Inprecor en castellano

Revista de la Liga Comunista Revolucionaria (IV Internacional), nueva serie, 1979–1991

Uruguay: Cómo se ha reconstruido el movimiento obrero

· Inprecor n.º 38, junio de 1984 · pp. 15-19 · 3.520 palabras

La situación política uruguaya empezó a modificarse a mediados de 1983: el éxito de la manifestación del 1º de Mayo es el símbolo de este cambio. Desde entonces, hemos asistido a un ascenso continuo de movilizaciones. El 27 de Noviembre de 1983 400.000 personas, en un país de 3 millones de habitantes, asistieron a un mitin "por la democracia, el trabajo y la libertad". Y el 18 de enero de

1984 tuvo lugar la primera Huelga General desde el golpe de Estado de Junio de

1973, por una plataforma de reivindicaciones económicas y democráticas. Esta huelga, que supone la reaparición definitiva y central del movimiento obrero uruguayo en la escena política, fue convocada por un organismo creado recientemente, el Plenario Intersindical de Trabajadores (PIT), coordinación unitaria de estructuras sindicales, que desempeña actualmente un papel de primer orden, representando dentro de la oposición a la dictadura una alternativa de clase por sus

Hemos entrevistado a dos dirigentes sindicales representativos de las dos posiciones que surgieron en el PIT a partir del balance de la Huelga General de enero:

Por la mayoría Victor Semproni, que fue vicepresidente de la central sindical uruguaya hoy prohibida, CNT y ahora es el coordinador del Secretariado ejecutivo del PIT; por la minoría, un dirigente sindical de la empresa pública del sector energético ANCAP (Administración de Combustibles, Alcoholes y Cementos"), que con sus 6.500 trabajadores es una de las más importantes y combativas de

Uruguay

Cómo se ha reconstruido el movimiento obrero

D. JEBRAC métodos de lucha y por sus objetivos de movilización.

Inprecor: ¿Puedes explicar las grandes etapas del proceso de reorganización sindical bajo la dictadura que ha conducido a la realidad actual

Víctor Semproni: Para hablar del proceso de reorganización sindical hay que partir del año 1973. Fue entonces cuando el movimiento sindical alcanzó su nivel máximo de organización y de unidad. Desde hacía años, había habido intentonas de golpes de Estado militar.

La potente CNT había decidido responder con huelga general y ocupaciones a toda otra nueva intentona. Esta idea fue bien asimilada por los trabajadores.

Sin embargo, cuando se produjo el golpe de

Estado de 1973, la dirección nacional de la CNT no llamó a la huelga general, sino a una huelga de 24 horas, reconducible. Fue la base militante del sindicato quien decretó la huelga general y ocupó espontáneamente los lugares de trabajo.

La consigna de "huelga ilimitada' circuló de boca a boca. La Huelga General se mantuvo sólidamente durante 8 días. Después comenzó el retroceso, las expulsiones y una dura represión. La consigna fue no enfrentarse al ejército.

Entonces, cuando aparecía la tropa, se desalojaban las empresas para volver dos días mas

El régimen militar replicó finalmente con la prohibición de la CNT y lanzando la orden de detención contra sus dirigentes.

El resultado de esta represión masiva fue el desmantelamiento de la estructura sindical. Los dirigentes perseguidos se exiliaron, los responsables sindicales de todos los niveles fueron despedidos. Hubo muertos en cárceles, y bajo la tortura. Toda la infraestructura sindical fue destruída. La CNT agrupaba 220 sindicatos, pero solamente 5 sobrevivieron a la llegada de la dictadura, y más bajo la forma de asociaciones o clubs deportivos, que como sindicatos dignos de ese nombre. Se produjo la liquidación total del movimiento sindical.

1.: Teniendo en cuenta la amplitud de esta destrucción, ¿cuáles fueron los primeros pasos en la vía de la reorganización del movimiento sindical?

V.S.: Entramos con esto en un período que se puede dividir en tres etapas.

En primer lugar, y tras la prohibición de la

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CNT, la dictadura adoptó un decreto en virtud | una dirección sindical provisional. Estas del cual los sindicatos debieron proceder a una reafiliación general de sus adherentes. El poder confiaba en que la intimidación podría dar argumentos para probar la falta de representatividad de los sindicatos. Sin embargo, los sindicatos, ganaron el desafío. Con gran sorpresa para los militares, afiliaron a más gente con nombre y dirección que adherentes tuvieran antes del golpe de 1973! Era la prueba de un apoyo total a su tradición combativa de lucha de clases, a pesar de las dudas que había — y con más razón después de la huelga general contra el golpe de estado - en relación a la dirección y orientación impuesta por el P.C. La dictadura, que quería demostrar que los sindicatos no tenían base de masas, tuvo que cambiar el fusil de hombro, y simplemente, hacerlos desaparecer.

Vino entonces, una segunda fase, con 5 años muy duros para el movimiento sindical, desde 1973 hasta 1978. En este tiempo, el régimen, bajo presión exterior, inventó las 'comisiones paritarias' (C.P.), como sustitutos del sindicato. Estas comisiones no tenían evidentemente nada que ver con un sindicato. Pero lo que sobrevivía del movimiento sindical buscó enseguida ocupar la más ínfima posibilidad de actuación y se consiguió el control de las comisiones paritarias: ¡Segundo fracaso para la Junta Militar! La dictadura no lo reconoció y sólo institucionalizó a las C.P. "amarillas", una ínfima minoría dé las elegidas. La gran mayoría de las comisiones paritarias bajo mil pretextos no fueron reconocidas.

En fin, y esta sería la tercera etapa, frente a todos estos fracasos, el régimen tomó una nueva iniciativa, en 1979-1980. Utilizando los servicios de inteligencia de la Marina, tomó contacto oficioso con dirigentes sindicales. Existía ya un proyecto de ley de reglamentación pretendieron dispuestos a colaborar con estos dirigentes sindicales para reanimar la vida sindical en el país, a condición de que fueran "demócratas" y no "comunistas". Esta tentativa de apertura recibió un rechazo categórico por parte de los dirigentes sindicales. En aquellos momentos, estaba yo ya en libertad — fui detenido de 1974 a 1979- participaba en una reunión con los dirigentes sindicales del sector bancario. Plancomo primera exigencia la libertad sindical sin tutelas. Era el tercer fracaso de la

El proyecto se transformó finalmente en ley en 1981. Institucionalizaba los obstáculos al movimiento sindical, y contribuyó a la atomización del mismo, ya que reconocía el derecho de existir pero no el derecho de actuar.

El movimiento sindical era la única fuerza que se había opuesto al golpe de estado de 1973. Por lo tanto, para los militares era el enemigo privilegiado, de ahí los encarcelamientos, la represión, los despidos. Pero la nueva ley permitía, a pesar de todo, una cosa extraordinaria: realizar asambleas generales para elegir asambleas debían celebrarse en presencia y bajo vigilancia de un representante de la autoridad. Pero cualquier trabajador era elegible, aunque el Ministerio de Trabajo podía vetar de inmediato la dirección elegida... En todo caso, este mecanismo instauraba una nueva legitimidad en las empresas.

I.: Es decir, habeis utilizado la ley sindical de la dictadura para darle la vuelta y haceros con un marco de organización legal y elemental.

V.S.: Se ha utilizado la ley sindical con la idea de sobrepasarla. Es esto además lo que se ha producido. El año pasado, en vísperas del primero de mayo, pusimos al régimen entre la espada y la pared, al presentar oficialmente una petición de conmemoración del 1° de mayo, en nombre de 50 estructuras sindicales oficiales. Teóricamente, la ley prohibe el agrupamiento de estructuras sindicales a nivel de federaciones de industria y a niveles interprofesionales. Recibimos, sin embargo, una respuesta inesperada. Quizás el gobierno pensaba, todavía una vez más, demostrar así la poca autoridad y representatividad de las estructuras sindicales. Pero la manifestación fue un enorme éxito. La iniciativa respondía a un profundo deseo de actuar y salir de la pasividad. La participación de alrededor de 150.000 personas ilustra el salto que había entre las es tructuras efectivamente organizadas y su poder

El nombre de "Plenario" surgió porque las asambleas intersindicales no estaban autorizadas, Y. Sin embargo, los dirigentes sindicales tenian la necesidad de encontrarse. Se negoció nuevamente con la policía, que rechazó las asambleas pero aceptó el Plenario. Entonces nos dijimos: «Pues bueno, hacemos el "Plenario". De ahí nació el famoso 'PIT'.

I.: ¿El PIT se consolidó gracias al éxito del 1°

V.S.: Después del éxito del 1º de Mayo, hubo un momento de inactividad, debido en parte a nuestras debilidades organizativas. Tomamos sin embargo, la iniciativa de participar en la reunión de la Organización Internacional del Trabajo (OIT). Era importante para reafirmar nuestra legitimidad y ganarnos la solidaridad sindical internacional. gobierno rechazó sin embargo nuestra delegación y envió una representación del sindicalismo amarillo, de lo peor que queda dentro de él. Pero la Confederación Internacional de Sin-

Libres (CISL) y la Confederación Mundial del Trabajo (CMT) apoyaron nuestra presencia e integraron a nuestros representantes en su propia delegación de la OIT. A la vuelta de los representantes, el gobierno prohibió la organización de una recepción que se convertiría en manifestación sindical. Entonces constituímos una mesa (una dirección provisional) del PIT, con un representante de cada federación, o sea unos 20 miembros, y un secretariado provisional de 7 miembros. A partir

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de una estructura, así surgieron asambleas, en casi todas las empresas. Se realizaron también en el sector público, en el que están formalmente prohibidas por la ley sindical. Tomaron diversas (asociaciones civiles..) o simplemente se impusieron, como fue en el caso de la Administración de combustibles, alcoholes y cementos (ANCAP). En septiembre de 1983, el movimiento sindical, reforzado, retomó la iniciativa. Primero de forma modesta, con una huelga de 10 minutos y otras acciones limitadas que permitieron recobrar la confianza. El 9 de noviembre, organizamos una manifestación que fue duramente reprimida por la policía. La lucha demostró la autoridad del PIT hasta en la administración pública, a pesar de los riesgos de sanciones. Te recuerdo que el "acta 7" clasifica al personal en tres categorías, A, B, Y C sobre una base política: A, es la categoría de los 'honestos'; B, aquellos cuya promoción está bloqueada y C, los 'ovejas negras' de la administración.

I.: Las elecciones tendrán lugar en noviembre. Numerosos ejemplos recientes, entre ellos el Estado español a la muerte de Franco, mostraron que la burguesía se esfuerza a menudo en negociar "institucionalización democrática" a cambio de un "pacto social", con el cual los trabajadores aceptan pagar los gastos de la crisis. ¿Cuál sería la reacción en relación con un pacto de este tipo?

V.S.: Este tema del polémico. Personalmente prefiero no hablar de pacto. Pero es necesario, incluso si tenemos una posición revolucionaria, un cierto acuerdo social. Lo ideal sería, claro está, ir directamente a un proyecto revolucionario, de liquidación no sólo de la dictadura, sino también de la burguesía y el capitalismo... Solamente, que, claro, hoy no tenemos el instrumento para hacerlo. La izquierda "clasista"' no condiciones de tomar el poder. Vamos, por lo tanto, a entrar en un proceso de transición, de una "específica"' apertura democrática, porque dudo de que el gobierno que surja de las elecciones de noviembre sea verdaderamente democrático. Pero el sólo hecho de la elección es un paso adelante y nos abre serias posibilidades con relación a la situación actual.

Por otro lado, ¿qué cuestiones se plantearán si esta apertura no corresponde a un acuerdo social? Los partidos burgueses van a llegar al poder. Será preciso responder a la situación social. Corren el riesgo de una escalada, de un nuevo caos y la liquidación de la apertura. En función del peso de las fuerzas sociales y la relación de fuerzas, podemos avanzar exigencias precisas y vitales, como, por ejemplo, las

By políticas enteras, la amnistía sin restricciones para los presos políticos, un cambio de política económica en el sentido de una transferencia desde salariales hacia las rentas salariales. Si se pudiera obtener un acuerdo sobre estos tres puntos, se podría ampliar la discusión | movimiento obrero.

a los grandes problemas nacionales. Para el trabajador uruguayo, un acuerdo satisfactorio sobre estos tres puntos, constituiría el marco de una transición viable.

Mediante un acuerdo social de este tipo, deberemos proseguir hacia el objetivo de llegar a la mesa de negociaciones con una posición alternativa sobre la sociedad que queremos. Este enfrentamiento debe ser para nosotros la ocasión de abordar una gran lucha ideológica para elevar el nivel de conciencia de las masas trabajadoras mediante la confrontación pública y abierta con los partidos burgueses. Debemos instaurar un gran debate nacional para romper con el mecanismo que conduce todavía a la mayoría de los trabajadores a votar por los partidos tradicionales, Blanco o Colorado. Esta negociación puede servirnos de trampolin para esta puesta en cuestión pública de la burguesía.D 'Se trata de imponer una nueva situación que permita una vida digna para los trabajadores".

Inprecor: ¿Puedes explicarnos cómo fue interiorizado el golpe de estado militar de 1973, Y cómo se ha podido realizar, lentamente, la reorganización sindical en vanguardia como la ANCAP?

Dirigente sindical de ANCAP: El sector fuerte del sindicato es el combustible, y en especial la refinería, que es el punto neurálgico de la empresa. Allí, la resistencia se desarrolló de acuerdo a la consigna preventiva de la CNT: huelga general contra toda tentativa de golpe. Ocupamos por lo tanto la empresa, y hubo incluso acciones de sabotaje. Fuimos expulsados por la fuerza a pesar del apoyo de toda la población de la zona. El ejército vino con carros ligeros. Había que escoger entre el enfrentamiento total y la negociación. La mayoría estaba por la negociación esperando, además, dictadura militar-populista "'a la peruana"

Se continuó todavía durante una semana la acción sobre la base de este acuerdo, continuando a la vez discutiendo en el sindicato. Se había formado un grupo de militantes más resueltos. Hubo incluso un atentado contra la central, seguido de una huelga y de una deserción general de los puestos de trabajo, a pesar de la orden de requisitoria lanzada por la dictadura. Todo el mundo se ocultó, y el ejército tomó como rehenes a los trabajadores que aún estaban en la fábrica. Entonces hubo una puesta en marcha parcial de la fábrica, bajo

I.: Desde el momento en que se evoca el golpe de 1973 con los trabajadores que lo han vivido, la discusión gira siempre en torno a la huelga general. El balance de esta huelga parece que está en el origen de las grandes corrientes políticas que se expresan hoy en el

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A.: Hay quienes piensan que aquella huelga | que solo hay posibilidades de discusión taller a general fue un éxito, otros piensan que no, y otros en fin que fue una derrota confirmada por la puesta fuera de la ley de la CNT y el desmantelamiento de las organizaciones obreras. ¿Qué se tenía que haber hecho? La dirección provisional actual de nuestro sindicato tiene una posición clara en esta controversia. El movimiento sindical no tenía ni estrategia ni proyecto verdadero frente al golpe de Estado. No había otro objetivo que resistir. Al final de la huelga general, hubo un granvacío. Una amplia corriente crítica se conformó sobre el balance de esta derrota. De ello resultó una situación que pesó mucho sobre reanimación de la actividad sindical.

Desde 1973 la CNT estaba prohibida, y el golpe de gracia llegó en 1975, con la detención de la dirección del Partido Comunista. El aparato represivo hizo mientras tanto una limpieza general, no solamente de los cuadros, sino incluso de militantes sindicales activos.

años de silencio. La gente buscaba soluciones individuales a sus problemas sociales. Muchos tenían un trabajo oficial de 8 horas al día, y otro trabajo "'ofi-

, de otras 8 horas más. Pero sobre todo, había el miedo a la detención y la tortura... A estas condiciones generales obstáculo subjetivo para la reorganización: el escepticismo hacia la actividad sindical, debido al error de orientación -o peor aún- en la huelga general. Pero este espíritu crítico podía tener también su reverso, y servir de pretexto

I.: A pesar de este conjunto de obstáculos ¿cuál fue el punto de partida de la renovación

A.: En lo que concierne la reorganización sindical partió del nivel más elemental. Había que comenzar por tener reconocer que se podía de nuevo mover un poco, contactar con gentes para hacer de común acuerdo algunas cosas, por poco que fuera. Este trabajo de hormiga llevó mucho tiempo. No había locales. Se procedía por contactos individuales reuniones. El único espacio sindical existente era el sindicato 'amarilló' , unánimemente rechazado. En nuestra empresa, por ejemplo, en el importante sector del combustible, sindicato amarillo nunca agrupó más que a su

El problema era encontrar la iniciativa a partir de la cual reanimar la actividad sindical. A menudo, fueron peticiones sobre cuestiones concretas, reivindicaciones que parecieran legítimas. La petición colectiva estaba prohibida. Solamente estaban autorizadas las peticiones individuales. Firmar una petición con nombre y apellido heroico. Una de las primeras peticiones importantes apareció en la refinería en 1981. Las I condiciones de trabajo son allí particulares, ya taller. Se discutieron entonces documentos, de modo que todo el mundo pudiese comentar las exigencias, y añadir sus propias sugerencias. Había muchas, pues en ocho años habían perdido innumerables relativas tanto a la higiene como a la organización del trabajo. También aparecieron reivindicaciones de "reconquista". Después, se sintetizaba el documento comentado para sacar de allí una propuesta definitiva que circulaba de nuevo para asegurar el compromiso más sólido posible del máximo de gente. Visto lo que había pasado en 1973, las autoridades manifestaron primero una cierta tolerancia para no provocar a los trabajadores de la refinería. Otros sectores, como mantenimiento, tomaron la petición a su cuenta. Esto hizo desbordar el vaso. La caza de brujas comenzó.

Después se encadenaron un montón de cosas. Primero, el resentimiento acumulado al no haber ninguna posibilidad de diálogo. No queda otra posibilidad que organizarse y movilizarse para romper el cerco.

I.: ¿Cómo ves la nueva etapa inaugurada con la huelga general del 18 de enero de 1984?

A.: Cuando se perfiló la perspectiva huelga general para el 18 de enero, el sindicato del ANCAP, fiel a su tradición, consideró que el apoyo a la misma debía ser decidido en asamblea general. Dio un buen resultado; en los sectores más combativos de la empresa, acuerdo al 100%. El éxito reforzó a los trabajadores y su estado de ánimo, a pesar de la prohibición del PIT.

Se abre una nueva etapa para imponer el reconocimiento del PIT como central sindical única, continuadora de la tradición de la CNT. Paralelamente continua la lucha por el reconocimiento de la libertad sindical para los trabajadores del sector público.

La federación del ANCAP no ha perdido jamás su local sindical, mientras que en la mayor parte de los casos, los locales sindicales no han sido solamente incautados por la dictadura, sino que han sido simbólicamente transformados en comisarías. Nosotros, mantenemos la personalidad jurídica, el edificio en ruinas, el local vacio desde hace 10 años, y sobre esta base, pretendemos reconquistar nuestra legalidad con una campaña de reafiliación y afiliación masiva al sindicato. Esta decisión ha sido sometida a la asamblea general y hecha pública en nuestro boletin, el 24 de enero de 1984. Hemos tenido luego una asamblea de 200 trabajadores para la reafiliación, asamblea anunciada públicamente. La policía intervino ordenando a los trabajadores abandonar la sala, no dejando en la misma sino a los directivos. Hubo una reacción general de solidaridad en defensa de nuestros derechos. Esta asamblea quedó pues en poco sin concluir. Desde entonces, seguimos dando todos los pasos para pedir autorización para hacer esta reunión.

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1.: En el seno del PIT, el ANCAP ha pre- | plazo. sentado un balance de la huelga del 18 de enero de 1984, alternativo al de la mayoría. El balance de la huelga tuvo 10 votos sobre 20, vuestro contrabalance 5 votos y hubo 5 abstenciones. ¿Por qué este contrabalance?

A.: En el balance de la huelga general del 18 de enero, el ANCAP se ha encontrado en posición minoritaria en el seno del PIT. El problema es el de la 'concerțación'. Hay sectores burgueses de oposición como los partidos tradicionales, que nos han perjudicado y han facilitado la tarea del poder, denunciando preventivamente la huelga como inoportuna o irresponsable. El balance de la mayoría del PIT demasiado fácilmente y rápidamente la esponja por este hecho. Dicho esto, nosotros estamos integrados en el PIT, participamos en sus iniciativas, pero guardamos nuestro derecho de crítica y desconfiamos de toda concertación o compromiso con los partidos políticos. Podemos tomar iniciativas concretas con ellos, pero no negociar un proyecto político a medio | dia.D

I.: Dicho de otra manera, esta divergencia sobre el balance desembocaría sobre puntos de vista diferentes a propósito de un eventual "pacto social" que algunos comienzan a mencionar, en la perspectiva de las elecciones de noviembre próximo?

A.: La cuestión está en discusión y es bastante delicada. La caída del régimen no puede llevarnos simplemente a la situación anterior al golpe de estado militar de 1973. No se puede aceptar ningún tipo de pacto que nos lleve a la situación de la que partió el golpe militar. Se trata de imponer una nueva situauna vida digna para los trabajadores. Se trata, dicho de otra manera, de poner por fin en práctica la plataforma reivindicativa que la clase obrera de este país ha tenido siempre. Este objetivo puede conseguido trabajando en común con otros sectores sociales, estudiantes y populares, de los que la clase obrera constituye la vanguar-