Inprecor en castellano

Revista de la Liga Comunista Revolucionaria (IV Internacional), nueva serie, 1979–1991

Oriente Medio

Tras la guerra del Líbano

· Inprecor n.º 31, noviembre de 1982 · pp. 33-40 · 8.281 palabras

Resolución del Secretariado Unificado de la IV Internacional 10 de Octubre de 1982

Una situación nueva en Oriente Medio

La guerra del Líbano:

1) La invasión del Líbano por Israel, el sitio y los bombardeos de Beirut y las matanzas en los campos palestinos de Sabra y Chatila, forman parte de una operación destinada a acabar con la resistencia palestina en tanto que fuerza político-militar autónoma, , consolidar el Estado sionista como gendarme de la región y reforzar a los regimenes árabes desquiciados por expansión de la revolución iraní.

La agresión sionista forma parte de la contraofensiva imperialista internacional.

-1Fue desencadenada con la complicidad y el apoyo de los Estados Unidos. Los agresores sionistas aprovecharon tanto la pasividad de la burocracia soviética, que se encuentra trabada por sus propias dificultades económicas y políticas, como la impotencia de los organismos "no alineados". Durante los dos meses que duró el sitio de Beirut, la Liga Arabe no tomó la más mínima decisión, la reunión cumbre de la Organización de la Unidad Africana (OUA) tuvo que ser postergada por falta de quorum, y la conferencia de los países no alineados, que debía celebrarse en Bagdad, tuvo que ser diferida a causa de la guerra Irán-Irak.

La operación que comenzó con la entrada de las divisiones blindadas israelies y que permitió a los falangistas del Líbano acceder al poder, así como el "Plan de Paz" de Ronald Reagan y los resultados de la reunión cumbre árabe de Fez, demuestran que el imperialismo, el sionismo y los regímenes arabes conjugan sus esfuerzos para mode-

"paz norteamericana" en la lar una nueva región.

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Resolución del S.U. de la IV Internacional

2) Nuevamente, el Estado sionista es la punta de lanza de la contrarrevolución en el Oriente Medio. El gobierno de Menajem Beguin deseaba y preparaba abiertamente esta guerra desde hacía meses. La opera-

"Litani", de 1978, en el Líbano se presenta hoy como el ensayo general de la agresión de junio de 1982.

Los acuerdos de Camp David (entre Egipto e Israel) permitieron al régimen Beguin desarrollar por un lado, su política de anexión de los territorios ocupados y, por otro, lanzar su ofensiva contra los bastiones de la resistencia palestina con la finalidad

Run segundo Camp David con el Líbano, Jordania y

Los objetivos de la ofensiva militar fueron claramente anunciados por los dirigentes

•Desarticular la columna vertebral de la resistencia palestina; facilitar la anexión de los territorios ocupados; impedir la convergencia de las movilizaciones en Cisjordania y en Gaza con la resistencia.

•Instalar en el Líbano un Estado fuerte, aliado de Israel; imponer la retirada de las tropas sirias; expulsar del Líbano a los refugiados palestinos.

• Asestar un golpe al ejército sirio, debilitando así al último aliado de la URSS en la

Al mismo tiempo, Menájem Beguin y Ariel Sharon esperaban probar que Israel es irremplazable en tanto que aliado privilegiado del imperialismo norteamericano en la región; un aliado capaz de actuar militarmente, so pretexto de legítima defensa, en un momento en el que el imperialismo norteamericano (movilizado en varios frentes y principalmente en América Central) tiene dificultades para multiplicar sus intervenciones directas. Este es el contexto en que hay que situar las bravuconadas de Ariel Sharon, quien declaró que la zona de interés militar de Israel se extendería en el futuro de Sudán a Pakistán y Turquía.

De igual manera, los dirigentes sionistas esperaban reforzar la "Unidad Nacional" en Israel; unidad minada y amenazada, de una parte, por los efectos de la crisis económica y de la inflación galopante y, de otra parte, por el fardo de los gastos militares.

3) La resistencia palestina y el movimiento progresista libanés opusieron al despliegue de los blindados y a los bombardeos una resistencia admirable. Para el ejército sionista, los setenta y nueve días que duró el sitio de Beirut representan un desafío que ninguno de los actuales regímenes árabes ha sido capaz de lanzarle. defensa de Beirut permitió modificar la relación de fuerzas, aislar diplomáticamente a Israel y alimentar las contradicciones entre los dirigentes sionistas, así como reafirmar la legitimidad de las reivindicaciones nacio-

Menájem Beguin y Ariel Sharon dudaron ante el costo político y militar que significaba el asalto de Beirut. Las repercusiones en el mundo entero de las matanzas de Sabra y de Chatila dan una idea de los efectos que habrán tenido la liquidación del "ghetto" de Beirut.

La resistencia palestina no fué liquidada físicamente, sino vencida, traicionada y abandonada por los regímenes árabes y por la burocracia soviética. La dirección de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) es también, en parte, responsable de la derrota. Nadie puede negarle el derecho a negociar a esa dirección, sitiada y abandonada; pero, a participar desde el comienzo del sitio en negociaciones secretas sobre las condiciones de una "rendición honorable'' (cuya finalidad era, de hecho, la obtención de su reconocimiento diplomático por los Estados Unidos a cambio de la retirada de sus combatientes) con un "mediador" representante del imperialismo, la OLP contribuyó a desorientar y a desmobili-

Esta actitud de una larga trayectoria poli-

4) La Liga Arabe se reunió solamente tres semanas después de la invasión del Líbano (los días 26 y 27 de Junio, Túnez). La reunión rechazó globalmente las catorce peticiones que Yasser Arafat, en nombre de la OLP, le había planteado: ayuda a la lucha armada, condena radical de los Estados Unidos, retirada de los embajadores, suspensión de los contratos con los Estados Unidos, retirada de los fondos depositados en los bancos estadouniden-

Los regímenes árabes se mostraron más preocupados por la ofensiva iraní en Irak que por la invasión del Líbano. Arabia Saudita y los Emiratos Árabes concedieron a Irak un crédito de 23.000 millones de dólares. Kuwait se ofreció como base de apoyo del ejército irakí. Jordania, Yemen del Norte y Sudán enviaron voluntarios y Egipto le proporcionó armamentos soviéticos provenientes de su arsenal. Es cierto que Israel se apresuró a vender a Irán una parte importante de las armas y municiones confiscadas en los campos palestinos.

Por su parte, Siria se afanó para concluir unilateralmente una tregua, en la planicie de la Bekaa, con Israel, permitiendo así que el ejército sionista concentrara sus fuerzas sobre Beirut. Más tarde, Siria negoció la acogida de un contingente de combatientes palestinos a cambio de un incremento de la ayuda financiera proporcionada por Arabia

Un alto funcionario estadounidense pudo decir que "todo sucedió de tal manera que la OLP parecía haber sido condenada a muerte por el mundo árabe en su conjun-

Es cierto que esta nueva traición cínica de las burguesías árabes al pueblo palestino, forma parte de una tradición que va de los acuerdos Faizal-Werzman (del 3 de enero de 1919, que permitieron el establecimiento de la resistencia nacional judia en Palestina) a los acuerdos de Camp David, pasando por: los acuerdos Abdalah-Ben matanzas de palestinos dirigidas por el rey Hussein de Jordania, en 1970-1971, y las nuevas matanzas de Líbano, en 1976, ejecutadas por las falanges cristianas con el consentimiento del gobierno sirio.

5) Por su parte, la burocracia soviética se limitó a algunas protestas formales, bajo el

Bella ino tenía por '"mostrarse más árabes que los árabes"!

Su respaldo diplomático a la OLP ha sido subordinado a los intereses generales de sus alianzas con las burguesías de la región. La burocracia soviética tiene también una gran experiencia en la materia que va de su apoyo a la división de Palestina en 1947 a la

Gromyko-Vance, pasando por la Declaración 242 del Consejo de Seguridad de la ONU y por la Conte-

Durante el sitio de Beirut, Abu Ayad, uno de los principales dirigentes de la OLP, exclamaba: "Hemos resistido al ejército israelí más que todos los ejércitos árabes... La actitud soviética es todavía más inexplicable. Hemos interrogado pública y secretamente a Moscú y solamente hemos recibido estí mulos simbólicos. Como puede la Unión Soviética permitirse tal pasividad cuando los Estados Unidos forman parte en la batalla de una manera tan flagrante? No lo entiendo". Sin embargo, si la actitud soviética no es perdonable, tampoco es sorprendispuesta a sacrificar sus aliados de la región a cambio de concesiones imperialistas que conciernen tanto a la carrera armamentista y a las negociaciones económicas como a sus propios problemas en Afga-

La actitud de la burocracia soviética ante la invasión israelí de Líbano, nuevamente que toda estrategia basada en su apoyo (y no en la solidaridad militante del movimiento obrero y anti-imperialista

User traicionada plena batalla. La lección trágica de Líbano es válida para los movimientos revolucionarios del mundo entero y en particular para los de América Latina y de América

6) Por el contrario, el imperialismo norteamericano sostuvo hasta el final a su aliado sionista. Ariel Sharon declaró públicamente que Ronald Reagan fue informado gobierno de Israel. Los Estados Unidos sostuvieron y cubrieron hasta el final la expedición militar israelí, haciendo uso, en dos ocasiones, del derecho de veto en el Consejo de Seguridad de la ONU y manteniendo ininterrumpida-

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mente su ayuda diplomática y militar.

imperialistas (quienes decidieron,sin dudar un momento, el boicot a Argentina durante la guerra de las Malvinas) no tomaron la más mínima medida contra la agresión israelí.

La política del gobierno francés no pudo parecer favorable a la dirección de la OLP más que por pura finta. De hecho, François Mitterrand se opuso solamente al extremismo de Beguin-Sharon, que podía poner en situación difícil a los regímenes proimperialistas y crear una situación incontrolable en la región.

El presidente francés empezó ciándose por la retirada de todas las tropas extranjeras estacionadas en el Líbano, poniendo asi en pie de igualdad al ejército invasor sionista y a la resistencia palestina expulsada de su país y condenada al exilio y apoyando el Plan 100% imperialista, que organizó la evacuación de los combatientes palestinos y el desarme de la resistencia, que creó las condiciones para la elección de Bechir Gemayel y que ratifica, sine die, la prolongación de

Participando en la Fuerza Multinacional de Interposición (FMI), el gobierno francés garantizó con su presencia la len un cuartel militar protegido por las del presidente de Líbano: el fascista Bechir Gemayel).

Con la retirada de los combatientes palestinos y el desmantelamiento de defensas de Beirut, el Plan habib sancionó la modificación de las relaciones de fuerza impuesta por el ejército israelí, abrió la vía a un régimen fuerte en el Líbano y la persecución contra los campos de refugiados y contra de las fuerzas progresistas indefen-

7) La presencia de la FMI en el cuadro del Plan Habib ha servido para desmantelar las líneas de defensa de Beirut Oeste, para sancionar la elección del difunto Bechir Gemayel y para permitir el acceso de los falangistas asesinos a los campos de refugiados. Cualquiera que sea la identidad de los verdugos de Sabra y de Chatila, ellos no pudieron actuar sino con el acuerdo y la complicidad del Estado Mayor israelí. Los gobiernos imperialistas bien sabían que, después de la evacuación de los combatientes de la OLP, la matanza era posible y

La segunda misión de la FMI, como la primera, deja de lado los intereses de los pueblos palestino y libanés. Su presencia ayudara a la reconstrucción, alrededor de las falanges de Amin Gemayel, de un fuerte que representa amenazas para aquellas poblaciones.

8) El resultado de la agresión sionista e imperialista contra la resistencia palestina es una derrota grave para la revolución árabe, para la revolución anticolonial y para antiimperialista a nivel

La fortaleza de la resistencia palestina en

Líbano ha sido desmantelada. Sus combatientes han sido dispersados en una decena de países árabes, cuyos gobiernos tendrán el cuidado de ejercer un control estricto sobre ellos; control proporcional al temor que les inspira el prestigio de los resistentes entre las masas oprimidas de sus propios

El ejército israelí ocupa todavía aproximadamente la mitad del territorio libanés y se encuentra, por lo tanto, a tiro de cañón de la capital siria. Centenas de millares de refugiados se encuentran indefensos frente a la hegemonía falangista en Líbano y al deseo israeli de imponerles un nuevo éxodo.

Es cierto que no se trata de una derrota sin combate: el hecho mismo de haber resistido limita la desmoralización y crea condiciones mejores para aprender las lecciones de la derrota y contrarrestar los efectos, como demuestran las movilizaciones en los territorios ocupados.

También es cierto que el imperialismo no ha alcanzado la totalidad de sus objetivos. La OLP está derrotada pero no aniquilada. La restauración de un Estado fuerte en Líbano no se realizará sin dificultades

Algunas fisuras han aparecido en los cimientos del sionismo en Israel, y se hacen evidentes, a través de la extensión del movimiento contra la guerra, de la radicalización de una de sus corrientes y a través de las protestas surgidas del seno mismo del ejército. Es necesario añadir a eso que, el costo económico de la guerra empieza a pesar sobre la sociedad israelí.

Todos esos datos no bastan para transformar la derrota militar de los palestinos en victoria política o diplomática. La dirección de la OLP aceptó, en Fez (Marruecos), principios de solución análogos a los del Plan Fahd, que el año pasado no pudo ser aprobado. Yasser Arafat ha sido llevado a pedir que los campos de refugiados en Líbano sean protegidos por los ejércitos imperialis-

La guerra de 1982 y la batalla de Beirut marcan una transformación radical de las relaciones de fuerza en la región a favor del. imperialismo.

concluye un período del cual deben sacarse todas las lecciones.

ni para la resistencia palestina, ni para el Estado sionista

La resistencia palestina será obligada a definir nuevamente sus relaciones con los regímenes árabes; eso se realizará en un contexto determinado por una nueva relación de fuerzas y justo en el momento en que la capitulación de esos regímenes ante la invasión de Líbano, inaugura una nueva fase de la crisis del nacionalismo árabe y de sus direcciones. Los progresos del integrismo musulmán son resultado, por una parte, de dicha crisis y, por la otra, de la ausencia de una dirección antiimperialista

Resolución del S.U. de la IV Internacional revolucionaria consecuente. La autoridad que los combatientes palestinos han conquistado en la lucha puede permitirles, a través de aclaraciones y diferenciaciones internas, de jugar un papel importante en la formación de dicha dirección. Sin embarrenuncia de la resistencia fuerza política autónoma y su alineamiento. burguesías árabes es otra posibilidad.

En lo que concierne al Estado sionista, ha movimiento guerra para aplastar un pueblo de refugiados, expulsado de su tierra, sin patria y sin Estado, un pueblo exiliado que agita frente a los ojos de Israel la imagen de la opresión que el pueblo judio sufrió en el pasado. El terrorismo de Estado, desnudo y sin pretextos, transformará inevitablemente el consensus interno establecido alrededor del proyecto sionista desde la fundación del

10) La OLP y su dirección se encuentran desde ahora en una nueva encrucijada de su historia:

Los regímenes árabes van a multiplicar sus presiones y chantajes mediante la ayuda material para obtener que la resistencia palestina pase definitivamente del terreno de la lucha armada al del compromiso diplomático y para obligarla a reconocer y a aceptar el Estado de Israel. A cambio, ella deberá contentarse con una autonomía ad ministrativa formal bajo la tutela jordano-israelí y bajo el patrocinio del imperialismo norteamericano. Esta solución posible no dejará de crear conflictos en el seno de la resistencia palestina.

La otra posibilidad consiste en deducir todas las consecuencias de la internacionalización del problema palestino para ligarlo orgánicamente a las luchas antiimperialistas en los países árabes.

11) El callejón sin salida, en el que se encontró la dirección de la OLP durante e sitio de Beirut, es resultado tanto del abandono de la URSS y de los países árabes, como de su propia línea política. Las características particulares de la lucha de liberación nacional palestina plantean dos problemas estratégicos claves que la dirección de la OLP no ha podido resolver:

Por una parte, en su lucha contra el Estado sionista, la resistencia palestina debe buscar apoyo, principalmente, en la movilización antiimperialista de las masas arabes explotadas y oprimidas. Solamente la liberación de esta fuerza puede modificar la relación de fuerzas frente al sionismo y frente a su protector imperialista. Ahora bien, dicha movilización entra, inevitablemente, en contradicción con los intereses propios de los regímenes burgueses árabes, los cuales son, en su mayor parte, aliados del imperialismo norteamericano. La OLP

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Resolución del S.U. de la IV Internacional ha querido evitar siempre (bajo pretexto de una línea de "no intervención" en la política interior de los Estados árabes) establecer una relación orgánica entre la resistencia palestina y la lucha de los explotados de esos países. Se trata de un error mortal ya que la OLP no ha podido evitar la "intervención" brutal de historia de la resistencia palestina. De 1968 a 1982, Jordania, el Libano, Egipto y Siria, no ha dejado de intervenir, incluso con las armas, contra la resistencia. Los regímenes árabes no pueden tolerar en sus territorios la presencia de una fuerza política y militar que escapa a su autoridad y que, además, es susceptible de estimular la movilización autónoma de los oprimidos de sus países.

movimiento antiimperialista árabe y las burguesías y oligarquías locales, aliadas del imperialismo,

Por otra parte, la resistencia palestina no enfrenta, con el Estado de Israel, una simple ocupación colonial. La fuerza del Estado sionista no depende solamente de las calidades técnicas de sus armamentos, sino también del sentimiento de auto-defensa que el chovinismo sionista despierta en la población judia, la cual, ayer, todavía se encontraba oprimida en sus países de origen y se ha constituido, hoy, en Estado nacional basándose en la expulsión del pueblo palestino y en la negación de sus derechos. Para los dirigentes sionistas, la perspectiva de guerra, el estado de movilización permanente, el espectro del antisemitismo, son elementos necesarios para el consensus nacional y constriñen el desarrollo de la lucha de clases en la sociedad israelí. Por el contrario, la eficacia de la lucha contra el sionismo pasa por una posición de clase y por el reencuentro internacionalista del movimiento nacional árabe y de las masas trabajadoras judias.

Yasser Arafat reconoció públicamente que una de las principales debilidades de la OLP fue su incapacidad para resolver el problema siguiente: "No hemos sabido explicar nuestra causa a los israelíes; no hemos. comprendido la mentalidad israelí".

Pero esta toma de conciencia puede desembocar sobre dos vías radicalmente divergentes: o bien la del acomodamiento con el Estado sionista (tal como lo establecen los acuerdos de Camp David), o bien la de una política internacionalista y revolucionaria; esta última es la única que permitiría ganar la confianza del proletariado judío.

12) La dirección de la OLP ha cometido dos. errores sobre sus relaciones con los

Estados y las masas árabes y sobre su posición con respecto al sionismo; esos errores la han conducido inevitablemente a una serie de derrotas que se encadenan y se condicionan unas con otras.

La guerra de los seis días, en 1967, tuvo como saldo la debacle de los Estados árabes y el reforzamiento del Estado sionista (materializado en la ocupación de Cisjor-

Gaza, El Sinaí y el Golán). Esa derrota tuvo como consecuencia la renovación y la reorientación de la Organización para la Liberación de Palestina. Su antigua dirección, dependiente de los Estados árabes, tan pródiga en declaraciones irresponsables como prácticamente inactiva, fue substituida por una nueva dirección bajo la hegemonía de Al Fathah.

Esta dirección afirmó su voluntad emanciparse de la tutela de los Estados árabes y puso en pie organizaciones militares eficaces capaces de emprender la lucha armada desde bases en Jordania y en el Líbano. Los éxitos obtenidos, entre 1968 y 1970, no se debieron solamente a las operaciones militares sino también a las movilizaciones de masas que hicieron fracasar las actividades reaccionarias 1968, y en el Líbano, 1965) contra la resistencia palestina. Esta apareció pues como la vanguardia del movimiento nacionalista y revolucionario árabe en su conjunto.

Sin embargo, ni el imperialismo ni las burguesías árabes pudieron asistir a ese proceso sin reaccionar; su combinó las maniobras diplomáticas y la represión brutal. De esta manera, marcado por el Plan Rodgers (primer paso hacia Cam David) y por la matanza de los combatientes palestinos en Jordania (Sep-

La guerra civil de 1975-1976 en el Libano inauguró una nueva etapa en la cual la OLP desempeñó un papel de primer orden. Gracias a ella y a la movilización de las masas, el movimiento progresista libanés pudo controlar más de dos tercios del país. Esta dinámica, que reveló las potencialidades de la movilización conjunta de las masas palestinas y árabes, pánico, no solamente del sionismo y del imperialismo, sino también de los regímenes árabes conservadores o de los que se pre-

Siria intervino para parar y controlar a las fuerzas progresistas; bajo su presión, la dirección de la OLP, que buscaba desde 1973 el reconocimiento diplomático, aceptó los compromisos permitieron (en el verano de 1976) la contraofensiva falangista, ilustrada por la matanza de Tall-El-Zataar.

La guerra civil y la ocupación siria precipitaron la disgregación del Estado libanés y de su aparato militar. Las milicias cristianas aprovecharon la coyuntura para reforzar y extender su dominio sobre grandes regiones del Líbano. A pesar de todo, los palestinos pudieron explotar la situación manteniendo y consolidando sus posiciones en el sur del Líbano y en el oeste de Beirut:

Los acontecimientos de 1975-1976 incitaron a los imperialistas y a las burguesías árabes a buscar un compromiso negociado, respuesta neocolonial al problema palestino. Egipto (agotado, más que ningún otro Estado árabe, por el costo de cuatro guerras desastrosas y. bajo la amenaza de explosiones sociales) tomó la iniciativa de la reconciliación con Israel bajo la tutela de los Estados Unidos. Anuar El Sadat firmó los acuerdos de Camp David para obtener la ayuda norteamericana y para aparecer, ante las masas, como el que les liberaba del espectro de una guerra pe-

Para el Estado sionista, Camp David neutralizó la principal fuerza militar enemiga y provocó la división del mundo árabe, sin que, a cambio, ello implicara el reconocimiento de la OLP. El proyecto de un Estado palestino fué postergado y la autonomía de los territorios ocupados como un proceso de cinco años, al final del negociaciones. Mientras que los Estados Unidos jugaron el papel decisivo de esta operación, la URSS (debilitada por el virage de Sadat) se vió todavía más marginalizada y solamente pudo contar con la Siria de Assad como único aliado - dudoso- en la

El triple "No" de Menájem Beguin (a la evacuación de los territorios ocupados, a la restitución de la parte oriental de Jerusalem y a la creación de un Estado palestino) y la continuación de la colonización judía de los territorios ocupados, acabaron con toda ambigüedad sobre el significado de los acuerdos de Camp David y permitieron medir el fracaso de la OLP y del movimiento nacional árabe en su conjunto.

Entre el viaje de Anuar el Sadat a Tel Aviv y la firma del acuerdo egipcio-israeli, el gobierno de Menájem Beguin lanzo, en 1978, una nueva operación militar contra Líbano; la cual permitió la destrucción de las bases palestinas y la expulsión, hacia el norte del país, de la resistencia. Las posiciones del comandante Hadaad en la región fronteriza consolidados. Sin embargo, fuerzas palestinas fueron preservadas en lo

La derrota de junio de 1967, sancionó el fracaso de las direcciones nacionalistas radicales de origen pequeño burgués, de la misma manera que la derrota de 1948 sancionó el de las direcciones conservadoras tradicionalas. Con Al Fathah como motor, la nueva dirección rompió con la antigua orientación que privilegiaba el terreno diplomático y que proclamaba la guerra el Estado sionista en el cuadro de la lucha de los pueblos oprimidos contra el imperialismo.

En la práctica, la OLP permaneció en la órbita de los Estados árabes, escogiendo, según las circunstancias, la alianza con tal

Estado o grupo de Estados. Hasta hoy, funciona gracias a la ayuda condicionada y a los subsidios de los gobiernos árabes, entre los cuales se cuentan los más reaccionarios. La OLP no ha intentado organizar dempcráticamente la resistencia, ni ligarla a los movimientos de masa de los países en que viven centenas de millares de refugia dos palestinos. Ha subordinado su solidaridad para con los movimientos nacionales

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de los países de refugio, al imperativo de "'no intervención". A partir de 1972, la OLP ha iniciado un movimiento, formalizado en 1974, hacia un compromiso en el cuadro de un acuerdo entre los Estados árabes y el imperialismo.

Mientras que el programa de 1969 trazaba la perspectiva de un "Estado democrático y laico en Palestina entera", la OLP aceptó, a partir de 1972-1974, un Estado independiente limitado en los territorios de Cisjordania y Gaza, lo que fué presentado como un primer paso y que desplazaba cada vez más el eje de su actividad hacia el campo diplomático.

13) Las oscilaciones de la dirección de la OLP traducen las importantes contradicciones políticas y sociales que la atraviesan.

La lucha del pueblo palestino comenzó como una lucha de liberación nacional, democrática y revolucionaria, frente al Estado sionista, agente del imperialismo en la región. Pero, para defender hasta el final sus derechos nacionales, la resistencia palestina tiene necesidad de una dirección con una orientación de clase (para relacionarse con las masas árabes, oprimidas por sus burguesías respectivas) e internacionalista (para aprovechar las contradicciones de clase en la sociedad israelí).

Ahora bien, la OLP es producto de unas experiencias de lucha, la de los campos de refugiados y la de una población dispersa en el conjunto de los países árabes. La ausencia de una base territorial unificada y estable y de una base social que permita recurrir a los métodos de lucha proletaria tradicional, permite a la burguesía palestina (que se ha integrado en los países de refugio) desempeñar un papel decisivo.

Aún después de la reorientación de 1967, la OLP siguió siendo el movimiento nacional de todas las clases de la sociedad palestina. Ella reunía en su seno tanto la masa de refugiados marginados socialmente, las masas pobres de los teritorios ocupados y de lsrael, obreros y artesanos establecidos en los diferentes países árabes, como las capas acomodadas de la peueña burguesía y verdaderos burgueses activos en Jordania, Arabia Saudita o en los países del Golfo. La OLP era un frente de organizaciones y de personalidades que iban de la derecha islámica a la extrema izquierda que șe reclamaba del marxismo o del marxismo-leninismo.

A fin de permitir la coexistencia de todas esas fuerzas y de evitar posibles conflictos con los regímenes árabes, la OLP debía atenerse a un programa democrático y antisionista que no pusiera en juicio las relaciones de producción. resultaba una contradicción entre las necesidades y aspiraciones de las masas que constituían la fuerza principal de la OLP y los objetivos estratégicos de la dirección. Dicha contradicción se tradujo en la formación y en la consolidación de un aparato militar cada vez más importante que desarrollaba su propia lógica. La ayuda material y financiera de los Estados árabes reforzó la cristalización de ese aparato.

Reconocido por más de cien países, ob servador en la ONU, el movimiento dirigido por la OLP se ha transformado así en una especie de aparato de Estado sin Estado ni territorio propio. La desproporción existente entre la potencia material de su aparato y la realidad de su base social le hacía tanto más vulnerable a las presiones de sus prestamistas cuanto más se trataba de los gobiernos árabes o de palestinos ricos.

Esas son las causas materiales de la evolución de la dirección de la OLP. Su composición social combinada con sus concepciones programáticas y con la aceptación del cuadro impuesto por los regímenes árabes bajo la influencia sea del imperialismo, sea de la burocracia soviética, la han llevado a un callejón sin salida.

Para lograr y afirmar su independencia política frente a los regímenes árabes, la OLP debe reforzar su base social, a través de la unión con las masas explotadas de los países árabes y con el proletariado de Israel y de los territorios ocupados. El ascenso de las luchas en Cisjordania y Gaza durante los últimos años, así como la elección de administraciones palestinas y las dificultades del gobierno Beguin para encontrar colaboradores dóciles en esos territorios, constituyen un desafío al todopoderoso Estado de Israel y muestran el potencial de combatividad de la población palestina que, después de 1967, ha sido progresivamente integrada al proceso productivo. Esas movilizaciones combinan el despertar de una conciencia nacional palestina y la emergencia de una corriente de clase en el movimiento palesti-

14) Las fuerzas progresistas de Líbano pagan el precio de la política de conciliación llevaba desde la época de la guerra civil de 1975-1976: sus bastiones han sido desmantelados, Amin Gemayel ha asumido la presidencia de la república y el papel represivo del ejército, reorganizado con la ayuda del imperialismo norteamericano, se ha acen-

El confesionalismo ocultó parcialmente el contenido social y antiimperialista de la guerra civil; eso permitió a los dirigentes burgueses musulmanes situarse en el llama-

"progresista", conservando así su propia clientela y maniobrando hacia el compromiso. El frente palestino-progresista se contentó con actuar como un frente

Ante la desagregación Estado libanés, el frente estaba llamado a cumplir funciones sociales, administrativas y militares crecientes. Sin embargo, en vez de afirmarse como poder alternativo, se contentó con cubrir las brechas del poder legal, caucionando la legitimidad de las instituciones del Estado burgués en ruinas.

El Partido Comunista Libanés (PCL), ya responsabilidad es grande en la medida

Resolución del S.U. de la IV Internacional en que tiene una influencia importante sobre las masas, se volvió el defensor consecuente de esa política. Fiel a las concepciones estalinistas de la revolución por etapas y de la alianza con la llamada burguesía nacional, el PCL fijó como medio de lucha la defensa del capitalismo liberal. Basándose constantemente en el papel que la URSS podría desempeñar (directamente o mediante su aliado sirio), el PCL ha ido tan lejos como para rendir homenaje al cadáver del fascista Bechir Gemayel, bajo el pretexto de la Universidad Nacional.

En 1976, la política de colaboración de clase permitió a las milicias cristianas tomar la iniciativa. En esta ocasión, en lugar de transformar la resistencia de Beirut en un apoyo para acabar con el gobierno de Elias Sarkis (que colaboraba abiertamente con el ocupante sionista), en vez de avanzar hacia la constitución de un gobierno = resistencia nacional (basado en la unificación y centralización de las fuerzas militares de resistencia contra la ocupación) y de desarrollar una red de consejos de resistencia popular, el Movimiento Nacional Libanés (MNL) permaneció dentro de los límites del respeto y de la perpetuación de las insti-

La legalidad constitucional ha permitido, gracias a una farsa electoral montada en un cuartel militar, la designación de un fascista como presidente de una república ocupada. Las fuerzas burguesas del llamado campo "progresista" ratificaron la elección de Bechir Gemayel y contribuyeron directamente - y siempre en nombre de la Unidad Nacional - a la de Amin Gemayel, representante del ala pretendidamente moderada del Partido de las Falanges y candidato

Todos los gobiernos imperialistas han apoyado moralmente a ese nuevo régimen autoritario, que se dice aliado fiel de los Es-

Para instaurar un Estado fuerte en Líbano y asegurar el retorno al orden que reclama una burguesía politiquera, Amin Gemayel debe cumplir con la enorme tarea que representa la reafirmación de un poder burgués bastante contestado. Esa es la razón frente a la amenaza de extensión hacia todo el país del régimen militar establecido en Beirut, la defensa de los derechos democráticos, y en primer lugar del derecho de organización del movimiento obrero, ocupa el primer plano.

15) De acuerdo con el proyecto sionista, el Estado de Israel constituye desde su creación un puesto de avanzada del imperialismo, fundado sobre la expropiación y la expulsión del pueblo palestino.

Después de los bombardeos de Beirut y de las matanzas de Sabra y de Chatila, los gobiernos imperialistas se han esforzado en

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Resolución del S.U. de la IV Internacional minimizar la crueldad y la responsabilidad del Estado israelí que presentan como un modelo de democracia. De hecho, se trata de un Estado confesional, el definido en su propia declaración de independencia como el «Estado de los judíos en la tierra de Israel». Se trata de un Estado anti-árabe deformado por el peso de su enorme aparato militar e industrial y que es pródigamente subsidiado por el imperialismo. Israel es el séptimo vendedor de armas en el mundo y goza del privilegio de las dictaduras de América Latina y de Africa del Sur en el comercio de armas. Con una deuda de 20.000 millones de dólares, la deuda per capita de Israel es una de las

Aún cuando el Estado de Israel se enligado orgánicamente al imperialismo tanto en su estructura como en su función, no se limita a ser una simple extensión colonial de un metrópoli. La originalidad del colonialismo sionista reside en el hecho que el capitalismo judío tendía no a la explotación de la fuerza de trabajo árabe autóctona, sino a su reemplazamiento por la mano de obra judía. El proyecto original del sionismo era la creación de una socie dad totalmente judía tanto en sus instituciones como en sus clases sociales. El acuerdo de colaboración realizado entre las clases sociales de la sociedad israelí, en el cuadro del proyecto sionista, es lo que hace la fuerza del Estado sionista y le permite asegurar a los judíos una democracia burguesa fundada en la negación de los derechos de los

Toda tentativa o proyecto de excluir la población judía israelí de la región o de negar su existencia nacional, no puede sino contribuir a movilizarla tras las direcciones sionistas, las más agresivas y las más chovinistas. Por contra, los conflictos de clase en el seno de la comunidad judía permitirán a la resistencia palestina y a la revolución árabe actuar sobre esas contradicciones bajo condición de ser en el proletariado judío

16) Con la ocupación de Gaza y de Cisjordania, en 1967, comenzó un nuevo capítulo en la historia del sionismo. Originalmente, el sionismo implicaba la fundación de una sociedad exclusivamente judia y la exclusión de la población árabe. Para ello era necesario imponer el "trabajo judío" y la "liberación de la tierra". Una empresa semejante sirvió de base a una alianza entre la burguesía judía y un poderoso movimiento laborista colonial, cuyo símbolo es la central sindical Histadrut.

La ocupacion de los territorios de Gaza y de. Cisjordania plantea un nuevo dilema al sionismo: se trata, por una parte, de la anexión de nuevos territorios en nombre de imperativos de seguridad nunca asegurados y, por otra parte, de la absorción en la sociedad israelí de más de un millón de árabes palestinos (lo que crea una contradicción abierta con el proyecto sionista).

El capital israelí prefiere la explotación de la mano de obra ababe barata (cuyos salarios equivalen, en promedio, a la mitad de los de trabajadores judíos) y sin seguridad social; esta tendencia es acompañada por la privatización creciente de la economía.

Con los acuerdos de Camp David, Menahem Beguin resolvió a su manera el problema planteado en 1967, a saber, anexión de los territorios ocupados bajo la forma de una pretendida "autonomía admi-

, que permite seguir explotando a los trabajadores árabes al mismo tiempo que permanecen excluidos de la ciudadanía

Sin embargo, ninguna estratagema formal impedirá que la proletarización de los árabes de Israel y de los territorios ocupados, en combinación con el despertar de su consciencia nacional palestina, cree una contradicción explosiva para el Estado sio-

17) La mitología sionista crea permanentemente una confusión entre la existencia existencia del Estado sionista. De la misma manera, amalgama permanentemente antisionismo y el antisemitismo.

Pretendiendo que la existencia de una comunidad nacional israelí en Palestina no puede prescindir de un Estado fundado en la discriminación racial, como tampoco de la alianza orgánica con el imperialismo y del expansionismo permanente, los dirigentes sionistas propagan la idea que la destrucción del Estado implica la liquidación de la comunidad en tanto que tal. Son ellos quienes pueden hacer renacer el antisemitismo

"antisionismo imbéciles" después de haber sido el "socialismo de los imbéciles"

Corresponde a los trabajadores judíos desenmascarar esa mistificación en Israel, oponiéndose a las infamias cometidas por los dirigentes sionistas, no solamente en nombre del Estado de Israel sino también en nombre de todo el pueblo judío. La lucha encarnizada contra los crímenes sionistas no es para nada contradictoria con la lucha encarnizada contra toda forma de antisemitismo que apuntara no solamente contra el Estado de Israel sino contra el conjunto de los judíos en su identidad nacional.

Durante los últimos años se han producido divisiones en la sociedad israelí y algunas fisuras han aparecido en las estructuras del sionismo. Esos fenómenos se han agresión al Líbano. Desde los primeros días, la política de Beguín-Sharon fue contestada de una manera significativa.

Sectores importantes de la población han sido trastornados porque el ejército no pudo desarrollar una guerra relámpago, porque las fuerzas armadas encontraron una resistencia pertinaz por parte de los palestinos aún cuando éstos se encontraban aislados y porque las pérdidas fueron proporcionalmente más grandes que durante los conflictos anteriores. La invasión de Beirut Oeste y la complicidad directa en las matanzas de Sabra y de Chatila han provocado una ola de indignación que ha sacudido la sociedad israelí y que ha hecho vacilar su buena conciencia.

Los movimientos de protesta, ya sean manifestaciones por la paz o iniciativas de

Than mostrado la existencia de grados desiguales de conciencia. El movimiento contra la guerra, en su conjunto, ha entrado así en contradicción con la lógica del sionismo: surgido al final de los años setenta como una fuerza de presión en el cuadro de negociaciones diplomáticas, se moviliza hoy, contra una guerra en curso.

Tal como lo demostró la manifestación del 25 de septiembre de 1982, después de de Sabra y de Chatila, la mayor parte de esta corriente se reconoce en las consignas: "Retirada de las tropas mutuo entre judíos y palestinos" y "dimisión del gobierno Beguín-Sharon". Sin embaro, un polo radical se constituyó alrede dor del Comité Contra la Guerra de Líbano

"retirada inmediata de las tropas que ocupan Líbano" (y no solamente Beirut) y el "reconocimiento incondicional de la OLP"

El Partido Laborista, que apoyó la operación "Paz en Galilea"', no constituye la base del movimiento contra la guerra. Por el contrario, durante los combates, se opuso a las movilizaciones. Después de las matanzas de Sabra y de Chatila, el Partido Laborista ha intentado canalizar en su favor el movimiento. "Salvando el honor de Israel"', él se preparaba como dirección de repuesto sin responsabilidad directa en las matanzas susceptible de Menahem Beguin en las negociaciones con el imperialismo. Esta actitud corresponde a las preocupaciones de los sectores sionistas más conscientes de las relaciones de fuerza reales en la región y de los intereses del imperialismo, que manifestaron, desde los comienzos de la guerra, sus inquietudes por consecuencias de las Beguin-Sharon.

Aún cuando, en lo esencial, el movimiento contra la guerra permanezca dentro del cuadro de la defensa de la seguridad de Israel y su característica principal sea ausencia de participación de la clase obrera organizada en tanto tal, constituye, más acontecimiento en Israel y su futuro está estrechamente ligado a las victorias y a las Después de la derrota de Beirut, sus perspectivas inmediatas dependen fundamentalmente de la continuación de las movilizaciones en los territorios ocupados y de la capacidad de los más conscientes. de sus componentes para converger con esas

En Israel, la abolición de toda ley represiva y discriminatoria contra los palestinos, la

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desconfesionalización del Estado, el reconocimiento del derecho de los palestinos expulsados desde 1948 a regresar, el reconocimiento del derecho de los palestinos a autodeterminación, constituyen otras tantas reivindicaciones democráticas que contradicen el proyecto sionista y los fundamentos del Estado de Israel.

- IV —

18) Después de la modificación de las relaciones de fuerza lograda por Israel mediante las armas, comienza la fase de la ofensiva doplomática imperialista. Los Estados Unidos esperan sacar partido de la victoria militar evitando que Menahem Beguin acorrale los regímenes árabes dispuestos a las negociaciones. El presidente egipcio Hosni Mubarak no ha dejado de recordar a Ronald Reagan cuales son los intereses de los Estados Unidos: «como superpotencia sus intereses y sus responsabilidades son globales» y no pueden olvidar que ellos son los principales depositarios de los fondos de los países productores de petróleo; en pocas palabras: «los Estados Unidos son los primeros que sufren con la extensión de la inestabilidad y de la inseguridad en la régión» (Internacional Herald Tribune, 25propuesto el 1°. de septiembre por el presidente Reagan enuncia claramenimperialistas, orden de importancia: primero, la estabilización de la región; segundo, la seguridad de Israel; y, solamente en tercer lugar, los derechos de los palestinos. chos" no se traducen en el derecho a la autodeterminación y a un Estado independiente; su perspectiva es más bien la de "un gobierno autónomo, asociado con Jordania". Después de un periodo transitorio de cinco años, esa perspectiva podrá concretarse, o bien, en la creación de un protectorado palestino bajo el control del Estado jordano y de su ejército, o bien, en la tormación de un condominium iordano-israelí en los territorios dotados de una autonomía

19) Con la adopción unánime de un proyecto que reconoce el derecho de los palestinos a la autodeterminación y que reivindica la "creación de un Estado palestino independiente, teniendo Jerusalem por capital" , la reunión cumbre de Fez ha querido salvar el prestigio de los regímenes árabes, desacreditados por su pasividad ante el sitio de Beirut.

Se trata, aparentemente, de un proyecto inaceptable para Israel, y Beguin se apresuró a rechazarlo. Sin embargo, los gobiernos imperialistas comprendieron su significado real y su satisfacción ha encontrado eco en la prensa burguesa: «Todavía es muy temprano para calificar la reunión cumbre de Fez de giro histórico en Oriente Medio; sin embargo, representa, al menos, una victoria del buen sentido sobre la retórica huera. La declaración de. Fez parece reconocer, por primera vez desde 1948, que el pueblo palestino no obtendrá jamas la autodeterminación por la victoria militar» (Financial Times, 11-IX-1982). Newsweek subraya que durante esa reunión "los moderados acabaron por imponerse a los radicales" (20-IX-1982). El International Herald Tribune anunciaba: "Fez: victoria de los árabes moderados" (13-IX-1982).

Todos subrayan la continuidad de ese proyecto en relación con el Plan Fahd rechazado hace un año. Todos insisten que el punto siete (según el cual el Consejo de Seguridad de la ONU «garantiza la paz entre todos los Estados de la incluido el Estado palestino independiente») implica un reconocimiento de hecho del Estado de Israel. Todos consideran que el Plan de Fez, del cual Arabia Saudí es el artífice, constituye el punto de partida y no la última palabra de una negociación que apenas comienza.

Yasser Arafat afirmó en varias ocasiones

Beirut que reconocía todas las declaraciones de la ONU, incluso las de división de Palestina, anunciando así su aceptación del cuadro de negociaciones. Para que no hubiera ambigüedad sobre esta cuestión, Nayef Hawathmeh", del Frente Democrático para la Liberación de Palestina (FDPLP), se comprometió públicamente a apoyar la proposición de los gobiernos francés y egipcio a la ONU que va en el mismo denunciado vigorosamente tanto el Plan de Fez como el Plan Reagan y no deja de repetir que por nada del mundo Israel se retirará de los territorios ocupados. Al contrario, él alienta la implantación de nuevos colonos en dichos territorios. Sharon y Shamir, ministro de relaciones exteriores, machacan por su parte que los palestinos «han ejercido su derecho a la autodeterminación y disponen de un Estado en Jordania». Todos consideran que un Estado palestino en los territorios ocupados amenazaría los intereses vitales de Israel. Ellos no esperan ir más allá del proceso de cinco años de "autonomía" previsto por los acuerdos de Camp David y excluyen a la OLP de toda negocialaboristas, que se presentan hoy como una dirección de repuesto aceptable para el Estado sionista, han estado implicados en las expediciones coloniales desde la creación de Israel. Todavía apoyaron la operación "Paz en Galilea", limitándose a criticar el sitio de Beirut, y votaron los créditos de guera en la Knesset (Parlamento). Shimon Peres aceptó, en plena guerra, una misión especial para presentar el punto de vista del gobierno Beguín a los gobiernos imperialistas. Para calmar su indignación matanzas de Sabra y de Chatila, desde la tribuna del parlamento, Ariel Sha-

Resolución del S.U. de la IV Internacional ron tuvo que recordar al lider laborista que una parte su partido tuvo responsabilidad en la matanza de Tall El Zataar, en 1976.

Los laboristas apoyaron globalmente el Plan Reagan, en un 70%, precisó Shimon Peres, subrayando que el plan no propone la autodeterminación de los palestinos sino solamente un "papel dirigente" en la elección de su futuro. Temiendo que la anexión de los territorios ocupados tenga un efecto de disgregación en la sociedad israelí, los laboristas se pronuncian firmemente por lo que ellos llaman la "opción jordana": se trata de un protectorado jordano sobre la Cisjordania. Shimon Peres precisó (no sin cinismo, si se recuerdan las matanzas de 1970): «Jordania no tiene interés en que haya un Estado en el Estado, un ejército en el ejército» (Le Monde, 2-IV-1982).

21) Desde 1972-1974, se ha considerado la idea de instaurar, en los territorios ocupados, un Estado palestino soberano. La creación de tal Estado, limitado a los territorios ocupados pero realmente soberano, significaría para el Estado sionista y su aliado imperialista una derrota, lo que inscribiría en el orden del día enfrentamientos decisi-

Hoy, en el marco de la negociación abierta con la derrota de Beirut, dicho Estado no puede constituir un elemento catalizador de la lucha antiimperialista de las masas árabes: ni el imperialismo USA, ni François Mitterrand y Hosni Mubarak, ni Arabia Saudita y Jordania, sueñan para nada con la posibilidad de un Estado palestino soberano en los territorios ocupados. De igual manera, ningún dirigente sionista, aún cuando puede admitirlo. quieren forzar a la resistencia palestina, sometida a la presión creciente de los Estados

La aceptar una autonomía formal bajo la tutela directa de Jordania y de Israel, garantizada por las burguesías árabes y el imperialismo norteamericano.

22) La soledad en que se encontraron la resistencia palestina y el Movimiento Nacional Libanés para afrontar la agresión sionista, demuestra que el movimiento' obero y antiimperialista juega un papel importante en la solidaridad internacional.

Mientras que los regímenes árabes y la burocracia soviética, mediante su pasividad, se hacían cómplices de la agresión sionista, manifestaciones de apoyo, delegaciones, reuniones públicas, etc. se multiplicaron en los países imperialistas, en América Latina y, a pesar de la represión, en algunos países árabes. Sin embargo, las movilizaciones no han estado a la altura del desafío que representan la agresión sionista e imperialista y los bombardeos y matanzas

Los partidos socialdemócratas se han comprometido abiertamente en las discusiones y en la puesta en práctica de los planes imperialistas. Los partidos comunis-

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tas, en la mayoría de los casos, se contentaron con denunciar las fechorías del imperialismo provocador de guerras, sir ir hasta la solidaridad, real y activa, con el movimiento palestino.

Las organizaciones revolucionarias y las secciones de la V Internacional son quienes han actuado como motor de esas movilizaciones de solidaridad.

Las organizaciones revolucionarias y las secciones de la IV Internacional son quienes han actuado como motor de esas movilizaciones de solidaridad.

La solidaridad es una tarea que permanece en el orden del día. El imperialismo persigue la aplicación de sus proyectos en Oriente Medio; tanto es así que el 6 de octubre, el contingente francés de la Fuerza Multinacional de Interposición participó directamente, junto con el ejército libanés, en las operaciones de "limpieza" y de desarme - en Beirut. Por su parte, los regímenes árabes se esmeran en reforzar su dominio sobre la resistencia palestina. La amplitud

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de la solidaridad internacional constituye un elemento importante para salvaguardar la libertad de acción de la resistencia palestina dentro de la nueva relación de fuerzas.

Los ejes de la solidaridad siguen siendo la exigencia de la retirada inmediata y total de las tropas sionistas que ocupan Líbano y el apoyo incondicional a la lucha de la resistencia palestina.

El imperialismo y el sionismo multiplican sus maniobras para negar o reducir la representatividad de la OLP o para imponerle el reconocimiento del Estado de Israel bajo el pretexto de reconocimiento mutuo. En ese contexto, la exigencia, en Israel y en los países imperialistas, del reconomiento incondicional de la OLP como representante legítimo del pueblo palestino, forma parte del apoyo incondicional a la lucha de la resistencia palestina.

La IV Internacional y sus secciones participarán activamente en esta campaña de solidaridad con la lucha del pueblo palestino contra el imperialismo y el sionismo, apoyarán y populizarán la actividad de sus secciones en Israel y en Líbano. - Retirada inmediata e incondicional de las tropas sionistas que ocupan Líbano! - Retirada inmediata e incondicional de las tropas israelies estacionadas en los territorios ocupados en 1976!

• Reconocimiento del derecho del pueblo palestino a la autodeterminación, lo que implica el reconocimiento de su derecho a formar un Estado soberano en su territorio! - Solidaridad con el combate de la resistencia palestina contra el Estado sionista! - Libertad de acción para la OLP en todos los Estados árabes! - Reconocimiento de la OLP como representante legítimo del pueblo palestino!

Solidaridad con las luchas de la población palestina en los territorios ocupados y con el movimiento contra la guerra en Israel! —Solidaridad con las masas palestinas de

Líbano y con el movimiento anti-imperialista libanés!

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