pronunciamiento
Estado Español
Un
EL mento comenzaba la votación de in- • L pasado 23 de febrero, en el Parlavestidura, de Leopoldo Calvo Sotelo, propuesto por su partido, la *Unión de Centro Democrático" (UCD), para formar el gobierno más reaccionario que haya conocido el Estado español desde la dimisión de Arias Navarro a mediados de 1976. Apenas iniciada, la sesión parlamentaria se vió interrumpida por el asalto de dos compañías de la Guardia! Civil, mandadas por el teniente coronel Tejero. Tejero no estaba solo
En aquel mismo momento, el capitán ge*neral de Valencia, Miláns del Bosch -un. activista de extrema derecha, que es uno de los miembros más influyentes de la jerarquía militar española- decretaba el estado de excepción en la región bajo su
Dossier mando, procedía a ocuparla militarmente, declaraba el toque de queda y prohibía la actividad de los partidos y sindicatos..., publicando un bando que reproducia gran parte del llamamiento lanzado por Franco para proclamar el "alzamiento" del 18 de julio de 1936.
Poco más tarde, una compañía de la principal división de intervención del Ejército español —la División Acorazada Brunete, que precisamente había estado durante varios años bajo las órdenes de Miláns del Bosch→, se apoderaba de la Radio-Televisión española,. obligándola a difundir exclusivamente marchas militares. Es evidente que muchos otros sectores del ejército, y muy importantes, permanecían entonces a la expectativa.
El teniente coronel Tejero había sido uno de los principales instigadores de otro intento de golpe de Estado, llamado "Operación Galaxia". , en el mes de noviembre de 1978, y pese a todo había conservado su cargo en el Ejército.
intento serio de
Durante las semanas que precedieron a estos hechos, varios jefes militares habían pronunciado públicamente a favor del "restablecimiento del orden" por el Ejército.
Finalmente, aquel mismo-23 de febrero, la policía realizaba una "huelga de silencio", que era la prolongación de las diversas manifestaciones de rebelión contra el gobierno, realizadas los días anteriores para protestar contra la campaña de denuncia de la práctica sistemática de la tortura, lanzada tras el asesinato, bajo la tortura, del militante nacionalista vasco Arregui.
Sólo pocas horas después del comienzo del golpe de Estado se podía pensar que los golpistas estaban perdiendo la partida. El discurso pronunciado por el Rey, a la una de la madrugada del 24 de febrero —más de seis horas después de la toma del Parlamento-, mostró que necesitó un tiempo considerable para lograr controlar la situación del Ejército. Así, sólo pasado el mediodía
Dossier Estado Español del 24 de febrero se obtuvo la rendición de Tejero, quedando libre los parlamentarios y miembros del Gobierno.
No se trata de una aventura protagonizada por un grupo marginal de guardias civiles dirigidos por un trastornado, sino que se trata de una auténtica tentativa de pronunciamiento militar, de que existen numerosos ejemplos en la historia de España, una tentativa extremadamente grave, cuyo objetivo declarado consistía en presionar al Rey para formar un gobierno militar que acabaría con las libertades democráticas y ejercería la represión contra el movimiento obrero y las organizaciones nacionalistas. Un aparato de Estado construido por la dictadura
¿Cómo pudo producirse un intento de: golpe de Estado de tal envergadura? La respuesta a esta pregunta reside en la naturaleza misma del régimen político y de las instituciones surgidas de lo que ha venido en llamarse la ''Reforma", iniciada a finales de 1976.
El Rey fue el principal impulsor de este proceso, que debía conducir a la instauración de un régimen parlamentario, con la condición de que fuera completamente preservado el aparato de Estado heredado del franquismo, y muy en particular la jerarquía militar, la policía y el sistema judicial.
Los partidos obreros mayoritarios, PSOE y PCE, aceptaron a su vez este chan-. taje y obligaron a los trabajadores a aceptarlo: Desde entonces, no sólo han rechazado toda acción de masas contra las múltiples agresiones provocaciones lanzadas por este aparato de Estado. So pretexto de la "lucha contra ETA", prestaron en repetidas ocasiones su apoyo a esta represión, para terminar votando en el mes de octubre pasado, una "ley antiterrorista" ultrarreaccionaria.
El aparato represivo del franquismo está y permanecerá intacto, pese a las inevitables sanciones probablemente bastante suaves, que se producirán contra una parte de los militares más directamente implicados en el intento de golpe de Estado.
No se trata de un problema planteado por la existencia de "unos cuantos fascis-
, que podría resolverse con algunas pequeñas reformas; se trata de la existencia de un aparato represivo construído a lo largo de 40 años de dictadura, y que debe radicalmente eliminado, para que desaparezcan las amenazas que conlleva. El Rey gana
¿Por qué fracasó el golpe de Estado? Todo el mundo subraya el papél que desempeñó el Rey y todo el mundo parece felicitarse —empezando por las direcciones del PSOE y del PCE— por el refuerzo que esto ha significado para su autoridad.
La realidad es que con la ocupación del Parlamento, extrema fragilidad de las instituciones políticas del régimen (Parlamento, Senado, Gobierno:..). Sólo el Rey conservaba alguna autoridad, aunque los hechos hayan revelado los límites de su control sobre una parte significativa de la jerarquía militar.
Por lo demás, son sectores sociales minoritarios los que desean hoy un golpe de Estado. La inmensa mayoría de la burguesía pretende continuar ejerciendo su poder en el marco de las instituciones políticas actuales. Además, esta es la posición de los principales gobiernos imperialistas. Así, es normal que cuando llegó la noticia de la ocupación asistido a manifestaciones de apoyo incondicional al Rey por parte de las organizaciones patronales, partidos burgueses, y gobiernos nacionales de Catalunya y Euska-
Lo que es verdaderamente dramático y grave para el porvenir del movimiento obrero y de las nacionalidades del Estado español, es que los sindicatos y los partidos mayoritarios hayan firmado inmediatamente un cheque en blanco al Rey, llamando expresamente —con algunas vacilaciones en el caso del PCE— a la desmovilización más
En esas condiciones, el Rey no tuvo la menor dificultad para encarnar su papel como Jefe "constitucional" del Estado burgués y del ejército. Su función bonapartista ha aparecido con mayor claridad ante la crisis abierta de la política de la burguesía. El Rey presidió las reuniones de la única instancia política del Estado que haya permanecido realmente en funciones después de que los parlamentarios hubieran regresado a sus casas—, la Junta de Jefes de Estado Mayor. El Rey convocó, en la tarde del 24 de febrero, a los dirigentes de Alianza Popular (AP), Unión de Centro Democrático (UCD), Partido Socialista Obrero Español (PSOE) y Partido Comunista de España (PCE), a una "reunión informativa" tras la cual Santiago Carrillo expresó que
"acuerdo total de todos los participantes" con el Rey.
Por tanto, es cierto que los poderes del Rey se han reforzado pero esto no significa en absoluto que se haya reforzado la democracia, como quieren dar a entender los dirigentes reformistas. Las amenazas que blande la reacción contra las masas trabajano han disminuido, sino todo lo contrario, han aumentado.
En primer lugar, la capacidad de presión política del aparato represivo se ha incremantado. Es cierto que los militares más claramente implicados en la intentona de golpe de Estado han sido sancionados. En cambio, los que representan el peligro futuro, son los jefes del ejército "leales", y sobre todo los más reaccionarios de ellos, a los que el Rey expresó su agradecimiento por su "lealtad". El Rey empleará su autoridad para llegar a un compromiso con ellos, y sus efectos no tardarán en manifestarse en el Estado español.
En segundo lugar, se ha reforzado la ca-
pacidad del nuevo gobierno Calvo Sotelo para poner en práctica su programa, incluso en una forma aún más derechista que la prevista. Es sintomático, a este respecto, que los nacionalistas catalanes, que habían decidido abstenerse en el voto de confianza al gobierno Calvo Sotelo —en la víspera del golpe de Estado—, declara hoy que votarán a favor.
Finalmente, y lo más fundamental, la actitud de las direcciones obreras reformistas frente a la monarquía acentúa la desorientación politica de los trabajadores.
Los reformistas desmovilizan
Nadie puede poner en duda la voluntad de la clase obrera y los pueblos del Estado español -que han sufrido el franquismo hasta no hace tanto tiempo- a oponerse a un golpe de Estado reaccionario. Conocen por su propia experiencia la eficacia y la necesidad de la movilización de masas para hacer frente a estas agresiones.
Es cierto que existe en el movimiento obrero español cierta desmoralización, o desconcierto, organizado desde hace tiempo por las direcciones del PSOE y del PCE, que acaban de mostrarse incapaces de responder a la intentona de golpe de Esta-
Sin embargo, a pesar de ello, sólo hace pocos días que decenas de millares de personas participaron en la manifestación más grande de la historia de Euskadi, contra los torturadores de la policía. Asimismo, durante las últimas semanas, decenas de miles de trabajadores habían protagonizado luchas, tanto en los sectores industriales en crisis como en los transportes públicos...
Los trabajadores españoles han conservado su capacidad de acción y de respuesta. Las propias vacilaciones de las organizaciones reformistas, tras un intento de golpe de Estado, lo revelan. Mientras que las direcciones de las Comisiones Obreras (CC.OO.) y de la Unión General de Trabajadores (UGT) publicaban su primer comunicado, llamando exclusivamente a la calma y a tener confianza en el Rey, las CC.OO. de Catalunya llamaban a dos días de huelga genéral, el Partido Comunista de Euskadi llamaba también a la huelga general, e incluso un primer comunicado, rápidamente rectificado, emitido por la dirección central del PCE, incluía un llamamiento en el mismo sentido.
A petición de nuestros camaradas de la Liga Comunista revolucionaria (LCR) de Madrid, el PCE llamó con nosotros a una concentración, la misma noche del golpe de Estado, frente al Parlamento, pero retiró posteriormente el llamamiento. Asimismo, las direcciones de las Comisiones Obreras y de la UGT se vieron forzadas a rectificar un poco su actitud y llamaban a dos horas de huelga para la jornada del 24 de febrero, con la excepción de los servicios públicos, y manteniendo su negativa a las manifestaciones callejeras y reiterando "su confianza al
Lo que faltó no fue la voluntad de luchar. Lo que faltó fue la voluntad de hacerlo por parte de las direcciones mayoritarias del movimiento obrero. En cambio, lo que no les faltó fue la cobardía. Jamás aprenden nada de la experiencia, de las derrotas que provocaron en el pasado y que ellas mismas tuvieron que sufrir. No han aprendido que el único arma, y la más segura contra todo intento de golpe de Estado reaccionario, es la huelga general, la movilización inmediata de los trabajadores en la calle, el control de todos los servicios públicos por los huelguistas....
Incluso los sectores que en un primer momento habían ido un poco más lejos —como la dirección del PCE de Euskadi o de CC.OO. en Catalunya--, se echaron atrás muy pronto, y de hecho no hicieron nada por poner en práctica sus propias consignas, y se apresuraron en echarse a los pies del Rey, junto con sus dirigentes.
Ellos son los responsables de aquellas escenas dramáticas que se desarrollaron en tantas empresas, en que el Comité de Empresa, con los elementos más decisivos y los sindicalistas de vanguardia, estaban pendientes de la radio para saber qué había que hacer. Ellos son también, una vez más, los que se esforzarán por justificar su capitulación explicando que no había "relación de
, pero son ellos los que impiden que la relación de fuerzas real se exprese políticamente, que el movimiento obrero se ponga en posición de combate, en lugar de victima de las agresiones de la reacción., El posible la movilización unitaria
Era necesario y posible actuar de modo distinto. Como lo hizo la LCR cuando llegó la noticia del intento de golpe de Estado: movilizando a los trabajadores por la huelga general, llamando a la acción unitaria, por la disolución de los cuerpos represivos, por la depuración del aparato de Estado, por exigir que sean castigados todos los responsables implicados en el intento de golpe de Estado, por la defensa de las libertades democráticas. Los primeros llamamientos a la lucha que pudieron escuchar los trabajadores españoles estaban firmados por la sección de la IV Internacional en el Estado español.
Son los acontecimientos importantes los que ponen a prueba las orientaciones políticas y a los partidos. En el caso presente, las pruebas son evidentes y las lecciones también. Es vital aprender de ellas.
Por encima del clima artificial y temporal de "unidad nacional" que pueden prevalecer, sólo la movilización unitaria de todos
Dossier Estado Español los partidos y sindicatos obreros, de todas las organizaciones nacionales revolucionarias, puede defender las libertades democráticas y luchar por el desmantelamiento del aparato de Estado heredado del franquismo. Sólo combatiendo toda clase de pacto con la burguesía, toda confianza en las instituciones del Estado burgués —y muy particularmente en la monarquía-, el movimiento obrero podrá recuperar su confianza en sus propias fuerzas y su capacidad de dirigir a todos los explotados, y en particular a los pueblos de las nacionalidades oprimidas. Sólo así será posible hacer frente y derrotar a las próximas y probablemente más graves intentonas golpistas. Vigilancia internacional permanente
Los acontecimientos ocurridos en España tomaron por sorpresa al movimiento obrero internacional. Parecía que después de la caída de las dictaduras de Portugal, Grecia y España, el peligro de los golpes de Estado militares ya no era actual en la Europa capitalista.
Pero aunque en España existe una situación específica, debida al mantenimiento del aparato represivo del franquismo, este intento de golpe de Estado debe recordar en todo caso —y particularmente al movimiento obrero europeo—, que existen sectores de la burguesía decididos a defender el orden burgués utilizando la fuerza del Ejército y la policía para reprimir masivamente a la clase obrera y a sus aliados. Es por ello que la solidaridad con la clase obrera y las nacionalidades oprimidas del Estado español, por parte de la clase obrera de la Europa capitalista, debe mostrar su determinación de derrotar toda intentona reaccionaria. Debe servir también para educar a la vanguardia obrera en torno a las batallas de. clase del futuro.
Finalmente, es necesario difundir en el seno del movimiento obrero internacional la verdad sobre lo que sucedió en España y sobre todo las amenazas que continúan sufriendo los trabajadores. Hay que estar dispuestos a responder solidariamente a todo a tentado contra las libertades democráticas. Hay que apoyar al movimiento obrero en su lucha por acabar con los restos del franquismo. Hay que permanecer en estado de alerta permanente para ayudar a los trabajadores y a los pueblos del Estado español en todos los momentos difíciles que tienen por delante. 24 de febrero de 1981 Declaración del Secretariado unificado de la IV Internacional