Inprecor en castellano

Revista de la Liga Comunista Revolucionaria (IV Internacional), nueva serie, 1979–1991

Coyuntura: 1980-1982: Segunda recesión generalizada de la economía capitalista internacional

· Inprecor n.º 29, julio de 1982 · pp. 4-14 · 10.229 palabras

generalizada de la economía

Durante los años 1980-82, la economía capitalista internacional está atravesando su segunda recesión generalizada, desde el final de la guerra. Esta recesión generalizada, que sucede a la de 1974-1975, tiene una serie de características comunes con aquella, pero se distingue también de ella

Al igual que la de 1975-75, la recesión actual se desencadedena en los EE.UU., donde se produce una caída neta de transcurso del primer semestre de 1980. Tras unas fluctuaciones erróneamente denominadas "recuperación" por la

1982, la producción industrial cia NTRE junio de 1981 y febrero de

• nuyó en más del 10%. La amplitud de la recesión de 1980-1982 en los EE.UU se destaca sobre todo a la luz de la evolución de las tasas de utilización de la capacidad productiva instalada, es decir, de la acentuación de las capacidades excedentarias (cuadro 1).

Cuadro 1

Tasa de utilización de la capacidad de producción industrial en los

EE.UU.

Agosto 1980 72,2%

Diciembre 1980 78,1%

Agosto 1981 76,0%

Setiembre 1981 75,3%

Octubre 1981 74,1%

Noviembre 1981 71,1%

Diciembre 1981 68,9%

Enero 1982 66,4%

Fuentes: números sucesivos de "Business Week", hasta el 8 de marzo de

1982.

A comienzos del año 1982, los pedidos de bienes duraderos se establecieron en la industria manufacturera de los Estados imperialistas en un nivel nominal inferior en un 7% al de enero de 1981, lo que equivale a una caída del nivel real de más del 15%.

En la República Federal Alemana, la caída de la producción industrial se inicia a comienzos de 1980, prácticamente en el mismo momento que en los EE.UU. Prosigue a lo largo de los años 1980-1981; a comienzos de 1982 aún no se ha superado. En Francia, la producción industrial está a la baja durante prácticamente todo el año 1980 y el primer semestre de 1981. Durante el segundo semestre de 1981 y comienzos de 1982 se produce una ligera recuperación. Pero no está claro si esta podrá proseguir a lo largo de todo el año 1982, dados los efectos de la recesión norteamericana.

Aunque Japón se haya visto menos afectado por la recesión que sus principales competidores, también conoce descenso de la producción industrial durante el segundo trimestre de 1981. La producción vuelve a descender en el primer trimestre de 1982. En Italia, la producción industrial desciende a partir del segundo trimestre de 1980; este descenso prosigue a lo largo de todo el año 1981 y a comienzos del año 1982. En Canadá, la producción industrial desciende a partir del segundo semestre de 1979. La recesión se mantiene a lo largo del año 1980. Si la producción se recupera durante el primer semestre de 1981, vuelve a descender durante

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coyuntura capitalista internacional la producción industrial y del nivel de empleo en el mayoría de expertos, esta caída se acentúa de nuevo a partir del último trimestre de 1981. Sin duda proseguirá 1980-1982: Segunda recesión por algunos rasgos particulares. durante la mayor parte sino todo el año 1982.

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segundo semestre, movimiento recesivo en el transcurso del primer semestre de 1982.

El carácter ampliamente sincronizado, con algunos desfases de menor importancia, de la recesión, se concreta así mismo en el hecho de que prácticamente todas las potencias imperialistas de menor importancia participan en el descenso de la producción industrial. Esta desciende por primera vez también en Austria (en 1981, la producción disminuye en un 2%, y a comienzos de 1982 hay 150.000 parados), en Bélgica (1980 y 1981), en Dinamarca, Noruega (1981), en los Países Bajos (1980 y 1981), en Suecia (1981) y en Suiza (comienzos de 1982). La única potencia imperialista que parece haber escapado a la recesión, esta vez, es Australia, impulsada por un "boom de materias primas". Pero a la vista de la baja de su precio que se acentúa a finales de 1981 y comienzos de 1982, es posible que en este último año la recesión golpee también a este país.

Los expertos, que han vuelto a equivocarse, preveian una recuperación generalizada en 1982. Pero dada la agravación de la recesión en los EE.UU., esto no es nada probable. Hay que plantear la cuestión a la inversa: ¿acentuará la recesión norteamericana un descenso de la coyuntura en la mayoría de los otros países imperialistas, provocando así una agravación de la situación económica a escala internacional? ¿Se limitarán sus efectos a "quebrar" o retrasar la recuperación en los demás países imperialistas? Sea como fuere, antes del cuarto trimestre de 1982 o el comienzo de 1983 es poco probable que se produzca una recuperación generalizada.

Igual que en 1974-75, la recesión de 1980-1982 golpeó sobre todo a la industria automovilistica, la construcción, la siderurgia y la petroquímica. Demuestra la existencia de capacidades productivas excedentarias en estos sectores, que se ven acentuadas por la aparición de nuevos centros de producción y exportación en el mercado mundial. La industria de construcciones mecánicas ha sufrido menos en la crisis; numerosos sub-ramos han proseguido su ascenso. Sin embargo, hay que señalar que incluso un sector punta como la industria de los semiconductores y microprocesadores ha conocido también los efectos de la recesión; en los EE.UU., su volumen de ventas descendió, de hecho, durante todo el año 1981.

De una forma general, la recesión ha venido provocada y se ha prolongado bajo el efecto de una disminución de la tasa media de beneficio, combinada con una caída de las inversiones productivas. La política monetaria (deflacionista) practicada por la mayoría de gobiernos de los países imperialistas ha agravado este movimiento; pero no lo ha originado.

La retracción del mercado interior que acompaña a la recesión de la producción, del empleo y de la renta de los "ultimos consumidores" (corregida o no por ligeras fluctuaciones de la tasa de ahorro), en prácticamente todos los países imperialistas, no se ha prolongado necesariamente en todas partes con una retracción de las ventas en el exterior, aunque en 1981 haya disminuido el volumen del comercio mundial en un 1%. Algunas potencias imperialistas, ante todo Japón y en segundo lugar la RFA (a partir del último trimestre de 1981), han incrementado su participación en las exporta mundiales, a expensas de sus competidores. Compensando asi el estancamiento o la disminución de la demanda interna. Otras, ante todo Francia, tratan de reconquistar una parte del mercado interior perdido durante los últimos años en beneficio de sus competidores. Pero aún no es seguro que lo logren.

Igual que la de 1974-75, la recesión de 1980 y 1982 ha acentuado la búsqueda de salidas de sustitución. En el último ciclo, el papel principal lo desempeñaron los países de la OPEP y los llamados "países

, así como una serie de países salidas fueron financiadas en buena medida mediante créditos, salvo en lo que se refiere a los países de la OPEP. Esta vez, la recesión coincide con una crisis intrínseca de la economía de los países post-capitalistas, así como con una sensacional inversión de la tendencia en lo que se refiere a los precios del petróleo y a la balanza de pagos de los países de la OPEP.

Bajo el impacto conjunto de la recesión y de los efectos a largo plazo de la búsqueda abastecimientos energéticos recambio (petróleo fuera de la OPEP; gas natural, carbón; energía nuclear; comienzos de energía solar; etc.), el alza desmesurada del precio del petróleo ha tenido una consecuencia fácilmente previsible. La disminución de la proporción de la OPEP en las exportaciones petroleras mundiales (ha descendido a menos del 50%) se ha producido conjuntamente con una abundancia generalizada de petroleo, provocando una disminución de los precios y de la producción (de un 50% en comparación con su máximo histórico). Sin duda, demanda total de petróleo disminuirá aún en un 7% en el transcurso de 1982. El precio del barril en Rotterdam ha pasado de 42 dólares a comienzos de 1981, a 28 dólares a finales de febrero de 1981. Los excedentes de la balanza de pagos de los países de la OPEP, por tanto, están cayendo vertiginosamente. Han pasado de 100.000 millones de dólares 60.000 millones de dólares en 1981, y corren el riesgo de desaparecer completamente en 1982 (el superávit de Arabia Saudí y de los países del Golfo se ve compensado por un déficit de los demás países, incluído esta

Así, este mercado de "sustitución" puede verse fuertemente limitado. Queda Asia del Este y del Sud-Este, y sobre todo

Coyuntura ese "mercado de sustitución" clásico que es el rearme. La competencia interimperialista

Si en el transcurso de los años 1978, 1979 y del primer semestre de 1980, la caída del dólar le había permitido a la industria de los EE.UU. mejorar un poco sus logros en el mercado mundial, su alza producida desde entonces, provocada por los altos tipos de interés en los EE.UU., ha dado lugar a un deterioro pronunciado de la balanza comercial norteamericana. Japón y Alemania occidental son los países que más provecho han sacado de ello, aumentando de nuevo su cuota en el mercado mundial, en detrimento de los EE.UU.

Detrás de estas fluctuaciones provocadas por la inestabilidad monetaria hay un continúa agravando su retraso en comparación con la de los principales competidores.

La atención se ha concentrado en los logros económicos de Japón, en los que los abogados del régimen capitalista ven al portaestandarte de una nueva expansión. No insistamos en el hecho de que la tasa de crecimiento más alta de Japón, durante los dos últimos años, depende básicamente de una tasa de beneficio más elevada, que se explica ante todo por el hecho de que a igual productividad, los salarios japoneses son aún inferiores a los de Europa occidental y de los EE.UU. sin hablar de los gastos patronales y públicos en la seguridad social, que llevan un retraso de 30 años con respecto a los competidores de

Lo fundamental es comprender que contrariamente a las apariencias, Japón no es ninguna excepción. Se ha visto afectado por la recesión actual durante el tercer trimestre de 1980 y el segundo trimestre de 1981. Puede verse afectado de nuevo en el segundo trimestre de 1982, en función de la retacción de sus exportaciones a los EE.UU., como consecuencia de la recesión

De hecho, el "boom" de las exportaciones japonesas empieza a calmarse. La industria automovilística no puede ampliar sus ventas en el extranjero. El proteccionismo acentuado por la recesión se hace sentir, al igual que la dificultad para encontrar nuevos productos de venta masiva, como los aparatos de televisión en color. Japón ha obtenido una gran ventaja en el terreno del video, pero el mercado de este producto aún sigue siendo limitado y no puede ocupar el lugar, en un relanzamiento, de los productos que trajeron los felices años de "boom" de las exportaciones.

La coyuntura japonesa depende cada vez más del gasto público y de un déficit presupuestario considerable, como se deduce

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de los siguientes comentarios: «El informe del banco de Japón ha prestado una atención particular al estancamiento de las exportaciones, visible en los últimos meses. Señala igualmente el estancamiento de la producción industrial, del consumo privado y de la construcción» (The Japan Economic Journal, 23 de febrero de 1982).

La recesión actual ha puesto a prueba al monetario europeo ha sufrido dos sacudidas, la primera en octubre de 1981, con la devaluación del franco segunda en febrero de 1982, con la devaluación del franco belga (la corona danesa se ha unido cada vez a las monedas devaluadas). El repliegue a "soluciones nacionales" se ha pronunciado en el terreno de la siderurgia. En caso de una victoria electoral de los laboristas en Gran Bretaña, este país podría abandonar la CEE, lo que evidentemente sería más importante que la adhe-

Pero el grado de resistencia del Mercado Común a las tendencias desagregadoras continúa siendo alto, gracias al lugar importante que ocupa ahora, en casi todos los países adherentes, las exportaciones hacia los paises miembros. Además, la integración en el terreno de la producción de armas, tanto de aviones de combate como de blindados, indica que en el plano político es igualmente difícil concebir una disolución. El régimen de Mitterrand, al tiempo que preconiza la "reconquista del mercado emprende un intento de sustituir la "dirección a dos" por "una dirección a tres" RFA/Francia/Italia. Si este proyecto se ve coronado por el éxito, esto implicaría una consolidación incontestable y una solidaridad mayor frente a los EE.UU. y Japón.

La situación particular de los EE.UU. se manifiesta ante todo en las contradicciones de la política económica y monetaria de la ofensiva internacional del capital para restablecer la tasa de beneficio mediante una política de austeridad, es decir, mediante un ataque contra los salarios directos e in. directos (gastos sociales) de los trabajadores. Pero también encabeza la ofensiva imperialista por ampliar este "mercado de susexcelencia que constituyan los gastos de armamento para la economía

La política de austeridad se apoya en el desplazamiento de los gastos sociales a los gastos militares. Pero los regalos fiscales a la burguesía media y grande coinciden con un aumento muy fuerte de dichos gastos militares. De ahí un déficit presupuestario colosal, desconocido en tiempos de paz: 100.000 millones de dólares para el año en curso, sin duda más aún en los próximos dos años. De ahí el elevado tipo de interés, alimentado por una política de "oferta" monetaria limitada, en presencia de una fuerte demanda de capitales-dinero por parte de los sectores privados y públicos. De ahí también el estrangulamiento de toda esperanza de recuperación, al menos a corto plazo. ¿ Una nueva "zona de co-prosperidad" en Asia Oriental?

El imperialismo japonés había dirigido su campaña de conquistas, en el transcurso de la Segunda consigna de crear una "zona de co-prosperidad" en Asia oriental. Este slogan no era sino una cínica cobertura de la sobreexplotación a que sometió a los pueblos de los países ocupados. Lleva subyacente una idea: el colonialismo japonés, potencia sería más beneficioso para los pueblos de Asia oriental que el colonialismo de las viejas potencias imperialistas europeas o los EE.UU.

En el transcurso de los últimos 20 años, el imperialismo japonés parace alcanzar por la vía pacífica, es decir, mediante la penetración comercial y financiera, la mayoría de los objetivos económicos que se había planmilitares... que había perdido al sufrir la derrota de 1945. Se ha convertido en el primer exportador en casi toda la cuenca del Oceano Pacífico, incluída Australia. Sus iniciativas se extienden de México a Chile, y se hacen sentir incluso en la costa occidental de Canadá y los EE.UU. Tras dos decenios de expansión imperialista, en Asia oriental parece surgir algo parecido a una "zona de co-prosperidad".

Mientras que las tasas de crecimiento medias bajan en el conjunto de la economía capitalista internacional, aumentan en una serie de países de Asia del Este y del Sudeste. Mientras que la casi totalidad de los países capitalistas industrializados o semi-industrializados han conocido una re-

Cuadro 2

Crecimiento del Producto Nacional

Bruto en %

1980 1981 1982

Hong Kong 9,0 8,0 7,0

Singapur 10,2 9,7 10,0

Corea del

Sur -5,7 7,1 7,0

Taiwán 6,7 7,5 7,3

Malasia 7,6 6,9 7,2

Indonesia 9,6 6,5 6,5

Filipinas 5,4 6,5 6,5

Tailandia 6,4 6,9 6,9

*Fuente: Far Eastern Economic

Review, números del 1 y 8 de enero, y del 19 y 26 de febrero de 1982.

cesión en 1980-82, los países de Asia oriental, y algunos de los países de Asia del Sudeste, han seguido conociendo en estos mismos años una rápida expansión, tal como se deduce de las cifras que reprodu-

Pero mirando más de cerca, la imagen se diferencia. Corea del Sur conoció una grave dentemente del país más industrializado de los 8 mencionados. La industria textil de Hong-Kong, así como algunos otros ramos industriales de este país, conocen una recesión en 1980, seguida de un hundimiento de la Bolsa (Far Eastern Economic Review, 29 de julio y 2 de octubre de 1981). El carácter subdesarrollado, y aún básicamente agrícola, de países como Indonesia, las Filipinas, hace que sus cifras del Producto Nacional Bruto y su crecimiento apenas puedan medirse con las de los países industrializados o semiindustrializael crecimiento económico las Islas Filipinas se desacelera seriamente, con un déficit de la balanza de pagos que entre 1979 y 1981 casi se ha duplicado, una deuda extranjera que pasa de 5.500 milones de dólares en 1976 a 15.500 millones de dólares en 1981, para alcanzar sin duda los 19.000 millones de dólares en 1982, y una serie de quiebras sensacionales de empresas en el sector minero y bancario (Far Eastern Economic Review, 11 de diciembre de 1981, 4 de setiembre de 1981; The Economist, 12 de diciembre de 1981; Financial Times, 21 de enero de 1982). En cuanto a Taiwán, se trata de una auténtica recesión en una serie de sectores industriales de este país, que ha comportado una oleada de despidos masivos (Far Eastern Economic Review, 26 de febrero de 1982).

Pero hechas todas estas reservas, deja de ser cierto que el crecimiento económico se sitúa muy por encima de la media en Asia Oriental. Hasta tal punto que autores como Jacques Attali ven en este ascenso uno de los factores clave de una reestructuración mundial del capital (1). Cabe recordar una antigua predicción de Federico Engels; que hace casi un siglo hablaba de un desplazamiento del centro de gravedad de la economía mundial del Atlántico hacia el Pacífico, tras la penetración del capital en China. ¿ Ejerce realmente la expansión de la economía capitalista en Asia oriental un efecto motor en el conjunto de la economía capitalista internacional? ¿Cómo explicarla, pese a las recesiones generalizadas de 1974-75 y de 1980-82 y en el marco de la "onda larga de tendencia depresiva"' de la economía capitalista internacional que abarca los decenios de 1970 y 1980?

El peso de la economía de los ocho países mencionados, en la economía capitalista internacional, es demasiado reducido como para poder modificar su dinámica global. Sus importaciones sumadas ascienden a

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135.000 millones de dólares en 1981, es decir, al 6,1% de las importaciones mundiales, menos que las de Gran Bretaña y Canadá sumadas. Su Producto Nacional Bruto, en su totalidad, es apenas superior al de Italia. Y se comprende que Italia (o Gran Bretaña) no pueden determinar por sí solas una inversión en la coyuntura internacional.

En cuanto a las causas del "boom" en Asia oriental, no tiene nada de misterioso. Muestran básicamente la ausencia (Hong Kong, Singapur) o la solución parcial (Taiwán, Corea del Sur) de la cuestión agraria, de la sobreexplotación de la mano de obra industrial, que a su vez es posible gracias a su abundancia (éxodo rural, refugiados de China) y por su control despótico (ausencia de sindicatos libres, regímenes políticos autoritarios, represión sangrienta), y finalmente la aportación de capitales extranjeros, ante todo en forma de créditos bancarios (más que de inversiones directas), lo industrialización Ulid competencia directa con los países imperialistas que suministran dichos fondos (2). Esto tiene que ver con el importante papel que desempeña el Estado en el proceso de industrialización, como fue también el caso en México, Argentina y Brasil.

Sin embargo, la solución a la cuestión agraria es muy parcial. De ahí se deriva que el mercado interior siga siendo muy restringido, y que el crecimiento económico se apoye básicamente en las exportaciones.

paradójicamente, no es particular de la economía de Asia oriental el que puede impulsar la economía capitalista internacional hacia una reestructuración y una nueva fase de crecimiento acelerado de largo alcance. Al contrario, es el ritmo de crecimiento a largo plazo de la economía capitalista internacional el que determinará la suerte del "boom" en Asia

Hasta hora y contrariamente a las apariencias, este "boom"' ha beneficiado a la producción y el empleo en Europa occidental y en los países imperialistas en general, más que perjudicarles. Como máximo hubo en estos países un desplazamiento de las inversiones y del empleo en la industria textil, del calzado, de la industria de montaje electrónico, de la industria relojera y de los juguetes, hacia la industria de la construcción mecánica y eléctrica y la industria que suministra las fábricas en mano". Pero actualmente nos encontramos en un momento de cambio. Este viene ilustrado por el segundo "acuerdo multifibras", que limita las ventas de la industria textil asiática en Europa. Las posibilidades de ocupar sectores particulares en el mercado mundial se reducen. Es poco probable que los ocho países en cuestión, incluída Corea del Sur, que de momento es la que está mejor situada, puedan seguir hasta el

-aunque hayan emprendido camino - "el camino japonés": textiles: industrias de montaje; acero y construcción naval; automóviles; máquinas y construcción eléctrica; sectores punta.

El caso de la industria de la construcción naval y el de la industria automovilística son significativos a este respecto. Corea del Sur había emprendido un gran esfuerzo para crear una poderosa industria de construcción naval (su producción actual es la segunda en el mundo capitalista). Taiwán le ha seguido los pasos. Pero en 1981, el conjunto de la construcción naval conoció una disminución de la actividad en comparación con 1980. Según el Lloyds Register of Shipping, los pedidos efectuados en total en el mundo sólo alcanzaron los 17 millones de toneladas en 1981, frente a 19 millones en 1980. Las carteras de pedidos no contenían más de 35 millones de toneladas a finales de diciembre de 1981, frente a 37,5 millones de toneladas a finales de junio de 1981. Por esta razón, las posibilidades de que la construcción naval sud-coreana y taiwanesa conozcan nuevos progresos se han visto fuertemente limitadas. (cuadro 3).

En cuanto a la industria automotriz, la situación es aún más clara. Existe una capacidad de producción en Corea del Sur de 280.000 vehículos privados. El gobierno prevé la creación de una gran industria capaz de producir 300.000 coches más. Pero la producción actual sólo es de 58.000 vehículos en 1980, y en 1981 apenas ha rebasado este nivel. Y las posibilidades de exportación son muy limitadas

Cuadro 3

Construcción naval en millones de toneladas construídas actualmente

1980

Japón 13.070

Corea del Sur 2.488

España 2.172

Brasil 1.799

Polonia 1.554

Estados Unidos 1.631

Gran Bretaña 858

RFA 863

Dinamarca 829

Yugoslavia 954

Francia 1.013

Suecia 844

Finlandia 624

Rumania 438

Bélgica 602

Noruega 561

India 443

Italia 640

Fuente: La Libre Belgique, 2.3. 1982

Coyuntura Los países subdesarrollados en la crisis

La segunda recesión generalizada de la economia capitalista internacional golpeado a los países semicoloniales y semilndustrializados dependientes, todo a través del descenso del precio de las materias primas. Este descenso ha sido sobre todo pronunciado a partir mediados del año 1981, tal como se deduce del descenso del índice Moody (Estados Unidos) de 1.140 en febrero de 1981 a 992 a finales de febrero de 1982, y del índice Reuter (Gran Bretaña), de 1.742 a finales de febrero de 1981, a 1.606 a finales de febrero

Como el precio del petróleo que tienen que pagar los países no exportadores ha seguido aumentando en función del alza del curso del dólar, el déficit de la balanza de pagos de la mayoría de países semicoloniales ha aumentado aún más, movimiento que no se ha visto compensado por el alza de sus exportaciones (y rentas) de productos manufacturados.

América Latina ha sido golpeada en la recesión presente más duramente que en 1974-75. De hecho, la producción industrial ha descendido en todos los principales países, con la excepción de México. En Brasil disminuyó en un 10% en 1980, y en otro 5% durante el primer semestre de 1981. Pese a un fuerte aumento de las exportaciones, la tasa de paro oficial ha alcanzado el 9% en la región de Río, y el 8% en la región de Sao Paulo, sin hablar ya del paro inoficial y oculto, que es considerable-

La situación es peor en Argentina, donde se prevé una caída del 15% de la producción industrial en 1981. La tasa de paro oficial alcanza el 13%, que es de nuevo muy inferior a la realidad. Según la revista Realidad Económica, el consumo interior ha descendido en más del 20% desde 1975.

En Chile, la producción de la industria manufacturera ha descendido del 3 a 4% en 1981, y la tasa de paro oficial en el Gran Santiago ha alcanzado el 13,1%.

La situación en México, que se beneficia de un "boom" petrolero excepcional, ha sido mejor. El crecimiento industrial ha proseguido en 1980 y 1982, aunque a un ritmo más lento en este segundo año. Sin embargo, la aceleración de la inflación, combinada con un curso superelevado del peso, ha provocado tanto un enorme déficit de la balanza de pagos (que pasa de 1.600 millones de dólares en 1977 y de 4.900 millones de dólares en 1979 a 11.000 millones de dólares en 1981) y un salto de la deuda extranjera del sector público, que aumenta en 16.000 millones de dólares tan sólo en el año 1981. El gobierno ha tenido que reaccionar devaluando el peso (lo que acentuará la inflación) y frenando las inversiones (lo que aumentará el paro), dado que con la sobreproducción existente en el mer-

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Coyuntura cado mundial del petróleo, y la disminución de los precios, los ingresos del petróleo en Mexico tienden a disminuir.

La India entró en la recesión en 1980. La situación se ha mejorado un poco en 1981, sobre todo en lo que se refiere a la producción alimenticia y de energía (carbón y electricidad). Pero las dificultades económicas han obligado al régimen de la señora Indira Gandhi a operar un viraje de 180 grados en cuanto a la estrategia de crecimiento a largo plazo. La India se ha dirigido al Asian Development Bank para obtener un préstamo muy elevado (se habla de 2.000 millones de dólares); obtendrá otros 1.000 millones del Banco Mundial. A la llamada política de "sustitución de las importaciones" le sucederá de nuevo un esfuerzo masivo por importar fábricas "llave en mano" de los países imperialistas.

En cuanto a la Africa Negra no exportadora de petróleo, la situación económica continúa evolucionando generalmente de forma desastrosa. Esto no sólo afecta a los países del Sahel, Zaire, Tanzania, Sambia, sino también a las antiguas colonias portuguesas (donde se ha acentuado la presencia de consejeros e inversores portugueses) y Ghana. La economía de este país está en ruinas. La producción de materias primas se desvía al mercado negro. El país no puede pagar ya sus importaciones vitales. La producción minera e industrial está parada, por falta de piezas de recambio. En el mercado negro, el cedi, la moneda nacional, ha disminuido hasta 80 por una libra esterlina, mientras que el cambio legal es de 5 cedis por libra esterlina... La incidencia de las economías post-capitalistas en la coyuntura capitalista internacional

En los estudios anteriores (3) habíamos examinado sobre todo la incidencia de la coyuntura económica internacional en la economía de los Estados obreros. Resulta interesante examinar ahora ante todo el problema inverso: la incidencia de la evolución económica en la URSS, en Europa oriental y en la República Popular China, en la economía capitalista internacional.

La recesión de 1980-1982 ha confirmado a grandes rasgos la diferencia estructural fundamental existente entre el sector capitalista y el sector post-capitalista de la economia mundial, así como las distintas dinámicas que comportan. Con excepción de Polonia, golpeada sin embargo por una crisis de subproducción y no de sobreproducción, todos los Estados obreros han seguido conociendo un crecimiento de su producción industrial, mientras que los países capitalistas industrializados y semiindustrializados han sufrido disminuciones de la producción. Al mismo tiempo, la tendencia a la desaceleración a largo plazo de la tasa de crecimiento ha afectado a la mayoría de Estados obreros, acompañada por una crisis agraria pronunciada y una crisis de abastecimientos de víveres para la población. Esta desaceleración se debe a intrínsecas de las economías estos países, es decir, al disfuncionamiento burocrática, reforzado aún por los efectos indirectos de la crisis capitalista (4).

En el transcurso de los años 70, el comercio Este-Oeste había desempeñado el papel de una válvula de escape suplementaria para la economía capitalista internacional, pues la expansión de las exportaciones hacia los Estados obreros atenuaban un poco la tendencia al estancamiento o retroceso de las exportaciones entre los países capitalistas. Al igual que la "ayuda al Tercer

, los créditos bancarios destinados a financiar el comercio Este-Oeste constituyen por tanto más bien una subvención a las industrias exportadoras de los países imperialistas, que no una ayuda económica a Moscú, a Pekín o a las "democracias popudada la interacción existente entre la crisis económica capitalista y la desaceleración del crecimiento, por razones específicas de los Estados Obreros, la expansión del comercio Este-Oeste ha chocado con un muro que cada vez resulta más difícil de franquear: el creciente endeudamiento de los países del Este, las graves servicio corriente de la deuda (pago de intereses y devoluciones), las amenazas de insolvencia que empiezan ya a conocer. Por esta razón, el ritmo del comercio Este-Oeste se verá frenado. Ni siquiera puede excluirse una inversión de la tendencia. Para el país de economía post-capitalista más "integrado" en el mercado mundial, Yugoslavia, esta inversión de la tendencia parece haberse iniciado ya. El comercio con el COMECON adquiere desde hace varios años y progresivamente una proporcion mayor en la economía de este país.

Sin embargo, por el momento, al comenzar la recesión actual, las salidas a los países del Este han desempeñado aún el papel de un "mercado de sustitución" para la economía de los países imperialistas, tal como se deriva del cuadro 4.

Las reacciones muy distintas de los diferentes países imperialistas al golpe de fuerza del general Jaruzelsky se interpretan admirablemente a la luz de estas cifras, sobre todo si se añade a ello la expansión de las exportaciones japonesas hacia la República Popular China, que alcanzarán los 10.000 millones de dólares en 1982 (5). Pero aumentan los riesgos de un endeudamiento incontrolable. Salvo la URSS, todos los países afectados se encuentran ya por encima del umbral de peligro en el que el servicio de la deuda absorve más del 20% de los ingresos normales de divisas. Y si continúa la tendencia actual, la deuda global neta de estos países, que ya aumentó de 7.000 millones de dólares en 1975 a 70.000 millones de dólares en 1980, pasaría a 123.000-143.000 millones de dólares en 1985, según Wharton Econometric Forecasting Associates (Neue Zürcher Zeitung, ( 10 de febrero de 1982). Por consiguiente, se reducirá la expansión de los intercambios Este-Oeste, pese acuerdo de explotación y suministro del gas de Siberia.

Cuadro 4

Exportaciones hacia la URSS en 1980 (en miles de millones de dólares)

En cifras % sobre absolutas 1979

EE.UU. 1,5 -58 RFA 4,4 + 20,8

Francia 2,5 +22,9

Gran Bretaña 1,1 + 19,2 Italia 1,3 +4,7

Países Bajos 0,51 +67,3

Bélgica 0,62 + 32,3

Fuente: Financial Times, 31.12. 1981

Es en el terreno de la agricultura donde la imbricación entre la economía internacional | con sus dos "subsceptores") y la economía de los países post-capitalistas es más clara, y donde tiene los efectos más complejos. En los países del Este, y ante todo en la URSS, se producen desastrosos fenómenos de subproducción. Mientras que la URSS había producido una media de 190 millones de toneladas de cereales en 1970-1974, este año la producción millones de toneladas menos de lo planificado. La cabaña (y por tanto la producción de carne) está estancada prácticamente desde 1977, en torno a los 155 millones de unidades, sobre todo por falta de forrajes.

En cambio, en los Estados Unidos hay una sobreproducción evidente, con un descenso de los precios y una amenaza de hundimiento de los mismos si las exportaciones hacia los países del Este se detienen, cosa que por consiguiente no ha sucedido. Pero incluso teniendo en cuenta estos suministros, la administración Reagan ha decidido reducir de forma draconiana la superficie sembrada, con el fin de "apoyar los precios". Al mismo tiempo vuelven ai perfilarse las amenazas de penuria en el horizonte, para los países más pobres del "Tercer Mundo", con la utilización simultánea del chantaje de detener la ayuda alimenticia a los gobiernos que no respeten

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los dictados de Washington. El "arma del trigo" se utiliza cínicamente (como la del oro) para hacer contrapeso al peso político de los países semicoloniales. La burocracia soviética, empantanada en su llamada política de "coexistencia pacífica"' dependiente a su vez de los suministros alimenticios capitalistas, se contenta con algunas protestas verbales, pero en lo fundamental le deja hacer. La inflación está lejos de ser vencida

La política deflacionista aplicada por casi. todos los gobiernos imperialistas desde antes de la recesión de 1980-82, y que sin haberla originado, la ha ampliado Sin ninguna duda, toma como excusa la prioridad acordada en la lucha contra la inflación. Esta opción: "antes el paro masivo que la inflación" es ya una opción social, pese a todas las promesas de los expertos según las cuales la inflación acentuada conduciría a largo plazo a un número aún mayor de parados que el que existe actualmente. Pero el resultado está ahí: la deflación ha agravado la recesión; pero no ha vencido a la inflación.

El fracaso de la política monetaria es particularmente flagrante en el caso de todos los gobiernos que se han esforzado por controlar la famosa "masa monetaria" (término cada vez más difícil de definir, o que incluso se ha vuelto inabarcable). Por mucho que sus acólitos fanáticos proclamen que hay que intercalar los intérvalos inevitables, nada se arregla con ello. A pesar de la recesión, a pesar del crecimiento menor de la cantidad de moneda, el alza de los precios prosigue. Y si los fenómenos de sobreproducción acentuada provocan sin duda una desaceleración de la inflación, esta sigue situándose en un nivel superior al de la recesión de 1974-75 (cuadro 5).

La tendencia general es clara: salvo en lo que se refiere a Japón, en el segundo semestre de 1981 (tres semestres de recesión) la inflación se sitúa en un nivel superior al del segundo semestre de 1975.

Existe por lo demás un riesgo muy claro de que vuelva a acelerarse la inflación a partir del segundo semestre de 1982. Esta aceleración vendrá alimentada por un lado por la política de relanzamiento moderado a la que se han resignado el gabinete Schmidt en la República Federal Alemana y el régimen Mitterrand en Francia, y a la que el gobierno Thatcher, o incluso la administración Reagan, podrían apuntarse muy pronto por razones electoralistas. Se verá alimentada también por el enorme déficit presupuestario en los Estados Unidos.

No es sorpredente que en estas condiciones, tanto expertos como politicos, en búsqueda de un nuevo remedio milagroso para la recesión, planteen la hipótesis de una vuelta al patrón oro: qué felicidad la de encontrar un "mecanismo automático" que asegure la estabilidad monetaria, contra viento y marea. Pero ¿cual sería el precio, en materia de desorganización del comercio internacional, o degravación de la tendencia depresiva de la economía? Nadie se atreve a emprender realmente el camino en esta dirección, a pesar de la constitución de una comisión de estudio en el seno de la administración norteamericana y el discreto asentimiento que el propio Reagan parece haber dado a este proyecto, apoyado por los partidarios de la "economía de la oferta"', señores Laffer y Cía (6). Los peligros de que se hunda el sistema crediticio

A pesar de la política deflacionista aplicada por prácticamente todos los gobiernos de los países imperialistas, con excepción del de Francia, el carrusel de la deuda creciente continúa girando a un ritmo cada vez más enloquecido. Como ya hemos subrayado a menudo, esta avalancha de deudas tiene su origen en el endeudamiento de las empresas y los hogares, más que en la deuda pública, como se deduce claramente del cuadro 6, reproducido de la revista norteamericana Monthly Review, dirigida por Paul Sweezy (número de diciembre de 1981).

Estas cifras muestran un movimiento de aceleración terrible para el futuro de la economía capitalista. Mientras que entre 1960 y 1970 la deuda privada se duplicó para permitir un crecimiento del Producto Nacional Bruto del 90% entre 1970 y 1980 la deuda privada se ha triplicado para permitir un crecimiento del Producto Nacional Bruto ligeramente menor.

Hay que comprender que esta avalancha de deudas no se refiere únicamente a las pequeñas y medianas empresas y a los hogares. Afecta a gran cantidad de grandes empresas, incluídas algunas de las "multinacionales" más impresionantes. Todo el mundo conoce el caso de Chrysler, de International Harvester, de MasseyFerguson, que sólo sobreviven gracias a los créditos bancarios cada vez más desmesurados con respecto a los haberes de estos grupos que se encuentran en virtual bancarrota: 2.200 millones de pérdidas en Chrysler, tan sólo en los años 1980-1981. El día del hundimiento de Freddie Laker, que no era más que un "pequeño" del tráfico aéreo, se informó que sus deudas ascendían a más de 500 millones de dólares.

Aún hay otro caso que es pasto de la actualidad. Es el caso de Ludwig, considerado como uno de los cinco hombres más ricos del mundo, que había lanzado una gigantesca empresa para roturar la Amazonia en Brasil. Ha tirado la toalla, dejando un clavo de 200 millones de dólares. Pero existe toda una serie de otras empresas gi-

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(porcentaje en relación al mismo semestre del año anterior, corregidas las variaciones estacionales)

Fuente: Perspectives économiques de /'OCDE, n° 30, diciembre 1981; las cifras del 2º semestre de 1981 están tomadas de Economie Européenne, n° 2, febrero 1982, y The Economist, 27.2.1982.

Coyuntura

Aumento de los precios al consumo

1970

EE.UU. 6,1

Japón 9,3

RFA 5,4

Gran Bretaña 7,7

Italia 5,5

Canadá 3.4

Países Bajos 3.8

Bélgica 4,5

Suecia 9,2

Australia 4,2

OCDE (media) 6,2 gantescas que se encuentran al borde de la quiebra, y que han acumulado unas deudas enormes (7).

Cuando se habla de los riesgos de un crac bancario que puede desencadenar, mediante reacciones en cadena, un hundimiento del sistema crediticio internacional, generalmente se piensa en la insolvencia de un gran prestatario del "Tercer Mundo" o de los llamados países "socialistas". De hecho, Zaire esta actualmente suspensión de pagos. Si Polonia no se encuentra formalmente en la misma situación, esto no sólo se debe a los adelantos pagados por el COMECON, sino también y sobre todo a una intervención del Tesoro de los... Estados Unidos, que ha pagado, en su lugar, los intereses vencidos para una serie de créditos bancarios que la burocracia no había liquidado. Se trataba de evitar una declaración de bancarrota que habría obligado a los bancos; sobre todo los de Alemania occidental y Austria, a registrar enormes pérdidas en sus balances, con consecuencias imprevisibles.

Pero hay que rendirse ante la evidencia: los peligros de un crac bancario proceden únicamente de estas fuentes. Los "malos deudores" potenciales se encuentran también en los países occidentales. En esta categoría hay que incluir todas las grandes empresas que se han endeudado imprudentemente, y que actualmente se ven fuertemente golpeadas por el aumento de los tipos de interés.

De hecho, en el conjunto de las grandes empresas de los Estados Unidos, Business Week ha calculado que la relación entre las

1975

1974

8,3

11,5

7,2

28,7

16,8

9,6

10,7

12,1

11,1

15,2

13,7

14,8

11,4 impuestos ha disminuido norteamericanas han en cuentran en descenso pronunciado.

(en miles de millones de dólares)

no

Poderes públicos

Sector privado

Total

Reserve Board.

Cuadro 5 1980 9,1 14,3 10,6 cargas de la deuda y los beneficios antes de peligrosamente de 5,5 en 1979 a 4,2 en 1981. Actualmente, esta proporción es negativa en la industria automovilistica y en las líneas aéreas. Sólo alcanza la cifra de 2 en las sociedades inmobiliarias y las empresas de materiales para la construcción (Business Week, 1º de marzo de 1982). En total, las grandes compañías incrementado deudas en 73.000 millones en el transcurso de los últimos 18 meses; esta deuda alcanza los 540.000 millones de dólares. Las cargas derivadas de ello serán particularmente graves en 1982. Deberán liquidarse con unos beneficios que se en-

El caso de las Cajas de Ahorro especializadas en el crédito hipotecario es conocido. En los Estados Unidos estaban al borde de

Cuadro 6 Deuda acumulada del sector no financiero de los Estados Unidos 1950 1960 1970 241,4 308,3 450,0 164,8 416,1 975,3 406,2 724,4 1425,3 Fuente: Diversos boletines Flow of Funds Accounts, publicados por e/ Federal

1981

1981 todo el año

10,3

4,9

5,9

12,0

19,6

11,5

6,9

7,6

9,0

11,5

11,0

10,6 la quiebra, encontrándose entre la espada del descenso de la actividad en la construcción y la pared del alza de los tipos de interés. Menos conocido es el hundimiento

"salvajes" en real de los bancos privados

Turquía, que han significado la pérdida de

100 millones de dólares para los pequeños ahorradores privados (8).

Lo paradójico es que en un período de crisis, la fuerza del capital financiero, ejera menudo directamente por bancos, aumente desmesuradamente, pues numerosas empresas, que trabajan con pérdidas, sólo pueden sobrevivir si los bancos les conceden créditos. Pero lo que toman estas decisiones, a menudo con criterios sumarios o arbitrarios, no han brillado por un gran discernimiento en el transcurso de los últimos años, esto es lo menos que cabe decir. La facilidad con la que los grandes

1980

% aumento

1950-1980

1063,3

+ 340%

2841,9

+. 1624%

3905,2

+ 861%

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bancos han concedido préstamos deudores dudosos se debe exclusivamente a la codicia, es decir, a la voluntad de colocar a cambio de intereses elevados, los abundantes capitales que le suministraban los países de la OPEP, los bancos centrales, las cajas de pensiones y otros inversores institucionales, mientras que la desaceleración de las inversiones productivas no creaba una demanda de capitales - dinero suficiente por parte de los deudores sol-

Por consiguiente, es la combinación de la empresas imperialistas y de los sectores más débiles del propio sistema bancario la que hace pender sobre la economía capitalista internacional la espada de Damocles de un crac bancario de envergadura:

'Las agencias de crédito a la exportación en el mundo están próximas al punto de ruptura. Un reguero de exigencias procedentes de exportadores a los que no se ha pagado, y de bancos privados, empieza a rebasar rápidamente sus reservas líquidas.

Hasta ahora, en 1982, estas exigencias sobrepasan en un 20% las del año fiscal de

El hundimiento de Laker Airways, semana pasada en Gran Bretaña obligará al Export-Import Bank de los Estados Unidos a desembolsar más de 150 millones de

Los pequeños exigencias en torno a Polonia, el año pasado, podrían transformarse mente en una marea. Desde el mes de enero, las agencias (de crédito oficial a la exportación/ HERMES en la COFACE en Francia y OKB en Austria, han pagado cada una de ellas, más de millones de dólares por las exigencias en torno a Polonia...

El hundimiento de Laker, la posibilidad del rechazo de pago procedente de Polonia y entre las líneas aéreas, las compañías forestales, los constructores de maquinaria agrícola y otros en los Estados Unidos, han incitado a los gobiernos occidentales enfermas de sus bancos de exportación" (The Economist, 13 de febrero de 1982). La agravación del paro estructural y sus consecuencias

La segunda recesión económica generalizada de la economía capitalista internacionai ha agravado sensiblemente la amplitud del paro y de sus consecuencias sociales. Para dar una idea de su envergadura, podemos afirmar a grandes rasgos que la masa de parados en los países imperialistas pasó de los 10 millones durante la recesión de 1970, a los 20 millones en la recesión de 1974-1975, y a los 30 millones actualmente. Las cifras oficiales del paro en el mes de febrero de 1982 se reproducen en el cuadro 7.

Se conjugan varios factores para explicar este aumento constante del paro. primero, y el más grave, es la desaceleración general y a largo plazo del crecimiento económico. Y esta desaceleración coincide con un avance tecnológico pronunciado, es decir, con un aumento importante de la necesitan cada vez menos horas de trabajo para producir una masa de mercancías y servicios que no aumenta, que incluso disminuye o en todo caso avanza muy lentamente. De ahí el hecho de que si el número de parados aumenta fuertemente en una fase de recesión, no disninuye de nuevo en el período de recuperación, mientras esta sea moderada. De ahí también este otro fenómeno, a saber, que la correlación entre las inversiones productivas y la creación de puestos de trabajo se ha roto, pues muchas estas inversiones son inversiones de racionalización que suprimen más puestos de trabajo que los que crean.

Por consiguiente, el resultado es claro: hay un poso de parados permanentes que se amplía de recesión en recesión. Esta tendencia está lejos de invertirse.

A ello hay que añadir otro fenómeno que hace que las perspectivas del empleo sean particularmente sombrías durante el resto de los años 80. En los decenios pasados, marcados por la tendencia a la semiautomatización en la industria y a la industrialización en la agricultura, el sector llamado "terciario" o "de servicios" —con toda la ambiguedad que encierra este términoconoció una auténtica explosión de nuevos puestos de trabajo remunerados normalmente, por lo menos en los países imperialistas (en los países semicoloniales, explosión de los "puestos de trabajo terciarios" era más bien un paro camuflado).

Sin embargo, el paso de la electrónica a la etapa de los microprocesadores provocará importantes reducciones de puestos de trabajo en el sector "'terciario". No se trata

El paro en los principales países imperialistas (febrero 1982, según cifras oficiales) Número de parados Estados Unidos 10 RFA Italia Gran Bretaña Japón Francia Canadá Resto OCDE

Coyuntura únicamente de los bancos, las compañía de seguros, los servicios de contabilidad comerciales de las grandes empresas. S trata también de las administracione públicas, incluso de la enseñanza y d algunos sectores de los servicios sanidad. Por esta razón, el desarrollo de sector "terciario" ', lejos de compensar la pérdidas de puestos de trabajo en el terren de la producción material, se convertirá SU vez en una fuente de paro. movimiento parece haberse iniciado ya. Finalmente, hay que señalar fenómeno demográfico. Los efectos de boom de la natalidad en la post-guerra ha llegado ahora más allá de la etapa de li enseñanza, incluída la Universidad, y si hacen sentir a fondo en el "mercado di trabajo". El número empleo por parte de los jóvenes crece fuer temente, y en numerosos países supera e de los jubilados anuales. Por tanto, hay que crear puestos de trabajo suplementario: para mantener tan sólo una tasa determina da de actividad (de ocupación) de la pobla ción. En un período de depresión econó mica, esto sólo puede reforzar la amplituc del paro. La reaparición del paro estructura durante un largo período - en realidad, e partir de 1970 en los países imperialistas ha terminado por mermar el famoso "filete de seguridad" , que según los economistas neo-keynesianos y los políticos, así coma los sindicalistas reformistas, debía garantizar el "bienestar" para siempre

Occidente. Durante la recesión de 1974

1975, y en los años consecutivos de recupe ración económica, los "grandes batallones" de la clase obrera de los países imperialistas quedaron bien protegidos, tanto en lo que se refiere al puesto de trabajo como al poder adquisitivo y a la seguridad social. La crisis sólo había golpeado de lleno a las capas más débiles de la clase obrera, por lo demás poco defendidas por Cuadro 7

Tasa de desempleo 1981 % 1982 millones 7,5 9,0 2 Millones 5,0 6,0 2,2 millones 8,3 9,0 3,1 millones 10,5 12,0 1,3 millones 2,3 2,3 2,1 millones 7,5 8,5 1 millones 7,5 8,3 4,5 millones 9,8 10,5

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Coyuntura l conjunto del movimiento obrero: los rabajadores inmigrantes, las mujeres, los Svenes, las trabajadoras y los trabajadores le las pequeñas empresas y de los sectores ¡ue se encuentran en un claro declive structural.

Pero a medida que se prolonga la depreión y se agrava el paro estructural, los fectos de la crisis terminan por alcanzar el orazón mismo de la clase obrera: obreros dultos, casados, con niños, de calificación nedia y por encima de la media, que rabajan en las grandes empresas. En el ranscurso de los dos últimos años, la paronal y el Estado burgues han provocado leliberadamente las pruebas de fuerza en as principales fortalezas obreras: la Fiat en 'urin, la Chrysler y General Motors en los :stados Unidos, la British Leyland en Gran Bretaña, la siderurgia walona (Bélgica) y la del Ruhr (R.F.A.), la siderurgia lorena en Francia, etc.

Los capitalistas cuentan con los efectos a argo plazo del paro, con el miedo que proluce el paro, con el desconcierto de los trabajadores ante la falta de perspectivas y las :apitulaciones sucesivas de las direcciones le las centrales sindicales empantanadas en la colaboración de clases, para asestar in fuerte golpe y debilitar estructuralmente al movimiento obrero, es decir, quitarle por o menos la fuerza suplementaria que le habían aportado veinte años de expansión y bleno empleo

Los objetivos de esta ofensiva de austeidad son ante todo: el mantenimiento de un alto nivel de paro para incitar a los trabaadores a observar una mayor disciplina y obligarlos a aceptar una explotación suplenentaria (una mayor intensidad del trabajo, itmos más rápidos, múltiples "racionalizaciones" etc.); ataques directos contra los salarios reales (convenios salariales que impliquen reducciones de los salarios; supresión o "suavización" de los mecanismos de escala móvil), disminución de las ayudas sociales, incluído el subsidio de desempleo, 'transferencias" masivas de los gastos sociales a los gastos militares o a los subsidios a la patronal, en el presupuesto del Estado. En este sentido, el presupuesto de Reagan es todo un símbolo. Pero en casi todos los países imperialistas se ponen de manifiesto tendencias análogas, aunque sean más moderadas.

La clase obrera resiste y se defiende, pero indudablemente ha sufrido algunas derrotas, sobre todo en los Estados Unidos, Japon, Gran Bretaña y España. El efecto de paro, combinado con la ausencia de una estrategia global de respuesta obrera, anticapitalista, a la crisis, por parte de las direcciones sindicales, dificulta una respuesta generalizada. Sin embargo, esta es indispensable si los trabajadores quieren evitar que se inicie la fase final de la ofensiva patronal: el intento capitalista de "quebrar" los sindicatos (véase el caso PATCO en los Estados Unidos), de restringir severamente las libertades sindicales, e incluso las libertades democráticas en su conjunto.

Porque la crisis es grave y larga. El aumento de la tasa de explotación necesario para salir de ella, desde el punto de vista capitalista, es considerable. Una clase obrera que conserva lo fundamental de su fuerza organizativa y de las libertades democráticas, no se dejará imponer tal sobreexplotación. Por consiguiente, habrá duras batallas de clase, durante mucho tiempo, antes de que el capital o el trabajo puedan modificar la relación de fuerzas actual de forma decisiva: el capital, sí consigue quebrar la fuerza organizada de la clase obrera; el trabajo, si logra resolver la crisis de su dirección de clase. Estamos muy lejos de una reestructuración internacional del capital

La depresión económica a largo plazo en que está sumida la economía capitalista internacional desde los años 1967-68 expresa ante todo un declive duradero de la tasa media de beneficio. Se trata evidentemente de un declive irregular y no lineal. El ciclo industrial continúa manifestándose en el transcurso de la larga onda depresiva, del mismo modo que se manifestó en el transcurso de la onda larga expansiva. Hemos conocido fases de recuperación económica (1971-72, 1976-78), después de las fases de recesión (1970) o de recesión generalizada (1974-75, 1980-82). A partir de 1983 es probable que se produzca una nueva fase de recuperación, aunque sea moderada

Pero a través de estos altibajos, la tasa de crecimiento permanece sensiblemente inferior a la del período 1948-68, en Europa occidental y Japón, y a la del período 194068 en los Estados Unidos. La causa fundamental de este declive reside en el nivel demasiado bajo de la tasa media de beneficio, combinada con el estancamiento relativo del mercado (expansión más lenta del comercio mundial, estancamiento de las ventas a los "últimos consumidores").

Para salir duraderamente — es decir, para un período mucho más largo que una recuperación económica de corta duración, y además vacilante y muy moderada - de la mala situación en que se encuentra el capitalismo internacional desde hace más de diez años, es necesaria una reestructuración fundamental. Esta debería modificar sensiblemente lo que algunos han llamado "las condiciones de acumulación", , y otros "las modalidades (o los modelos) de regula-

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SEpTURIBUS THUN KEN

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ción", y que nosotros denominamos más generalmente el marco social en el que se mueve el modo de producción capitalista (9). Esta noción engloba tanto los factores exógenos (medio geográfico, área de operación del capitalismo, es decir, hoy en día fundamentalmente las relaciones con los sectores no capitalistas de la economía mundial) como los factores endógenos, parcialmente autónomos de la situación corriente, pues son resultados relativamente rígidos del desarrollo anterior del sistema. La relación de fuerzas económicas y sociopolíticas entre el capital y el trabajo en las metrópolis imperialistas son los factores endógenos más importantes del medio ambiente capitalista.

Los esfuerzos de reestructuración del capital para salir de la larga depresión han sido clasificados hasta ahora, por diversos analistas, en las siguientes tres categorías:

1) La nueva división internacional del trabajo con el traslado de los lugares de producción de las industrias que utilizan relativamente mucha mano de obra hacia los países semicoloniales y semiindustrializados dependientes (10). La creación de "zonas francas de exportación" forma parte de este intento de reestructuración. La más importante de estas "zonas francas" es sin duda la de México, al borde de la frontera con los Estados Unidos, hacia la que los grandes grupos automovilísticos norteamericanos sueñan con trasladar una parte importante de su producción. Pero existen otras, sobre todo en Asia, y las de la República Popular China, donde se establecen empresas comunes con el capital extranjero.

Ya hemos señalado los obstáculos con los que choca la continuación de este traslado, particularmente en América Latina y en Asia oriental, debido al propio estancamiento del mercado mundial. La grave crisis que afecta a la industria del automóvil en Brasil y Argentina, con un descenso importante de la producción, y el difícil arranque de la industria automovilística en Corea del Sur (la producción actual es muy inferior a la capacidad de producción existente en 1981) simbolizan estos obstáculos. Por lo tanto, apenas se puede hablar de una auténtica reestructuración a este rspecto.

2) La aparición de un sector de "trabajo negro" y "economía paralela", así como una ampliación del "trabajo precario" (trabajo temporal) en los principales países imperialistas. En los países semicoloniales, se trata evidentemente de un fenómeno ya conocido y estudiado desde hace tiempo.

Unos subrayan sobre todo el alcance sociopolítico del fenómeno, el esfuerzo (consciente) del capital de realizar paralelamente a su propia concentración una desconcentración del trabajo. Otros, en cambio, subrayan, a nuestro entender con mayor razón, la reacción espontánea de los parados contra la prolongación del paro, así como la de los pequeños capitalistas para evitar la

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ruina en un periodo de crisis. Independientemente del aspecto analítico que se privilegie, estamos ante la manifestación particular de un fenómeno más general: el intento del capital de reducir los "costes del trabajo", presionando a la baja los salarios directos e indirectos, intento característico en toda fase de crisis o recesión. En nueve de cada diez casos, el "trabajo negro" supone la supresión total de los pagos a la seguridad social, y una reducción sensible del salario nominal directo.

En suma, se trata de la sobreexplotación del trabajo, reintroducida en los países imperialistas, donde había tendido a

BANK

999

desaparecer en el transcur post-guerra". En algunos res, como el de la industri tido, que explota las con de los trabajadores inmig de residencia, la compe lleva a la metrópolis las c bajo y salariales de los paí y semiindustrializados. U logo se produce en algur.

Sur de los Estados Unidos México y Puerto Rico.

Pero nuevamente se trat no que es marginal para la países imperialistas y parc

Página 14

Coyuntura apitalista internacional en su conjunto, que sin duda no afecta a más del 5% de la producción en las metrópolis imperialista. Por consiguiente, también es imposible hablar a este respecto de una "reestructuación del capital'' en el sentido real del érmino.

3) Una devaluación masiva del capital, broducida por la restricción del crédito y la rugulación de la inflación: El hecho de que lespués de muchos años con un "tipo de interés real negativo" (es decir, un tipo de nterés inferior a la tasa de inflación) se haya llegado en todas partes a un "tipo de nterés real positivo" que fluctúa en torno al 1% (lo que explica que los tipos de interés sigan elevados en los estados Unidos, pues en este país la tasa de inflación permanece por encima del 10%, sería la expresión obetiva de esta devaluación masiva y de la penuria de capitales que terminaría provocan-

La demostración es poco convincente, al nenos hasta ahora. A pesar de todas las intenciones proclamadas de los monetaristas, y todos los esfuerzos de Margaret Thatcher y de Ronald Reagan, estos objetivos están nuy lejos de ser alcanzados. No se ha producido ningún descenso masivo de los precios de las mercancías (productos acabados) y la disminución de los de las materias primas sigue siendo modesta. Los de los "valores refugio" (oro, diamantes, objetos de arte, etc.) son un poco más importantes, pero aún siendo así siguen vinculadas a las fluctuaciones de la tasa de inflación en los Estados Unidos. Las quiebras afectan sobre todo a las pequeñas y medianas empresas.

, es decir, los grandes grupos que siguen contando con subsidios masivos por parte del sistema bancario y los poderes públicos. Tampoco desde este lado se perfila ninguna verdadera "reestructuración"

más importante que a largo plazo puede ser decisiva: una nueva revolución tecnológica centrada en los microprocesadores, los robots industriales y domésticos, el coche eléctrico y la energía solar. Sería en suma el paso de la semiautomatización a una automatización más completa.

Desde el punto de vista técnico, estos ¡productos se encuentran en un punto en que podrían empezar a producirse a gran ¡escala (11). Pero la cuestión decisiva, desde ¡el punto de vista de la lógica del capitalismo, es la de producir con un beneficio suficiente para un mercado suficientemente grande. Allí es donde duele. Los obstáculos ique constituyen hoy el nivel demasiado bajo de la tasa media de beneficio, la existencia de una capacidad de producción excedentaria, el estancamiento del mercado, parecen retrasar aún más esta revolución tecnológica, es decir, la aplicación masiva de esas innovaciones. La mayoría de comentaristas serios mencionan a este respecto el final del siglo XX, ó incluso el comienzo del siglo XXI.

Pero mientras tanto, la' prolongación de la depresión y del paro, la acentuación del curso de la burguesía hacia la austeridad y la remilitarización, subrayan más que nunca la importancia de los grandes combates sociales -los combates entre la clase obrera y la burguesía, los combates entre las fuerzas antiimperialistas y el imperialismo- que acompañan a la larga depresión económica. Del resultado de estos combates no sólo depende la "solución" (capitalista o socialista) de la CrISIS También depende el destino de la humanidad, en la medida en que la "solución" capitalista implica el peligro de la guerra nuclear mundial.O NOTAS (1) Attali Jacques, Les trois mondes, Paris, Fayard 1981. (2) Véanse los estudios de Tissier Patrick, publicados en Critique que l'économie politique (nueva serie, número 14, enero-marzo 1981). (3) Véanse los números especiales de INPRECOR consagrados a la situación econó(4) Véanse nuestros artículos sobre la situación en Rumania, publicados en INPRE(5) La prensa ha señalado la venta, por hombres de negocios norteamericanos, de microordenadores para aviones de combate a la URSS, así como la fabricación en la URSS de rodamientos de bolas miniaturizados, indispensables para poner a punto el

A0.230.505 BANCO DE 2

A0.259.505 sistema de guía que equipa los misiles balísticos MIRV en los Estados Unidos. Ejemplo de cómo los intereses privados sectoriales pueden imponerse por encima de los intereses de la clase como tal en el seno de la burguesía norteamericana. (6) Sobre las discusiones relativas a un retorno al patrón oro, véase Business Week del 7 de diciembre de 1981 y del 8 de febrero de 1982, y Neue Zürcher Zeitung del 30-31 de enero de 1982. (7) El grupo Thyssen en Alemania declara una pérdida de 150 millones de dólares. El grupo japonés Mitsui ha visto cómo disminuyen sus beneficios, pasando de 15.000 millones de yen en 1980 a 1.500 millones en 1981. (8) Le Monde, 13 de enero de 1982. (9) Véase a este respecto: David Gordon, Stages of Accumulation and Long Economy Cycles in The Political Economy of the World System, Beverly Hills, 1980. Miguel Aglietta, Régulation et crises du Capitalisme, París, 1976. Ernest Mandel, Long Waves of Capitalist Development, Cambridge, 1980 (10) Fröbel, Heinrichs, Kreye, Die neue internationale Arbeitsteilung, Rowohlt 1977. Podemos citar también el ejemplo de las fibras sintéticas. La cuota de Europa occidental en la producción mundial ha descendido, entre 1973 y 1981, del 29,5 al 20,7%, la de los Estados Unidos del 29,7% al 26%, la de Japón del 15,7% al 12,0%, mientras que la del "resto del mundo" ha pasado del 25% al 40,6%. (11) Sobre las nuevas tecnologías y su difusión, ver: Wolf y P. Bertelsheimer, en Internationale (Frankfurt), marzo de 1979. ESPANA A0.259.505 CIEN PESETAS

A 0.259,505