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IV Internacional

Sobre la Naturaleza del Gobierno Argelino

Secretariado Unificado de la Cuarta Internacional · 29 de agosto de 1977

Traducción publicada en Perspectiva Mundial vol. 1, n.º 22, p. 527; se reproduce con la autorización de sus editores. Ver el escaneo original.

IV Internacional

[La siguiente declaración fue emitida el 17 de febrero de 1964 por el Secretariado Unificado de la Cuarta Internacional. La hemos tomado de la edición de agosto de 1964 de la revista Cuarta Internacional, publicada en Santiago, Chile.

[Volvemos a publicar este documento debido a que Joseph Hansen en su comentario del libro del Profesor Robert J. Alexander, que aparece en otro lugar de este nú. mero, hace referencia a él.]

Desde hace un cierto tiempo, la orientación seguida por el nuevo régimen de Argelia ha demostrado que se trataba de un "gobierno obrero y campesino" del tipo considerado por la Internacional Comunista en sus primeros años y mencionado en el programa de transición de la IV Internacional como un posible precursor de un estado obrero.

Semejante gobierno se ha caracterizado por la eliminación de la burguesía del poder político, la transferencia de las fuerzas armadas de las manos de la burguesía a las de las masas populares y la puesta en marcha de medidas de gran trascendencia en lo que concierne a las relaciones de propiedad. La culminación lógica de tal orientación es la instauración de un estado obrero; pero, sin el partido marxista revolucionario, no está garantizada. En los primeros años de la Internacional Comunista, se estimaba imposibilitada en ausencia de un partido marxista revolucionario. Sin embargo, la experiencia ha demostrado que esta conclusión ha de ser modificada en el mundo colonial en razón a la extrema decadencia del capitalismo y a los efectos de la existencia de la Unión Soviética y de una serie de estados obreros en el mundo de hoy.

En Argelia subsistió un aparato de estado esencialmente burgués de la época colonial. El 1 de julio de 1962 estalló la crisis de dirección del FLN [Front de Libération Nationale]; al cabo de algunos días se constituyó un gobierno de una coalición de facto en el cual Ferat Abas y Ben Bella representaban las dos alas opuestas del neocolonialismo y de la revolución popular. La lucha entre estas dos tendencias en el seno de la coalición terminó con el reforzamiento del ala de Ben Bella, en la promulgación de los decretos de marzo de 1963, y en la eliminación sucesivas de Khider, Ferat Abas y otros burgueses. Aunque algunos elementos derechistas quedan en el gobierno, estos cambios marcan el fin de la coalición y el establecimiento de un gobierno obrero y campesino.

Así como es característico de un gobierno obrero y campesino de este tipo, el gobierno argelino no ha seguido siempre un curso consecuente. Pero su dirección general se opuso al imperialismo, la antigua estructura colonial, al neocolonialismo y al burocra21 de Noviembre de 1977 tismo. Ha respondido con firmeza a las iniciativas de los que aspiran formar nuevas capas burguesas, incluso a la contrarrevolución armada. Ha expresado en diferentes oportunidades que su objetivo era la construcción del socialismo. Al mismo tiempo, su conciencia se encuentra limitada por su ausencia de formación y de educación mar-

La cuestión que queda por responder es saber si este gobierno puede establecer un estado obrero. El movimiento en esta dirección es evidente y posee numerosas semejanzas con el modelo cubano. Se ha realizado ya una reforma agraria profunda señalada por la nacionalización virtual de las más importantes regiones de tierra agraria. golpeado duramente las antiguas relaciones de propiedad del sector industrial con el establecimiento de un sector público controlado por el estado. Todavía es necesario emprender la expropiación del sector clave del petróleo y de las materias minerales, de los bancos y de las compañías de seguros, el establecimiento del monopolio del comercio exterior, y la puesta en marcha de contramedidas efectivas a las actividades monetarias, financieras y comerciales del imperialismo extranjero.

Entre los signos más reconfortantes en Argelia, hay que mencionar:

1. En política exterior, el establecimiento de relaciones de amistad con Cuba, Yugoeslavia, China, la Unión Soviética y los otros estados obreros, lo que abre la posibilidad de ayudas substanciales de estas fuentes;

2. La actitud activa del gobierno para desarrollar la revolución colonial en regionés como Angola y Africa del Sur;

3. En Argelia, el establecimiento de la "autogestión". La autogestión, cuya importancia ha sido demostrada ya por el desarrollo de la democracia obrera y campesina, abre las más brillantes perspectivas para el establecimiento de las instituciones de un estado obrero.

Globalmente, Argelia, como lo hemos señalado en numerosas oportunidades, ha entrado en un proceso de revolución permanente de un carácter eminentemente transitorio en el cual todas las estructuras económicas, sociales y políticas fundamentales se han derribado y adquieren formas nuevas. Esto se encontrará mucho más facilitado y fortificado si uno de los principales problemas a la orden del día actualmente, a saber, la organización del partido de masas sobre un programa marxista revolucionario, se encuentra resuelto con éxito.

El aparecimiento de un gobierno obrero y campesino en Argelia es la prueba concreta de la profundidad del proceso revolucionario que allí se ha producido. Es de una importancia histórica no solamente para Argelia y Africa del Norte, sino también para el continente africano y el resto del mundo.

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