Inprecor en castellano

Revista de la Liga Comunista Revolucionaria (IV Internacional), nueva serie, 1979–1991

Camboya: Una guerra fratricida que nada tiene que ver con el socialismo (editorial)

Inprecor n.º 2, febrero de 1979 · pp. 3-4 · 1.878 palabras

Los recientes acontecimientos de Camboya han vuelto a revelar, con todo su dramatismo, las consecuencias desastrosas del nacionalismo y de los intereses estrechos y egoistas que caracterizan a todas las burocracias de origen estalinista que dominan en los países en que ha sido derribado el capitalismo.

No cabe duda que el intento del capital internacional, y de los pequeño-burgueses desmoralizados, de armar un escándalo en torno a la "tragedia camboyana"", merece ser denunciado con firmeza como lo que es: el ejercicio cinico de la hipocresia política.

El imperialismo norteamericano, que ahora vierte lagrimas de cocodrilo por las vidas perdidas en Camboya, quisiera hacernos olvidar que fueron sus propios bombardeos salvajes en Vietnam y Camboya, la invasión de Camboya por sus propias tropas, por no hablar del genocidio perpetrado durante años en Vietnam del Sur, los que destruyeron totalmente la base material de supervivencia de decenas de millones de personas.

De este modo creó la base objetiva de los problemas vitales de abastecimiento y sanidad a los que se vieron confrontados los tres paises de Indochina tras su victoria revolucionaria.

La burguesia internacional, que ahora defiende la causa de la soberanía nacional de Camboya, es la misma que durante siglos estableció regímenes coloniales en una vasta zona del mundo, negándose reconoceries a estos países no sólo la soberanía nacional, sino ni siquiera un minimo de derechos nacionales a la autodeterminación. Es la misma burguesia internacional que subvencionò guerras terroristas, con la masacre de millones de hombres, mujeres y niños, y ello con el fin de mantener su orden colonial: y sigue sindo la misma que se niega a reconocer el derecho de los pueblos en los cinco continentes, desde Irlanda a Africa del Sur, pasando por Palestina.

Del mismo modo hay que denunciar la hipocresía de la burocracia soviética, que se atreve a invocar la defensa de los "derechos humanos* en Camboya mientras pisotea los derechos humanos mas ciementales de los ciudadanos de su propio pais, sin hablar de los derechos del pueblo checosiovaco y otros pueblos de Europa oriental

En cuanto al gran "progresista" antaño dirigente de Camboya, el principe Norodom Sihanuk, cabe recordar la feroz persecución que tuvo lugar bajo su reinado, con el asesinato de numerosos cuadros y dirigentes comunistas.

Editorial

Camboya:

Una guerra

fratricida

que nada tiene

que ver con el

socialismo

Pero dicho esto, y mientras concentran sus ataques, como siempre, en el imperialismo, sus agentes y ejecutores, los marxistas revolucionarios no pueden ocultar a las masas la responsabilidad de las burocracias en el poder. Si actualmente la burguesia internacional puede sacar provecho del caso camboyano -en términos de propaganda, estrategia política y quizá en el futuro, en términos militares-, la responsabilidad de este curso desastroso debe achacarse netamente a las burocradistinción entre ellas.

Es perfectamente legítimo hablar de desastre. Basta con observar el cambio de situación desde la época en que los crimenes del imperialismo norteamericano contra los pueblos de Indochina levantaban contra él a la opinión pública del mundo entero: desde los tiempos en que la heroica resistencia de los pueblos vietnamitas contra esos crimenes animaba a millares de luchadores antiimperialistas a escala internacional; desde el periodo en que la retirada de las tropas impenalistas de EE.UU. era considerada, con razon, por las masas trabajadoras como un fortísimo golpe asestado a la reacción y al capitalismo en todo el mundo, y como un paso adelante de la revolución mundial.

Hoy, el inmenso capital de simpatia conquistado por la revolución indochina entre los trabajadores del mundo entero está seriamente comprometido. La responsabilidad de este desastre está en las criminales actividades de todos los burócratas afectados, que han transformado sus divergencias en tomo a los problemas económicos, políticos e ideológicos, en conflictos entre Estados, en el terreno militar en un primer momento, y ahora franqueando este umbral y lanzando una guerra total en Camboya.

Estos nuevos acontecimientos sólo pueden originar la desorientación, el cinismo y la desmoralización en importantes sectores de la clase obrera y del movimiento antiimperialista a escala internacional, en los países coloniales y semicoloniales.

La IV Internacional denuncia la responsabilidad de la burocracia en tomo a estos acontecimientos desastrosos. Las guerras fraticidas y las amenazas militares no tienen nada que ver con el comunismo ni el socialismo. Son totalmente contradictorias con los intereses de los obreros y campesinos indochinos, chinos y soviéticos. Representan la maduración de los frutos envenenados de la teoría estalinista del "socialismo en un solo país" mo y del mesianismo nacionalista que penetra hasta en las más altas cúspides de los PC burocratizados. Sin atender ni lo más minimo a los intereses superiores de la clase obrera internacional -por no hablar siquiera de los intereses superiores de la revolución mundial-, cada una de estas burocracias está actualmente dispuesta a defender sus propios intereses inmediatos los demas "partidos hermanos conte

Comunistas y trabajadores de todos los paises: he aqui, despues de las revelacio nes de Jrushchof sobre los crimenes de Stalin en el XX Congreso del PC de la Unión Soviética, después del aplastamiento de la revolución húngara en 1956 o de la Primavera de Praga en 1968 por los tanques soviéticos, una nueva ocasión para comprender la importancia de la lucha por el internacionalismo y la democracia obrera, emprendida por Trotsky, la Oposición de Izquierda y la IV Internacional.

Esta lucha no fue, ni es, una cuestión de táctica, o que afecta a problemas historicos superados, ni un combate personal por el poder entre Stalin y Trotsky. Fue y sigue siendo una lucha en tomo a cuestiones de vida o muerte para el movimiento obrero internacional, para el comunismo

Los acontecimientos de Indochina, después de la retirada del imperialismo norteamericano y el derrocamiento del

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¡RETIRADA INMEDIATA DEL EJERCITO REGULAR VIETNAMITA DE CAMBOYA!

¡LIBRE ELECCION POR LOS OBREROS Y CAMPESINOS CAMBOYANOS DE SU

¡ALTO A LAS AMENAZAS Y CONFLICTOS MILITARES ENTRE ESTADOS OBREROS!

¡POR UN FRENTE UNICO DE LOS ESTADOS OBREROS CONTRA EL IMPERIALISMO!

¡RETORNO A LA TRADICION LENINISTA DE UN AUTENTI O INTERNACIONALISMO

¡POR LA FEDERACION SOCIALISTA DEMOCRATICA DE LOS PUEBLOS DE INDOCHINA.

¡CONTRA LA DICTADURA BUROCRATICA, POR EL PODER DEMOCRATICO DE LOS orden burgués semifeudal, confirman de este enfoque combinado del internacionalismo y de la democracia obrera y campesina, no puede resolverse ninguno de los problemas clave a los que se enfrentan los pueblos de la región.

Prosiguiendo durante años con su polí-

"distensión" con el imperialismo norteamericano, concediendo a la revolucuentagotas -prolongando así por varios años la guerra de agresión-, concentrando fuertes contingentes militares -incluyendo armas nucleares- en las fronteras de la República Popular Cyina, apoyando al Ter men proimperialista y reaccionario de Lun Sol en Camboya contra la mayoria apia-tante del pueblo camboyano, la buIo Tacia soviética ha creado el marco para el desarrollo de la tragedia actual.

En estas condiciones, los dirigentes del joven y débil Partido Comunista camboyano pasaron a depender completamente de la burocracia chima. Tras el derrocamiento del régimen de Lon Nol, el gobierno de Pol Pot, recién constituido, se convirtió progresivamente en un instrumento fantoche de Pekin.

De acuerdo con la orientación política adoptada a comienzos de los años 70, y que consiste en considerar a la URSS como el enemigo principal, la burocracia china utilizo su hegemonia sobre la dirección del PC camboyano para lanzar una campaña sistemática antisoviética y antivietnamita Alimento el nacionalismo camboyano y no dudó en apelar a la burguesia intemacional para ayudar y apoyar sus iniciativas dirigidas a la vez contra los Estados obreros soviéticos y vietnamitas.

La burocracia vietnamita podría haber influido en este proceso si hubiera ofrecido a las masas y a los comunistas camboyanos la alternativa atrayente de una auténtica federación socialista indochina. Una federación en la que los tres pueblos habrian gozado de los mismos derechos y de todas las formas de la democracia obrera y campesina que le habrían dado la posibilidad de determinar su propio destino. No cabe ninguna duda que esta federación habría contribuido a resolver los graves problemas economicos y sociales a los que tuvo que enfrentarse la revolución indochina en los tres paises tras las inmensas destrucciones y transtornos provocados por la bárbara agresión imperialista.

Pero en lugar de adoptar esta orientación internacionalista, la burocracia vietnamita ha transformado la concepción de la federación en una formula que apenas disimula el prodominio y el control de Vietnam. Las relaciones de la burocracia prueba fehaciente de ello a los ojos de las masas camboyanas. En estas condiciones, era inevitable que el nacionalismo hostil a los vietnamitas, tradicional en Camboya, se reanimara y suministrara al mismo tiempo a la burocracia china y a sus agentes de Pnom Penh la base indispensable para sus campañas irresponsables contra el Estado obrero vietnamita.

En lo que se refiere a los métodos hiperterroristas de las deportaciones y ejecuciones masivas del régimen de Pol Pot, estos engendraron el descontento generalizado, la pasividad y la desmoralización en el seno de las masas camboyanas, facilitando así el intento irresponsable de la burocracia vietnamita de "resolver" la cuestión camboyana mediante una invasión militar de gran escala, iniciada en las Navidades de 1978.

ientras protesta contra la invasión de Camboya por el ejército regular I concede ni un ápice de apoyo a los terroristas sanguinarios de la camarilla de Pol Pot. Este régimen ha desprestigiado al socialismo más que cualquier otro, después del de Stalin en los años 30. Pero la tarea de derribar a estos tiranos incumbia a incumbe a los obreros y campeotros paises. ¡NINGUN APOYO AL REGIMEN DE POL POT!

PROPIO GOBIERNO! ¡ARMAMENTO DE LOS OBREROS Y CAMPESINOS CAMBOYANOS!

PROLETARIO! SOBRE LA BASE DE LA ESTRICTA IGUALDAD!

OBREROS Y CAMPESINOS! ¡ IMPERIALISTAS, FUERA DE CAMBOYA, FUERA DE VIETNAM!

El mantenimiento de la presencia del ejército vietnamita en territorio camboyano no sólo convertirá en farsa la pretensión del nuevo régimen de Pnom Penh de sustituir la tiranía de Pol Pot por una alternativa genuinamente camboyana.

No sólo revelará el carácter fantoche del nuevo régimen con respecto a Hanoi, como lo era el de Pol Pot con respecto a Pekin. Alimentará además el sentimiento nacional camboyano contra la ocupación extranjera y amenaza con desencadenar una resistencia masiva y a largo plazo -incluso en forma de guerra de guerrillas prolongada- que en las condiciones actuales podría facilitar los proyectos de la dictadura reaccionaria tailandesa y del imperialismo; preparar una contraofensiva contra la revolución vietnamita, por prmera vez desde su aplastante derrota en 1975.

Tanto más necesario es, para defender los interes del Estado obrero vietnamita contra el imperialismo, exigir la retirada inmediata del ejército vietnamita

Los campesinos, los obreros y los pueblos oprimidos deben oponerse a toda solicitud de intervención de las Naciones Unidas en Camboya. Esta intervención -aunque sea improbable, dada la relación de fuerzas actual en Indochina y a escala internacional- no seria más que una careta que apenas disimularia la intervención dirigentes estadounidenses utilizaron las Naciones Unidas para disfrazar sus actos contrarrevolucionarios durante la guerra de Corea, en los años 50, y posteriormente al combatir a las fuerzas nacionalistas

El intento de utilizar a Camboya como pretexto para reforzar el cerco norteamericano, el boicot diplomático y el bloqueo económico de Vietnam, tam-

Los dirigentes norteamericanos, que provocaron tantas muertes y tanta destrucción en Indochina, deben suministrar una ayuda sustancial e incondicional para reconstruir Vietnam, Laos y Cambo-