (1) y las posibilidades que abre debe partir de considerar que Catalunya representa hoy claramente la mejor posición de las fuerzas defensivas frente a la reacción española y el peligro fascista. Si esta posición se perdiera, la reacción habría conseguido una victoria decisiva y duradera. Con una política justa, la vanguardia proletaria podría utilizar este bastión defensivo como punto de partida de una nueva ofensiva de la revolución española. Esta debería ser nuestra orientación.
2. Esta perspéctiva no será posible mientras el proletariado catalán no haya conseguido ponerse al frente del combate defensivo contra el gobierno central reaccionario de Madrid. Pero esto sera imposible si el proletariado catalán sólo se compromete a apoyar esta lucha cuando ya esté en marcha(...) o la intransigencia del gobierno de Madrid, o el carácter reaccionario de la pequeña burguesía catalana. La política "seguidista" de Maurin es desarrollada también por nuestros camaradas en la Alianza Obrera de Catalunya. Pero esto sólo será posible si se coloca al frente del movimiento de defensa, si aclara las perspectivas, lanza consignas cada vez más valerosas y comienza a tomar la dirección de la lucha, no en las palabras, sino en los actos.
3. Una resistencia victoriosa sólo puede concebirse movilizando todas las fuerzas de las masas —y ahora existen todas las condiciones para esto—, y además empujando hacia adelante, a la ofensiva. Por eso tiene una importancia decisiva que la vanguardia proletaria explique desde ahora a las masas obreras y campesinas del resto de España que la victoria o la derrota de la resistencia catalana decidirá también su propia victoria o derrota. Es ahora cuando hay que movilizar estos aliados en España entera, y no solamente en el momento en que la ofensiva reaccionaria sea un hecho (como dicen nuestros camaradas y la mayoría del comité de la Alianza Obrera).
4. Catalunya puede seguir siendo el eje de la revolución española. La toma de la dirección en Catalunya debe ser la base de nuestra política en España. Pero la política de nuestros camaradas hace esto completamente imposible. Hay que cambiar muy rápidamente esta política si no queremos que una situación decisiva termine, por nuestra culpa, en una nueva derrota que podría ser decisiva por largo tiempo.
No debemos disimular que la política de nuestros camaradas sobre esta situación ha dado un duro golpe al prestigio, no solamente de nuestra organización y de la Alianza Obrera, sino también del proletariado mismo; esto sólo puede ser corregido con un giro radical y por la prueba de los hechos. La posición de nuestros camaradas y la de la Alianza Obrera sólo puede ser comprendida por las masas no proletarias de la siguiente manera: el proletariado, según dicen sus organizaciones, está dispuesto a participar si los otros empiezan. Pero para eso, exige su precio a la Esquerra catalana (ver las condiciones planteadas por la Alianza Obrera) (2), ignora totalmente los intereses particulares del campesinado y de las masas pequeñoburguesas, y tratará de dirigir lo más rapidamente posible el combate hacia sus propios objetivos de clase, la dictadura del proletariado. En lugar de aparecer como el dirigente de todas las capas oprimidas de la nación, como el dirigente del movimiento de liberación nacional, el proletariado aparece así como un acompañante de las otras clases: de hecho, un socio muy egoísta, al que es preciso entregar algo, o más bien prometerlo, porque se tiene necesidad de él y mientras esa necesidad exista. La pequeña burguesía catalana, la gran burguesía y la reacción, que se basan en el fracaso de la pequeña burguesía, no podían esperar nada mejor que ver al proletariado en estas posiciones. LA GUARDIA CIVIL CARGA CON LA DIFÍCIL E INGRATA MISIÓN DE DETENER A LOS JORNALERDS
MÁS BELICOSOS.
5. Nuestros camaradas deben basar su giro ante todo en esto: deben hacer agitación (por medio de su propia organización y de la Alianza Obrera) en favor de la proclamación de una república catalana independiente y deben exigir para garantizarla el armamento inmediato del pueblo entero. No deben esperar a que el gobierno les arme: deben formar inmediatamente milicias obreras que no solamente exigirán del gobierno un mejor equipamiento, sino que lo obtendrán directamente desarmando a los reaccionarios y a los fascistas. El proletariado debe probar a las masas catalanas que tiene un interés sincero en la defensa de la independencia catalana. En esto conșiste el paso decisivo hacia la conquista de la dirección en la lucha de todas las capas sociales, dispuesta para la defensa de la ciudad y el campo a la vez. El armamento del pueblo debe convertirse en el centro de nuestra agitación en las próximas semanas, sobre la base de las consignas siguientes: "No a las retenciones sobre los salarios. El gobierno y los patronos deben pagar el equipamiento y las reservas". Hay que poner como instructores en la formación de las milicias las fuerzas militares existentes y hacer que los oficiales sean elegidos por las milicias. La base de la milicia es la fábrica.
Los obreros de la gran industria, de los ferrocarriles, etc., de todos los servicios públicos deben formar parte automáticamente de esta milicia. La mayoría del pueblo debe ser llamada a unirse a ella. Cada regimiento elige su comité, el cual enviará un representante al comité central de todas las unidades de milicia de Catalunya. El comité central - es decir, el soviet central— funciona como el Estado político, pero en primer lugar y ante todo como organismo de control y más adelante como autoridad central para las reservas y el equipamiento de las fuerzas armadas. En la realización de esta tarea se convertirá en un organismo "al lado" del gobierno, y en el gobierno propiamente dicho. Esta es la forma, el desarrollo concreto de los soviets en la situación actual de Catalunya (3).
6. Por sus profundas divisiones internas (4) que no le permiten establecer su hegemonía en Catalunya, el proletariado no puede proclamar él sólo la independencia de Catalunya. Pero puede y debe llamar con todas sus fuerzas a la independencia y exigiria del gobierno pequeño burgués de la Esquerra. Debe responder a sus maniobras dilatorias exigiendo eleciones inmediatas. "Necesitamos un gobierno que represente y dirija la voluntad de lucha real de las masas populares". Los comités de regimiento de la milicia deben transformarse en el medio principal de la preparación y la realización de esas elecciones. En otras palabras, en la medida que pueden separarse las dos fases del problema —la proclamación de la independencia y el armamento del pueblo— hay que realizar la primera fase por medio de la segunda.
7. El proletariado debe no solamente levantar por si mismo las reivindicaciones democráticas (libertad de prensa, Estado "barato", nivelación de los salarios de los funcionarios, economía democrática, supresión de los impuestos indirectos, impuesto progresivo directo sobre los propietarios para financiar la resistencia, etc.), sus propias reivindicaciones de clase, sino que además debe levantar todas las reivindicaciones específicas de los campesinos y de las masas pequeñoburguesas, junto a las reivindicaciones anteriores:
Falta información sobre los detalles de la cuestión agraria, pero el proletariado debe, ante todo, y por su propia iniciativa armar a las masas de las consignas y reivindicaciones de combate, y no presentar estas reivindicaciones como condiciones para participar en la lucha. I NOTAS
(1) Se refiere a los conflictos que estallan a partir de abril del 34 en torno a la ley de contratos de cultivos.
(2) Según una nota del editor francés, en su conferencia de junio, la Alianza Obrera había adoptado una resolución recordando las reivindicaciones proletarias que ponía como condición para su participación en la resistencia; no. hemos encontrado referencias a este problema en los libros consultados sobre 1934.
(3) A partir del estallido de la guerra civil se constituyó efectivamente en Catalunya el "Comité Central de las Milicias antifascistas" que fue un verdadero gobierno revolucionario, "al lado" del impotente gobierno Companys. Como se recordará esta situación de doble poder terminó en una derrota revolucionaria cuya culminación es Mayo del 37. En todo caso, el "Comité Central de Milicias" que existió realmente fue un "frente" de partidos y organizaciones, no el "soviet" que Trosky intuyó y propuso dos años antes.
(4) La CNT tuvo una línea de oposición radical a la Alianza Obrera de Catalunya, a la que acusaba de ser "una amalgama de socialistas, bolcheviques y sindicalistas políticos, fraguada para destruir la CNT en Catalunya".