Los debates
sobre la
naturaleza
y las
perspectivas
de la
Revolución
Rusa
Ernest Mandel
El camarada Doug Jenness publicó en el número de noviembre de la revista International Socialist
Review un artículo centrado
Men la idea de que en el transcurso del periodo 1905-1917, entre los socialistas rusos había dos concepciones distintas de la revolución. En este artículo defendemos la posición tradicional de León
Trotsky y de la /Va Internacional, según la cual los socialistas rusos, durante todo este periodo, estaban divididos en tres y no en dos estrategias básicamente distintas: partir de los años 1870, la sociedad
• rusa se vió sacudida por una profun-
• da crisis social y política. Los populistas de la Narodnaia Volia (Voluntad del Pueblo) se organizaron para derribar el zarismo. El primero de marzo de 1881, mataron al zar Alejandro II, el mismo que había liberado 20 años antes, en 1861, al campesinado ruso de la esclavitud, aunque imponiéndole un terrible tributo económico a cambio de esta liberación.
El movimiento obrero internacional, en el empezaban a actuar algunos emigrantes rusos, se interesó por los acontecimientos en Rusia y se esforzó por adquirir mayor información sobre la evolu-
ción de las condiciones sociales y las luchas políticas por las que atravesaba aquel lejano país. De esta manera, se vió arrastrado a participar en los debates sobre la naturaleza de la futura revolución rusa - que los revolucionarios| consideraban inevitablesobre las perspectivas que abriría en Europa y en el mundo entero. Las posiciones de Marx y Engels
Invitado por una de las principales figuras del populismo ruso, Vera Sassulich, tomar posición sobre el futuro de Rusia, tomó una postura sin ambages: según él, Rusia podía "saltar por encima de la etapa de marzo de 1881 a la revolucionaria rusa, y posteriormente en su prefacio a la segunda edición rusa del Manifiesto Comunista, fechada en 1882, Marx afirmaba:
a) que su tesis sobre la aparición inevitable del capitalismo sólo se aplicaba a sociedades occidentales;
b) que Rusia tenía la posibilidad de evitar 'los desastrosos males del capitalismo" si la revolución triunfaba allí a tiempo (2);
c) que el punto de partida de la evolución colectivista, no capitalista, de la industrialización rusa, podía ser la propiedad colectiva en el senp de la colectividad campesina (la obshchina);
d) que esta eventualidad, sin embargo, sólo podía producirse si los progresos de la propiedad privada y del capitalismo
— reales desde la abolición de la esclavitud en 1861 -, no avanzaban hasta el punto de descomponer de forma decisiva esta colectividad campesina;
e) que una segunda condición para que se produzca este desarrollo no capitalista en Rusia era la victoria de la revolución en occidente y la ayuda qué podría proporcioel proletariado occidental a las masas rusas, para la modernización e industrialización de Rusia.
En función de este análisis, su apoyo a los revolucionarios
Narodnia Volia. Estimaba que el grupo de
Jorge Plejanov en Ginebra, que se habia separado de ellos, había cometido un error al atacarlos (3). Tras la muerte de Marx en
Engels mantuvo posiciones durante varios años. Sostuvo correspondencia populistas como Nikolai Danielson y Piotr
Lavrov, y les manifestó mucha simpatía.
Pero entre el final de los años 80 y el comienzo de los años 90, Engels cambió de posición. Más exactamente, constató que la historia había contestado a la pregunta planteada por Marx, y que le había dado una respuesta negativa. El retraso de la revolución había abierto un proceso de desarrollo del capitalismo en Rusia, que estaba destruyendo implacablemente la base de supervivencia de la comunidad campesina.
"Recuerdan Vds. que nuestro autor (Marx) había dicho en su carta sobre Shukovsky (ver la nota 2), que si continuaba la evolución iniciada en 1861, la obshchina campesina estaba condenada a la ruina. Me parece que es esto lo que está produciendo se actualmente" (Engels, carta a Nikolai
Consideraba, por consiguiente, que el desarrollo del capitalismo en Rusia era ya inevitable, que de ahí surgiría un proletariado moderno como única clase plenamente revolucionaria y capaz de conducir a este país al socialismo. Por esta misma razón, a partir de entonces prestó un apoyo sin reserva a los primeros núcleos de socialistas marxistas rusos, agrupados en torno a Pleianov. Consolidó todas sus posiciones en su postfacio a Soziales aus Russland (enero La polémica entre los populistas y los marxistas rusos
La descomposición de la Narodnia Volia había dado a luz a diversas organizaciones populistas, y posteriormente al Partido Socialista Revolucionario (s-r), de inspiración claramente populista. Este partido s-r, que permanecería como la organización numéricamente más importante y más influyente en Rusia hasta 1917 (4), se distinguía de la joven socialdemocracia rusa, fundada ofipolíticas.
No creía que el capitalismo pudiera desarrollarse ampliamente en Rusia, dada la estrechez del mercado interior. No creía por
Debate tanto que el proletariado desempeñaría un papel preponderante en la futura revolución rusa, sino que atribuía más bien este papel al campesinado. No admitía que el campesinado, sumido en la pequeña producción mercantil y que aspira a la propiedad privada de la tierra, no podía ser una fuerza social capaz de luchar por una sociedad socialista. Por esta razón preconizaba la socialización de las tierras como plataforma para la transición inmediata hacía un socialismo (comunismo) agrario. Por lo demás, progresivamente abandonaría esta última -bajo la presión de propia base campesina- a favor de un programa de reparto de
Los marxistas rusos, con el apoyo de los marxistas occidentales, abrieron una polémica decidida contra estas tesis populistas.
Afirmaban que el desarrollo del capitalismo se había hecho irreversible y predominante en Rusia. Al desarrollo del capitalismo le correspondía el desarrollo del proletariado y de su partido, la socialdemocracia rusa, parte integrante de la socialdemocracia internacional. Al igual que ésta, la socialdemocracia decía luchar por el derrocamiento del capitalismo, por la dictadura del proletariado y por la apropiación colectiva de los medios de producción.
Para ello, había que organizar al proletariado en el plano político con completa independencia con respecto a todas las demás clases de la sociedad. Por esta razón, los marxistas rusos consideraban que los populistas (el partido socialista-revolucionario), que mezclaban las fuerzas obreras, campesinas, plebeyas, semiproletarias Y pequeño burguesas urbanas, eran objetivamente una fuerza democrática pequeñoburguesa y no proletaria.
Por lo demás, los populistas se oponían a todo apoyo político al movimiento de oposit ción de la burguesía liberal, que según ellos no era más que una querella interna de la clase dominante. Los marxistas, por el contrario, estaban a favor de prestar un apoyo crítico, e incluso a concluir acuerdos temporales, con los movimientos de oposición de la burguesía liberal, aunque mantenienproletariado y advirtiendo a las masas trabajadoras que la burguesía liberal era incapaz de desarrollar una lucha consecuente, radical, hasta el final, contra el absolutis-
Esta posición de los marxistas se derivaba del hecho de que estimaban, para citar el programa del Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia (POSDR), adoptado en el ll°
Congreso (1903) y redactado por Plejanov y
Lenin:
"En el camino de la realización de su objetivo común último, que viene determinado por el predominio del modo de producción capitalista en todo el mundo civilizado, la socialdemocracia de los diferentes países se ve obligada a desarrollar distintas tareas inmediatas, simultáneamente,
Debate porque este modo de producción no se ha desarrollado en todas partes con la misma intensidad, y porque su desarrollo madura en los distintos países bajo diferentes condiciones sociopolíticas.
En Rusia, donde el capitalismo ya se ha convertido en el modo de producción dominante, existen aún numerosos vestigios del antiguo orden precapitalista, basado en la subyugación de las masas trabajadoras por los terratenientes, el Estado o el monarca. Estos vestigios constituyen en gran medida obstáculos para el progreso económico, y para un desarrollo total de la lucha de clases del proletariado.
Contribuyen a mantener y consolidar las formas más bárbaras de explotación de millones de campesinos por el Estado y las clases poseedoras, y a mantener al pueblo totalmente en la ignorancia y en la ausencia
La más importante de estas supervivencias y la fortaleza más poderosa de toda esta barbarie, es la autocracia zarista. Por su naturaleza, es el enemigo de todo progreso social y sólo puede ser el enemigo más maléfico de todos los esfuerzos por la emancipación del proletariado.
Por esta razón, el POSDR considera que su tarea política más inmediata es el derrocamiento de la autocracia zarista y su sustitución por una república democrática... "
En otras palabras, POSDR, el de los marxistas rusos, distinguía claramente dos etapas de la revolución — una etapa inmediata, que era la revolución democrática lo democrático-burguesa), cuyo objetivo era el derrocamiento de la autocracia zarista y no del capi. talismo. Al contrario, el objetivo de la revolución democrática era permitir el desarrollo sin trabas del capitalismo y, al mismo tiempo, el desarrollo máximo del proletariado, de la lucha de clases proletaria y del partido del proletariado; - una etapa ulterior, la de la revolución social, que desembocaría en la dictadura del proletariado, en el derrocamiento del capitalismo y en la construcción de la socie-
Las tareas de la primera etapa eran por tanto tareas democráticas, la República democrático-burguesa y la revolución agraria; las tareas de la segunda etapa eran tareas socialistas.
La gran mayoría de marxistas rusos - ante todo Plejanov, Lenin, Martov, Pavel Axelrod y León Trotsky - estaba de acuerdo con esta distinción, hasta 1904, pese a sus divergencias en torno a las cuestiones organizativas, que habían estallado en el 1I° Congreso del POSDR en 1903. Esto se deduce claramente de los debates políticos que hubo en el II° Congreso, y sobre todo de las discusiones en torno a la cuestión agraria. Citemos algunas intervenciones particularmente significativas:
— Lenin: "En el campo, perseguimos dos objetivos de naturaleza distinta: en primer lugar, queremos asegurar la libertad para las relaciones burguesas; en segundo lugar, queremos dirigir la lucha proletaria".
"Nuestro programa general representa el máximo que podemos exigirle al orden capitalista. Nuestro programa agrario reclama la supresión de los obstáculos feudales en el camino de este orden capitalista en su conjunt. (...) Abordamos a los campesinos polacos con la parte democratica general de nuestro programa. Abordamos a los pobres en el campo con nuestra propaganda por el socialismo". olvidado la diferencia entre la parte democrática y la parte socialista de nuestro programa. Lo que toma como una èstrechez, es la ausencia de todo lo que es socialista en la parte democrática del programa... Sólo los s-r, con su característica falta de principios, son capaces de confundir y confunden regularmente las reivindicaciones dereivindicaciones socialistas. Pero el partido del proletariado tiene el deber de separarlas y distinguirlas de la manera más estricta".
— Plejanov: "Este movimiento a favor del reparto (llamado reparto negro en las tierras) seria sin duda un movimiento a favor de la burguesía. Evidentemente, nosotros no estamos obligados a fomentar activamente un programa para la burguesía. Pero si en el transcurso de la lucha contra la supervivencia de las relaciones de servidumbre, el campesinado emprendiera este camino, no somos nosotros quien debemos retener este movimiento progresista. (5)"
Reinaba la misma claridad en cuanto a la necesidad de apoyar la lucha política de la burguesía liberal contra la autocracia absolutista. El Il Congreso del POSDR adoptó dos resoluciones a este respecto, una presentada por Starover, "El partido no se Trotsky, que afirmaba: niega a concluir, y si es necesario concluirá, a través de sus órganos centrales, acuerdos temporales con tendencias liberales o liberales-democráticas". La otra, presentada por Plejanov, y suscrita por Lenin, afirmaba: "La socialdemocracia debe apoyar a la burguesía en la medida en que es revolucionaria o simplemente de la oposición en su lucha contra el zarismo". Las dos resoluciones subrayan el carácter limitado e inadecuado de la oposición burguesa (6). El programa del partido contiene aún más fórmulas análogas. Las divergencias entre bolcheviques y mencheviques a partir de 1905
Las divergencias entre bolcheviques y mencheviques parecían limitarse al principio tan sólo a problemas organizativos, pues algunos mencheviques adoptaron en el Il Congreso del POSDR una posición incluso más "extremista"" (en realidad semieconomicista, semi-obrerista) con respecto a la burguesía liberal, que la de los bolchevi-
Pero rápidamente se vio que entre bolcheviques y mencheviques había también profundas divergencias en cuanto a la táctica a aplicar en el curso de la revolución rusa. La revolución rusa de 1905, sus postrimerías, y el Congreso de Unificación de Estocolmo, del POSDR, desempeñarían un papel revelador a este respecto.
Mencheviques y bolcheviques de acuerdo en cuanto a la naturaleza burguesa de la futura revolución rusa, y esto - las tareas inmediatas de la revolución consistían en el derrocamiento. de la autocracia zarista y la eliminación de los vestigios semifeudales en el campo. Se trataba evidentemente de tareas históricas de la revolución democrático-burguesa, y no de tareas de la revolución socialista; — la victoria de la revolución rusa desembocaría en un desarrollo acelerado y sin trabas del capitalismo en Rusia, y no en la socialización de la economía.
Pero los mencheviques sacaron de estas premisas la conclusión de que la revolución sólo podía vencer bajo la dirección de la burguesía. Por un lado, el partido del proletariado debía empujar a la burguesia a que cumpliera sus tareas revolucionarias, ante las que estaba vacilando; por otro lado, debía luchar por arrancar el máximo de reformas políticas y económicas a favor del proletariado (jornada de 8 horas, enseñanza obligatoria para todos los niños, con alimentación gratuita, distribuida en las escuelas, etc.). Pero esta oposición debía ser razonable y moderada, para evitar que la burcampo de la revolución y se pasara al de la contrarrevolución, revolución a la derrota.
Lenin defendió un punto de vista diametralmente opuesto al de los mencheviques. Recordó que ya la revolución francesa de 1789 sólo pudo llevar a cabo sus tareas históricas gracias a que la pequeña burguesía jacobina había eliminado del poder a las distintas fracciones de la burguesía que estaban dispuestas una después de otra a capitular ante la contrarrevolución, o a no oponerse radicalmente a ella por miedo al pueblo. Recordó que en la revolución de 1848, la burguesía alemana se había comportado de manera aún más contrarrevolucionaria, llevando la revolución a la derrota, y que tras esta experiencia, Marx había señalado que cuanto más al' Este se iba, más cobarde era la burguesia...
Entonces, todo indicaba que con un capitalismo bastante más desarrollado en Rusia en 1905 que en Alémania en 1848, para no hablar ya de Francia en 1789, la burguesía sería absolutamente incapaz de dirigir una
revolución democrática y agraria radical, y por cierto tampoco lo deseaba. Entonces, bajo la dirección burguesa, la revolución rusa estaba condenada a la derrota. Sólo podía triunfar bajo el equivalente de una dirección jacobina, de una dictadura jacobina. En la sociedad rusa de 1905, con las clases sociales presentes en este pais y en aquel momento preciso, esta dirección sólo podía ser el producto de la alianza entre el proletariado y el campesinado: la dictadura democrática de los obreros y campesinos.
Dos cuestiones claves — una estratégica y otra táctica- cristalizaron entonces las divergencias entre bolcheviques y mencheviques en perspectivas de la revolución rusa. Los mencheviques tendian a reducir cada vez más el contenido de la revolución democrática (democrático-burguesa) a las cuestiones políticas: elecciones libres, representación parlamentaria, libertades democráticas, etc. Para Lenin, por el contrario, era la cuestión agraria el problema clave de la revolución democrática. Por el hecho de que la burguesía tenía miedo a una revolución agraria radical - a un levantamiento generalizado del campesinado, a una toma revolucionaria de las tierras por los campesinos-, se negó a emprender una lucha resuelta contra la autocracia, su ejército y su aparato de Estado, que en última instancia eran los garantes de toda propiedad privada. Toda política conciliadora con respecto a la burguesía liberal implicaba por tanto, al mismo tiempo la negativa a una lucha radical y hasta el final por la libertad.
En función de esta misma concepción reductora de la revolución democratica, los mencheviques, tras algunas vacilaciones, se declararon cada vez más a favor de un bloque político con los partidos burgueses. Lenin energía, pues lo consideró como un obstáculo insuperable para el desencadenamiento y el triunfo de la revolución agraria.
Pero Lenin y los bolcheviques no habían cambiado su punto de vista en cuanto a la perspectiva abierta por la victoria de la revolución rusa. Para ellos seguía tratándose de abrir el camino a un desarrollo sin trabas del capitalismo en Rusia, no de la instauración de una economía socializada y colectivizada (hoy en día diríamos: no de una sociedad de transición entre el capitalismo y el socialismo). Esto se deduce claramente del discurso que pronunció Lenin en el V Congreso (el de Londres) del POSDR, el 12 de mayo de 1907:
"Hablando objetivamente, no desde el punto de vista de nuestros deseos, sino del del desarrollo económico actual de Rusia, la cuestión fundamental de nuestra revolución consiste en saber si asegura el desarrollo del capitalismo mediante la victoria completa de los campesinos sobre los terra.tenientes, o mediante la victoria de los terratenientes sobre los campesinos. Una revolución democrático-burguesa es absoeconómicas de Rusia. Ninguna fuerza en el mundo puede impedirla. Pero esta revolución puede realizarse de dos maneras: a la prusiana, si se puede decir, o a la americana. Esto quiere decir lo siguiente: los terratenientes pueden ganar, pueden imponer el pago de indemnizaciones u otras pequeñas concesiones a los campesinos, pueden unificarse con un puñado de campesinos ricos, empobrecer a las masas y convertir sus haciendas en explotaciones capitalistas como las de los Junker. Esta revolución sería democrático-burguesa, pero sería la menos ventajosa desde el punto de vista de los campesinos, la menos ventajosa desde el punto de vista de la rapidez del desarrollo capitalista. O, por el contrario, la victoria completa de la insurrección campesina, la confiscación de todas las propiedades de los terratenientes y su reparto equitativo, significarán el desarrollo más rápido del capitalismo, la revolución democrático-burguesa más ventajosa para los campesinos". Este texto no da pie a ningún equívoco: desarrollo del capitalismo a la americana; desarrollo más rápido posible del capitalismo: más claro, el agua. En los escritos de Lenin se encuentran aún mucho más pasajes análogos, ente 1905 y 1916, particularmente en Dos tácticas de la socialdemocracia en la revolución democrática (1905):
"Esto significa que las transformaciones sociales y económicas que necesita Rusia, lejos de implicar por sí mismas un peligro para el capitalismo, para el dominio de la burguesía, allanarán, por el contrario, realmente el camino de un desarrollo amplio y rápido, europeo y no asiático, del capitalismo en Rusia: por primer vez, permitirán en este país el dominio de la burguesía como clase".
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Debate
Y en la carta escrita a Maxim Gorki, del 3 de enero de 1911, escribe:
"Hay capitalismo y capitalismo. Hay el capitalismo de los octubristas y de las centurias negras, y el capitalismo de los populistas (el capitalismo realista, democrático, desenmascaremos el capitalismo ante los obreros como 'rapaz y feroz', tanto menos podrá mantenerse el capitalismo del primer tipo, y más segura será su transición hacia el capitalismo de segundo tipo. Esto sólo quede convenirnos, a nosotros, al proletariado. (...) En Europa occidental prácticamente ya no existe capital octubrista, casi todo el capital es democrático. El capital octubrista emigró de Inglaterra y Francia a Rusia y Asia. La revolución rusa y las revoluciones en Asia son la lucha por sustituir el capital octubrista por el capital democrático. Pero el capital democrático llega tarde. Su camino no lleva más lejos. Después de esto, está acabado". La insurrección, el gobierno y el Estado
La socialdemocracia y la democracia burguesa revolucionaria (es decir, campesina) deben llevar conjuntamente hasta el final la revolución burguesa contra la burguesía, para permitir un desarrollo sin trabas del capitalismo en Rusia. Esta era, en resumen, la posición de Lenin y de los bolcheviques, en la revolución rusa de 1905 y en sus postrimerías, hasta la víspera de la Tesis de Abril.
Lógico consigo mismo, Lenin reclamaba, contrariamente a los mencheviques, una participación de la socialdemocracia en un gobierno revolucionario insurreccional, léase en un proceso insurreccional llevado a cabo por un gobierno revolucionario bajo dirección socialdemócrata:
'Con el fin de completar la revolución, la tarea urgente a la que se enfrenta actualmente el proletariado es la de ayudar a imponer la insurrección junto con los demócratas revolucionarios, y crear un órgano para unificarla, bajo la forma de un gobierno revolucionario provisional".
La idea de la conquista del poder por un gobierno revolucionario dominado por la socialdemocracia, ¿era contradictoria con la del carácter burgués de la revolución y de sus tareas, con la del rechazo constante y obstinado de Lenin de confundir, es decir, de combinar, las tareas democraticas y las tareas socialistas, el programa mínimo y el programa máximo?
A nuestro entender, en el espíritu de Lenin - es decir, subjetivamente — no existía esta contradicción. Esta es la razón por la que todas estas posiciones de Lenin son afirmadas a menudo simultáneamente en el mismo escrito, en el mismo artículo, en el mismo informe, en el mismo folleto. Desde el punto de vista de la lógica formal, la contradicción tampoco existe. Se puede
Debate ser partidario de la conquista del poder por un gobierno provisional y al mismo tiempo subrayar que este gobierno será precisamente... provisional, es decir, que el poder deberá ser abandonado o perdido posteriormente, dada la naturaleza burguesa de
Esto es lo que se deduce de la analogía que hacía Lenin con el poder de los jacobinos en el transcurso de la revolución france. sa. En la tradición marxista, Danton, Marat y Robespierre desempeñaron el papel de empujar la revolución hasta el final, hasta un punto en que la propia burguesía no quería y no podía impulsarla. Pero una vez tarea, los jacobinos estaban condenados a perder el poder. Lo que estaba en el orden del dia en Francia, desde el punto de vista histórico, era el desarrollo del capitalismo, no el desarrollo de una sociedad igualitaria basada en la pequeña propiedad privada —la utopía alimentada por los jacobinos-, para no hablar ya de la construcción de una sociedad socialista.
Esto es lo que se deduce también, y con mayor claridad, de las propias fórmulas que utilizaba Lenin en relación con la "dictadura democrática de los obreros y campesinos" destacando el carácter transitorio, provisional, de esta dictadura, de este gobierno:
"En ruso puro y simple, un órgano de poder del pueblo, que asume temporalmente la autoridad de un gobierno que se ha hundido, se llama un gobierno revolucionario provisional. Este gobierno está llamado a ser provisional, pues su autoridad expira con la convocatoria de una Asamblea constituyente que representa al pueblo entero" (Lenin, "La autocracia moribunda y los nuevos órganos de poder popular").
Esto es lo que se deriva de la insistencia con que Lenin habla de la inevitabilidad de la contrarrevolución política, de la "restauración política"', si no se produce la victoria de la revolución socialista en occidente.. Y esto es lo que se deduce asimismo de la insistencia con que Lenin habla de la naturaleza burguesa del Estado que surgirá de la victoria de la revolución rusa:
"La revolución burguesa es una revolución que no se sale del marco del régimen económico y social burgués, es decir, capitalista. La revolución burguesa expresa el deseo de desarrollo del capitalismo; lejos de arruinar las bases del capitalismo, las amplía y profundiza. (...) Puesto que en el régimen capitalista el dominio de la burguesía sobre la clase obrera es inevitable, se puede decir perfectamente que la revolución burguesa traduce menos los intereses del proletariado que los de la burguesía. Pero la idea de que no traduce en absoluto los intereses del proletariado, es francamente absurda. Esta idea absurda se resumen en la ancestral teoría populista según la cual... no tenemos necesidad de una libertad política burguesa. O bien se resumen en el anarquismo, que condena toda participación del proletariado en la política burguesa, en la revolución burguesa, en el parlamentarismo burgués". (Lenin, tácticas de la socialdemocracia en la revolución democrática).
Y esta insistencia era tan fuerte, que Lenin no sólo rechazó radicalmente toda idea de "comunas revolucionarias", toda idea de un Estado (por oposición a una insurrecsoviets, sino que incluso llegó a afirmar:
"La tarea real de la Comuna (de París) consistía en llevar a cabo ante todo la dictadura democrática y no socialista, la de poner en práctica nuestro 'programa míni-
Todas estas posiciones eran, por tanto, lógicamente coherentes. ¿Pero lo eran también desde el punto de vista de la dialéctica de las clases sociales que participan en el combate? Esta ya es otra cuestión, a la que Trotsky (y la historia) ha dado una respuesta globalmente negativa. Y no deja de ser menos cierto que al destacar este aspecto contradictorio de la posición de Lenin, hay que subrayar al mismo tiempo sus efectos; contradictorios, y no unilateralmente nega-
Al educar a su fracción, y después a su partido, en el espíritu de una distinción clara entre "programa mínimo" y "programa máximo" ', en el espíritu de una limitación de la "primera etapa" de la revolución a tareas puramente democráticas, espíritu de una participación socialdemócrata en un gobierno revolucionario provisional, Lenin facilitó la confusión de las primeras semanas de la revolución de febrero de 1917, en el transcurso de las cuales todos los dirigentes y todos los cuadros bolcheviques preconizaron el apoyo "crítico" léase la colaboración con el gobierno provicoalición, rechazando como "'semianarquista", idea de la conquista del poder por la clase obrera, de un "gobierno obrero". de la dictadura del proletariado basada en
Pero al educar a su fracción, y después a su partido, en el espíritu de la necesidad de la toma del poder, Lenin facilitó el "cambio emprendido espontáneamente por los cuadros obreros de vanguardia, hacia un poder soviético, y posteriormente la adopción por el partido del mismo cambio de rumbo hacia la dicta-
La educación en el espiritu de una estricta independencia de clase hizo el resto. Esta fuerte que el dogma —falso- de las "dos
', del "programa mínimo" separado del "'programa máximo", de la "dictadura democrática"' opuesta a la "dictadura del proletariado"; de los "soviets" como "'órganos insurreccionales" sin partido en los que los socialdemócratas debían actuar pero que no podían "sustituir" al gobierno revolucionario "provisional"' ni al Estado surgido de la revolución.
Los soviets se convirtieron de hecho en órganos de poder, no provisionales y no burgueses: en órganos de la dictadura del proletariado, los cimientos de un nuevo Estado, de un Estado no burgués, de Estado obrero. Las posiciones originales desarrolladas por Trotsky
A partir de 1904, primero en un pequeño folleto publicado en vísperas de las jornadas de enero de 1905, en Balance y Perspectivas, que apareció en 1906 y después de un menos conocido, publicado en 1908, en la revista socialdemócrata polaca Przeglad Social-demokratyczny, y mente en su libro 1905 (publicado en 1909), Trotsky desarrolló una posición absolutamente nueva y original sobre la naturaleza y las perspectivas. de la revolución rusa, posición que sería el único en defender, junto con sus partidarios, tanto frente a los mencheviques como frente a los bolcheviques. Esta posición se derivaba de su descubrimiento de la ley del desarrollo desigual y combinado, sin duda su aportación fundamental al marxismo.
Partiendo de la postura común a todos los marxistas, a saber, que la revolución rusa tenía que resolver tareas de la revolución democrático-burguesa, ante todo la conquista de la democracia política y la conquista de la tierra, Trotsky plantó inmediatamente una cuestión que Plejanov y Lenin no habían formulado, o lo habían hecho insuficientemente: ¿En qué contexto socioeconómico nacional e internacional concreto se desarrollaría esta revolución? ¿Cuáles serían sus fuerzas motrices principales? ¿Cuál sería la correlación de fuerzas entre las clases sociales que intervendrían
Trotsky contesto: dada la particularidad del desarrollo desigual y combinado en Rusia, el nivel de desarrollo del proletariado era de lejos superior al de la burguesía rusa, porque no sólo era fruto del desarrollo "orgánico" del capitalismo ruso, sino también de la intervención del capital extranjero y sobre todo del papel del Estado como estimulante de la industrialización. Paradójicamente, dado su grado de concentración en la gran industria, el proletariado ruso - surgido en "un país atrasado" - era más combativo, estaba más avanzado en muchos aspectos que el proletariado de los países mucho más desarrollados.
De ello se derivaba, en primer lugar, que en la medida en que este proletariado contaba ya con sus propias organizaciones de clase independientes y que actuaba ya como una fuerza independiente en el escenario político, la burguesía en su conjunto se pasaría al bando de la contrarrevolución, mucho más por miedo al proletariado que
por miedo a los levantamientos campesinos. Por consiguiente, ninguna alianza con la burguesía o con partidos burgueses podía conducir a la victoria de la revolución. En este punto no había divergencias entre Trotsky y Lenin (7). En esto se oponían conjuntamente a los mencheviques.
En segundo lugar, de ello se derivaba que la victoria revolucionaria obtenida bajo la dirección del proletariado, que unificaría detrás suyo a todas las clases oprimidas de la nación, no podía limitarse al cumplimiento tan sólo de las tareas de la revolución democrático burguesa. Era inconcebible que un proletariado tan centralizado, tan unificado, tan consciente y tan bien combativo como el proletariado ruso aceptara dejarse explotar por la patronal capitalista después de haberse armado y después de haber conquistado el poder a la cabeza de una insurreción. Evidentemente, en torno a la necesidad de esta insurrección tampoco había divergencias entre Trotsky y Lenin. Una vez el proletariado hubiera asegurado la victoria de la revolución agraria -la conquista de las tierras por los campesinos—, pasaría șin interrupción, sin parar, sin solución de continuidad a iniciar la colectivización, a iniciar la confiscación de la gran propiedad capitalista también. En este sentido, la revolución sería permanente, la conquista de los objetivos históricos de la revolución democrático-burguesa se combinarían de hecho, sin ningún periodo intermedio de desarrollo capitalista, con la conquista de los objetivos históricos de la revolución so-
Debate cialista.
¿Podía el proletariado ruso, minoritario en un océano de pequeños productores mercantiles, conservar el poder después de haberlo conquistado? A esta pregunta, Trotsky contestaba que no. Sólo podría conservarlo si la revolución rusa era la señal pra una revolución socialista en occidente. En esta cuestión -contrariamente a una leyenda que tiene una vida tenaz-, la posición de Trotsky no era original; compartían Karl Kautsky, Rosa Luxemburg y el propio Lenin, con la sorprendente añadidura de que Lenin y los demás representantes de la izquierda marxista afirmaban que incluso la revolución democrático-burguesa estaba condenada al reflujo les decir, a la victoria política de la reacción) si no se producía ninguna victoria socialista en occidente:
"La única garantía completa contra la restauración en Rusia (después de la victoria de la revolución), es la revolución socialista en occidente. No hay otra garantía, no puede haber otra. Desde este punto de vista, el problema es el siguiente: ¿cómo podrá la revolución democrático-burguesa en Rusia facilitar, acelerar, la revolución socialista en occidente? La única respuesta concebible, es la siguiente: si el miserable manifiesto del 17 de octubre da ya un poderoso impulso al movimiento obrero en Europa, entonces la victoria completa de la revolución burguesa en Rusia suscitará casi inevitablemente (o en todo caso muy probablemente) una serie de transtornos políticos en Europa, de tal modo que impulsará fuertemente la revolución socialista". (Lenin, 'Informe sobre el Congreso de Unificación del POSDR").
¿Bajo qué forma política podrá realizar el proletariado, a la cabeza de toda la nación, las tareas históricas de la revolución demo crático-burguesa en Rusia? Dado que la burguesía está condenada a pasar al bando de la contrarrevolución, sólo hay dos posibilidades: o bien la alianza entre una fuerza política campesina (o fuerzas políticas) y el partido del proletariado; o bien mediante la conquista del poder por el proletariado (dirigido por su partido), apoyado por el campesinado. La primera de estas eventualidades estaba excluída para Trotsky, dada la incapacidad del campesinado para constituir una. fuerza política autónoma en el transcurso mismo de una revolución. Por lo tanto, sólo quedaba la segunda solución: la revolución rusa sólo podía triunfar con el establecimiento de la dictadura del proletariado, arrastrando al campesinado bajo su dirección. La ley del desarrolto desigual y combinado implicaba que el proletariado podía conquistar el poder en un pais atrasado antes incluso de conquistarlo en los países más avanzados. Este pronóstico, Trotsky lo formuló a partir de 1906. Los acontecimientos posteriores ya se conocen:
Debate
Las divergencias entre
Lenin y Trötsky
Las divergencias entre Lenin y Trotsky en cuanto a las perspectivas de la revolución rusa, tenían que ver fundamentalmente con a) La imposibilidad, en el contexto social y económico, de asegurar la modernización y la industrialización de Rusia mediante un "desarrollo rápido del capitalismo" ticularmente un desarrollo "'a la americana'' de la agricultura rusa. Esta eventualidad, a la que Lenin se aferró con obstinación hasta imperialismo; del mercado mundial (en el que no quedaba sitio para una segunda América), y de la crisis agrícola en la propia Rusia, que no podía encontrar ya solución alguna en un marco capitalista
Hay que subrayar que el único marxista que dio tímidamente algunos pasos en esta misma dirección, para estupefacción de todos los marxistas rusos, empezando por el propio Lenin, fue Kautsky (8), que afirmaba, en su balance de la revolución rusa de 1905, la necesidad de confiscar no sólo las grandes propiedades de la tierra, sino también los grandes monopolios industriales capitalistas para resolver la cuestión agraria. Pero Lenin no le siguió por este camino (9), y Kautsky mismo se asustó muy pronto de su audacia y retrocedió a partir de 1910 a posiciones centristas tradib) La imposibilidad, para el campesinado, de constituir un partido político o una fuerza política independiente tanto de la burguesía como de la clase obrera. Para Trotsky, esta imposibilidad era indudable. Para Lenin, en cambio, era indudable que el campesinado revolucionario podía tomar el
"¿Cómo puede vencer una revolución campesina si el campesinado revolucionario no toma el poder? Plejanov ha llevado su propia argumentación al absurdo. Yendo por esta pendiente, está a punto de rodar el fondo. De entrada, ha negado que sea posible que el proletariado tome el poder en la presente revolución. Ahora, niega que sea posible que el campesinado revolucionario tome el poder en la presente revolución. Pero si ni el proletariado ni el campesinado pueden tomar el poder, lógicamente este poder permanecerá en manos del zar y de Dubasov. ¿Acaso son los Cadetes quienes deberían tomar el poder? Pero los Cadetes no quieren tomar el poder por sí mismos, pues están a favor de conservar la monarquía, el ejército permanente, la cámara alta y otras
. (Lenin, Informe sobre e/ Congre so de Unificación del POSDR).
Y a los que afirmaban que no había "demócratas burgueses revolucionarios" en Rusia para dirigir la revolución con los representantes del proletariado, Lenin respondió con la misma claridad.
"Sin una coordinación de las actividades de los demócratas obreros y de los demócratas burgueses, la revolución democrático-burguesa no puede alzarse con la victoria. Esto es una verdad como un templo.
les parece que demócratas burgueses revolucionarios
Rusia, que los Cadetes son la única fuerza de la democracia burguesa en Rusia, o en todo caso su fuerza principal. Pero esto sólo les parece ser así porque son Vds.
1...) Hay demócratas burgueses revolucionarios en Rusia, tiene que habercampesinado revolucionario que, con miles y millones de lazos, están vinculado igualmente a las clases más pobres en las ciudades". (Lenin, La victoria de los Cadetes y las tareas del
Por lo demás, Lenin tendía a dar un contenido concreto a esta fórmula algebráica
"demócratas burgueses revolucionarios" que dirigían al campesinado: eran los trudoviks (el partido de Kerenski) y los s-r. En su artículo "El grupo campesino o trudovik y el POSDR", del 11 de mayo de 1906,
''Hoy no hay nada más importante para el éxito de la revolución que esta organización, esta educación y este entrenamiento politico de los demócratas burgueses revolucionarios. El proletariado socialista, tiempo que desenmascara sin piedad la inestabilidad de los Cadetes, hará todo lo posible por promover esta gran obra".
c) La capacidad del proletariado ruso para comenzar a resolver las tareas socialistas de la revolución. Para Trotsky, esa capacidad era evidente. Se desprendía de todas las grandes luchas obreras (ante todo' de las huelgas de masas, de la huelga general de 1905 y de la constitución de los soviets). Para Lenin, esta capacidad no exis-
"Observemos finalmente que la resolución (del |/ Congreso del POSDR), al asignarle al gobierno revolucionario provisional la tarea de aplicar este programa mínimo, aparta por eso mismo la idea absurda, semianarquista, de la aplicación inmediata del programa máximo, de la conquista del poder por la revolución socialista. El grado de desarrollo económico de Rusia (condición objetiva) y el grado de conciencia y organización de las grandes masas proletariado (condición subjetiva indisolublemente ligada a la condición objetiva), hacen imposible la emancipación inmediata y total de la clase obrera, Sólo la gente más ignorante puede desconocer el carácter burgués de la revolución democrática en curso; sólo los optimistas más ingenuos pueden olvidar que las masas obreras saben aún muy poco de los objetivos del socialismo y de los medios para llevarlos a cabo". (Lenin, Dos tácticas de la socialdemocracia en la revolución democrática).
Para Lenin, "la autolimitación del proleta riado", es decir, la negativa a ir más allá de la realización de las reivindicaciones democrático-burguesas más radicales, incluso en el caso de una participación socialdemócrata en un gobierno insurreccional revolucionario, correspondía por tanto a una necesidad objetiva. Sólo mediante un largo periodo de experiencia de la democracia política, a través de un largo trabajo de organización y educación de las masas, que se consideraba que correspondía precisamente al "desarrollo del capitalismo sin trabas" , el proletariado podía adquirir la capacidad de realizar las tareas de la revolución socialista.
d) Lógicamente, la posición de Lenin desembocaba en la fórmula de "dictadu ra democrática del proletariado y del campesinado", opuesta a la fórmula de "dictadura del proletariado". Las dos fórmulas no sólo son simples slogans, sino perspectivas estrategicas de la revolución: la naturaleza del Estado y de la sociedad que surgirá de la
"Sin dictadura sería imposible quebrar esta resistencia, hacer fracasar los intentos
Sin embargo, evidentemente no será una dictadura socialista, sino una dictadura democrática. No podrá tocar (antes de que la revolución haya franqueado diversas etapas intermedias) los fundamentos del capitalismo. En el mejor de los casos podrá proceder a una redistribución radical de la propiedad de la tierra en beneficio del campesinado, introducir la democracia de forma total y conseincluida la proclamación de la República; extirpar no solamente de la vida del campo, sino también de la vida de las fábricas, los vestigios del despotismo asiático; empezar a mejorar seriamente las condiciones de vida de los trabajadores y elevar su nivel de vida; finalmente, last but not Jeast, propagar el incendio revolucionaria a Europa. Esta victoria aún no convertirá nuestra revolución burguesa en una revolución socialista; la revolución democrática no se derivará directamente del marco de relaciones sociales y económicas burguesas; pero esta victoria no dejará de tener trascendencia para el desarrollo futuro de Rusia y del mundo entero". (Lenin, Obras escogidas en tres volúmenes, tomo l).
Y de manera aún más clara y contundente:
"No la dictadura socialista del proletariado, sino la dictadura democrática del proletariado y del campesinado". (Lenin, Obras completas, tomo II).
Está claro, por tanto, que entre los marxistas rusos había tres y no dos concepciones de la revolución rusa, de sus perspectivas y de las tareas estratégicas que planteaba (10).
El veredicto de la revolución de 1917
En tres de estas cuestiones, Lenin modificó explicitamente su posición a partir de las Tesis de Abril de 1917, uniéndose a partir de entonces, de hecho, a las posiciones defendidas por Trotsky a partir de 1904-1906:
a) Contrariamente a lo que había dicho afirmó que la experiencia de todas las revoluciones modernas había demostrado la incapacidad del campesinado para constituir una fuerza política autónoma de la burguesía y del proletariado. Todas las ilusiones relativas al papel independiente de los trudoviks (Kerenski) y de los s-r, habían desaparecido. Estos últimos resultados ser seguidistas de la burguesía, tan incapaces como los liberales burgueses para realizar una revolución agraria radical. En la medida en que un ala de los s-r participaba en la victoria revolucionaria, lo hizo bajo la dirección de los bolcheviques y del proletariado, y no como fuerza en pie de igualdad - o siquiera como principal fuerza del poder - junto al proletariado.
"Nuestra experiencia nos ha enseñado — y encontramos la información de ello en el desarrollo de todas las revoluciones del mundo, si se considera la nueva época, digamos los últimos 150 años -que en todas partes y siempre ha sucedido lo mismo: todos los intentos realizados por la pequeña burguesía en general y por el campesinado en particular, para tomar conciencia de su fuerza, para dirigir a su manera la economía y la política, fueron un fracaso. O bien deben colocarse bajo la dirección del proletariado, o bien bajo la de los capitalistas. No hay término medio. Los que sueñan con un término medio son soñadores, visionarios". (Lenin, Discurso ante el Congreso de los obreros del transporte, 27 de marzo b) Contrariamente a lo que había dicho anteriormente, la revolución socialista puso claramente en el orden del día, antes de que su hubiera realizado la revolución agraria. No hay que olvidar empezó su discurso, en la noche del 26 de octubre de 1917; ante el Il Congreso de los soviets, el mismo que tomó el poder, con esta frase: "Empezamos la construcción del socialismo". El hecho de que en un primer tiempo, el gobierno revolucionario se haya contentado con realizar el control obrero sobre la industria y no su nacionalización, ya no tenía nada que ver con cualquier concepción sobre la "inmadurez socialista" del proletariado. Afectaba exclusivamente a una programación cronológica y económicamente racional de las tareas socialistas de la revolución.
Podemos multiplicar las citas. Basta con señalar que en un texto del 7 de marzo de 1918, Lenin caracterizó explícitamente la revolución de octubre como una revolución c) Contrariamente a lo que había dicho antes, el Estado que debía surgir de la victoria revolucionaria se presentó claramente como un Estado obrero, como la dictadura del proletariado y no como un Estado burgués. Por esta razón, en todos los escritos de Lenin, posteriores a las polémicas en torno a las Tesis de Abril, y con mucha mayor razón en todas las referencias a la revolución de octubre posteriores a su victoria, nunca se habla de la "dictadura democrática de los obreros y campesinos", y siempre de la dictadura del proletariado. Lo mismo sucede con los documentos de la Internacional Comunista sobre la revolu-
En su informe sobre la revolución rusa de 1905, pronunciado en
"Esta revolución era una revolución democrático-burguesa porque el fin a que aspiraba en lo inmediato y que podía alcanzar en aquellos momentos con sus propias fuerzas, era la República democrática, la jornada de 8 horas, la confiscación de los inmensos latifundios de la alta no-
Pero pocas semanas después, en sus Cartas desde lejos, ya ve en los soviets "el embrión de un gobierno obrero", y proclama la necesidad de un Estado como el de la Comuna de París, es decir, de un Estado obrero. Y si en este texto sigue afirmando que no se trata aún de la dictadura dei proletariado, sino de la "dictadura democrática de los obreros y campesinos", esta fórmula es abandonada a partir de las Tesis de Abril, y la dictadura del proletariado será "codificada"' en el Estado y la Revolución.
Está claro que en el espíritu de Lenin, como en el de Trotsky, crática de los obreros y campesinos" "dictadura del proletariado" eran fórmulas antitéticas, que se excluían mutuamente. Una implicaba un Estado burgués, otra un Estado obrero. Lenin optó, a partir de abril de 1917, por un Estado obrero.
El 8 de marzo de 1918, Lenin caracterizaba el Estado ruso como resultado de una revolución en cuyo transcurso 'los obreros su propio Estado". El 9 de marzo del mismo año, formuló su posición
"La revolución del 25 de octubre (7 de noviembre) de 1917 en Rusia, produjo la dictadura del proletariado, apoyada por los campesinos pobres y semiproletarios".
Debate
NOTAS:
Existen distintos borradores sucesivos de la Carta a Vera Sassulitch, en las Obras Completas de Marx y Engels. 2. Ya anteriormente, en 1877, Marx había escrito a Nikolai Mijailovski, en aquel entonces redactor de la revista Otechestvennie Sapiski (Anales de la Patria), que Rusia tenía "la mejor posibilidad ofrecida jamás por la historia a una nación"' de evitar los males del capitalismo. 3. Cf. la carga de Marx a Jenny Longuet, 11 de abril de 1881; y también la carta de Engels a Vera ' Sassulitch, 23 de abril de 1885. 4. No hay que olvidar que incluso después de la Revolución de Octubre, con ocasión de las elec ciones a la Asamblea Constituyente, el Partido Socialista-Revolucionario obtuvo aún la mayoría absoluta de votos y escaños. Es cierto que fue derrotado en las ciudades por el Partido bolchevique, y que esta mayoría reflejaba sobre todo el inmenso peso del campesinado en Rusia. cierto también que yà se había escindido en dos, al oponerse la derecha ferozmente a la toma del poder por los soviets, mientras que la izquierda prestó su apoyo, e incluso entró temporalmente en un gobierno de coalición con los bolcheviques. Esta coalición se rompió por iniciativa de los s-r de izquierda cuando se firmó el tratado de paz de Brest-Litovsk, el 3 de marzo de 1918. 5. Cf. las actas oficiales del || Congreso del 7. "'Hay que admitir el hecho de que la enmienda de Trotsky no es menchevique, que expresa la misma idea, es decir, la idea bolchevique. Pero Trotsky expresa esta idea de una manera que es asombrosamente mejor". (Lenin, "Objecciones a las enmiendas de Trotsky sobre la revolución bolchevique y sobre la actitud a adoptar hacia los partidos burgueses, en el V Congreso del POSDR"). 8. Bajo la influencia de la revolución rusa de 1905, Kautsky adoptó las posiciones políticas más avanzadas de su carrera durante los años 1906-1909, particularmente con sus comentarios sobre la revolución rusa, en su obra Der Weg zur Macht. 9. Karl Kautsky, 'Las fuerzas motrices y las perspectivas de la revolución rusa", en Die Neue Zeit, 1906. Lenin mismo dice de este texto que va mucho más lejos que los bolcheviques más extremistas. 10. El camarada Trotsky resumió admirablemente su posición sobre la existencia de tres y no de dos concepciones de la revolución, en su texto 'Tres concepciones de la Revolución rusa", añadido en el anexo a su libro Stalin.