Mientras que el descenso actual en la independientemente de las fluctuaciones fuerza de trabajo en el mercado de empleos claramente confirma observaciones previas
[La siguiente resolución fue adoptada unánimemente por el Comité Ejecutivo Internacional de la Cuarta Internacional en su reunión de enero.
[La traducción es de Intercontinental
A pesar de la propaganda, durante años, capitalista se ha hundido en su primera recesión generalizada desde la década de los treinta. Aunque sería aventurado predecir que el nivel de desempleo a escala mundial llegará a ser tan alto como el que se dio durante la Gran Depresión, el peligro de que esto suceda no ha sido eliminado. En todos lados el capital está llevando a cabo una creciente ofensiva en contra del nivel de vida de los trabajadores. Una suspensión prolongada de la inflación es imposible para cualquiera de las principales poten-
1. Los socialistas revolucionarios predijeron, con bastante anticipación, la recesión actual en la economía capitalista internacional. En la etapa que va de 1948 a 1973 la producción capitalista mundial aumentó tres veces y medio su volumen con una tasa promedio de crecimiento del 5 por ciento anual. No hubo crecimiento en 1974. En los últimos tres meses de 1974, la producción industrial de los principales países impe rialistas iba en declive. Los Estados Unidos se encuentran en su regresión económica más profunda desde la guerra, con un Producto Nacional Bruto (PNB) que desde 1973 descendió en un 2.2 por ciento. Su descenso es rápido. En Japón el PNB descendió en un 3 por ciento, después de 25 años de expansión.
Solamente algunos de los países capitalistas de menor importancia han escapado, hasta la fecha, los efectos inmediatos del declive (Suecia, Suiza, Noruega, Austria), ya sea por condiciones extraordinarias (el descubrimiento de petróleo en el Mar del Norte hecho por Noruega), o por sus relaciones particulares con el mercado mun-
El volumen físico del comercio mundial no ha entrado aún en declive, aunque su ritmo de crecimiento ha disminuído notablemente. Las potencias principales están tratando de incrementar sus exterior, en la medida de sus posibilidades, para contrarrestar la recesión interna. La posibilidad de que el volumen del comercio mundial descienda depende de la duración de la regresión en los países más importantes (sobre todo los Estados Unidos, Alemania Occidental y Japón), y en el alcance de las medidas proteccionistas llevadas a cabo por las potencias en competencia.
producción industrial es aún pequeño (excepto en los Estados Unides) el aumento en el desempleo es pronunciado. De hecho, los datos oficiales en los países imperialistas correspondientes al invierno de 1974-75 mostrar que el desempleo se ha incrementado, rebasando la cifra de 15 millones de desempleados. Esto de hecho comprueba el caso si además agregamos a la lista de desempleados aquellos que sólo trabajan medio tiempo podido conseguir empleos de tiempo completo. Probablemente hay alrededor de 8 a 10 millones de desempleados en los Estados Unidos; un millón y medio en Italia; un millón en cada país en Alemania Occidental, Francia y la Gran Bretaña; un millón países imperialistas menores de Europa Occidental (los países Benelux [Bélgica, Holanda y Luxemburgo], España, Dinamarca, etc.); un millón en Japón y un millón en total en Canadá, Australia y Nueva Zelanda.
La razón por la cual hay este aumento tan desproporcionado en el desempleo es
(a) La actual crisis económica mundial fue precedida por un período de rápido progreso técnico (automatización) durante el cual la productividad aumentó fuertemente, sobre todo, en Europa Occidental y Japón (en los Estados Unidos esto se dio anteriormente). El crecimiento tecnológico iba acompañado, como siempre, por una erosión lenta en la tasa de ganancia, que el capital intentaba compensar por medio de acelerar la producción, la "racionalización" y otros métodos para reducir el costo de la mano de obra. Pero cuando la tasa del aumento en el rendimiento es alta, sólo un substancial en la producción puede evitar un desempleo masivo. Si hay un declive real o tan sólo un estancamiento en la producción, el desempleo se remonta-
(b) En los países imperialistas desde la Segunda Guerra Mundial, ha habido un aumento dramático en el número de mujeres en busca de empleo. Hay dos razones fundamentales para este desarrollo. Una es que el salario promedio que recibe el hombre (ya sea trabajador industrial o de "cuello blanco") no es suficiente para satisfacer las necesidades básicas de la familia trabajadora. La otra es que las mujeres mostrando cada vez más independencia tanto económica como social, reflejo internacional del movimiento de la liberación
Esta tendencia ascendente, junto con la creciente aparición, por temporadas, de mercado laboral, han aumentado el suministro potencial de la cíclicas de la economía. Entre los trabajadores que buscan empleos en los países imperialistas hay sectores crecientes que son oprimidos sexual, racial y nacionalmente (en los Estados Unidos, los negros, los chicanos y los miembros de otras nacionalidades oprimidas; en Europa Occidental, los trabajadores emigrados), hecho que ha facilitado la formación de un ejército industrial de reserva real o potencialmente numeroso, aún en los períodos de alto nivel en el empleo.
2. La actual recesión capitalista internacional constituye un punto de gran importancia en los desarrollos de la posguerra.
(a) Es la primera recesión generalizada desde la década de los treinta. Ha habido muchas recesiones desde la Segunda Guerra Mundial: Por cierto, en la actualidad tal como en el pasado, el capitalismo no ha podido evitar las fluctuaciones cíclicas de su economía. Sin embargo el carácter no simultáneo de estas recesiones (por ejemplo, la ausencia de recisión en Alemania Occidental, Japón, Italia y Francia durante la severa regresión en los Estados Unidos durante 1957-58) han limitado su extensión y profundidad. Un país con un mercado interno cada vez más limitado podía exportar sus mercancías y su capital excedentes.
Pero ahora que todos los principales países imperialistas han sido atrapados simultáneamente en esta situación, los mercados de exportación se han estrechado. La posibilidad de hallar una solución por medio del incremento de las exportaciones a los estados obreros burocratizados y a los países exportadores de petróleo del Medio Oriente, es excluída de las misma manera. Estos mercados en potencia son mínimos en comparación a los que se necesitan para absorber la acumulación de excedentes en capital y mercancías.
Dado que la recesión ocurre simultáneamente en muchos países, ésta puede acumu-
Men su totalidad extraordinaria, la recesión en cada agravando a las recesiones en otros países, y todas combinándose para crear una crisis mucho más grave que cualquier recesión desde la década de los treinta. Es particularmente peligroso si la recesión Estados Unidos se extiende durante todo 1975. Los Estados Unidos producen casi tanto como los otros 23 países miembros de la Organización de Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE), organismo que agrupa a los principales países capitalistas. La economía norteamericana, dado a su tremendo peso, tiende a hacer girar a los demás alrededor de su órbita.
(b) La recesión internacional actual
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depresión de 1929 fue causada por la la que pasan las empresas privadas tanto al respecto de que el prolongado boom capitalista de la posguerra había terminado.
El extenso período de crecimiento económico acelerado que sucedió a la Segunda Guerra Mundial incluyó regresiones cíclicas; sin embargo fueron más cortas menos intensas que las de las décadas de los veinte y los treinta; y las consecuencias económicas y sociales para las masas fueron mucho menos dramáticas. Además del impulso dado al capitalismo mundial con la reconstrucción de Europa y Japón que siguió la destrucción causada por la Segunda Guerra Mundial, el uso masivo de medidas "anticrisis" por parte de los gobiernos imperialistas tendían a mitigar los descensos económicos, aunque el resultado final fuera solamente posponer el enfrentamiento con la realidad y establecer una inflación permanente.
De particular importancia ha sido el gasto militar de los Estados Unidos. Año tras año Washington ha vertido sumas colosales de dinero dentro de la economía nacional y mundial para armar y financiar a las fuerzas militares en los Estados Unidos y en el exterior, y para pagar los intereses cada vez más cuantiosos de la deuda militar acumulada. El déficit presupuestario necesario para llevar a cabo estas operaciones es desconcertante (se ha mencionado que el déficit presupuestario de los Estados Unidos para el año fiscal que empieza en julio de 1975 fluctuará entre 52,000 millones de dólares y 70,000 millones de dólares).
La panacea del "estímulo económico" por medio del gasto gubernamental deficitario no se restringió a los Estados Unidos. Para 1973 todas las principales potencias capitalistas estaban canalizando grandes sugasto deficitario. La precipitada del crédito a escala mundial elevó los precios en todos lados.
Aún más, cada recesión sucesiva requería una dosis mayor de gasto deficitario inflacionario para impedir un descenso peor. Esto se convirtió en un círculo vicioso.
La inflación creciente del dólar llevó a una serie de colapso, en 1971, del sistema monetario internacional establecido en Bretton Woods en 1944, indicando el fin del prolongado boom de la posguerra.
El pequeño boom inflacionario de 1971-73 fue tan sólo una fase pasajera en el inicio de un nuevo período duradero de contradicciones cada vez más graves del capitalismo mundial (que incluye un crecimiento mucho más lento) que empezó en 1967-68 y que se evidencía con más claridad en la actual recesión mundial.
3. La actual recesión es fundamentalmente una crisis clásica de sobreproducción causada por las contradicciones internas del modo de producción capitalista. No es un accidente, supuestamente causado por los "jeques del petróleo", como tampoco la
"especulación" con las acciones, o que las previas crisis económicas serias hayan sido causadas por "sobrepasarse" en la construcción del sistema ferroviario o por el comercio exterior.
De hecho, cada crisis de sobreproducción aparece como la combinación del fenómeno general que surge de la naturaleza misma de la producción capitalista, y del fenómeno particular que se presenta en una fase determinada de su expansión mundial y sus altas y sus bajas. Pero el mismo hecho de que estos "accidentes" ocurren con regular frecuencia, que pueden ser previstos y predichos, y que tienen todo una serie de características comunes, nos muestra que están estructuralmente atados al mismo sistema capitalista. Ni las economías precapitalistas, ni las economías poscapitalistas sufren las fluctuaciones cíclicas del desempleo, de la producción industrial y del ingreso nacional.
De la misma manera, las causas fundamentales de la actual recesión mundial se deben a las contradicciones internas del modo de producción capitalista puestas al descubierto ya hace tiempo por Marx. Después de un período de crecimiento económico, la tendencia a que la tasa de ganancia decline, necesariamente se vuelve eminente. Esto es aún más cierto cuando el período de crecimiento económico es más largo y la tasa de ganancia más acelerada. La composición orgánica del aumenta en la medida que la la semiautomatización refuerzan la preponderancia de la maquinaria y otras formas de "trabajo muerto" acumulado en la producción. Los canales clásicos para contrarrestar los efectos del aumento en la composición orgánica del capital se cierran cada vez más.
El gran nivel de empleo y la fuerza social y organizatival cada vez mayor de la clase dificultan al capital poder elevar significativamente la tasa de explotación (la tasa de plusvalía). abaratar la materia prima crean tendencias divergentes entre los precios y las ganancias en la materia prima por un lado y los productos manufacturados por el otro. Esto conduce a una creciente desproporción en las inversiones de los capitales y la producción actual en ambos sectores. Tarde o temprano esto causa una escasez relativa de materia prima y un incremento radical en los precios de ésta en comparación al de los bienes manufacturados.
El descenso en la tasa de ganancia combinado con la intensificación en competencia, a la vez, crea la necesidad de pedir prestado una cantidad cada vez mayor del capital necesario para las inversiones adicionales. Esta es la causa de la "crisis de fluidez" cada vez más severa por nacionales como internacionales.
Pero aún las corporaciones más grandes pueden enfrentarse a dificultades insuperables al tratar de reunir los fondos necesarios para una inversión lucrativa. En un momento determinado todas estas fuerzas que rebajan la tasa de ganancia, necesariamente conducirán a un creciente número de compañías capitalistas a estar bajo el peligro de quiebra o a la quiebra misma, hacia un descenso total del volumen de las inversiones (de la acumulación de capital); hacia una reducción masiva de la producción, hacia despidos masivos, que por sus efectos acumulativos creen una regresión generalizada en la actividad enonómica.
Por otro lado, hay una tendencia inherente en la producción capitalista a extender su capacidad productiva más allá del poder limitado de compra de las masas, que es determinado en última instancia por las relaciones antagónicas de clase dentro de la sociedad burguesa. Todo boom capitalista crea una tendencia a una capacidad excesiva y a una sobreproducción y a la consiguiente acumulación de mercancías novendibles en sectores claves de la economía. Al mismo tiempo en que aumenta esta capacidad excesiva y la sobreproducción, la producción y el desempleo se reducen, y la crisis se empeora de la misma manera.
En la actual recesión, la sobreproducción empezó en la industria automovilistica y en la de la construcción. Se extendió rápidamente a la de artículos eléctricos, petroquímicos (fibras plásticas y sintéticas), textiles y ropa, el turismo y la industria de aviación. Ahora ha llegado inclusive a la industria del acero, que hace todavía algunos meses estaba en medio de uno de sus más grandes booms debido a la concentración y a las reducciones drásticas de la inversión en esa industria a finales de la década de los sesenta, y a la escasez relativa de acero que se dio a principios de
4. Al mismo tiempo de que se enfatiza las causas estructurales de la actual recesión mundial, el análisis debe señalar con especiales que la diferencian de las crisis sobreproducción, sobre todo los marasmos de 1929-33 y de 1937-38:
(a) La característica más importante que las distingue es la inflación mundial. Un aumento agudo en los precios coincide con el inicio de una La economía inflacionario a una "stagflation" [estancamiento e inflación] a una "slumpflation" [regresión e inflación]. En el pasado, si los declive pronunciado de los precios durante las depresiones. La inflación coincidía con crisis sólo circunstancias excepcionales-guerras perdidas, guerras
catastrófica como la de 1929-32 engendraría fianza que tenga como resultado retiros civiles, trastorno total en la economía y en la producción; y aún así sólo durante períodos cortos.
Hoy en día la inflación mundial continúa (y en algunos países tales como los Estados Unidos, Gran Bretaña, Italia, Francia, (isigue en aumento!), a pesar del descenso en la producción y el empleo. Esto trastorna la función "normal" de una crisis de sobreproducción. Se supone que ésta estabiliza de nuevo la economía eliminando a las compañías más atrasadas, liquidando las existencias, y aumentando la tasa de explotación, por lo tanto prepara el camino para la renovación de las inversiones.
Pero la expansión inflacionaria del crédito prolonga la acumulación de existencias, ocultando la debilidad real de las compañías. Durante un período el aumento nominal de los salarios encubre la erosión real de los sueldos. Se crea el poder artificial de compra-artificial para las compañías que en última instancia no podrán mantenerse en la competencia; artificial para los trabajadores que simplemente no pueden pagar deudas una vez que el descenso de los salarios reales y el rotundo desempleo llega a determinado punto. De esta manera la expansión del crédito puede ir demasiado lejos. Puede preparar el camino para quiebras inesperadas y la clausura de bancos; en otras palabras, precisamente el tipo de desplome del crédito nacional e internacional que caracterizó a la depresión de la década de los treinta. Los mismos impe rialistas no excluyen este peligro.
(b) Otro factor distintivo de la recesión mundial es la combinación de la recesión en la mayoría de los sectores de la producción, incluyendo las materias primas claves, con una escasez aguda en dos sectores centrales de la economía capitalista mundial: el de la energía (especialmente el petróleo) y el de la alimentación (especialmente los cereales y
Esta combinación no es el resultado de "catástrofes naturales", tampoco expresa los "límites del crecimiento" de las fuerzas productivas. Es el resultado de las desproporciones creadas por la competencia de los monopolios.
Precios relativamente bajos en la materia prima causan un flujo de capital de este sector a otros sectores. Las carestías son medios para aumentar las ganancias y atraer nuevo capital. Este proceso, a la vez, puede ser acelerado deliberadamente por las decisiones de los monopolistas.
El cartel internacional del petróleo (los siete "más grandes del petróleo"') redujeron la capacidad de refinar y producir petróleo como parte de la política de elevar el precio de los energéticos y de las ganancias a nivel mundial. En función de mayores precios y ganancias, la industria alimenticia de los Estados Unidos, Canadá y Australia redujo la producción de alimentos. Esta es la causa básica de las actuales hambrunas en los países del sahel africano [regiones semidesérticas] y del subcontinente indio.
Estas características específicas de la recesión mundial deben ser tomadas cuenta para evaluar sus efectos económicos, sociales y políticos en varios países, sectores del mundo y clases sociales. Pero de ninguna manera cambian la caracterización de la recesión mundial como una crisis profunda del sistema capitalista en su
5. Teórica y técnicamente, la transformación de la recesión actual en una depresión como la de 1929-32 no se excluye. Puede si los gobiernos de los países imperialistas no llevan a cabo (por razones objetivas or subjetivas) las políticas económicas destinadas a mitigar la regresión. Tal depresión puede ocurrir si la demanda colectiva de los países imperialistas claves fuera cortada por fuertes reducciones en el gubernamental y disminuciones en el crédito y que esto coincidiera con un fuerte aumento en el desempleo y un decline agudo en los salarios y las ganancias.
Tal acontecimiento implicaría:
Ya sea (a) que por alguna razón objetiva fuera del control de los gobiernos capitalistas (por ejemplo, un colapso en la confianza en el papel moneda, que incluyera al dólar, al marco alemán, etc., que conduciera a un regreso al oro como la única forma final de las operaciones internacionales) apareciera una fuerte tendencia deflacionaria en el dinero y el crédito en todos los principales países imperialistas, una tendencia que coincidiría con la sobreproducción. Esto fue lo que pasó en 1929-32, que al final provocó un fracaso internacional ban-
O (b) que surja una tendencia entre los gobiernos capitalistas que presione para que se dé una deflación general del volumen del dinero y el crédito para poder "curar" radicalmente la inflación aún a costa de crear de 30 a 40 millones de desempleados a escala mundial.
Aún que la segunda opción es técnicamente posible, es muy remota. Aún el nivel de desempleo de la mitad o de la tercera parte del que se dio durante la década de los treinta es lo suficientemente aterrante como para inducir a los gobiernos a revivir la política inflacionaria (como ya es el caso de Washington y Bonn).
La recesión mundial lucha de clases y el nivel de organización de la clase obrera y su capacidad de resistencia son inmensamente más fuertes que en 1929 o 1937. Ocurre cuando la relación mundial de fuerzas entre el imperialismo y sus variados adversarios es mucho más desfavorable al mundo capitalista que antes de la Segunda Guerra Mundial. circunstancias una depresión económica una crisis explosiva social y política no solamente en Europa Occidental sino también en Japón y América del Norte.
Si los niveles del desempleo llegan a los 15 millones en los Estados Unidos, 5 millones en Alemania Occidental, 5 millones en Japón, y 3 millones de desempleados en Gran Bretaña, Francia e Italia, los paliativos a corto plazo no pararían la intensa rabia y la reacción explosiva de la clase obrera. El ejemplo de las economías planificadas no capitalistas a gran escala que pueden evitar el desempleo y la inflación a pesar de sus deformaciones burocráticas ayudarán a inspirar a la clase obrera de occidente para que rompan con el sistema de la ganancia privada, dándole a la arremetida socialista una inmensa fuerza cuando las masas vean los expedientes tácticos más efectivos usados en otras tierras. Una repetición del tipo de depresión de 1929-32, bajo la relación actual de fuerzas sociopolítica a nivel nacional e internacional, claramente iniciaría la crisis más grave del sistema capitalista desde su comienzo.
Para evitarse tal catástrofe, los gobiernos imperialistas, lo más probable es que se contengan de una deflación despiadada en el volumen monetario y de crédito del tipo que hizo inevitable la depresión de 1929-32. Los más fuertes aún tienen las suficientes reservas para seguir ese camino. No tienen más alternativa que la de continuar pragmáticamente, como de costumbre, y a veces con pánico, oscilando entre las medidas antiinflacionarias y las medidas antirecesionistas de tal manera que no provoquen "demasiado" desempleo o precios "muy altos." ¡Pero no podrán parar ninguno de los dos!
Sin embargo se puede hacer la siguiente pregunta con todo derecho: ¿Es posible que aún los gobiernos imperialistas claves pierdan el control de la situación? Es obvio que la inflación no puede continuar indefin-
HIT
idamente sin agotar sus efectos antirecesionistas y sin convertirse de un motor en un freno del crecimiento económico capitalista. El colapso del boom especulativo de 1973 y principios de 1974; la quiebra de varios bancos importantes; las grandes pérdidas que sufrieron los especuladores de divisas, de materia prima y de terrenos; el colapso de los precios de las acciones en las principales bolsas de valores en el mundo capitalista-todos estos fueron los presagios siniestros de un pánico mundial potencial. La extensión extraordinaria del mercado del' eurodólar (alimentado además por los petrodólares); el peligro de una balanza de pagos deficitaria masiva en casi todos los países imperialistas (con la excepción de Alemania Occidental) como resultado del aumento precipitado en el precio de las importaciones de petróleo, que amenaza con provocar un colapso repentino en la con-
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masivos del sistema bancario a nivel mundial.
Después del desplome del Franklin National Bank en los Estados Unidos, I.D. Herstatt de Alemania Occidental y la crisis de los "bancos pequeños" de Gran Bretaña, los principales bancos centrales prometieron apoyar operaciones de rescate en favor de los depositantes, y hasta cierto punto, intentarán hacer esto en otros casos para evitar un desplome. Pero estos casos también illustran lo limitado de estas operaciones. Cuando Alemania Occidental se rehusó al principio a apoyar los depósitos de Herstatt, los Estados represalias amenazando con congelar los valores alemanes y puso al sistema monetario internacional en un paro repentino hasta que se acordaron los tratados secre tos. El European-American Bank [Banco Europeo-Americano] que se formó para sustituir al Franklin National ha advertido que casi no tomará ninguna cuenta extranjera de las de Franklin.
De la misma manera los Estados Unidos recientemente han advertido a todos los bancos norteamericanos a que reconsideren todos sus préstamos a mediano y a largo plazo a la industria italiana y al mismo gobierno italiano. La propaganda antiárabe y antiiraní que construyeron alrededor de los "petrodólares" los círculos bancarios, está dirigida con el propósito de forzar a los países exportadores de petróleo a comprometerse en operaciones de rescate de crédito internacional que los mismos imperialistas no quieren llevar a cabo.
Todos estos ejemplos hecho de que los intereses del capitalismo nacional le imponen fuertes límites a las posibilidades que tienen los banqueros centrales de mitigar la crisis internacional.
Entre más se profundice y dure la inflación más eminente es el peligro de que la especulación, las deudas y la crisis de fluidez del sistema bancario lleguen a ser de tal proporción que detonen un retiro masivo, motivado por el pánico, de los bancos, que traiga como consecuencia un colapso del sistema bancario y por consecuente una crisis catastrófica, si no es en ésta entonces será en una recesión futura. Es por eso que la burguesía mundial está tan preocupada
Es por eso que está tratando de alterar la relación de clases lo suficiente como para que sea posible el eventual uso de medidas deflacionarias
6. Sin embargo, lo que hace que esta situación sea tan grave para el capitalismo mundial, no es tanto el hecho de que esta crisis económica sea la peor que se haya posguerra-es mucho más ligera que las que ocurrieron en el período entre las dos guerras-sino el que ésta se combine con un nivel excepcionalmente elevado de organización, poder huelguístico y combatividad March 3, 1975 de la clase obrera. La situación en la clase obrera es el resultado de dos décadas de crecimiento económico relativamente alto, un nivel de empleo relativamente elevado, de industrialización extensiva (Japón, Italia, Francia, España, Canadá, Australia) y de desarrollo intensivo (Estados Unidos, Alemania Occidental, Gran Bretaña), y un crecimiento general en el nivel de conocimiento técnico y la educación (aunque su expansión ha sido muy desigual y ha sido acompañada por la degradación, marginación, y despido de los trabajadores). Otros factores adicionales han fortalecido subjetivamente a la clase obrera. Estos incluyen la radicalización mundial de la juventud y la mujer; los avances de la revolución mundial en los países semicoloniales desde China a Cuba; el surgimiento de una nueva generación de trabajadores que no experimentaron las dos décadas y media de derrotas que prosiguieron a la victoria de octubre de 1917; la crisis del stalinismo; y el aumento generalizado a la oposición a la guerra imperialista.
Esto quiere decir que la actual crisis del sistema capitalista mundial, que empezó con los sucesos de mayo del 1968 en profundizada significativamente por la actual recesión, y que el papel central de la clase obrera industrial se acentuará con creces.
Pero también significa que la tendencia general apunta a que las tensiones y los conflictos explosivos entre los obreros y el capital se incrementen, y a que las crisis políticas cada vez más se agudicen en los países imperialistas claves. Los intentos de los capitalistas de "comprar" a los obreros disminuirán mientras que los intentos de infligir graves derrotas a la clase obrera aumentarán, con el objetivo de "resolver" la crisis a costa de los obreros reduciéndoles sus salarios reales, para así permitir que la tasa de ganancia suba de nuevo. embestida en contra de los niveles de vida y de empleo de la clase obrera impone graves restricciones en los derechos democráticos de la clase obrera (controles de salarios estatutarios, arbitraje gubernamental en los conflictos laborales, limitaciones onerosas en el derecho a la huelga, legislación antisindical, etc.).
Sin embargo, la experiencia ha mostrado que mientras el capital no pueda lograr un cambio significativo en la relación de fuerzas actual entre las clases, los intentos de llevar a cabo tales medidas por lo general fracasan.
Esto no excluye intentos a corto plazo de evitar victorias revolucionarias por medio de reformas y concesiones. Pero, como en la década de los treinta, no pasarán de ser medidas provisionales. El agravamiento de la situación económica mundial descarta cualquier período significativo de relajamiento de tensiones entre las clases. Conduce a los antagonismos de clase cada vez más cerca a una confrontación decisiva. La perspectiva amplia es ya sea el derrocamiento revolucionario del capitalismo, o una grave derrota para la clase obrera que permitiría al capitalismo imponer solución-un fascismo aún más brutal que el de la década de los treinta.
la actual recesión mundial, el proletariado se encuentra en una posición de fuerza mayor que durante la depresión de 1929-32. Entre otras cosas el desempleo no es de tal alcance y duración como el de la Gran Depresión y ha tenido un efecto de debilitamiento menor.
El desempleo masivo durante un período largo es por lo general altamente desmoralizante. Los momentos más favorables para la acción de los trabajadores son ya sea cuando el desempleo empieza (es por eso que la burguesía internacional teme tanto que un desempleo repentino y masivo pueda provocar una reacción inmediata por parte de los trabajadores) o cuando empieza a disminuir después de que ha comenzado un resurgimiento económico. Pero durante un período de desempleo masivo aquéllos que retienen sus empleos tienen un miedo excepcional a perderlos, el empleado y el desempleado se vuelven enemigos, como también el parcialmente empleado y el empleado de tiempo completo, los que tienen alto nivel de seguridad laboral y aquéllos que no lo tienen. Todos estos factores tienden a limitar el número y la supuesto, algunas modificaciones tienen que hacerse en este documento en el análisis general. En particular, es necesario tomar en cuenta los "estabilizadores incorporados en la estructura misma" tales como el seguro de desempleo, la seguridad social, el socorro, servicio médico a bajo costo, etc., que fueron establecidos durante y después de la crisis de 1929-32.
Sin embargo, el desempleo a escala limitada, como el que actualmente se da en los principales países imperialistas, no tiene ninguno de estos efectos debilitantes, especialmente en vista de su combinación con la inflación y el nivel creciente de organización y combatividad de la clase obrera. Por lo tanto se puede predecir con bastante seguridad que el efecto inmediato de la recesión mundial será el de fortalecer el surgimiento de las luchas obreras (con una excepdión a corto plazo de Alemania Occidental, por razones específicas vinculadas con todo el ciclo de la lucha de clases de la posguerra y de la conciencia de clase en ese país).
En Europa Occidental, la recesión incitará a la agudización de la lucha de clases y las tensiones de clase especialmente en los países donde la lucha obrera ha llegado a su nivel más alto: Francia, Italia, Gran Bretaña, España, Portugal, pero también en los países capitalistas de menor importancia como Dinamarca. El eje de la lucha se
cambiará cada vez más de las parciales a inflación y la recesión a sus competidores.
sentido. Pero desde el punto de vista de ha anulado parcialmente los resultados gustaría transferir parte de la carga de la conjunto está compuesto por la crisis de las generalizadas, y le dará un creciente impulso a la búsqueda de soluciones políticas de conjunto, a las profunda crisis social
El surgimiento de la radicalización y la combatividad obreras en los Estados Unidos y el Japón (como también en Australia, Nueva Zelanda y Canadá) tiende a acelerarse por la recesión, el proletariado en esos países por lo tanto empieza a seguir el Occidental desde 1968. Sin embargo, es aún muy temprano para poder predecir las formas y los ritmos de este proceso. Entre más se comprometan en la acción los trabajadores de Japón, los Estados Unidos y Canadá en los próximos años, sumando su peso a la lucha actual en Europa Occidental, más grande será el impacto a nivel internacional y más difícil será para el capitalismo mundial "resolver" su crisis actual a costa de este o aquel sector de la clase obrera mundial.
8. La intensificación de las rivalidades interimperialistas fue una de las causas que precipitaron la recesión mundial de 1974. Lejos de responder de conjunto, de tal manera que tendieran a evitar una recesión mundial y un posible colapso financiero, las naciones capitalistas en competencia han llevado a cabo una política limitada y egoista. Aún más, ninguna potencia imperialista o grupo de potencias imperialistas, incluyendo a la más poderosa de todas-los Estados Unidos mismos—puede imponer sus propios intereses competitivos sobre todos los sectores de la burguesía mundial como un funcionamiento operante.
Las rivalidades interimperialistas han agravado las contradicciones fundamentales de la recesión. Desde el punto de vista de los intereses de conjunto del capitalismo internacional, el uso de medidas antiinflacionarias (ligeramente deflacionarias) simultáneamente en todos los principales países imperialistas obviamente no tiene cada clase capitalista, tomada por separado, sí tiene sentido "luchar contra la inflación" y tratar de salvar su moneda y su sistema bancario de un colapso.
Aquí tenemos tres intereses: mantener las mercancías extranjeras fuera del mercado interno manteniendo bajos los precios de las mercancías domésticas; penetrar los mercados exteriores a un nivel más grande ya que los precios de las mercancías extranjeras son más altos; y estabilizar la moneda nacional manteniendo una tasa inflacionaria menos acelerada. De esta manera, en la era de la inflación mundial simultánea, la lucha por mantener la tasa "propia" de inflación por debajo de la de los competidores se convierte en una preocupación central de las burguesías en competencia. A todas las potencias principales les
Alemania Occidental, por ejemplo, mantuvo medidas deflacionarias hasta diciembre de 1974, cuando el espectro de un colapso mundial ya había estado amenazando las bolsas de valores durante la mayor parte del año. Se mantuvo en esta posición a pesar de la presión creciente por parte de sus competidores para que "reinflara" el marco alemán, ya que Alemania Occidental es el único país imperialista inportante que no está sufriendo de una balanza de pagos deficitaria como resultado del aumento del precio del petróleo.
Una fuerte reinflación de la economía de Alemania Occidental significaría que las exportaciones alemanas (que ahora han dado alcance a las de los Estados Unidos) serían afectadas seriamente, mientras que el mercado interno de Alemania Occidental absorbería una porción más grande de las importaciones de sus competidores británicos, franceses, italianos, japoneses y norteamericanos.
Pero cuando el desempleo llegó al 3.5 por ciento en Alemania Occidental y amenazaba con llegar al 4 por ciento, Bonn desechó su programa antiflacionario. Se anunciaron gastos gubernamentales para estimular la economía, el tipo de descuento del banco fue rebajado, y el alemán ahora entrará de nuevo al juego en el que apostará en contra de la tasa de inflación del resto del mundo.
La crisis petrolera de 1973-74 señaló un cambio en la relación de fuerzas interimperialista a favor del imperialismo norteamericano, ya que los Estados Unidos son menos dependientes de las importaciones petrole ras que las otras potencias imperialistas de peso, y los capitalistas en Europa Occidental durante años habían pagado menos por el petróleo (y la energía) que los capitalistas de los Estados Unidos.
Sin embargo, mientras tanto, el impulso acelerado que le han dado a la exportación sobre todo en Alemania Occidental y Japón, obtenidos por Wall Street por medio de las devaluaciones sucesivas del dólar y la crisis petrolera. Sin embargo, Francia y sobre todo Gran Bretaña e Italia, han tenido menos éxito con sus esfuerzos en la exportación y como consecuencia han sido golpeados más duro por el aumento mundial del precio del petróleo, tanto la Gran Bretaña como Italia están pasando por dificultades severas financieras y económicas.
Aún más, el fracaso de seriamente llevar a cabo una integración económica durante la recesión actual, que amenaza con abatir al Mercado Común, les impide a los capitalistas alemanes y de Europa Occidental ofrecer de alternativa plausible al sistema capitalista mundial.
Bajo estas condiciones, la crisis de dirección del capitalismo internacional en su dirección de la burguesía en cada una de las principales naciones imperialistas. Esto no cambiará en el futuro inmediato, con más razón mientras se sume a esta crisis la intensificación de la lucha de clases en cada país. La primera burguesía que logre imponer una derrota social y política de importancia a "su" clase obrera podrá, como en la década de los treinta, ganar un margen significativo de maniobra, dándole la oportunidad de comprometerse en intentos peligrosos de cambiar la relación mundial de fuerzas a su favor. Pero, de nuevo, esto no es probable que suceda a corto
El resultado será consultas interminables, sucias, y tratos sombrios, todo una serie de disparates que se volverán cada vez más angustiantes mientras más se prolongue la recesión.
9. En los países semicoloniales, el efecto de la recesión mundial varía de acuerdo a la relación de sus economías con las exportaciones e importaciones de petróleo, cereales y azúcar. Los que exportan grandes cantidades de estas materias primas vitales, que tienen un déficit pequeño (o no tienen déficit) de estos artículos tan caros, hasta la fecha no han sufrido por la recesión actual. (Un desplome de los precios del azúcar y una caída fuerte de los precios del petróleo no pueden ser excluídos si la recesión es duradera, aunque éste fuera el caso, los precios del petróleo no bajarán a los niveles anteriores a octubre de 1973).
Las clases dominantes de los principales países exportadores de petróleo son los que más se han benficiado. Obtuvieron mucho más dinero de los ingresos por concepto del petróleo de lo que perdieron por el aumento en los precios de las importaciones o por la reducción de los mercados para la exportade otros productos que no sean petróleo, debido a la recesión.
De hecho, la gran afluencia de ingresos y de reservas en oro y moneda adquiridos por los países exportadores de petróleo indica una redistribución de la plusvalía producida por el proletariado mundial, inclusive el proletariado de los países semicoloniales exportadores de petróleo, a favor de las clases dominantes de los países exportadores de petróleo y a costa de la burguesía imperialista. Esta redistribución (el surgimiento de una elevada renta en la extracción, en gran medida apropiada por las clases dominantes locales) es el resultado de las desproporciones económicas señaladas anteriormente y de un cambio político en la relación de fuerzas a escala mundial.
El imperialismo fue forzado a cambiar de un dominio directo a un dominio indirecto sobre sus antiguas colonias después de la Segunda Guerra Mundial porque el movimiento de liberación antiimperialista tomó fuerza y no podía ser derrotado militarmente en una lucha a escala mundial. Las potencias imperialistas trataron primero de
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convertir a las clases dominantes de las economías de los estadosobreros burocraticolonias en socios menores sin tener que pagar un precio substancial económico por este cambio de forma de dominación. Hoy en día, a través de la crisis petrolera, la cuenta la está cobrando la historia. Algunos de los socios menores pueden exigir y obtener una parte considerablemente mayor que el balance de fuerzas mundial no favorezca un ataque imperialis. ta en en Medio Oriente y mientras que el imperialismo norteamericano favorezca que los precios mundiales del petróleo suban más de lo que admite públicamente, a ningún imperialismo le interesa ni siquiera la redistribución parcial de su riqueza con los subalternos. El peligro de una nueva guerra en el Medio Oriente es por lo tanto muy real, especialmente debido a las relaciones explosivas entre la lucha de liberación palestina, los regímenes árabes e
Mientras que los países exportadores de petróleo fortalecerán en lo general su crecimiento económico, e inclusive obtendrán una industrialización capitalista hasta cierto punto, para los otros países semicoloniales la combinación de la recesión mundial con el incremento precipitado en los precios del petróleo, el alimento y los fertilizantes se ha convertido en un gran desastre económico-el más grande que haya golpeado a cualquier parte del mundo desde la Segunda Guerra Mundial. Los países del subcontinente indio son los que más duro han sido golpeados. El aumento en sus gastos por concepto de alimento, fertilizantes y petróleo; la reducción de sus exportaciones como resultado de su inhabilidad para competir con las potencias imperialistas en un período de guerra comercial intensa; el descenso de su propia producción industrial detonado por todos estos desarrollos, que a la vez los llevan a dificultades graves en la compra de materias primas necesarias para la producción industrial normal; la explotación y acumulación despiadadas de las reservas alimenticias por las clases dominantes nativas; el colapso de la "revolución verde" resultado del fuerte aumento en los costos de los fertilizantes y la energía-todos estos factores han creado un incremento explosivo de miseria, inmenso desempleo, y hambrunas categóricas tanto en el campo como en las poblaciones.
Los ingredientes para una explosión social han sido reunidos. Pero la crisis de dirección del proletariado, que está bastante lejos de resolverse, ha aumentado el peligro de que las fuerzas derechistas de la reacción tomen la iniciativa de utilizar la crisis en beneficio propio a expensas de las masas, que pagarán esto con su sangre y su hambre.
10. El carácter no capitalista de las March 3, 1975 dentemente-contrario a todas las mistificaciones de los que subseriben la teoría del "capitalismo de estado"-por el hecho de que no han sido atrapados en el torbellino del desempleo masivo y el declive en la producción que abarcan a los principales países capitalistas. Por otro lado, aquéllos mantienen en la mistificación paralela del "socialismo en un solo país" se enfrentarán a nuevas dificultades poder explicar porqué estos países supuestamente "socialistas" no pueden cortar totalmente sus vínculos con el mercado mundial, por lo tanto permanecen siendo objeto de los efectos de la recesión capitalista mundial.
Estos efectos pueden ser. resumidos en cuatro puntos:
(a) La recesión mundial reduce los mercados de exportación de los estados obreros burocratizados en los países capitalistas (excepto el petróleo, los cereales, el azúcar), mercados de exportación que estas economías urgentemente necesitan para poder aumentar sus exportaciones de equipo moderno. La burocracia tratará de compensar este declive relativo en su mercado de exportación acelerando su búsqueda de préstamos, que a cambio de éstos estará más dispuesta a pagar el precio político de no explotar las crecientes crisis sociales en occidente. La burocracia ha hecho lo indecible para dejar claro que no va a buscar convertir la recesión en una crisis revolucionaria y que se encargará de que los partidos comunistas hagan todo lo possible para mantener a los trabajadores dentro de los límites del colaboracionismo de clase re
(b) La escasez de petróleo y de cereales trastorna algunos de los planes económicos de los estados obreros, especialmente los grandes importadores de estos artículos tales como la República Democrática Alemana (RDA) y Cuba. En estos casos puede causar una reducción en la tasa del crecimiento económico, sobre todo cuando se combina con un declive en las exportacio nes a occidente.
(c) La escasez de petróleo y cereales, combinada con los efectos de la recesión, crean nuevas tensiones entre las burocracias. Vender el petróleo a los precios del mercado mundial a otros estados obreros (RDA, Cuba, Vietnám del Norte, Hungría, etc.) se vuelve tan lucrativo para las burocracias exportadoras URSS, Rumania y China que se les van a acusar de explotación.
(d) El cambio en la situación económica mundial ha aumentado el interés entre las potencias imperialistas de sondear a los estados burocratizados tanto como mercados para las exportaciones como fuentes de prima. La tendencia será la de buscar grandes acuerdos comerciales como los que ya se han llevado a cabo para cambiar petróleo y gas natural de la URSS y China por oleoductos, plantas petroquímicas, refinerías y otro tipo de equipo. Sin embargo, cuantitativamente, no es lo suficiente como para contrarrestar los resultados de la retardación en el crecimiento del volumen del comercio mundial que se está llevando a cabo. Aún más, los acuerdos son a tan largo plazo que su efecto sólo se sentirá después de un período de años.
11. En vista del aumento general de las contradicciones y tensiones sociales y políticas como resultado de la recesión a escala mundial, el imperialismo se verá cada vez más inclinado a parar las explosiones sociales por medio de guerras locales, y a "absorber" parte de los efectos principales declive prolongado en la crecimiento, impulsando la carrera armamentista. A pesar de la política de distensión y de coexistencia pacífica seguida con total sinceridad por las burocracias stalinistas, hay áreas en el mundo donde, por razones obvias, ie., autodefensa, las burocracias no pueden retroceder indefinidamente sin poner en peligro su propia seguridad. Las fracciones dispuestas adoptar una política de retiro ilimitado ante la renovada agresión imperialista en esas áreas probablemente enfrentarán una dura oposición, empezando por el comando cas-
El Medio Oriente es, obviamente, área clave de conflicto potencial hoy en día. La recesión económica que se extiende por todas las economías capitalistas internacionales combinada con el excesivo aumento en los precios de petróleo han creado, política y económicamente, un clima peligroso de agresión imperialista en esta área. Esta es la primera vez desde la recesión de 1949 que coincide una regresión grave en la situación económica del imperialismo con
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un aumento fuerte en las tensiones internacionales en una área donde es posible una confrontación militar directa entre el imperialismo y los ejércitos del Pacto de Varsovia.
Hasta cierto punto el imperialismo norteamericano puede llevar a cabo maniobras, tratos sucios y chantaje militar tanto con las clases dominantes árabes como con los dirigentes sionistas con el propósito de imponer un "acuerdo" en el Medio Oriente, fundamentalmente a costa de la lucha de liberación de las masas palestinas. El objetivo de mantener control fundamental sobre el petróleo del Medio Oriente será realizado por medio de empresas conjuntas con las clases dominantes árabes, que incluyen inversiones masivas de petrodólares en propiedades occidentales, para atar mejor a los dirigentes árabes al orden económico" del capitalismo internacional.
Los dirigentes sionistas no son simplemente los títeres del imperialismo; tienen sus propios intereses independientes que defender. Al ver que el tiempo va en su contra, que la relación de fuerzas en el Medio Oriente puede convertirse cada vez más adversa al mantenimiento de un estado expansionista colonizador en esa área, podrían ser tentados a sacar provecho de su superioridad militar temporal en un momento determinado y llevar a cabo un ataque preventivo en contra de los países árabes vecinos. En caso de un fracaso parcial, o en caso de una fuerte represalia, pueden acudir a medidas extremas, inclusive al uso de armas atómicas. Esto podría participación de las dos principales potencias nucleares.
El hecho de que la clase obrera mundial y las masas trabajadoras, incluso las de los Estados Unidos, se oponen fuertemente a una aventura guerrera es un freno a tal aventura desesperada por la clase capitalista. Al mismo tiempo que no se subestiman los peligros de una guerra pequeña y localizada en el Medio Oriente, es poco posible que el imperialismo busque una confrontación militar con los estados obreros burocratizados mientras que la clase obrera mundial no haya sufrido una derrota
Sin embargo, entre más graves sean las dificultades económicas del capitalismo mundial, más aumentan las tensiones sociales y políticas, más tenderán ciertas secciones de la clase capitalista a intensificar los preparativos de guerra y jugarán con aventuras militares. Ya sea que el peligro de guerra se intensifique y junto con él las formas de "estados fuertes" y de dictaduras antiobreras que tomen el poder, o el proletariado impondrá su propia solución poniendo fin a la agonía mortal del capitalismo-la conquista del poder por las masas trabajadoras, la victoria de la revolución socialista.