Inprecor en castellano

Archivo de la revista de información y análisis de la IV Internacional

IV Internacional

Tesis sobre Angola

Comité Ejecutivo Internacional de la Cuarta Internacional · febrero de 1976

Traducción publicada en Intercontinental Press vol. 14, n.º 15, pp. 667-671; se reproduce con la autorización de sus editores. Ver el escaneo original.

África del Sur Portugal IV Internacional Estalinismo

PROYECTOS DE RESOLUCION

Tesis sobre Angola

[La siguiente resolución, presentada por la Tendencia de la Mayoría Internacional en la reunión de febrero del Comité Ejecutivo Internacional de la Cuarta Internacional, recibió la siguiente votación: 44 en favor, 17 en contra.

[La traducción fue tomada del número 46, 25 de marzo de 1976, de Inprecor en español. Hemos corregido ciertos errores obvios de esta traducción, cotejándola con el texto en inglés.]

1. La formación de un Estado independiente en Angola es el resultado de una lucha política y militar llevada a cabo por múltiples fuerzas políticas y sociales. A pesar de la existencia de una tradición anticolonialista, y de la amplitud de las fuerzas movilizadas en la confrontación armada, la lucha se ha prolongado durante catorce años a causa de los siguientes factores específicos:

a. La necesidad que el imperialismo portugués tenía de controlar los considerables recursos del país, tanto más cuanto que, a causa de su debilidad económica y política, no podía plantearse seriamente la realización de una reconversión neocolob. La necesidad que el régimen fascista de Lisboa tenía de mantener su imperio colonial para no romper el desequilibrio socioeconómico en el que se apoyaba;

c. La presencia en Angola de un importante contingente de colonos blancos, empujados por sus intereses y por sus privilegios raciales a defender hasta el final las estructuras coloniales tradicionad. El carácter de la estructura socioeconómica angoleña, que estaba más desarrollada que la de las otras colonias portuguesas, lo que abría más posibilidades a la entrada en una dinámica de revolución permanente;

e. La ausencia de una burguesía nacional con algún grado de solidez;

f. Las dificultades con que se encontraban los Estados Unidos para jugar la carta del neocolonialismo, a expensas de la vieja potencia colonial, y de contribuir a una reconversión, relativamente en frío, tanto a causa de los lazos político militares con el régimen de Lisboa en el marco del Pacto Atlántico (que implicaba una ayuda al ejército portugués) como por su voluntad de no poner en peligro el equilibrio de la Peninsula Ibérica (los acontecimientos posteriores al 25 de abril han confirmado hasta qué punto estaba fundada esta April 19, 1976 preocupación de los imperialistas, desde su punto de vista).

2. En el transcurso de la guerra se produjeron transformaciones que acrecentaron la importancia de alguno de los factores mencionados y, en último análisis, redujeron los márgenes de maniobra del imperialismo. Las estructuras tradicionales campesinas se han visto sacudidas violentamente, especialmente en algunas regiones, tanto por las operaciones militares como por las medidas de represión "preventivas" ("aldeas estratégicas") y las emigraciones masivas (especialmente hacia Zaire). Al mismo tiempo, se refuerza la agricultura capitalista que produce para el mercado mundial, en perjuicio de la de subsistencia. En lo que concierne a la economía industrial, se realizan importante inversiones extranjeras en los sectores básicos (petróleo), en la pequeña y mediana industria de transformación y en las redes comerciales. Este proceso se ha visto incrementado a finales de los años sesenta

El resultado de este desarrollo combinado ha sido el acrecentamiento del peso relativo de las estructuras capitalistas, el aumento numérico de la clase obrera y de otras capas de asalariados, el refuerzo también de la pequeña burguesía urbana, y que, además, las burguesías de los países capitalistas, aparte de Portugal, se interesan cada vez más en el control de Angola (los Estados Unidos y las potencias de Europa Occidental, especialmente la Gran Bretaña). La guerra se prolonga también en la medida en que se halla dividido el movimiento anticolonialista y por el papel extremadamente ambiguo que juegan los países neocoloniales vecinos. Por una parte, estos países no pueden dejar de ayudar a los movimientos de liberación, pero por otra se esfuerzan por controlarlos propios proyectos el punto convertirse en vehículos de las presiones imperialistas (el gobierno congoleño ayudó al FNLA en detrimento del MPLA, favore ciendo las actitudes a la espectativa en el plano militar y equívocas en el plano político de la dirección de Holden Roberto; Zambia osciló en la elección de su aliado privilegiado).

3. El fracaso del imperialismo portugués no se sitúa solamente en el terreno militar. Este se debe, en realidad, a la imposibilidad del ejército colonial de aplastar la lucha armada del pueblo angoleño, a las derrotas militares sufridas por los imperialistas en Guinea Bissau y en Mozambique, al peso cada vez más insoportable para el gobierno de Lisboa de los gastos de guerra y a las consecuencias políticas cada vez más graves que estaba produciendo en la metrópoli la larga duración del conflicto.

En el período inmediato al 25 de abril, el proyecto espinolista consistía en la aceptación de hecho de la victoria completa del PAIGC en Guinea Bissau, la resignación al control de Mozambique por el FRELIMO (aunque sin renunciar por ello a los chantajes, arreglos y manejos de última hora), y las maniobras en Angola, con el fin de mantener una influencia directa y un control más sustancial sobre ésta con relación a las otras colonias. Tal actitud tenía que ver con la importancia, tanto estratégica como económica, que Angola tenía para Portugal y para el imperialismo en general. Pero el elemento decisivo residía en la división existente en el movimiento nacional angoleño y la posibilidad de explotar ésta, tanto militar como políticamente. Debido a la crisis revolucionaria que se estaba desarrollando en la metrópoli y a la parálisis del ejército portugués, el gobierno no pudo llevar a buen término su operación y se vió obligado a retirarse del juego. No obstante, otras fuerzas imperialistas y neocolonialistas aprovecharon la brecha abierta (Estados Unidos, Africa del Sur, países de Europa capitalista, Zaire, Zambia, etc.) contribuyendo, más o menos directamente al estallido de la guerra civil.

4. El movimiento nacionalista angoleño se remonta a los años veinte-e incluso a finales del siglo pasado ideológicamentey tiene sus raíces en las luchas anticoloniales que se extienden a lo largo de cuatro siglos. Pero es sólo a partir de la mitad y los finales de los años cincuenta cuando comienza a adquirir una considerable influencia y a expresarse en formas organizadas. La lucha armada comienza como consecuencia del rechazo del régimen colonial a hacer cualquier tipo de concesión, y bajo la influencia de los acontecimientos en Africa en particular y de todo el mundo en general (formación de una serie de estados independientes en el continente, guerra de Argelia, victoria de la Revolución Cubana, etc.).

En el movimiento participan diversas fuerzas sociales y políticas: pequeña burguesía urbana, intelectualidad radicalizada, militantes y cuadros extraídos del proletariado y del campesinado, emigrantes del Congo, etc. Es casi simbólico que las iniciativas que señalan la apertura de

Página 668

las hostilidades (en los meses de febrero y marzo de 1961) provengan de los dos componentes sociales y políticos activos de la época (núcleos procedentes de la pequeña burguesía y de las masas pobres de las ciudades, esencialmente bajo la influencia del MPLA, y núcleos procedentes del campesinado y de los emigrados del campo, bajo la influencia de la UPA, predecesora del FNLA). Desde el inicio mismo de la lucha se pone ya en evidencia la amplitud de las capas que se movilizan o que son susceptibles a ser movilizadas en la lucha antiimperialista y la dificultad de establecer un marco político y organizativo unitario.

5. En el período que va de 1961 a 1966 el FNLA, dirigido por Holden Roberto, consiguió establecer una correlación de fuerzas netamente a su favor.

El MPLA, cuya base inicial era esencialmente urbana, fue mucho más duramente golpeado por la represión desencadenada a partir de las acciones de 1961, y no consiguió desarrollar una base fuera del enclave de Cabinda. Atravesó una fase especialmente crítica entre 1961 y 1974, en la que, entre otras cosas, se dedicó a maniobrar con una serie de pequeños grupos de naturaleza dudosa, y se vio seriamente afectado por una crisis de dirección que incluso terminó con la escisión del grupo de Viriato da Cruz (que se reclamaba marxista y con concepciones maoístas). A causa de su orientación y de sus relaciones internacionales se encontró particularmente limitado por la intervención del gobierno del Congo, que saboteó sus actividades y se esforzó por hacerlo desaparecer de la escena.

EI FNLA se hallaba en mejores condiciones para soportar la represión, gracias a su implantación campesina. Pudo pués aprovecharse de su presencia en las regiones fronterizas y de la base que le aseguraba la masa de emigrados. Disfrutó además de la ayuda o de la tolerancia de los gobiernos que se sucedieron en el Congo. Ante las negativas de los Estados Unidos a satisfacer las demandas de ayuda material, intentó explotar ventajosamente el conflicto chino-soviético, mediante una apertura hacia Pekín; consiguió obtener que la Organización para la Unidad Africana (OUA) reconociera el gobierno por él formado, el Gobierno Revolucionario de Angola en el Exilio (GRAE) e incluso su composición tribal (bakongo)-siempre más fuerte en el FNLA que en el MPLArepresentó, en aquel momento, un elemento de gran importancia, entre otras razones porque le aseguraba las relaciones vitales con la emigración y con el Congo.

6. Esta situación no comenzó a cambiar hasta 1966. El MPLA retomó la iniciativa apoyándose en las fuerzas consolidadas en Cabinda y aprovechándose de la tolerancia, si no es que del apoyo activo, de Zambia, creó nuevas zonas de operaciones

(al Este, al Norte y más tarde al Nordeste). En 1968 declaró que ejercía control sobre una tercera parte del territorio. Su reforzamiento se vio ayudado por una concepción más flexible de la guerrilla y por sus esfuerzos por organizar las zonas liberadas, donde surgían organismos populares, bajo la forma de comités de aldea. Así consiguió ampliar su anterior radio de influencia y aparecer como fuerza operante a escala nacional.

En ese mismo período el FNLA adoptaba una actitud a la espectativa, apoyándose exclusivamente en sus bases del Norte y sus "retaguardias" en el Congo. Las presiones de los gobiernos de Kinshasa contribuyeron a esa orientación. Por otro lado, en ese mismo período sufría una escisión, con la salida de Savimbi, que formó inmediatamente la UNITA. Esta, durante un largo período no tuvo mayor peso, pero su existencia, bajo la dirección de un hombre con fuertes relaciones tribales como Savimbi, representó en todo caso un obstáculo a la extensión nacional de la influencia del FNLA y, al mismo tiempo, un obstáculo para una extensión suplementaria de la zona controlada por el MPLA. Con el cambio de la correlación de fuerzas sobre el terreno, las repercusiones internacionales no se hicieron esperar: por un lado, el MPLA reforzó sus relaciones con los estados obreros y los gobiernos llamados "progresistas," FNLA estableció relaciones con China; además, el MPLA consiguió una rectificación de la actitud de los estados de la OUA, al tiempo que algunos de éstos mantenían ya relaciones especiales con él y, de hecho, se aseguró un estatuto igual al del FNLA-

7. En el momento del hundimiento del régimen fascista de Lisboa, el movimiento nacional angoleño continuaba dividido en principales. En varias ocasiones se habían realizado tentativas de unificación, bajo el impulso de algunos especialmente 1972, pero sin alcanzar resultado positivo alguno. El relanzamiento de tales intentos se efectuó en 1974, pero sólo a comienzos de 1975, con los acuerdos de Alvor, se unitario, bajo los auspicios de la potencia

De hecho, era el MPLA quien más se arriesgaba a correr con la cuenta de la

• Porque el FNLA y la UNITA hacían frente común, explotando factores tribales

• Porque éstos se veían favorecidos por su alianza con los gobiernos neocoloniales vecinos (con la única excepción del Congo Brazzaville, cuyo peso no era especialmente significativo).

estos dos disfrutaban del apoyo prioritario de las potencias imperia-

El MPLA esperaba explotar en su favor la simpatía de una ala del MFA-lo que le llevó a sembrar ilusiones sobre éste y sobre el Gobierno de Vasco Gonçalves—, pero en la práctica no consiguió más que ventajas efimeras y muy limitadas durante administración de Rosa Coutinho. En ese mismo período sufrió además una profunda crisis interna que lo dividió en tres tendencias y lo expuso peligrosamente, durante todo un tiempo, a la influencia de los gobiernos neocoloniales.

En este contexto, los acuerdos de Alvor, que serían posteriormente confirmados en Nakuru, no eran más que el fundamento de una basta operación neocolonial, al menos potencialmente. Pero el estallido de la guerra civil cuestionó inmediatamente todo.

III

8. La concreción del proyecto de Alvor implicaba la realización y el mantenimiento de delicados equilibrios entre las numerosas fuerzas interesadas, tanto angoleñas como extranjeras (compromisos entre las diferentes capas sociales, entre los diferentes grupos étnicos y formaciones regionales, entre los diferentes aparatos políticos y militares, entre los contradictorios intereses de los diferentes estados neocoloniales y las potencias imperialistas). La situación portuguesa, directa o indirectamente, introducía a varios niveles otros elementos de desequilibrio y otras contradicciones. Pero en último término, fue la dinámica del movimiento de masas en las ciudades, y especialmente en Luanda, la que jugó el papel clave en el estallido de la crisis.

Los cambios socioeconómicos que la guerra colonial había producido, reforzaron el peso específico de las capas urbanas. Con la caída del régimen de Caetano se descompusieron todos los equilibrios anteriores. Las capas pequeñoburguesas ocuparon, o esperaron ocupar, las plazas abandonadas por los colonos en fuga. intelectualidad se dispuso a aprovechar la posibilidad de jugar un papel importante en la administración y en la gestión del país en general. La clase obrera, que había visto reforzado considerablemente el número de sus efectivos a raíz de la relativa industrialización, se organizó y se movilizó imponer sus derechos y arrancar condiciones de vida menos miserables. Las proletarias y populares de suburbios se organizaron y se movilizaron a su vez, con el fin de autodefenderse frente a las desesperadas acciones de los ultras del colonialismo y del racismo.

Las huelgas y las movilizaciones sucedieron, hasta llegar a la gran manifestación que reunió en Luanda a decenas de millares de personas y a la realización de la asamblea nacional de los comités de base (por otra parte, había tenido lugar en Luanda, en septiembre de 1973, una huelga

La dinamización de estas capas urba-

Página 669

nas, que no podían ser integradas en un marco neocolonial, fue precisamente lo que hizo saltar los acuerdos de Alvor.

9. La movilización de las masas de Luanda no fue el resultado de una iniciatipolítica deliberada del MPLA. En realidad, y en una gran medida, se desarrolló en gran parte al margen de su marco organizativo (de hecho su aparato aún no estaba puesto en pie en el momento en que estalló el movimiento de masas). Pero por su tradición, por enraizamiento, por la naturaleza de una buena parte de sus cuadros, por su carácter nacional, y no regional o tribal, el MPLA era quien estaba en mejores condiciones para beneficiarse de tal movimiento y acrecentar enormemente de este modo su audiencia. Por otro lado, el MPLA se hallaba enfrentado a dos opciones concretas: o bien seguir hasta el final las orientaciones de Alvor, luchando por una aplicación estricta de los acuerdos, lo que implicaba, entre otras cosas, el desarme de los "civiles" y la entrada en conflicto con su propia base, o bien integrarse en el movimiento y tomar su dirección, tratando al mismo tiempo de canalizarlo. Considerando todos los elementos que actuaban en implantación campesina lo suficientemente fuerte, no tuvo otra salida que optar por

EI FNLA, que no contaba con una base real en las ciudades, que además esperaba ser, si no inmediatamente, al menos a corto plazo, el principal beneficiario de los acuerdos de Alvor, se lanzó, por el contrario, a una ofensiva contra el movimiento de masas a través de una sangrienta represión. Su objetivo era lograr el control de la capital, acabando con la base de apoyo de la organización rival.

La UNITA, por su parte, llegaba a la última etapa del giro que le había hecho ir renunciando a todo neutralismo y presentándose a los portugueses como el socio más dispuesto a colaborar en la reconversión neocolonial y a colaborar con el FNLA. Su naturaleza regional, que le habia permitido ganar una base importante, le empujó también a tomar posición contra el movimiento urbano de Luanda y a comprometerse contra la organización que gozaba del apoyo de las masas.

10. La génesis concreta de la guerra civil, las delimitaciones de los movimientos nativos y los alineamientos internacionales ponen en evidencia, sin lugar a ningún tipo de ambigüedades, la naturaleza fundamental del conflicto angoleño. Por un lado se alinean fundamentalmente las fuerzas sociales que, objetivamente, están interesadas en luchar consecuentemente por la independencia nacional y por rechazar las soluciones de compromiso April 19, 1976 neocoloniales, lo que las introduce potencialmente en una dinámica de revolución permanente, del crecimiento de la revolución nacional en revolución socialista. Estas fuerzas son: las capas decisivas de la clase obrera urbana-tanto de la industria como de los servicios—, las capas de los asalariados agrícolas, las masas populares marginadas de la estructura económica y por el colonialismo, y amplios sectores del campesinado pobre que han participado, directa o indirectamente, en la lucha armada y que han hecho sus primeras experiencias de movilización y de organización política, entrando en conflicto con los marcos de la sociedad rural

Por el otro lado, se encuentran los que se aferran a los privilegios, incluso irrisorios, del pasado; los que tienen interés en la estructuración de una sociedad neocolonial, los que no quieren cortar definitivamente el cordón umbilical que les une al imperialismo, los que quieren defender lo que subsiste de la sociedad tradicional. Estos son: los colonos supervivientes, las capas pequeñoburguesas acomodadas, los núcleos embrionarios de la burguesía nacional, los jefes tradicionales y sus acólitos. El estallido de la guerra civil a partir de los movimientos de masas urbarefleja, de simplificada-el contenido sociopolítico de

El hecho de que tanto el FNLA como la UNITA se hayan visto apoyados por el imperialismo norteamericano, por las principales potencias imperialistas europeas, bloque de los estados neocoloniales más conservadores e incluso reaccionarios, mientras que el MPLA goza del apoyo de los estados obreros, con la innoble excepción de China, y en primer lugar, de la Unión Soviética y de Cuba, y • de los gobiernos neocoloniales que no pueden aún permitirse hacer abstracción de la tradición de lucha de sus movimientos nacionales y de los sentimentos de las masas, o de los que quieren embellecer su blasón "progresista," confirma refuerza el análisis de la dinámica de las fuerzas nativas. Además, está suficientemente claro que en el caso de una eventual victoria del bloque FNLA-UNITA significaría no solamente un éxito de la contrarrevolución en Angola, con las secuelas trágicas de la represión sangrienta que esto supondría, sino que además reforzaría las posiciones del imperialismo en una región de gran importancia estratégica y daría un nuevo empuje a los racistas sudafricanos al tiempo que acarrearía la formación de regímenes más reaccionarios en una serie de países sudafricanos.

11. La intervención de los imperialistas en la guerra civil angoleña estuvo inspirada por la necesidad de defender intereses económicos, políticos y estratégiespecialmente importantes en la misma Angola y, sobre todo, en esta región

El gobierno norteamericano se ha visto sometido a presiones contradictorias: por una parte, la de las tendencias partidarias de la intervención directa, bien en función de la defensa de intereses concretos, bien a partir de consideraciones de tipo político; y, por otra, la de los grupos que se oponían a este tipo de solución, en función de sus intereses en una serie de países africanos, el alineamiento estrecho con el bloque FNLA-UNITA y con el régimen de Pretoria; más aún, algunos políticos se inclinaban más a jugar la carta de la integración del MPLA en un

Pero la posición política y estratégica global de Washington no le dejaba otra salida que el apoyo al FNLA-UNITA. Si hasta este momento éste no se ha traducido en una intervención militar directa es debido a la situación creada por la derrota de Vietnam y por el miedo a provocar el resurgimiento de un movimiento antigue-

Página 670

rra, especialmente por la minoría negra. El régimen sudafricano, por su parte, se ha visto forzado a intervenir tanto para defender sus viejos intereses económicos como por su preocupación de mantener en su alrededor un glacis estratégico y político, pero especialmente por la crisis interna en que actualmente se halla metido, ya que una victoria de las fuerzas antiimperialistas en Angola, y eventualmente en otros países de la región, podría ser un estímulo para la lucha del proletariado más importante de toda Africa y poner en cuestión la existencia misma del régimen.

La actuación de la burocracia soviética queda explicada por su voluntad de desemimportante papel en el juego político del continente africano en general y por el deseo de no renunciar, en el momento decisivo, a las ventajas que puede obtener de su apoyo al MPLA período. Al mismo tiempo, la burocracia soviética está motivada por la necesidad de ganarle terreno a China en el movimiento comunista y obrero internacional y entre las masas de los países coloniales y semicoloniales. Tampoco se pueden excluir los efectos de los juegos internos en vísperas de su nuevo reflejando el acuerdo político de base entre La Habana y Moscú, posee una particular importancia por el hecho de su carácter directo y masivo y representa un auténtico desafío al imperialismo norteamericano, remontándose a las mejores tradiciones del internacionalismo revolucionario.

12. La definición de la naturaleza de la guerra civil y la comprensión de potencialidades de una dinámica de revolución permanente, se basa en el análisis de las fuerzas sociales y no en el de las organizaciones políticas, y por lo tanto, no está en contradicción con una caracterizadirección pequeñoburguesa, tanto a causa de su composición social como de sus concepciones y orientación política. A partir del momento en que adquiere una influencia de masas se convierte en una parte importante del movimiento antiimperialista, comprometiéndose en una lucha armada prolongada contra el colonialismo portugués, y expresando corriente pequeñoburguesa nacionalista y revolucionaria. La influencia ideológica y política que ejercían desde el principio elementos de formación estalinista o kruscheviana no entraba en contradicción con el conjunto de su ideología. Y esto no se debía solamente al hecho de que los revolucionarios pequeñoburgueses pueden apoyarse perfectamente en el marxismo, y máxime cuando se trata de un marxismo deformado como un ingrediente más de sus concepciones, sino, más en concreto, porque las tesis estalinistas sobre la revolución por etapas y las concepciones burocráticas de las relaciones con las masas tienden a coincidir con la línea de colaboración con la burguesía nacional, con las concepciones del Estado y del partido y con los criterios organizativos burocráticos que han caracterizado y caracterizan al MPLA. El hecho de que el MPLA haya organizado después del 25 de abril de 1974 comités en las regiones liberadas, y haya llamado a la creación de comités en las ciudades, no puede hacernos olvidar que estos comités son concebidos con criterios paternalistas y autoritarios, que el mismo funcionamiento interno del MPLA sufrido siempre de deformaciones burocráticas muy serias y que incluso en los últimos meses, después de tomar la dirección del movimiento de masas en Luanda, ha sometido a los comités a una estructuración desde arriba, eliminando a los cuaizquierdistas o anarquistas, y ha realizado severas medidas de depuración.

13. Los rápidos e importantes éxitos conseguidos por el ejército de la República Popular de Angola no son únicamente el resultado de su superioridad militar, sino que, sobre todo, se explican en el plano político. Mientras que tanto el FNLA como la UNITA mostraron ser incapaces de movilizar a las masas en sus respectivas zonas de influencia, de dar moral a sus tropas, el MPLA ha podido contar con una sólida base de apoyo urbana. Hasta el momento las masas campesinas no han jugado un papel activo. Pero en cualquier caso, la movilización de éstas es un aspecto clave, no solamente para el logro de una victoria definitiva en la guerra civil sino, en un plano más general, para el futuro de la revolución angoleña.

La cuestión decisiva sigue siendo la conquista de las amplias masas campesinas. Cualquier eventual subestimación de este problema traería consigo graves consecuencias, no solamente para el desarrollo del actual conflicto militar sino, en general, para el porvenir de la revolución angoleña. Por todo ello, es absolutamente prioritario desde el punto de vista político, lucha por una reforma agraria que destruya el poder de los grandes propietarios y de los granjeros capitalistas, que afronte el mísero estado de la agricultura de subsistencia y las estructuras tribales que aún se conservan, que garantice precios remuneradores para los pequeños y medios campesinos, que les escapar de las garras de los intermediarios y que ayude a las poblaciones del campo a resolver los problemas elementales creados por la guerra colonial y la guerra civil.

A la vez, las medidas de expropiación de respuesta, en todo caso, a los ataques militares combinados contra la RPApermitirán fundir más las filas de las fuerzas antiimperialistas por la concreta demostración a las masas de que son llamadas a la lucha por la defensa de sus propios intereses elementales.

Pero la lucha por los objetivos antiimpe rialistas debe ir acompañada de la organización democrática y revolucionaria de las masas en la base. Las experiencias extraídas en el curso de los dos últimos años, especialmente en el momento culminante de las movilizaciones urbanas, deben ser asimiladas al máximo por medio de volver a lanzar organismos democráticos y revolucionaries, cuyos dirigentes sean elegidos por las masas, pudiendo ser revocados en todo momento si no cumplen con sus obligaciones, y que no gocen de privilegio material alguno. El respeto más estricto de los derechos democráticos es, después de siglos de colonización y de largos años de cruel represión imperialista, una necesidad particularmente sentida, incluido el derecho de expresión de las diferentes corrientes y organismos políticos. Otro instrumento de singular importancia para la lucha contra las estructuras reaccionarias y contra los vestigios tribales es la organización democrática y revolucionaria de las masas, que se oponga a todo intento burocrático y autoritario. En esta batalla pueden y deben jugar un papel importante los militantes que hayan hecho las experiencias de lucha, especialmente en los dos o tres últimos años, y que hayan asimilado las lecciones de las luchas antiimperialistas de otros países, comprendida la Europa Occidental. Finalmente, en la medida en que se establezcan relaciones estrechas con los movimientos revolucionarios de Africa Austral, que con sus luchas debilitan a los regímenes reacistas de Salisbury y Pretoria, murallas del imperialismo en esa parte del continente, en esa misma medida se verá reforzada la lucha antiimperialista de las masas angoleñas.

14. Las fuerzas imperialistas visto obligadas a revisar su política como consecuencia de los catastróficos fracasos militares del FNLA y de la UNITA. Algunos gobiernos neocoloniales ya han operado un giro reconociendo a la RPA y buscando un compromiso con el MPLA. Los imperialistas de los Estados Unidos y de Europa podrían seguir por el mismo camino iniciando una operación de envergadura con el objeto de integrar a la RPA, en un plazo más o menos largo, en un proyecto neocolonial relativamente "progresista." La base material de tal operación la constituyen las capas pequeñoburacomodadas, embrionarios de la burguesía "nacional," y toda una pléyade de aprovechados y de arribistas. Las tendencias derechistas del ya anteriormente adoptar soluciones de compromiso con la UNITA, podrían presionar a fin de llevar a cabo tal opción. El proyecto de la dirección del MPLA-tal como se desprende de la RPA-no se haya en absoluto en contradicción con tal operación neocolonial, como lo confirman, entre otras cosas, las recientes aperturas en direcctión al Zaire o a Zam-

Página 671

Frente al desarrollo de esta posibilidad y, en todo caso, para evitar que la derrota rápida del enemigo tenga, paradójicamente, consecuencias negativas para la lucha revolucionaria, es más necesaria que nunca la movilización y la organización de las masas en organismos democráticos que garanticen su autonomía con respecto a toda clase explotadora y a todo aparato burocrático. Esta tarea, que no va a ser realizada por la dirección pequeñoburguesa del MPLA, debe ser emprendida por los revolucionarios ligados al movimiento de masas.

V

15. A propósito de Angola, la resolución sobre Africa del Octavo Congreso de la Cuarta Internacional (1965), manifestaba: "Es evidente que no existe aún una verdadera dirección revolucionaria angoleña y que los conflictos y las luchas internas del movimiento nacional continuarán durante un largo período. Para los marxistas revolucionarios el criterio fundamental que determina los campos de acción a los que dará preferencia es saber quién ejerce, en un momento determinado, una influencia de masas real y quién lleva efectivamente los combates, porque es ahí donde la lógica de la lucha revolucionaria permitirá más fácilmente que se forme una vanguardia revolucionaria. No se pueden tomar como criterios decisivos las orientaciones de una dirección o de algunos dirigentes y con menos razón, las insinuaciones o suposiciones de tal o cual personaje. ... Sin disimular sus críticas y desplegando sus propias concepciones sobre la naturaleza de la revolución angoleña, la Cuarta Internacional continua ásegurando su solidaridad con las fuerzas que combaten efectivamente y que son, sobre todo, fuerzas compesinas, organizadas en la etapa actual en el FNLA. Al tiempo considera que la unificación del FNLA con las otras fuerzas existentes que éste afirma desear, podría ser en principio benéfica, a condición, naturalmente, de que sea realizada en la lucha, sobre la base de un programa antiimperialista y anticolonial claro y sin que pueda perjudicar a la necesaria unidad en la lucha armada."

Incluso, a pesar de que los criterios que se aplicaban eran correctos, al igual que el análisis de la correlación de fuerzas sobre el terreno, se impone en todo caso una autocrítica que se puede sintetizar en los términos siguientes:

a. Tanto la resolución del SU [Secretariado Unificado de la Cuarta Internacional] de febrero de 1964, así como la resolución del Octavo Congreso Mundial sobrestimaban las posibilidades que había en que el FNLA superara sus orígenes tribales y las consecuencias del condicio. namiento regional, y por tanto, de que pudiera escapar a la influencia ejercida por los gobiernos neocoloniales congoleños, vehículo de la presión imperialista. April 19, 1976 cuenta las posibilidades y la capacidad del MPLA para volver a lanzar sus acciones en otras regiones del país, y subestimaban también el papel que su ideología, más progresista que la del FNLA, podría jugar en la eventualidad de que se diera tal recuperación.

c. La Cuarta Internacional se ha retrasado considerablemente en la verificación analítica de la situación en Angola y, en consecuencia, a ajustar la política y la táctica necesarias. Incluso, la resolución del Décimo Congreso Mundial (febrero de 1974) se limitaba a afirmar, de forma muy general, que "el desarrollo del proceso de revolución permanente ... no podrá hacerse más que a partir fundamentalmente de una clarificación dentro del MPLA y del FRELIMO" y a señalar la "tarea de construcción y formación de cuadros marxistas revolucionarios."

16. En la guerra civil que estalló en vísperas de la proclamación de la independencia, la Cuarta Internacional escogió el campo de la RPA fundada por el MPLA, contra la santa alianza de los imperialistas, de los racistas y de los reaccionarios locales. Se colocó de parte de las masas movilizadas en defensa de la independencia arrancada mediante una tenaz lucha

Men defensa de sus intereses fundamentales contra todas las clases y capas explotadoras, extranjeras y "nacionales," por la expropiación de los capitalistas y de los propietarios terratenientes y por la formación de un gobierno obrero y campesino basado en los comités democráticos revolucionarios, como expresión di-

Tal actitud no implica de ningún modo que la Cuarta Internacional renuncie a sus críticas a la dirección del MPLA, a la que caracteriza como nacionalista pequeñoburguesa, y no como proletaria y comunista, y que no podrá llevar a cabo las tareas para la construcción de un estado obrero. La militancia en el mismo campo y la solidaridad en la lucha común no están en contradicción con la necesaria batalla por la autonomía política de la clase obrera y de los revolucionarios, y por la construcción de una dirección proletaria revolucionaria y de una organización marxista

Los marxistas revolucionarios angoleños se comprometen sin reservas en la lucha militar contra la santa alianza reaccionaria hasta la victoria final, por la defensa de la RPA y por la independencia completa de Angola. En su campaña política insisten especialmente en la necesidad de la movilización activa y consciente de las masas, de su organización en comités democráticos y revolucionarios, elegidos y revocables en todo momento, así como en la defensa de los derechos democráticos para todos los que combaten en el campo antiimperialista. Asumen la tarea indispensable de la clarificación teórica y política sobre la naturaleza de la estrategia de la revolución en Angola, esforzándose por reagrupar, en primer lugar, a los cuadros y militantes que han hecho experiencias en la lucha y en las movilizaciones de las masas, y que han reflexionado de manera crítica sobre sus experiencias.

17. La Cuarta Internacional debe tomar parte activa en una campaña de solidaridad con la RPA, organizada a escala mundial. Esta campaña deberá exigir la retirada inmediata de todas las fuerzas imperialistas y neocolonialistas, la ayuda política y material de los estados obreros y del movimiento obrero internacional, la suspensión de todo envío de armas y de material al bloque FNLA-UNITA, y el reconocimiento de la RPA.

La Cuarta Internacional denuncia la actitud de la dirección burocrática china que, después de haber ayudado al FNLA, adopta ahora una hipócrita actitud neutral, demostrando así, en la práctica, el carácter nefasto de sus concepciones y análisis que basan su política en la denuncia de la URSS como el enemigo principal, pretendiendo de hecho un compromiso con el imperialismo norteamerica-

Los marxistas revolucionarios africanos, derrota de los imperialistas y de los neocolonistas en la guerra civil angoleña tendrá enormes repercusiones en el continente, creando las condiciones favorables para derribar a los regímenes racistas de Africa del Sur, de Namibia y de Zimbabwe y erosionando las bases de los regímenes neocoloniales reaccionarios, realizarán la campaña por el apoyo militante a la RPA y a los combatientes angoleños, en los medios de la vanguardia política africana en las organizaciones de masas, en los sindicatos y en las organizaciones de los trabajadores y estudiantes en el extranjero.

14 de febrero de 1976

¿Hay un error en esta página?