La nueva
recesión
internacional
Winfried Wolf A conclusión del análisis de coyuntura que formulábamos en mayo de 1979 se ha confirmado. En aquel entonces decíamos: "Existen importantes razones para creer que se perfila una nueva recesión internacional en el horizonte. Puede surgir a partir de finales de 1979, en ciertos países, y en 1980 en otros. Mientras tanto, la política de los diferentes países imperialistas, y ante todo de los EE.UU., podría ser decisiva en el momento en que se encuentran de nuevo ante la elección bien conocida entre la peste y la cólera: si quieren detener la inflación (...), entonces nos precipitamos en línea recta hacia la recesión; si se deja que el carro se embale o que aumente su velocidad, (...), la inflación será aún más fuerte las maniobras de freno aún más arriesgadas... (INPRECOR n° 7, Junio de 1979).
De hecho, la recesión económica comenzó en los EE.UU. a mediados de 1979; en Gran Bretaña y en Italia, este comienzo se dió a mediados y finales del segundo semestre de 1980; en Francia se espera para antes del final del primer semestre de 1980, del mismo modo que en la República Federal Alemana. Por tanto, ya sólo queda una incógnita en lo que se refiere a los grandes países imperialistas: las perspectivas de la economía japonesa. A propósito de ésta se registra o predice un descenso de la tasa de crecimiento (en el 2° semestre de 1979 y para el 1er semestre de 1980). Pero todavía no hay unanimidad en torno a la cuestión de saber si este país se verá arrastrado ya en 1980 al torbellino de la recesión internacional.
Así, el cuadro previsto a finales de 1979 y comienzos de 1980 se parece de manera asombrosa al del primer semestre de 1974, es decir, al comienzo de la crisis económica más grave del fechas, todos los países imperialistas importantes, salvo Francia e Italia, estaban abocados a una recesión simultánea. En el transcurso del 2° semestre de 1974 estalló la crisis internacional, comportando una disminución de la producción en todos los países imperialistas, incluso en Francia y en Italia. Por lo tanto, las tendencias a la crisis se habían generalizado y se reforzaban
El cuadro de 1979-80 se parece al de comienzos de 1974 en otro aspecto particular: el aumento del precio del petróleo (y el incremento general de los precios de las materias primas), que sin duda tuvo cierto efecto negativo en la economía de los países imperialistas, tanto como en 1979-80, y que los medios de difusion masiva al servicio de la burguesía presentan como "el factor número uno de la crisis", que viene a ser la "crisis del petróleo" e incluso la "crisis de la energía", demagogia clásica destinada a desviar la atención de las tendencias inherentes a la crisis y de las contradicciones internas del modo de producción capitalista. De este modo, la clase dominante trata de reorientar la conciencia crítica de las masas, despertada por la crisis capitalista, contra un "enemigo extranje-
Esta manera demagógica de desorientar a las masas alcanza su punto máximo en los EE.UU., donde se ve reforzada por la ocupación y la detención de rehenes en la embajada norteamericana en Teherán. La nación norteamericana, diviguerra de Vietnam, el escándalo Watergate y la crisis de 1974-75, parece unificarse de nuevo bajo una ola nacionalista —al menos eso es lo que parece a primera vista. En lugar de una discusión sobre el comienzo de la nueva crisis económica y sus repercusiones sociales, atención de la nación se ha visto cristalizada por la conflagración en Irán (...). El presidente Carter (...), capitán de bomberos de la nación, es la persona en torno a quien deben unirse todos los
La presidencia, que había tenido que hacer frente a auténticas tempestades, vuelve a ser un asunto rentable, y con ella el presidente, tan atacado e injuriado" (The Economist, 22-9-
Independientemente de la importancia de este análisis, y de los diversos aspectos de la situación económica mundial, descritos en este número de INPRECOR, hay que situarlos en primer lugar en un contexto más amplio y más decisivo, que constituye el marco de todos los análisis que aparecen en nuestra publicación desde 1974. Desde finales de los años 60, el sistema capitalista internacional ha entrado en una nueva crisis social global. La base de esta crisis son las crisis industriales cíclicas, que tienden a reforzarse, y cuyas consecuencias determinan toda la vida social. Y las crisis económicas tienden a transformarse en crisis políticas o a alcanzar su punto culminante en éstas.
Para la clase de los asalariados y las masas de los países coloniales y semicoloniales, implica ante todo un ataque masivo al nivel de vida alcanzado, y contra las ventajas de la seguridad social, así como la formación de un creciente ejército de parados. Esto ya es un hecho incluso al final de la fase de recuperaciónde 1976-78 (79), antes siquiera de que estalle la recesión de 1980. En casi todos los países imperialistas y semicoloniales, la recuperación económica mente a lo que había precedido a la crisis de 1974-75) no comportó ningún aumento significa-
Economía tivo de los salarios reales; a menudo se produjeron incluso disminuciones de los salarios reales en el transcurso de la fase de recuperación. En lo que se refiere al número de parados, se encuentra ya al nivel más elevado de la última crisis económica, y esto antes incluso de que hubiera estallado la nueva crisis. Los pronósticos...
En este periodo en que se refuerza las tendencias a nuevas crisis cíclicas, la importancia del análisis económico aumenta tanto como la de los pronósticos sobre la evolución económica a corto plazo. Las instituciones burguesas de los distinsupranacionales de Estados, como la Comunidad Económica Europea (CEE) o la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE, que reúne al conjunto de los países imperialistas del mundo), disponen a este respecto de los instrumentos de previsión más sofisticados desde el punto de vista estadístico y técnico. Sin embargo —estas instituciones -a diferencia de los análisis marxistas (1)— fueron incapaces de prever la recesión de 1974-75, de elaborar un balance global y de concluir, sobre la base de dicho balance, que era probable que se produjera una nueva recesión internacional.
En vísperas de la recesión que acaba de comenzar, la OCDE se vio obligada a someter sus análisis y pronósticos, que en algunos casos databan de pocas semanas atrás, a correcciones y rectificaciones draconianas a la baja —tomando evidentemente como excusa la nueva "crisis del petróleo": "La Organización (OCDE) se ha visto obligada a revisar sus predicciones, ya bastante sombrías, para 1980, contenidas en sus 'Perspectivas Económicas' semestrales, el mismo día en que fue publicado el informe... Como consecuencia del aumento de los precios del petróleo, prácticamente ya no cabe esperar ningún crecimiento económico para el año que viene, en el área geográfica de la OCDE en su conjunto" (Financial Times, 20.9.79).
La relación entre los pronósticos y la realidad, es decir, las perspectivas revisadas en cuanto al crecimiento económico efectivo, se resume en el
En su análisis de mayo de 1979, la OCDE había predicho aún un crecimiento del 2% para el conjunto de los países de la OCDE. En su informe de diciembre de 1979, ya redujo esta cifra al 1%. Una nueva revisión a la baja reduce ahora este pronóstico a un 0,3%, a mediados de diciembre. Pero estas previsiones deberán ser
Así, el informe de diciembre de 1979 prevé un descenso del Producto Nacional Bruto (PNB) norteamericano en un 3% para el primer semestre de 1980, pero sitúa la superación de la recesión ya en el segundo semestre (crecimiento del 0,25%). Asimismo, en lo que respecta a Gran Bretaña, el informe prevé un descenso del 2,8% en el primer semestre y una desaceleración de la (-0,5%). En cuanto a la RFA, el informe de diciembre de 1979 prevé un crecimiento del 1,5% para ambos semestres de 1980. Todas estas previsiones parecen situarse por encima de lo que va a producirse probablemente.
Variaciones con respecto al año anterior (en %)
1978 real
EE.UU. 4,0 %
5,6 % 3,4 %
Francia 3,0 %
2,0 %
Gran Bretaña 3,0 %
Conjunto OCDE 3,9 %
Fuente: OCDE La diferencia entre esta apreciación de la OCDE y las correcciones más pesimistas —y más desde entonces, afectan a la cuestión de saber si habrá o no una pronóstico más optimista de la OCDE predice un descenso de la tasa de crecimiento del PNB en el conjunto de los países imperialistas, del 3,9% en 1978 a un 3,2% en 1979 y un 0,3% en 1980, es
Pero si tomamos la producción industrial de los países de la OCDE, que expresa la tendencia coyuntural más claramente que el PNB, esto implicaría ya un retroceso absoluto del volumen de la producción material. Si se verifican las correcciones más "pesimistas" de las cifras de la OCDE, la recesión internacional de 1980 adoptará la forma de una crisis económica grave. Desde
"puramente económico", semejante crisis económica sería comparable a la de 1974-75. En el terreno social, la crisis será bastante más grave que la de 1974-75. El ejército de reserva industrial crece antes de la recesión...
Esto se desprende ante todo de las estadisticas sobre el empleo. Las tasas de desempleo han aumentado en casi todos los países imperialistas, a finales de 1979, es decir, cuando apenas ha comenzado la nueva recesión, por encima de las de 1975, cuando la crisis anterior había alcanzado su punto culminante (ver Cuadro n° 2) (2).
Si a finales de 1979 el número total de parados y paradas en el conjunto de los países imperialistas es aún inferior a 17,5 millones más alto alcanzado durante la crisis de 1974-75— es gracias a que los EE.UU. cuentan aún con 2,5 millones de parados menos que momento. En cuanto a los países de la CEE, el número de parados sobrepasa ampliamente, con sus 6,1 millones, el de 1975 (4,5 millones) (Blick durch die Wirtschaft, 15.9.1979; Hannoversche
Allgemeine Zeitung, 20.12.1979).
Esto significa que la crisis de 1974-75 ha reconstituido un ejército de reserva industrial, que se ha mantenido grosso modo durante toda la fase de recuperación de 1976-78/79, es decir, que ha podido ejercer su función "clásica": "El ejército de reserva industrial ejerce su peso, durante
EL PRODUCTO NACIONAL BRUTO EN TERMINOS REALES
1979
1979 real previsión
OCDE mayo
2,0 %
2,5 %
5,5 %
6,0 %
4,5
%
4,0%
3,0 %
3,5 %
4,5 %
4,0 %
0,5 %
2,5%
3,0 %
3,5 % el periodo de estancamiento y de prosperidad media, sobre el ejército obrero activo, y yugula sus aspiraciones durante la fase de sobreproducción" (Karl Marx, Das Kapital, NEW tomo 23, pág. 669 — traducción propia).
... mientras que la inflación se embala de nuevo ha comportado en absoluto una "moneda estable", como habían pretendido numerosos economistas burgueses. Al contrario, la inflación se ha acelerado de nuevo a partir de 1978. En 1979 alcanza un nivel que sólo es ligeramente inferior
TASA DE DESEMPLEO EN % DE LA
POBLACION ACTIVA
País
1975 media anual
EE.UU.
8,4
1,9
Japón
3,6
Gran Bretaña
RFA
4,1
Francia
3,8
Países Bajos
4,7
-el total
Bélgica
4,5
Italia
5,9
Dinamarca
6,0 aquel en
Suecia
1,6
2,0
Austria
Finlandia
2,2
Australia
5,0
Canadá
7,2
Fuentes: OCDE / Institut für Wirtschafts-
Wirtschaftswoche
1980
1980 previsión previsión
OCDE mayo
OCDE dic.
- 1,25 %
1,5 %
4,50%
4,5 %
2,5 %
2,00 %
3,0 %
2,00 %
2,0%
2,00 %
-2,00 %
2,0 %
2,0%
-0,20 % nes
DE LA VIDA
País
EE.UU.
Canada
Japón
RFA
La "aceptación" de las altas cifras de paro no
Francia
Gran Bretaña
Italia
Países Bajos
Suecia
1979
5,8 (noviembre)
2,2 (octubre)
5,6 (diciembre)
3,5 (noviembre)
5,8 (noviembre)
5,0 (noviembre)
7,3 (octubre)
8,7 (octubre)
8,8 (1978)
1,8 (noviembre)
2,1 (octubre)
5,7 (setiembre)
5,4 (noviembre)
7,3 (noviembre)
forschung / Financial Times / al nivel máximo de 1974 (ver Cuadro n° 3).
Esta evolución inflacionista debe destacarse particularmente en tres aspectos. En primer lugar, la tasa de expansión económica se situó, durante el periodo de recuperación de 1976-78/79, bastante por debajo de la del 'boom" que precedió a la crisis de 1974-75. El alto nivel de precios en 1979 viene por tanto menos determinado por la alta coyuntura, que por las tendencias a largo plazo de aumento del endeudamiento privado y público.
En segundo lugar, la mayoría de países imperialistas aplicaron muy pronto, durante la fase de recuperación 1976-78/79, una política llamada de "estabilización", es decir, de aumento de los tipos de interés y de restricciones al credito, contrariamente a lo que había sucedido durante la anterior fase de expansión: salvo raras excepcio-
—como la de Italia-, la inflación actual no es, por tanto, el resultado de una política presuTASA DE AUMENTO DEL COSTE
(en % sobre el año anterior)
1974 1978 1979 1979 media finales anual 11,4 7,7 11,5 12,0 10,5 9,0 9,5 9,5 22,4 3,8 4,0 4,0 7,0 2,6 4,5 5,5, 13,7 9,3 10,5 11,5 15,1 8,3 13,0 17,5 19,1 11,9 14,5 17,5 10,0 4,2 4,5 4,5 9,9 10,3 7,0 8,5
Fuente: OCE / The Economist /
Wirtschaftswoche
En tercer lugar, la fase actual del proceso inflacionista desmiente de modo aún más claro que antes el carácter demagógico y mentiroso de la llamada teoría del "circulo vicioso de los salarios y precios". En la mayoría de países imperialistas, en el transcurso de los años pasados, el aumento de los salarios nominales apenas fue equivalente al aumento del coste de la vida. En algunos países, los salarios reales incluso aumentaron menos. Sólo en casos muy raros hubo una salario real, participación de los trabajadores en el considerable crecimiento de la productividad. Por tanto, es imposible afirmar que la acentuación del proceso inflacionista venga originado por el crecimiento "excesivo" de la masas salarial. La recesión internacional se desencadenó en los Estados Unidos
La recesión internacional estalló en los Estados Unidos durante el segundo trimestre de 1979. En términos generales puede decirse que el mo-
TASA DE INCREMENTO DE LA PRODUCTIVIDAD EN TODOS LOS SECTORES
COSTE UNITARIO DE MANO DE OBRA EN LA INDUSTRIA MANUFACTURERA
(en % sobre el año anterior)
País Promedio
1963-1973
EE.UU. EE.UU. 1,9 Japón 8,7
RFA 4,6
Francia 4,6
Gran Bretaña 3,0
Italia 5,4
Fuente: OCDE mento preciso en que se desencadenó vino determinado por la política coyuntural de la Administración (que se derivaba evidentemente de la expansión precedente). Desde finales de 1978, esta política coyuntural se orientaba hacia la "estabilización". Se incrementó el tipo de descuento de la Federal Reserve, pasando sucesivamente del 7,4% en 1978 al 12% en Octubre de 1979. Se trataba de frenar la expansión de la demanda privada. La tasa de crecimiento de los presupuestos públicos se redujo y los déficits presupuestarios disminuyeron de forma bastante clara.
Esta reducción de la demanda se combina con un retroceso de los ingresos individuales reales -el aumento modesto de los ingresos nominales estaba más que neutralizado por el incremento de la tasa de inflación. El consumo aumentó aún en 1978 y 1979, ante todo debido al aumento del número de asalariados, pero no en la misma proporción que el PNB. Esto condujo finalmente al cambio coyuntural de mediados de
Pero se trata de un cambio contradictorio, y no de una marcha en línea recta hacia la crisis. Se han consagrado muchos comentarios al hecho del "declive vacilante", considerado dente" e "imprevisto". De hecho, los planes de la Administración Carter pueden verse trastocados por estas fluctuaciones alteradas del segundo semestre de 1975. Había tratado de "manipular" la coyuntura con miras a salir de la recesión antes de los meses decisivos de la campaña presidencial de 1980. Es bastante posible que no logrará este
Sin embargo, a finales de 1979 se han precisado los síntomas de la recesión. Según Busines Week (31 de Diciembre de 1979), la producción de la industria automovilística había descendido en un 15% en comparación con el nivel alcanzado a finales de 1978. La construcción de nuevas viviendas había descendido en un 30%, la producción de muebles, electrodomésticos, acero y maquinaria no eléctrica, también había descen-
En nuestra opinión, el "declive vacilante" no inherente a la teoría marxista de las crisis, de que la fuerza motriz decisiva del ciclo industrial no es
Promedio
1973-1980
1978
1979
--0,1
0,1
-0,5
4,3
3,4
4,5
3,1
2,9
3,5
2,6
3,1
3,0
2,2
-0,7
1,6
2,0
3,5 tradictorio resulta bastante comprensible.
norteamericanas. aumentaron tanto privado diticia respectiva ha sido menor de lo previsto.
(en 7 de aumento sobre el año anterior)
País
Japón
RFA
EE.UU.
Francia
Gran Bretaña
Italia
Fuente: OCDE segundo.
Previsión
1980
—0,5
3,5
2,5
2,0
La recesión
-1,7
1,5 la demanda global, sino las fluctuaciones del beneficio y de la tasa de beneficio, el cuadro con-
De hecho, los beneficios de las empresas bastante graves.
1978 en como en 1979, con una media del 10% anual (se trata de beneficios netos, que se basan en los balances de las propias sociedades). El aumento de los beneficios brutos (antes de pagar impuestos)
fue incluso del 39% durante estos dos años en su conjunto. El ritmo de crecimiento de los beneficios apenas se desaceleró en 1979. Esto se tradujo, hasta finales de 1979, en un nivel bastante alto de las inversiones de las empresas. Dado que la tasa de autofinanciación de estas inversiones también ha crecido, la eficacia de la política cre-
Por consiguiente, y contrariamente a los proincluso yectos de la Administración Carter, el punto
Promedio
1967-1977
8,1
5,2
4,4
7,7
11,5
12,8
Economía culminante de la crisis se situará probablemente hacia mediados del año 1980. La OCDE prevé un descenso del PNB del 3,5% durante el primer semestre, seguido de un estancamiento durante el
La tasa de desempleo pasará en 1980 del 5,9% al 7,2%. Sin embargo cabe dudar que estas previsiones se materialicen.
Y es que en 1980 puede producirse lo contrario de lo que se observó en 1979. Ante el aumento de las capacidades de producción excedentarias, los beneficios industriales pueden descender claramente, comportando una disminución de las inversiones. La demanda de bienes de consumo, frenada deliberadamente, disminuirá aún más fuertemente que el incremento del número de parados de 1.5 a 2 millones (se prevé que el paro total alcanzará los 7,5 a 8 millones de personas).
internacional conducirá a una desaceleración pronunciada, sinó a un retroceso absoluto del volumen del comercio mundial, dejando sólo pocas posibilidades a una recuperación desencadenada por el incremento de las exportaciones norteamericanas.
La única posibilidad de evitar una prolongación de la recesión norteamericana durante todo el año 1980 estaría entonces en un retorno precipitado al "deficit spending", es decir, al incremento de los déficits presupuestarios y del endeudamiento público, corriendo el riesgo de un relanzamiento inmediato de la inflación. Pero las consecuencias de esta política (los EE.UU. conocen ya una tasa de inflación de 2 dígitos) para la situación internacional del dólar serían
Es dudoso que la burguesía norteamericana le permita a la Administración Carter lanzarse a semejante aventura con fines meramente electoralistas.
Independientemente de la manera en que evolucione la recesión norteamericana en 1980, hay que subrayar un hecho capital: en el transcurso del último ciclo, el imperialismo norteamericano no ha logrado más que en el transcurso del ciclo anterior frenar el declive de su capacidad competitiva en relación a la de sus principales competidores. En los Estados Unidos, la productividad aumentó en 1978 tan sólo en un 0,1%; en 1979, parece haber disminuido en términos absolutos (ver Cuadro n° 4).
1978 1979 -1,9 -2,0 2,8 1,7 6,4 7,4 7,3 9,5 13,1 14,0 12,09 12,0
Economía
Las consecuencias de este creciente desfase de la productividad en el terreno de la capacidad competitiva de la industria manufacturera se desprenden del cuadro 5.
Así, prosigue la agravación de la competencia interimperialista y la mejora de la posición de los capitalistas europeos y japoneses. David Rockefeller resumió la situación de modo drástico: "Los mercados mundiales de bienes industriales modernos están dominados cada vez más por nuestros competidores (...). Vivimos cada vez más de los resultados de la investigación fundamental de los años 60 y de su aplicación tecnológica de comienzos de los años 70. Esta reserva se seca gradualmente... " (3). Japón. ¿El último pilar de la coyuntura mundial?
Si dejamos a un lado algunos casos excepcionales, como el de Austria, que sólo afectan a pequeños países, Japón ha sido el único país imperialista que ha conocido, en la fase de recuperación de 1976-78/79, una coyuntura que podemos caracterizar efectivamente como un nuevo boom". Durante los tres años de 1977, 1978 y 1979, el PNB aumentó en términos reales en un 5,5%. En 1977 y 1978, fue sobre todo la política económica expansionista la que impulsó el "boom" (el déficit presupuestario alcanza el 40% de los gastos públicos). En 1979, fue el incremento de los ingresos de las familias, el descenso del tipo de cambio del yen, la expansión de las exportaciones, y en menor medida el incremento de los beneficios de las empresas, los que fueron los principales motores de la expansión. Para 1980 se prevé aún un crecimiento real del orden del 3 al 4% del PNB, si bien la producción industrial puede tender al estancamiento:
En el marco de la coyuntura internacional, la economía japonesa constituye en cierto modo el polo opuesto de los Estados Unidos. Abandonada a su propia lógica interna y confrontada con una situación "neutral" en el mercado mundial (es decir, ni expansión ni contracción del volumen real del comercio mundial), la recesión japonesa podría verse retrasada hasta 1981.
La explicación más importante del "boom"
notable que conoció la economía japonesa en
1977-79, en comparación con la coyuntura de sus principales competidores (aunque fuera
'boom" bastante más moderado que el que conoció la propia economía japonesa), reside en el hecho de que algunas de las fuerzas motrices de la expansión a largo plazo del imperialismo japonés se han debilitado, pero no han cesado de intervenir.
El nivel de los salarios japoneses, aunque vaya en aumento (ingresos/hora nominales en la industria manufacturera: + 5,9% en 1978,
+7,8% en 1979; cifras correspondientes a la
RFA: + 5,1% y + 6%; para los EE.UU.: +
8,6% y + 8,8%), sigue siendo inferior al de sus principales competidores. Esto es aún más cierto en relación a las cargas salariales indirectas para las empresas. El aumento de la productividad sigue siendo tan rápido que la parte de los costes salariales en los costes totales pudo descender incluso en 1978/79: ha sido el único país imperialista en que ha podido tener lugar esta disminu-
Esto parece contradecir la constatación del incremento de los gastos de las familias en 1979, que se ha mencionado más arriba. Este incremento de los gastos se explica fundamentalmente por el crecimiento de las horas extraordinarias, el pago de las primas de verano y el descenso de la tasa de ahorro. Toda evolución particular de la relación salarios reales/costes salariales/productividad del trabajo en Japón, no se explica solamente por el éxito de la investigación y de la innovación tecnológica en este país, sino también por la estructura particular de la industria japonesa (sector hipermoderno junto al sector arcaico), que conoce un auténtico "doble mercado de la fuerza de trabajo" y la presión que continua ejerciendo esta estructura en el movimiento sindical y en la evolución de los salarios, si bien esta dualidad esté disminuyendo gradualmente.
Otro ejemplo de los factores particulares que siguen influyendo en la evolución coyuntura en Japón radica en la capacidad del
Estado japonés (visto el enorme excedente de la balanza de pagos en 1977 y 1978, la parte tradicionalmente más reducida del gasto público en el PNB, la tasa de inflación muy débil del yen, etc.), para intervenir de modo más masivo en pro de un aumento de la capacidad competitiva de la industria japonesa. La industria japonesa de la construcción naval había doblado prácticamente su parte en las construcciones mundiales entre
1956 y 1968. Esta parte había alcanzado el 50% en 1968. A continuación descendió de nuevo cayendo al 42% en 1977, hasta menos del 40% en
1978. En Agosto de 1979, el Estado japonés estimuló la creación de un cártel de crisis. En siete astilleros debía suprimirse el 34% de -la capacidad productiva total. Unas inversiones de racionalización deberán permitir recuperar la parte perdida en el mercado mundial. Toda esta operación viene acompañada de enormes subsidios estatales, y su amplitud es inconcebible en otros países imperialistas, sobrepasando de lejos las operaciones de Chrysler en EE.UU. o en British Leyland en Gran Bretaña.
Tampoco es menos cierto que el imperialismo japonés sufre sus propias contradicciones internas, a las que se añaden las de la economía capitalista internacional. La tasa de inflación vuelve a estar en alza, sobre todo como resultado de los enormes déficits presupuestarios. La balanza de pagos será fuertemente deficitaria en 1979 y 1980 (7.500 millones de dólares en 1979, 9.000 millones previstos en 1980). El gobierno se ha visto obligado a lanzar una política de restricción del crédito. El tipo de descuento ha pasado del 4,25% en Mayo de 1979 al 6,25% en Diciembre de 1979, sobrepasando ya el de la RFA. El proyecto de presupuesto para 1980 prevé la tasa de crecimiento más baja de los gastos presupuestarios desde 1958 (un 4% en términos reales).
Es verdad que el incremento del cambio del yen, en casi un 50%, entre 1975 y finales de 1978, permite cierto margen para nuevas disminuciones (la disminución fue del orden del 25% desde comienzos de 1978, y del orden del 10% desde el comienzo de 1979), lo que permite una nueva ofensiva exportadora japonesa, que Sus competidores temen profundamente y a la que pueden reaccionar con medidas proteccionistas
(4). Pero si en 1980 se estanca o incluso retrocede el comercio mundial, todo esto no permitirá sino defender el volumen actual de las exportaciones
japonesas y no aumentarlo, lo que provocaría, a través del deficit mayor de la balanza de pagos, una nueva acentuación de la presión inflacionista, comportando nuevas medidas restrictivas y desembocando en una recesión.
Hay dos variantes en esta situación. O bien esta recesión no se producirá sino después de la recesión internacional, es decir, en 1981, moderándola y mejorando una vez más la situación del imperialismo japonés en relación a sus competidores. O bien la demora de la recesión norteamericana y la extensión internacional de ésta acentuarán las tendencias inmanentes a la crisis en Japón (inflación acelerada, política crediticia restrictiva, primera caída de los beneficios, dificultades crecientes en determinados mercados de exportación), lo que precipitará igualmente la recesión japonesa antes de finales de 1980. En este caso, ésta acentuará y prolongará la recesión internacional y hará bastante difícil una recuperación a finales de 1980 ó comienzos de 1981. Europa occidental ante nuevas tensiones internas
El tercer gran bloque imperialista, la CEE y los demás países capitalistas de Europa vinculados a ella, se enfrenta a nuevas tensiones internas en visperas de la recesión internacional. El respiro concedido a los países imperialistas de la CEE inmediatamente después de la crisis de 1974-75, gracias a su recuperación económica, no ha sido aprovechado para consolidar u homogeneizar la alianza. La unificación política de la CEE constituye una perspectiva a muy largo plazo. El nuevo Sistema Monetario Europeo (SME), concebido para estimular la unificación de las políticas económicas, resulta artificial y disfuncional. No se ha hecho ningún progreso hacia una política económica común. Todo indica hoy en día que los países más importantes de Europa Occidentai conocerán una recesión en 1980. Pero la evolución económica precisa de cada uno de ellos continúa viniendo determinada por nacionales. No existe ningún ciclo industrial para el conjunto de Europa occidental en su totalidad
El imperialismo alemán continua siendo el país relativamente más estable, desde el punto de vista económico, en el seno de este bloque. Tras la crisis de 1974/75, la RFA conoció una recuperación económica bastante pronunciada, aunque no era tan rectilínea ni tan masiva como el "boom" japonés. La recuperación se detuvo en 1977, por obra de medidas presupuestarias restrictivas y una demanda de las economías domésticas que sólo aumentó ligeramente. En cambio, los años 1978 y 1979 conocieron de nuevo unas tasas de crecimiento más altas.
El freno coyuntural principal a partir de 1979 parece ser, al igual que en los EE.UU., el retraso del consumo de las masas. El crecimiento de los ingresos de los asalariados ha sido más lento que el de la renta nacional, tanto en 1978 como en 1979. El año puede venir marcado por pérdidas
La huelga de los metalúrgicos de comienzos de 1979 se saldó con una derrota sindical. Los aumentos de salarios concedidos en casi todos los ramos fueron menores que el año anterior, mientras que la tasa de inflación aumentó del 2 al 6% entre comienzos y finales de año. Los beneficios de las empresas y la actividad inversionista se mantienen a un nivel alto, y podrían extender el crecimiento hasta 1980, si no hubieran chocado con la demanda decreciente de los consumidores.
A partir de otoño de 1978, el Bundesbank (in dependiente del gobierno de Bonn) emprendió un curso hacia la "'estabilización", que acentuó aún más en 1979, dado el relanzamiento de la inflación. Esto se ha traducido ya en una desaceleración del crecimiento de la producción indus-
En 1980 habrá un factor de freno suplementario. La recesión internacional tendrá efectos depresivos para las exportaciones alemanas, que en 1979 estimularon aún ampliamente el crecicrecimiento del PNB del 4,5%. Esto será tanto más cierto, cuanto que el 60% de estas exportaciones van hacia Europa Occidental, y que prácticamente todos estos clientes se verán afectados por la recesión.
El único apoyo a la coyuntura durante el año 1980 podría consistir en un relanzamiento de la política coyuntural por parte del gobierno (deficit spending), que chocaría, sin embargo, con la resistencia del Bundesbank. El hecho de que las elecciones parlamentarias tendrán lugar en otoño de 1980 permite augurar que este cambio de política coyuntural será bastante probable. Pero como máximo podrá moderar la recesión (con un incremento del número de parados que pasarían de 800.000 a finales de 1979 a aproximadamente un millón o más en 1980), no evitarla (5).
La economía francesa sólo conoció una recuperación moderada: un 3% del incremento del PNB en 1977, 1978 y 1979. Teniendo en cuenta todos los indices coyunturales, deberá hundirse también en la recesión en 1980. El "plan Barre" capitalistas, de las inversiones y exportaciones, con medidas de austeridad contra la clase obrera. Sin embargo, el resultado ha sido mediocre. Los beneficios no han aumentado de modo suficiente a los ojos de la burguesía. La tasa de inflación no se ha reducido (pasa de nuevo a una tasa con dos digitos a partir del segundo trimestre de 1979, no sin la importante contribución del propio gobierno, que representa la "liberación" de los precios y alquileres, cuya incidencia fue más importante que la del alza del precio del petróleo). El único tanto marcado por la política de Barre a favor del imperialismo francés: el aumento exportaciones, que alcanzan una tasa de crecimiento del 6% en promedio, en 1977-79. Simultáneamente hubo un incremento continuo del paro (un crecimiento bien vale otro) que ascendió a 1,4 millones en Noviembre de 1979.
Vista la proximidad de la recesión, el gobierno política presupuestaria más expansiva para 1980. El déficit presupuestario previsto finalmente para 1980 (30.000 millones de francos, 7.500 millones de dólares) es de más del doble del que había sido previsto original-
Esto podría conducir a una situación social explosiva en 1980: una inflación del 15% ó mas, con un paro de mas de 1,5 millones, que podría alcanzar a los 2 millones de desempleados
El nuevo gabinete de la Sra. Thatcher ha forzado deliberadamente el paso hacia la recesión en Gran Bretaña, con su política económica determinada por los objetivos de clase más cínicos. El aumento de los impuestos indirectos, que fue la contrapartida de la reducción de los impuestos directos (favoreciendo a las clases medias y a la burguesía), condujo a un incremento del coste de la vida de más del 17%. reducción de los ingresos de los consumidores y de los salarios reales.
El nuevo presupuesto de 1980-81 (al igual que el anterior, de 1979-80) se basa en el rechazo de todo estímuio a la demanda, lo que implica de reducción de los gastos de los consumidores, y esto en un año de recesión. El incremento del tipo de descuento —el 17% en Diciembre de 1979—, destinado a producir una reducción de la tasa de crecimiento de la masa efecto deflacionista suplementario, es decir, acentuará la recesión (cabe notar que el gobierno conservador no ha logrado realmente frenar el crecimiento de la masa monetaria). Esta aumentó en un 12% entre Octubre de 1979 y Octubre de 1980, en un 10% entre Mayo y Octubre de 1979, y en un 11% entre Agosto y Octubre de 1979). Los industriales capitalistas sacan la conclusión lógica: reducen de modo brutal sus inversiones, lo que constituye un factor adicional para la recesión.
"Al tomar conciencia del hecho de que es inminente una profunda recesión, la industria británica se ve obligada a revisar a la baja sus planes de inversiones para este año y el año que viene. Esto se deriva de las cifras publicadas por el Ministerio de Industria (...). El volumen de estas inversiones disminuirá del 6 al 10% en el terreno de la industria manufacturera (...). Se espera que las inversiones se sitúen este año en un
Economía 18% por debajo de la cresta alcanzada en 1970". (The Times, 4 de Enero de 1980).
Lo que es cierto para la "gran" política económica, lo es también para la "pequeña". Con unas medidas de "saneamiento" brutales se intenta suprimir los déficits en el sector nacionalizado, lo que se saldará con la supresión de decenas de millares de puestos de trabajo en la British Leyland (automóvil) y en la siderúrgia.
La resistencia de la clase obrera y de los sindicatos frente a esta política de "estabilización monetaria" y de "saneamiento", a expensas de los trabajadores, está fuera de duda. Se ve reforzada por los proyectos gubernamentales de restringir los derechos sindicales y el derecho de huelga. En el transcurso del invierno y del otoño de 1980 habrá combates muy duros. Pero la situación coyuntural en que se desarrollarán estos combates es desfavorable para los trabajadores: el número de parados, que había alcanzado un millón a de 1979, podría elevarse hasta dos millones en 1980. Dado que se está cerca de una tasa de inflación del 20% en primavera de 1980, la lucha contra la reducción del poder adquisitivo y contra los despidos masivos chocara con una resistencia masiva de la patronal y del gobierno.
Desde el punto de vista capitalista, la situación de la industria nacionalizada es realmente catastrôfica. Los planes de "saneamiento" previstos responden forzosamente a la lógica de la economía capitalista. Esto puede conducir a una situación -como la de la British Leyland- donde parte de los trabajadores afectados manifiestan su "comprensión" por las medidas de "saneamiento". La ausencia de perspectivas políticas y proyectos alternativos anticapitalistas claros, por parte de los sindicatos y del Partido laborista, acentúan el desconcierto y la confusión en sectores del proletariado y facilitan así las maniobras de división de la burguesía (7).
La recuperación económica limitada que había conocido la economía italiana en 1977-79, terminó a finales de 1979, como resultado combinado de la inflación acelerada, de un nuevo descenso de los beneficios y de una situación política considerada como más que incierta. Debido a la escala móvil de salarios —aunque siempre haya un desfase con respecto a la explosión inflacionista-, a la política presupuestaria bastante expansiva y a las restricciones crediticias harto limitadas, la situación era bastante favorable, en lo que se refiere a la demanda global, hasta finales de 1979. A pesar del hecho de que la tasa de inflación se aproxima, con el 17%, al récord británico, el gobierno italiano no ha podido seguir el ejemplo del gabinete de la Sra. Thatcher e imponer un plan de saneamiento basado en la austeridad. El "Plab Pandolfi" ha permanecido prácticamente sobre el papel.
la recesión prevista para 1980, el gobierno Cossiga se ha lanzado por el camino de la fuga hacia adelante. El proyecto de presupuesto para 1980 prevé un déficit récord de 55.000 millones de dólares, así como una ayuda masiva industria, ante todo los sectores exportadores. Todo esto significa que la inflación continuará acentuándose y que la capacompetitiva del imperialismo italiano volverá a deteriorarse, si no se produce una devaluación profunda de la lira. Sin embargo, semejante devaluación socavaría profundamente el SME (8).
Este Sistema Monetario Europeo (así como la propia estabilidad del Mercado Común) se verá además sometido a una dura prueba en el transcurso de la recesión de 1980. En un análisis inicial del SME habíamos escrito que el sistema de los tipos de cambio fijos, vinculados al SME, "implica el riesgo de transformar la CEE en una Comunidad inflacionista". Subrayamos entonces el hecho de que las tasas de inflación son bastante distintas en los diferentes países adheridos al SME y que "el aumento previsto de la tasa de inflación puede originar numerosos problemas, sobre todo si la inflación se vuelve de nuevo incontrolable en Italia". Esta hipótesis se ha materializado mientras tanto (lo que se aplica también a la inflación británica, pese a que la libra esterlina siga estando al margen del SME).
A comienzos de 1980 las tensiones que resultarán de todo ello serán tan fuertes que cabe esperar una importante revisión del tipo de cambio (devaluación de la lira italiana), pero esto implica el riesgo de poner en tela de juicio el SME en su conjunto, pues no logra ni garantizar unos tipos de cambio fijos, ni moderar la tasa de inflación de los países más golpeados por la
Pero el debilitamiento del SME pone en duda el único avance que habían realizado los países del Mercado Común desde la última crisis, en el sentido de una integración económica más fuerte. Y si todos los países de la CEE entran en una recesión en 1980, con ello se acentuara una crisis política específica (la de las instituciones de la CEE). La negativa del gabinete británico de la Sra. Thatcher a pagar la contribución británica proyectada para el presupuesto de la CEE no es sino el comienzo. Es posible que los países más afectados por la recesión (Italia, Gran Bretaña, quizás incluso Francia) se vean obligados a tomar medidas proteccionistas en el transcurso de 1980. Y si bien es probable un nuevo crédito amplio de la CEE para Italia, vendrá acompañado sin duda de una nueva presión a favor de una política de "estabilización" (es decir, Los efectos del aumento del precio del petróleo y de las materias primas en los países imperialistas...
Parece que haya que considerar ahora como normal la coincidencia del punto álgido de la coyuntura (y del comienzo de su inflexión) y de dos series de fenómenos concomitantes. En primer lugar, el esfuerzo de los países exportadores de materias primas —ante todo los de la OPEP, pero no sólo ellos— y de las multinacionales que dominan estos ramos, con el fin de explotar a fondo la ley de la oferta y la demanda a su favor, es decir, para imponer fuertes aumentos de precios. En segundo lugar, que en los países imperialistas se aprovechan para desencadenar una fuerte campaña de intoxicación que tiende a presentar el encarecimiento del petróleo (y de las materias primas en general) como responsables de la nueva recesión (nacional o internacional).
Esta intoxicación tiene un objetivo bastante práctico en la lucha de clases cotidiana: convencer a la clase obrera y a los sindicatos de que no tienen derecho a ninguna compensación (en forma de aumento de los salarios nominales), por el aumento del coste de la vida que vendría originado por el incremento de los precios del petróleo y de las demás materias primas. "Todo el mundo" debe pagar la factura crecida de las importaciones de petróleo.
En realidad, los capitalistas son actualmente capaces de transferir el mayor coste de la energía
EVOLUCION DE LOS PRECIOS EN EL COMERCIO MUNDIAL (indices) ANO Materias Productos primas industriales 1975 100 100 1976 106 100 1977 117 109 1978 119 125 1978 (4° trim.) 122 132 Fuente: Die Weltkonjunktur a los consumidores, lo que significa que la
"cuenta del petróleo" es pagada, en última instancia, únicamente por la masa de asalariados. Si examinamos, por lo demás, la tendencia a medio alzao de 1909 escias de la mo. De hermo, es alza de 1979 es harto relativo. De hecho, precios de los productos industriales habían aumentado bastante más durante el periodo
1975-78 (Cuadro n° 6)
Este balance positivo para los países imperialistas en sus relaciones de intercambio con los países exportadores de materias primas (básicamente los paises semicoloniales), se han reforzado aún más debido a las alteraciones de los tipos de cambio en algunos casos. La revaluación del marco alemán y del yen japonés en relación al dólar (la mayoría de las importaciones de materias primas se pagan en dólares) han reducido aún más la cuenta de importaciones de la RFA, Suiza y Japón (así como, en menor medida, los Países Bajos, Bélgica, Francia y
Austria). Así, en 1978, los precios de importación descendieron en la RFA en un 3,8%, lo que refleja una mejora clara de las relaciones de intercambio (los precios de las exportaciones permanecieron estables durante el mismo año).
Este es el trasfondo del alza del precio del petróleo y de las materias primas en general en
1979. En dólares, el precio de las materias primas ha aumentado de Diciembre de 1978 a Diciembre de 1979 en un 34% (incluída el alza del precio del petróleo, que se sitúa alrededor del 50%). Si se tienen en cuenta las modificaciones del tipo de cambio y la diferencia entre los distintos ritmos de aumento de los precios industriales y de los precios de las materias primas desde 1975, sólo queda un aumento de los precios de importación del orden del 15 al 25%, según el país imperialista afectado. Incluso en 1979, si bien la RFA,
Francia y Gran Bretaña, tuvieron que pagar sus importaciones a un precio mayor en un 9,5%,
11% y 7,25%, respectivamente, al mismo tiempo pudieron aumentar sus precios de exportación en un 67, 8,5% y 12%, respectivamente.
Finalmente, hay que tener en cuenta que la recesión internacional no permitirá nuevos aumentos de los precios de las materias primas en 1980
(por lo demás, los precios de las materias primas, salvo los del petróleo, ya dejaron de aumentar desde mediados de 1979; y el fracaso de la
Conferencia de la OPEP de Diciembre de 1979 permite suponer que el año 1980 no se caracte rizará por nuevos aumentos del precio del petró-
leo). Sin embargo, al mismo tiempo, la pérdida del poder adquisitivo de las divisas de los países imperialistas que ingresan estos países por sus exportaciones (sobre todo del dólar), alcanzará probablemente un nuevo récord en 1980.
A nivel de costes, el alza de los precios de las materias primas y del petróleo sólo ha tenido un efecto secundario en la economía de los países imperialistas. En cualquier caso no explica la crisis económica de los años 70 (en la RFA, el conjunto de las importaciones de materias primas sólo representa el 2,5% del PNB!). Pero el aumento de los precios de las materias primas provocará nuevos déficits de las balanzas comerciales y de las balanzas de pagos de los países imperialistas, y nuevos desequilibrios en el comercio mundial.
Para el conjunto de los países imperialistas, la
OCDE valora el déficit de la balanza de pagos acumulado en 30.000 millones de dólares en 1979 (lo que, sin embargo, oculta las fuertes diferencias entre país y país: excedente en Italia, equilibrio en la RFA y Francia, graves déficits en Japón, Canadá, Gran Bretaña y los EE.UU.). Prevé para 1980 un déficit equivalente (en 1978, los países imperialistas tuvieron por primera vez un nuevo excedente acumulado en sus balanzas de pagos, de 9.000 millones de dólares). No obstante, la experiencia demuestra que los países de la OPEP depositan lo fundamental del excedente de su balanza de pagos (que en 1978 había disminuido a 7.000 millones de dólares, alcanzando en 1979 los 65.000 millones), en los bancos de los países imperialistas, o lo emplean para la compra futura de bienes industriales exportados por estos países.
Economía •.. y en los países semicoloniales
Para los países semicoloniales no exportadores de petróleo, el nuevo alza del petróleo equivale, en cambio, a un auténtica catástrofe económica. Ya en 1974 y 1975, estos países tuvieron que registrar un déficit acumulado de sus balanzas de pagos de 60.000 millones de dólares. En 1979, este déficit habrá alcanzado el nivel récord de 47.000 millones de dólares. La OCDE prevé, para 1980, un déficit de 60.000 millones —en un único año, el equivalente a los dos años 1974 y 1975. En su conjunto, estos países jamás conocieron una inversión de la tendencia al déficit de su balanza de pagos. El déficit acumulado del
EXPORTACIONES DE LOS PAISES DE LA OCDE A LOS PAISES DE LA OPEP
Economía periodo 1974-1979 alcanza la enorme suma de los 200.000 millones de dólares.
A este déficit estructural (y creciente) de la balanza de pagos de los países semicoloniales no exportadores de petróleo corresponde un recurso creciente al crédito (concedido en mayor medida por los bancos imperialistas privados que por las instituciones públicas internacionales) para financiar sus importaciones. De ahí resulta un endeudamiento vertiginoso de estos países, que proporciones tales que es improbable que pueda proseguir con el ritmo actual. Existe además un serio peligro (que inquieta fuertemente a los banqueros de los países imperialistas) que algunos de estos países se vean incapacitados para pagar el coste de la deuda, que absorbe una parte creciente de SuS ingresos corrientes de divisas (procedentes de la exporta-
Esta constatación lleva a dos conclusiones importantes. El "reciclaje" de los petrodólares por llegando al límite de sus posibilidades. La parte correspondiente a los países del llamado "tercer mundo" en el comercio mundial ya no aumenta, sino que está descendiendo. Los países semicoloniales no exportadores de petróleo, que en 1976 participaban en el comercio muncial con un vieron descender esta proporción 13,3% en 1978 y a menos del 12% en 1979 11/79). Incluso los países de la OPEP han dejado de absorber una parte creciente de las exportademuestran las cifras del cuadro n° 7.
Las razones de esta inversión de la tendencia hay que buscarlas en los efectos de la revolución iraní, en el hecho de que una serie de países de la OPEP (Irak, Argelia, Nigeria, Venezuela, Libia) ya tienen un déficit corriente de su balanza de pagos, de que las posibilidades de absorción de los productos industriales manufacturados son limitadas en los países excedentarios, como Arabia Saudí, Kuwait y los Emiratos del Golfo, por razones estructurales evidentes. Pero de ahí se deriva que, contrariamente lo que se produjo la recesión 1974-75, paises semicoloniales no podrán desempeñar el papel de mercado de sustitución para los países imperia-
(en % del total de sus exportaciones)
1972-73 1974-75
EE.UU. 5,3 8,8
3,3 6,4 7,1 13,1
Francia 4,7 7,8
Gran Bretaña 6,0 9,3
5,4 9,5
Fuente: OCDE listas. Puesto que lo mismo cabe decir en términos generales de los estados obreros burocratizados, existe ahí un factor importante de agravación de la crisis de 1980. Los elementos fundamentales de la economía imperialista en 1980
Estos son los factores que determinarán la evolución de la economía capitalista internacional en 1. La recesión internacional, que englobará a casi todos los países imperialistas y a la mayor parte de países semicoloniales, parece inevitable para el año 1980. En 1978-79 aparece claramente una sincronización comparable a la de 1973-74, que había desembocado en la recesión de 1974-75, con un inicio de inflexión a partir de 1979. Incluso el hecho de que la industria japonesa continúe creciendo en 1979 no basta para evitar una recesión internacional en 1980. Por lo demás, no está excluído que el propio Japón sea olvidemos que la industria francesa e italiana habían podido escapar a la recesión durante el primer semestre de 1974, lo que no impidió su entrada en la recesión a partir del segundo semes2. Si la política económica de los principales países imperialistas deja que la recesión siga su curso "natural" , es decir, si no se cambia de una política llamada de "estabilización" a una política de "relanzamiento" inflacionista, la culminación de la nueva recesión internacional se situará hacia mediados de segundo semestre del mismo año. 3. Esta duración relativamente larga del declive de la producción (que además es comparable a la de 1974-75) es ante todo el resultado de una evolución coyuntural particular en 1979. En la mayoría de países imperialistas, la crisis no ha sido desencadenada directamente por una reducción de los beneficios. En 1979, la masa de beneficios había alcanzado incluso un nivel récord
1976-77 1978 1979
10,9 11,6 8,7
8,7 8,6 6,0 14,5 14,6 11,8 8,6 8,2 7,1 11,8 12,1 8,2 12,3 12,6 10,7 desde hacía varios años (la tasa de crecimiento de las inversiones es generalmente superior a la del PNB). El detonante inmediato de la recesión de 1980 es en casi todos los casos la insuficiente demanda de bienes de consumo, provocada ya sea por un descenso (o estancamiento) de los salarios reales, ya sea por un descenso del nivel de empleo, ya sea por la combinación de ambos
El estancamiento relativo de la demanda de los consumidores no puede compensarse totalmente con la demanda inversión por parte de las empresas. Este proceso se ve profundamente influenciado, sobre todo en Europa capitalista y en Japón, por la introducción masiva de las tecnologías más modernas,
"economizar trabajo", aumentar la productividad, la capacidad de producción y la producción corriente y reducen al mismo tiempo el volumen de empleo y la demanda de los consumidores (bajo la influencia combinada de la "política de austeridad" de la patronal y del gobierno, y de la política de precios de los
La insuficiencia de la demanda de los consumidores se ha profundizado además con la política de "estabilización" y de restricciones crediticias, ha sido aplicada por la mayoría de gobiernos en un momento anterior del ciclo industrial que lo fue el caso durante el
En esta situación, sólo en 1980 empezarán a descender seriamente los beneficios (10), bajo el efecto de las capacidades excedentarias crecientes, de los elevados tipos de interés, del aumento de los precios de las materias primas, etc. Esto reforzará la recesión o la prolongará en forma de estancamiento durante una fase más larga. 4. La mayoría de países imperialistas pudieron materializar en 1979 un crecimiento real de su producción, en buena parte gracias al auge de sus exportaciones. Esta posibilidad dejará de existir en 1980. El volumen del comercio mundial no conocerá sino una pequeña expansión o quizás incluso un retroceso en términos absolutos. Esta contracción del mercado mundial vendrá determinada sobre todo por la recesión en los propios principales clientes recíprocos. Un incremento de las exportaciones hacia los países de la OPEP y los Estados obreros burocratizados ya no podra compensar esta contracción. El propio mercado chino es "geográficamente amplio, pero de valor limitado" (11). 5. Es posible que la política coyuntural gire en
1980 hacia un relanzamiento inflacionista en algunos países imperialistas importantes o al menos que la llamada política de "estabilización" sea abandonada. El hecho de que el año
1980 sea un año electoral en los EE.UU. y en la
RFA podría desempeñar cierto papel a este respecto, del mismo modo que un incremento de la movimiento obrero contra política de austeridad, por ejemplo en Francia,
España. Ni siquiera está excluído que la clase obrera de alguno de los principales países capitalistas se esfuerce en 1980 por recuperar lo que perdió en ingresos reales y ventajas de la seguridad social, coyunturalmente desfavorables
Estas dos eventualidades comportarían en lo inmediato una moderación de la recesión, aunque reproduciendo los fenómenos de crisis a otros niveles y demorándolos en el tiempo. Así,
un nivel de inflación prácticamente no disminuido en la recesión, reduciría fuertemente las posibilidades de una política de relanzamiento en 1981-82, y por tanto el ritmo de la recuperación económica después de la recesión. Del mismo modo, un incremento de los salarios reales pesaría sobre la tasa de beneficio y haría poco probable una recuperacion más acentuada después de 1980.
6. El año 1980 se situará en todo caso bajo el signo de una nueva agresión masiva contra la clase obrera internacional y las masas oprimidas de los países semicoloniales. Si no se produce ninguna resistencia mayor en los centros imperialistas, los salarios reales disminuirán. El paro alcanzará a 20, sinó a 25 millones de personas (máximo desde 1938). En el transcurso de un decenio el volumen de desempleo se habrá doblado en los países imperialistas (durante la recesión de 1970-71 había alcanzado a 11 millones en el conjunto de estos países, Más aún que la recesión de 1974-75, la de 1980 minará las posibilidades de supervivencia de una serie de monopolios menos rentables, aunque no alcance la amplitud de la de 1974-75 (lo que aún está por ver).
Se producirán bancarrotas sensacionales y subsidios gubernamentales de gran envergadura. El caso de Chrysler, el tercer trust de la industria automotriz norteamericana, es tipico. pérdidas en 1979 ascendieron ya a 721 millones de dólares en Setiembre. Ni siquiera el crédito gubernamental prometido de 1.500 millones de dólares, al que se añade un crédito bancario de la misma envergadura, asegurará su supervivencia en cualquier caso. El segundo trust alemń de la industria de aparatos electricos, AEG-Telefunken, se ha salvado provisionalmente gracias a la ayuda de los bancos y a unas medidas de "racionalización" que comportarán 13.000 des-
Economía pidos en 1980. Ya hemos menciondo la British Leyland y la British Steel, la industria naval
En los paises semicoloniales se acentuarán los fenómenos de empobrecimiento, bajo el efecto restricciones crediticias sometidos por parte del capital financiero internacional y de las instituciones internacionales controladas por éste, y del aumento del precio
De ahí puede resultar una nueva catástrofe de hambre, sobre todo si se tienen en cuenta las restricciones a las importaciones de abonos y de petróleo que tendrán que imponer, una disminución de viveres que resultará de la limitación de las siembras en América del Norte, como consecuencia de la restricción de las exportaciones norteameriambiente, con los riesgos que penden sobre la supervivencia de la humanidad, particularmente debido a la prosecución acelerada e irresponsable de la producción de energia nuclear, subraya sin duda aún más el hecho de que el sistema capitalista está anticuado y debe ser sustituído. Pueden comparables a los de Irán y Nicaragua en 1979. Es posible un nuevo ascenso de las luchas obreras contra la política de austeridad.
la burguesía ha conseguido marcar una serie de tantos en el plano político durante los últimos años (victorias electorales en Francia, Gran Bretaña, Portugal, controlada" en España, etc.). beneficio del creciente desempleo para debilitar las posiciones de la clase obrera y obtener aún más concesiones por parte de las direcciones reformistas. Una victoria de Strauss en las futuelecciones en Alemania Federal reforzará burguesa en Europa.
Bajo los efectos de la crisis se ha evidenciado la crisis de estrategia de las direcciones reformistas, incluídas las "corrientes de izquierda" en el seno de los PS y de los La política de las reformistas ha profundizado golpeadas por la política de austeridad de los
Sólo el desarrollo de una solución alternativa, revolucionaria, construcción de una Internacional y de partidos revolucionarios, mediante iniciativas en dirección a las organizaciones tradicionales de las masas, responde a las exigencias impuestas por la nueva crisis histórica de la sociedad capitalista, que se inició en 1968 y que se verá reforzada aún por la recesión de 1980.
1) Cf. Ernest Mandel, en "'La crisis de 1974-79"
(escrito en 1978): "Sin embargo, hay que situar la evolución coyuntural de los años 70 —desde el boom inflacionista de 1972-73, a través de la recesión generalizada de 1974-75 y el relanzamiento moderado de 1976-77, hacia una nueva recesión posible en 1979— en un contexto histórico más amplio" 2) La diferencia entre los métodos de valoración de las tasas de desempleo entre distintos países hace que muchas veces estos cuadros no sean muy significativos. Pero los términos de referencia en cada país se han escogido de nodo idéntico, lo que quiere decir que la comparación entre 1975 y 1979 en cada país es plenam ente significa3) Según la "Frankfurter Allegemeine Zeitung"
Eastern Economic Review"
14.12.79, para la primera cifra, y "Monatsberichte der Deutschen Bundesbank", n° 9, 1979, para la segunda. 5) En cuanto a los datos relativos a la RFA, véase particularmente "Monatsberichte der Deutschen Bundesbank", Noviembre 1979. 6) En cuanto a los datos relativos a la economía francesa: "Wirtschaftsforschung" del 15.10. 79; "Institut für Wirtschaftsforschung, Hamburg: Weltkonjunkturdienst"', Marzo 1979. 7) En cuanto a los datos relativos a la economía británica: "The Economist" del 22.12.79; "Financial Times" del 24.12.79: "Frankfurter Aligemeine Zeitung" del 10.12.79; "Le Monde" del 14.11.79.
9) No podemos desarrollar en detalle las perspectivas de los países imperialistas más pequeños de la CEE. La economía holandesa había conocido una primera caída del PNB a mediados de 1979 y espera una recesión en 1980. En Dinamarca, tras varios años de política inflacionista y endeudamiento extranjero colosal —14.000 millones de dólares a finales de 1979— se ofreció como regalo de Navidad a los trabajadores un programa de austeridad, aunque relativamente moderado. Bélgica, que conoce junto con Dinamarca la tasa de desempleo más alta de la CEE, trata a finales de 1979 de evitar una devaluación del franco, gracias a un fuerte crédito internacional ("Wirtschaftswoche" 24.12.79; ter Allgemeine Zeitung" del 27.12.79 y del 10) En Gran Bretaña se espera una caída de los beneficios del 30% en 1980. (''Financial Times" del 24.12.79). En los Estados Unidos se espera una caída de los beneficios del 5% ("Business Week" del 31.12.79). 11) Esta es la principal conclusión que se desprende de los trabajos de un simposium sobre el comercio Este-Oeste que se celebró en Viena, en Setiembre de 1979. La razón principal que parece explicar la expansión frenada de las exportaciones hacia los países del Este sería el endeudamiento creciente de estos países con respecto a los países imperialistas, lo que les impondría unas cargas insoportables. Si estas exportaciones continuaran aumentando con el ritmo de los últimos años, los pequeños países de Europa del Este habrían acumulado en 1990 unos 300.000 millones de dólares de deudas a Occidente ("Frankfurter Allgemeine Zeitung" del 3.10.79).