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IV Internacional

La 'Guerra' Fronteriza entre Hanoi y Pnompenh

Secretariado Unificado de la Cuarta Internacional · 6 de febrero de 1978

Traducción publicada en Perspectiva Mundial vol. 2, n.º 5, pp. 117-118; se reproduce con la autorización de sus editores. Ver el escaneo original.

Indochina Estalinismo URSS China

Declaración de la Cuarta Internacional La 'Guerra' Fronteriza entre Hanoi y Pnompenh

[La siguiente declaración fue emitida el 16 de enero por el Secretariado Unificado de la Cuarta Internacional. La traducción es de Perspectiva Mundial.]

Se ha iniciado un sangriento conflicto fronterizo entre Vietnam y Camboya. Sigue siendo difícil establecer la extensión real de los choques que han habido, y el estado exacto de la situación militar en el campo. Sin embargo, no se deben subestimar las graves consecuencias políticas de estas confrontaciones.

Los primeros incidentes fronterizos entre los dos países datan de inmediatamente después de la derrota imperialista en Indochina, y desde entonces no han cesado por mucho tiempo. El hecho, horrible en sí, de que dos pueblos que durante tanto tiempo lucharon lado a lado contra un enemigo común hayan estado involucrados en una guerra fratricida, ya era conocido antes de los sucesos más recientes.

El 31 de diciembre de 1977, el conflicto entre Vietnam y Camboya adquirió nuevas dimensiones políticas. Las emisiones de la radio camboyana anunciaron un "rompimiento temporal" de las relaciones diplomáticas denunciando "la invasión a nuestro territorio" por parte de tropas vietnamitas y los "crímenes" supuestamente cometidos contra ciudadanos camboyanos, llegando al grado de comparar al régimen de Hanoi con la Alemania de Hitler.

Poco después, el gobierno vietnamita emitió una declaración en la que por su parte condenó las habían sido cometidas repetidamente por tropas camboyanas en territorio vietnamita. Alegó estar actuando en "defensa propia" y pidió que se iniciaran inmediatanente las negociaciones para solucionar el conflicto fronterizo. La profundidad de abismo que ahora separa a los dos regíme-

-aunque los dos hayan surgido de luchas de liberación relacionadas— quedó repentinamente al descubierto.

Las ramificaciones del conflicto entre Vietnam y Camboya no deben ser subestimadas. Queda en pie una situación que podría degenerar rápidamente hasta ser un conflicto militar más amplio. El costo material y humano para los pueblos vietnamitas y kampucheanos ya es exorbitante, debido a que además se enfrentan a situaciones terriblemente duras, legado de su pasado precolonial, un siglo de dominio francés y más de tres décadas de guerra imperialista. Este conflicto podría dar un golpe duro a las luchas revolucionarias que se desarrollan en el sudeste asiático, incluyendo en Tailandia, después de que la derrota del imperialismo en Indochina había abierto un periodo favorable a su desarrollo.

Las consecuencias internacionales también podrían resultar graves. La lucha de los pueblos de Indochina contra el imperialismo norteamericano contribuyó en gran medida a la erosión de la credibilidad política y de la autoridad moral de Washington. La crisis vietnamita-camboyana está prestando considerable ayuda a los esfuerzos de Carter por mejorar la imágen del imperialismo norteamericano.

A partir de la victoria de las luchas de liberación en Vietnam, Laos y Kampuchea en 1975, los medios informativos burgueses se han valido de todas las medidas burocráticas y antidemocráticas llevadas a cabo por uno u otro régimen para atizar su campaña anticomunista. Esto fue especial. mente cierto en el caso de Camboya, donde la dirección adoptó medidas brutales de represión social masiva. Ahora los medios informativos se aprovechan de la disputa fronteriza entre Vietnam y Kampuchea para desprestigiar aún más la lucha revolucionaria, el internacionalismo y la lucha por el socialismo.

La manera en que pudo surgir semejante conflicto entre dos regímenes que se dicen socialistas es incomprehensible si no se • toma en cuenta la historia del movimiento obrero internacional durante los últimos cincuenta años. Es un ejemplo dramático del terrible precio que los trabajadores siguen pagando por la victoria del estalinismo en la Unión Soviética y en el movimiento comunista internacional. El estalinismo, atado a la defensa de los mezquinos intereses nacionales de la burocracia del Kremlin a nombre de la "teoría" del "socialismo en un sólo país", causó la destruc ción de la Tercera Internacional y enterró el programa de la revolución mundial: el internacionalismo revolucionario, la base sobre la cual se fundó la Comintern después de la victoria de octubre de 1917.

Una de las consecuencias más dañinas de esta degeneración fue el abandono de la cooperación internacionalista genuina entre los países que habían derrocado al capitalismo, y el desarrollo de rivalidades nacionalistas. Esta tendencia se vio claramente ilustrada en la dominación de Europa Oriental por el Kremlin y por el • conflicto chino-soviético. triunfado la ideología estalinista del "socialismo en un sólo país", la grave confrontación entre Vietnam y Camboya sería inconcebible.

Es más, el conflicto chino-soviético ha

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jugado un rol directo en el deterioro de las relaciones entre Vietnam y Camboya. Hay que señalar la medida de responsabilidad que comparten Moscú y Pekín. En el pasado la dirección soviética, a nombre de la "coexistencia pacífica", rehusó proporcionar el tipo de apoyo a los pueblos indochinos que habría puesto fin rápidamente a la escalada norteamericana y habría minimizado sustancialmente las pérdidas sufridas en una agotadora lucha de liberación contra el país imperialista más poderoso del mundo.

Además, hasta el último momento Moscú rehusó romper con el régimen títere de Lon Nol en Camboya, por miedo a las simpatías prochinas de Sihanouk y de los Khmers Rouges. En cuanto al Partido Comunista chino, éste ha soslayado la línea burocrática y nacionalista de la actual dirección camboyana para evitar la extensión de la influencia vietnamita en la región.

A juicio de Pekín, la dirección vietnamita es culpable de haberse rehusado a condenar el "social imperialismo" ruso como "el enemigo principal de los pueblos del mundo". Tanto la dirección soviética como la china están cubriendo a su "aliado" en el conflicto entre Vietnam y Camboya, en aras de sus propios estrechos intereses nacionales como burocracia estatal.

El peso internacional del estalinismo y de la formación estalinista de las direcciones vietnamita y camboyana explican en parte el grado del resurgimiento del nacionalismo en Indochina. Debido, además, a la animosidad histórica deliberadamente atizada por el imperialismo, una perspectiva moldeada por más de treinta años de luchas de liberación nacional aisladas durante tanto tiempo, y ahora, debido a la extrema deformación burocrática que caracteriza a estos regímenes, ninguna de las direcciones —ni la vietnamita, ni la laosiana, ni la camboyana— ha podido evitar este curso.

El rechazo en principio de parte de la dirección camboyana a cualquier forma de cooperación real entre los tres países indochinos, el cierre hermético de las fronteras del país, y el intenso nacionalismo de su línea política, son el reflejo más extremo de esto, y seguramente comparten la responsabilidad por la violencia del conflicto actual. Sin embargo, cada uno de estos regímenes se caracteriza, de algún modo, por sus fuertes rasgos nacionalistas.

En el momento en que los partidos "eurocomunistas" están ayudando a reforzar las ilusiones reformistas en cuanto a "las vías nacionales al socialismo", existe un grave peligro de que, después de haber sido la levadura del internacionalismo durante varias generaciones políticas, Indochina se pueda convertir en un símbolo del triunfo supuestamente inevitable del chovinismo nacional. Para contrarrestar este peligro, es necesario luchar incansablemente por el renacimiento del genuino internacionalismo revolucionario, y por lo tanto trabajar por la construcción de su instrumento indispensable —la internacional, el partido mundial de la revolución socialista.

Hay que decir que los intereses de las masas trabajadores de Indochina están ligados al establecimiento de la creciente cooperación a todos los niveles económico, militar, y político- entre Vietnam, Camboya y Laos. Es en esta forma que estos países podrán acumular fuerzas para reconstruirse y encarar la amenaza del imperialismo.

Sin embargo, esta cooperación no se les puede imponer. Las estructuras federativas que requieren sólo pueden resultar de una movilización revolucionaria de las masas indochinas, con un estricto respeto por los derechos de las minorías a decidir por sí mismas. Por esto, la lucha por el internacionalismo va estrechamente ligada a la lucha por el establecimiento de la verdadera democracia socialista en Vietnam, Kampuchea y Laos, por la instalación de un gobierno de consejos obreros y campesinos en los Estados Unidos Socialistas de Indochina. Ninguna de las direcciones indochinas es capaz de plantear tal programa de democracia socialista.

Pero la cuestión más urgente que se plantea hoy a raíz del conflicto es la necesidad de una suspensión inmediata de los choques armados. Es aún imposible hacer un juicio final en cuanto a la responsabilidad directa de cada una de las partes en cuanto al deterioro de la disputa fronteriza entre Vietnam y Camboya. El control total impuesto por cada régimen a los informes noticiosos, y su uso constante de la diplomacia secreta —ambas cosas en oposición a las tradiciones leninistasclaramente presentan obstáculos importantes a la elaboración de un balance. Pero aquéllos que fueron los primeros en tomar las armas anteriormente —y que lo harían de nuevo en el futuro- deben llevar la responsabilidad ante los ojos de las masas indochinas y del movimiento obrero mundial.

Es un acto criminal el involucrar a las poblaciones de Vietnam y Camboya en sangrientos choques por a una disputa fronteriza, iy todo a nombre del socialismo! Se debería prohibir el uso de armas en la resolución de tales problemas. Las cuestiones fronterizas deberían ser resueltas por medio de negociaciones abiertas y públicas.

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