Inprecor en castellano

Revista de la Liga Comunista Revolucionaria (IV Internacional), nueva serie, 1979–1991

Malvinas: Cañoneras coloniales en el archipiélago de las Malvinas

· Inprecor n.º 28, abril de 1982 · p. 3 · 939 palabras

en el archipiélago de las Malvinas

D.B. E sigentina orado traba mantestacio. L martes, 30 de abril, la Confedera-

, argentina organizaba manifestaciones en Buenos Aires y varias ciudades del país (Mendoza, Jujuy, Córdoba, contra la política económica de la dictadura y por el retorno a la democracia.

Las fuerzas armadas ocuparon los lugares de convocatoria. Pese a esta amenaza, numerosos manifestantes convergían a estos lugares. Esta combatividad confirma el crecimiento de la exasperación ante la crisis económica y las brutalidades de la dictadura, ya perceptible en las huelgas y manifestaciones de julio de 1981: Desafiando el estado de sitio, los manifestantes gritaban: "Va a acabar, va a acabar, la dictadura militar".

La represión fue brutal: hubo varios muertos y numerosos heridos, en Buenos Aires y Mendoza en particular. Más de 2.000 detenidos tan sólo en Buenos Aires, entre ellos el secretario de la CGT, Saúl Ubaldini. Desembarco en las Malvinas

Dos días después se desencadenó la operación de desembarco de los tres ejércitos argentinos en las islas Malvinas, ocupadas desde hace 150 años por Gran Bretaña. La bandena argentina flotaba en Port Stanley (Falkland), rebautizado inmediatamente con el nombre de Puerto Rivero (Malvinas).

Durante algunas horas, la operación de los militares argentinos pareció un éxito. Las escenas de regocijo popular en la propia Argentina han sido groseramente exageradas por la propaganda oficial y la prensa sensacionalista. Aún así, el viernes 2 de abril, el presidente argentino, general Galtieri, recibía a los representantes de la oposición y dirigentes de la CGT, que se prestaron incluso a publicar un comunicado en que se llamaba a los trabajadores a congregarse en la Plaza de Mayo para celebrar el acontecimiento.

Sin embargo, una vez transcurrida la euforia, la iniciativa de la Junta aparece como lo que es: una huída hacia adelante y una aventura que puede precipitar su caída.

Cañoneras coloniales

Unión sagrada en torno a la Corona ultrajada

En Londres se produjo inmediatamente la unión sagrada en torno al "honor ultrajado"" de la Corona. Para este imperio en quiebra, enfermo de sus 3 millones de parados, es una humillación definitiva.

La Cámara de los Comunes se reunió el sábado santo, por primera vez en día de fiesta desde la crisis de Suez de 1956: Se invocó el espíritu de Winston Churchill. El Daily Express escribió: "Hay un ladrón en una de nuestras casas y hay que echarlo". El ministro de Asuntos Exteriores, lord Carrington, se sacrificó dimitiendo de su cargo para aplacar a la opinión pública y cubrir al gobierno conservador. Poco después zarparon 40 buques de guerra con un príncipe real a bordo.

El trasfondo de la crisis de las Malvinas presenta varios aspectos. La prensa ha insistido mucho en la posible presencia de ricos yacimientos de petróleo en la zona. Esto es un factor. Pero hay. que insistir también en la situación geográfica de las Malvinas, que permiten controlar la ruta alternativa del Atlántico al Pacífico por el Cabo de Horn, en el caso en que la ruta del Caribe y del canal de Panamá resultara impracticable para los Estados Unidos a causa de la situación revolucionaria en América Central. Finalmente están los móviles de política interior de Argentina: la búsqueda de un sobresalto patriótico para conceder un respiro a una dictadura que se tambalea.

Todas las potencias imperialistas han manifestado su inquietud ante la crisis de las Malvinas y han criticado la iniciativa argentina. Ronald Reagan no ha podido evitar tener que manifestar su enojo ante un conflicto que opone a "dos amigos de los Estados Unidos"; dicho en plata, dos aliados en la tarea de mantener el orden contrarrevolucionario en el mundo. Los EE.UU. han votado a favor de la resolución del Consejo de Seguridad de la ONU, en que se condena a Argentina. Sólo Panamá votó en contra; China y la URSS se refugiaron en la abstención. Alto a la intervención imperialista británica

En contra de la corriente predominante en la opinión británica, nuestros camaradas del International Marxist Group (IMG) han adoptado una postura sin ambiguedades en contra de la intervención imperialista británica en las Malvinas:

«Thatcher prepara la guerra, no para defender las islas Malvinas, sino para defender los intereses económicos y militares británicos en el Atlántico Sur. El primer deber del movimiento obrero es el de detener esta aventura militar.

La marina británica es odiada por todos los que combaten por la libertad en el mundo entero. Exigimos su retorno inmediato a las aguas territoriales británicas. Los conservadores no" se preocupan lo más mínimo por la libertad y la marina no defiende en nada la libertad. Hasta hace poco; Gran Bretaña apoyaba a fondo a la Junta represiva (argentina). Su indiferencia ante la democracia es aún más clara ahora, cuando ha buscado el apoyo militar de Chile para llevar a cabo su aventura contra Argentina. Hace tan sólo tres semanas, los conservadores se vieron implicados en un complot norteamericano para facilitar una intervención argentina en Nicaragua.

Históricamente (...), los 1.700 habitantes actuales de las Malvinas son colonos importados por la ocupación colonial británica. No tienen ningún derecho territorial frente a Argentina. Hay que darles la posibilidad de escoger entre permanecer bajo la administración argentina o volver a Gran Bretaña, o establecerse donde quieran, con una compensación económica total a cargo del gobierno británico.

La acción militar imperialista no puede considerarse en caso alguno como un medio para derribar la odiada junta argentina. Esta acción militar proporciona, por el contrario, la única justificación de que puede reivindicarse la Junta frente a las masas en lucha. Nuestra confianza y nuestro apoyo son para el movimiento obrero argentino y sus esfuerzos por derrocar a la dictadura». O