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IV Internacional

Declaración del Secretariado Unificado sobre el PST

Secretariado Unificado de la IV Internacional · 20 de enero de 1975

Traducción publicada en Intercontinental Press vol. 13, n.º 3, pp. 103-108; se reproduce con la autorización de sus editores. Ver el escaneo original.

IV Internacional Argentina Sindicalismo

Declaración del Secretariado Unificado Sobre el PST

[La siguiente declaración fue publi- durante tanto tiempo una rectificación ficado de la IV Internacional, ha cripción del manuserito. Es verdad

Reconocemos la afirmación de los zada Socialista sino de nuestra procada el 19 de diciembre de 1974, en la edición en español de Inprecor, una publicación quincenal del Secretariado Unificado de la Cuarta In- del S. U. ternacional.]

* *

En respuesta a la declaración del Comité Ejecutivo del PST del 20 de agosto de 1974, el Secretariado Uniadoptado la declaración siguiente: camaradas del PST sobre el hecho de que no firmaron el documento del 22 de marzo del 74, ni los documentos del 29 de junio y del 3 de julio del mismo año que la prensa argentina les atribuyó.

Si la impresión contraria se creó, se debe en gran parte al hecho de que el órgano del PST, Avanzada Socialista, confirmó él mismo la información de la prensa burguesa a este propósito y que hubo un retraso extraordinario en la rectificación del PST. Pasemos al argumento según el cual había que esperar dos meses antes de rectificar públicamente el error cometido por Avanzada Socialista, para poder dar a esta rectificación una repercusión más grande, gracias a la aparición del camarada Coral en la televisión. Pero, ¿cuál es el fonretraso de la rectificación

Los camaradas del PST han sido invitados en tres reuniones sucesivas del SU para explicar su actitud respecto a la reunión y al documento del 22 de marzo del 74. No se pre sentaron a ninguna de ellas. Inmediatamente hubieran podido precisar por escrito que no habían firmado el documento. Se abstuvieron de hacerlo. La primera indicación escrita a este propósito llegó al Secretariado Unificado a principios de junio, en una carta del PST fechada el 23 de mayo del 74. La primera interpretación pública de la nueva versión de los he chos llegó al Secretariado Unificado tres meses después de los hechos, con el número del 26 de junio del 74 de Avanzada Socialista que precisaba que ellos no firmaron el documento. Hasta ahora, no hemos recibido ninguna explicación sobre las razones que han incitado al PST a retrasar January 27, 1975 interna que hubiese podido ser enviada durante las 48 horas posteriores a la recepción de la primera carta

Reconocemos igualmente que en el texto publicado de la resolución del SU del 12 de julio del 74, el pasaje relativo a la concepción del PST sobre la defensa de la institucionalización fue colocado entre comillas, como consecuencia de un error de transque no se trataba de una cita de Avansobre el significado de las concepciones y de la acción de los dirigentes del PST, opinión que no está basada en una pretendida cita abusiva sino en un análisis que no podemos sino confirmar. Pero todo esto no toca el fondo del problema. Lo que ha preocupado a la dirección de la IV International, no es solamente el hecho de que, según la prensa argentina, incluso Avanzada Socialista, el PST hubiera firmado una declaración común con siete partidos, entre los cuales varios partidos burgueses, e incluso el principal partido burgués de oposición del país. Lo que le ha preocupado es el argumento con el cual la dirección del PST justificó el encuentro con los representantes del gobierno y los partidos burgueses y con el cual Avanzada Socialista justificó también— por error, parece ser ahora- la firma de un documento común de los ochos partidos.

Este argumento continuó siendo desarrollado por Avanzada Socialista jaba una orientación política que, por lo menos sobre una cuestión importante, rompe con la continuidad programática de la IV Internacional y del marxismo revolucionario. Es esta la razón por la cual la dirección de la IV Internacional ha juzgado necesario hacer pública su crítica del PST en la declaración del 12 de julio del 74 y, a petición del PST, continúa actu almente la discusión pública.

Así, en el primer desmentido publicado por Avanzada Socialista del 26 de julio del 74, se lee: (citamos según la versión inglesa reproducida en Intercontinental Press del 15 de julio del 74).

"En nuestro país, las libertades democráticas de las cuales hoy gozamos, son el resultado de las importantes luchas obreras que se desarrollaron a partir del cordobazo. Esas libertades están amenazadas por el crecimiento de grupos fascistas sostenidos por un ala del gobierno, por la burocracia sindical y por la burguesía. Frente a esta amenaza, consideramos no solamente que está permitido sino que es obligatorio establecer acuerdos limitados, tácticos, temporales, con todo sector que se pronuncie en defensa de los derechos democráticos. ..

"Uno de los ocho partidos propuso hacer una declaración común y presentó un proyecto. Nuestro partido propuso un cierto número de cambios que fueron parcialmente aceptados. En el momento en que el periódico iba a ser impreso, los editores pensaron que el documento llevaba la firma del PST. Pero de hecho no fue firmado pues existian todavía desacuerdos".

Esto no puede significar sino una cosa: en principio, la dirección del PST continúa pensando que la firma de un documento común con el PC y un cierto número de partidos burgueses, entre los cuales el principal partido burgués de oposición del pais "por la defensa del proceso de institucionaliz ación" era correcto. Si el PST no firmó esta declaración común, es simplemente porque un acuerdo sobre el contenido preciso de la declaración no había (¿hay que decir "no había todavía"?) sido conseguido.

En el número del 4 de julio del 74 Avanzada Socialista vuelve a la carga y escribe (citamos del 22 de julio del 74):

"Nuestro partido es la única organización militante que queda en Argentina que declaró públicamente sostener el proceso de institucionalización".

"En octubre de 1972, representantes de nuestro partido se entrevistaron con el representante de la dictadura militar para decirle que sosteniamos el 'proceso de institucionalización' y para pedir el retiro de la junta militar del gobierno ..."

"... Hoy ... una vez más, inmediatamente después de la muerte del general Perón, repetimos nuestro sostén al 'proceso de institucionalización' contra los ataques de la derecha golpista".

Estuvimos y seguimos estando en

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"Nuestro partido estará siempre de existe entre los derechos democráticos del FAS para oponerse por todos los las estructuras de la democracia burtotal desacuerdo con esta orientación política cuya lógica fundamental, apoyándose sobre una cita mutilada de Lenin, se expresa de la manera más clara en el texto siguiente de Avanzada Socialista del 4 de julio del 74.

"En una palabra, desde que el Cordobazo desató la lucha contra el ré gimen de Onganía, la palabra 'institucionalización' ha adquirido en la politica argentina un sentido diferente del que le da el diccionario. Se ha convertido en sinónimo de lucha por defender u obtener derechos democráticos.

"Es por eso que utilizamos ese término en declaraciones públicas. Y no nos arrepentimos de haberlo utilizado para condenar la dictadura militar, aún si eso podia tener por efecto de fender las elecciones ganadas por los peronistas; o para condenar el golpe de Navarro, aún si eso podía tener por efecto defender a Obregón Cano; • para condenar ahora un golpe de estado, aún si tuviera por efecto defender al gobierno peronista ... Es esto que Lenin hacía refencia cuando decía que todo revolucionario debía hacer la diferencia entre las formas de gobierno y defender las formas superiores ...

"¿Cómo debemos defender el pro ceso de institucionalización?

"El hecho que, cuando defendemos los derechos democráticos nuestra posición coincida con la de corrientes o partidos no obreros y no socialistas no quiere decir que estamos de acuerdo con ellos sobre otra cosa o sobre la manera de defender esos derechos democráticos. acuerdo con Balbin y los abogados medios a la prohibición del diario El Mundo. Balbin lo hace a nombre de la constitución burguesa liberal que sostiene. Nosotros, a nombre de la democracia obrera y del socialismo.

"Esas convergencias con sectores de la burguesia pueden expresarse bajo forma de acuerdos, de documentos y de declaraciones limitadas, etc. Todas esas diferentes acciones públicas, que van de los comunicados comunes a los mitines son útiles y ayudan a crear el tipo de conciencia y de clima social necesarios para defender las libertades civiles o condenar al fascismo. Además, salvaguardan y refuerzan los derechos legales del partido revolucionario".

No podemos sino repetir: estamos en total desacuerdo con esta concepción de la lucha contra el fascismo y las amenazas de la dictadura de rechista. La lucha contra el fascismo y las amenazas de la dictadura de derecha, tiene como eje para el movimiento trotskista y la IV Internacional, la necesidad del Frente Unico Obrero, que es un frente de clase y no un frente inter-clases. Rechazamos la política socialdemócrata del mal menor, según la cual los trabajadores deben defender las 'formas de gobierno" burguesas "superiores" o "'mejores" contra las formas de gobierno "menos buenas" o 'inferiores". Le nin explicaba que era perfectamente posible luchar contra Kornilov sin de fender la form a de gobierno "superior" de Kerenski. Trotsky señaló repetidas veces que la necesidad de combatir la amenaza fascista como la peor amenaza que pesa sobre la clase obre ra, no implica en absoluto una defensa del gobierno "superior" de Brüning, sin hablar del de Von Papen o del de Von Schleicher, contra Hitler". (León Trotsky: The Struggle Against Fascism in Germany, pp 95, 108, 135-37, 140-52, etc. Pathfinder

La posición adoptada por Avanzada Socialista era tan exagerada que el PST tuvo que dar marcha atrás al respecto e intentar un inicio de autocrítica en su declaración del 20 de agosto del 74. Allí leemos:

Los autores de la resolución del S.U. formulan otra acusación contra los dirigentes del PST. Según ellos, "al mismo tiempo, (los dirigentes del PST) olvidan la diferencia fundamental que exigidos por el movimiento obrero y guesa. "Reconocemos que algunas de nuestras formulaciones pueden haber provocado esta impresión. Hasta es posible que hayamos cometido elerror de no distinguir ciudadosamente, en la situación actual por la que atraviesa la Argentina, la diferencia entre la defensa de una 'estructura' burguesa dada y la defensa de los derechos democráticos".

Desgraciadamente, este inicio de autocrítica que saludamos, se detiene en seco con un intento de reducirlo todo a la confusión semántica a propósito de la palabra "institucionalización". La palabra no habría sido utilizada en el sentido del diccionario, sino que significaría "la garantia institucional de los derechos democráticos". Sin querer entrar en el debate semántico, llamamos la atención de los camaradas del PST sobre el hecho de que ellos mismos utilizaron este término en un sentido mucho más amplio, que no se aleja tanto del sentido común que los "diccionarios" le atribuyen normalmente. Cuando Avanzada Socialista se refiere, a propósito del "proceso de institucionalización", a las elecciones ganadas por los peronistas (número del 4 de julio del 74); cuando el PST insiste sobre la necesidad de conseguir garantias constitucionales de los derechos democráticos (Int. Pr., 9 de septiembre de 1974); cuando el camarada Coral afirma en la reunión "multi-sectorial" del 9 de octubre del 74: "(El PST) continuará luchando contra todos los factores que crearon el clima golpista y luchará por la continuidad de este gobierno, porque éste fue electo por la mayoría de las trabajadores argentinos". (Avanzada Socialista, 15 de octubre de 1974).

Es evidente que no se trata solamente de la "garantía de las libertades democráticas", sino también del funcionamiento de las instituciones del Estado burgués calificado de demo crático-parlamentario en su conjunto. Esto incluye visiblemente las elecciones parlamentarias, el parlamento, el aparato de Estado burgués, el gobierno salido de estas elecciones, etc ... Y los marxistas leninistas saben que estas instituciones implican la defensa de la propiedad burguesa, de la explotación capitalista y del aparato de represión destinado a esta defensa. La insuficiencia de la autocritica y la confusión que ella mantiene, provienen del hecho de que los camarados del PST identifican la cuestión de la "institucionalización", es decir, la continuidad de las instituciones democrático-parlamentarias del Estado burgués, con la de la defensa de las libertades de mocráticas. Es verdad que la declaración del PST del 20 de Agosto del 74 se pronuncia contra todo apoyo politico a un régimen o a una coalición burguesa. Es realmente lo minimo que se puede exigir a una organización que se reclama del trotskismo. Pero el rechazo del "apoyo de la política de un régimen burgués" combinado con el "apoyo al proceso de institucionalización", es decir a la consolidación y al reforzamiento de las instituciones de la democracia parlamentaria burguesa, deja totalmente abierta la cuestión de la actitud del

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sarse bajo la forma de acuerdos, de bre estas capas inferiores de la pe-

PST respecto al Estado burgués. Y es esta cuestión la que está en el centro de la controversia. La autocrítica del PST no clarificó en absoluto la actitud del partido sobre este punto. Esperamos que ésta se extienda hasta la eliminación de todo equívoco a propósito de este problema crucial.

Los orígenes de la confusión apare cen bastante claramente cuando se examina la cuestión de los acuerdos con partidos o representantes de la burguesia. Los marxistas-revolucionarios son partidarios de la defensa de las libertades democráticas. Incluso siempre han admitido la posibilidad de acuerdos técnicos coyunturales con liberales burgueses sobre objetivos prácticos de lucha por una libertad democrática determinada y precisa, pero rechazando al mismo tiempo to do bloque político con la burguesía liberal. Trotsky cita a este propósito el hecho de que burgueses judios daban dinero a los grupos obreros socialdemócratas para combatir a las Centurias Negras organizadoras de pogromos. Solamente sectarios invete rados que no se interesan en absoluto en la lucha práctica, podrían rechazar tal acuerdo como nista".

Igualmente, ningún revolucionario, disponiendo de un mínimo de sentido común, rechazaría el apoyo de un político burgués en una campaña para defender o reconquistar la legalidad de un periódico obrero o el ejercicio del derecho de huelga, sin por ello subordinar en absoluto la orientación general, incluso por la defensa de esta libertad democrática, a las exigencias de una búsqueda de este apoyo, es decir, a una política de compromiso con la burguesía "liberal".

Aparentemente, el documento del Comité Ejecutivo del PST del 20 de agosto del 74 dice lo mismo. Pero deslizando la cuestión de un acuerdo técnico ocasional por la defensa de una libertad democrática particular, hacia la búsqueda de acuerdos con la burguesía "liberal" por la defensa de las libertades democráticas en general, se pasa insensiblemente a la búsqueda de acuerdos políticos por la defensa de los instituciones de la democracia parlamentaria burguesa.

Esto se desprende claramente de las citas mencionadas de Avanzada Socialista del 4 de julio del 74, cuando hablan de "convergencia con los sectores burgueses (que) pueden expre January 27, 1975 documentos, de declaraciones limitadas, etc. Todas estas diferentes acciones públicas (!), desde comunicados en común hasta mítines, son útiles y ayudan a crear el tipo de conciencia y de clima sociales (! necesarios para la defensa de los libertades civiles o para la condena del fascismo(!)".

Es precisamente para evitar tales confusiones que Trotsky clasificó los objetivos del Frente Unico Obrero en la lucha contra el ascenso del fascismo, haciendo la distinción entre la defensa de los "gérmenes de los elementos de democracia proletaria en el seno de la democracia burguesa", y la defensa de las instituciones democrática-burguesas del Estado burgués.

"¿Qué 'defenderá' el Partido Comunista? ¿La Constitución de Weimar? No, esta tarea se la dejará a Brandler. El Partido Comunista debe llamar a la defensa de las posiciones materiales y morales que la clase obrera ha podido conquistar en el Estado alemán. Esto concierne más directamente la suerte de las organizaciones politicas obreras, de los sindicatos, de los periódicos, de las imprentas, de las liberías, etc. Los obreros comunistas deben decirle a sus camaradas socialdemócratas: 'La política de nuestros partidos está irreconciliablemente opuesta, pero si los fascistas atacan esta noche vuestro local, acudiremos, con las armas en la mano, para ayudaros. Nos prometeis vosotros, si nuestra organización es amenadada, venir a ayudarnos?: He aqui la quintaesencia de nuestra política en el período próximo. Toda agitación debe girar en torno a esto". (The Struggle Against Fascism in Germany, p. 72).

Y aún más claramente en un artículo titulado "el fascismo y las consignas democráticas" que data del 14 de julio de 1933:

"Es verdad que el ascenso del descontento de las clases medias y de la resistencia de los trabajadores provocará una división en el bloque de las clases poseedoras, e incitará a una 'ala izquierda a buscar lazos con la pequeña burguesia. Pero la tarea del partido del proletariado respecto a esta ala "liberal' de los poseedores, no consistirá en integrarlos en un bloque de 'todas las clases' contra el fascismo, sino al contrario emprender inmediatamente una lucha decidida contra ella, por la influencia soqueña burguesia". (L. Trotsky, Schriften über Deutschland, Band Il, p. 600).

Sin embargo, los encuentros en los que participa el PST no tienen en absoluto como objetivo emprender acciones prácticas para defender una libertad democrática determinada, una conquista determinada de la clase obrera. Se trata de encuentros que afirman - en presencia del gobiernola defensa del proceso de "institucio nalización". Encuentros regulares con los partidos burgueses de oposición y el PC se transforman a su vez en encuentros institucionalizados. Esto se llama en términos políticos, un bloque político inter-clases "contra todos aquellos que emplean la violencia" en Argentina, y que amenazan de este modo "el proceso de institucionalización".

Esta orientación política es inadmisible desde el punto de vista de los principios. Es totalmente ineficaz desde el punto de vista de los efectos deseados de lucha contra la amenaza fascista y contra el terror de extrema derecha.

En su número del 28 de marzo del 74, Avanzada Socialista dió mucha importancia a una cita de Trotsky afirmando que en la lucha contra el fascismo, uno incluso podría aliarse con el diablo y su abuela.

Sin embargo el órgano del PST evita añadir que esta cita tenía como objetivo explicar a los trabajadores comunistas la necesidad de un frente único con el partido social-democrata, es decir, con un partido obrero reformista, cuyos dirigentes son, sin ninguna duda, los representantes de la burguesía en el seno del movimiento obrero, pero que no por eso de jan de formar parte del movimiento obrero organizado. Trotsky no proponía en absoluto un tal acuerdo con partidos burgueses, como los que participan en los encuentros regulares de los siete partidos con el PST.

Sacando esta cita de su contexto, Avanzada Socialista sobre todo no precisa que el mismo artículo del que ha sido sacada esta frase: "Y aho ra...". está enteramente centrado sobre la idea de un frente único de clase, de una oposición "clase contra clase" para combatir el ascenso del fascismo.

"El debate concerniente a la política de frente único encuentra su origen en las necesidades fundamentales e inexorables de la lucha clase contra clase". ( The Struggle Against Fascism

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tas y a los sindicatos reformistas a razón querer pasar a la "ofensiva"

partidos extremistas su inclinación ha- crática proletaria, la creación de órgain Germany, p. 179).

"Clase contra clase: eso significa que todas las organizaciones del proletariado deben ocupar en lugar en el frente único contra la burguesia.

"El programa práctico del frente único está determinado por acuerdos entre organizaciones hechos públicos a las masas. Cada organización continúa bajo su propia bandera y bajo su propia dirección. Cada organización obedece en la acción a la disciplina de frente único.

*¡Clase contra clase! Una agitación incansable debe hacerse a fin de llevar a las organizaciones social-demócraromper con los pérfidos aliados burgueses del "Frente de Hierro" y unirse a los comunistas y a todas las otras organizaciones del proletariado". (idem. p. 256).

Trotsky consideró la ruptura de la alianza entre los social-demócratas y los burgueses "liberales anti-fascistas" del Staatspartei como una condición concomitante para la constitución de un frente único obrero contra el fascismo. Llamó a la expulsión de estos burgueses liberales del Eiserne Front (el frente de hierro) en el mismo momento en el que reclamó la conclusión de acuerdos entre el partido social-demócrata y el PC.

Es que el PST opone esta concepción de Trotsky del frente único obrero, a la de un bloque con partidos liberales burgueses por la defensa del "proceso de institucionalización"?

Cuanto más se acentúan estas dos crisis sin que la vanguardia revolucionaria sea capaz de conducir a la clase obrera hacia el derrocamiento del capitalismo, más se multiplica el caldo de cultivo de los microbios fascistas. En estas condiciones, oponer al ascenso del fascismo la defensa de los instituciones parlamentarias burguesas cada vez más paralizadas y en descomposición, es correr hacia una derrota segura. Trotsky precisa a este sujeto:

"¿La conclusión no es ella evidente cuando, confrontado a dificultades y tareas demasiado grandes para él, el régimen democrático pierde el control?... Las dificultades interiores y exteriores de la nación alemana han exacerbado la lucha de clases al punto en el que nadie puede o quiere subordinarla a las convenciones parlamentarias. Algunos pueden lamentarlo, reprochar amargamente a los cia la violencia, esperar un futuro mejor. Pero los hechos son los hechos. Los hijos de la democracia no soportan un voltaje muy elevado. Tales son, sin embargo, los voltajes de nuestra época". (idem, pp. 267/268).

Por esta razón el frente único obrero contra el fascismo está completamente centrado sobre la acción extra-parlamentaria de los trabajadores. La de fensa de las organizaciones obreras contra las bandas fascistas es una precondición indispensable para re forzar su confianza en, ellas mismas, su capacidad ofensiva, y la combatividad de la clase obrera. Por esta mientras el fascismo no ha sido re chazado, representa una charlatanería irresponsable. Pero esta defensa debe desencadenar una dinámica de ofensiva anti-capitalista, para que la luch a anti-fascista sea victoriosa.

"La tarea de aplastar al fascismo guarda toda su agudeza. La batalla decisiva del proletariado contra el fascismo marcará el enfrentamiento simultáneo con el aparato del Estado bonapartista. Esto hace de la huelga general un instrumento indispensable de la lucha. Es necesario prepararla. Hay que elaborar un plan especial de huelga general, un plan para la movilización de las fuerzas que la realizarán. Partiendo de ese plan, una compaña de masa debe desarrollarse, sobre cuya base un acuerdo para organizar la huelga general en condiciones políticas bien determinadas puede ser propuesto a la social-democracia. Esta proposición, repetida y concretizada en cada nueva etapa, lle vará en el curso de su desenvolvimiento a la creación de soviets como órganos superiores del frente único". (idem p. 321).

Y después más claramente:

"La lógica de los acontecimientos es tal que la lucha por el 'parlamento' por la 'democracia' se convierte, para todo obrero social-demócrata, en una cuestión de poder. Es en esto que descansa el contenido principal de todo el conflicto, desde el punto de vista de la revolución. La cuestión del poder es la cuestión de la unidad revolucionaria del proletariado en la acción. Una política de frente único en relación a la social-democracia debe seguirse en un futuro muy próximo a fin de hacer posible, sobre la base de una representación demonos de lucha de clases, es decir, de soviets".

Por supuesto, Argentina de 1974 no es Alemania de 1932. Hay diferencias importantes en la estructura social de los dos países, en el peso relativo de las diferentes clases sociales y sobre todo en las formas de organización, la tradiciól política y el nivel de conciencia de clase politica de los trabajadores de los dos paises. Sin embargo ninguna "particularidad nacional" puede transformar al partido radical del senor Balbin en candidato serio para la organización de una huelga general-jsin hablar de consejos obreros!- al lado de los organizaciones obreros.

No es evidente que Trotsky defiende una orientación política diferente en sus proposiciones de lucha contra la amenaza fascista por medio del frente único obrero que conduce a la acción unitaria de clase del proletariado y que culmina en una huelga general, de la orientación que ve en encuentros regulares con los partidos burgues, la firma de declaraciones y comunicados comunes, la organización de mitines públicos, la condición indispensable "para crear el tipo de conciencia y clima social necesarios para la defensa de las libertades civiles o la condena del fascismo"? (Avanzada Socialista, 4 de julio del 74).

Los camaradas del PST por otro lado están atrapados en una contradicción complementaria. Insisten de masiado en el hecho de que están y siguen irremediablemente opuestos a coaliciones de tipo "frente popular". ¡ Excelente resolución! Pero parecen olvidar que los frentes populares se constituyeron en los años 30 exactamente con el mismo objetivo de "defensa de las libertades democráticas contra la amenaza fascista. Si son admitidos no sólo acuerdos técnicos sino también acuerdos políticos con partidos liberales burgueses para la defensa no sólo de una libertad democrática especifica, sino también de las libertades democráticas en general, ¿en qué queda el fundamento de la oposición marxista-revolucionaria esta política "anti fascista" del frente popular? ¿Es sólo porque el frente popular contiene también un programa gubernamental? 1Se convertirá en aceptable sin tal programa? Si el acuerdo con partidos burgueses es admisible para defender las libertades democráticas, ¿no es aún más admisible para su reconquista, alli

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donde han sido suprimidas? ¿En qué queda entonces la validez de la oposición marxista revolucionaria a la política de 'frente anti-fascista" con la burguesía "liberal" y sus partidos políticos, del PC español, PC chileno, y PC uruguayo, para no citar más que estos tres ejemplos?

DI problema no es simplemente retórico. Ya, el PRT (U), un aliado político estrecho del PST, se pronunció claramente en favor de tal frente por la "reconquista de las elecciones libres".

"Frente a esta situación y la manera como la conciencia de la clase obrera ha progresado desde la huelga general que llevó a cabo en defensa de los últimos vestigios de sus derechos democráticos, que fueron arrancados por los golpistas, pensamos que la lucha comenzada en junio (1973) debe continuar. Debe continuar para derribar a la dictadura, avanzando un programa que resuma las reivindicaciones más urgentes de los trabajadores y que reagrupe tras de sí al conjunto del movimiento popular, incluidos los sectores de la burguesia mismo que se oponen a la dictadura. Pensamos que ese programa ... está resumido en la reivindicación de elecciones libres en las cuales todos los partidos puedan participar" (Prensa Obrera, 11 de marzo de 1974, citado en Intercontinental Press del 22 de abril de 1974. Subrayados nuestros).

Podemos preguntar a los camaradas: ¿están ustedes de acuerdo con este "bloque" con la burguesía libe ral para la "defensa" o la "conquista" de las "elecciones libres"? ¿Es ésta la línea que Trotsky defendió como orientación en la lucha contra el fascismo y las amenazas de la dictadura de extrema derecha? ¿Es ésta la orientación del frente único obrero? ¿No se impone una autocritica urgente y completa ante tanta confusión peligrosa?

La gravedad del error cometido por el PST adquiere sin embargo una dimensión complementaria cuando lo situamos en el contexto de la situación política concreta que existe hoy dia en Argentina.

Los marxistas revolucionarios son unánimes en estimar que el remplazo de la dictadura militar de Lanusse por la vuelta al poder de los peronistas es el resultado del ascenso de un moJanuary 27, 1975 vimiento de masas explosivo a partir de la huelga insurreccional de Córdoba de 1969. Añadiremos a esto que el desarrollo de formas múltiples de enfrentamiento armado entre las fuerzas militares burguesas, por una parte, y sectores de las masas asi como grupos de vanguardia, por otra parte, crea para la burguesía el peligro preciso de una guerra civil en la cual fracciones enteras de las masas trabajadoras se comprometerán sucesivamente, peligro que precipitó su opción en favor de una vuelta al poder de los peronistas.

Promoviendo el "proceso de institucionalización" a través del "Gran Acuerdo Nacional", la gran burguesía argentina, apoyada por el imperialismo, tenía como objetivo esencial alejar el riesgo de un enfrentamiento global entre su ejército y las masas (que implicaba, por otro lado, un cuestionamiento de la cohesión interna de este ejército), restablecer su control sobre el movimiento obrero a través de la burocracia sindical peronista, detener el ascenso impetuoso de las luchas obreras e impulsar el proceso de acumulación del capital gracias a la "paz social" restablecida en el interior y combinada con operaciones precisas en el exterior (búsqueda de inversiones de los imperialismos europeos y japonés, búsqueda de nuevos mercados en los estados obreros burocratizados, desarrollo del "bloque andino" como mercado privilegiado de la industria argentina respecto a su rival brasileño, etc.).

Pero la condición sine qua non de éxito proyecto peronista, era la aceptación de la "paz social" por el conjunto de la clase obrera a cambio de "elecciones libres" y de algunas me joras de los salarios reales en comparación con los peores momentos de la dictadura militar.

Sin embargo, la situación en el movimiento obrero, después de la experiencia de la dictadura militar y después de los Cordobazos, no era ya la de un control integral de la burocracia peronista sobre el conjunto de los trabajadores. Un número creciente de éstos - aunque todavía ampliamente minoritarios a escala nacionalempezaban a actuar de manera autónoma, ya sea en ciertas regiones (por ejemplo, Tucumán, Córdoba), ya sea en ciertos sectores (por ejemplo, los obreros de las industrias gráficas).

En estas condiciones, el restablecimiento del régimen peronista implicaba inevitablemente una represión creciente, violenta y terrorista, no so lamente contra la extrema izquierda peronista y los grupos comprometidos en la guerrilla, sino también contra todos los sectores autónomos del movimiento obrero y de la clase obre ra. Desde los atentados cometidos contra la juventud peronista el mismo dia de la vuelta de Perón a la Argentina (masacre del aeropuerto de Ezeiza) hasta las operaciones de perquisición de los locales de los sindicatos en octubre del 74, pasando por los innumerables atentados a la bomba y los asesinatos de militantes de izquierda, esta represión no es en absoluto una "respuesta" a la "violencia de la extrema izquierda" como lo pretenden sus apologistas declarados, asi como otras portavoces de la burguesía. Se inscribe en la lógica misma del proyecto del Gran Acuerdo Nacional: volver cueste lo que cueste a la "paz social", aislar a los sectores radicalizados de la clase obrera y de la pequeña burguesia que no se someten a la "paz social", para poder aplastarlos. La resolución sobre Argentina adoptada por el X Congreso Mundial (4o. después de la re unificación) afirmó al respecto:

"Es precisamente esta explosión de los conflictos internos del peronismo la que ha puesto rápidamente en evidencia el carácter inestable del nuevo período de democracia burguesa. Pe ro, más allá de la lucha intestina en el seno del movimiento peronista, la escalada de las bandas para-policiacas y de la burocracia intenta asestar golpes selectivos pero eficaces contra sectores de la vanguardia social que se niegan a aceptar los imperativos de la "reconstrucción nacional" capitalista. Los asesinatos de militantes, los secuestros y los atentados derechistas de diversos tipos se suceden a un ritmo jamás visto, incluso durante la dictadura militar. ¡Curiosa democracia ésta que desarrolla el terror blanco a partir de las más altas esferas gubernamentales! La represión selectiva, a través de la actividad de las bandas paralelas va a ser completada con una nueva legislación represiva a diferentes niveles".

Esto fue exactamente lo que sucedió.

Esta represión "institucionalizada" y sistematizada bajo la conducción directa del "hombre fuerte" del régimen peronista, López Rega, revela el carácter hipócrita y fraudulento de las afirmaciones de los dirigentes peronis-

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tas— ayer el general Perón y ahora María Estela Perón - según los cuales "el proceso de institucionalización" no justifica ninguna forma de violencia. Quienes hacen estas declaraciones to leran, encubren, justifican e incluso organizan un terror sistemático contra - los sectores de vanguardia de la clase obrera y de la juventud. El primer deber de un partido revolucionario en Argentina es denunciar esta abyecta hipocresía.

La participación del PST en los encuentros institucionalizados entre el gobierno y la oposición llamada de "centro izquierda", por el contrario, toma el aspecto de una apertura de izquierda a una operación política a través de la cual el régimen peronista intenta enmascarar su responsabilidad en la organización de una represión anti-obrera y anti-revolucionaria, escudándose en declaraciones verbales contra "el terrorismo venga de donde venga", publicando en su periódico grandes titulares como "Ni guerrillas, ni pacto social", multiplicando las condenas del "terrorismo de izquierda y de derecha", afirmando que las "guerrillas crean el pretexto" del desencadenamiento del terror de derecha, el PST añade agua al molino de la propaganda burguesa, según la cual el terror fascista sería el "producto" de la 'violencia de izquierda" en lugar de denunciar la represión terrorista contra la extrema izquierda y los sectores de vanguardia de la clase obrera como el producto lógico e inevitable del proyecto peronista de restablecimiento a toda costa de la "paz social" y de la colaboración de clases en un clima de exacerbación de la lucha de clases.

La participación del PST en la comedia hipócrita de "concertación nacional" alrededor de un apoyo al proceso de institucionalización, organizada por el régimen peronista tiene aún mayores consecuencias en la medida en que permite a la prensa burguesa difundir en millones de ejemplares informaciones que conciernen la aprobación por el PST de la propaganda gubernamental de "Unión de todos los argentinos alrededor de las instituciones democráticas, en la condena unánime de la violencia", y la declaración de Juan Carlos Coral en la reunión "'multi-sectorial" del 8 de octubre del 74 no hizo nada por desmentir esta propaganda. Leemos fundamentalmente:

"Asumiendo plenamente la cuota de responsabilidad que nos corresponde en el actual proceso político, con la sinceridad con que siempre hemos expresado nuestro punto de vista, y con la sinceridad que la misma señora presidente nos reclamaba en su discurso inicial, hemos venido esta manana a repudiar categóricamente todas las formas de terrorismo, todas las manifestaciones de violencia individual o de grupos que se ejerce al margen de la voluntad y las necesidades de las masas, y a repudiar también esa forma de violencia más general y casi institucionalizada en nuestro país que es el golpe de estado.

"Termino, señora, diciendo que nuestro partido considera útil esta forma de diálogo, que no tiene precedentes en el país. No pretendemos modificar con un discurso la política de gobierno, pero, seguramente, la señora presidente y los señores ministros, habrán recogido algunas de las observaciones que hemos formulado.

"Sabemos que las limitaciones burguesas del gobierno le impedirán adoptar las medidas mínimas que nosotros reclamamos. Ni puede hacer la reforma agraria, ni puede expropiar los monopolios, ni puede modificar sustancialmente la relación de precios y salarios, ni podrá, seguramente, sancionar drásticamente los desbordes de la violencia fascista.

"El socialismo de los trabajadores seguirá luchando contra todos estos factores que crean el clima golpista, y luchará por la continuidad de este gobierno, porque fue elegido por la mayoría de los trabajadores argentinos y porque permite el ejercicio de algunas libertades democráticas que son, a su vez, una conquista de las movilizaciones obreras y populares que conmovieron al país a partir del cordobazo". (Avanzada Socialista, 15 de octubre del 74).

Es cierto que el discurso de Coral tal como fue reproducido en Avanzada Socialista contiene también una condena de la "pasividad" del gobierno ante al asesinato de militantes obreros como los del PST (condena que no fue reproducida en la prensa burguesa). Pero los pasajes que acabamos de citar, asi como los re latos publicados en Avanzada Socialista según los cuales la presidente "se aproximó a los delegados del PST para expresarles sus condolencias ante la pérdida en vidas humanas sufrida por el PST"; los grandes titulares sobre la condena del terror blanco por los delegados oposicionistas en la reunión multi-sectorial; todo esto facilita la operación de camuflaje y encubrimiento del gobierno peronista en lugar de denunciarla. Cuando eso ocurre la vispera de la proclamación del estado de sitio, después del voto de disposiciones anti-huelga, luego de que el terror es cada vez mas acentuado, incluso contra el PST mismo, sirve manifiestamente mucho más a la burguesia y al régimen pe ronista de lo que contribuye a defender al PST contra la violencia de extrema derecha o las tentativas de ilegalizarlo.

Es tiempo ya entonces de que el PST reexamine y corrija su política de "apoyo al proceso de institucionalización". Para tomar todas las iniciativas necesarias en vistas a defender de manera eficaz su propio estatuto legal, la libertad de acción de todas las organizaciones obreras, el ejercicio integral del derecho de huelga, la democracia sindical, para defender eficazmente a sus propios dirigentes y militantes cada vez más amenazados por el terror de extrema de recha, es necesario orientarse resueltamente hacia la línea de Frente Unico Obrero y a la propagación y puesta en práctica de la auto-defensa contra el terror fascista, por las organizaciones obreras mismas. Es tiempo ya de poner el acento principal sobre la responsabilidad del gobierno peronista en la represión contra la izquierda y evitar toda falsa maniobra que sirva de hecho para cubrir esta responsabilidad ante las masas.

La IV Internacional tiene un deber de clarificación política que, estamos persuadidos, constituye una ayuda para los camaradas del PST y no un ataque a esta organización simpatizante. Pero la tarea principal de sus secciones en la hora presente en relación a la situacion que se desarrolla en Argentina, es de alertar al movimiento obrero y a las masas trabajadoras de todo el país contra el terror, por la defensa de las organizaciones obreras y revolucionarias victimas de la represión violenta, legal y extra-legal, por la defensa del PST y de otras organizaciones simpatizantes de la IV Internacional en Argentina. Estamos seguros que nuestras secciones cumplirán esta tarea.

Secretariado Unificado de la IV Internacional Intercontinental Press

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