Inprecor en castellano

Revista de la Liga Comunista Revolucionaria (IV Internacional), nueva serie, 1979–1991

El fraude de la "Opción cero" de Reagan

Inprecor n.º 32, marzo de 1983 · pp. 37-38 · 2.163 palabras

Sin firma en Inprecor. En International Viewpoint firma: John Ross.

"Opción cero" de Reagan

Los gobiernos imperialistas tienen que hacer frente a una amplia oposición a su programa de misiles nucleares en Europa occidental, cuya envergadura es muy superior a la prevista. Por esta razón, se han visto obligados a realizar maniobras para intentar despistar y debilitar a este movimiento. La más importante, reafirmada en la reunión de ministros de

Defensa de la OTAN en noviembre de 1982, es la llamada "opción cero". Se trata de una estratagema anunciada ya en la intervención televisiva de Reagan en noviembre de 1981, que coincidió con el inicio de las negociaciones sobre la reducción de armas estratégicas (START) con la Unión Soviética.

El fraude de la

O que propone realmente Reagan es claro. La Unión Soviética debe desmantelar todas sus armas nucleares en Europa, es decir, los SS-4, SS-5 y SS-20. A cambio, los Estados no desplegarán los misiles Pershing II y de Crucero, pero mantendrán cada una de las armas nucleares que ya tienen en Europa, así como todos los misiles submarinos que se encuentran en los mares que rodean a la URSS. Gran Bretaña y Francia mantendrán todas sus armas nucleares y podrán modernizarlas. Esta es supuestamente una "opción cero" que rechaza la "agresiva"' Unión Soviética.

De hecho, en toda la historia de las fraudulentas conversaciones de "paz" imperialistas, se han hecho pocas propuestas más grotescas que ésta. Puede compararse más o menos con la afirmación de Johnson de que la flota de Vietnam del Norte estaba lanzando una ofensiva contra la flota estadounidense en el Golfo de Tonkin, o la alegación del Presidente Carter de que Cuba era una amenaza militar para los Estados Unidos por tener estacionados a varios centenares de soldados sovieticos en su territorio. La verdad sobre los misiles soviéticos

Veamos en primer lugar los SS-20 que instala la Unión Soviética para sustituir sus misilis SS-4 y SS-5, cuya edad supera ya los veinte años. Estos dos últimos tipos de misiles son propulsados por un carburante líquido. El SS-4 debe prepararse durante horas antes de poder ser disparado. Y sobre todo ambos misiles son de base fija, es decir, que no pueden desplazarse. Desde que los Estados Unidos desarrollan y despliegan actualmente misiles nucleares cuyo error de puntería es tan sólo de varios centenares de metros o incluso menos, los SS-4 y SS-5 son completamente inútiles para defer der a la Unión Soviética contra un

Equivaldría más menos a intentar repeler un ataque moderno con tanques utilizando armas de la primera Guerra Mundial.

En cambio, el SS-20 es un arma moderna y eficaz. Sobre todo es móvil, lo que significa que es mucho menos vulnerable a un ataque, por ejemplo, de los MX norteamericanos o de cualquier otro arma norteamericana más exacta, lanzada desde un submarino o, por supuesto, de los misiles Pershing II y de Crucero.

Sin embargo, el alcance de los SS-20 es demasiado reducido como para alcanzar los Estados Unidos. En revancha, los MX, Trident y Pershing norteamericanos son perfectamente capaces de alcanzar la Unión Soviética. El profesor Carl G. Jacobsen, profesor y director de Estudios Soviéticos en la Universidad de Miami, explicó claramente la situación en la edición de enero de 1982 del "Boletín de Científicos Atómicos": «El problema es que los SS-20 simplemente confirman y garantizan los potenciales de respuesta soviéticos, hace tiempo, contra los aliados de América. Sin embargo, los misiles Cruise y Pershing Il no amenazan precisamente con la destrucción recíproca de los aliados soviéticos; amenazan al propio corazón de la Unión Soviética, con la misma eficacia que lo hacen los misiles intercontinentales basados en territorio norteamericano. Para que hubiera una auténtica analogía, Moscú tendría que desplegar los SS-20 en Cuba. El hecho es que Washington piensa que Moscú se verá forzado a aceptar los misiles Cruise y Pershing en los países europeos de la O 'AN, mientras que es muy claro que los Estados Unidos no tolerarán los SS-20 a las afueras de La Habana».

: I profesor Jacobsen podría haber ido aún más lejos. En 1962, durante la "crisis de los misiles" en Cuba, Washington demos tró que iniciaría una guerra mundial para impedir que la Unión Soviética tuviera base alguna cerca de los Estados Unidos similar a las que tienen los Estados Unidos alrededor de la Unión Sovietica. Una propuesta absurda

De hecho, la Unión Soviética ha reafirmado repetidamente, con toda claridad, que está dispuesta a renunciar tanto a los SS-20 y a todas las demás armas nucleares que tiene en Europa, o que tienen a Europa como objetivo, con una única condición: que los imperialistas hagan In mismo, que los Estados Unidos, Gran Bretaña y Francia retiren sus armas nucleares.

Pero esta propuesta, una "Europa desnuclearizada de Polonia a Portugal'", es totalmente rechazada por el imperialismo, porque la Unión Soviética sólo puede ser atacada con armas nucleares. Retirar todas las armas nucleares británicas y francesas de Europa haría imposible atacar a la Unión Soviética y el imperialismo está absoluta mente decidido a contar con este potencial de ataque —ahora como una amenaza, y en alguna fecha futura, para utilizarlo realmente. Rechaza totalmente la propuesta soviética de retirar todas las armas nucleares de Europa.

La propuesta de Reagan es absurda. Exige que la Unión Soviética abandone todas sus defensas nucleares en Europa, mientras que los Estados Unidos podrán mantener sus fuerzas existentes, los británicos y franceses podrán modernizar las suyas, y los Estados Unidos podrán desplegar sus nue vos submarinos. Sobre esta base, Reagan podría proponer también que la Unión Soviética simplemente abriera sus fronteras, izara la bandera blanca y permitiera que los tanques norteamericanos penetraran en su territorio. La Unión Soviética rechazó con razón esta ridícula sugerencia de los Estados Unidos.

En realidad, el objetivo de Reagan era puramente político, una simple operación propagandística. La "opción cero" fue sugerida directamente por el entonces canciller de Alemania Occidental, Schmidt, como la mejor manera de desmovilizar al movimiento antiguerra europeo. De ahí que los gobiernos de Europa occidental dieran una máxima proyección propagandistica a la fórmula "opción cero + negociaciones". El ministro de Asuntos Exteriores italiano, Emilio Colombo, ensalzó la «determinación y coherencia» de las propuestas de Reagan. El ministro de Asuntos Exteriores francés Claude Cheysson, declaró que era «la

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solución deseable». Thatcher la calificó de «una iniciativa sumamente importante», y afirmó: «creo que será bienvenida, no sólo en círculos políticos, sino también en los corazones y las mentes de la gente en toda Europa». Schmidt dijo que estaba «muy agradecido de que Reagan haya captado la situación estratégica y sicológica en Euro¿Una condena simétrica de las "dos superpotencias"?

Mientras que "la opción cero" de Reagan no tiene ningún sentido desde el punto de vista militar, ha logrado, en cambio, seducir a ciertas fuerzas reformistas en el seno de la "Campaña Europea por el Desarme Nuclear" (END). Esta organización, cuyo portavoz más prestigioso es el historiador británico E.P. Thompson, ha llevado a cabo un trabajo valioso publicando materiales de información. Pero a despecho de la diferente naturaleza de clase de los Estados afectados y de las pruebas materiales más elementales, afirma que los Estados Unidos y la Unión Soviética son igualmente responsables de la carrera de armamentos - una versión de la tesis de las "dos superpoten-

En la práctica, esto lleva a las fuerzas de la END a alinearse con el ala derecha del movimiento antiguerra, en torno a las cuestiones fundamentales. Por ejemplo, la Campaña Británica por el Desarme Nuclear exige claramente la retirada de Gran Bretaña de la OTAN. En la Conferencia de noviembre de 1982, Thompson se opuso a esta postura porque, dijo, no condenaba también el Pacto de Varsovia.

Esta posición lleva también a la END a renunciar a la lucha por sus propias reivindicaciones. Oficialmente apoya la consigna de "una Europa desnuclearizada". la medida en que se trata también de la opinión de la Unión Soviética, por las razones que ya hemos explicado, resulta totalmente inaceptable para el imperialismo. Por consiguiente, hay que optar entre la ruptura con el imperialismo, o el abandono en la práctica de esta reivindicación. E.P. Thompson mostró claramente lo que significaba la condena simétrica de las dos "superpotencias" cuando tomó una postura favorable a la "opción cero"' de Ronald Reagan. Esto equivale a aceptar la totalidad del armamento nuclear norteamericano, francés y britá nico ya instalado en Europa y, por lo tanto, a renunciar a la "Europa desnuclearizada".

En torno a esta cuestión particular de las armas nucleares en Europa, la posición defendida por los dirigentes soviéticos — a diferencia de sus orientaciones generales en política exterior — es básicamente correcta. Dicen que estarían dispuestos en todo momento a retirar todas las armas nucleares de Europa. Dicen también que renunciarían incondicionalmente al uso de armas nucleares en su territorio. Esto lo aplicó durante las últimas elecciones griegas cuando Papandreu afirmó que Grecia se retiraría de la OTAN y que se desmantelarían todas las dirección soviética afirmó que si lo hacía contra Grecia en cualquier circunstancia, creando una zona desnuclearizada en todos los Balcanes.

Sin embargo, esta posición es totalmente inaceptable para el imperialismo. Tras su victoria electoral, el Gobierno de Papandreu abandonó su postura favorable a la retirada de la OTAN. Todas las bases norteamericanas y sus armas nucleares permanecen en Grecia. Después de las elecciones, la Unión Soviética ha propuesto que Papandreu pusiera en práctica su promesa electoral, reiterando que si lo hacía tomaría todas las medidas anunciadas. Pero la OTAN lo ha

Lo que la Unión Soviética dice que no hará, en cambio, es renunciar unilateralmente a sus armas nucleares, dificilmente se puede criticar. Si la Unión Soviética renunciara unilateralmente a sus armas nucleares, significaría la certeza de una guerra nuclear. El imperialismo norteamericano y sus aliados no vacilarían en utilizar sus armas nucleares en tales circunstancias - ya pensaron en hacerlo durante la guerra de Corea, en la guerra de Vietnam contra el colonialismo francés y en la guerra norteamericana en Vietnam-, desde los años sesetna hasta 1975. Si la Unión Soviética no hubiera dispuesto de armas nucleares, no cabe duda que los Estados Unidos las habrían utilizado.

En más, mientras que la Unión Soviética ha afirmado que nunca será el primer país en utilizar armas nucleares, los Estados Unidos se han negado siempre a adquirir un compromiso analogo. Evidentemente, ambos paises se comprometen a no ser nunca los primeros en utilizar armas nucleares, la gente tendería a pensar que nadie las deberían eliminarse. Dado que la estrategia militar estadounidense, a partir de la 2ª Guerra Mundial, se basa en sus armas nucleares, y la Unión Soviética sólo puede ser Unidos no aceptarán nunca la renuncia a su

Existe una manera inmediata de disipar la amenaza de una destrucción nuclear, por parte de la clase obrera europea. Consiste en aceptar sin demora las propuestas de la Unión Soviética en torno a una Europa desnuclearizada. Pero esto significa, para fuerzas como la END, el abandono de sus críticas equidistantes. El hecho de que los imperialistas se nieguen a hacerlo indica claramente que son ellos, y no la Unión Soviética, quienes amenazan la paz. Los tra bajadores griegos deben exigir, como lo han hecho en recientes manifestaciones, que Papandreu cumpla su promesa electoral, abandone la OTAN y desmantele las bases norteamericanas en Grecia. Por una Europa desnuclearizada

En este contexto la clase obrera en Europa occidental debe considerar las nuevas propuestas soviéticas de limitar el número de los misiles SS-20 al número de armas nucleares que poseen Francia y Gran Bretaña, a cambio de que la OTAN no instale los Cruise y Persing II.

En principio no puede objetarse nada a que la Unión Soviética proponga reducir sus armas para contribuir a obtener concesiones del imperialismo. Pero lo que el movimiento en Europa occidental no puede ni debe hacer es limitarse a las propuestas avanzadas ahora por la burocracia soviétiaceptan que Gran Bretaña y Francia posean armas nucleares - algo que la clase obrera de estos países debe rechazar. Las propuestas soviéticas conducirán también a norteamericanas ya existentes en Europa. La eliminación, y no la "limitación" de estas armas, debe ser el objetivo del movimiento obrero en Europa. Y hay que decir que la reacción del Gobierno francés ha sido particularmente desgraciada. Asuntos Exteriores, Cheysson, se declaró "disgustado" ante cualquier propuesta que ponga en tela de juicio las armas nucleares

No existe ninguna razón para lanzar una campaña contra las propuestas soviéticas, pero las exigencias de los trabajadores y del movimiento antiguerra en Europa deben ser claras, e independientes de cualquier negociación en Ginebra. No deben aceptar que cualquier potencia imperialista posea armas nucleares. Las exigencias deben ser claras y

- Ningún Cruise, ningún Pershing, ninguna bomba de neutrones.

— Desarme nuclear unilateral de Gran Bretaña y Francia.

Esta es la manera de luchar ahora contra la guerra nuclear. Es el camino para emprender la lucha por la retirada de todos los países europeos de la OTAN. Significa el rechazo total y completo de la fraudulenta "'opción cero" de Reagan. D