Declaración de la Cuarta Internacional
[El Secretariado Unificado de la Cuarta Internacional publicó la siguiente declaración el 15 de septiembre. Una declaración similar fue adoptada conjuntamente por el Socialist Workers Party de Estados Unidos y la Liga Socialista Revolucionaria de Panamá. Además, otra declaración conjunta fue adoptada por nueve organizaciones marxistas revolucionarias de Centroamérica, la cual fue publicada en Inprecor No. 7, nueva serie, el 26 de mayo de 1977.]
Desde que robó la Zona del Canal a Panamá, Washington ha estado decidido a mantener su garra sobre ella. El Canal de Panamá es un eslabón vital para el transporte del imperialismo americano y de los explotadores de todo el mundo. Estados Unidos mantiene bases militares claves en Panamá y utilizan la zona como escenario para sus actividades de contrainsurgencia en el Caribe y en toda América Latina. El tratado original que el imperialismo impuso al pueblo panameño dio a Estados Unidos el control del canal "a perpetuidad". Ante la contínua resistencia contra la ocupación norteamericana, las tropas yanquis han intervenido veintiún veces para mantener la dominación de Washington.
Las negociaciones que han conducido a un nuevo tratado fueron forzadas a Washington por las luchas del pueblo panameño. Antes de 1964 Estados Unidos rehusaba cualquier llamado para negociar un nuevo tratado. Pero después de la movilización del pueblo panameño del 9 y 10 de enero de 1964, brutalmente reprimida, los imperialistas decidieron adoptar una nueva postura y acordaron negociar un nuevo tratado. La hipocresía de Washington es evidente por la dilación y por la forma en que llevó a cabo tales negociaciones. De hecho, Washington no tenía derecho a negociar nada sobre Panamá —tan sólo su retiro inmediato e incondicional.
Ahora un nuevo tratado ha sido negociado en secreto entre Carter y el General Torrijos. Washington pretende mostrar una razonable fachada en su trato con el pueblo latinoamericano, al mismo tiempo que mantiene sus intereses esenciales. El nuevo tratado contiene algunos logros parciales para Panamá sobre cuestiones de territorio, administración, fletes, correos, etc. El gobierno panameño está presentando el nuevo tratado como una victoria. Pero al apoyar este tratado Torrijos hace injustificadas concesiones al imperialismo. El nuevo tratado no es una genuina abrogación del viejo acuerdo. Al contrario, legaliza la presencia militar americana y estipula la defensa conjunta "mediante un pacto paralelo de neutralidad que da a Estados Unidos el derecho de intervenir permanentemente para garantizar la seguridad del canal".
Además, Panamá no podrá ejercer soberanía formal sobre el canal sino a partir del año 2000. No hay ninguna garantía de que Washington cumpla esta promesa. Las negociaciones mismas fueron llevadas a cabo bajo las armas de los imperialistas. Aún permanecen acantonados 9000 soldados americanos en las catorce bases de la Zona del Canal. Unas negociaciones genuinas son imposibles bajo tales condiciones.
El gobierno panameño del General Torrijos es partidario de este pacto producido mediante charlas secretas. Torrijos dice recurrir a las masas convocándolas a un plebiscito para la ratificación de lo pactado. Pero la actitud real del régimen de Torrijos se expresa en el hecho de que ha enviado al exilio a los luchadores antimperialistas que han exigido que Estados Unidos salga inmediata e incondicionalmente de Panamá. No puede existir un debate genuino entre el pueblo panameño si están exiliados los luchadores antimperialistas y si no se abren los medios de comunicación a las distintas corrientes del movimiento popular.
Una declaración conjunta publicada el 1 de septiembre por la Liga Socialista Revolucionaria (LSR) de Panamá y el Socialist Workers Party de Estados Unidos dice: "este tratado no resuelve las aspiraciones históricas del pueblo panameño de la soberanía total sobre el territorio nacional y la expulsión definitiva de las tropas yanquis de Panamá. Su único propósito es el de ocultar la continuación de la dominación norteamericana del canal, frenar la lucha del pueblo panameño y negarle su autodeterminación"*.
Algunos políticos reaccionarios en Estados Unidos se oponen al nuevo tratado diciendo que entrega los "derechos" de Estados Unidos sobre Panamá. Esto ha hecho cambiar el eje del debate sobre cuál de los tratados imperialistas debe ser apoyado, el antiguo que codificaba la toma imperialista del canal o el nuevo que mantiene el control imperialista, pero de una forma que disfraza y justifica esa dominación. Tanto contra los proponentes del nuevo y viejo tratado, La Cuarta Internacional declara que Estados Unidos no tiene ningún derecho a imponer ningún tratado al pueblo panameño.
Nosotros llamamos a los trabajadores y a los oprimidos del mundo a elevar sus voces junto con las de los luchadores antimperialistas de Panamá y Estados Unidos exigiendo:
¡Para Panamá soberanía total e inmediata!
¡Tropas yanquis fuera de Panamá!
¡Que se desmantelen todas las bases yanquis de la Zona del Canal!
¡El canal para los panameños ya!
¡Fuera las garras yanquis del canal y de Panamá!
*Ver texto completo en "¡Para Panamá Soberanía Total e Inmediata!" en Perspectiva Mundial, 26 de septiembre de 1977, p. 417.